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N A R C OT R Á F I C O “Donde hay debilidad allí el templario debe llevar su fuerza. Donde no hay voz allí el templario debe llevar la suya. Donde están los más pobres allí el templario debe distribuir su generosidad”. Así, con una retórica propia del medioevo, están redactados los 53 puntos del Código de Los Caballeros Templarios de Michoacán. No en balde copian el nombre de la legendaria milicia que protegía a los peregrinos cristianos hace un milenio. Según fuentes de inteligencia, la nueva organización criminal es sucesora de La Familia Michoacana y, como ésta, recurre a la mística para reclutar a sus soldados.

“Los Caballeros Templarios”

atacan...

JORGE CARRASCO ARAIZAGA Y FRANCISCO CASTELLANOS J.

os Caballeros Templarios, escisión del cártel del narcotráfico que se conoció como La Familia Michoacana, lleva a cabo un intenso proceso de reclutamiento para fortalecerse, conservar su papel en el tráfico de drogas entre Centroamérica y Estados Unidos, y continuar su guerra contra el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna. En respuesta a la Policía Federal (PF) –dependiente de la SSP–, que inicialmente la minimizó, la organización delictiva desplegó en Michoacán una campaña intensiva de incorporación de nuevos miembros, a quienes da un adoctrinamiento más

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sofisticado que el de su antecesora y que, según estimaciones de funcionarios de la secretaría, ha redundado en la integración de al menos mil 200 hombres. Desde que el pasado 11 de marzo anunció con mantas su existencia como sucesora de La Familia Michoacana, la nueva organización ha distribuido de mano en mano, en bares, tiendas, fondas y mercados, el Código de los Caballeros Templarios de Michoacán, un cuadernillo de 24 páginas que emula las reglas de disciplina y honor de la Orden de los Templarios, esa milicia creada en la época de las Cruzadas para defender a los cristianos que peregrinaban a Jerusalén. También distribuye panfletos y camisetas con el nombre del grupo estampado al frente y en la espalda. Apenas el pasado 14 de julio repartió playeras y dinero en una colonia popular del norte de Mo-

relia, donde también dejó volantes en los que ofrece combatir el robo a casas, autos y comercios, además de proteger a los michoacanos de los secuestradores, violadores y extorsionadores. Los Caballeros Templarios crearon su escudo, como lo hicieron los caballeros de la Orden del Temple: adaptado de símbolos medievales, es púrpura y tiene en la parte superior una corona con una flor de lis al centro, flanqueada por puntas de lanzas como las utilizadas por la caballería del medioevo. Debajo de la corona, a la izquierda, figura un retrato de Nazario Moreno González, El Chayo, ideólogo de lo que fue La Familia Michoacana, y a la derecha de éste, delineado apenas, un mapa del estado de Michoacán. También a la derecha aparece el rostro de Jesús. Debajo de la imagen de El Chayo está la cruz templaria, y bajo la de Jesús un

mazo y un hacha de batalla cruzados. Todos estos elementos se hallan enmarcados por una guirnalda de laurel y están sostenidos por un par de manos, bajo las cuales se despliega una banda que reza “Caballeros Templarios” en letra gótica; en la base del escudo una leyenda dice: “Guardia Michoacana”. El escudo ilustra la presentación del Código, donde los templarios michoacanos dicen: “Esta lucha es por tu gente, por mi gente, por nosotros mismos y por nuestras futuras generaciones”. A diferencia de otros cárteles de la droga que operan en México, Los Caballeros Templarios decidieron hacer públicos los principios y parte de las reglas que se impusieron. En ningún momento se refieren a sus actividades de narcotráfico, como tampoco lo hizo La Familia Michoacana cuando se dio a conocer en noviembre de 2006

a través de desplegados en la prensa local. Pero a diferencia de ese grupo, el material propagandístico de Los Caballeros Templarios supera en definiciones a Pensamientos, una publicación en forma de libro de autor escrito por El Chayo. Según el tiraje indicado en las sucesivas ediciones de Pensamientos, La Familia Michoacana logró distribuir más de 150 mil copias del texto en el que se hacía una reivindicación regional de la Tierra Caliente michoacana, se alababa a Dios y se alentaba la superación personal. El texto estaba firmado por El Más Loco, como también se conocía a Nazario Moreno, desaparecido en diciembre pasado como resultado de una incursión de la PF en los bastiones del grupo en Apatzingán. Aunque el cadáver de El Chayo nunca fue mostrado, su ausencia derivó en la escisión de La Familia Michoacana, en La

Familia –bajo el mando del ahora detenido Jesús Méndez Vargas, El Chango– y Los Caballeros Templarios, que según la SSP están a las órdenes de Servando Gómez Martínez, La Tuta, y Enrique Plancarte Solís, El Kike o La Chiva.

