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nueva york, rincón eterno del mundo Como Lorca, Jardiel Poncela, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío, José Hierro… Muchos han bañado su nostalgia poética en el aire geométrico y libre de Nueva York. Con grandiosidad y énfasis, bien o mal parados, los sentimientos se desbordan a ambos lados de sus tres ríos. No diré nada de Nueva York que no hayas visto, leído o que no te hayan contado. Y es que si algo tiene Nueva York es que despierta idénticos anhelos. Como aquel atardecer en Long Island, bajo los efluvios de amor de juventud y embriagado de versos libres de Walt Whitman. Yo también miré “tan lejos como pude, había espacio ilimitado allá, conté tantas horas como pude, había tiempo ilimitado antes y después”. Algo así debió sentir Lorca cuando escribió “No quiero mundo ni sueño, 4 EL DUENDE

voz divina / Quiero mi libertad, mi amor humano / En el rincón más oscuro de la brisa que / Nadie quiera / ¡Mi amor humano!” Hoy recupero mis libretas de antaño y en mis apuntes ingenuos a lápiz, de letra agitada y con tachones, adivino a leer: Atardecer en Long Island. Ansiedad, vértigo de libertad. Principios ahogados en el fuego implacable de la pasión. Sé que puedo perder y aún no estoy preparado. Rincón eterno del mundo, volveré para contártelo en mi propio atardecer, en el incierto ocaso de mi vida. De nuevo, la tarde se está incendiando y no estoy en Nueva York. Por Rubén Arribas · Foto: ©Apollo Theater, NYC


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Dirección: Rubén Arribas y Esther Ordax. Dpto. Redacción: Javier Agustí (redactor-jefe), Paloma F. Fidalgo. Dpto. Arte: CCXXI / Grupo Duende: Nuria Cuesta (coordinación), Luna Estefanía. Dpto. Financiero: Mª Carmen del Castillo. Dpto. Publicidad: Roberto Hawkins (coordinación), Sandra Cabria. Community Manager: Rebeca Queimaliños. Han colaborado: Ylenia Álvarez, François Baudin, Ana Berruguete, Victoria Bravo, Cecilia Camacho, Jaime Casas, Irene Crespo, Marisa Fatás, Inma Flor, Benjamin G. Rosado, Patricia Muñoz, Valeria Reyes, Paloma Rodera, Bárbara Vidal. Logotipo de El Duende: Estudio de Manuel Estrada. Fotografía: Sylvia Plachy, Gonzalo Cases. Ilustraciones: Nuria Cuesta. Distribución personalizada en más de 700 locales de Madrid, los “hotspots” de la ciudad: restaurantes, cafés, teatros, locales de noche, museos, galerías, peluquerías, tiendas de moda y diseño... El Duende revista © es una publicación de Ciudad Comunicación XXI, S.L.- Grupo Duende. Dirección: C/ Flora, 2. 28013 Madrid. T: 91 364 46 88. F: 91 364 57 59 Mail: Dirección: ordax@duendemad.com · arribas@duendemad.com · Redacción: redaccion@duendemad.com · Comercial: roberto@duendemad.com · Imprime: Jomagar. Depósito Legal: M-19565-1998 La protección de los derechos de autor se extiende tanto al contenido redaccional como al diseño, ilustraciones y fotografías de la publicación, por lo que queda prohibida su reproducción total o parcial, sin previa autorización escrita de la sociedad editora / www.duendemad.com / Disponible ESTUDIO DE MERCADO. Distribución gratuita. PREMIOS: PREMIO ANUARIA 2011: “Mejor Publicación Periódica” · PREMIO 2009: “Primer premio. Mejor publicación digital 2008”, www.duendemad.com, POR LA AEEPP · PREMIO ANUARIA 2006 EN DOS CATEGORÍAS: “Mejor Publicación Periódica” y “Miscelánea” · PREMIO 2006: “Primer premio mejor dirección del año 2005” POR LA AEEPP.

Otros títulos de la colección: El Libro Rojo de las Artes Escénicas 2010, 2011 y 2012, El Libro Dorado de la Ilustración, El Libro Blanco de la Creación, El Libro Azul de los Videojuegos, El Libro Naranja de la Gastrocultura, El Libro Ámbar de la Arquitectura, El Libro Azul del Arte Emergente y El Libro Blanco y Negro del Jazz. ******************************************************************************************************************* FACEBOOK.COM/DUENDEREVISTA @ELDUENDEREVISTA

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colección d·ciudades: NEW YORK

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El Duende inicia con este especial dedicado a Nueva York su “Colección D-Ciudades” con la que recorremos algunas de las urbes más fascinantes del planeta. La tercera ciudad más poblada del mundo es una Babel contemporánea, admirablemente acogedora, e implacable y exigente, al mismo tiempo. En constante mutación. En ella se mezclan (casi) todas las nacionalidades, razas y rezos, y sigue siendo uno de los núcleos más importantes el mundo en todos los ámbitos de la creación, escenario de infinitas ficciones y musa de artistas que acuden a ella como fuente de inspiración. Hemos querido que sean los propios hombres y mujeres que la habitan, o la han habitado, quienes nos hablen sobre su esencia, en primera persona. Fotografía: proyecto The BIG U © BIG

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Un skyline mutante El skyline de Nueva York es uno de los mayores atractivos de la ciudad. El acero art déco del Empire State o del Chrysler de los años 30 se une a los nuevos materiales del World Trade Center o el 432 Park Avenue y contrasta a su vez con la piedra de los señoriales y emblemáticos Woolworth o Flatiron, de estilo beaux arts. Por Ylenia Álvarez · Foto: proyecto 2 World Trade Center, imagen por DBox © BIG El espíritu de la “arquitectura espectáculo” que imperaba hace algunos años ha vuelto a renacer y la ciudad vive un cambio constante. Tanto es así que desde el 2004 se han construido 13 rascacielos de más de 213 metros, 15 están en pleno proceso y 19 más en proyección hasta 2020. Entre los más esperados en ver la luz se encuentra Central Park Tower, una torre de 432 metros que se convertirá en el segundo edificio más alto de la ciudad, y del país. Y otro, The Spiral, un rascacielos sostenible de 65 pisos y 306 metros que se elevará en Hudson Yards, también en pleno Midtown, y que

Además del ya mencionado The Spiral, o el 2 World Trade Center (torre escalonada que alcanzará los 408 metros), su estudio tiene entre manos uno de los grandes proyectos urbanísticos de la Gran Manzana: The Big U o the Dryline, que se encuentra en su primera fase de desarrollo. Se trata de una línea verde que se extenderá desde West 57th Street hasta The Battery y East 42th Street, y dotará a Manhattan de un cojín verde de protección frente a desastres naturales como el huracán Sandy, que sufrió en 2012, o posibles efectos del cambio climático.

“Desde 2004 se han construido 13 rascacielos de más de 213 metros, 15 en proceso y 19 más en proyección” contará con una serie de espectaculares terrazas ajardinadas a modo de seña de identidad. Este proyecto es obra del estudio BIG (Bjarke Ingels Group) que además de su oficina en Copenhague también tiene otra en Nueva York. Ingels, “padre” del estudio, cumple con el perfil del arquitecto global del siglo XXI. Con apenas 41 años le puedes ver compaginando su oficio, protagonizando charlas “TED”, de profesor en Harvard o Yale o ganando la Bienal de Arquitectura de Venecia. En 2016 ha sido elegido por la revista Time como uno de los 100 personajes más influyentes del mundo. 10 EL DUENDE

La ciudad asume cada día nuevos desafíos arquitectónicos. Las escaleras y la estructura del Metropolitan Museum of Art o de la Biblioteca Pública se enfrentan a la sencillez de las preciosas casas del West Village. Sus puentes, Brooklyn o Queensboro, son la delicia de todos los fotógrafos y zonas como el Meatpacking Distrit, un matadero convertido en barrio ‘cool’, la sorpresa de un Nueva York lleno de lugares que logran, además, reinventarse cada día. www.big.dk


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TODO NUEVA YORK, DIBUJADO James Gulliver Hancock vive obsesionado por reconstruir el mundo que le rodea a través de sus lápices. Inevitablemente surgió la idea de ilustrar todos los edificios de la Gran Manzana dando como resultado el libro All the buildings of New York. Por Ylenia Álvarez · Ilustración: James Gulliver Hancock

Sus dibujos son como un diario de sus viajes: “En Los Ángeles, por ejemplo, dibujé coches, y en Berlín, bicicletas. Sin embargo, en Nueva York el entorno construido es una gran parte de la vida diaria y quise conseguir contacto directo con él captando todos los edificios”, nos comenta. Lo que comenzó como una necesidad vital se transformó en trabajo: “una vez que el proyecto se hizo conocido, comencé a recibir solicitudes para dibujar casas y oficinas y eso me llevó a lugares que no hubiera visitado de otra manera”. En tu libro hay un centenar de los miles de edificios de la ciudad. ¿Ves viable pintarlos todos? Creo que tendría que vivir mucho tiempo para completarlo, pero me gusta la ingenuidad de pensar que se puede archivar algo tan ridículo. Es una idea infantil fijar una meta como esta porque es como decir que quiero volar hacia Saturno; pero me gusta la poesía que reside en ella. A veces soy ingenuo y pienso que en algún momento podría completar el proyecto. En cierto modo siento que si lo hago estaría más cerca de ser un auténtico neoyorquino, por lo que tal vez encontréis un día a un viejo abuelo, encorvado sobre un cuaderno, dibujando un pequeño edificio de un rincón olvidado de la ciudad. ¿Qué tiene de especial su arquitectura? Para mí Nueva York realmente destaca por el cambio constante que provocan las yuxtaposiciones de espacio y estilo. Me encanta ver torres de aguja recién inauguradas 14 EL DUENDE

junto a las casas antiguas de la ciudad. Es una maravillosa manera de ver su evolución en una instantánea. ¿Cómo fue el proceso de elaboración? Empecé solo, dibujando en la calle. Después, si no tenía tiempo suficiente, me

“Cuando te detienes y dibujas lo que está a tu alrededor, ves las cosas que están sucediendo con más claridad” gustaba sacar una foto y hacer el dibujo en el estudio. A medida que el proyecto se hizo más grande empecé a usar más fotos. ¿Cuál fue la mejor parte de este proyecto? El aspecto terapéutico es el más poderoso. Cuando te detienes y dibujas lo que está a tu alrededor, ves las cosas que están sucediendo con más claridad, más comprensión y apreciación. La gente siempre me dice cosas como: “Wow, yo vivo en ese edificio y nunca había visto lo bonito que era”. Me encanta ser parte de ese proceso en el que ayudas a otros

a ver más del mundo en que vivimos. ¿Por qué esta ciudad es especial para ti? Creo que es especial para todos de alguna manera. Es un pedazo de la cultura popular. La mayoría de las personas tiene una idea de Nueva York y además, la ciudad tiene algo de todos. Cuando me mudé allí estaba impresionado por la realidad de todos los clichés del cine, el Empire State de King Kong, el Times Square de las viejas canciones de Frank Sinatra… Es difícil superar esas conexiones y hacer de Nueva York un lugar real, incluso cuando estás en él. Esa es otra razón para iniciar el proyecto, para parar, mirar y hacer del Nueva York real parte de mí. ¿Cómo era tu vida en allí? Me encanta Nueva York, pero cuando formé una familia se hizo más difícil vivir allí. Ahora mi vida se divide entre la ciudad del Hudson y mi lugar de nacimiento, Sydney, Australia. Tengo la suerte de ser capaz de saltar hacia atrás y adelante y experimentar diferentes vidas. ¿Qué ofrece esta ciudad a un ilustrador? Es increíblemente inspiradora, no sólo por las cosas que ves a tu alrededor todos los días, sino por la industria. Durante una temporada tuve el honor de conocer a algunos de mis referentes en fiestas y en espacios de trabajo alrededor de la ciudad. Es fácil moverse y conocer a gente. www.jamesgulliverhancock.com


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La decisión de Sophie Ser hija de Paul Auster, uno de los mayores autores de nuestro tiempo además de un icono de Nueva York, y de la también grandísima escritora Siri Hustvedt, podría resultar intimidante. Pero Sophie Auster (Brooklyn, 1987) ha sabido crear una personalidad artística ajena no solo a la familia, también a las corrientes del mercado. Es actriz desde niña, cotizada modelo, compositora y cantante. El pasado otoño actuó en Madrid. No le apetece que hablemos de su padre. Por Paloma F. Fidalgo · Foto © Anne Hojlund Nicolajsen

Si Nueva York fuese una canción, nos dice que un posible título sería Tristeza gitana. Quién sabe, lo mismo conseguimos que se lo ponga a una de sus futuras composiciones. Por otro lado, la canción que mejor puede definir para ella la esencia de la ciudad podría ser Walk on the wild side, de Lou Reed, a quien tuvo la suerte de conocer cuando rodó con su padre la película Blue in the face, en la que ella hizo su primer papel en el cine con apenas ocho años. Un artista puede serlo en muchas facetas. Tú eres música, actriz y modelo. ¿Alguna de estas cosas predomina? Yo creo que, en los tiempos que corren, es importante ser polifacético. Crecí cantando, y lo de actuar lo he hecho prácticamente siempre; respiro y vivo con música, y si tengo la oportunidad de actuar, me alegro, porque es otra vía de expresión, y muy potente. En la canción llevo las riendas, en la actuación tengo que trabajar en comunidad. En cuanto al mundo de la moda, me financia la vena creativa, pues, a través de la colaboración y el apoyo de las marcas, he podido ser una artista independiente. Así que prevalece todo. No puedo ima16 EL DUENDE

ginarme vivir de otra manera que no sea haciendo lo que me gusta. No me queda otra que luchar para ser la mejor artista que pueda ser.

