Page 1

Eximio marino, descubridor de rutas oceánicas, luego del haza-

ñoso periplo que llevó a cabo a mediados del siglo xvi, no solo arribó a Plymouth con su bajel repleto de tesoros, sino que también, se dice, llevó la papa a Inglaterra.

Drake, después de Magallanes, es el segundo en circunnavegar el mundo. Fue, sin duda, uno de los más grandes hombres de mar. El mundo ha olvidado sus correrías corsarias para convertirlo en el legendario personaje que fuera considerado «El Azote de Dios» por los españoles de su tiempo. Gracias a las páginas de este libro, vivirás a bordo de la Cierva Dorada una de las más fascinantes aventuras piráticas del siglo xvi.

Óscar E. Espinar La Torre Nació en Chorrillos, Lima, en 1943, se graduó como profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú (1966). Es magíster en Literatura Infantil y Juvenil y Animación a la Lectura por la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Especialista en bibliotecas escolares, consultor literario del Ministerio de Educación (2004). Tiene numerosas publicaciones. Sus obras han sido traducidas al inglés y seleccionadas por la International Children Digital Library (ICDL). Espinar pertenece al Centro de Investigaciones Históricas del Callao (CIHC) y es miembro de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ - Lima).

Óscar E. Espinar La Torre

Felipe Morey

Óscar E. Espinar La Torre

Francis Drake: El Azote de Dios

Francis Drake: El Azote de Dios

Ilustraciones:

ISBN: 978-612-4039-70-6

Av. Primavera 2160, Santiago de Surco, Lima 33, Perú. Teléfono (511) 313-4000 Fax (511) 313-4001 www.gruposantillana.com.pe

Desde 12 años

Cubierta Drake.indd 1

11/4/10 10:29 AM


Ă“scar E. Espinar La Torre

Francis Drake: El Azote de Dios

Ilustraciones

Felipe Morey

Drake interiores.indd 5

11/3/10 12:38 PM


Drake interiores.indd 8

11/3/10 12:38 PM


I

Francis Drake: El Azote de Dios

El bandido de los mares más temible del siglo xvi, Francis Drake —llamado por eso «El Dragón» por los españoles y también «El Azote de Dios»—, era de origen humilde. El mayor de los doce hijos del reverendo Edmundo Drake, nace el año de 1540 en el condado de Devonshire. Aunque, según la leyenda, el infante ve la primera luz en el mar, sobre la cala de un navío. Desde muy niño, sus padres lo entregan a Jhon Hawkins, quien enseña al joven las artes de navegar (el hijo del viejo Hawkins llegaría años después —como corsario—, a asaltar las costas del virreinato, pero cayó derrotado al enfrentarse a la armada colonial y estuvo prisionero en Lima). A Hawkins debe todos los conocimientos náuticos de su tiempo. El joven marino atraviesa una docena de veces el Atlántico. A los dieciocho años navega como piloto en la ruta del golfo de Vizcaya (España), y después, como teniente, en viajes a la costa de Guinea (África), dedicado al comercio de esclavos. En 1565, se asocia con el capitán Jhon Lovel y se dedica al comercio en Tierra Firme (Colombia). Allí le son confiscadas sus mercaderías por las autoridades españolas. Debido a aquel fracaso, un tiempo después, se dedica a atacar las costas centroamericanas, adquiriendo mucha fama por su valor y audacia en 9

Drake interiores.indd 9

11/3/10 12:38 PM


los ataques a puertos de México, Panamá y Colombia, causando enormes pérdidas a los comerciantes españoles. Cartagena, la caribeña ciudad colombiana, es acaso la que soportó las más feroces incursiones de Drake. El antiguo lugarteniente de John Hawkins está decidido a tomar la ciudad a sangre y fuego. Esa noche se dirige a este puerto para capturar el oro, la plata y las piedras preciosas que los comerciantes atesoran. Acercándose a esa plaza exclama: —¡Por la reina Isabel!, ¡te apuesto una pinta de aguardiente, mi querido Lovel, que en este asalto arrebatamos a los comerciantes españoles un botín de más de cien mil ducados! Pero Drake ha sido descubierto. Desde el fondo de la noche oscura se escuchan los relámpagos de fuego que, de tiempo en tiempo, iluminan la ensenada. Es el estruendo de la mosquetería que disparan desde la costa contra las naves de Drake: la Swan y la Pasca. Los defensores de la ciudad saben proteger sus bienes con su vida. Luchan encarnizadamente. A pesar de ello, Drake logra desembarcar, y él, junto con un grupo de sus más denodados seguidores, toman las murallas de la rica ciudad marítima. Algunos aterrorizados pobladores huyen, pues una siniestra fama acompaña siempre al capitán inglés y a sus secuaces. En medio de aquella faena sangrienta, iluminada por las llamas de un incendio, Drake anima a los suyos: —¡Esto se pone bueno, muchachos, adelante hasta tomar y rendir la ciudad! Drake comenta en medio del feroz combate: —¡Amigo Lovel, antes del amanecer estaré sentado en el sillón del gobernador! —y continuó animando a sus hombres—: ¡Fuego, fuego, disparen a los baluartes de las murallas! Una siniestra sonrisa ilumina su rostro de bien formadas facciones: 10

