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el espectáculo postimperial

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Originalmente esta columna iba a estar dedicada a Susannah Breslin, bloguera, escritora, y tal vez la única reportera que escribe sobre pornografía con un conocimiento de causa que va más allá del navegar una tarde por los “sitios más sucios de la red”. Pero sobre todo la única sin esa actitud dizque cachonda con la que acostumbran vestirse las chicas que escriben sobre erotismo y sexo en los medios mexicanos. Tenía ya listos algunos apuntes sobre los blogs de Susannah, desde el mítico The reverse cowgirl, hasta los reportajes They shoot pornstars didnt they, sobre los efectos de la recesión en Pornvalley, o The war project, sobre las experiencias de los veteranos de guerra en Irak y Afganistán. Tenía ya listas las citas y referencias con las que pensaba apuntalar el texto, había preparado mi habitación y había organizado mi día para una tranquila tarde de escritura. Así, encendí la computadora y abrí el navegador de internet sólo para que una noticia me diera de lleno en la cara: Amy Winehouse había sido encontrada muerta. 2. En Twitter, que bien utilizado puede ser un excelente boletín de noticias en tiempo real, la BBC, NME, Boing Boing, El País, El NYT, El Universal, hacían eco de la noticia: Amy Winehouse, de 27 años, había muerto. Al azoro y a la tristeza, una tristeza que no sentí con la muerte de Kurt Cobain ni con la de Kurt Vonnegut, y que provocó que

los ojos se me llenaran de lágrimas, siguió el enojo. Enojo por todas esas opiniones moralistas que de inmediato vieron en la tragedia una confirmación a sus prejuicios. Enojo por tantos oportunistas que no tuvieron empacho en hacer públicos sus mezquinos “te lo dije”, sus “ya se veía venir”. Y sobre todo enojo porque más de la mitad de los ingeniosos comentaristas demostraban, además de su falta de humor y su exceso de ponzoña, que de la breve obra de Amy sólo conocían los escándalos. Por supuesto, mi enojo era desproporcionado. Después de todo esa es la naturaleza del internet y las redes sociales: si quieres participar en la discusión y decir lo que piensas, también tendrás que enterarte de lo que piensan los demás. Aunque no quieras. 3. Bret Easton Ellis, al hablar sobre la implosión/explosión de Charlie Sheen, califica de postimperio a ese momento de la cultura popular en que ciertas celebridades comenzaron a hacer público su desdén por la imagen que la gente y los medios tienen acerca de ellos y sus vidas personales. Tom Cruise con su sonrisa imperturbable y su pose de niño bueno, es imperio. Charlie Sheen fuera de sí, insultando públicamente a los productores que lo hicieron el actor mejor pagado de la televisión, es postimperio. En una época de Juanitos y Fuaas, donde cualquier persona puede alcanzar sus quince minutos de fama, aún involuntariamente, el mayor espectáculo es la autodestrucción de las celebridades.

4. A principios de los 90’s, escribe Susannah Breslin, la cultura pop adoptó al porno. Lo que alguna vez fue privilegio de hombres de gabardina y mirada turbia, con la llegada del internet se coló practicamente a todas partes y se volvió cool. No pasó mucho antes de que Jenna Jameson, Tera Patrick, y recientemente Sasha Grey, se convirtieran en auténticas superestrellas que lo mismo aparecían en el show de Howard Stern que en el de Oprah, para contarle a la gente cómo en la industria del porno el papel central lo tiene la mujer; cómo con su trabajo han conseguido un reconocimiento social y un éxito económico que de otra manera les hubiera sido negado, por ser mujeres; cómo gracias a la pornografía han podido explorar los límites de su propia sexualidad y con ello han derrumbado una enorme montaña de prejuicios. El público aplaude y sonríe complacido. La pornografía, si hemos de creer a sus estrellas, empodera a las mujeres. 5.En realidad, escribe Susannah, por cada Jenna Jameson, en la industria del porno hay cientos de chicas anónimas, muchas de ellas provenientes de la Europa del este, cuya situación es más cercana a la esclavitud que a la liberación femenina. La gente ha dejado de creer en un mito, el de la estrella porno como personaje disfuncional, para creer en otro: el de la estrella porno como personaje aspiracional. Linda Lovelace, la protagonista de Garganta profunda, encabezando organizaciones anti pornografía, es imperio. Sasha Grey hablando de Sartre y Godard para explicar su incursión en el porno, es postimperio. Y admitámoslo: el show nunca antes fue más divertido porque nunca antes habíamos podido participar, nunca antes habíamos podido decirles sus verdades a todas esas estrellitas, políticos, y líderes de

http://lja.mx/guardagujas opinión tan directamente y en público como ahora podemos gracias a Internet. Britney Spears se corta el pelo a rape; David Foster Wallace

se cuelga en la sala de su casa; Silvio Berlusconi organiza orgías para sus amigos; Amy Winehouse muere por sobredosis; y el resto, espectadores

julio 2011/n° 31 feroces, vociferando para llamar la atención aunque sea durante quince minutos, aunque sea en las redes sociales.

