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José Guerrero Roldán, el Yuyu

José Guerrero Roldán

“el Yuyu”

“La gente fuera de Andalucía es muy siesa”

Humorista, chirigotero y comunicador, es uno de los referentes de la gracia gaditana. Además, siempre que habla saca a relucir su mayor cualidad: enorme sinceridad. Por Guillermo Osuna Fernández

G

aditano por los cuatro costados y a las cuatro, acostado”. Una de las frases más famosas de “el Chano de Cádiz”. personaje interpretado por el Yuyu en su chirigota “Tampax goyescas, comparsa fina y segura”, ha representado, o eso ha hecho ver desde hace muchos años como filosofía de vida de este polifacético gaditano. Como filosofía propia y la del gaditano, una fama de flojo que no ha sentado bien a todo el mundo. “Eso fue una broma que sacamos y alguna gente se molestó. Aún así, hay gente que nos ha acusado de ese cliché y luego lo han usado para sacarlo en su repertorio. La gente en Cádiz es floja alrededor de lo que le gusta a todo el mundo. Yo no conozco

a nadie que le guste trabajar. Otra cosa es que te guste tu trabajo, como a mí. En Cádiz no es que nadie sea flojo, sino que hay una filosofía de vida, que se trabaja lo preciso para vivir bien. Yo mismo me he puesto de flojo muchas veces, y llevo 11 años en Sevilla dejando atrás mi casa, mi familia y mis amigos. Yo lo veo normal, la verdad. El tío que es de Cuenca y se prejubila a los 54 años es más flojo que nosotros, ¿no? Son bromas que muchas veces la gente se hace demasiadas pajas mentales”. José Guerrero Roldán recibió su curioso apodo un día que estaba haciendo lo que mas le gustaba y aún le gusta, charlar con sus amigos y decir tonterías y pamplinas. Así, José hizo una imitación de un curioso tarzán, con el que se le acuñó, ya de por vida, una de sus onomatopeyas, ‘Yuyu’. Curioso también son sus inicios, ya que, a pesar de la gracia

y el ingenio que siempre le caracterizó, no pensó nunca dedicarse al carnaval o al humor. Tanto es así que estudió mecánico de automoción, administrativo, relaciones públicas y una licenciatura de magisterio musical. “La vida es así de rara. Hay gente que ha estudiado para esto y por desgracia está trabajando en otros sitios. Aunque para mí no es por desgracia, ya que me gusta esto mucho más que mecánico, pero la vida da muchas vueltas, y por suerte y distintas circunstancias, estoy aquí”. En las distancias cortas, el chirigotero parece mucho más serio de lo que se puede esperar, aunque, según él, no necesita parecer gracioso ni demostárselo a nadie a cada momento. Además, con respecto al humor, siempre ha intentado ser transgresor, como con su chirigota: “Con los grupos que he tenido he intentado hacer cosas nuevas, romper un poco con


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lo que había, con un humor un poco particular, algo que, por suerte, ha cuajado entre la gente”. Es ese humor que le ha valido ganarse la etiqueta de ser el hombre que dice más pamplinas por segundo: “Eso creo era que antes, porque ahora creo que los que dicen más pamplinas por segundo son los políticos. A mí siempre me ha gustado mucho el humor surrealista y absurdo, me gusta más que el humor “previsible”. Eso lleva a muchas tonterías sin sentido. Hay mucha gente que lo asocia al humor inteligente, al humor más elaborado. Yo, al menos, prefiero la tontería por la tontería. Si te ríes, no hay que buscarle más explicación a las cosas, o si tiene sentido. Si te has reído, pues ya está, eso es lo que importa”. Aunque ya está prácticamente desvinculado del carnaval, más allá de las contadas actuaciones en la que su grupo interpreta su antología, sigue siendo uno de los referentes en chirigotas, tanto que se cuentan por miles las voces que le ruegan que vuelva a concursar en el Gran Teatro Falla, pero es rotundo: “No, ganas no tengo ninguna, sinceramente. Además de que cansa, es que no me veo volviendo, más que nada por trabajo y por cansancio. Con 20 años uno lo aguanta todo, pero con 46 te apetece hacer otras cosas. Por otra parte, el concurso no está ahora mismo como para volver, ha cambiado mucho con respecto a los que estábamos, está muy raro. También creo que nuestro trabajo no se ha valorado lo suficiente, y eso te va quemando. Es que son 8 segundos premios, alguno podía haber sido primero. Pienso que ha sido muy fácil dejarnos segundos o fuera de la final. A la gente le gusta, pero a uno le cansa que no se vea recompensado por el jurado. Es un poco de todo. Eso sí, aunque esos 8 segundos premios hubiesen sido primeros, tampoco me estaría planteando volver”. José Guerrero Roldán comenzó su carrera dentro del carnaval en 1986, con solo 20 años, a pesar de que asegura que su familia nunca fue gran aficionada al COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz). El veneno por el carnaval le entró gracias a sus amigos, que le convencieron para montar una agrupación, debido a su gran facilidad para crear humor. Los ordeñadores personales fue su primera chirigota, cuyo título da buena cuenta del humor que caracteriza al gaditano.

