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I RECREACIÓN HISTÓRICA DE LA GUERRA CIVIL EN ANDALUCÍA. COMISIÓN 4-LORCA-HERNÁNDEZ MIEMBROS: -MARCELO CAÑADAS: MIGUEL HERNÁNDEZ -IGNACIO SPÍNOLA LÓPEZ: FEDERICO GARCÍA LORCA La Comisión 4 se encargará de representar escenas de la vida y muerte de Federico García Lorca y Miguel Hernández. La Comisión 4 se encargará de representar escenas de la vida y muerte de Federico García Lorca y Miguel Hernández.

Habrá dos escenas, una sobre Federico G. Lorca y posteriormente otra escena sobre Miguel Hernández que enlaza con la anterior. Alumnos de apoyo a cada escena serán: Lorca: Tania Torres Padilla Almudena Padilla Torres Silvia del Carmen Torres Gázquez Hernández: Carmen Calatrava Carmen Mª Ruiz Crespo Juan José Teruel López y Josefina Corral Guerrero serán los guardias civiles que prenden a Lorca. Ángel Nunes interpretará a la guitarra diferentes piezas flamencas cada vez que alguno de los miembros recite algún poema.. e Inés GarcÍa bailará ‘La elegía a Ramón Sijé” de Miguel Hernández e interpretada por José Mercé.


Vestuario Federico García Lorca

Traje Blanco o Beige, camisa

Miguel Hernández

Pantalón de aspecto gastado, oscuro, camisa blanca y albarcas negras.

blanca y pajarita negra. Mujeres de la época

Las chicas se peinarán según el estilo de la época, melena ondulada o recogidos bajos con raya central. Para vestir, valen vestidos enteros (yo podré aportar alguno) o falda entubada y blusa, muy típico de la época. En cuanto al calzado, zapato medio-bajo cerrado con cordones. Todos los miembros de la comisión deberán aportar al menos dos objetos de decoración de la época o más antiguos para ambientar la escena. Estos serán inventariados y guardados en un local del ayuntamiento dos o tres días antes de la recreación con un papelito pegado con fiso donde figuren los datos del dueño y que será colocado en algún lugar oculto del objeto para que no se vea.


Tristes Guerras-Cancionero de Ausencias-

Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes, tristes.

Tristes armas si no son las palabras. Tristes, tristes.

Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes, tristes. Miguel Hernรกndez


EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA

FEDERICO GARCÍA LORCA

Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena pues de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca


SONETO DE LA DULCE QUEJA Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento. Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento. Si tú eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío, no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado. Federico G.Lorca


MEMENTO Cuando yo me muera, enterradme con mi guitarra bajo la arena. Cuando yo me muera, entre los naranjos y la hierbabuena. Cuando yo me muera, enterradme si querĂŠis en una veleta. Cuando yo me muera!

Federico G. Lorca


EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA ANTONIO MACHADO

1. El crimen Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— ... Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. 2. El poeta y la muerte Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. «Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!» 3. Se le vio caminar... Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada! EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA


YO NO QUIERO MÁS LUZ QUE TU CUERPO ANTE EL MIO MIGUEL HERNÁNDEZ Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío: claridad absoluta, transparencia redonda. Limpidez cuya extraña, como el fondo del río, con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.. ¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho, corazón de alborada, carnación matutina? Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho. Tu sangre es la mañana que jamás se termina. No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente. La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso. Tu insondable mirada nunca gira al poniente. Claridad sin posible declinar. Suma esencia del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre. Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia acercando los astros más lejanos de lumbre. Claro cuerpo moreno de calor fecundante. Hierba negra el origen; hierba negra las sienes. Trago negro los ojos, la mirada distante. Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes. Yo no quiero más luz que tu sombra dorada donde brotan anillos de una hierba sombría. En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada, para siempre es de noche: para siempre es de día.


Elegía Primera Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas y en traje de cañón, las parameras donde cultiva el hombre raíces y esperanzas, y llueve sal, y esparce calaveras. El dolor y su manto vienen una vez más a nuestro encuentro. Y una vez más al callejón del llanto...lluviosamente entro. Llorar dentro de un pozo, en la misma raíz desconsolada del agua , del sollozo, del corazón quisiera: donde nadie me viera la voz ni la mirada, ni restos de mis lágrimas me viera. Federico García hasta ayer se llamo...polvo se llama. Ayer tuvo un espacio bajo el día que hoy el hoyo le da bajo la grama. Tú, el más firme edificio, destruido, tú, el gavilán más alto, desplomado...tú..el más grande rugido, callado, y más callado...y más callado.. Caiga tu alegre sangre de granado, como un derrumbamiento de martillos feroces sobre quien te detuvo mortalmente. Salivazos y hoces caigan sobre la mancha de su frente. Rodea mi garganta tu agonía como un hierro de horca y pruebo una bebida funeraria. Tú sabes Federico García Lorca, que soy de los que gozan una muerte diaria.

Miguel Hernández


Alma ausente No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos. Federico García Lorca


Comisión 4