Padres y Colegios Nº 109 - junio 2016

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educar hoy

PADRES Junio de 2016

Deberes de verano

Cómo organizarse para

no estresar al niño

Pautas para planificar sin estrés RENATA SARMENTO La psicóloga, experta en Educación, recomienda una serie de pautas para no estresar al niño con las tareas en verano.

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Realizarlos siempre por la mañana,es cuando la mayoría de los niños están más atentos y suelen trabajar mejor..

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Planificar el trabajo. Realizar un calendario con lo que hay que trabajar cada día, las horas de estudio y los tiempos de descanso.

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Fijar metas alcanzables diariamente, por ejemplo. "Hoy toca hacer 4 ejercicios de matemáticas, en cuanto termines y lo repasemos, podrás ir a jugar".

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Buscar alternativas a los deberes de verano. Hay muchos talleres, actividades, campamentos de verano que despiertan el interés de los niños y pueden hacerles aprender sin darse cuenta. Una actividad diferente para ejercitar la lectoescritura es realizar una diario de las vacaciones, donde se plasmen las cosas que más les han gustado, los lugares visitados, etcétera.

La controversia sobre si hacer o no deberes durante las vacaciones de verano es recurrente en las familias.

Muchos colegios recomiendan cuadernillos o fichas de tareas para el verano. Trabajo y vacaciones puede resultar un cóctel estresante: ¿cómo organizarse y cuánto tiempo emplear cada día?

OLGA FERNÁNDEZ Se acabó el curso. Los colegios han colgado el cartel de “vacaciones” y, junto a la recogida de notas, muchos de ellos han adjuntado una lista de libros o cuadernillos para realizar en verano. Y aquí comienza la cruz para muchos niños. Al debate sobre el exceso de deberes durante el curso se añade ahora el de las tareas recomendadas para las vacaciones. Sus defensores argumentan que sirven para afianzar los conocimientos adquiridos durante el curso, mientras que los detractores esgrimen que el verano ha de reservarse al descanso y al juego siempre que el niño no necesite recuperar asignaturas. José Manuel Sánchez,

profesor universitario y ex coordinador académico de Primaria y secundaria en el colegio“Estudiantes Las Tablas”, en Madrid, explica que en los últimos años han aumentado las investigaciones antideberes: “Muchas de ellas se han centrado en la relación entre cantidad de deberes y resultados académicos. Algunos de ellos han encontrado relación positiva, otros relación negativa y otros ninguna relación. Pero los beneficios o perjuicios de los deberes no se pueden valorar estudiando sólo la relación entre cantidad y aprendizaje, ya que éste depende de muchos más factores que la cantidad de práctica”. La pedagoga y co-directora del centro ISEP

Clínic Las Palmas, Cristina Martín, es rotunda: “Los deberes entendidos de forma clásica no son buenos en verano. Durante el periodo veraniego, el niño tiene la necesidad de cambiar sus actividades diarias y no se deben reproducir los deberes de la etapa escolar. No obstante, para los alumnos de Primaria y Secundaria que han superado con dificultades el curso escolar, es recomendable que realicen algunas tareas escolares”. EVITAR SATURARLO Al margen de la controversia, la última palabra sobre los deberes de verano la tienen los padres. Ellos son quienes deben valorar si el niño realiza las fichas propuestas por el profesor o no. El debate también ha llegado a muchas familias, es el caso de Miguel Ángel Río y Ana Ruíz, que tiene dos hijos:“Con el pequeño, de nueve años, nos tiramos tres horas al día haciendo deberes,

me parece excesivo para un niño porque no puede jugar", dice el padre, quien opina que extender esto al verano es arruinarle las vacaciones. Sin embargo, la madre cree que repasar en vacaciones es positivo: “Los deberes de verano son más sencillos, no necesita emplear más de una hora al día y cuando llega septiembre le cuesta menos comenzar el curso”. Para quienes optan por los deberes en verano, Cristina Martín aconseja que los niños de Primaria que tengan que mejorar sus objetivos escolares no deben estar más de dos horas y media a la semana distribuidas en sesiones de 30 minutos, de lunes a viernes, y siempre en horario de mañana, después del desayuno; mientras que para los alumnos de Secundaria es suficiente con dedicar entre 5 ó 6 horas a la semana. “De esta forma el niño no se siente agobiado ya que una vez terminadas sus tareas tiene el resto del día libre”, dice.

Por su parte, la psicóloga Renata Sarmento Henrique, del Centro Psicológico Loreto Charques, en Madrid, apunta un aspecto importante a tener en cuenta: los síntomas de estrés en el niño. “Un síntoma muy claro de que el niño está agobiado/sobrepasado es su desmotivación, sus quejas o sus excusas para no ponerse a estudiar”, explica la psicóloga. Ante esto, aconseja hablar con él para hacerle entender por qué debe estudiar en verano. Pero, según esta especialista, el argumento no sirve para los niños con dificultades. En este caso, conviene explicarles que deben seguir trabajando en verano para que a principios de curso no les cueste tanto enfrentarse con los contenidos. "”En cualquier caso, tanto unos como otros (niños con dificultades o niños que han suspendido por no haber estudiado) necesitan descansar y desconectar del todo durante un tiempo”.