Malacatum y El que la lleva la entiende, que popularmente pasaron a llamarse Los borrachos, fueron las dos chirigotas entre las que se iban turnando los componentes para cantar, pero fue, sin lugar a dudas, la segunda la que se ganó al público del Falla. La gente amaba a esos borrachos, cutas letras han pasado ya a la historia del Carnaval de Cádiz. Los problemas llegaron cuando llegó la gran final. A Yuyu no le tocaba salir, pero creía que tenía derecho de disfrutar de ese momento único. Aún así, se celebró un sorteo en el que nuestro protagonista no salió escogido, algo que no recibió con agrado gran parte del grupo, especialmente el Selu, la otra columna maestra de la chirigota, por lo que decidieron separarse. Esa sinceridad que siempre hizo lucir el Yuyu le costó también más de un disgusto. Dos genios del humor, cada uno por su lado. “Yo creo que el que más ganó fue el carnaval, ya que cada uno por su lado ha sacado cosas muy buenas, y en vez de una buena chirigota, la gente se encontró con dos. Selu y yo hicimos cuatro chirigotas juntos, pero a partir del año de ‘Los borrachos’ decidimos ir cada uno por su lado. Al principio no fue una separación muy amistosa, aunque luego ya sí se arreglaron las cosas. Pero bueno, lo importante es que nuestras dos chirigotas han hecho disfrutar mucho a la gente”. Tal es el torrente creativo y humorístico que emana, que los que entienden siempre le han recomendado que pruebe a escribir un cuarteto, pequeño teatrillo de tres, cuatro o cinco personas donde se debe hacer reír y, además rimando. Pero él siempre ha visto en esta modalidad una dificultad extrema, hasta el punto de preferir otra: “Una comparsa seguro que es más fácil que un cuarteto. Un cuarteto tiene mucha dificultad, aunque los de hoy no tienen nada que ver con los de antes. No me están gustando nada los cuartetos de ahora, aunque reconozco que es muy difícil estar haciendo reír en cada momento. Una comparsa, a lo mejor por eso de no hacer lo mismo que en tu trabajo, me motivaría. En una comparsa haces música, escribes de otra manera, no tienes la presión de hacer reír… Sí sería posible sacar una comparsa, aunque no me lo planteo”.

“Los políticos son las personas que dicen más pamplinas por segundo” A pesar de que no obtenían grandes éxitos en el concurso, por las angostas calles de Cádiz ya resonaban los nombres de estos chirigoteros por intentar hacer reír de manera diferente al resto. Aún sin saberlo, en esta primera etapa del grupo, coincidieron dos pepes de los que, a la postre, serían de los mejores chirigoteros de la historia del carnaval: Guerrero Roldán, el Yuyu, y García Cossío, el Selu. Tuvieron que pasar seis años para llegar a una de las fechas más recordadas en la historia de la cita gaditana. Ese grupo de amigos que nació en una cafetería de un grado de automoción se hizo leyenda. En el año 1992, atentando así contra las normas del COAC, presentaron dos agrupaciones, debido a que se unieron más compañeros al grupo. El Ballet Zum Zum