incertidumbre/ carlos eduardo delgado gutiérrez

y esta mano que escribe, que al escribir tu nombre, lo está escribiendo todo porque hoy, Alicia, todo es en ti, todo te está siendo


marina ruiz rodríguez lilith sobre la escarcha

E

l Gabinete Salvaje es una propuesta resultado de la Plataforma de Artistas Chilango Andaluces quedesde marzo de 2010 presenta periódicamente informes en los que confluyen diversas artes (multimedia, performance, spoken word) hacia la poesía, dirigidos al público interesado en escuchar las voces que llegan desde

Lilith sobre la escarcha, Lilith envuelta en la miel de las colmenas del norte, Lilith rodeada de cabellos mojados, Lilith serpiente, rosa del desierto, penumbra a medio día, Lilith rostro desconocido, ambientado en el no, en el nunca, en lo imposible. Lilith rostro del pasado sin nombre ni orgullo ni búsqueda conocida. Hermana mía, baila segura de tu encanto, muéstrate del otro lado del pasado, encerrada en la tortura de tu carne. Lucha continua, desencarnada, lúcida, terrible en tu lucidez, en la sapiente norma del olvido, en los rostros de los que nunca han de regresar a tu vientre, a los que volverán una y otra vez como a un vicio, tú, la sirena de la playa de mis piernas, íntima señora de la casa de mis padres, criatura voraz sin límites arrasada de sensaciones protestas contra protestas entre las calles desnuda con el cuerpo provocando al viento a contenerlo, a detenerlo en el frenético galope de la posesión del propio cuerpo, de la identidad. Elige por donde irán nuestros pasos, dónde encontraremos el roce utópico de nuestras carnes, allá donde lo múltiple no es imposible en el mundo, microcosmos enfermizo tímido, perseguido enano. Hermana del espanto, cunde tus entrañas con las bocas de los explotados y tiéndete a dormir sobre los marasmos.

daniel macías En números rojos cosechar mandrágora y pescar pulpos en las rocas negras de la bajamar, en números rojos contar estrellas en la mia capanetta, y si hay que amar, en la rendición total, y si hay que hablar, sólo verdad o locura. No hace falta haber matado o robado para empezar de nuevo, báñate desnudo en el turquesa lechoso, y si la vas a desenterrar, haz un círculo grande primero, no le vayas a cortar sus largos brazos, las flores moradas, te las comes o las entierras con cuidado, dos cangrejos dan sabor a una olla de arroz, y en números rojos grita conmigo: ¿Dónde están los dueños de la tierra? ¿Dónde los límites y las vallas? En números rojos veo los pueblos de África, allí darían su vida por estar aquí, y la dan, y la dan, y yo en números rojos juego con las zodiacs hechas jirones, y con esa patera azul que parece hecha con cajas de tomates, cosechar mandrágora, cosechar mandrágora...

azul

otras regiones, antaño distanciadas por la lejanía territorial y hoy, más que nunca, cercanas por el desarrollo de nuevas tecnologías. Publicamos una muestra de su trabajo, tres poetas de España ( Juan Frau, Manuel Moya y Daniel Macías) y tres de México: Mario Dux Castel. Eduardo Ribé y Marina Ruiz Rodríguez.

blasfemitis no hay nirvana para mí cuál puta paz espiritual

el doble solo y la arena es cous-cous, planetas sin número, stultifera navis en la orilla prometida. Amarilleaban las dulces praderas de Tejas, y arriba en el aire era menos verano mientras paseábamos saludando a los tiernos borreguitos que hacían temblar las avionetas enclenques de los novatos como nosotros. Aquel gordito noruego y buenazo me dijo en una pista desierta que se llamaba “Alliance”: -Ahora tú solo...First Solo Flight! Esa misma mañana mi mujer me dijo lo mismo, en un teléfono azul y sudado a cielo abierto, mientras yo miraba las largas uñas de mis pies, arqueadas como pestañas sobre mis chanclas ardientes. Por la tarde, solo en los aires, sin mujer, sin hijos, sin instructor, el motor sonaba más aliviado y potente, solo en los aires entraba un hombre en la gran casa celeste, descuidado, ligero, en pantalones cortos, sobre las rubias praderas de la dejadez luminosa

