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Allá arriba, entre las bre ñas de la montaña, se asoma y parece una paloma dormida sobre las peñas. Las perspectivas risueña s que allí admira el peregr ino, son el paisaje divino de mi Navarra adorada y la visión encantada de mi rincón irunberrino

Los peregrinos de Lumbier caminan a pie el pedregoso sendero que lleva hasta la atalaya de su ermita, de madrugada, muy temprano, para ir a honorar al Cristo crucificado. Desde las 6:30 de la mañana se rezan las auroras por el pueblo y es a las 8:00 cuando arranca la procesión. Se inicia en la iglesia de Lumbier y para entonces habrá llegado ya al templo una infinidad de cofrades vistiendo túnica negra, capuchón también negro en la mano. Se reza y acto seguido parte la procesión, portando cada uno su cruz, negra, algunos una gran cruz, no pocos descalzos. Baja la comitiva al cruce del río Irati, que se desliza entre chopos bajo el medieval puente de las Cabras. Se inicia luego la subida, tomando una pista, luego un sendero que zigzaguea los contrafuertes que encabezan la impresionante foz de Lumbier. Pronto, la apiñada aldea de partida queda a lo lejos, dominada en una vista de pájaro sobre su colina. Así, rezando el santo rosario, rezando letanías, la negra y fervorosa comitiva llega ante su ermita, deposita sus cruces, se abriga y espera a que esté ante ella todo el público. La ermita es un templo pequeño, con una antecámara para reunión de los cofrades mayores. No hay sitio para los fieles, aunque uno por uno pasan ante el Santo Cristo. A mediodía se oficia la Santa Misa, si el clima lo permite al exterior, en un altar preparado al efecto. Y en su derredor los fervorosos hacen multitud. Terminado el oficio se toma un refrigerio imprescindible: buen bocadillo y trago de vino y, quien quiere, le suma un caldito calentísimo ofrecido por las mujeres de la cofradía al abrigo de la antecámara. Pasadas ya las dos de la tarde, la procesión regresa deshaciendo su camino, inclinándose con respeto ante la cruz en cada punto de un móvil vía crucis. El oratorio concluye en el templo de Irunberri entrada ya la tarde, como cada año en la Trinidad, cada año en la fiesta de la primavera. 5 de mayo de 2012

 Arriba, perfil de la sierra donde se ubica la ermita de La Trinidad. A la derecha, la comitiva de romeros dibuja una larga hilera en el ascenso, y bajo estas líneas, un detalle del poblado romano ante la foz de Lumbier.

GUÍA PRÁCTICA Cómo llegar: La Trinidad de Lumbier (Irunberri) se eleva sobre esta villa navarra en los cordales de la Sierra de San Salvador de Leire, que caen sobre el río Irati. El punto de partida es la localidad de Lumbier, situada a corta distancia de la ruta Pamplona-Sangüesa y muy cerca de esta última localidad. En Lumbier, el camino se inicia desde el puente de las Cabras. Para llegar hasta la ermita de la Trinidad se emplean unos 30 minutos.

● Qué visitar: Lumbier es una villa monumental. El núcleo urbano, elevado sobre un cerro en un eje de vías de comunicación fundamentales en el acceso al Pirineo, posee numerosas casas de su época medieval. Ventanas ajimezadas, arcos apuntados de sillería y blasones presidiendo la fachada las caracterizan. Restos de sus murallas sobreviven aún en su perímetro, encabezado por la iglesia de la Asunción, un templo gótico de finales del siglo XIV dotado de un retablo barroco y tres romanistas. A sus pies cruza el río Irati bajo tres puentes también medievales: el de la Ida, el de las Cabras y el de Sielva.

Frente a la foz de Lumbier, al pie de la ruta a Sangüesa, se pueden ver las ruinas de una ciudad romana de gran importancia.

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