Page 112

la nave hacía olor a bomba fétida, para que los demás dijesen no gracias, preferimos mas quedarnos rondando por aquí. En cambio, el plan de bajar a cenar a la cala En Porter y tener entradas para las Cuevas del Xoroi tuvo muchos adeptos. Quien más quien menos se quiso arreglar. Los que no se habían duchado al volver de la playa se quisieron dar una enjabonada, tanto si como no, antes de ir a cenar. Con tan solo dos duchas para todos juntos, en los pasillos de S’Hortolá se montaron un juego de corredizas, de colas, de toallas arriba y abajo que el viaje a Menorca comenzó a tomar otro rumbo. En el autocar, Kim y Marcos, sentados detrás de todo, esperaban la llegada de las chicas, que tardaron en aparecer más tarde de la hora fajada. La Xenia se había pintado los ojos con un azul vespertino que la favorecía. Laura se había dejado el pelo suelto, rubio y sano, hasta los hombros, y se había puesto un vestido blanco, de tirantes, la mar de sugerente que se le cogía bien al ombligo y al pecho. Con aquella pieza no eran necesarios los sostenes que la oprimían, que un día es un día. El vestido dejaba a la vista una piel dorada, acariciada por el sol, que se le notaba especialmente en el escote redondo, en los brazos – que se los había – depilado justo antes del viaje - y en los relucientes hombros de deportista. Miles de veces había oído decir a su madre que el moreno de montaña reseca. En cambio, le podía demostrar – por la fuerza de muchos veranos de la

Profile for Guillermo de Castro

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

NOSOTROS DOS  

No se muy bien por donde empezar. No se si ya os he abrazado a todos y os he saludado como os merecéis.

Advertisement