manuel moya

Eres azul, como la pulpa de un río, como la tierra en su seno, como la luna en el charco. Eres azul, libélula azul que vuela entre los juncos, nardo azul de amanecida, tierra recién mojada por la lluvia. Prístinamente, pudorosamente azul, como el temblor de la rama, como el trigo joven que se mece al compás de la brisa, colibrí azul que triturase el aire, aire él mismo, azul ya para siempre. Eres azul, espora azul, larva azul, carne azul, prímula azul naciendo de las rocas, vulva comestible y azul donde viene a nacer todo lo azul, meridianamente azul, descaradamente azul, sueño de azul, centro y sístole del río.

eduardo ribé

exactamente qué mantra o salmo cuántas aves marías entono qué canal cristiano sintonizo cuál santo me salva no hay nada que L. Ron pueda hacer ya por mí no hay magia o autoayuda que apacigüe esta tragicomedia este rotundo absurdo no hay iluminación en mi alma no me consuela el opus dei la madre teresa no me inspira ni las cabezas de diez peyotes

todo te está siendo

Todo, Alicia, te contiene, todo es en ti, el pozo, el agua, la mano que se hunde en el agua, y que luego gotea de tu mano, tú misma, el aire que nos roza, la luz que nos sostiene todo está siendo ahora tú, tú, encendiéndolo todo, multiplicándote en todo, como esa amapola que es diana del mundo, como el pozo donde se hunde el cielo para renacer en otra parte, ya hecho agua. Tú en todo, todo en ti, tierra y vuelo del vencejo y el sol que lo calienta, y el alambre que vibra un instante ante su peso y esta mano que escribe, que al escribir tu nombre, lo está escribiendo todo porque hoy, Alicia, todo es en ti, todo te está siendo.

ni los cuentos de joseph smith no hay voto que desvanezca el ansia la virgen ya no me pela y me cago en la lengua del papa no hay nirvana para mí lo supe desde que medía uno quince y asistía al catecismo; en la privacidad de mi mente le mentaba la madre a dios todos los domingos


es un decir

juan frau

sólo para ver

el mar en el reloj

Para Mariví Blasco Quisiera, no quisiera; siempre diciendo nada, no diciendo; dijera, no dijera: bufonadas que no entiendo, palabras, aire hinchado como si, vamos hombre; cuánto nombre pintado de sustancia que sólo es concordancia y andamiaje. Si fuera, si no fuera; hoguera sin calor de los adverbios, el mundo es otra cosa. Es un decir. Volvemos al principio, precipicio (cayera, no cayera; sí, caemos).

El mundo es otra cosa, no me explico; inteligencia, dame el don exacto de callarme a tiempo. Qué desperdicio universal de labios, con lo bien que estarían con su beso, y en vez de eso: hablando, hablando, hablando. El mundo no me importa, son tres sílabas, su amor lo mismo -dos con sinalefa-; ribera, no ribera: ilusionismo, el río suena pero el agua alivia la sed y lava; y sigo sin explicarme, tengo esa costumbre.

Habitaba en su voz una clepsidra abierta, al aire, que medía el tiempo y a la vez concedía la amnistía perpetua del instante más pleno. No sólo los oídos, lo recuerdo: era también el hambre de los ojos, o la sed, y la piel extendida, dilatada, para que los cristales no cayeran al suelo. La noche se volvía menos noche cuando volcaba sobre la penumbra la sombra luminosa de su aliento; y era a la vez más noche,

más oscura, más fresca, más adentro.

que alcanzara de paso

En su voz habitaba una clepsidra; y de pronto brotaban de su pecho las ondas íntimas del mar de Vigo. Mar levado. Memoria de mi infancia, minutero, infinito alfiler, marea de los días que se fueron, olas que regresaban para ahogarme, para hundirme y salvarme, como un eco.

a la méndiga monja

Amargura del mar. Cantar. Dulzura de la voz, lazo azul en la garganta atando y desatando los recuerdos. Olas del mar de Vigo: infinita clepsidra, beso en la oscuridad, acorde, aviso de que toda la vida es un momento.