Drake interiores.indd 10

11/3/10 12:38 PM


—¡Cada vez estoy más cerca de mi título de Caballero que estoy seguro me otorgará la reina! —grita el atrevido marino, embriagado por el olor de la pólvora y el retumbar de los cañones. La noche se ha convertido en un verdadero infierno. Confirmando la decisión de su valiente compañero de hazañas marineras, Lovel gritó: —¡Mira, Francis, los defensores abandonan las murallas! La decidida carga de Drake y el efecto de los cañones, que desde sus naves lanzan sus andanadas de fuego, hacen estragos en las gruesas murallas y estallan, bajo negras columnas de humo, las sólidas puertas que resguardan la ciudad. Drake ordena el asalto a Jim Leister y sus hombres, a quienes está confiada la misión de tomar la ciudad: —¡Ahora, muchachos, el botín está en nuestras manos! ¡No escatimen municiones! ¡El oro nos espera! —rugió Leister—: ¡Al primero que vea retroceder, le vuelo la tapa de los sesos, esta ciudad debe entregarnos todo el tesoro que esconde! —su rostro adquiere una expresión tan feroz, que no asegura nada bueno para los comerciantes de Cartagena. Leister y sus hombres se abalanzaron contra los pocos defensores, quienes llenan de improperios a los ingleses: «¡Bestias de rapiña, inmundos buitres pelirrojos, carne de horca y herejes!…», gritan entre otros insultos. Algunos pocos pobladores que quedan aún en las casas en llamas, tratan desesperadamente de salvar sus pertenencias, pero la mayoría de ellos ha decidido cargar con sus posesiones a las afueras de la ciudad, evacuando las residencias y escondiendo lo que podían en el campo, donde no puede llegar el ataque de los piratas: un sujeto presa del pánico grita: —¡Agua!, ¡agua! ¡Ayudadnos a combatir los incendios! … ¡Ay! —un certero disparo le ha destrozado el cráneo al infeliz, 11

Drake interiores.indd 11

11/3/10 12:38 PM


quien apenas pudo emitir un ahogado grito y queda muerto en medio de los escombros. —¡Basta, no disparen, alto el fuego! —grita Drake. Se acerca al grupo de atemorizados prisioneros y les pregunta: —¿Dónde está el gobernador? Un prisionero aclara: —¡Los principales de la ciudad han huido junto con el gobernador! El capitán, terminada la refriega, se muestra cortés y afable con quienes se han rendido: —¡No tengan cuidado, no les haremos daño! —tranquiliza a los asustados moradores. Densas lenguas de fuego lamen las casas de Cartagena, cuando Drake ordena subir a las bodegas todo el tesoro capturado. Una vez a bordo dejan atrás la ciudad envuelta en llamas, John Lovel se dirige al camarote de Drake y comenta: —¡Que me cuelguen del mástil más alto del Swan, si después de esta hazaña, su Graciosa Majestad no te confiere el título de nobleza, capitán! —una estentórea carcajada de este remató su comentario. El capitán de los piratas cierra el libro en el que registra cuidadosamente el botín: —El asalto a Cartagena ha causado una pérdida de quinientos mil ducados a los españoles: ¡La cifra es mayor de lo que había imaginado! —expresó. —Mi querido Lovel, ordena que se sirva doble pinta de ron a mis hombres, ¡se lo han ganado! Luego se dirige a brindar por la salud con sus victoriosos marineros. Enseguida baja al entarimado del sollado donde ha dispuesto que se atienda a los heridos. Días más tarde, distribuye equitativamente el tesoro capturado entre sus subordinados en una escondida isla del Caribe. 12

