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2 ■ Sábado 12 de octubre ■ 2013 ■ 100 años ALTO ALEGRE

■ Córdoba ■ República Argentina

Refrescando la memoria*

La zona donde se ubica hoy Alto Alegre fue en realidad asiento y tránsito constante de aborígenes en la época de la recolección de la algorraba y por el curso de agua del Arroyo Algodón y la Cañada de Las Mojarras ofrecían pescado.

Augusta Sivel La historia del pueblo pasó por sus ojos Con sus 98 años es la testigo del Centenario de Alto Alegre. odríamos afirmar que Alto Alegre tiene una testigo que formó parte de 98 de los 100 años del pueblo. Ella es Augusta Sivel, de pelo blanco radiante y mirada atenta. Su hija nos contó que no padece ninguna enfermedad -sólo un problema en una pierna- y que se alimenta muy bien. Sin embargo, esperando un poco más de su cuerpo, Augusta aseguró:

P

"no estoy tan bien de salud". Nació en la zona rural, dijo que siempre vivió en el campo. "Éramos muchos hermanos, siete varones y cuatro mujeres. Quedamos una hermana, un hermano y yo", agregó. Augusta fue madre de cinco hijos: "el Tomasito", "la Evelina", "la Celia" y "las mellizas". Y ya tiene un tataranieto. "No somos de

mucha familia", admitió. Según nos comentó, el trabajo de la familia Sivel no era de los más simples y livianos, porque tenían un cortadero de ladrillos. La hija de Augusta develó una de esas injusticias que la vida suele llevar consigo: "mi padre que cortaba ladrillos nunca se hizo una casa en el pueblo". "Teníamos mucha quinta, de eso vivíamos y se hacía el pan cada ocho días, ahora sino es del día no lo comen", Augusta soltó una carcajada. Haciéndonos viajar por las costumbres

Teníamos mucha quinta, de eso vivíamos y se hacía el pan cada ocho días, ahora sino es del día no lo comen", Augusta soltó una carcajada. Haciéndonos viajar por las costumbres del siglo pasado en la región, añadió: "también hacíamos pan dulce y pancitos para los chicos".

del siglo pasado en la región, añadió: "también hacíamos pan dulce y pancitos para los chicos". En el final de la charla, expresó: "siento alegría, porque he criado a todos mis hijos". Con la convicción y la entereza de quién anduvo mucho por los recovecos de su historia sostuvo que "hizo todo lo que quiso" y que "no tiene otros sueños". Con pocas palabras, pero con gestos y miradas que dicen mucho, Augusta Sivel dejó su marca en una de las páginas de este diario y en los "100 años de Alto Alegre" ■

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