sí crueldad enorme

mario dux castel Diez, ocho, 34 pensamientos en la mesa. Diez, ocho, 34 voces, mientras duermo discuten de mi razón. Diez, ocho, 34 necios habitan en mí. Diez, ocho, 34 acciones para mover mis pies. Diez, ocho, 34 pasos para el derrumbe. Diez, ocho, 34 palabras. Diez, ocho, 34 luces para el barco de mi mar. Diez, ocho, 34 autistas fumando un cigarro de cereza. Diez, ocho, 34 lunas y un mapa de cartón. No me veo. Diez, ocho, 34 caras en el espejo. Diez, ocho, 34 líneas para seguir derrotado. Diez, ocho, 34 milímetros de tierra en los ojos. Diez, ocho, 34 vértigos. Diez, ocho, 34 festejos ala culpa del nacer con diez, ocho, 34 nombres. Diez, ocho, 34 vírgenes en la barra del Bombay. Diez, ocho, 34 pistolas para la iglesia. Diez, ocho, 34 hilos para amores nacidos en una punta de alfiler. Diez, ocho, 34 carreteras para meditar un accidente. Diez, ocho, 34 pastillas. Diez, ocho, 34 guitarras componen una canción para el fin de siglo, el otro, el de nadie, el de la sin comunicación. Diez, ocho, 34 soles sin desayuno. Diez, ocho, 34 notas cambian el sentido de la música.

si me fulminaba un rayo

diez, ocho (fragmento)

Diez, ocho, 34 trompetas para mi alimento. Diez, ocho, 34 estampas de New York. Poetas en Central Park esculpen un horizonte que se refleja en el Empire State. Diez, ocho, 34 aliteraciones para poemas. Experiencia sónica y subcultura mexicana. Diez, ocho, 34 ángulos agudos en la pintura de mi cara forman un simulacro de antenas. Diez, ocho, 34 niños con fusil al hombro ocultan su rostro, van con las botas llenas de plomo para salvar su nación, Palestina herida, Latinoamérica forma un diluvio de esperanza. Diez, ocho, 34 gitanos en caravana, no declinan en su acción para fundar una fiesta de guitarras y collares. Diez, ocho, 34 agujas en fila nublan el piso. Diez, ocho 34 edificios dinamitados por el poder dinero. Diez, ocho, 34 estaciones de tren. Un viajero con micrófono lanza su respirar. El amplificador revienta cuando escapa un poema que deslava los cristales y los boletos de viaje se vuelven amarillos y pagamos el tiempo de espera con un brazo y un trombón. Diez, ocho, 34 mariposas en la vitrina de Alicia. Su hermana desempolva los vestidos pintados con alas de ternura. Azul, amarillo, café, silencio y agua.

no, no hay fe no hay providencia alguna no veo fuente new age de energía o cabalístico misticismo revelador

sí odio y furia fascismo en todas sus presentaciones chingaderas varias muchas y ni hablar de injusticias o bombas no hay profeta que me convenza -maldito desde los alboresno hay Alá, Iahveh o Ra con el cual enlistarme ni siquiera algún anticristo sectario o santero que me encoja la cabeza vipassana no me suena jesuscristo no me entiende buda no me late por lo mismo no hay nirvana para mí mi única armonía está en escribir mamadas como ésta amén


