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Rosamaría era un hada que vivía con su mamá en una gran nube en un castillo flotante con pequeñas torres doradas.


Por su cumpleaños le regalaron una varita mágica. Una estúpida varita mágica. Rosamaría habría preferido unos patines en línea. Pero eso no le estaba permitido. ¿Qué pasa si te caes y empiezas a sangrar por la nariz? -le decía su mamá. Es una imagen terrible para un hada.


Otro regalo que también le habría gustado era una barca. ¿Y qué pasa si te caes al agua? –preguntó su madre. Se te ensuciará el vestido y se te estropeará el sombrero. No, no puede ser.Las hadas tenían que ser dulces todo el tiempo.


Y pulcras. Comían tarta sin dejar migas por todas partes, y en sus vestidos no podía verse jamás ninguna mancha o rastro de suciedad. Con sus voces acarameladas contaban las más dulces historias. Y daban toquecitos con sus varitas mágicas aquí y allá. Rosamaría pensaba que las hadas eran aburridísimas. Y lo peor de todo es que era una de ellas.


Rosamaría habría preferido ser una bruja. Las brujas podían ensuciarse Y podían gritar y reírse. Y navegar en barca por el arroyo. Quiero ser una bruja –dijo Rosamaría un día. Mamá se horrorizó.


¿Una bruja? –Preguntó. No sabes lo que dices Rosamaría ¡Debería darte vergüenza! Pero Rosamaría no sentía la menor vergüenza. Pataleó y gritó testaruda: Lo sé muy bien.Quiero ser una bruja. Ninguna de las hadas le hizo caso.Las brujas son criaturas malvadas –le dijeron. Preparan brebajes peligrosos y convierten a la gente en ranas.Pero no había nada que hacer: Rosamaría aún quería ser una bruja.

Yo no quiero una bruja –gruñó mamá. Yo quiero tener un hada fina y primorosa. Y yo quiero ser una bruja –gritó Rosamaría. ¡Entonces no puedes quedarte aquí! gritó mamá muy enfadada


Las brujas no viven en las nubes, con castillos flotantes, con torres rosadas, viven en el bosque de las Brujas.Entonces me voy al bosque de las Brujas. suspiró Rosamaría y se marchó volando. Mamá vio cómo se marchaba. “Rosamaría volverá pronto”, pensó. “El bosque de las Brujas no es lugar para una hada”


Pero mamá se equivocaba. El Bosque de las Brujas era un buen lugar para Rosamaría . Allí construyó una cabaña magnífica en un árbol. Y una barca. Salía a navegar por el arroyo. Recogía bayas y comía nueces.


Las brujas no eran en absoluto criaturas malvadas. De hecho fueron muy amables con Rosamaría.Una de las brujas le prestó sus patines. Rosamaría patinó a toda velocidad entre los árboles. Nunca tenía bastante.


Otra bruja le regaló a Rosamaría una escoba nuevecita. Quería aprender a volar, la agarró y trepó a un árbol con ella.

Vamos, ¡salta! –la animaban las brujas. Salta, Rosamaría, salta.

Rosamaría saltó, quedó un instante suspendida en el aire y cayó al suelo. Rosamaría pensó que volar con una escoba era

muy, muy difícil.


Rosamaría se levantó y volvió a intentarlo. Al cabo de una hora ya sabía volar con la escoba. Las brujas gritaron de entusiasmo y aplaudieron muy fuerte. Rosamaría , pasó rozando los sombreros de las brujas. Mientras volaba vertió un cubo de jugo de moras Encima de sus cabezas. Qué bruja más traviesa –murmuraron las otras brujas. Aún podemos enseñarle muchas cosas. Rosmaría se dirigió con su escoba zumbando hacia la nube. En la que estaba el castillo flotante con las torres doradas.


Rosamaría ven aquí inmediatamente –gritó asustada. ¿Acaso te has vuelto loca? Hola mamá –gritó. ¡Mira! La escoba volaba y Rosamaría iba sobre ella. Mamá contuvo la respiración. Rosamaría ven aquí inmediatamente –gritó asustada. ¿Acaso te has vuelto loca? Rosamaría aterrizó suavemente sobre una nube. Es divertido ¿verdad? –rió . Las brujas me enseñaron y también he navegado por el arroyo Y he construido una cabaña en los árboles. El bosque es fabuloso, suspiró.