53 reglas Como la orden medieval que se dio reglas de disciplina y un modo de vida sencillo para defender la religiosidad de los cruzados, El Código de los Caballeros Templarios de Michoacán –ilustrado con imágenes de la histórica milicia templaria– establece los principios y conductas que deben seguir sus miembros en su “misión principal de proteger a los habitantes y al territorio sagrado del estado libre, soberano y laico de Michoacán”, y de mantenerse firmes “en las causas justas de Dios”.

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NARCOTRÁF ICO

Interés Público

M I G U E L Á N G E L G R A N A D O S C H A PA

amplias posibilidades del tricolor para retornar a Los Pinos. Gordillo erró al revelar su pacto con Calderón, porque con ello perdió presencia en el ISSTE, cuya dirección le había sido entregada. El episodio en que intercambió invectivas con su antiguo protegido Miguel Ángel Yunes fue adverso a la profesora porque no combatió sólo con el político veracruzano, sino con Calderón mismo. De allí que, en ánimo de no romper enteramente su alianza, Gordillo buscara un intersticio por donde colar un guiño al presidente. A diferencia de otras entidades, donde el magisterio es mayoritariamente miembro del Panal, pues a los maestros su presidenta vitalicia los convenció de que tienen su propio partido y no dependen ya del juego de posiciones internas en el PRI, como ocurrió tradicionalmente, en Michoacán la corriente que acata a Gordillo dentro de la Sección 18 no controla el mando seccio-

nal. Pero su contribución a un eventual triunfo de la hermana mayor del presidente le deberá ser agradecida primero con posiciones para la contienda electoral, acaso después en el gobierno también, y todo ello supondrá un leve restañamiento de las raspaduras dejadas por el enfrentamiento entre aliados o cómplices. La elección del 13 de noviembre será por primera vez en esa entidad muy competida por tres partidos que tienen semejantes posibilidades de ganar, aunque desde ahora puede decirse que son menores las del PRD de mantener la gubernatura. En cambio, el PRI podría quedar en aptitud de recuperar el gobierno que perdió hace 10 años. De todas suertes, en enfrentamientos donde la diferencia entre el número de votos de quien gane y quienes pierdan puede ser minúscula, la aportación del voto panalista puede ser crucial. Falta conocer cuál será la posición de Los Caballeros Templarios, de los restos de La Familia Michoacana y la de otros grupos que sin la luz encima forman parte del crimen organizado en esa entidad. Alguna de esas bandas hizo notar, privando de su libertad a nueve encuestadores y dejándolos ir pocos días después, que controla la región –Apatzingán y sus inmediaciones– y que no hay autoridad capaz de seguirle los pasos e impedir que infrinja la ley. Y si el levantamiento de encuestas es parte del proceso electoral, ese grupo tiene también algo que decir en ese mismo proceso, quizás al punto de estorbarlo al menos o de pretender modelarlo todo o en partes… O

ción, el histórico inmueble donde Morelos promulgó la Constitución de 1814. En sus 53 reglas, de acatamiento obligatorio para todos sus miembros, se establece que para ingresar a la Orden “es necesaria la aprobación del consejo, compuesto por los hermanos de mayor experiencia y criterio”. El ingreso se hará bajo juramento en un ritual establecido por el propio consejo. El documento no precisa en qué consiste el ritual. En el caso de La Familia Michoacana, para convertirse en uno de sus “guerreros celestiales” los aspirantes tenían que ser sometidos a 12 tablazos o perpetrar una ejecución. Además 12 eran los “apóstoles” que tenía El Chango Méndez como equipo de seguridad.

Las faltas a la disciplina eran sancionadas según su gravedad. Una primera medida consistía en retener al castigado durante tres días, bajo presión psicológica. En caso de reincidencia era aislado, vendado de los ojos y amarrado. Después, frente a sus compañeros era colocado en posición de Cristo para castigarlo con 12 tablazos durante 12 días. En la tercera falta ya no había advertencia. Se sometía a juicio frente a sus compañeros de célula y jefes regionales. Una vez condenado a muerte se le pedía que rezara. El encargado de la ejecución era la persona que lo había invitado a la organización o alguno de sus jefes (La guerra del narco, segunda parte, Edición Especial No. 29 de Proceso, julio de 2010).

