Page 40

vinos con personalidad a pie de los pirineos 

de viñedo hasta sumar las casi 5.000 hectáreas actuales e incrementando el número de bodegas, de las siete pequeñas de aquellos inicios a las 33 de la actualidad, entre las que se incluyen algunas de las más reconocidas de todo el país.

¿Cuál ha sido la evolución de la D.O.? Se ha producido creciendo con una cierta proporcionalidad. Si vemos las estadísticas, comprobamos cómo a partir de 1984 empezamos a crecer en superficie de viñedo, en bodegas y en ventas de forma paulatina pasando, por ejemplo, de vender menos de un millón de botellas en aquellos tiempos a más de quince millones en 2008, incrementando año tras año la cuota de comercialización y poniendo un especial acento en los años 1993 y 1994, cuando dimos el salto cualitativo más importante por el boom del vino pero creciendo, siempre, de forma coherente y proporcional.

El gran tema en estos momentos, señor Beroz, es que estamos en crisis y que sobra mucho vino... ¿A qué cree que se debe esa crisis en el mundo del vino? Yo creo que este sector tiene su propia crisis estructural y esa crisis se enmarca en otra más global. La de nuestro sector, que ya suma muchos años, se ha ido solventando con una serie de medidas que reducían los excedentes con acciones comerciales o de marca que aportaban más valor al producto, con otras que intentaban equilibrar la oferta y la demanda, subvenciones y ayudas (como la OCM del Vino, que plantea políticas relacionadas con los mostos, el arranque de viñedo, las destilaciones de crisis, la promoción de los mercados...)... En esa situación, el sector se ha ido defendiendo siempre. Ahora tenemos un problema añadido, que es esa crisis global, más complicada, que dificulta tanto las ventas como conseguir mantener el valor añadido que mantiene las estructuras del mercado. En cuanto estas circunstancias cambien, cambiarán muchas cosas.

Tal vez pueda ser a que en España no somos conscientes de la importancia que tiene el vino... Efectivamente. Estoy completamente de acuerdo con ese planteamiento. Está claro que si fuéramos conscientes de todo lo que supone y puede suponer en muchísimos aspectos el sector del vino, incluso a nivel de imagen de país, como un elemento a exportar, todo sería diferente. El dato de que 40 ❘ GASTRONOMÍAON

 Somontano, un mundo de sensaciones.

 Edificio del Consejo Regulador, en Barbastro.

España es el principal país del mundo en cuanto a superficie de viñedo y uno de los primeros en cuanto a producción de vino debería ser suficiente para considerar este sector como estratégico. Se consideran sectores estratégicos otros en los que somos uno más y no este, que es el primero a nivel mundial. Para una vez que somos los primeros en algo, no tenerlo en cuenta parece demencial.

problema de la distribución. Parece excesivo que un vino que sale de la bodega a un precio de tres euros (por el que apenas se cubren los costes de la estructura de producción) llegue a la mesa de un restaurante a veinte... Habría que intentar que el vino saliera de las bodegas a un precio que permitiera la rentabilidad de la empresa y que llegara al consumidor a un precio al que pudiera comprarlo.

¿Por qué está fallando el consumo interno?

¿Cuál cree usted que es el futuro del vino?

Probablemente como consecuencia de todo lo que hemos hablado hasta ahora. Por un lado hay una situación de crisis que nos afecta, por otro influye la ausencia de campañas de comunicación que estimulen el consumo moderado y saludable de vino, y además parece haberse olvidado que el vino es parte inseparable de la alabada dieta mediterránea... También nos afecta el planteamiento de las campañas de conducción y alcohol (con las que estamos de acuerdo en el hecho de que si se bebe, no hay que conducir) pero éstas tendrían que cambiar proponiendo que si van varios en un mismo grupo, no beba el que conduce y no meter todo en un totum revolutum en el que el mensaje final es que nadie que tenga carnet de conducir debe beber. En ese sentido, no se están haciendo bien las cosas.

Va a estar ligado, como siempre, al futuro de la humanidad. ¡Ya me gustaría saber cuál sería el futuro para plantear las estrategias necesarias para abordarlo! De todas formas, si en España y en Europa tenemos vino desde antes de los romanos, es imposible pensar que no lo vayamos a tener en los próximos dos mil años. Evidentemente habrá cambios: unos serán estructurales, otros coyunturales, pero el vino va a tener siempre un nicho de mercado y de consumo. Entre otras cosas porque las grandes cifras globales de consumo de vino en el mundo permiten ser optimistas: a nivel de cifras absolutas, el consumo está aumentando, aunque bien es verdad que en algunos casos de países productores de gran tradición ha decrecido, pero incluso en ese caso, aunque se bebe menos, se bebe mejor. En ese sentido, no solo se puede pensar que el consumo se puede estabilizar, sino que incluso puede aumentar.

¿El precio del vino es demasiado alto? Para los que pertenecemos a la cadena de producción, el precio del vino está sujeto al

on271012  
on271012  

estilo y moda

Advertisement