Hace más o menos media hora. Nada más chocante que descubrirte soberbio y pensarte genial. Sobre todo cuando la señora lo único que quería saber es si podía explicarle qué es el arte y para qué sirve. No tenías que ser tan grosero y/o prepotente. ¿A quién realmente le importa el poder transformador del arte, cuando lo único que quieren saber es si La Mona Lisa es tan buena como todo mundo dice? ¿Qué importa si el arte tiene la capacidad de sacarnos de este molde tan horrendo con el que nos hemos vestido los últimos cinco años? El pasado martes. Comienza el calor. Los restos de una bolsa de plástico se ocultan, muertos de miedo, entre las ramas de un arbusto florido a la entrada de mi casa. Me acerco al arbusto, las flores me miran, espantadas. Saben que los días que vienen serán infernales. Hoy, hace aproximadamente dos horas, en el carro Es posible que esa maquinaria de segunda mano que llamamos cultura mexicana contemporánea no sepa qué hacer con sus líderes. Independientemente de si lo merecen o no (que en este caso, pues, lo merecen) nuestros líderes son vilipendiados como los peores y más incompetentes pendejos en el planeta. Se discurre sobre ellos conspiraciones y descripciones de carácter tan extremos, que no lo haríamos ni siquiera en torno a nuestro peor enemigo. Claro, están en todo su derecho a reafirmar todas estas características que les atribuimos (a veces parece que lo hacen por despecho) Pero a fin de cuentas, creo que tenemos una obsesión-compulsión por linchar a aquellos que tienen la osadía de ser nuestros líderes. Ya se puso en verde el semáforo. No tuve chance de comprarle chicles a Jorge. El pasado lunes. Entró la muchacha al cubículo a pedir asesorías para su proyecto de tesis. Leo su presentación (un borrador con ideas y objetivos vagos, imprecisiones de alguien que aun no tiene la menor idea de lo que quiere) y veo que incluye una sección con versículos del Nuevo Testamento. Perdón, la Bíblica “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”. ¿Su objetivo? Plasmar en una obra de arte aquello que revelan las escrituras. Son puras En mayo pasado saltó a la fama youtubera Martha Ivette Rivera Alanís, gracias a su vídeo telefónico del momento en que sus pequeños alumnos del kínder Alfonso Reyes ponen pecho a tierra, mientras afuera del salón se escuchan disparos. La maestra pide a los niños que canten algo sobre una lluvia de chocolate para alejar su atención de la lluvia de plomo. Para mantener sus cabezas lejos de las balas perdidas, los hace tirarse de espaldas, con las bocas abiertas. Para recibir el chocolate. Unos días después de que el vídeo de Martha Ivette se convirtiera en uno de los más vistos de YouTube, el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz la recibió en su despachó y le entregó una especie de diploma por “su temple y valor cívico”. En las fotos, el Gobernador se muestra feliz en compañía de la maestra, quien no tuvo el mal gusto de mencionar que La Estanzuela, barrio donde se ubica su centro de trabajo, carecía de vigilancia policial alguna, a pesar de la reconocida peligrosidad de la zona. Y menos mal: al gobernador no le gusta que se politice la creciente violencia de su estado. En esa línea, el funcionario se cuidó de mencionar el estado de las investigaciones de las cinco muertes que sirvieron de telón de fondo a la canción de la lluvia de chocolate. Ni siquiera nombró a los muertos en sus alabanzas al valor de la maestra. Quien esto escribe no sabe qué dirá el diploma que el Gobernador entregó a la que llamó “heroína maestra”, del mismo modo en que no sabe qué dicen los diplomas de quienes sobreviven a desastres provocados por fuerzas naturales. El narco es la nueva fuerza natural de nuestro tiempo: basta asegurar que esta o aquella masacre la cometieron los zetas o que en esta o en aquella matanza sólo murieron zetas para que el público asienta con la cabeza, comprensivamente. Los efectos de las fuerzas naturales no se pueden politizar. No quiero que parezca que demérito el valor de Martha Ivette Rivera Alanís. Creo, de hecho, que su vídeo debería ser parte de los contenidos de las muchas actualizaciones magisteriales que marean a los docentes mexicanos

temporizaciones imágenes y descripciones del fin del mundo. ¿Para qué quieres hacerlo?, le pregunté. Para advertir a la gente, me respondió. Ni una pizca de ironía detrás de su declaración. Comentó también que el año que viene es el año en que todo desaparecerá. ¿Estás segura?, le pregunté. Sí, me dijo. Y de pronto me dio miedo su mirada. Pero creo que por razones distintas a las que ustedes piensan en estos momentos. Hace más o menos unos cinco años. Expandiendo la idea de Hakim Bey, me gustaría colocar novelas cortas en sitios específicos, para que las personas las lean rumbo a sus respectivos caminos. Sesenta páginas máximo, para detener todo, sentarte en el sitio y leer hasta terminar. Puede ser en el banco o en un parque, en una oficina de gobierno, en la mesita en el patio de un restaurante, dentro de una casa abandonada, en alguna carretera de salida. El libro estaría colocado en una pequeña vitrina, y cualquiera que pase por el lugar tiene posibilidades de tomarla y leerla. La historia de la novela se desarrollaría en esos mismos sitios, tramas breves de sucesos cotidianos/enigmáticos, que pueden versar sobre el amor, sobre el sexo, el misterio y/o la muerte. El principal propósito de este ejercicio es hacer que la lectura de novelas sea menos sagrada, menos solemne, sobre todo porque la forma de la novela es la forma literaria más bastardizada de todas. Pero su funcionalidad es sospechosa. Sigo