“Siempre he intentado combatir las temáticas de las letras clásicas, no hablar siempre de chicos y chicas, y cosas así” Crees más en el trabajo que en la inspiración. Creo que el talento es insuficiente. Se necesitan grandes dosis de tiempo y energía para labrarse una carrera. Y tener los pies en la tierra. Tu música es intimista, próxima al jazz pero de género híbrido. ¿Te sientes integrada y cómoda en las tendencias musicales de tu generación? Hay músicos, y muchos, con gran talento. Admiro a Laura Marling, Nicole Atkins,

Lake Street Dive, Margaret Glaspy, Asaf Avidan o The Alabama Shakes. Pero, personalmente, he rechazado el sonido de la música más popular de hoy. Eso te dificulta hacerte un hueco en el mercado, pero me siento incapaz de traicionar mi instinto y mi estilo solo por encajar. “Lo único que me queda es convertirme en otro fantasma entre fantasmas; en una sombra cien veces más oscura”. Las letras de tus canciones, viscerales y desasosegantes, tienen gran carga literaria. ¿Te verías en un proyecto íntegramente literario? No, no me veo escribiendo un libro, al menos a corto plazo. Y en mis letras siempre he intentado combatir las temáticas de las letras clásicas, no hablar siempre de chicos y chicas, y cosas así. Me motiva también hablar del problema que tiene mi país con las armas, por ejemplo. Te has involucrado en las campañas de Obama. Vivo el compromiso político con naturalidad. Tienes tres discos en el mercado: Sophie Auster, Red Weather y Dogs and Men. ¿Cómo has cambiado de


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uno a otro? Te vas conociendo mejor con los años, haciendo más auténtica y adquiriendo seguridad. Y lo que tengo claro que me ha hecho mejor intérprete es viajar en giras. La sensación que busco es sentirme como en casa al interpretar mi arte. Hablas de las giras. ¿Sientes afinidad con el continente europeo? Has triunfado en Francia, y te has declarado influida por la literatura francesa, especialmente por los Malditos (Baudelaire, Verlaine, Eluard…). Sí, mi relación con Francia se debe básicamente a que el francés es un lenguaje cuya sonoridad y expresividad me encantan. En efecto, la literatura francesa me ha resultado siempre muy inspiradora, de Stendhal a Baudeleaire. Me gusta Francia por sus grandes escritores. También has trabajado en España. En cine, en Circuit, a las órdenes de Xabier Ribera, después de actuar en Lulu on the Bridge y La vida inte18 EL DUENDE

rior de Martin Frost, ambas dirigidas por tu padre, o The Imperialists Are Still Alive o Nous York. Trabajar en España fue una experiencia inolvidable. Tuve una sesión de fotos en Barcelona, y enseguida me integré en la cultura de la ciudad. Hay una energía y un espíritu muy especiales. Es uno de mis lugares favoritos. ¿Qué lugares de la ciudad te resultan inspiradores? Me inspira muchísimo la Colección Frick [una de las mejores colecciones de arte privadas que puedes encontrar en Nueva York: 1100 obras que van desde el renacimiento hasta finales del siglo XIX], el Jardín Botánico, la Estación Central y el metro. ¿Algún lugar del Nueva York literario? He aquí un surtido de librerías y bibliotecas que me encantan: The Strand, The Community Book Store, The New York Public Library, McNally Jackson Books, Astoria Bookshop y Albertine.

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Foto © Adrian Mesko

Con apenas dieciocho años, en 2005, registró su homónimo primer disco, de pop rock atemporal. Posteriormente, en 2012, lanzó el EP Red weather, y en 2015 vio la luz Dogs and men, su más reciente trabajo discográfico, en el que mezcla blues, folk y rock con pop de sonoridades europeas y en el que su voz, melancólica y aterciopelada, que en ocasiones nos puede llegar a recordar, desde a una Martha Davis (The Motels) a la lánguida cantante de los Cowboy Junkies, Margo Timmis. No se le caen los anillos, demostró gran humildad al presentar este mismo año uno de los temas de este disco, Litte bird al concurso John Lennon Songwriting Contest, en el que desde 1997 participan músicos amateurs además de profesionales. Y ganó el premio a la mejor canción folk del año. Por François Baudin


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las sombras de la ciudad

Perturbador, inquietante y siempre revolucionario, el estilo de Diane Arbus (19231971) ha sido criticado, alabado e imitado a partes iguales en todo el mundo, estableciéndose al fin una adoración colectiva por su figura entre los amantes más selectivos de la fotografía y el arte. Por Ylenia Álvarez · Foto arriba: Female impersonator holding long gloves, Hempstead, L.I. 1959; derecha: Lady on a bus, N.Y.C. 1957 © The Estate of Diane Arbus, LLC. All Rights Reserved 20 EL DUENDE


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Foto: ‘Taxicab driver at the wheel with two passengers’, N.Y.C. 1956 © The Estate of Diane Arbus, LLC. All Rights Reserved EL DUENDE 23


“Entregar una cámara a Diane Arbus es como darle una granada a un bebé”, llegó a decir el escritor Norman Mailer Reconocidísimas son sus series de personajes peculiares o marginales en los que gemelos, gigantes, nudistas, transexuales, prostitutas, enfermos mentales o personas con diversidad física miran a cámara y revelan su alma. Su realidad hace muesca en el espectador mientras le azota y le remueve con una mirada intensa y cruda. ‘Diane Arbus: the beginings’ (Diane Arbus: los inicios) es la exposición que acoge el recién estrenado Met Breuer desde este 12 de julio y la excusa perfecta para viajar a Nueva York. Al menos en sentido figurado, ya que gracias a la página y a las redes sociales del museo podemos recorrer más de 100 instantáneas realizadas por la artista durante sus primeros siete años de carrera, entre 1956 y 24 EL DUENDE

1962. Los más afortunados podrán contemplar en vivo el germen de su personal estilo hasta finales de noviembre. Arbus ya había mostrado gran interés por la fotografía antes de que en 1941, con 18 años, su marido, el publicista Allan Arbus, de quien tomó el apellido sustituyendo al de Nemerov, le regalara una cámara de fotos. Durante los siguientes quince años tomaría instantáneas de forma intermitente mientras trabajaba con él como estilista de moda, pero no sería hasta 1956, ya con una película de 35 mm, cuando comenzase, de verdad a hacer fotos. La autora hizo la mayoría de sus fotografías en la ciudad de Nueva York, donde nació y murió, y en la que trabajó en lugares como Times Square, el Lower

East Side o Coney Island. Sus fotografías de niños, personajes excéntricos, artistas de circo o peatones de la Quinta Avenida, también se encuentran entre las imágenes más íntimas y sorprendentes de esta primera época. Y esa búsqueda del alma del personaje puede verse ya en esas tomas, en las que el flash actúa como revelador de los defectos del personaje y en las que la mirada del retratado pesa, y se siente. “Entregar una cámara a Diane Arbus es como darle una granada a un bebé”, llegó a decir el escritor Norman Mailer. Quizá lo dijo, bromeando, a partir de aquel inquietante retrato que Arbus hizo de un niño en Central Park en 1962, que portaba una granada de mano de juguete, pero su significado es más que elocuente. Alrededor de dos tercios de estas


diane HiZo la maYorÍa de sus FotograFÍas en nueVa YorK, donde nació Y murió obras no han sido expuestas ni publicadas con anterioridad. Sin embargo, casi la mitad de las fotografías que imprimió Arbus en vida las tomó justo entre 1956 y 1962, el período cubierto por esta exposición. En el momento de su muerte en 1971, gran parte de este trabajo estaba almacenado en cajas en un rincón inaccesible de su cuarto oscuro en un sótano del 29 de Charles Street, en el Greenwich Village. De ahí que estemos ante una muestra reveladora que llegó al Met en 2007 en forma de tesoro lleno de fotografías, negativos, cuadernos, agendas, correspondencia y colecciones y que completa la documentación de su trabajo. Con ella se termina de cerrar un círculo. Los inicios de Diane Arbus, puro testimonio de Nueva York, están al fin al descubierto. Diane Arbus: in the beginning. Met Breuer. Del 12 de julio a noviembre de 2016 De izquierda a derecha: ‘Jack Dracula at a bar’, New London, Conn. 1961; ‘The Backwards Man in his hotel room’, N.Y.C. 1961; ‘Man in hat, trunks, socks and shoes’, Coney Island, N.Y. 1960 © The Estate of Diane Arbus, LLC. All Rights Reserved

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el ar t e de r ec ic l ar un museo

Manhattan cuenta con una nueva sede dedicada al arte que amplía y mejora aún más su oferta cultural. El Met Breuer abrió sus puertas el pasado 18 de marzo como una extensión del Met, el Museo Metropolitano de Arte pero, en este caso, especializado en los ámbitos de moderno y contemporáneo. La nueva sede está situada en el antiguo Whitney, que fuera diseñado por el arquitecto Marcel Breuer (de ahí el nombre del nuevo Museo). El edificio acogerá una serie de exposiciones temáticas y monográficas, además de comisiones de artistas, residencias, e iniciativas educativas sobre el siglo XX y XXI, siempre con el respaldo y el prestigio del Met. El nuevo museo se suma así a las otras grandes instituciones neoyorquinas dedicadas al arte como el MoMA, el Guggenheim, el Whitney, el New Museum, y el propio Met de la Quinta Avenida, y además de contar con la muestra dedicada a Diane Arbus, entre otras actividades, tiene previsto una gran retrospectiva dedicada a Kerry James Marshall entre octubre de 2015 y enero de 2017. The Met Breuer. 945 Madison Ave, Nueva York. www.metmuseum.org EL DUENDE 25


paraíso cinéfilo Seis años le llevó a Alexander Olch encontrar el local perfecto para su proyecto soñado: un cine en el que revivir aquellas experiencias que vivió de niño en su infancia en Manhattan, cuando aprendió a amar las películas en aquellos teatros de pantallas enormes y butacas de terciopelo, todos ellos ya desaparecidos, como The Beekman, The Plaza o el más recientemente clausurado y favorito de Martin Scorsese, Ziegfeld Theatre. Por Irene Crespo · Fotos, arriba: Alexander Olch; drcha: Metrograph © Takako Ida Olch estaba decidido a recuperar “el glamour de esos cines”, aunque le tildaran de loco en esta realidad que vivimos hoy en la que sólo los multisalas con blockbusters sobreviven. El local lo consiguió, por suerte, en el barrio que más adora de Nueva York, el suyo: el Lower East Side. Donde vive desde hace años y donde abrió en 2014 la primera tienda de su exclusiva marca de corbatas, Olch. En plena calle Ludlow, en un antiguo almacén de comidas, abrió Metrograph, un cine con dos salas (la más grande tiene 175 asientos, la más pequeña, 50), librería, café, restaurante y, por supuesto, palomitas y caramelos, pero de diseño. Todo en Metrograph está pensado para el disfrute del cinéfilo, desde la programación para la que cuenta con Jake Perlin 26 EL DUENDE

(programador de la Film Society del Lincoln Center) e invitados ilustres, hasta la carta del restaurante que incluye un ‘menú para escritores’, para poder comer con una mano sin dejar de teclear. Para Alexander Olch, Metrograph “es un proyecto tan interesante, complicado, desafiante y maravilloso como hacer una película” porque “requiere la misma capacidad de atención a todos los detalles”. Cineasta de formación y de vocación, Alexander Olch nació y creció en Nueva York inspirado por su vida cultural. Estudió cine en Harvard, pero fue al acabar sus estudios allí, cuando dio el salto al diseño de corbatas de la manera más casual posible: para celebrar el final de su película de fin de carrera le hizo una corbata a cada miembro del equipo de rodaje. Se corrió la voz por el campus, y sus antiguos compañeros, ya convertidos en yuppies de carteras abultadas, le pidieron también corbatas personalizadas. Al final, hace algo más de una década, acabó vendiendo en los exclusivos almacenes neoyorquinos, Barneys. Y en 2014 decidió abrir su primera tienda, por supuesto en el Lower East Side, en la que además de corbatas, ahora vende pajaritas, tirantes, y camisas para hombres y para mujeres. Se lanzó al diseño porque era un “cineasta hambriento”, dice siempre; y pasó a ser un “diseñador vago”. Sólo crea corbatas o nuevas prendas por sugerencia o encargo de amigos y clientes –como le pasó con las camisas que le sugirió Barneys–. Pero ahora el plan B le ha permitido una vida cómoda que sufrague su plan A: hacer y

ver cine. Seguirá siendo un diseñador vago, pero ya no es cineasta hambriento. Si algo le pasa, es que saca poco tiempo para dirigir películas. La primera y última fue el documental The Windmill Movie, sobre su ídolo y profesor en Harvard, Richard P. Rogers, que estrenó en un pequeño circuito independiente en 2008. Una película que ahora pondría poner en Metrograph y que, además, le sirvió para diseñar una de sus corbatas fetiche: negra con pequeños molinos de viento blancos. “Siempre pensé que diseño y cine no eran excluyentes”, cuenta Olch. La moda no está reñida con el cine, al contrario se buscan y complementan. Como Karl Lagerfeld y sus fashion films para Chanel, recuerda. O como ocurre en una de sus películas favoritas, probablemente su preferida, 39 escalones. “El mundo sería mejor si todos los hombres vistiésemos tan bien como Robert Donat cuando tiene que ser esposado a Madeleine Carroll, y corriéramos detrás de misteriosos agentes secretos”. Aún no ha encontrado excusa o momento en los tres últimos meses desde que abrió las puertas Metrograph para proyectar 39 escalones, pero lo hará, pondrá a su “héroe chic” en su gran pantalla de 35mm, que aspira a convertirse en el rincón favorito del vecindario, pero también de toda la comunidad cinematográfica de Nueva York. Espera ser el nuevo cine favorito de Scorsese, de Noah Baumbach, de la crítica y de futuras películas que se fragüen delante de un steak tartar y un bloody mary en su restaurante. metrograph.com


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CROONERS Frank Sinatra no tiene calle en Nueva York porque eso supondría invertir el orden de los factores, y todo el mundo sabe que La Voz odiaba las matemáticas casi tanto como el rock and roll. El día de su muerte, en 1998, dejó una fortuna valorada en más de 200 millones dólares y varias mansiones, aunque su verdadera herencia se la siguen disputando hoy en los micrófonos una nueva (o no tanto) generación de crooners. Por Benjamín G. Rosado · Fotografía: Frank Sinatra © Universal Music

Viene a cuento la cuestión sucesoria porque el Ambassador Theatre Group está trabajando en un musical sobre la vida del cantante que se estrenará en Nueva York en 2018 coincidiendo con el vigésimo aniversario de su desaparición. Todo un reto para los productores si tenemos en cuenta los excesos biográficos (Mafia se llamaba el caniche) y musicales (1.400 canciones) del protagonista y la previsible avalancha de candidatos. Nada hace suponer que Michael Bublé se presente al casting pero no hay duda de que al émulo canadiense, que se ha abierto paso invocando standards clásicos del Rat Pack, le sobran galones. Entre otras cosas porque su padrino discográfico, Paul Anka, fue el autor de la versión en inglés de Comme d’habitude, más tarde popularizada por Sinatra como My Way. A su manera también Jamie Cullum podría defender el papel en Broadway, toda vez que el músico multifaceta aceptó en 2007 un pulso vocal con Sinatra en los estudios de grabación con motivo de The Kings of Swing. No hubo ganador, aunque en la industria muchos siguen refiriéndose a Cullum como el “Sinatra en zapatillas de deporte”. La mismísima hija de Frank, Nancy, propuso como sucesor a Harry Con28 EL DUENDE

nick Jr., que llegó a cantar con 23 años en la gala del 75º aniversario de Sinatra. Durante la actuación le traicionaron los nervios y se olvidó la letra. Esa noche, Harry y Frank coincidieron en el ascensor del hotel. El joven se disculpó ante su ídolo y Frank respondió besando en los labios a la novia de su discípulo.

