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EL LIBRO ROJO ESTA EXTRAIDO DE ALCOHOLICOS ANONIMOS Y DE CÓMO BILL ESCRIBE SOBRE.

LA FE, EL TEMOR, LA SINCERIDAD, LA HUMILDAD Y EL AMOR. Hay quien tiene fe en DIOS, quien la tiene en una deidad Divina, en un Poder Superior, un Poder más fuerte que nosotros mismos y para todos aquellos que niegan, o dudan seriamente en una deidad, estas expresiones enmarcan una puerta abierta sobre cuyos límites el incrédulo puede dar su primer paso fácil hacia una realidad hasta aquí desconocida para él: EL REINO DE LA FE. Los Enfermos Alcohólicos, nos esforzamos por abrirnos paso con los sucesos diarios, y necesitamos tener una gran FE venga de donde venga pero una gran FE en nosotros mismos y en nuestras aptitudes para dejar de consumir. Tenemos que actuar de distinta manera a la que hemos actuado, cambiar nuestra Agresividad por buen humor y paciencia, amabilidad y valor, humildad y constancia, sin egoísmo y con AMOR y no tratar a los demás con arrogancia practicando la humildad, la sabiduría y la responsabilidad, tenemos que buscar continuamente la sabiduría y la buena voluntad y seamos dignos de la confianza en nosotros mismos y que los demás la tengan en nosotros. EL TEMOR Este asunto del Miedo; El miedo es como un hilo podrido que corroe e invade el tejido de nuestras vidas. El miedo es seguramente una barrera para la razón y el amor y por supuesto, refuerza la IRA, LA VANAGLORIA Y LA AGRESION. Dijo el Presidente ROOSEVELT “solo debemos tenerle MIEDO al MIEDO”. Y NOSOTROS SOMO LOS NOVIOS DE LA MUERTE, NUESTRA DIVISA NO CONOCE EL MIEDO. Pensemos que el miedo puede ser el punto de partida para cosas mejores, el miedo puede ser la base para lograr la prudencia y un honesto respeto hacia los otros. Puede señalar la senda de la Justicia como también la del Odio, y mientras más respeto tengamos a la Justicia, con mayor razón debemos empezar a encontrar el amor que puede soportar mucho y aún puede darse libremente. Así el temor no tiene que ser siempre necesariamente destructivo, y las consecuencias nos pueden conducir a la adquisición de valores positivos. El problema de disipar el temor tiene dos aspectos, hay que conseguir la independencia del temor y necesitamos encontrar a la vez el valor con todo lo que queda del miedo. LA SINCERIDAD. ESTE ASUNTO DE LA SINCERIDAD;


El problema de la sinceridad es que hay aspectos de nuestras vidas y los modos diversos e increíbles de nuestro propio auto-engaño. Hay personas que tienen una forma horrorosa de decir la verdad que carecen de prudencia y amor. También hay incontables situaciones de la vida en las cuales no vale sino la HONRADEZ total, aun cuando podamos estar tentados por el temor y el orgullo, que nos reducirían a no decir nada o a decir la verdad a medias. Lo primero tenemos que observar de qué modo puede el auto-engaño afectar nuestra entereza de carácter. Siempre nos han inculcado que “la palabra de un hombre es sagrada” la honradez debería ser la virtud para actuar siempre con sinceridad, para no actuar con el auto-engaño, que a su vez es el que nos hace engañar a los demás y los enfermos alcohólicos vivimos en el autoengaño y como consecuencia estamos engañando a los demás y encima tenemos justificación para nuestras malas aptitudes, y todo esto y sus consecuencias las pagan los seres que decimos que les queremos mucho y que decimos que protegemos. Llegado a la conclusión de que el virtuosismo orgullo de “la gente buena” puede con frecuencia ser tan destructivo como los pecados de aquellos que no son tan buenos, el asunto de cuando y como decir la verdad o callarse revela la diferencia entre verdadera entereza de carácter, o total falta de ella, por lo tanto no tenemos que hacer un mal uso de la verdad y repararemos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implique perjuicio para ellos o para otros. Y así podemos ver como la verdad puede usarse para herir así como para sanar, siempre que hablemos los unos con los otros con la verdad y los motivos sean buenos, esto no está mal, pero debemos de tener mucho cuidado con los chismes. Los chismes son una clase de rumores que pueden tener su fondo de verdad y el uso y abuso de estos pueden a veces ser torcidos al referirnos a la integridad ajena, esta clase de sinceridad (honestidad) superficial no puede ser buena para nadie en una parte de nuestro ser tenemos la necesidad de examinar nuestros motivos para luego no tener que preguntarnos. ¿Por qué dijimos todo eso?, ¿estábamos tratando de ayudar y dar información?, ¿no estaríamos tratando de sentirnos superiores al confesar los pecados del prójimo o quizás por el miedo y el disgusto, no estaríamos realmente interesados en perjudicarlos?. Esto sería un esfuerzo sincero en hacer nuestro propio examen de conciencia y no el del prójimo, aquí vemos la diferencia entre el buen uso de la verdad y el mal uso y así empezaríamos a recuperar la entereza que habíamos perdido siendo sinceros y honestos con nosotros mismos. A veces, sin embargo, nuestros motivos no pueden determinarse tan fácilmente. Hay veces que pensamos que debemos revelar cosas altamente perjudiciales para que cesen las maldades de algunos y armados con esta justificación que con frecuencia es falsa seguimos nuestro ataque llenos de autovirtuosismo y puede ser cierto que haya necesidad de remediar una condición dañina. Puede también ser muy cierto que nos veamos obligados ciertyos hechos desagradables. La verdadera prueba consiste en el modo de comportarnos. Debemos de asegurarnos de que no estamos buscando la paja en el ojo ajeno y olvidarnos mirar la viga en el ojo propio, entonces deberíamos hacernos estas preguntas; Comprendemos de verdad a las personas que están en nuestra situación, estamos seguros de poseer todos los datos pertinentes es necesario que haya acción o critica por parte nuestra ¿estamos seguros de no estar ni temerosos ni enojados?.


