Issuu on Google+

Año XIII No. 83 Junio 2014 México ISSN 0185-42-75

La mirada moderna que renovó la arquitectura mexicana Luis Barragán, Ricardo Legorreta y Antonio Atollini


La Almena

Arquitectura y diseño mexicanos, Ser una de las naciones con mayor cantidad de sitios designados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es un privilegio que México ostenta

06

Dosel

El siglo del México contemporáneo en la arquitectura, el siglo XX puso a México, por primera vez en su historia, ante la posibilidad de ser contemporáneo

La mirada moderna que renovó la arquitectura mexicana. Luis Barragán, Ricardo Legorreta y Antonio Atollini, tres arquitectos mexicanos de talla internacional 08

11

El Foro

Los mejores arquitectos mexicanos y sus obras, Ramírez Vázquez y Zabludovsky son algunos de los artistas de la construcción que han edificado grandes obras en el país

En el umbral

Arquitectura sustentable en México, Pirámide maya, construcción verde en el siglo XXI; un edificio hermoso, en un paraiso mexicano y totalmente sustentable Museo sumaya, Una obra arquitectónica futurista con mucha cultura 15

Dirección General Arq. Antonio Morales Coordinación editorial Arq. Elsa Granados Coordinación de diseño editorial CG. Guadalupe Urbina Consejo editorial Jorge Arditti Martha Elena González Martha Elena Campos Newman Juan Manuel Tovar C. Revista bimestral, 100% mexicana, editada por Arquieditorial S.A. ABRIL-MAYO 2014 Oficinas: Prolongación Canal de Miramontes 3855, 2º piso, Ex hacienda de San Juan de Dios, Delegación Tlalpan, 14387, México, D.F. Redacción: 5483 4438. Correo electrónico: arquieditorial@live.com ISSN 0185-4275. Precio por ejemplar: $50.00; franqueo pagado, publicación periódica. Permiso número 0360681. Características: 238261212; autorizado por Sepomex. Certificados de licitud de título y contenido de la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas números 553 y 633 del 27 de junio de 1980. Kalli es nombre registrado en la Dirección de Reservas del Instituto Nacional del Derecho de Autor. Reserva del título: 622-84. Reserva de características gráficas: 30-93. Impresión: Oak Editorial, S.A. de C.V., cerrada de Veracruz 110, C-302, Jesús del Monte, Huixquilucan, 52764, México, tel. 5813 0111. Distribución: Distribuidora de Atípicos S.A. de C.V. Tiraje: 10,000 ejemplares. Kalli no responde por originales y colaboraciones no solicitados. Todos los artículos firmados son responsabilidad de sus autores; los títulos y subtítulos de la mesa de redacción.

Sumario

13

N

acida en la segunda mitad del siglo XX, se diferencia de todo tipo de Arquitectura existente puesto que utilizando referencias del movimiento moderno no hace uso de típico lenguaje neocolonial y californiano de las ciudades que lo circundan. El muralismo y el funcionalismo son algunas de las principales tendencias de esta arquitectura. Con sus planteamientos racionalistas y antiacademicistas, José Villagrán García abre paso a esta expresión arquitectónica en la década del 1920. Sus obras, granja sanitaria (1925), Facultad de Arquitectura en la Ciudad Universitaria de la ciudad de México (1952), son el principio y fin del modernismo en México. Conjuntamente con Enrique del Moral proyectó el edificio de oficinas de Condesa (1950, México), el hotel de la Alameda y el María Isabel (1963). El muralismo esta representado en la Escuela Normal para Maestros en la ciudad de México, que cuenta con murales de José Clemente Orozco y esculturas de Luis Ortiz Monasterio. La arquitectura escolar, hospitalaria y residencial, así como el conjunto de la cuidad universitaria de las décadas 1940 y 1950 contienen la temática predominante. Juan O’Gorman, arquitecto evolucionó hacia una tendencia organicista obsesionada con la individualidad expresiva, como muestra su casa-gruta en San Ángel (México, 1956). Dentro de los exponentes del funcionalismo Enrique Yáñez se considera el propulsor, su edificio de oficinas para el Sindicato de Electricistas en la ciudad de México (1940), es una de sus obras mas importantes. Yáñez hizo uso de la integración de arquitectura y naturaleza en el proyecto para su casa, relacionando los espacios abiertos y cerrados con patios-jardines interiores y juegos de masas y vacíos. Es así como nuestra revista, trata de rescatar y dar a conocer no sólo las tendencias de cuando la arquitectura mexicana ocupó un lugar preponderante en el mundo, sino de cómo sigue a la vanguardia de la arquitectura internacional. Nuestra revista, es de un carácter innegablemente mexicano, que demuestra a través de sus colores nuestra fascinación, como editores y arquitectos, por grandes escuelas como la de Luis Barragán. Así que, estimado lector, prepárese para deleitarse con las palabras e imágenes contenidas en esta revista. Disfrútela.

