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la voz del guardián Por: Carlos Lozano O´Reilly.

“Dos

fuerzas guían al hombre:

el miedo y el egoísmo” Napoleón Bonaparte.

E

n el mercado nacional existen ofertas de cursos para embalsamadores, que cuentan con gran afluencia. En México, esta profesión de alto riesgo está mal pagada con respecto a países como Estados Unidos, donde se paga un promedio de 120 dólares por caso y tres o cuatro mil dólares al mes cuando son contratos fijos.

¿Por qué se paga mal esta profesión, que además de conocimiento y experiencia requiere sensibilidad, sentido común y arte? La respuesta es que los sueldos y las inversiones importantes en las salas de embalsamar dependen de la regulación de la Secretaria de Salud, a más regulación la profesión se paga mejor, y hace que las empresas funerarias inviertan en mejores laboratorios, cuiden la salud de su personal, cumplan las normas. Mientras que en el caso contrario, nos lleva a la informalidad y a la mediocridad en los servicios. La Ley General de Salud se aplica a escala nacional, pero cada estado y municipio cuenta con su propio reglamento. Zacatecas, San Luis Potosí y el Estado de México son los estados con normas más exigentes, mientras que en Jalisco las normas son mucho más permisivas. Clientes que han querido montar un laboratorio en Guadalajara, nos comentan que no pueden competir con los precios tan bajos que tienen laboratorios que ofrecen servicios de $350.00 pesos, precio de maquila de embalsamado al funerario. Laboran con instalaciones deficientes, carentes de normas y protocolos de seguridad, sin protección para el embalsamador y medio ambiente. En algunos casos llenan tinacos con formol e inyectan las arterias por gravedad para sustituir las bombas de inyección. Esto es impensable que ocurra en Estados Unidos y sería clausura inmediata en varios estados de la República Mexicana. No se trata de exponer a estas empresas, sino de sustentar la tesis de que cuando la autoridad es débil,

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inexistente o corrupta, no se puede generar una economía favorable para el embalsamado, ni para las empresas que venden equipos o líquidos para embalsamar; disminuye la investigación y desarrollo, lo que afecta negativamente la economía y moral de los embalsamadores. La consecuencia de los bajos precios en centros de embalsamado es la venta de certificados de defunción, con lo que se ensucia la credibilidad y la imagen de la Secretaria de Salud Federal, ya que se pierde el control cuando se maneja estatal o municipalmente. Las inspecciones de la Secretaria de Salud y Semarnat mantienen un criterio inequitativo para la aplicación de la ley. Mientras que las empresas grandes y famosas son revisadas exhaustivamente y sancionadas, hay embalsamadores a domicilio que trabajan con total impunidad en zonas de clase baja, cobrando $500.00 pesos la visita; con líquidos, instrumental y bomba para fumigar para realizar la inyección arterial. ¿Qué hacen con los desechos del troqueo?, ¿los tiran

en el baño de la casa o en la coladera del patio?

Esta práctica además de infringir todas las normas de salud y medio ambiente, deja desprotegidos a muchos embalsamadores que al final no cuentan con seguro social ni prestaciones, y que en uno o dos años serán substituidos por otros embalsamadores que tomaron algún curso rápido y barato, de uno o dos días, y que estarán dispuestos a cobrar menos por su trabajo. Como miembro del gremio, me frustra darme cuenta de lo lejos que estamos de hacer bien las cosas. En Estados Unidos la licencia de embalsamador se consigue estudiando al menos dos años. En México el grado de escolaridad de los embalsamadores promedio es bajo y muchos embalsamadores ostentan el título de Técnico Embalsamador sin haber sido certificados por alguna institución con autoridad para hacerlo. ¡Somos el país de los cachirules!

Revista Guardián de los Muertos Ed. 25  

Junio 2016

Revista Guardián de los Muertos Ed. 25  

Junio 2016