Drake interiores.indd 12

11/3/10 12:38 PM


13

Drake interiores.indd 13

11/3/10 12:38 PM


II

La reina Isabel I nombra Caballero a Drake

El valeroso y audaz marino británico, que recibió a bordo de la Cierva Dorada a la reina Isabel I, tiene en su fugaz historia, una fantástica leyenda de éxitos y ansias de riquezas; pero, sobre todo, posee una profunda emoción por el engrandecimiento de Inglaterra. Isabel, hija de Enrique VIII, de cuarenta y tres años, al subir a la cubierta para despedir a Drake, es si no bella, una vigorosa dama que inspira en el corazón del recio marino las palpitaciones de un joven colegial: luce majestuosa e impresionante. Algunos la consideran bonita, otros más bien vistosa que bonita. Moderadamente alta, su cuerpo es gracioso, al que la dignidad de sus movimientos resalta. El pelo es de color dorado pero más tirando al rojo que al amarillo, y su piel, muy delicada, aunque de una tonalidad trigueña que heredó de su madre, Ana Bolena. Tiene ojos notables, y sobre todo, manos hermosas que sabe lucir en esos instantes, cuando empuña una espada con la que, antes de hacerse a la mar, va a nombrar como Caballero al famoso marino, quien, de rodillas ante su Majestad, espera 14

Drake interiores.indd 14

11/3/10 12:38 PM


15

Drake interiores.indd 15

11/3/10 12:38 PM


aquel solemne momento en presencia de todos sus hombres y numerosos nobles invitados para la ocasión. Momentos antes ella había asistido al banquete que le ofreció Drake en los muelles de Plymouth, a bordo de la nave capitana: ha tomado la espada del embajador francés, haciendo una broma, dice: —¡Vengo a cortar la cabeza al hombre más odiado por los españoles! Todos los presentes ríen. —¡De pie, Sir Francis Drake! —le ordena, luego de tocar sus hombros con la espada. La gente de a bordo la aclama hasta enronquecer. Ella continuó: —¡Sé que soy dueña de un débil y frágil cuerpo de mujer, pero tengo el corazón y las entrañas de un rey, más aún, de un rey de Inglaterra! Cuando Drake se levanta ante su soberana, lleva a sus labios la mano real y le dice: —¡Majestad, yo os sabré defender de las ofensas del rey Felipe! (Drake se refiere al rey español Felipe II, quien no es muy considerado con Isabel y emplea contra ella adjetivos tales como: «pérfida» y «mala hembra»). Ella, a su vez, le respondió con voz firme: —¡Juzgo que quien os haga daño, Sir Francis, me dañará también! Isabel proyecta invadir el Mar del Sur para hostilizar las colonias españolas, y con este propósito, se recaudan fondos entre los comerciantes londinenses, en tanto que la Corona toma para sí un sustancioso interés financiero aportando, por su parte, los indispensables recursos para armar en corso una flota y cuanto esta necesita, al mando de Drake. 16

Drake interiores.indd 16

11/3/10 12:38 PM


Pronto se corre la noticia en los muelles de Plymouth de que la reina ha otorgado patente de corso al singular marino. Muchos marineros quieren embarcarse atraídos por la fama del experto y valiente capitán. Es un rudo navegante, pero sabe dar un trato amable y humano a sus subordinados. Escucha la opinión de todos, pero al fin es la suya la que prevalece y sus órdenes son cumplidas con prontitud. Por ello los marineros siempre están dispuestos a congregarse bajo su estandarte. Drake mismo se ocupa de todos los preparativos, pero de manera especial se dedica a seleccionar a su tripulación. Después de escoger los cinco mejores navíos que pudo encontrar, pone especial empeño en la carga de los barcos con abundantes provisiones. Constituye la expedición la Cierva Dorada, de doscientas toneladas de desplazamiento. Es la nave almiranta, Drake tiene bajo sus órdenes ochenta y siete hombres. El 15 de noviembre de 1577, el capitán general iza su gallardete en el palo mayor. En esta nave, en calidad de paje, viaja el sobrino de Drake, un muchacho que acaba de cumplir los catorce años. Entre los tripulantes viaja también, como marinero, Thomas, uno de sus más jóvenes hermanos. Drake lleva a bordo al piloto Nuño Da Silva, quien ha navegado con Magallanes por el estrecho descubierto por este, unos años antes. Además, el corsario lleva el libro de viajes escrito por el cronista Antonio Pigafetta (quien también acompañó a Magallanes en aquella ocasión). La Cierva Dorada es una nave ligera pero muy sólida, de treinta metros de eslora, construida con madera de roble y pintada de vivos colores. Tiene dos cubiertas equipadas y está provista de excelentes mástiles, velamen y cordajes. Es un buque bien marinero, gobernado con timón, que luce temibles dieciocho cañones de hierro fundido, nueve por cada borda. 17