que llueva chocolate de tanto en tanto. Incluso me puedo imaginar el material escrito que acompañaría al vídeo: “Centre su atención en el momento en que, tras la primera andanada de metralla, los niños (todos) voltean a mirar a su maestra. Describa que hay en esa mirada. Diga si esa petición no hace que se le aflojen las rodillas, que quiera arrancarse uno a uno cada diente de pura impotencia. Diga que protocolo habría aplicado en lugar de la compañera Rivera Alanís”. Por razones del destino que no viene a materia relatar, tuve en mis manos un par de cientos de cuentos escritos por niños, alumnos de primarias del Distrito Federal. Lo primero que salta a la vista tras su lectura es lo que la televisión ha hecho a sus cabecitas (las telenovelaseducan); lo segundo es dónde depositan su fe. El 98% de los relatos habla sobre niños que son abusados por sus compañeros y temen al crimen. Sin embargo, ese panorama de horror se borra mágicamente: acuden con sus maestros, y gracias a la pronta intervención de los docentes (en ese papel que antes ocupaban los genios o los gatos con botas), el bien triunfa, y viven en paz. Y nunca más nadie les hace daño. Unas semanas después de la ceremonia de premiación de Martha Ivette, circuló por la red una foto en la que nuestro secretario de educación, Alonso Lujambio, anticipaba la altura del debate que piensa esgrimir para llegar a la

creyendo que la novela tiene un potencial de subversión que normalmente lo destinamos a los altos cantos de la poesía o a las bandas de rock. Lo cual creo que ha sido un error. Doce años después de escribir este diario. Nadie, nadie, nadie, absolutamente nadie recuerda lo que hizo el presidente Calderón durante su gestión. Hace dos meses. Una vez soñé con una niña. En el sueño, ella me pidió que jamás, por ninguna circunstancia, me dedicara a escribir historias de niñas enigmáticas. Que sería malo para su reputación, aparte de que son asuntos peligrosos, que bordean entre lo trillado y lo perverso. Que mejor pensara en ancianos. O en locos. O en personas borderline insane. Creo que por eso algunas partes de este diario se han dedicado a describir las vidas de indigentes. Pero ni eso. Porque se adelanta la invención y el lenguaje, antes del relato. De modo que no llega el momento de hablar sobre las peripecias y voces terregosas de los indigentes. Pero sí llega el momento en que detrás de la mirada de los indigentes hay una niña enigmática que me dice “¡Detente!.” Hace ocho días. La música se ha vuelto cada vez más religiosa. Fantasmal, épica. En una charla que escuché con David Byrne, él explicaba que la música se compone dependiendo de cómo imagina el compositor el espacio donde dicha música será presentada. Es por ello que hay música para clubes pequeños y la música de U2. Hay una tendencia a esta segunda forma: música expansiva, etérea, eterna. Como si los sonidos se compusieran para ser arrojados al vacío. Byrne también explicó que los pájaros modulan sus trinos, gorjeos y silbidos con base en los espacios que habitan. De ahí la comunicación lúdica de los chanates, la intimidad de los gorriones, el parloteo politiquero de los pichones, y claro, el grito expansivo de un águila. Gritado hacia un cierto vacío. ¿Nos estaremos comportando como águilas? ¿Queremos acaso gritarle al mundo que ya nos vamos? Hace poco menos de seis años. Muy bien, ya estoy frente a la urna. ¿Por quién voy a votar? presidencia: una foto en la que se ve una cabeza más alto que el gobernador mexiquense Peña Nieto sobre el eslogan “El tamaño sí importa”. Lujambio ha diseñado una campaña a la altura de su propia fuerza natural: los ninis. Estos jóvenes que, a decir de su teoría, prefieren las filas del narco antes que, como Dios manda, estudiar o trabajar. Ya se sabe: desde la captura de El Ponchis, cada chavito de pinta oculta a un temible sicario. Afortunadamente, para combatir a ese mal pubescente Lujambio cuenta con un arma infalible. No, se trata de maestros como Martha Ivette, sino de un aliado también caro al procurador García Luna: hace unos meses Lujambio exclamó extasiado durante el homenaje a un productor televisivo “¡Las telenovelas educan!”. No necesitamos maestros, sino antenas de Dish en todos los cerros. Llegue o no a ser el nuevo Comandante Jefe de las Fuerzas Armadas, espero que si Lujambio incluya el vídeo del kínder Alfonso Reyes en una próxima actualización docente, no sea con el objetivo que el participante distinga quiénes son los ninis: a)los que están en el piso cantando o b)los que están afuera disparando. En una de las decenas de hermosas y verdaderas secuencias de The Wire, esa serie que, a diferencia de El Equipo, educa sobre la complejidad de la lucha contra el crimen organizado, un par de policías da una conferencia en las canchas de un miserable colegio bostoniano. Los ninis, que reconocen a los policías como enemigos, arman el alboroto que es de esperarse, y desde las gradas rapean insultos a más no poder, por más que los agentes se esfuerzan por llamar al orden. Entonces, una maestra entra al auditorio, y con un solo shhhhhhhh hace que todos los niños guarden un silencio sagrado. La erosionada fuerza de los maestros no es la potencia electorera que asegura Elba Ester Gordillo,, sino esa que leí en esos cuentos, la de Martha Ivette: lograr que llueva chocolate cuando afuera ronda la muerte.