A partir de ese soñado (o fatídico) año 92, el Yuyu se vio solo con unos pocos integrantes de su grupo y sin participar en el COAC. Así, consiguió traer a algunos más y comenzar en el año 1994 una nueva etapa, con un grado mucho más alto de humor surrealista y absurdo. La antología de la Zarzuela fue su primera chirigota como autor en solitario, la cual no tuvo mucho calado entre el público. Sin embargo, para el año siguiente dio con la tecla. Trajo a gente consagrada en el carnaval como Carapalo, y presentó un tipo en el Falla muy atrevido y que rompería todos los cánones: Los últimos en enterarse. 12 maridos con una cornamenta ostensible a las que sus mujeres les han sido infieles. Este grupo cautivó a todos los espectadores que se reunían en cada pase para disfrutar de sus hilarantes letras. Para la historia también quedó el estribillo de estos cornudos, en la que el teatro completo coreaba un sonoro “¡cabr*n!” a los presentes, algo que la gente no le ha importado recordar al gaditano cada vez que se encuentra con él. “Ya nos hemos acostumbrado. Además, eso curiosamente no surge en el año 1995, con la chirigota de Los últimos en enterarse, a la que la gente bautizó como ‘Los cabrones’, sino que fue el año siguiente, donde íbamos de árbitros de fútbol (Los bordes del área), cuando la gente empezó a soltarse y a ponernos esa coletilla. Aún así, 18 años después, ya no vamos a cambiar”. Se tuvo que conformar ese año con un segundo premio, solo por detrás de Los lacios de su ex-compañero Selu. No se rindió el Yuyu, e intentó seguir apretando las tuercas a su obra de ingeniería, que era modelo de chirigota, para seguir poniendo las cosas difíciles a las grandes. Y lo volvió a hacer. Los bordes del área, unos árbitros con mucho arte y muy poca vergüenza volvieron a meterse en el bolsillo a una afición que ya había encontrado a un nuevo ídolo. “Yo soy un árbitro casero, no lo puedo remediar, porque yo me vuelvo loco con una manta y con un sofá, y con una pizza familiar”. El estribillo da buena cuenta de las aficiones del humorista. Pero no pudo ser, y otra vez volvieron a repetir como subcampeones, a pesar del aclamo popular. El año siguiente ocurrió algo realmente curioso. José Guerrero se presentó en el Falla con De plaza en plaza, un tipo de palomas que parecía muy sencillo,


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con lo que parecía que se había rendido y Yuyu apostaba por algo más convencional. Sin embargo, cuando comenzaron a interpretar su repertorio, la gente quedó fascinada, ya que descubrieron que la única pretensión del grupo era hacer reír, con sus pasodobles y cuplés como único arma. Esta chirigota es de las más queridas entre los seguidores yuyistas, por evocar un carnaval más auténtico. Sin embargo, de cara al concurso, la apuesta no le salió nada bien, ya que estas palomas no consiguieron pasar a la final siquiera, en lo que se considera como uno de los mayores cajonazos (expresión con la que se conoce en Cádiz al hecho de que una agrupación de calidad que no pase a la final) de la historia de la fiesta. En los

vida y original: Tampax goyescas, comparsa fina y segura, una parodia de una comparsa muy gaditana. “Llevaba mucho tiempo pensando esa idea. Desde el año 92, el año de ‘Los borrachos’, llevaba yo con ese tipo en la cabeza, y finalmente se sacó 9 años después. Lo que pasa es que esa chirigota era para sacarla como se sacó, que sonara a comparsa. Entonces, en el 2001, se dio la circunstancia de que cambiamos de grupo y todos los de la chirigota, menos Juanma y yo, habían salido en comparsa. Así que cuando vimos que eso sonaba bien, decidimos sacarlo”. Un tipo arriesgado, ya que detrás de ese brillo y esa magia que despierta el carnaval, hay un veneno que corroe la fiesta. “Seguramente hubo gente que se lo tomara mal, pero como no nombrábamos a nadie, no podía decirlo. Es como el año de ‘Los últimos en enterarse’ con los cuernos, si alguien se molestaba, malo. Es verdad que dábamos mucha caña, pero si alguien se molestaba se delataba él solo”. Fue como un cuento de hadas, porque su triunfo fue incontestable, arrasando en todos los pases y alzándose con un triunfo irrebatible, por fin tras tantos años sin ganarse la aprobación del jurado. Además del primer premio, esa chirigota se quedó en la memoria del Yuyu gracias a momentos irrepetibles: “Ese año sacamos dos cuplés en semifinales, que fue el del móvil y otro más, que se formó un taco muy grande y la gente se tiró unos tres minutos aplaudiendo ycantando “otro cuplé, otro cuplé”. Fue un momento muy bonito, igual que vivimos otros con ‘Los borrachos’, pero si tuviese que elegir, me quedaría con ese”. Después de otro mal sabor de boca el año siguiente por otro segundo puesto más con Los que se vinieron de Leningrado porque no era de su agrado, decidió retirarse del carnaval. “Hay de todo un poco, el exceso de trabajo es importante, sobre todo donde tengo el trabajo, en Sevilla, es muy complicado montar una chirigota en Cádiz. Eso te obliga a ensayarlo viernes, sábado y domingo, y eso son 6 meses sin un fin de semana libre. Eso cansa