Antonio Morales

Editorial

04

La Arquitectura Mexicana contemporánea se caracteriza por un conjunto de facciones modernistas como lo es la plástica lineal de los volúmenes, los grandes ventanales longitudinales o el funcionalismo extremado.


Arquitectura y diseño mexicanos Ser una de las naciones con mayor cantidad de sitios designados como Patrimonio de la Humanidad por la unesco es un privilegio que México ostenta.

Campeche, un tesoro bien resguardado Campeche fue aterrorizado por piratas franceses, holandeses e ingleses. Se convirtió en el principal Puerto colonial en la Península de Yucatán, gracias a su formidable sistema de defensas. Tal como se hizo en Cartagena, Colombia, una gruesa muralla de piedra de forma hexagonal se extendía a lo largo de unos 2.5 km alrededor de la ciudad. Ocho fortalezas colocadas estratégicamente hicieron de la ciudad una ciudad inexpugnable. Aun cuando una gran parte de la muralla ya no existe (reemplazada por una carretera que rodea la

C

on una herencia que comenzó a forjarse desde hace más de dos mil años, la arquitectura mexicana es una interesante fusión de elementos prehispánicos, coloniales –los cuales a su vez son una mezcla de aportaciones moriscas, judías y castellanas–, modas afrancesadas del siglo XIX, elementos del Art Decó, Art Noveau y diseños avant-garde propuestos por los brillantes arquitectos mexicanos Teodoro González de León, Pedro Ramírez Vázquez y Luis Barragán. Si visitas México por primera vez, la ciudad de Guanajuato es un sitio obligado. Las estrechas y laberínticas calles de este antiguo pueblo minero te llevarán hacia el Templo de la Valenciana, un tesoro del Churrigueresco, exaltación del barroco que data del siglo XVII. También descubrirás el neoclásico Teatro Juárez y el magnífico edificio de la Universidad de Guanajuato.

La Almena

Cantera rosa en Morelia Una caminata por las calles del centro histórico de Morelia es una experiencia inolvidable. La arquitectura de la ciudad atrapa la vista; sus edificios históricos han sido captados en una gran cantidad de películas y fotografías. El monumento más distintivo de la ciudad es su acueducto, el cual conserva 253 arcos. Su construcción fue ordenada por Fray Antonio de San Miguel en 1785 para proveer de agua a la ciudad. Menos conocida es la alhóndiga, que originalmente fue un granero y hoy es el edificio sede de la Corte. Lugar aparte merece la Catedral, edificada entre 1660 y 1744. Debido al largo tiempo que duró su construcción, presenta influencia tanto barroca como neoclásica. En su interior se aloja un órgano alemán de 4 mil 600 flautas, uno de los más grandes de Latinoamérica. Te recomendamos visitar la Catedral los sábados a las 8:45 de la noche, pues a esta hora se lleva a cabo un show de luz, sonido y juegos pirotécnicos.Este bello edificio barroco de cantera rosa muestra un sinnúmero de toques neoclásicos. Su interior también resguarda el Cristo de la Sacristía, fabricado de pasta de maíz.

ciudad), todavía existen siete de los ocho baluartes originales (las murallas oriental y occidental están prácticamente intactas). Todos los baluartes son de gran interés, con museos, galerías, jardines tropicales, auditorios y exposiciones de arte popular. Puedes explorar los lugares en una caminata de 2 kilómetros alrededor de la ciudad antigua –¡una de las ciudades más limpias de México!–. Un laberinto de túneles también solía conectar estas fortalezas con casas a lo largo de esta ciudad amurallada.