“EN LA INDUSTRIA DE LA MÚSICA, MUCHOS SIGUEN REFIRIÉNDOSE A CULLUM COMO EL SINATRA EN ZAPATILLAS DE DEPORTE” El año pasado, con motivo del centenario del nacimiento de Sinatra, el jovencísimo Sam Smith participó junto a Lady Gaga en un multitudinario concierto-homenaje en Las Vegas. Con su interpretación de My Funny Valentine, la estrella de los Grammy y nuevo vocalista de los agentes 007 volvió a dignificar el término crooner. También habría que incluir en la lista al melancólico Richard Hawley, que el año pasado publicó Hollow Meadows, su octavo disco de estudio.

El ex guitarrista de Pulp lleva tres lustros reivindicándose como crooner, aunque su intimismo melódico sea algo más ronco y hasta siniestro que el de los años dorados de las big bands. En 2004, Hawley y Morrissey, otro posible candidato, convocaron en los micrófonos a Nancy Sinatra para un surtido de dúos tras un largo silencio discográfico. Dos años más tarde, el cantante de los Smiths se probó a sí mismo en la canción clásica a propósito de The Ringleader of the Tormentors. No fue su mejor disco, pero tampoco el peor. También a golpe de dúo se encaramó Robbie Williams a lo más alto de las listas de éxitos en 2001. Su Something stupid junto a una arrebatadora y sensual Nicole Kidman le abrió las puertas del universo Sinatra, a quien siempre consideró su “gran maestro”. No conforme, en el disco se marca otro dúo con un remasterizado Sinatra a propósito de It Was a Very Good Year. El autoproclamado renovador del género e ideólogo del techno-crooner, Jay Jay Johanson ha ensanchado el horizonte de influencias con un estilo heterodoxo que combina la música electrónica con sonidos cercanos al jazz y la bossa nova y deudores también del traditional pop de los años 50


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Arriba: Jamie Cullum y Sam Smith © Universal Music. Debajo: Michael Bublé © Warner Music

estadounidenses. Un Sinatra de lo más ecléctico y en versión DJ. Adam Green, ex miembro de los Moldy Peaches, lleva un par de años renegando de su pasado crooner, ese punto de inflexión en solitario que fueron Garfield y Friends of Mine pero sobre todo el desinhibido y melodramático Jacket Full of Danger. El enfant terrible de la música independiente y teórico del antifolk ahora flirtea con el soul y quiere ser anti-crooner. Mientras Bublé, Connick o incluso Rod Stewart buscaban rasgos de Sinatra en el espejo, Rufus Wainwright se midió al mito en su homenaje a Judy Garland. Aquel sensacional directo en el Carnegie Hall lo acercó a Sinatra más de lo que ambos habrían deseado. “Sinatra me pasó el testigo –llegó a decir–, sin imaginar que se lo daba a un homosexual y reina de la ópera”. La última candidatura es para Sal Valentinetti, a quien probablemente no conozcan pero que representa a todas las estrellas fugaces de la Voz y otros sucedáneos televisivos para talentos emergentes. El repentino ascenso de los “nuevos Sinatras” que se anuncian con redoble catódico de tambores sólo es comparable a la velocidad con que la gente olvida sus nombres. Ya lo dijo Sinatra: “El único cantante mejor que yo se llama Michael Jackson”. Ahí el listón. 30 EL DUENDE


El ADN musical de NY Es la capital del mundo. Probablemente muchos han “vivido” allí más que en su propia ciudad, incluso sin haberla visitado. Hemos comido sus hamburguesas a través de pantallas de plasma, cruzado su puente de Brooklyn en blanco y negro o soñado con ser figurantes de cualquier película de Woody Allen. Su BSO muta día a día, pero hay canciones impresas en su ADN que siempre nos harán sobrevolar sus rascacielos desde cualquier latitud del planeta. Puedes escuchar estos y otros muchos temas en duendemad.com. Por Rebeca Queimaliños · Imagen de la edición deluxe 40 aniversario de Ramones.

Frank Sinatra. New York, New York. La canción, interpretada por Liza Minelli, fue creada para una película de Martin Scorsese. Pero Sinatra la convirtió en himno. Un alegato sobre sueños, ganas y esfuerzo que nunca ha pasado de moda. “Me voy hoy -a Nueva York-, quiero formar parte de ella… quiero despertar en la ciudad que nunca duerme y ser el rey de la colina… en la cima del éxito”. Un grito de guerra para inmigrantes, expatriados o turistas. El sueño americano. The Strokes. New York City Cops. En los coros suena “Los policías de NY no son muy inteligentes”. Pese al revuelo causado -con los atentados del 11S demasiado recientes-, el álbum Is This It -publicado en 2001- fue un soplo de aire fresco. La crítica musical abrió champán y fueron bautizados como ‘Los salvadores del Rock’. Y el tiempo les ha dado la razón.  Blondie. Heart of Glass. Cuando Debbie Harry llegó al CBGB, antro y meca del rock neoyorkino por antonomasia en la década de los setenta, se subió al escenario

perfumada, elegante y sexy. Fue la primera mujer en reventar los cánones del punk y su estilo cambió el paradigma. Después vino Madonna, Lady Gaga o Rihanna. Pero sin Blondie, probablemente no existirían. Beastie Boys. Fight For Your Right. Su disco debut Licensed to ill se convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales de los 80 y fueron clave para entender las conexiones entre el público blanco y los sonidos negros del hip hop. Sus remezclas y sus movimientos rap les encumbraron a nivel planetario y enterraron para siempre eso de que el hip hop solo es cosa de negros. Los Ramones. Blitzkrieg bop. Inventaron el punk durante los años de instituto y convirtieron su barrio en lugar de peregrinación. Precisamente este año es el 40 aniversario de Ramones, su revolucionario primer álbum publicado en 1976 y su barrio les rinde homenaje con una exposición (hasta el 31 de julio) en el Queens Museum, situado cerca del High School Forest Hill, en el que se conoció su formación inicial. En septiembre, Warner pone a la venta una

caja deluxe de 3CDs+1LP en vinilo en formato 12 pulgadas con libro de tapa dura. E Street Band. The Rising. Es New York. Nada representa mejor la fortaleza de la ciudad que el regreso de Bruce Sprinsgteen y su banda a Madison Square Garden después de los atentados del 11S, tocando The Rising. Si alguna vez una ciudad ha sido una banda, esos días de 2002, Nueva York fue la E Street Band. New York Dolls. Personality Crisis. Entre 1971 y 1975 publicaron cuatro discos. Suficiente para sentar las bases del punk/ rock. Sus revolucionarias caras maquilladas, sus cardados y sus estilismos travestidos se convertirían en referencia para el movimiento glam metal y su bestial presencia escénica fue inspiración para el rock que vino después. Precisamente, la serie Vinyl -la serie de HBO creada por Martin Scorsese y Mick Jagger- empieza cuando el ejecutivo de la discográfica Richie Finestra -Bobby Cannavale- entra en el mítico garito Mercer Arts Center y descubre a los New York Dolls. EL DUENDE 31


AFTERWORK MADE IN NEW YORK

Si estás planeando una futura visita a Nueva York te podrán interesar algunas de las propuestas que te planteamos aquí para disfrutar de un cocktail de Seagram’s Gin en buena compañía. Si de algo pueden presumir los locales de esta ciudad son de sus vistas de ensueño. Las azoteas de sus rascacielos se convierten en un oasis que se aleja del bullicio que, a decenas o centenares de metros más abajo, recorre sus avenidas. En el otro extremo están los locales más escondidos, aquellos que han mantenido esa esencia clandestina de los speakeasy. A muchos de ellos solo puedes acceder por una puerta secreta o con una contraseña. 32 EL DUENDE


Foto: a la izquierda, Monarch; arriba, The Ides © Matthew Williams

Un para ís o Por Irene Crespo

The Roof at Viceroy Central Park

124 West 57th St, piso 29 Su nombre lo dice todo. El tejado del Viceroy Central Park. La terraza de este hotel en Midtown tiene las mejores vistas sobre el pulmón de Manhattan. Y cómodos sofás desde que los que disfrutarlas con sus cocktails de autor. Además, tiene un breve menú de aperitivos para acompañar, como el hummus de alcachofa.

The Press Lounge

653 11th Ave, piso 16 Tocar el cielo en ‘La Cocina del Infierno’. En mitad del popular barrio Hell’s Kitchen y con vistas de 360 grados. En lo alto del Ink48 Hotel, una antigua imprenta, The Press Lounge es una de las terrazas más sugerentes para disfrutar del atardecer al otro lado del río Hudson. Abre también en invierno por su cubierta de cristal y sus estufas de diseño.

Le Bain at Standard

444 W 13th Street Punto de encuentro de la gente guapa de Manhattan. La azotea del hotel Standard sobre el High Line domina Meatpacking y el río Hudson. Tiene

piscina-jacuzzi y unas vistas privilegiadas sobre el sur de la isla y el nuevo Museo Whitney. Un lugar para el afterwork, para alargar la noche o para disfrutar del brunch de fin de semana.

SixtyFive at Rainbow Room

30 Rockefeller Plaza, piso 65 Uno de los secretos mejor guardados de las alturas de Manhattan. La terraza del Rainbow Room, el clásico salón de baile y restaurante, se llama SixtyFive y está solo unos pisos por debajo del mirador de lo alto del edificio Rockefeller. Por el precio de una entrada al “Top of the Rock” disfrutas de una copa y las mismas vistas de toda la isla.

Spyglass Archer Hotel

47 West 38th Street La terraza para mirarle a los ojos al Empire State y casi tocarlo mientras bebes un gin tonic o un cocktail Empire State (ginegra, jengibre y sirope) El Spyglass es el rooftop del nuevo hotel Archer situado en el piso 22 y preparado para el verano y el invierno. Un lugar perfecto para acabar la noche después de la cena en el nuevo restaurante de David Burke, Fabrick.

Monarch

71 W 35th Street, piso 18 Otra vista del Empire State. Otro estilo. Y una carta más amplia de aperitivos y comida, como el veraniego y muy fresco, lobster roll (sándwich de langosta). De hecho, es un espacio perfecto para el brunch del sábado. Ahora han

incluido también un almuerzo exprés para no perder tiempo con la comida, pero hacerlo en el mejor entorno.

Haven Rooftop

132 West 47th Street Un pequeño oasis cerca de Times Square, en lo alto del Sanctuary Hotel, donde respirar por encima del gentío. Un refugio, como dice su nombre. Una parada ideal para antes o después de un musical de Broadway. De hecho, tienen un menú especial post-teatro. Y, sobre todo, una larga carta de cocktails originales.

The Ides at The Wythe Hotel

80 Wythe Ave Un clásico de Williamsburg. Aunque su popularidad obligue a aguantar pequeñas esperas en las horas punta los fines de semana. La vista del sol poniéndose detrás de los rascacielos

En busca de la Por Cecilia Camacho

Apotheque

9 Doyers St · apothekenyc.com Era un antiguo ex fumadero de opio de Chinatown. Tienen más de 250 cócteles especiales (la mayoría entre 14 a 16 $). Los lunes, martes y doEL DUENDE 33


La prohibición de beber alcohol en los años 20 provocó el nacimiento de los speakeasy, locales clandestinos cuya versión actual es la de aquelllos que ocultan su entrada y te piden una contraseña “secreta” mingos tienen música en directo y los miércoles, conocidos como “los miércoles prohibidos” cuentan con una banda de jazz. Se requiere una contraseña para entrar.

asiento en el “tren” y tiráis de la cadena de tracción para que los camareros vengan a tomaros nota. Una experiencia imprescindible en la ciudad.

The Raines Law Room

The Richardson

48 W 17th St · raineslawroom.com En el distrito del edificio Flatiron hay una puerta negra que da acceso a unas escaleras subterráneas y por las que se entra a este bar secreto. Su nombre proviene del nombre de una ley del Estado de Nueva York de 1896 que prohibía la venta de alcohol los domingos… excepto en los hoteles. Podrás tomarte un delicioso cocktail mientras tomas

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451 Graham Ave, Brooklyn En 1920, la 18 ª Enmienda, teóricamente, convirtió a Nueva York en una “ciudad seca”, a pesar de que las autoridades hicieron la vista gorda en ciertos establecimientos de bebidas. Aquí viviréis una experiencia back to the past en toda regla. Sus cocktails tienen un precio razonable (de 9 a 11$) y sus aperitivos están muy ricos (huevos devilled por 5 $ o un plato al

que llaman “el del bebedor de cerveza” a base de pretzels, pepinillos y queso cheddar por 8 $).

Angel’s Share

8 Stuyvesant St Para l legar a este autént ico speakeasy japonés es necesario buscar el restaurante “Village Yokocho”, subir al segundo piso, girar a la izquierda y buscar una puerta de madera. Aquí suena música jazz y sus cocktails (entre 15 y 16 $) están muy buenos. Es muy tranquilo y agradable y es perfecto para ir con alguien que te gusta. No se aceptan grupos de más de cuatro personas juntas. Se recomienda ir temprano y evitar los fines de semana.