tripulación Juan Frau. Extremeño de nacimiento y sevillano de adopción, empieza a leer en 1975. Ha publicado el poemario Travesía, con el que obtuvo el primer premio en el I Certamen Literario Universidad de Sevilla, en 1995. Es profesor titular de Teoría de la Literatura en la Universidad de Sevilla, y como investigador ha publicado los libros Realidad y ficciones del texto literario, La teoría poética de León Felipe, y la edición y traducción de Defensa de la rima, de Samuel Daniel.

Ultramarina cartonera & digital, Sevilla, México, Internet, 2010). “La Nave y el Yermo, diario de un piloto del desierto”

Mario Dux Castel. Ciudad de México. 1971. Ha publicado en distintas revistas electrónicas y con mi cielo ediciones, el libro: 29 poemas de un Noviembre que se Rompió. participa en los slams de poesía de la Ciudad de México, así como en el Chilango Andaluz y Gabinete Salvaje, en Abril de 2010 presento el disco de poesía sonora, Los vehículos que atropellan Manuel Moya. Nació en 1960, en Fuen- el mar, ese mismo año participa en el teheridos (Huelva). Estudió filología his- Encuentro Internacional de Poetas, en pánica en la Universidad de Sevilla. Ha Zamora, Michoacán , en Abril de 2011 publicado una docena de libros de poe- hace una gira de presentaciones en New sía. Ha obtenido los premios Ciudad de York, acompañando al colectivo, Poetas Córdoba (1997), Ciudad de Las Palmas en New York, presentando el poema-libro (2001), Leonor (2001) y el Fray Luis de Diez, ocho, 34 y el video El grafismo de la León (2010). Su antología Habitación enfermedad, siguiendo ,la ruta del ruido con islas ha sido traducida íntegramente y la poesía sonora continua siendo el al francés y al portugués. Como prosista mismo callejero de siempre con estilo y ha editado un libro de cuentos, La sombra sombrero. del caimán (Ed. Onuba, Huelva, 2006), finalista del premio Setenil de 2006 y las Eduardo Ribé. 1981. Saltillo, Coahuila. novelas La mano en el fuego (Ed. Calima, Poeta y narrador. Parte de su obra poética Palma, 2006), La tierra negra (Ed. Gua- se encuentra en www.fabricantedetordalturia, Sevilla, 2009) y Majarón (Ed. mentas.blogspot.com Baile del Sol, Tenerife, 2009). Con su novela Las cenizas de abril (Alianza Ed., Ma- Marina Ruiz Rodríguez. Ciudad de drid, 2011) obtuvo el premio Fernando México, 29 de abril de 1982. Poeta, ediQuiñones de novela. Su traducción de tora y performera. Estudió Filosofía en la Libro del desasosiego de Fernando Pes- FFyL de la UNAM. Dirige la editorial Arsoa, apareció a principios de 2010 (Ed. tesanal Astrolabio. Imparte talleres de escritura y encuadernación en el CERESO Baile del Sol) Morelos, sección femenil, así como en la Daniel Macías. Moguer, 1965. Ha es- casa Refugio de la Mujer del Instituto de tudiado y realizado cursos en Sevilla, la Mujer del Estado de Morelos. PerteEE.UU., Irlanda, Canadá, y Suiza. Ha nece al colectivo internacional Las Poetas trabajado como piloto comercial en Be- del Megáfono. Forma parte del dueto de lice, México, Guatemala, Irlanda, Reino performance transdisciplinario llamado Unido, Argelia y Arabia Saudita. Ha sido “Circo experimental”. Elaboro guiones de incluido en las diez antologías de “Voces radio para el proyecto poesía en Voz Alta del Extremo” (Fundación Juan Ramón de casa del Lago (2011).Colaboré durante Jiménez, 1999-2009), ha publicado los dos años con la cápsula “poesía editorial” libros de poesía: “El imperio sobre nada”, en el programa de Radio UNAM “vasos “Las aventuras de Imperio Sevilla”(Baile comunicantes” (2008 y 2009). del Sol, 2007), “Como nieve en Sevilla -o sobre la depresión del 10-”(Editorial