El siglo XX puso a México, por primera vez en su historia, ante la posibilidad de ser contemporáneo de las naciones que decidían la orientación de la arquitectura en el mundo.

N

uestro país tuvo un problemático siglo XIX, por lo que su gran arquitectura “decimonónica” sólo pudo aparecer en los inicios del siglo XX. En efecto, las primeras obras mexicanas de los novecientos son herederas en sus formas del pasado, aunque sean ya –y esto es importante para la historia de la arquitectura–, muy avanzadas técnicamente hablando: el Palacio Postal, el Palacio de Comunicaciones, el nuevo Teatro Nacional y el frustrado Palacio Legislativo. Todas ellas fueron proyectadas por extranjeros, únicos capacitados para abordar su gran complejidad –según se creía–. Tienen estructura de acero y concreto, así como modernas instalaciones hidráulicas y eléctricas, ascensores y teléfonos. Su mismo lenguaje historicista no era percibido en aquella época como anticuado (calificativo aplicable

6

Docel

El siglo del México contemporáneo en la arquitectura

entonces sólo a lo colonial), sino como moderno, aunque hoy nos parezca evidente, para decirlo como Manfredo Tafuri y Francesco dal Co, quienes al hablar del art nouveau desplegado en el Teatro Nacional de Adamo Boari expresan que allí había sólo una “resistencia sublime” al cambio, una inconsciente actitud de “celebrar más la extinción de un mundo que la aparición de nuevos horizontes”. La belle époque europea y el Porfiriato mexicano, en efecto, se acercaban a su extinción. Ni la Guerra mundial de 1914-18, ni la Revolución mexicana de 1910-17 permitirían la sobrevivencia de muchos vestigios del pasado en la cultura. El mismo art déco, que los citados historiadores definen como “una mediación tranquila entre vanguardia y tradición”, es síntoma de que incluso el gusto conservador de la época tenía que asumir una apariencia vanguardista.

En México, los primeros ejemplos de arquitectura con elementos compositivos propios del Art déco surgieron en la capital del país en los inicios del segundo lustro de los años veinte

7


8

Luis Barragán, Ricardo Legorreta y Antonio Atollini

La mirada moderna que renovó la arquitectura mexicana.

kalli l abril-mayo 2014

“En México, la obra de los arquitectos Luis Barragán, Ricardo Legorreta Vilchis y Antonio Atollini, pueden ubicarse dentro de las propuestas que cuestionaron severamente los cartabones del funcionalismo, sin embargo, sus arquitecturas, pusieron en juego los postulados del arte moderno con la tradición arquitectónica mexicana.”

E

n todo el mundo, después de lo que se conoce como Revolución Industrial hubo una gran transformación en la forma en que se concibieron las ciudades y la arquitectura. Este cambio fue parte de lo que también se gestó en otras de las bellas artes, una nueva forma de ver y entender los espacios y la realidad. Desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, tanto en la pintura, la escultura y la arquitectura los creadores buscaron nuevos tipos de expresión, con el objetivo de romper la visión tradicional de las cosas para generar formas nuevas. El principal recurso para ello fue la abstracción, que permeó todo el pensamiento artístico. Para la concepción del espacio, la arquitectura, como sucedió en las artes plásticas, se omitieron todos los accesorios figurativos y los falsos “tradicionalismos”. Así, el arte arquitectónico se limitó a sus propios medios, dando prioridad a la relación entre las líneas y el equilibrio de las grandes masas; los elementos decorativos en sí se tornaron plásticos y arquitectónicos. Esta nueva manera de concebir la arquitectura, que celebraba la síntesis formal, la limpieza de trazos, la transparencia, la continuidad visual entre el exterior y el interior, la omisión de elementos superficiales, implicó un cambio radical en la forma de entender y crear espacios. Paradójicamente, los planteamientos de la modernidad que tanto hincapié hicieron en la funcionalidad, la omisión de los elementos ornamentales e incluso la omisión de la historia, con el transcurrir del tiempo se convirtieron en un estilo, que hacia los años cincuenta fue enjuiciado por muchos arquitectos que lo consideraban como “la dictadura del ángulo recto”. La arquitectura sin “adornos” y “ahistórica” fue motivo de disertaciones para muchos arquitectos que reclamaban mirar de nuevo hacia los monumentos, la arquitectura vernácula y sobre todo a los usuarios.