Foto: a la izquierda, The Press Lounge y The Roof Terrace; arriba, Aphoteque

Bathtub gin

132 Ninth Ave La pared del fondo de la “Stone Street Coffee Company” esconde una puerta por la que se accede a este bar clandestino. En medio del Bathtub hay una preciosa bañera de cobre sobre la que te invitan a saltar como si se tratase de una hoguera de San Juan. Un must.

Death + company

433 E 6th St Imprescindible. Si bien tiene una reputación de estar siempre demasiado lleno, si váis prontito, a eso de las siete de la tarde, será más fácil. Aquí podréis probar increíbles cocktails de la mano del barman Jason Littrell. El servicio y la atención son excelentes. No aceptan reservas.

Hotel Delmano

82 Berry St, Brooklyn Está ubicado en Williamsburg y destaca por sus techos altos y sus grandes ventanas y su ambiente con claras reminiscencias a los años veinte. Cuenta con una barra de mármol, en la que preparan cocktails que oscilan entre 9 y 14 $. Es

también un club social, donde podréis degustar ostras o una tabla de quesos.

Le BOudoir

135 Atlantic Ave (sótano) El restaurante francés Chez Moi esconde detrás de una estantería de libros mucho más de lo que parece: es la puerta secreta a un local subterráneo decorado en estilo rococó en el que en cualquier momento parece que te cruzarás con la mismísima María Antonieta.

Please don’t tell

113 St. Marks Place, East Village Uno de los clásicos. Para poder encontrarlo hay que buscar una salchicha gigante en la calle, que dice “cómeme” (en inglés, “eat me”). Una vez estéis dentro del “Crif Dogs”, cuya especialidad son los hot dogs, hay que seguir caminando hasta encontrar una cabina de teléfono antigua. Tendréis que marcar el número 1 para que os dejen entrar y una vez dentro descubriréis un elegante bar decorado con sillones de cuero, paredes de ladrillo visto y animales disecados colgados en las paredes. EL DUENDE 35


Marcando territorio

En las ciudades, colgando de los cables de la luz o el teléfono, sueles ver pares de zapatillas colgando de sus cordones, que marcan un territorio. En 1999 los gemelos Skewville, trasladaron esa idea al arte urbano e hicieron zapatillas en madera, que también lanzaron al cielo. Así comenzó su trayectoria en las calles de Nueva York. Por Patricia Muñoz · Esculturas Keep it real to reel (arriba) y LIKE, like (izquierda) El colectivo Skewville lo forman dos hermanos gemelos, Ad y Droo Deville. Como muchos chavales de su época, crecieron con unas Converse en los pies en los años 70. “Cuando nos compraban unas zapatillas nuevas, tirábamos las viejas a los cables de la luz. Era un símbolo de cambio, de marcar el barrio y sentirte parte de él. En 1999 empezamos a hacer zapatillas de madera a mano para continuar con ese hábito”, nos explican. “Ahora simplemente dejamos que ellas cuenten su propia historia allí donde las dejamos”. 36 EL DUENDE


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“Empezamos a utilizar lo que encontrábamos por la calle por una cuestión económica, no por salvar el planeta” Desde entonces han lanzado más de 6.000 pares en todo el mundo. “Las calles de Nueva York estaban llenas de posters, stickers, stencils… y no había un rincón libre para más arte. Surgió entonces, la necesidad de diferenciarse y buscar nuevos espacios artísticos. Surgió nuestra sneaker mision”. Fue éste el paso definitivo del grafiti al arte urbano, aunque ellos prefieren quitar barreras y englobar 38 EL DUENDE

todo dentro del término arte: “¡Picasso sí que era un gran artista urbano!”, bromean. Y aunque es por las zapatillas por lo que más se les reconoce, no les hace demasiada gracia que la historia se quede ahí. Y es que sus esculturas han recorrido galerías de medio mundo: Londres, Berlín, Amsterdam, Dublín, Los Ángeles… Skewville no es sólo un nombre artístico, es un lugar. Un edificio abandonado que los gemelos Ad y Droo convirtieron en espacio expositivo para intervenir. Invitaron a más de 75 artistas de todo el mundo (incluidos algunos españoles) a personalizar un par de zapatillas de madera y colgarlas en el interior del edificio. Como ellos dicen, más que un edificio, es un estilo de vida: “¡No


Mural en Dumbo, Brooklyn

importa de dónde vienes, sino dónde te encuentras!” Entre todas las disciplinas que manejan destaca, por encima de todas, el reciclaje de materiales. “Llevamos en el ADN la antigua escuela del ‘hazlo tú mismo’. Aunque en realidad es más sencillo que todo eso. Empezamos a utilizar lo que encontrábamos por la calle por una cuestión económica, no por salvar el planeta. Además, descubrimos que muchos de los elementos que utilizábamos ya venían con una historia detrás, y eso nos gustaba y aportaba un `extra´ a la obra”. Y es que, cualquier cosa puede convertirse, pasando por las manos adecuadas, en una obra

de arte. O en un campo de minigolf, como el que hicieron con materiales 100% reciclados en Bushwick, Brooklyn. Para ellos, Nueva York es “donde empezó todo y donde seguirán trabajando”, pero no sueltan prenda sobre sus lugares favoritos para intervenir. “Los mejores lugares de la ciudad para pintar son aquellos que todavía nadie conoce, déjanos que siga siendo así…” Y como nos gusta ese halo de misterio que envuelve siempre al arte urbano, no insistimos y dejamos que la obra siga con su anonimato hasta que, un buen buscador de arte la fotografíe, la suba a Instagram y desvele su ubicación.

W

Skewville es uno de los participantes habituales en el proyecto Wellingcourt Mural Project, uno de los certámenes de arte callejero más importantes de Nueva York y, por tanto, del mundo. Se celebra anualmente en el distrito de Queens gracias a la galería Ad Hoc Art quien, desde 2010, reúne a reconocidos y emergentes artistas nacionales, internacionales para llenar el barrio con centenares de murales. EL DUENDE 39


fashion affair No es lo mismo visitar Nueva York como turista que instalarte allí. Cuando vives la primera opción, fantaseas con la segunda y, si consigues llevarla a la práctica, todos los ensueños se transforman en una realidad que, en la mayoría de los casos, no coincide con la ficción imaginada. Esa misma regla se puede aplicar a la perfección en la relación entre la moda y la Gran Manzana. Por Marisa Fatás · Foto debajo: desfile de Carlos Campos; derecha: diseños de Suzanne Rae Una cosa es el despliegue de glamour y ficción que se vive con cada fiesta de la Semana de la Moda o el abrumador poder de seducción que desprenden los escaparates de la Quinta Avenida; y otra es la cotidianidad de trabajar para una industria que, como todas, es dura, competitiva y en su día a día no siempre te permite desayunar con diamantes. La vida en Nueva York no suele ser de película. Las inclemencias del tiempo, las jornadas interminables y los altos alquileres hacen que recordemos el “bienestar” mediterráneo como uno de los tesoros más preciados. Pero la pasión y la entrega por conquistar los beneficios que promete la ciudad pueden con todo. Si se pregunta a los neoyorquinos cuál es su mayor motivación, la mayoría coincide en que el compromiso profesional es una muy importante. Tanya Meléndez, coordinadora de actividades educativas y culturales en The Museum at FIT, uno de los más reconocidos y especializados de la isla, cuenta que, al llegar por primera vez de su México natal, sintió que “encontrar moda en cada esquina fue como un sueño. Aquí es donde he podido trabajar en un museo de moda y teniendo en cuenta que hay tan pocos en el mundo, es una cosa extraordinaria”. También Gabriela Ramos ha llegado desde São Paulo con la clara intención de trabajar en la industria y, tal y como se de40 EL DUENDE

rectora creativa de origen filipino asentada en Brooklyn. Desde allí desarrolla su propia marca homónima, caracterizada por su compromiso con la sostenibilidad y el feminismo. Por su nivel de visibilidad y distribución, puede decirse que su proyecto se está desarrollando con éxito. Para ella, si quieres que todo vaya bien, es imprescindible recordar que “la belleza de la moda radica en la libertad que emana de ella. Es una disciplina que no tiene reglas, así que es importante estar orgulloso de lo que te diferencia del resto, explorar tus posibilidades y ser fiel a tu gusto individual”. fine, puede intuirse que su entrega es total. “Soy asistente de una editora de moda de Nueva York. Además, escribo como freelance para otras revistas de moda en México y España. Por otra parte, estoy trabajando en el lanzamiento de la línea de anillos de una amiga y también en un libro de fotografías”, nos comenta. Así como Tanya estudió un máster en Museología y Comisariado de Moda en The Fashion Institute of Technology, Gabriela se matriculó en Parsons The New School for Design en Marketing de Moda, que le valió como llave mágica para abrir algunas vías clave en el ámbito laboral. Precisamente, Tanya dice casi lo mismo al confesar que “Nueva York abre puertas y los neoyorquinos son conscientes de su influencia”. Suzanne Rae es una diseñadora y di-

De igual manera, Gustavo Carvajal, quien se define profesionalmente como “marketer e Idea Catalyst”, recurre a la magia cuando habla de su particular ‘Gotham Love Affair’ y recurre al ‘Alohomora’, “ese poderoso sortilegio que permite abrir puertas cerradas con llave. NYC rebosa de portones vinculados a espacios íntimos, que la ciudad solo decodifica a quienes que enseñan su ser original”. El voyeur Se dice que Nueva York es un lugar ideal en el que poder ser tú mismo y encontrar tu propia esencia. La ciudad es cosmopolita y ecléctica como pocas y, en ella, las fuentes de inspiración son infinitas. Parece una pasarela interminable en la que poder desfilar o tomar asiento en


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el front row y observar. De ese voyerismo hizo profesión Bill Cunningham, fotógrafo de The New York Times y uno de los grandes responsables de que a finales del siglo XX comenzáramos a tomar como referencia indispensable de la moda el streetstyle. La vista es uno de los sentidos que más se alimentan viviendo en esta metrópoli, algo indispensable para el mundo de la moda y es el Subway (Metro), el mayor supermercado para los ojos. “Es un tótem que promete una pasarela permanente; para ver looks copiados de toda suerte de blogs hasta moda de autor, con improntas muy personales”, cuenta Gustavo. “Los viajes diarios en el Rush Hour (hora punta) son una gran ocasión para ‘ver’ de cerca la dinámica de una ciudad en movimiento”. Pero también, cualquier calle o barrio ofrece un mirador privilegiado. Lower East Side, Chelsea o Tribeca son tres de ellos. El museo donde trabaja Tanya está en pleno Garment District, también conocido como Fashion Center, justo en frente del Fashion Institute of Technology por lo que, para ella, esa esquina (W27th Street) es el observatorio ideal, “sobre todo entre abril y octubre, la ropa de los estudiantes es increíble”. Cruzando el puente y llegando a tierra firme está Williamsburg, el barrio hipster por excelencia situado en Brooklyn, un corredor perfecto de outfits y estilismos redondos que memorizar. Como dice Suzanne, es precisamente Bedford Avenue, su arteria principal, la mejor atalaya desde la que tomar nota. Para Gabriela, El Soho, con calles como Perry St o Mercer St, es un barrio donde dejar que el mundo siga girando mientras te paras simplemente a mirar a los demás.

“Nueva York abre puertas y los neoyorquinos son conscientes de su influencia” Tanya Meléndez Un Tiffany a medida En Desayuno con diamantes, Holly Golightly, encarnada en Audrey Hepburn, se escapaba del bullicio de la gran ciudad paseando por la emblemática Tiffany & Co, situada en Quinta Avenida. En Nueva York todo el mundo encuentra su forma de evadirse del ritmo frenético. Suzanne, por ejemplo, se pierde en el laberíntico y colosal edificio del Metropolitan Museum of Art. Sus tesoros invitan a viajar entre los distintos estilos artísticos que pueblan sus secciones. Uno de ellos es The Costume Institute, un museo dentro del museo, especializado en moda en los que tienen lugar algunas de las exposiciones más sonadas del mundo. Gustavo prefiere visitar el Rubin Museum, un espacio cultural situado en Chelsea y dedicado al Himalaya, y que, además de ser un escondite perfecto para el retiro espiritual, ofrece after-works los viernes, conocidos como los K2 Friday Nights, y que, entre música y copas, permite visitar las exposiciones. The Lowline Lab, en el Lower East Side, es el último descubrimiento de Gabriela, es un parque subterráneo que exhibe un mundo paralelo más allá del vértigo de la ciudad, con árboles, un ecosistema envolvente y luz natural que entra por puntos escogidos. Una vez superada la primera impresión de extrañeza, quien lo descubre sabe que ha llegado a un oasis donde refugiarse. Segundas oportunidades Lujo, vintage, diseño de autor o fast fashion pueblan cualquier esquina de la ciudad. El mercado de segunda mano tiene mucha

Arriba y en la otra página, diseños de Monse. A la derecha: sudadera Á-la-Méxique 42 EL DUENDE


presencia y es muy dinámico. A menudo, es posible encontrar a mitad de precio prendas de temporada que todavía se venden en sus tiendas originales. Dos de las más conocidas son Buffalo Exchange o Beacon´s Closet. Allí puedes llevar tu propia ropa y venderla o canjearla por un vale para adquirir otra. Para Suzanne, la ropa en la ciudad, aunque esté ya usada, sigue siendo cara, por lo que prefiere ir a Connecticut o New Jersey y visitar The Thrift Shopper. Sin embargo, confiesa que siente debilidad por el Brooklyn Flea, un mercado enorme en el que cientos de vendedores ofrecen libros, muebles o ropa cada fin de semana. Pero si buscas marcas de una gama alta a precios algo más razonables que en sus locales originales, Gustavo propone 2nd Time Around como la mejor opción. Si hay un lugar en el mundo en el que al mismo tiempo lo nuevo se convierte en viejo y lo viejo puede llegar a ser la novedad, ese es Nueva York, un lugar perfecto para reinventarse de cero. Eso es lo que han conseguido diseñadores como Monse, Carlos Campos o Simon Guindi Cohen con À-La Mexique, una marca que traduce al humor mexicano los grandes nombres del mundo de la moda. El truco: “Si lo haces en Nueva York,

puedes hacerlo en cualquier parte del mundo”, pero, para lograrlo, dice Tanya, el truco es “trabajar mucho y ser muy tenaz. Es un mundo difícil para entrar y mantenerse. Las horas son largas y el sueldo es bajo durante años. También es imprescindible mantener la autoestima, cuidarse y ser estratégico”. El truco para que las cosas vayan bien es “ser amable con todos, aun cuando las cosas vayan mal”, además, es importante saber que “casi todos los que viven aquí vienen de otro lugar, por lo tanto son muy generosos con los recién llegados. Si pides ayuda, te la van a dar a manos llenas”. Aunque parezca complicado sacar un proyecto adelante, no siempre es imposible. La autenticidad y la individualidad son valores preciados que, paradójicamente, se consiguen trabajando en grupo. “La moda en NYC exige equipos multidisciplinarios, multiculturales y multilingües, donde todos debemos trabajar a la manera de un cuarteto de jazz. Siempre hay una gran oportunidad para marcarte un ‘solo’ en el escenario; así que hay que estar listos para improvisar en directo”, confiesa Gustavo. Los objetos de deseo, los rincones con encanto y las ocasiones únicas son regalos que la ciudad de Nueva York ofrece a aquellos que trabajan con tenacidad, cultivan la simpatía y, por qué no decirlo, también tienen suerte.