años siguientes fue alternando grandes pelotazos, como fueron Los arapajoe que joe y Los rockeros de la puebla, segundos premios con otras menos brillantes, como fue Los rebañadores de ollas de menudo, la que Yuyu ha reconocido en alguna que otra ocasión que ha sido de sus tipos más cortitos. Así vemos lo que comentaba Yuyu anteriormente, sus chirigotas gustaban al público, pero no se veía recompensado por el jurado en el concurso. Pero llegó el año 2001, sin duda el más recordado por este carnavalero.El Yuyu consiguió reunir un grupo perfecto para llevar a cabo una idea muy atre-

el carnaval en 2006 vino acompañado de un momento soñado por todo gaditano: ser el pregonero del carnaval de su tierra, de su casa. Así, a través de su personaje, el Chano de Cádiz, hizo un repaso en clave de humor a través de la historia de la tacita de plata, con un emotivo remate en el que profesa su amor eterno a su ciudad natal. En ese mismo carnaval, con su chirigota Los que no paran de rajar, volvió a toparse con la misma historia de siempre, otro segundo puesto. Sus últimos años en el carnaval alternó otros segundos premios con semifinales hasta su retirada defini-

tiva, al menos por el momento, en 2010, con unos jeques muy guasones, Los emires por donde se mire. Echando un vistazo atrás, ya con mayor perspectiva, Yuyu hace un crítico análisis de su trayectoria en la fiesta: “Con Los que no paran de rajar, por ejemplo, pienso que se fue injusto. Hay otras veces que las chirigotas que nos han ganado se han salido: el año de Los bordes del áreaganó Una chirigota con clase, el de los Arapahoe que joe ganaron Los juancojones, el año de Los rockeros de la puebla ganó Los de capuchino. Aunque no fueran supe-

“Llevaba 9 años con la idea de Tampax Goyescas esperando tener un grupo adecuado”

“Me he terminado acostumbrando a que la gente me diga: “¡¡Yuyu, cabrón!!”

mucho. Además, mi trabajo es crear humor, y el fin de semana tendría que hacer más humor todavía, y eso llega un momento en el que te agota”. Su reaparición en