9


Los mejores arquitectos mexicanos y sus obras Al caminar por la ciudad, alguna vez te has preguntado: ¿quién construyó el Estado Azteca, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo y las Torres de Satélite? A continuación te presentamos un recorrido por la memoria arquitectónica de México, a través de sus creadores.

A

braham Zabludovsky nació en 1924 en la Ciudad de México y se graduó de la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su extensa labor profesional en México y el extranjero abarcan más de 200 obras, caracterizadas por atender los rasgos del lugar en un lenguaje que revalora las tradiciones mexicanas con patios y pórticos que integran a la estructura con el espacio urbano. Entre su gran número de obras destacan El Centro Cívico Centenario Cinco de Mayo en Puebla; el Conjunto Habitacional Torres de Mixcoac, el Colegio de México, el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo y las Oficinas Centrales de INFONAVIT en la Ciudad de México; el Teatro de la Ciudad de Aguascalientes y la Embajada de México en Brasil.

10

El faro

En México, la obra de los arquitectos Luis Barragán, Ricardo Legorreta Vilchis y Antonio Atollini Lack, pueden ubicarse dentro de las propuestas que cuestionaron severamente los cartabones del funcionalismo -sobre todo en relación a la pérdida de identidad y la ausencia del estilo- sin embargo, sus arquitecturas, paradójicamente, pusieron en juego los postulados del arte moderno con la tradición plástica mexicana. El trabajo de estos tres arquitectos hizo que de nuevo la arquitectura se aproximara a su entorno, tanto desde una perspectiva cultural como medioambiental, proponiendo siempre soluciones adecuadas a la climatología y congruentes en el uso de materiales y sistemas constructivos tradicionales. Esencialmente lo que dio pie a sus propuestas fue la espacialidad moderna adaptada al legado artístico de México, la valoración de la cultura vernácula y popular, así como de las haciendas y conventos coloniales. De la arquitectura vernácula mexicana, estos tres arquitectos retomaron sus elementos más significativos: el muro, el juego entre vanos y macizos; los volúmenes sólidos de geometrías puras; los repellados rugosos y ásperos; la luz como elemento generador de espacios y ambientes; el agua; y el color, elemento que más allá de una función decorativa, enfatiza la proporción de los diferentes elementos arquitectónicos, volúmenes y espacios, a la vez que delimita y crea diferentes ambientes mediante paletas de gran luminosidad. Todos estos elementos los adaptaron con gran destreza a la estética y necesidades de su tiempo, sí con los mismos mecanismos de la modernidad, pero con una postura mucho más sensible, que aceptaba la riqueza y vitalidad de los valores esenciales de la arquitectura popular. En sus obras, Barragán, Legorreta y Atollini, lograron superar muchas de las imposiciones de las doctrinas modernas pero sin romper con sus principios básicos, consiguiendo con ello hacer arquitecturas en las que modernidad y tradición dejaron de ser conceptos antagónicos. La postura que tuvieron estos arquitectos en torno a la modernidad desencadenó con el paso del tiempo una serie de tendencias que permitieron además de la renovación de la arquitectura mexicana, valorar la arquitectura tradicional no como sólo como recuerdo del pasado sino como una veta de infinitos recursos susceptibles de ser explorados en cualquier momento de la historia.