¿

n y es gotham city ?

Hablamos de Gotham City, la ciudad de Batman, y todos pensamos en Nueva York. En parte es por el enorme parecido de la ciudad ficticia del Universo DC con la Gran Manzana, y de hecho, las primeras aventuras de Batman se desarrollan en ella. Sin embargo, fue Washington Irving el primero en darle este apodo en una obra satírica de 1807. El escritor tomó el nombre de la ciudad inglesa de Gotham, cuyos habitantes eran considerados como paradigma de la estupidez o la locura. Con ello el autor pretendía así satirizar el desvarío que caracterizaba la ciudad ya a comienzos del siglo XIX. Por Ylenia Álvarez EL DUENDE 43


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new york a la puerta de casa Algunas de nuestras mejores coctelerías tienen una indudable inspiración neoyorquina. Te recomendamos algunas de Madrid y Barcelona para que puedas disfrutar de los mejores cocktails de Seagram’s Gin y que tu afterwork sea una experiencia sibarita y cosmopolita. Por Henar Ortega · En foto: Cock Bar © Gonzalo Cases y Tatel

Random / Anónimo Club

Caracas, 21. Mad. T. 91 410 92 50. M-D Es un restaurante con una gastronomía del alto nivel, pero también un lugar ideal para un afterwork. Su cuidadísima decoración, de Juan Luis Medina (Madrid in Love) va a la par con su ambiente; elegante pero informal, incluida su terraza. Ya que “estamos” en NY, pide, por ejemplo, su Bronx, con Seagram’s Gin y vermuth, en su Anónimo Club, local “oculto” al más puro estilo de los speakeasy neoyorquinos.

La Pecera del Círculo

Alcalá, 42. Madrid. L-D Entre frescos en sus paredes, columnatas y majestuosas lámparas de cristal, en este emblemático edificio de 1929 diseñado por el arquitecto Antonio Palacios, se respira intelectualidad. Además de conversar relajadamente y disfrutar de los mejores cocktails de Seagram’s Gin con sus vistas privilegiadas a la Gran Vía y al edificio Metrópolis, también puedes probar algunas de sus nuevas y exquisitas tapas, con carta recién estrenada.

Tatel

Pº Castellana, 36. Mad. T. 91 172 18 41. L-D Inspirado en los años 20 es restaurante además de bar en el que, además, se puede disfrutar de música en directo. En su ‘cocktail list’ incluyen iconos de varias épocas entre 1860 y 1950, personalizados, en ocasiones, a medida, dando como resultado a recetas de autor pero fieles a su concepto original.

Del Diego

Reina, 12. Madrid. T. 91 523 31 06. L-S De alumno aventajado de Perico Chicote a barman de una de las más reputadas coctelerías de nuestro país. Fernando del Diego fundó en 1992 este pequeño templo que diseñaron los arquitectos Álvaro Soto y Javier Maroto en el que que te sientes como si en un local tras el Empire State Building. Su Angel Face (cara de ángel), con ginebra, apricot brandy y calvados, seguro que supera al del legendario bartender Harry Craddock, que lo incluyó en su libro de referencia The Savoy Cocktail Book, en1930.

Cock Bar

Reina, 16. Madrid. T. 91 532 28 26. L-D Su atmósfera atemporal y su barra de roble americano son un clásico. Lugar favorito del panorama arty, entre sus paredes es frecuente ver a galeristas de arte, comisarios y artistas, como ya se viera en el pasado a, entre otros, Mihura, Buñuel, Dalí, Ava Gardner, Frank Sinatra o Hemingway.

Boca chica

P. Concepció, 12. Bcn. T. 93 467 51 49. L-D. Sofisticación informal y desenfadada con el sello del interiorista Lázaro Rosa Violán. Fusión de distintas culturas y carácter cosmopolita. Cocktails con una apetitosísima presentación conforman una carta de autor e internacional con la firma de Sergio Padilla. EL DUENDE 45


Foto: de izda. a drcha, Mutis, Gimlet, Del Diego, La Pecera, Boca Chica; en la otra página, Anónimo Club y Bobby Gin.

Mutis

Barcelona. T. 93 217 43 38. M-S Club privado inaugurado en 2009 que ha sido alabado internacionalmente. Entre otras cosas, ha sido elegido como mejor bar de Europa por la revista Drink’s International. Un espacio exclusivo, donde puedes hacer un evento, una reunión o una cita de las que dejan con la boca abierta. Desde las 20.30h se puede disfrutar de sus menús de Tapas Gourmet y, a partir de medianoche, abren el servicio de coctelería con música en vivo. Original, divertido y singular. De obligada reserva previa.

Gimlet

Santaló, 46. Barcelona. T. 93 201 53 06. L-S Su nombre ya es, de por sí, un ofrecimiento. El Gimlet es un cocktail con ginebra y cordial de lima. Su dueño y señor, Javier de las Muelas, es un referente en el mundo del cocktail. Ha creado restaurantes y coctelerías de gran éxito en España y en medio mundo. Su filosofía de crear experiencias únicas tiene un brillo especial en este local inaugurado en 1979, el origen de todo. Coctelería clásica, internacional, ambiente imperecedero, “moderno con un aire futurista”, y una apetitosa terraza veraniega le mantienen como uno de los indispensables de Barcelona. Su Gintonic es tan especial que hasta diseñaron un vaso en exclusiva para servirlo. No olvides pedirlo con Seagram’s Gin.

Bobby Gin

Fco. Giner, 47. Bcn. T. 93 368 18 92. L-D Coctelería de autor y cocina creativa en un local sobrio, elegante y acogedor. ¿Una sugerencia? Su “Santa Marea”, con Seagram’s Gin, chardonnay, sirope de cardo, tomillo, salvia y limón. A su excelsa la carta de cócteles le acompaña una profunda interpretación de la gastronomía internacional en la que los destilados son un ingrediente más en los bocados.

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the american cocktails Puedes disfrutar de ellos con las mejores vistas del skyline de la ciudad al fondo o en algún speakeasy “clandestino” entre amigos; pero también en tu propia casa. Para ello te presentamos, de la mano de Seagram’s Gin, las recetas de los cocktails más apetecibles para este verano. Conoce más recetas o ve los vídeos en www.seagramsgin.es

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tom c ol l in s 6 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 2 cl de zumo de limón · Sirope de azúcar · Hielo · Soda En una coctelera con hielo agitamos fuertemente, servimos en un vaso Collins y rellenamos con un top de soda.

mar ti neZ

n e gron i

6 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 2 cl de vermouth dulce · 2 cl de licor de maraschino · Dash amargo de angostura · Hielo · Twist de limón

3 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 3 cl de vermouth rojo · 3 cl de campari · Hielo · 1 rodaja de naranja

Sin agitar mezclamos con una cuchara en una coctelera con hielo, servimos en una copa de Martini y decoramos con el twist de limón.

Servimos en un vaso corto con hielo, removemos con una cuchara de cocktail y decoramos con la rodaja de naranja.


gintoni c 5 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · Tónica · Hielo · Piel de limón o lima

s w e e t&dry 5 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 1 cl de Lillet Blanc · 3 gotas de angostura de naranja · Hielo · Twist de limón

Servimos en un vaso con hielo, removemos y decoramos con la piel de limón o lima.

Removemos en una coctelera con hielo, servimos en una copa de Martini fría y decoramos con el twist de limón.

d ir ty mar tin i

gin FiZZ

6 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 1 cl de vermouth seco · 1 chorrito de salmuera o jugo de aceitunas · Aceitunas sin hueso

4 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 1 cl de zumo de limón · 1 clara de huevo · Sirope de azúcar · Hielo · Soda

En un vaso de mezcla revolvemos unos 10 segundos, servimos en una copa de Martini y decoramos con las aceitunas.

Agitamos primero en seco, añadimos hielo y volvemos a agitar, servimos en un vaso largo y añadimos un top de soda.

dry mar ti ni

giml e t

5.5 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 1.5 cl de vermouth seco · Hielo · Piel de ¼ de limón

4 cl de Seagram’s Extra Dry Gin · 1.5 cl de sirope de azúcar · 1.5 cl de cordial de lima · Hielo · Piel de lima

Removemos en un vaso de mezcla con hielo, servimos sin hielo en una copa de Martini previamente enfriada y terminamos con el aceite de la piel de limón.

Mezclamos en una coctelera con hielo, agitamos con una cuchara larga, servimos en una copa de Martini y decoramos con la piel de lima. EL DUENDE 49


historias de nueva york Nueva York es la historia de muchas historias, de muchas vidas, de las de sus más de ocho millones y medio de habitantes que recorren sus más de 830 kilómetros cuadrados en forma de calles, avenidas y bulevares, acompañados de sus más de 170 idiomas. Historias de personas, de ideas y de sueños que se hacen realidad perdurando en el tiempo y fundiéndose con el asfalto para formar parte de él y no irse jamás. Por Esther Ordax

Arriba: Reloj de oro, regalo de Tiffany & Co. al Presidente de EEUU Franklin D. Roosevelt en su cumpleaños de 1945. Su inscripción en el dorso reza: “Franklin Delano Roosevelt, con lealtad, respecto y afecto”. A la derecha: Su nueva Flagship Store, fundada en 1940, en el 727 de la Quinta Avenida, su actual localización. Un edificio de granito y piedra caliza con influencias Art Déco y puertas de acero inoxidable coronado con el Atlas de tres metros de altura © Cortesía de Tiffany & Co. 50 EL DUENDE


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Charles Lewis Tiffany

Detrás del resplandor de Tiffany & Co existe un hombre, un visionario que firmó el nacimiento de la riqueza estadounidense a través de una historia de emprendimiento, riesgo y dedicación incondicional a la artesanía y a la calidad, marcando un antes y un después en la vida de esta ciudad con un punto físico de partida, el 259 de la calle Broadway: Charles Lewis Tiffany (1812-1902). 52 EL DUENDE

Nacido en Killingly, Connecticut, hijo de un próspero fabricante textil, este comerciante visionario tenía 25 años cuando él y John B. Young, con mil dólares prestados por el padre de Tiffany, abrieron una tienda de artículos de papelería y regalos “raros y exóticos” en la calle Broadway de Nueva York. “Good design is good business” era una de las máximas de Charles Tiffany, a la que poco después se sumaría otra “la fuerza de la publicidad” como motor vital para impulsar su negocio. Con la caída del régimen de Luis Felipe en 1840, Charles encontró una oportunidad de oro y su primer “coup de force” cuando los aristó-

cratas franceses, que huían de los disturbios políticos, “mataban” por intercambiar sus diamantes por dinero en efectivo. Así compró su primer alijo de piedras preciosas, las primeras que hicieron su aparición en Estados Unidos. La prensa tomó buena nota de ello y le bautizó como “El rey de los diamantes”, subiendo al primer e indiscutible puesto del podium de los grandes joyeros de América. En 1858, con la colocación del cable telegráfico del Atlántico, Tiffany planeó un segundo golpe publicitario. Compró 20 millas de cable adicional, los cortó en trozos de cuatro pulgadas, terminándolos en latón y convirtiéndolos en auténticos

objetos de deseo, por el que las multitudes se agolparían en su tienda reclamando un “pedazo de historia” en forma de pisapapeles, bastones, mangos de paragüas o en coronas de reloj. Premios europeos, una segunda tienda en Union Square y la introducción de las piedras preciosas de colores en la alta joyería fueron algunos de los logros, hechos y descubrimientos que se sucedieron entre un largo etcétera en la vida de este soñador, que en 2016 celebra el 130 aniversario de su mundialmente famoso invento, el Tiffany® Setting, el anillo de compromiso tal y lo conocemos hoy en día. Una larga historia, que aún está por contar.


Foto: Diana Vreeland © Bert Morgan

Diana Vreeland

“Si no es pasión, no arde, si no quema no has vivido” . Diana Vreeland (1903, París – 1989, N.Y.C) fue la editora de moda que cambió las reglas del juego. Fue definida como “teatral, colorida, segura, inteligente y divertida, un icono en el estilo de vida del siglo XX”. Diana puso patas arribas el oficio de columnista de moda y marcó un antes y un después en el universo creativo de la industria. En sus 26 años como editora de moda de Harper´s Bazaar dejó una huella imborrable que ha sido referencia para generaciones de fotógrafos, directores de arte, diseñadores de moda, editores y escritores. Como editora jefe de Vogue transformó una “revista social aburrida” en la referencia mundial de moda que es

hoy en día. En 1971, como directora del Costume Institute en el Museo Metropolitano, dio vida a la idea de mostrar la moda en los museos y redefinió su relevancia en la historia. Bajo el título de su columna “Why don’t you?” cuestionó los remilgos sociales anclados en la tradición, inventando desde cero una nueva profesión, insuflando creatividad con un ojo especialmente dotado para descubrir el talento (Manolo Blahnik, el clan Missoni, Twiggy o Richard Avedon), triunfó como comisaria y publicó dos libros. Ahora Alexander Vreeland, su nieto, le rinde tributo con Diana Vreeland Parfums, una colección exclusiva de perfumes: “Lo más auténtico que podía hacer era crear una colección de fragancias en su nombre. Mi abuela vivió en un mundo olfativo y creía profundamente en la importancia de los aromas en nuestras vidas”. EL DUENDE 53


jason wu

Taiwanés de nacimiento, neoyorquino de adopción, Jason Wu, a sus 33 años puede presumir de ser uno de los diseñadores más influyentes de la Gran Manzana, cumpliendo su “gran sueño americano” al vestir a Michelle Obama en la gala de inauguración de la presidencia de Barack Obama, modelo que hoy forma parte de la colección del Museo Smithsonian. 54 EL DUENDE

Comenzó su carrera a los 16 años, diseñando vestuario de muñecas para la compañía Integrity Toys, de la que un año más tarde sería director creativo. En 2006, tras pasar una temporada de prácticas en la casa del diseñador Narciso Rodriguez, lanza su propia marca, convirtiéndose en uno de los diseñadores más codiciados de la industria, pudiendo vanagloriarse, a día de hoy, de haber colaborado con algunas de las más grandes marcas de moda, como Melissa, “una experiencia muy grata que le ha permitido abrir nuevas plataformas de trabajo y explorar nuevos materiales como el meflex”, el material PVC

que utiliza la firma brasileña para todos sus modelos. Este genio, al que le cuestra madrugar (se pone dos alarmas sincronizadas), que ama los libros de cocina y cuyo lema es “calidad sobre cantidad”, cuenta con una carrera imparable y sus diseños visten las caras más famosas del mundo, contando con una segunda línea propia, “Grey” lanzada en 2016, a la que se suman sus tres años al frente de la dirección artística de la firma alemana Hugo Boss. Entre sus lugares favoritos de Nueva York se encuentran el barrio de Tribeca y Liquiteria (marca de smoothies), para merendar.