riores a nosotros, es verdad que todo el mundo las daba como ganadoras. Pero otros años no estoy tan de acuerdo: el año de Los que vinieron de Leningrado… ganó Ojú ya saltó el levante, que no es de las mejores del Love; el año de Los que no paran de rajar nos ganó Los aguafiestas del Sheriff, que tampoco es otra de las gordas. Pudiendo ganar cualquiera, nunca hemos ganado nosotros”. ¿Es esa sinceridad, quizás demasiado incómoda, la que le ha propiciado algún primer premio de menos? Todo apunta que nunca lo sabremos. Durante su etapa ha dejado momentos para el recuerdo, por lo absurdo y surrealista que parece, como sus famosos pasodobles al ‘peo’, a las pelusas del ombligo o al chopped pork. “Hay cosas que no se me ocurren a mí, que son idea de otro colega. El pasodoble de las pelusas del ombligo se le ocurrió a José Sánchez Reyes, por ejemplo. Me propuso la idea y entre los dos le metimos mano y salió algo muy surrealista. El del ‘peo’ fue curioso porque nos faltaba un pasodoble para terminar el repertorio, y estábamos buscando cosas raras. A mí siempre me ha gustado llevar cosas que la gente no lleve, así que si cantas algo como un pasodoble al peo te aseguras que nadie más lo va a llevar. Te puede gustar más o menos, pero no se puede negar la originalidad. Si además la letra te gusta, pues la alegría es doble. Nuestra chirigota siempre ha funcionado trabajando en las letras alrededor de unos cubatitas y unas cervecitas, y pasarnos hasta las tres o las cuatro de la mañana diciendo tonterías, donde nos hemos reído mucho y sacado muy buenas letras”. Aunque el carnaval ya no le da de comer, sabe que el Yuyu es quien es gracias a la fiesta que da vida a Cádiz en febrero. No obstante, ha sido lo suficientemente importante en la fiesta como para opinar en qué se está convirtiendo el carnaval. La popularización que ha ido adquiriendo gracias a la televisión está repeliendo a los más puristas. “Creo que ha pasado como en el fútbol, que dices: “¿es buena la tele?” Sí y no. Es buena porque se comercializan productos y te ve más la gente, pero es negativo porque Cádiz absorbe un volumen de personas para la que no está preparada, se transforma la idea original del Falla… Está la cosa en el filo de la navaja. Para mí se ha desmadrado un poco. La gente ahora viene a Cádiz con un concepto que es poco menos que los Sanfermines”. Esta populari-


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Una boda de arte

Con la moda de los programas de cocina moderna en televisión, el concepto de presentación de la comida ha cambiado, algo que en las bodas ha supuesto un antes y un después, ya que se han refinado aperitivos y platos. Y como al Yuyu le gusta sacar punta a todo, en su reciente boda con su novia María, decidió revolucionar su menú hasta cruzar la raya del surrealismo. Empanada mental, beicon cuidado, montaditos en su pony como entrantes; pisto para sentencia, solomillo al whisky sin solomillo y con coca-cola, pringá hasta las trancas, pollo sin curry junto a mostrador del INEM con papas panaderas y sin ayuda familiar como platos principales; y nada con nueces o brazo de gitano con anillos de chocolate y Rolex de nata como postres son algunas de las delicias que adornaban el menú de bodas de este genial humorista. Algo que no tardó en recorrer las redes sociales como la pólvora. “Lo único que queríamos es hacer una cosa simpática para que la gente se riera, porque entre que entras al convite y te sirven, hay unos minutos de espera, así que metimos un chistecito para que se lo pasaran bien. Cuando empezó a rular por ahí nos quedamos un poco flipados, pero me alegro que gustara”. Un menú de bodas que abrió el apetito entre los presentes gracias a las carcajadas provocadas.

zación de la fiesta ha hecho que muchos actores cambien su concepción del concurso, dedicando un mayor protagonismo a la escenificación y la búsqueda del espectáculo antes que la calidad de sus letras. “Sí, por desgracia sí. Verás, no te digo que lo nuestro y lo de antes era lo mejor, pero nosotros ahora, por ejemplo, cuando vamos con la antología, cantamos letras que tienen 20 años. Yo no sé si ahora mismo hay agrupaciones que dentro de 20 años puedan cantar letras en una antología sin que se queden desfasadas. Se está prestando demasiada atención a la representación antes que a la letra”. Al igual que la pasión por el carnaval de su tierra, su amor por el Cádiz CF tampoco conoce fronteras, incluso más aún ahora con el equipo hundido en la tercera división del fútbol español. “Uff, ahora mismo, ruina gorda. Pero la ruina que tiene el Cádiz es la que tienen muchos otros equipos. Hoy día el fútbol solo está montado para los grandes, y los pequeños están desapareciendo porque no se pueden mantener. Las entradas caras, la televisión barata…” La vida del Yuyu ha cambiado desde hace algunos años, cuando Manolo Casal le propuso hacer un es-