Michoacanazos T

endientes a la simplificación, por necesidades técnicas, para compendiar el sentido de un suceso, o por rutina perezosa, los medios llamaron michoacanazo a la célebre redada del 26 de mayo de 2009. Autoridades federales arrestaron entonces y en días siguientes a 35 alcaldes y funcionarios estatales y municipales de Michoacán. Les imputaron conexiones con bandas del narcotráfico. La acusación era endeble y no pudo ser sustentada por la Suprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, entonces a cargo de la ahora procuradora general de la República. Uno a uno los indiciados salieron de la cárcel, no sin perder meses y aun años de su vida en el afán, que les era ajeno, por el control político de la entidad. Hoy está en curso otro michoacanazo, si por ello se entiende una indebida presencia del poder federal en los asuntos políticos locales. El presidente Calderón viajó a su estado natal el jueves 4 de agosto, a inaugurar obras. Las ceremonias respectivas, siempre rituales, hubieran podido esperar, si la sensatez las hubiera aplazado. Pero se trataba de hacer ostensible el apoyo de Calderón a su hermana mayor, ungida candidata del PAN a la gubernatura del

El Código… informa que la Orden –como se hace llamar– nació el 8 de marzo de 2011, tres días antes de que se diera a conocer con 30 mantas colocadas en Morelia, Pátzcuaro, Apatzingán, Lázaro Cárdenas y Zitácuaro, zonas de gran influencia de lo que fue La Familia Michoacana. “Brindaremos el servicio de protección que daba La Familia”, anunciaron sus mensajes. En Morelia las mantas fueron puestas en puentes peatonales, frente a Ciudad Universitaria y en las salidas a Quiroga, Salamanca y Pátzcuaro, mientras que en Apatzingán una fue colocada en una ventana de la Casa de la Constitu8

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estado apenas cuatro días antes, el domingo 31 de julio. A pesar de que en la gestación y el desarrollo inicial del PAN sobresalieron michoacanos ilustres, y de que en su territorio obtuvo ese partido su primera alcaldía y una de sus primeras diputaciones federales, mientras el cardenismo fue priista no hubo oposición real al predominio del partido entonces gubernamental. Su dominio era incontrastable. Mas cuando la herencia del expropiador del petróleo exigió desvincularse de una organización cada vez más contraria a los postulados del gran presidente, la contienda electoral se polarizó entre el PRD (uno de cuyos gérmenes, la Corriente Democrática del PRI, surgió precisamente allí) y el PRI. El PAN quedó convertido en partido testimonial. Y aunque cuando aspiró a la gubernatura hace 15 años Felipe Calderón incrementó la votación blanquiazul, apenas figuró en la disputa real por el gobierno del estado. Es posible que a sus ojos se haya generado un adeudo que ahora se quiere saldar. Al comenzar este sexenio, Luisa María Calderón se refugió en Morelia, en apariencia para no estorbar el desempeño presidencial de su hermano. En realidad comenzó desde entonces a fraguar

su proyecto político: ser la primera panista, la primera mujer que gobierne la tierra de sus mayores. Se adentró en la vida partidaria, como secretaria de Elecciones del Comité Estatal, y se hizo presente en cuanta actividad realizaban los colaboradores cercanos de su hermano (no pocos de ellos michoacanos, como Germán Martínez, Rafael Elvira, Salvador Vega y el líder panista César Nava), con lo que eso significaba para dilatar su presencia en el estado. Resguardada además por miembros del Estado Mayor Presidencial, desde siempre se supo o se supuso que era una suerte de delegada de su hermano en la entidad donde él nació. Por eso no fue bien vista, y hasta se consideró un pecado de lesa majestad el que el senador Marko Cortés aspirara a la candidatura panista. Finalmente ésta se resolvió, como estaba previsto, a favor de la exdiputada y exsenadora, modo de identificarla para subrayar que ha tenido su propia carrera pero que en este tramo ha sido impulsada por la condición en que se halla su hermano menor. Al día siguiente de su postulación por el PAN, la flamante candidata estableció una alianza con el Panal, con cuya propietaria su hermano se alió también des-

de que fue precandidato presidencial. Ese vínculo se anudó fuertemente en compensación con los servicios prestados por Elba Esther Gordillo a Felipe Calderón. Si el lazo se hubiera mantenido en los términos originales, nada tendría de extraño que el PAN y el Panal marcharan juntos en Michoacán. Pero en algunas franjas de su alianza los intereses de Calderón y de Gordillo han entrado en conflicto y derivado en una agria disputa, agravada por la posibilidad de que en 2012 el voluble partido de la dirigente magisterial se una al PRI, el mismo PRI del que fue excluida en 2006 y con cuya dirección de entonces riñó escandalosamente. Considerando que el Panal contribuyó a la victoria formal de Calderón canalizando en su provecho más de 1 millón de votos que debieron ser para su propio candidato, es de suponerse el temor de que, en coalición franca, ahora el partido y el sindicato de Gordillo refuercen las