Stuart Weitzman

Nativo de Long Island, Nueva York, Stuart nació rodeado de la ciudad que amaba y de millones de zapatos hechos a mano por su padre Seymour Weitzman. Pasó su infancia en la fábrica de su padre, observando cada detalle de la técnica para conseguir “el zapato perfecto”. Pero, aunque el calzado era su legado, Stuart aspiraba a tener una carrera en Wall Street e ir a la prestigiosa escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania. Sin embargo, después del repentino fallecimiento de su padre, él y su hermano mayor, Warren, quedaron a cargo del negocio familiar en 1965, comenzando a producir con gran éxito el “perfect fit” hasta convertirse en el diseñador de las estrellas. Hoy por hoy, la marca lanza 400 modelos para mujer cada temporada, en tallas que van desde la 35 a la 41 y en cuatro anchuras distintas para asegurar que todos los tipos de mujer, desde Nueva York a Sanghai puedan encontrar el “perfect fit”. Curiosamente y durante estos 35 años, Weizman manufactura su calzado y sus bolsos en distintas fábricas de Elda (Alicante), habiendo sido nombrado “hijo adoptivo” de la ciudad. Su showroom en Manhattan y las 3000 pelotas blancas que visten su entrada refleja su afición al ping-pong. EL DUENDE 55


François Nars Este artista polifacético, neoyorquino de adopción, nacido en el Sur de Francia en 1959, es el único maquillador que puede alardear de haber realizado 26 portadas consecutivas de Vogue América. Perfeccionista convencido, muchas veces frustrado con las líneas de maquillaje existentes, desarrolló y lanzó con gran éxito en 1994, una colección de 12 barras de labios para Barneys New York. Así nace NARS, fruto de su fascinación por el color, la pureza y la textura. 56 EL DUENDE

Tras el éxito alcanzado por la marca, NARS decide crear su primera campaña publicitaria en 1996. De este modo, y con un gran proyecto en mente, pero con poco presupuesto, François se enfrenta a su primer trabajo como fotógrafo profesional para su propia marca. A partir de entonces, Vogue Francia y Alemania, Harper´s Bazaar y Vanity Fair le reclaman asiduamente para formar parte de sus páginas. Desde entonces y hasta ahora, François sigue realizando las sesiones fotográficas de todas las campañas publicitarias de la marca. Aprovechando su éxito como fotógrafo en 1999 lanza el libro de fotografías X-Ray, donde personajes reconocidos y anónimos de todas las edades, razas y bagaje cultural, representan un estilo y una personalidad diferentes, que François plasma con su cámara. Publicado en todo el mundo, se ha convertido en una edición obligada para coleccionistas. Su segundo libro, Make up your mind, formado por 63 imágenes del antes y el después del maquillaje de algunas de las modelos más famosas del mundo, es el manual que abandera dos de las máximas de la marca: “Trust your imagination” y “Have fun. It is only make up!”. Con una visión especial de la reinvención, del packaging, de hacer fácil lo dificil, de lo natural y por estar en constante renovación y evolución, François Nars sigue dibujando rascacielos en el aire, igual que el primer día para subir al cielo del color.


new york City Por Esther Ordax

Ca ta l ina d’a nG l a d e : ny, ny El diseño y el arte son la inspiración de la diseñadora de joyas, Catalina D’Anglade, cuya primera colección es un homenaje a la ciudad de Nueva York. Catalina capta, a través de su colección, la energía y la belleza de los lugares, de los objetos, de los paisajes, de las personas y de los momentos que le inspiran la ciudad. Los diseños tienen personalidad propia, incitan a tocarlos y a contemplarlos desde diferentes ángulos, tratando de envolverte desde el momento que entras en contacto con ellos. www.catalinadanglade.com 58 EL DUENDE


2 1 2 VI P WILD PARTY Inspirado en Nueva York y en sus noches salvajes y eclécticas, Carolina Herrera New York lanza su última fragancia en edición limitada 212 Vip Wild Party. www.carolinaherrera.com/es/fragrances

MAR C JA C OBS b e a u ty «Reconozco la belleza en muchas cosas y me atraen todo tipo de imperfecciones: el estilo, la confianza y la experimentación. Es inesperado y sorprendente» Marc Jacobs (Nueva York, 9 de abril de 1963) lanzó su propia marca de belleza Marc Jacobs Beauty hace un par de años con más de 100 productos y su lista no deja de crecer. A la vuelta de las vacaciones seguirá encendiendo las nuevas tendencias con un nuevo producto, el “Air Blush”, que promete vestir los pómulos de luminosidad natural. A partir de septiembre de 2016 en exclusiva en Sephora.

juba n NEW YORK Es el proyecto personal de Ashwin Balani, un americano de New Jersey de origen hindú y que vive hace 15 años en la Gran Manzana. Tras su periplo por distintos restaurantes del mundo, incluída Madrid, decide abrir su propia taberna tradicional japonesa en el corazón del “Gallery District” de Chelsea. 207 10th Avenue, NYC

a m e r i c a n c re w & e lv i s

R a l ph’s Co f f e e / P OLO RAL P H LAUREN

En honor al irrepetible “The King”, American Crew lanza una edición especial de seis productos de styling para modelar peinados. www.americancrew.com

Ralph Lauren (14 de octubre de 1939, Nueva York) presenta su primera Polo Flagship en un histórico edificio de la Quinta Avenida de Nueva York. Sus más de 3.500 m2, repartidos en tres plantas, albergan el universo de la marca y su primer coffee shop, Ralph’s Coffee. 711 Madison Avenue, NYC EL DUENDE 59


Demonios neoyorQUinos

En Lugares que no compartiría con nadie, Elvira Lindo nos hablaba de sus rincones favoritos de Nueva York. En Noches sin dormir, un diario al que incorpora sus propias fotos y escribió en las horas de insomnio que le provocaba la ciudad, ajusta cuentas con ella ahora que la abandona, tras once años viviendo allí. Se queja de la dureza del clima o de la desigualdad y de paso, reflexiona sobre la escritura, la fama, la familia… Por Paloma F. Fidalgo · Foto de la cuenta Instagram de Elvira Lindo 60 EL DUENDE


Es un diario literario bastante íntimo. Creo que no tanto como dice la gente, supongo que porque hablo de mi marido (Antonio Muñoz Molina), que es una persona pública, y sobre todo porque soy una mujer. Lo que escribe una mujer, se mira con otros ojos. Ha habido suficientes ejemplos de diarios escritos por hombres contando lo que ocurre en su día a día que no llaman la atención por su grado de intimidad. Yo soy bastante reservada con la mía, aquí solo quiero hablar de lo cotidiano. El libro está plagado de fotos, algunas sacadas de su divertida cuenta de Instagram. Sí, me gusta Instagram. Dentro de las redes sociales, creo que es la más inocente, donde se entra con alegría y buena disposición, y no cuajan los comentarios negativos. Creo que los periodistas hemos sobrevalorado Twitter, nos gusta entre nosotros. De hecho, está descendiendo su uso y supongo que acabará sepultado por su propia corriente de opiniones. ¿En qué se diferencia un neoyorquino de un español? El neoyorquino se construye mucho más a sí mismo, mientras que el español se construye en gran medida a partir del grupo. Seguramente sea más fácil definir al español al poco de conocerlo, por cómo viste o cómo se comporta, que delata a quién vota, si es o no religioso, si tiene estudios… Un neoyorquino, al ser su sociedad menos tendente a lo colectivo, se construye de manera más solitaria, imprevisible, salvaje en cierto modo. Además, allí los individuos tienen que luchar contra más cosas, nosotros tenemos una vida más fácil. Y no hablo de economía sino del clima, del ser adolescente, de estar acompañado, de poder recurrir a la familia durante toda la vida…

“Un neoyorquino se construye de manera más solitaria, imprevisible, salvaje en cierto modo” Supongo que en eso tiene que ver su sistema político, tan liberal y poco intervencionista. Sí, la derecha estadounidense tiende a desproteger al individuo, sobre todo la de los últimos treinta años. Pero se aprovecha precisamente de eso que está muy incrustado en el carácter americano: que cada uno tiene que sacarse las castañas del fuego, del ‘hazte a ti mismo’, del ‘por qué el Estado se tiene que entrometer en mi vida’. Lo que aquí parecería una barbaridad, que es la desprotección en ciertos momentos de la vida, que hace que los recortes de la crisis hayan resultado especialmente traumáticos, allí no lo es. Y cabría pensar que los más pobres votan a los demócratas, pero no es así. ¿Qué puede aprender Carmena del actual alcalde de Nueva York? Empezaría pensando qué podemos aprender los madrileños de los neoyorquinos. Allí, como el servicio público es tan diferente y menor, hay cosas que no se esperan del ayuntamiento, y se crean movimientos vecinales muy fuertes, serios y comprometidos. Yo lo veía junto al parque donde vivía, el River Side Park. La gente, en equipos o individualmente, hacen jardinería por el parque, y de manera muy cuidadosa. En cuanto al alcalde actual, me cae bien. Giuliani era un hombre muy reaccionario, pero mucha gente le está agradecida porque, con mano de hierro, devolvió la seguridad a la ciudad. Este alcalde es más progresista, y Carmena no creo que tenga nada que aprender de él, pero sí tendrían muy buena relación, por lo dialogante que es ella. Obras que le gusten especialmente sobre Nueva York. Los cuentos de John Cheever, en especial Oh, ciudad de sueños rotos, que la define muy bien. Y sobre el sueño americano, Revolutionary road. Un lugar literario que visitar allí… A la gente le gusta ver Strand, la gran librería, que desde luego es un espectáculo. A mí me abruma. Recomendaría Three Lives, una librería preciosa, muy literaria, pequeña. Además, hace poco publiqué un recorrido por el Nueva York de Dorothy Parker, me encantan esas experiencias. Y musicalmente, iría a la casa de Louis Armstrong. Sorprende lo humildemente que vivió, en Queens, uno de los grandes del siglo XX. www.instagram.com/lindesca EL DUENDE 61


DiseĂąo colaborativo

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Debajo, los directores de Bureau V; a la izquierda, National Sawdust. Fotos © Floto+Warner

“Nos gusta jugar con esa capacidad del diseño para ser percibido o no, y elaborar una narrativa dentro de esa dicotomía”

Afincados en Brooklyn y con un sinfín de proyectos dentro y fuera del área metropolitana de Nueva York, Bureau V concibe la arquitectura como un ejercicio colaborativo e interdisciplinario. El trabajo de este estudio neoyorquino se mantiene al borde del diseño arquitectónico a través de nuevas perspectivas que consiguen llevar dicha disciplina más allá de sus límites. Por Inma Flor y Laura S. Lara Descubrimos la forma de trabajar de una de las firmas de diseño más joven, emocionante y ecléctica de NY, comprometida con la creación de proyectos innovadores que desafían las normas culturales y crean nuevos paisajes vitales. ¿Cuál es vuestra principal prioridad a la hora de iniciar cualquier proyecto? Nuestro objetivo principal es divertirnos, trabajar con buena gente y crear espacios memorables y experiencias. Es un objetivo bastante simple. ¿Qué queréis expresar o lograr con vuestro trabajo? La arquitectura y el diseño pueden ser sutiles o puede exigir toda nuestra atención. Se pueden colar en la conciencia de uno casi sin que nos demos cuenta, provocarnos un estado de ánimo e introducirnos en una atmósfera concreta, o pueden gritar a todo pulmón.