pacio deportivo de humor para competir en Canal Sur Radio con los grandes nocturnos, como El Larguero. El invento le salió bien y El Pelotazo se hizo líder en Andalucía. “Esto me ha venido un poco de rebote, el carnaval me ha traído a la radio. Siempre me ha gustado la radio, pero nunca había pensado dedicarme a ella. Puede ser que la gente nos vea muy naturales y espontáneos y eso es lo que les gusta”. Tal fue su éxito que en 2011 fue su principal rival, la Cadena Ser la que se hizo con sus servicios. Desde La Cámara de los Balones, además de participaciones en otros programas de la casa, hace disfrutar y reir con todos los personajes que interpreta su magnífico equipo de imitadores: Ronquillo, Lara y Sena. La creación del programa a diario es tan sencilla como con su chirigota. “Pues sobre las 11 de la mañana quedamos Fran (Ronquillo) y yo, y nos sentamos para ver de lo que vamos a hablar ese día, aunque ya vengamos un poco con la idea preconcebida. Charlamos un par de horitas y vamos haciendo el guión sobre la marcha. Se lo enviamos a Luis (Lara) y Bienvenido (Sena) por mail y ellos lo interpretan desde Cádiz”. Sin embargo, el humorista no ve viable el formato de su programa en la pequeña pantalla: “Yo lo resumiría, y sin que esto suene prepotente, que el producto en la radio lo domino y en televisión no. En la radio sé lo que tengo qué, cómo y cuándo tengo que hacer algo. En televisión siempre hay alguien que te dice “este plano no es bueno”, “esto no llega”… También hay otra cosa que son las audiencias. En la radio las audiencias llegan cada tres meses con los EGM, y tiene que ser una debacle muy grande para que te tiren de las orejas. En televisión, sin embargo, desayunas con las audiencias, y en función de ellas te pueden dar la vuelta al programa. La televisión es demasiado estresante. Además, en televisión hay mucha más oferta, y en la radio la gente es fiel a lo que escucha: te acuestas escuchando a De la Morena y te levantas escuchando a Pepa Bueno, por ejemplo. La televisión es un mundo que me gusta muy poco; se gana más, pero es demasiado volátil”. Algo ha hecho cambiar de opinión al Yuyu, ya que desde la realización de esta entrevista ha comenzado una nueva andadura en un programa de televisión, llamado Yuyu & Cía, en la que ha copiado el formato de su programa radiofónico a la televisión, con sus colaboradores. Bien es cierto que se emite en 8tv, y en esta cadena existen menos presiones con respecto a audiencias que en otros canales. Otras voces, sin embargo, lo achacan a que el humor típico del sur no suele gustar en el resto de España. “Pues no

lo sé. El humor de Cádiz sí gusta, pero es verdad que fuera la gente es muy siesa, no sé si será por el frío o por qué. Creo que todo obedece a una filosofía de vida. La gente de fuera no es que no le guste el humor, sino que se han acostumbrado a un “mamoneo” raro y no saben disfrutar. No te digo que no se viva mejor. En Cádiz no se vive bien, lo que hay es una filosofía de vida maravillosa. Fuera de Andalucía, tienen como obsesión trabajar para guardar dinero…Y desde fuera se nos acusa de ser muy flojos. A mí, por ejemplo, me

“Las mejores ideas nos han salido gracias a unas cervezas y unos cubatas”

produce mucha tristeza a Cuenca o Ciudad Real y que no haya un puñetero bar para tomarse algo. No ya solo por el hecho de irte al bar, sino por tomarte algo y salir de tu casa un rato. Tampoco digo que lo ideal sea lo de Andalucía que hay uno por cada habitante, pero aquí sabemos que lo que hay es que disfrutar de la vida y trabajar cuando haya que trabajar. Eso creo que condiciona a la gente de fuera; por ahí las personas son muy serias. No sé, no creo que sea el humor, sino que todo está condicionado por su filosofía de vida”. Desde su retirada del carnaval, ha puesto su granito de arena en varias agrupaciones. En 2011, ayudó a una eminencia en la fiesta como Antonio Martín, escribiendo los cuplés para su comparsa Las locuras de Martín Burton,como en el 2013 hizo con la comparsa de Sevilla y Los tipos. Entre estas dos colaboraciones, tuvo una curiosa cooperación con otro de los históricos de la fiesta. En una de sus conversaciones con Juan Carlos Aragón, le comentó la idea de hacer un año algo sobre el carnaval de Venecia, tantas veces comparado con el gaditano. Coincidió que Aragón hizo un viaje a Italia, y cuando vio ese ambiente de