Drake interiores.indd 17

11/3/10 12:38 PM


Los otros navíos son: El Elizabeth, de ochenta toneladas. Su navegación está a cargo del capitán John Winter. El Marigold, de treinta toneladas, es una barca que lleva como capitán a John Thomas. El Swan, un barco de abastecimientos más que de combate, está gobernado por el capitán John Chester. El Christopher, una pinaza de quince toneladas, cuyo capitán es Thomas Moon. 18

Drake interiores.indd 18

11/3/10 12:38 PM


Estas embarcaciones se encuentran listas y bien aprovisionadas para zarpar en busca de nuevos horizontes y riquezas. Drake reúne a todos sus tripulantes y desde el puente en la cubierta les dirige a los 166 hombres que viajarán con él la siguiente arenga: —Los he reunido, porque estamos en vísperas de emprender un gran viaje hacia las costas del Mar del Sur. Quien no esté dispuesto al sacrificio, este es el momento de retirarse. —¡No, Sir, estamos dispuestos a todo con tal de servir a la reina y a usted! —gritaron a una sus hombres. —Pues bien, escuchen: Establezco que todos tendrán derecho a la misma ración de víveres y aguardiente —un ensordecedor grito aprobó sus palabras. —Pero, amigos, existen determinadas normas que deberán acatarse durante el viaje: el asunto que nos motiva es el botín, por tanto, debemos esmerarnos en capturar buenas presas, puesto que si no hay presa no hay paga. Pero yo os aseguro que volverán más ricos de lo que ahora son. —¡Sí! —acotaron todos en medio del mayor bullicio, comentarios, risotadas y exclamaciones. —Sin embargo, tendrán que respetar su porción cuando haya escasez. Las velas y las lámparas se apagarán a las ocho de la noche, y si alguien tiene deseos de beber, tendrá que hacerlo en cubierta. No se permitirá la presencia de mujeres a bordo. Los músicos descansarán únicamente los sábados. Nadie se peleará a golpes en alta mar. ¡Cualquier reyerta se solucionará, con espada o pistola, en tierra firme! Y luego continuó en medio del mayor silencio: —¡En cuanto a lo que recibirá aquel que resultase herido o mutilado a consecuencia del viaje: por perder el brazo derecho, 600 piezas de a ocho; el brazo izquierdo, 500 piezas; la 19

Drake interiores.indd 19

11/3/10 12:38 PM


pierna derecha, 500 piezas; la pierna izquierda, 400 piezas; y por la pérdida de un ojo o de un dedo de la mano, 100 piezas! Una especie de murmullo respetuoso acompaña sus palabras en aquella especie de anuncio de seguridad social de los piratas: —¡Todo lo obtenido será distribuido con equidad! Así termina el capitán aquel breve discurso, entre aclamaciones, pues una de las características de Drake es la caridad con que se comporta con sus tripulantes. Y aun con sus adversarios. Aunque parezca mentira, hay un código de honor entre los piratas. Solo los jefes más desalmados no lo cumplen, pero Drake, aunque resuelto y fiero en la lucha, no es cruel ni despiadado aun en los más sangrientos y encarnizados combates. Cae el sol dorando los muelles de Plymouth cuando Drake se despide de su tierna esposa con un largo abrazo mientras caen lágrimas de tristeza en el rostro de ella. Luego el capitán, en un bote, se acerca a la nave almiranta para dar las órdenes de hacerse a la mar a las cinco naves que son el epítome de los buques veleros que se empezaron a construir en la época del rey Enrique VIII, padre de la Marina inglesa. 20

Drake interiores.indd 20

11/3/10 12:38 PM


Las características de su liviana arquitectura naval los hace muy a propósito para la terrible y azarosa travesía que les espera al cruzar el estrecho descubierto cincuenta y ocho años antes por Magallanes, situado entre Tierra del Fuego y el extremo de América del Sur. Pero, a pesar de sus condiciones marineras, solo una de estas naves alcanzará a navegar por el Pacífico y circunnavegar el globo terrestre de regreso a Inglaterra.

21

Drake interiores.indd 21

11/3/10 12:38 PM

francisdrake  

Francis Drake: El Azote de Dios Óscar E. Espinar La Torre Óscar E. Espinar La Torre Felipe Morey Ilustraciones E l bandido de los mares más...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you