A nosotros nos gusta jugar con esa capacidad del diseño para ser percibido o no, y elaborar una narrativa dentro de esa dicotomía. ¿Cómo describiríais vuestro método de trabajo? El estudio se basa en gran medida de la diferencia. Cada uno de nosotros proviene de un sector distinto y tiene diferentes trayectorias y gustos estéticos, rutinas, prioridades y métodos de trabajo. Esta diferencia, sin duda, crea roces a veces, pero son roces productivos. Nos proporciona una amplia gama de respuestas e interpretaciones de nuestro propio trabajo. Gracias a ello somos capaces de realizar un proceso de pruebas interno sobre cada idea y diseño. La confrontación inteligente resuelve problemas y nos ayuda a crear nuevas experiencias. Tal y como decís, Bureau V entiende el rol de la arquitectura como fundamentalmente colaborativo e interdisciplinario… Rara vez, o nunca, la arquitectura ha operado sola. El arquitecto fue una vez el pensador por excelencia de la cultura. Con el fin de crear espacios, necesitaba saber todo acerca de las artes, la política, los negocios, las prácticas laborales y públicas, la salud y el mundo natural. En nuestro estado actual de alto capitalismo, la arquitectura, al igual que muchas disciplinas, se ha convertido en algo muy especializado. Si bien se ha hecho un trabajo increíble dentro de la especialidad, nosotros no creemos en la autonomía de la arquitectura. Preferimos unir disciplinas aparentemente no relacionadas, ideas y colaboraciones. EL DUENDE 63


Combinando la arquitectura con otras especialidades, hacemos crecer la arquitectura más allá de sí misma. ¿Cuánto ha cambiado vuestro trabajo desde el comienzo hasta la actualidad? El mayor cambio en nuestro estudio ha sido sentirnos cómodos con el tiempo. Algunos de nuestros proyectos han tomado dos días, otros meses. Pero a medida que crecemos y aceptamos encargos más grandes y proyectos más ambiciosos, el trabajo pueden tardar años y años. Este ha sido sin duda un cambio importante en nuestro enfoque: mantener la emoción y la productividad cuando un proyecto puede llevar tanto tiempo. Estamos todavía aprendiendo a gestionar la paciencia. ¿Cuál de vuestros proyectos os ha dado la mayor satisfacción? Después de siete años de desarrollo, el pasado otoño inauguramos en Brooklyn nuestro primer edificio, para Nacional Sawdust, una organización musical sin ánimo de lucro. Damos a cualquier proyecto, ya nos lleve dos días o siete años, la misma importancia. No obstante, ver este trabajo terminado y abierto, con una recepción abrumadoramente positiva por parte de los músicos y compositores, fue maravilloso. ¿Hay algún artista, anterior o contemporáneo, que haya influido en 64 EL DUENDE


“Después de siete años de desarrollo, el pasado otoño inauguramos en Brooklyn nuestro primer edificio, para Nacional Sawdust, una organización musical sin ánimo de lucro”

A la izquierda: Stoffwechselmode (colección cápsula). Foto © Sydney Shen. En la otra página, arriba: render de Abacus; debajo: National Sawdust. Foto © Floto+Warner

vuestro trabajo o que apreciéis especialmente? Friedensreich Hundertwasser, Lygia Clark, Ryan MacNamara, Mustafa Faruki… ¿Cómo influye una ciudad como Nueva York en vuestro trabajo? Nueva York es un lugar increíble, pero también es un lugar extremadamente difícil. Es una de las capitales del mundo de mayor complejidad y superposición. También está a la vanguardia del talento, tanto a nivel cultural como político. Aunque no es fácil, la energía de esta ciudad ayuda a impulsar nuestra producción y nos ha permitido llegar a formar parte de

una rica comunidad de amigos y colaboradores.

mo productivo sobre la propia arquitectura.

¿Cuál es el mejor consejo que os han dado? Ursula Burns, CEO de Xerox (la primera mujer CEO de color de una empresa Fortune 500), dijo una vez que si estás en una habitación con un equipo de amigos afines, se puede producir un trabajo increíble. Sin embargo, en el momento en que el trabajo sale de esa habitación y se enfrenta a la complejidad de la experiencia humana, puede fallar terriblemente. Nos gusta asumir esa complejidad en el estudio desde el principio, tanto a nivel de equipo como de escepticis-

¿Cuáles son vuestros próximos proyectos? Si bien nos hemos centrado durante años en abrirnos paso en el mundo de la estética y los métodos arquitectónicos y queremos seguir haciéndolo, uno de nuestros próximos retos es introducirnos en la economía. La arquitectura es un servicio industrial. Si la idea es prosperar y potenciar que los diseñadores contribuyan a la cultura de manera significativa, este modelo tiene que ser re-imaginado. www.bureauv.com EL DUENDE 65


Viñetas desde el paraíso

Desde 1925, si alguien es ilustrador o viñetista, el medio de referencia mundial es la revista The New Yorker. Algunos otros medios han tratado de imitarla pero su personalidad le hace única. Hemos preguntado a dos de los grandes viñetistas de este semanario de actualidad: Peter Steiner y Michael Maslin, por su trabajo al otro lado de la pluma, el pincel o el teclado del ordenador. 66 EL DUENDE


Peter Steiner es uno de los viñetistas “senior” de The New Yorker, aunque no lo admitieron, precisamente, a la primera. Su viñeta On the internet nobody knows you’re a dog ha sido la más reproducida de la historia de esta revista, con cuya calidad actual es crítico. Además de para la sátira, empuña el boli también como escritor –lleva cinco novelas publicadas, ninguna en Europay el pincel, para sus cuadros abstractos. Por Paloma F. Fidalgo · Viñeta: Trump the shooter, por Peter Steiner Para un viñetista, trabajar en The New Yorker, ¿es insuperable? Desde que se fundó hace más de noventa años ha sido el Everest para todo aspirante a humorista gráfico. Los viñetistas estadounidenses más grandes -Charles Addams, Peter Arno o James Thurber, entre otros-, han publicado en esa revista, que recibe miles de propuestas de dibujos al mes, compitiendo por solo veinte espacios disponibles. Así que, la primera vez que me aceptaron un dibujo, fue una alegría indescriptible. No le dijeron que sí a la primera. Me compraron la primera viñeta en 1979 después de haber presentado de diez a quince dibujos semanalmente durante unos dos años. Y no ha sido nada fácil mantenerme como viñetista habitual. No es difícil tener una idea para un dibujo. O dos. Pero tener miles de ideas es agotador. Su viñeta On the internet nobody knows you’re a dog es la más reproducida de la historia de la revista. De ego va bien, ¿no? Es de agradecer como estadística, pero no creas que le doy mucha importancia. Hay muchos otros dibujos que creo que son mejores. Recuerdo que aquel lo hice sin saber cuál iba a ser el título. Internet era una herramienta muy nueva entonces, y sencillamente me pregunté qué podría descubrir un perro en la red. Tiene usted un currículo impresionante: doctor en Literatura Alemana, profesor de universidad, escritor, pintor y, por supuesto, aclamadísimo viñetista de The New Yorker. Lo de doctor en Literatura Alemana me queda ya bastante lejos, en el pasado más remoto, y lo de

ser dibujante es el más reciente. Hoy, voy y vengo de la pintura a la escritura, sobre todo he estado escribiendo los últimos tres años. El febrero pasado publiqué mi quinta novela, El capitalista. Todas las que he escrito tienen lugar en Francia, pero ninguna se ha publicado en Europa (suelto esto por si hay por ahí algún editor español leyendo esta entrevista). Últimamente también he publicado una novela gráfica, Un ateo en el cielo, que autoedité como libro de arte de edición limitada. Y

“ THE NEW YORKER ME Compró LA PRIMERA VIÑETA DESPUÉS DE presentar QUINCE DIBUJOS A LA SEMANA DURANTE DOS AÑOS” ahora estoy empezando a pintar de nuevo. Las viñetas todavía me las pide el cuerpo, pero fundamentalmente las recopilo en mi blog Hopeless but not Serious. ¿En qué se diferencia pintar un cuadro de pintar una viñeta? Son dos procesos muy distintos. Una viñeta combina escritura y dibujo. Incluso aunque no haya ninguna palabra escrita, tendrás que tener clara una idea en la mente al ponerte manos a la obra, porque ésta vertebrará el trabajo. Además, trabajar con boli o tinta es totalmente distinto de trabajar con pintura al óleo o acrílica. Cuando pinto, inicialmente tengo una idea -retrato, pai-

saje...- pero es sólo una intuición muy vaga de cómo quedará al final. Una vez que empiezo a darle color, todas las ideas preconcebidas se van al garete. Pintar, para mí, es explorar, descubrir y fallar. La mayoría de mis mejores pinturas fueron un absoluto desastre justo antes de terminarlas. Se dice que vivimos una época de excesiva corrección política, y el año pasado en Francia vivieron el ataque a Charlie Hebdo. ¿Son malos tiempos para el humor? Al contrario, precisamente por eso debería ser un buen momento para el humor, aunque también sea peligroso. Cuanta más corrección política se impone, más necesario se vuelve el humor, y más valor se requiere para hacerlo. Pero buena parte del mejor humor contemporáneo no se hace en viñetas, ha encontrado otros medios para expresarse. Hoy, en Estados Unidos, el humor político más feroz nos lo sirven la televisión y el cine. Y quizás Internet, aunque, la verdad, yo no paso tanto tiempo por ahí como para asegurarlo. Los dibujos animados y la sátira que uno ve en los periódicos y revistas, son, en su mayoría, flojos, cohibidos y poco interesantes. En general, los viñetistas estadounidenses han perdido la valentía. Y por desgracia, esto va también por The New Yorker. ¿Damos un paseo por Nueva York? Vamos al Metropolitan y al nuevo Museo Whitney de Arte Estadounidense. Recorramos el High Line, el parque elevado. Y el resto del día caminemos, caminemos y caminemos. Lo mejor de Nueva York son los barrios y las calles. www.plsteiner.com EL DUENDE 67


Ha publicado más de 700 viñetas en The New Yorker, y es una de las personas que mejor se sabe su historia. Nos la cuenta por entregas en su blog Inkpill, y es el biógrafo de uno de los humoristas gráficos más emblemáticos de la revista, Peter Arno. Y por si esto fuera poca inmersión, también conoció a su mujer, la viñetista Liza Donnelly, en las filas de la cabecera. Por Paloma F. Fidalgo ¿Trabajar en The New Yorker es, para un viñetista, estar en el paraíso? Exacto. Yo me enamoré de la obra de James Thurber cuando era un adolescente, y de ahí nació mi fascinación por The New Yorker. Quería trabajar donde trabajaba mi ídolo. Quería ser parte de esa revista, como decía mi amiga Nancy Franklin, su antigua crítica de televisión. Ser admitido en su plantilla de colaboradores fue un sueño hecho realidad, y no digamos continuar escribiendo todo este tiempo. Usted ya le daba a la viñeta en el colegio, hacía tiras cómicas sobre sus compañeros de clase. ¿Se imaginaba que podría terminar ganándose la vida con ello? La verdad es que sí, porque siendo adolescente ya tenía la intención. Dibujar a mis compañeros de clase me mantenía no solo entretenido sino también alejado de problemas. Muy pronto, siendo muy joven, me ofrecí como colaborador a The New Yorker… y recibí mis primeros “noes”. ¿Fue difícil entrar, entonces? Sí. Estuve mandándoles trabajos entre los 16 y los 23 años, cientos de trabajos. Sin éxito. Pero los rechazos me ayudaron a mejorar, y aún hoy, una de las mejores cosas de mi profesión es sentir que todavía puedo explorar y aprender. Su mujer también es viñetista en The New Yorker, y hasta han escrito juntos una novela gráfica sobre el matrimonio. Suena divertidísimo. Es Liza Donnelly. Y sí, nos lo pasamos genial plasmando en dibujos el matrimonio. Nos sentamos a la mesa de la cocina, y acordamos quién haría cada viñeta. Fue un gran trabajo en equipo. En su blog Inkspill, queda clara su fascinación por esta revista y su historia. ¿Cuáles son sus momentos/viñetas favo68 EL DUENDE

“Siendo adolescente, dibujar a mis compañeros de clase me mantenía no solo entretenido sino también alejado de problemas”


‘Watch and learn’ (mira y aprende), por Michael Maslin

ritos? Tengo demasiados, lógicamente, como para mencionarlos todos. Me encanta el conjunto de la trayectoria de la revista, su significado y evolución, desde sus primeros años hasta hoy, pasando por su llamada Edad de Oro. Y como momento que más destacaría, me quedo con la decisión del fundador y primer director de la publicación de poner un sombrero de copa de la época victoriana -hoy conocido por todos como Eustace Tilley- en su primer número. ¿Quién fue Peter Arno y por qué ha escrito un libro sobre él? Peter Arno fue un viñetista que empezó a colaborar con

The New Yorker cuando la revista llevaba solo seis meses en la calle. Con el tiempo, se convirtió en su firma estrella, y como lo calificó Harold Ross, nuestro primer trasbordador Pathfinder. Arno puso el listón gráfico extraordinariamente alto, con unas viñetas de tanta calidad que, gracias a él, los trabajos de The New Yorker se convirtieron en los mejores de todo el sector. Literalmente, salvó a la cabecera de la extinción ya en su primer año de vida, y contribuyó a que se creara toda una cultura en torno a ella, así como en torno al viñetismo y las artes gráficas. Su vida fue, además, tan emocionante como su arte. Me parece una figura tan

admirable, tan irresistible, que sentí la necesidad de escribir un libro sobre ella, también porque nunca se había hecho. Se habla de que vivimos una época de excesiva corrección política, y lo que es peor, el año pasado Francia sufrió el ataque de Charlie Hebdo. ¿Malos tiempos para el humor? No. Los tiempos no podrian ser mejores para el humor y los humoristas de todo tipo. El humor es el resorte más importante que tiene el mundo. Cuanto más serio, peligroso y confuso es todo, más lo necesitamos. michaelmaslin.com EL DUENDE 69


Añorando Brooklyn Eduardo Lago (Madrid, 1954) se estrenó en 2006 con su primera novela, la extraordinaria Llámame Brooklyn, que acaba de reeditar Malpaso en versión revisada y con la que obtuvo tres Grand Slam: el Premio Nadal, el de la Crítica de Narrativa Castellana y el Ciudad de Barcelona. Llevaba ya dos décadas viviendo en Nueva York, y allí dirigía el Instituto Cervantes, además de ejercer el periodismo literario entrevistando a tótems como Foster Wallace o Martin Amis. Por Paloma F. Fidalgo · Ilustración: Nuria Cuesta ¿Cómo ha cambiado el barrio de Brooklyn desde que publicó usted esta novela? Ha cambiado de tal manera que hoy resulta irreconocible. Se han borrado, por ejemplo, barreras raciales antes infranqueables. Lamentablemente, está siguiendo los pasos de Manhattan, en el sentido de que se está convirtiendo en un lugar inane y un tanto disneyzado. Pero como dictaminó Koolhaas, la esencia de Nueva York consiste en cambiar radicalmente sin perder su naturaleza, que tiene algo extraordinariamente provocativo y vital. Es una ciudad dura, en la que es muy difícil abrirse paso. El Brooklyn de mi novela corresponde al pasado. Los paisajes urbanos son muy importantes en el texto. Son paisajes vividos, y también paisajes leídos. Se echan los ingredientes en bruto a la imaginación y tras un largo proceso en el que no conviene inmiscuirse de manera excesivamente consciente, cristalizan los resultados, 70 EL DUENDE

que se sacan del horno y se dejan enfriar en la página. Pero todo lo que describo lo he vivido en algún momento.