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EFE / STR

NARCOTRÁFICO

“La Familia”. El germen

Archivo Proceso

En el caso de Los Caballeros Templarios el Código estipula que una vez que alguien es aceptado como miembro no podrá abandonar nunca la causa, pues se hace bajo un Juramento Templario que deberá respetarse a costa de la propia vida: “Si por desgracia yo traicionara mi juramento, ruego ser ejecutado por la Orden como un traidor”, señala la última parte del voto en que se pone como testigo a Dios. Sus integrantes están obligados también a respetar la disciplina, la jerarquía y el “voto de silencio”, por lo que se les prohíbe “di-

vulgar nuestras actividades y secretos”. Además, deben llevar “una vida en común sobria y alegre, manteniendo un perfil bajo para no hacerse notar”. Por lo tanto, el caballero templario evitará ser “brutal, emborracharse en forma ofensiva, ser inmoral, cobarde o mentir o tener intenciones maliciosas”. Advierte que cuando un caballero cometa una falta contra un miembro del consejo y viole el voto de silencio, “se le castigará con la pena capital, se le decomisarán sus propiedades (y) sus familiares correrán la misma suerte”.

Al igual que en La Familia Michoacana, se prohíbe el uso de drogas o cualquier enervante, por lo que los jefes de la Orden y su personal “deben practicarse periódicamente la prueba de antidoping e informar al consejo los resultados”. Prohíbe también las violaciones, los secuestros y las extorsiones. “Está estrictamente prohibido a todos los miembros de la Orden realizar secuestros con la finalidad de obtener dinero”. Por lo que hace a las mujeres: ���Ninguna… deberá temer nada de un templario, ni de sus palabras ni de sus acciones”. Tampoco los niños. Y en el caso de los hombres, “ninguno… deberá temer a un templario, sino por el contrario sentir su protección”. Los Caballeros Templarios “deben conducirse con humildad y ser los más honorables, los más nobles, los más corteses, los más honestos y los más caballerosos”. Además de ser “un cruzado en todo momento”, a sus integrantes les impiden buscar “posiciones de engrandecimiento dentro de la Orden” por lo que deben contentarse con los puestos que se les encomienden para servirla. El Código especifica que, además de observar la obediencia, “nadie podrá ausentarse de su puesto de trabajo sin permiso de su superior”, y que para el uso de la fuerza letal se requiere autorización del Mercadotecnia mafiosa

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consejo. Al igual que en la caballería medieval, los templarios michoacanos dicen tener el deber de aplicar la justicia, pero advierte que ninguno de ellos “debe matar por dinero”, aunque precisan que “cuando se tome esta decisión, debe investigarse bien… y si existen razones suficientes, sí proceder”. Indica que todo aquel elemento que tenga necesidad de trasladarse “fuera de su zona de trabajo debe dar parte cuando ingresa a otro lugar de manera inmediata, independientemente de la jerarquía que se tenga”. Pero cuando se traslade, “se deben tomar todas las medidas de seguridad adecuadas, mandar avanzadas y dirigirse con cautela durante todo el trayecto. Deben estar alertas las 24 horas del día”. De sus jefes dice que deben ser ejemplares, “inteligentes, astutos, humildes, prudentes, eficaces, audaces y discretos; además de estar obligados a cultivarse y aprender”, aunque todos sus miembros deben “prepararse y equiparse a sí mismos” para la batalla y conseguir los objetivos de la Orden.

“Amar a la humanidad” En lo doctrinal, el Código señala que el deber de todo caballero templario es “amar y servir desinteresadamente a toda la humanidad”, en el entendido de que “hay un Dios, una vida criada (sic) por Él, una verdad eterna y un propósito de servir a Dios y al Prójimo (sic)”. Obliga al templario a servir a la Orden como un servicio a Dios, sin esperar recompensa alguna, “salvo el saber que con ello honra a la Orden por su devoción”. En sus definiciones, dice que todos los miembros de la Orden “deben luchar contra el materialismo, la injusticia y la tiranía en el mundo, empezando por casa, colonia, ciudad, Estado y País (sic)”. Los Caballeros Templarios aseguran que su batalla es “ideológica” para “la defensa de los valores que sostiene una sociedad basada en la ética y construida a través de siglos” y contra “el desmoronamiento de los valores morales y los elementos destructivos que prevalecen en la sociedad humana”. En sus puntos 15 y 16, el Código... presume de tolerancia y sed de justicia: “La Orden apoya la libertad de expresión, de conciencia y de religión; defensa colectiva y medidas positivas para erradicar la pobreza y la injusticia que amenazan a la sociedad mundial. “Los templarios no deben tener una actitud ofensiva contra ningún hombre por la forma en que se dirige a Dios, aunque ésta sea diferente o extraña. An-

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El Reto de los Templarios