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la fiesta veneciana, pidió permiso al humorista para sacar el año siguiente La Sereníssima, una de las comparsas más controvertidas de la historia reciente de la fiesta gaditana. “Pues sí que le ha salido bien, sí. Se lo dije, le gustó la idea y le ha salido una comparsa fantástica. Venecia es una ciudad que me encanta, aunque no haya estado nunca en su carnaval, pero sí que daba juego para una comparsa”. Ahora, una vez casado, prefiere la tranquilidad, así que ha adquirido como hobbys el golf, la fotografía y viajar, algo que más de uno se ha tomado a guasa y le achaca que es algo que va mucho en su estilo, la flojera. En todo genio, hay que buscar la fuente en la que bebe, de donde ha adquirido ese humor descarado y surrealista. Así que, si hablamos de surrealismo en el humor, se vienen a la cabeza dos palabras: Monty Phyton, por los que el Yuyu siempre ha profesado una intensa admiración: “Este tipo de humor siempre me ha gustado porque te sorprende con algo que no te esperas. Como el humor es una parodia de la realidad, cuanto más se aleje de ella, más gracia te hace. En mi casa me pongo muchas veces los episodios de los Monty Phyton, que los habré visto ya mil veces, pero me sigo riendo igual que la primera vez, con cosas además hiperridículas”. Siempre que alguien habla con el Yuyu, intenta ponerlo a prueba, atestiguar la tremenda creatividad que atesora este gaditano. Así, le propusimos una prueba,

no mucho más difícil que lo que hace día tras día con sus guiones para la Cámara de los Balones. Relacionar personajes de actualidad con el carnaval de Cádiz. El resultado, como es habitual en él, es totalmente impredecible. Mariano Rajoy: “Más que a Rajoy, metía a todos

Por alusiones. Iñaki Urdangarín: “Pa’ echarlo directamente, como para meterlo de postulante y que te lleve la venta de discos…” Angela Merkel: “Esta nos tiene a todos cogidos por los huevos. Por culpa de la Merkel estamos todos tiesos y hay menos actuaciones de carnaval” Antonio Muñoz: “Otro personaje que ha dado mucho juego en el carnaval. Sin Antonio el carnaval hubiese sido un poco menos. No creo que haya sido tan malo como lo han querido pintar, pero debió irse en su momento” Manuel Ruiz de Lopera: “Es mucho más personaje de Cámara de los Balones que de carnaval. Independientemente de que te guste o no, es un personaje muy carismático, y con el que he disfrutado mucho interpretando de alguna u otra manera”. La espontaneidad que le caracteriza no hace falta buscarla, sale sola. El Yuyu es un personaje que, como él mismo ha afirmado para alguno de las celebridades que interpreta, “si no existiera, habría que inventarlo”. Cuesta creer que lo volvamos a ver sobre las tablas del Falla, pero día a día nos sigue haciendo reir con su ingenio, algo que es su plena satisfacción: “Es un trabajo muy estresante, porque te levantas todos los días sabiendo que tienes que inventarte algo para hacer reír. Pero cuando te encuentras a gente que tiene problemas y te comenta que gracias a tu trabajo era un poco más feliz, es algo muy gratificante”.

“En Cádiz no es que se viva mejor, sino que existe una filosofía de vida maravillosa” los políticos, porque creo que han perdido completamente el norte. Serían Los últimos en enterarse, por lo de los cuernos”. Jose Mourinho: “Siempre estaba llorando, no sé cómo hubiese encajado si se ve como nosotros con los ocho segundos premios”. Cristiano Ronaldo: “Sería el Ángel Subiela de los tiempos buenos de Martínez Ares. Un tío vacilón y que mandaba sobre el escenario”. Rodrigo Rato: “Joé, como para llevarlo de tesorero con una agrupación…Ruina gorda este también. Entre políticos y banqueros está la cosa como para meterlos a todos en un cuarteto y que no pasen de preliminares”. Rey Juan Carlos: “Ha dado mucho juego para el carnaval, sobre todo con esa gran chirigota como Los pavos reales del Bati. Ha pegado sus caídas y ha dado para muchas letras. Aunque también tiene lo suyo con la familia…”

Entrevista Yuyu  

Entrevista perfil a uno de los mejores chirigoteros de la historia del Carnaval de Cádiz, haciendo reír ahora a media Andalucía gracias a su...

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