Fabuloso, fabuloso… Ahora mismo vas a tomar un baño -dijo mamá con severidad. Da pena mirarte y hueles fatal. Las brujas huelen mal –respondió Rosamaría. Y no quiero bañarme. Quiero volar un arto más con mi escoba. No quiero que mi hija sea una bruja maloliente –gritó mamá. Regresa al bosque de las brujas.

Y Rosamaría se alejó

volando a toda velocidad.


Empezaba a oscurecer. “Por la noche, El Bosque de las Brujas será un lugar terrorífico y frío” pensó mamá. “Esta vez Rosamaría sí volverá pronto”.


Pero mamá se equivocaba otra vez. Rosamaría pasó una noche muy agradable con el resto de las brujas. Le enseñaron hechizos. Rosamaría aprendió a convertir una bellota en una mariquita.


Antes de irse a la cama, Rosamaría contempló la luna.

“Qué estará haciendo ahora mamá”, se preguntó.

Ya era muy tarde cuando se quedó dormida sobre el suave musgo.


Mamá se quedó sola en la nube en el castillo flotante con las torres doradas. Esperaba junto a la ventana, pero Rosamaría no regresaba. Se sentía culpable y sola, y contempló la luna.

“¿Qué estará haciendo Rosamaría ahora?”, pensó mamá. Se puso el abrigo y voló hacia el Bosque de las Brujas.


Después de mucho buscar, mamá encontró la cabaña de Rosamaría en los árboles. Rosamaría dormía. Olía mal, y su ropa estaba roída y sucia, Pero aun así estaba tan preciosa como siempre. Mamá se agachó junto a la cama de musgo de Rosamaría y la beso en la mejilla. Rosamaría abrió los ojos medio dormida. Ma…má –balbuceó. Te echo de menos –dijo mamá con ternura. Entonces quédate a dormir aquí, en la cabaña de los árboles –dijo Rosamaría con una sonrisa.

Empezaba a oscurecer. “Por la noche, El Bosque de las Brujas será un lugar terrorífico y frío”, pensó mamá. “Esta vez Rosamaría sí volverá pronto”. Pero mamá se equivocaba otra vez. Rosamaría pasó una noche muy agradable Con el resto de las brujas. Le enseñaron hechizos. Rosamaría aprendió a convertir una bellota en una mariquita.


Y eso fue lo que mamá hizo. Antes de irse a la cama, Rosamaría contempló la luna. “Qué estará haciendo ahora mamá”, se preguntó. Ya era muy tarde cuando se quedó dormida sobre el suave musgo.


Al día siguiente salieron a navegar juntas con la barca. Rosamaría le enseñó a mamá a patinar. Y también le dejó probar la escoba. Fueron a tomar el té con las otras brujas. A mamá le pareció muy agradable. Rosamaría y mamá elaboraron juntas un brebaje de color verde intenso que les rizaba las narices. Rieron como locas. “La vida de una bruja es realmente divertida”, pensó mamá.

Rosamaría, si quieres puedes ser una bruja –decidió mamá. Rosamaría se le abrazó al cuello. También seré un hada de vez en cuando, mamá. Y me vestiré muy elegante y comeré educadamente y llevaré mi varita mágica… prometió Rosamaría. Maravilloso –se rió mamá. Pero ahora soy una bruja –dijo Rosamaría.Tomó su escoba y desapareció riendo a carcajadas entre los árboles.


Y así están las cosas.

hada

A veces Rosamaría es un Entonces viste un traje de fiesta y agita su varita mágica. Duerme sobre una nube en el castillo flotante con las torres doradas.

Y eso fue lo que mamá hizo.


bruja

Al día siguiente salieron a navegar juntas con la barca. Aaveces Rosamaría Rosamaría le enseñó mamá a patinar.es una Y también le dejó probarvive la escoba. Entonces en el bosque y vuela con su escoba. Fueron a tomar el té con las otras Cuando Rosamaría esbrujas. bruja, mamá pasa la noche en la A mamá le pareció muy agradable. cabaña deun losbrebaje árboles.de color Rosamaría y mamá elaboraron juntas verde intenso que les rizaba las narices. Rieron como locas. “La vida de una bruja es realmente divertida”, pensó mamá.


Mamá está loca por Rosamaría y Rosamaría está loca por mamá. Rosamaría no es un hada verdadera ni tampoco es una bruja verdadera.

¡Es un hadabruja!


Y una hadabruja

muy feliz.



Hada bruja digital