Arquitectura sustentable en México

la Plaza de las Tres Culturas (Actualmente Centro Cultural Universitario Tlatelolco). La Torre Mexicana de Aviación, el Estadio Azteca, el Estadio Cuauhtémoc en la ciudad de Puebla, la Basílica de Guadalupe, el Palacio Legislativo de San Lázaro (sede oficial de la Cámara de Diputados de México). El Museo Nacional de Antropología, el Museo de Arte Moderno. el Diseño del logotipo de Grupo Televisa y la Unidad Habitacional El Rosario (en colaboración con el Arq. Teodoro González de León).

Teodoro González de León. Estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Gracias a una beca del gobierno mexicano trabajó durante 18 meses en el taller de Le Corbusier en Francia, a partir de 1947, en donde colaboró como residente en la Unidad Habitacional de Marsella. Entre sus obras destacan: Museo Universitario Arte Contemporáneo (UNAM), ubicado en el Centro Cultural Universitario (Ciudad Universitaria de la UNAM) (2008). El Museo Tamayo Arte Contemporáneo junto con Abraham Zabludovsky, la Universidad Pedagógica Nacional y el complejo Reforma 222 que está conformado de tres torres; Torre 1 Reforma 222 y Torre 2 Reforma 222.

12

El umbral

Pedro Ramírez Vázquez es arquitecto egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde también impartió cátedra como maestro. Es uno de los más prolíficos arquitectos mexicanos, siendo sus obras muy conocidas, entre ellas destacan: La Escuela Nacional de Medicina de la Ciudad Universitaria de la UNAM (Hoy Facultad de Medicina). El Edificio de la Secretaría del Trabajo La Torre de Tlatelolco, edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores y su entorno en


Museo Soumaya

Este edificio ha sido diseñado por el estudio de arquitectura LAR para construirlo en la ciudad de Mérida (México).

Lo primero que llama la atención es la forma piramidal, inspirada en las tradicionales pirámides mayas.

E

l diseño de las terrazas escalonadas permite incorporar mucha vegetación en cada una de las plantas, disminuyendo sensiblemente el consumo de energía para enfriar el edificio. Lleva incorporados mecanismos para recoger el agua de lluvia y reducir sensiblemente su consumo. También incorpora paneles solares en su estructura. Un ejemplo de construcción sostenible que aúna las formas de unas construcciones históricas con los últimos avances de la ecoarquitectura.

14

L

a aparición de un nuevo centro cultural que signifique el encuentro de la gente, las familias, los amigos, con las expresiones más elevadas del arte y el espíritu, siempre será motivo de celebración. El pasado 29 de marzo del 2011, fueron abiertas al público las puertas de una nueva sede del Museo Soumaya, que aloja la colección Carlos Slim. El museo forma parte del conjunto Plaza Carso, que ocupa una amplia cabecera de manzana, delimitada por Lago Zurich, Miguel de Cervantes Saavedra y Presa Falcón, en la Delegación Miguel Hidalgo, al norponiente de la ciudad de México. El edificio del museo, diseñado por Fernando Romero, que cuenta con 17,000.00 m2 cuadrados de construcción, de los cuales 6000.00 m2 están destinados a las áreas de exhibición, en 6 niveles, está resuelto a partir de criterios formalistas orgánicos, resultando exteriormente una forma expresiva, curvilínea, regordeta, un tanto falta de gracia. Complementan el programa: Auditorio, biblioteca, aula digital, área infantil, cafetería y zona de estacionamiento. Como detalle significativo en la composición del conjunto del museo, es notable la falta de jerarquía y presencia de la entrada principal. No corresponde con la fuerza de las escaleras que la preceden, ni con la masa y escala del volumen total del museo, al que sirve como acceso. La naturaleza geométrica y formal del lenguaje empleado en la solución del Museo Soumaya, requiere de espacios amplios a su alrededor para potenciar los valores compositivos buscados. En este sentido, la relación volumétrico espacial, en los laterales y la parte posterior del museo respecto de las calles que lo limitan y los edificios que lo acompañan es muy estrecha. Se aprecia difícil lograr, en lo que resta de la terminación de los espacios exteriores a la obra, las áreas verdes que se muestran en las imágenes previas del proyecto, mas o menos amplias y continuas respecto de las superficies curvas que definen la base del edificio.

15



Revista3