corren los osos sueltos por oslo Amy Whinehouse se murió del otro lado del camino Por fin se le hizo después de tanto llorar y rodar y cantarla Cantarla toda cantarla de por sí cantarla en todo momento Se murió al fin del otro lado del camino No de este, del otro lado del camino En su isla, en su propia isla particular Esa isla llena de dementes, esa isla sin puentes Esa isla llena de niños, de niños perdidos de los labortistas Esa isla sin piratas ni pieles rojas, sin pixies que revivir con aplausos Esa isla llena de blancos a mansalva Es un policia el que dispara, es un hombre vestido de policia Los niños corren perseguidos por policias de verdad ¡No corran niños somos la policía? ¿Cómo saberlo ahora? Un solo policia de mentira nos dispara uno a uno a sangre fría Metido en el closet lo siento pasar como sombra Bajo la cama puedo sentir su aliento helado Puedo escuchar cada uno de sus disparos Uno después de otro hasta sumar ochenta Ochentas días pasarán Passepartout Uno por cada niño muerto en la isla Una vela encendida cada día Hasta que sumen ochenta consumidas Una por cada día Passepartou Con su nombre y su última foto Atrapados en una isla sin puentes Sin salidas sino hacia arriba

Rodolfo JM. Escritor. Ha publicado el plaquette de poesía Veneno para las hadas (1994); y el libro Poesía incompleta (1998). Ganó el premio Julio Torri 2008 por su libro de cuentos “Todo esto sucede bajo el agua”, editado por Tierra Adentro. Es autor de la antología de género negro: Negras intenciones ( Jus).

Un día de octubre de paso por Oslo Amy Winehouse fue arrestada por posesión No santa ni demoníaca sólo mariguana Fue arrestada de paso por Oslo a salto de mata De salto en salto le dijo no a su rehabilitación con su madre en la farmacia y su padre en el taxi ella en la otra orilla en su isla particular Un día de paso en Oslo era octubre Amy Winehouse apañada por posesión Un Oslo estallado en julio un Oslo lleno de osos Corren despavoridos por calles y parques Perseguidos por el fantasma de una supremacía Que recorre como fantasma a Europa desde hace un par de siglos ¿Cómo les echamos la culpa de esto a los gringos? Corren los osos en la promesa del sueño eterno Algunos salvajes otros enseñados en el día a día Vestidos de traje con corbatas a dos patas a dos patas Cuando corren con prisa lo hacen a cuatro Siempre saben donde están siempre saben a donde van Corren los osos suelto por el centro del Oslo Entre los edificios destruidos después del estallido Se levantan entre las llamas como un rugido No lloran los osos sólo corren a cuatro patas vestidos Es verano todavía no se pueden hacer los dormidos Se meten en la cama de los niños soñolientos Los cuidan mientras pasa la noche larga de cuchillos y balas

Óscar Luviano. (Ciudad de México, 1968) es guionista, editor y articulista. Su blog personal, El Laberinto de los pájaros, está en: http://oscarluviano.blogspot.com/

Ricardo Pohlenz. oeta y escritor, su libro de cuentos Lounge, fue publicado por Magenta. Ha colaborado en diversos medios Alejandro Espinoza. Mexicali, Baja California, 1970. Narrador, como crítico de cine, arte y cultura, fue director editorial de la ensayista, traductor. Entre sus obras se encuentran las coleccio- revista de variedades El Huevo y es la voz cantante de Los Ositos nes de cuentos “Las Visitas” (Ed. ICBC 1998), “La ciudad y sus Arrítmicos de Lemuria que comparte con el músico Fernando silencios” (ed. ICBC, 2002), la novela “La Saga: una noveleta Díaz Corona. filosófica” (ed. ICBC, 2002) la colección de viñetas, ensayos y artículos “Las Biondas no tienen corazón” (CRUNCH editores, La fotografía de portada es de Eduardo Delgado Gutiérrez. 2004), así como “Sobre la fascinación y otros ensayos” (ed. La Agradecemos a Sarahí Cabrera Zamora el auxilio en el diseño de este abigarrado número. Calabaza del Diablo, 2010).

http://lja.mx/guardagujas/ guardagujas@lajornadaaguascalientes.com.mx editores: edilberto aldán / joel grijalva


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