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Kim la recibió con un piropo. Laura le contestó con un peldaño menos de gentileza-¡Mira quien lo dice! Si tu siempre estás agitanado. -¿Yo? – Kim hizo como si se mirase por dentro. Llevaba una camisa azul bien planchada, abotonada hasta más arriba del pecho y arremangada, por debajo del codo. -En invierno de esquiar, en verano de navegar y todo el año de jugar a tenis. -¿Verdad que da rabia? – Ahora que lo decía… -Qué vida, tío… -Mi padre tiene un letrero que… - Decidió no seguir – Ey, sentaos, tías, que arranca. No quiso citar el quinto punto del decálogo del éxito según Onassis que estaba colgado en el despacho del Rafaeli. El mandamiento predilecto de Alex. Aquel que empieza diciendo mantente bronceado durante todo el año. En la pizzería, lentísimos. Tardaron mucho en servirles. Habían llegado con la claridad del sol y se les había hecho de noche bebiendo cervezas y más cervezas mientras esperaban que la mozzarella de búfala llegase, nadando desde Sicilia. Cuando salieron de aquel jardín interior al aire libre, más de uno hacía titubeos. Buixeda quizás se había tomado cinco. Marcos y Kim acostumbrados a la cerveza en ayunas, lo llevaban como si nada. Laura y Xenia, en cambio, a pesar de haber bebido mucho menos, se levantaron de la silla con la risa floja por

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

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