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lectuales de la talla de Ibsen, Munch o Grieg. Entre sus numerosos tesoros y decoración clásica, veremos en una foto a Mette-Marit, actual princesa que fue camarera en el mítico establecimiento. En otra imagen, Desmond Tutú posa junto al propietario del local, Kay Johnsen. Fundada en el año 1000, Oslo era como un pequeño pueblo, y una de las ciudades más pobres de Europa. Así, sus casas estaban hechas de madera y buena parte de la urbe se quemó varias veces. Hoy, en esta zona cercana al fiordo contrastan los edificios de más edad con los modernos y se mantiene parte de la fortaleza medieval. Desde tierra o a bordo de una embarcación por el fiordo, distinguiremos la espléndida Opera Hall, edificio que parece emerger como un iceberg, en colores plata y blanco, y que los ciudadanos utilizan como plaza pública, ascendiendo a su amplio tejado, donde toman el sol, quedan, llevan sus pic-nics... Y es que el diseño es uno de los platos fuertes de Oslo. Por ejemplo, en el Ayuntamiento (1950), ubicado frente al fiordo y junto al edificio del Nobel Peace Center, se entrega el Premio Nobel el 10 de diciembre, y su hall es impresionante, con motivos de la historia, cultura y actividades noruegas.

DE CRUCERO MUSEÍSTICO Uno de los encantos de Oslo es que podremos cruzar su fiordo para alcanzar diversos museos que se agrupan al borde del agua. Como no podía ser de otra manera, estos espacios expositivos tienen que ver con la vida e historia del mar y las embarcaciones, como en el caso del Museo Marítimo. El Kon-Tiki evoca la hazaña de Thor Heyerdahl, quien cruzó el Pacífico en 1947 con una embarcación artesanal mínima del mismo nombre. Podremos acceder, desde el puerto, en un pequeño ferry o en un minicrucero, en una embarcación de madera y vela. Sus tripulantes, Gustav y Kaerl, explican que el agua del fiordo es una mezcla de salada y dulce, y cómo en invierno pasan a pocas personas, por el viento, la lluvia e incluso la nieve. En el Fram podremos acompañar a Scott por el Polo Sur, con todo lujo de imágenes y un descomunal barco reproducido en su hall. Andando diez minutos, o en autobús, nos acercaremos al Museo Vikingo. Y para volver al centro podremos tomar otro autobús o regresar atravesando el fiordo. En el embarcadero, las gaviotas ni se inmutan. En Noruega los pájaros conviven tranquilamente con las personas. 28 ❘ RUTASON

 Un grupo de marineros lucha contra la tempestad, junto al Museo Fram.

Si disponemos de la tarjeta Oslo Pass podremos disfrutar de muchas exposiciones de forma gratuita. La oferta es inabarcable: desde el Museo Ibsen y el de Diseño, pasando por los históricos, hasta los infantiles y el de reptiles. La National Gallery destaca por su sala dedicada a Edvard Munch, sus esculturas de Vigeland, algún Greco, Picassos, Monets… No tiene desperdicio. El original El grito (Skrik), de Munch, se halla en la National Gallery –muy bien custodiado tras su robo años atrás–, si bien el complejo autor realizó varios, y encontra-

remos distintas versiones en el museo homónimo. En estos momentos arranca el Año Munch, especialmente en ambas pinacotecas, y finalizará el 12 de diciembre de 2013. Las actividades en torno al pintor se sucederán con brillo desde ahora, maridando, por ejemplo, con la Tate Gallery londinense. Oslo es también rica en espectáculos y festivales, y en oferta para gays (www.visitoslo.com). El barrio de Grünerlokka suele ser visitado por su aire bohemio y la Catedral merece la pena, si bien en este país laico los monumentos religiosos no son el plato más fuerte.

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estilo y moda

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