Solo después de haber hecho estos exámenes podemos estar seguros de actuar con discernimiento cuidadoso y con el espíritu de amor que siempre necesitaremos para mantener nuestra propia entereza de carácter. También existe otro aspecto del problema de la honradez, es posible que usemos la supuesta falta de sinceridad de las otras personas como excusa más aceptable para no cumplir nuestras obligaciones. LA HUMILDAD HUMILDAD PARA HOY, no es necesario que se nos recuerde que la culpabilidad o la rebeldía excesivas nos llevan a la pobreza ESPIRITUAL, pero nos demoramos mucho en darnos cuenta de que podíamos llegar a doblegar la soberbia espiritual y hasta qué punto podríamos ser soberbios espiritualmente esa ceguera nos lleva a la destrucción de la armonía y el amor y nos coloca al hombre contra el hombre, a la nación contra la nación y usar la violencia y cualquier otra tontería intentando de que se vea bien, se justifique y se vea respetable. No es atribución nuestra condenar, pero si necesitamos examinarnos,¿ Cómo hacer, entonces, para reducir más y más nuestra culpabilidad, rebeldía y soberbia.?. Cuando hago un inventario de tales defectos.(esto lo define BILL), me gusta hacer un dibujo y contarme un cuento. El dibujo es el camino hacia la HUMILDAD y el cuento una alegoría. A un lado del camino veo un gran pantano. Al a orilla del camino hay un lodazal que se desborda al fango de culpabilidad y rebeldía en el cual me he revolcado con frecuencia. La autodestrucción me espera allí y lo sé. Pero al otro lado del camino todo se ve bien, Tierra llana y limpia y más allá grandes montañas. Los senderos incontables hacia esa tierra tan agradable se ven seguros. Parece fácil encontrar el camino. Acompañado de varios amigos, decido hacer un pequeño desvío, escogemos nuestro sendero y nos vemos felices, muy pronto alguien exclama jubilosamente.”A lo mejor encontramos oro en aquella montaña”. Luego para nuestra sorpresa, si lo encontramos –no pepitas, sino monedas- con la inscripción: “Oro de 24 kilates”. Pensamos que con seguridad es nuestra recompensa por haber caminado pacientemente en ese camino tan luminoso. Pronto nos damos cuenta de las palabras inscritas en las monedas y nos llegan pensamientos extraños, algunas tienen inscripciones atrayentes: soy el poder, el aplauso, la riqueza, el virtuosismo, pero otras parecen raras como por ejemplo: soy la gran carrera, el bienhechor, las buenas causas, soy Dios. Eso nos intriga, sin embargo las guardamos. Las siguientes son las peores: Soy la Soberbia, la Ira, la agresión, la venganza, la desunión, el caos, luego encontramos una sola moneda que dice soy el mismísimo DIABLO., algunos nos horrorizamos y gritamos, este oro es de tontos y paraíso de tontos vámonos. Pero muchos no regresaron dijeron, quedémonos con las monedas buenas por ejemplo las que dicen: poder, gloria virtuosismo. Les va a pesar no haberse quedado. Como era de esperarse, pasaron años antes de que los que se apartaron regresaran al camino al camino. Nos contaron lo que les paso a los que habían jurado no regresar. Habían dicho, ”esto es oro puro y no nos traten de convencer de que no lo es. Vamos a recoger todo lo que podamos. Claro que no nos gustan esas inscripciones tan tontas en las monedas, pero como hay mucha leña en el monte, vamos a derretirlas y hacer bloques de oro, los recién llegados añadieron: Así fue como el oro de la soberbia se llevo a nuestros hermanos. Ya estaban peleándose sus bloques de oro cuando los dejamos, unos moribundos y otros heridos, habían empezado a aniquilarse. Este


dibujo simbólico nos explica de un modo grafico que podemos alcanzar humildad para hoy solo hasta el punto de que se logre evitar el pantano de la culpabilidad y la rebeldía y esa bella pero engañosa tierra que regada por la moneda de la soberbia, nos ayude a encontrar y mantener en el camino de la humildad. AMOR NUESTRA PROXIMA ETAPA LA SOBRIEDAD EMOCIONAL Los enfermos alcohólicos necesitamos encontrar la sobriedad emocional, tal vez sea la punta de lanza que nos abre el camino para nuestro principal objetivo de dejar de consumir y corregir nuestras costumbres y malos hábitos, EL AMOR todo lo consigue sin ningún esfuerzo, lo da todo a cambio de nada, tenemos que aprender de los que nos aman que han sufrido nuestra enfermedad en su soledad y sin la ayuda de nadie y mucho menos sin la comprensión de los que no tienen ese problema ni lo conocen, los enfermos alcohólicos tenemos que dar gracias que todavía nos aman y siempre aunque parezca el final se otea después de cada recaída un nuevo día, para volver a ser felices y poder disfrutar de nuestra nueva vida en SOBRIEDAD. GRACIAS a las personas que nos aman y nos cuidan.


Eduardo