“Como dictaminó Koolhaas, la esencia de Nueva York consiste en cambiar radicalmente sin perder su naturaleza” ¿Qué podemos aprender de la industria y la crítica literarias de Estados Unidos? En Estados Unidos la literatura está altamente profesionalizada, y la industria editorial altamente codificada. Hay espacio para todo tipo de escritores, y también hay dinero. Es un negocio, y lo que cuentan son los beneficios. En este proceso se pierden muchos

talentos primerizos. Es un mundo despiadado y fascinante. Las agencias literarias, tanto las grandes como las de menor entidad, las editoriales, todo el ejército de intermediarios, ya sean editores (me refiero a quienes intervienen los textos, incluso de autores de primer orden), agentes, publicistas… Básicamente, España reproduce servilmente, solo que a pequeña escala, todo este universo editorial norteamericano. Dentro de aquel universo gigantesco hay una parcela pequeñita denominada literatura. También se da el caso en el que autores “literarios” que mueven enormes cantidades de dinero, incluidos escritores de extraordinaria dificultad en algunos textos, como es el caso de Pynchon, entran en la feria de las ventas. Es muy difícil deslindar lo que es verdadera literatura de obras cuasi-literarias que dan el pego. A alguna, incluso le dan el Pulitzer, perpetuando la confusión. El mundo de los “best-sellers”, por otra parte, es sumamente interesante de por sí. Esta cuestión es casi tan compleja como la del realismo y la llamada metaliteratura. De la crítica literaria anglosajona convendría aprender muchas cosas. Claro, nosotros somos un pequeño país, y el “establishment” literario no sólo está anquilosado, sino que hay muchos apaños y disimulos, y el lector está a merced de un sinfín de intereses cruzados, y no sabe a qué atenerse, sólo sospecha que le dan gato por liebre todo el rato. Hay


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Entrevistando a Tom Waits: “Me pasé tres días dando vueltas en coche por los alrededores de Petaluma y al final pasé tres horas con él en un bar de carretera” autores de gran renombre que publican una mala novela, y entonces pasan dos cosas: por un lado la crítica revalida su prestigio, olvidando el consejo de Updkike: juzga la obra, no la reputación; por otro, están las críticas llenas de inquina, por mil motivos, algo tan poco útil como la alabanza ciega. Entre nosotros no suele darse un caso como el hecho de que Geoff Dyer le dé un palo contundente, pero magníficamente razonado, a Julien Barnes, un inglés destroza a otro en las páginas del New York Times. ¿Lo mejor? Que Barnes encaja el golpe con deportividad. Aquí, si un escritor le hace eso a otro se genera un odio siciliano que se perpetúa durante generaciones. Tenemos mucho que aprender; es un problema de pequeñez intelectual. Como periodista, ha entrevistado a Philip Roth, Salman Rushdie, David Foster Wallace… De vez en cuando me tocaba entrevistar a algún escritor comercial, con poco talento literario, pero la verdad es que recuerdo pocos, por no decir ninguno, que no fueran fascinantes. John Grisham, por ejemplo, es una máquina de fabricar millones. Lleva décadas aplicando su fórmula y nunca falla. Recuerdo muchas entrevistas, conversaciones más bien, que me afectaron profundamente. Con Don DeLillo, a quien entrevisté dos veces, con Doctorow, a quien vi otras tantas, con

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Czeslaw Milosz, poco antes de su muerte, con John Ashbery, un poeta inmenso, con Norman Mailer, una fuerza desatada de la naturaleza, con Edward Said, de una lucidez y un sentido de la justicia admirables, y así hasta una treintena. Son entrevistas en profundidad, aunque luego me pedían reducir una conversación de tres horas a 700 u 800 palabras, con Martin Amis, por ejemplo. Debería escribir un libro reuniendo mis entrevistas. Son muchas y entre todas constituirían un curioso canon. Lo interesante es que todos te llevan a “la cocina del infierno” y te describen el complicado proceso de escritura, que es muy distinto según qué escritor lo lleve a cabo. Una entrevista que me resultó particularmente fascinante fue con Tom Waits, que es mago de la palabra, además de un músico extraordinario, con un profundo instinto teatral. Me pasé tres días dando vueltas en coche por los alrededores de Petaluma y al final pasé tres horas con él en un bar de carretera. ¿Cómo fue su paso por el Instituto Cervantes de Nueva York, y qué pros y contras tiene esta institución como promotora de la lengua castellana y su actividad? Llevaba 20 años en Nueva York cuando me ofrecieron el cargo, y me lo tomé como una responsabilidad. Sentí que era mi obligación poner en contacto a las fuerzas vivas de expresión hispánica con las anglosajonas. Lo que recuerdo con más agrado fue la colaboración con el PEN, el festival Voces del Mundo, que auspiciaba Salman Rushdie. La rueda de prensa se hacía en el Instituto, al que llegaban más de 200 escritores de todo el mundo, escritores con preocupaciones de signo político, activistas. Dentro de ese marco participaban muchos escritores latinos (hispanos de EEUU), latinoamericanos y españoles. La mezcla era sumamente positiva, y se trataba de infiltrarse en el tejido cultural de la ciudad, cosa que no resulta fácil. Fue

una experiencia sumamente interesante, me asomé a mundos que no hubiera conocido, y traté a gente de gran interés en un contexto profesional. ¿Nos recomienda una ruta literaria por Nueva York? Voy a improvisar, lo cual es garantía segura de olvidos. Hay libros que proponen itinerarios literarios por Nueva York, y vale la pena comprar uno, estando allí y seguir algunas indicaciones. El sitio adecuado para hacerse con el libro es Strand, en la 12 con Broadway. Me daría una vuelta por Gramercy Park, donde sólo se puede entrar si se tiene llave, pero hay clubes literarios cerca. Me tomaría un Martini en el Hotel Algonquin, en “midtown”. Iría a la Biblioteca Pública de la calle 42; visitaría la Morgan Library, y vería lo que se estuviera exponiendo en ese momento. Y me iría a leer el libro de Truman Capote sobre Brooklyn Heights sentado en un banco de la Promenade, después de atravesar a pie el puente de Brooklyn, que hoy está tan atestado de gente como las Ramblas. Y callejearía incesantemente por Manhattan y Brooklyn. La historia literaria de NY es grandiosa y reproducirla callejeando, y yendo a bares, por ejemplo, es fantástico. Yo me iría a Red Hook, barrio antaño oscuro y peligroso. Aún conserva algo del encanto del viejo Brooklyn.


El alma musical DE LA ciudad Elegida en repetidas ocasiones como ‘la mejor estación de radio de América’ por la revista Rolling Stone USA. y seguida, escuchada y alabada por un nutrido grupo de fans de relumbrón, WFMU se ha convertido en un icono de la cultura cada vez menos underground de Nueva York. Por Jaime Casas · Imagen: Logotipo de WFMU “Somos una emisora que formó parte en sus inicios de la red de college radios”, recuerda Brian Turner, director musical de la cadena. Sin embargo, “a principios de los 90, dejamos ese circuito”. Desde entonces y desde Nueva Jersey, emiten a través del dial para la zona de los cinco distritos de Nueva York, 74 EL DUENDE

además de Long Island.La programación de WFMU también se puede seguir en la red a través de wfmu.org, una web (de aspecto desfasado y poco ágil, cabe decir) en la que se dan cita melómanos de todo el mundo que buscan el disfrutar de “la estética de la radio libre”. Las freeform radio, que surgieron al ca-

lor de la cultura alternativa de los 80 en Estados Unidos, fueron y son uno de los motores de la cultura urbana de las grandes ciudades. La particularidad de WFMU es que reproducen la “estética e ideología de la radio libre”, tanto en la vertiente musical como en los programas de entrevistas y


“Al valor contracultural de WFMU, cabe añadirle otro de no menos importancia: ser capaz de seguir representando al Nueva York más inquieto, sin perder su identidad y mensaje” de debate: “para nosotros, todo vale”, apunta Turner. Este proyecto se diferencia del resto de la oferta radiofónica del país porque “nos posicionamos al margen de cualquier categorización o definición en las que encajan el resto de emisoras de Estados Unidos”, comenta. Funcionan, sin nostalgia, como una emisora tradicional de FM, pero de las antes: “antes de que la radio se convirtiese en un negocio millonario”. Brian Turner es uno de los principales activos de la emisora: su pasión y conocimiento lo han convertido en una referencia para artistas que buscan una opinión contrastada y, sobre todo, a un amigo en la industria. “Tenemos una relación directa con la música y con los músicos, no nos guiamos por presiones”. WFMU no vive de la publicidad; no se financia con cheques en forma de “payola” (pago ilegal que coloca al artista y a su canción en lo alto de las listas). En lo

más hondo de la ciudad del capital, esta radio, que da voz sin pudor a la música de vanguardia y a la cultura de los mensajes incómodos, ha logrado sobrevivir gracias a las donaciones de la audiencia. Grupos como Swans, The Ex, The Chills, Sonic Youth o Faust, sienten “que compartimos una misma filosofía” porque operamos fuera del circuito en el que se mueve el dinero”, apunta. Es la razón por la cual éstas y otras bandas de referencia entran en su web y comprueban la ristra de músicos afines. Quieren que WFMU sea el único medio en el que tocar en directo y en exclusiva. “Es fantástico ser reconocidos por estos grupos como la alternativa. No formamos parte del circo de la industria”. Al valor contracultural de WFMU, cabe añadirle otro de no menos calado e importancia: haber sido capaz de seguir representando al Nueva York más in-

quieto, sin perder su identidad y mensaje. En un contexto como es el de una ciudad que ha convertido su criticada desnaturalización cultural, azuzada por la gentrificación y los tópicos, en una marca registrada, la radio underground parece un vestigio de otra época. “Es nuestro mayor desafío: seguir representando la identidad de una ciudad que cambia, como tantas otras, en algo muy diferente a su verdadera esencia. Seguimos siendo relevantes para Nueva York”, asegura. “No nos dirigimos a toda esa gente que ha llegado a la ciudad animada por la mentalidad que venden los grandes medios, sino a los que quieren dejarse sorprender por nuevas ideas”. WFMU se dirige a los oyentes convencidos en mantener intacta el alma de Nueva York: “esta ciudad fue el caldo de cultivo y motor cultural del planeta”. wfmu.org EL DUENDE 75


Donde habita el teatro Broadway es un paraíso para este arte y por sus escenarios han pasado todas las grandes figuras. El género del teatro musical cobra todo su esplendor en esta ciudad. Por Valeria Reyes · En foto: El curioso incidente del perro a medianoche

Si Hollywood es cine, Nueva York es teatro. La avenida más larga que la atraviesa es Broadway, un lugar famoso por concentrar el mayor número de teatros del mundo. En una visita a la Gran Manzana, resulta imprescindible acudir a la representación de un espectáculo en cualquiera de sus cuarenta teatros repartidos por todo el distrito. Si prefieres ver algo más independiente, la opción es off-Broadway (o el off-off), un circuito teatral más alternativo que muchas veces es el anticipo de obras que luego pasan a Broadway, como ha sido el caso de Hamilton, que ha supuesto toda una innovación en el musical. También en los últimos años está teniendo un gran resurgimiento el teatro hispano, que intenta salir de estereotipos y ampliar su presencia en este mundo, como demuestran, entre otras, On your feet! (ahora en el Marquis Theatre). Hay todos los días en cartelera (menos los lunes, jornada de descanso), una gran cantidad de espectáculos para ver tanto en horario de noche como de tarde, entradas de última hora a precio reducido en TKTS de Times Square (aunque lo mejor es comprarlas con antelación por internet) y también, en algunas obras, sistema de audioguías para que puedas verlas traducidas al español. Times Square Theatre, Radio City Music Hall, Minskoff o Carnegie Hall son alguno de los espacios teatrales más célebres. Si quieres ir entrando en contexto puede ver antes de viajar a esta ciudad Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia), de Alejandro González Iñárritu, un largometraje ganador del Oscar a la mejor película en 2014 e inspirado en las vidas de los actores de un teatro de Nueva York, rodada en un plano secuencia entre camerinos, vestidores y escenarios. Este verano están en programación tres de los musicales más legendarios: El fantasma de la ópera, el espectáculo de mayor permanencia en cartel de la historia de Broadway, con más de 11.000 funciones desde su estreno en 1988 en el Majestic Theatre, teatro donde continúa; Chicago, que lleva desde 1996 en el Teatro Ambassador o Los Miserables, cuya representación llega a su fin en septiembre de 2016. De nueva producción, sigue en cartel para estos meses la ya mencionada Hamilton, del puertorriqueño Lin- Manuel Miranda, el musical más consagrado por la crítica en 2016, con 11 galardones en la reciente edición de los premios Tony y todo un fenómeno en Estados Unidos. El musical trata sobre la vida y obra de Alexander Hamilton, uno de los “padres fundadores” de la democracia americana y del capi76 EL DUENDE


El fantasma de la ópera , el espectáculo de mayor permanencia en cartel de la historia de Broadway, con más de 11.000 funciones desde su estreno en 1988

talismo, cantado y bailado en clave de rap, hip-hop, rhythm & blues y pop, a partir de la biografía escrita por Ron Chernow. Otra opción es ver en el Stephen Sondheim Theatre el espectáculo Beautiful. The Carole King musical, que se acerca a la historia de la artista Carole King, tanto a su música como al icono que supuso para toda una generación. En cuanto a musicales cómicos, uno de los mejor valorados es An act of God, obra escrita por David Javerbaum y dirigida por Joe Montello, que el New York Times ha definido como “increíblemente divertida”, por nombrar solo una de las buenas críticas que ha cosechado. También hay lugar para musicales que tras mucho tiempo en escena llegaron a su fin y que han vuelto a ser producidos, como es El color púrpura,

inspirada en la historia homónima de Alice Walker ganadora del premio Pulitzer en 1983 y que esta vez cuenta con una sublime música jazz, góspel, ragtime y blues. Otra triunfadora en los Tony 2016, es The Humans, de Stephen Karan y dirigida también por Mantello, que se llevó el galardón a la mejor obra de teatro. Precisamente en la misma categoría en la edición de 2015 este premio fue para El curioso incidente del perro a medianoche, producida por el argentino Ricardo Hornos y que sigue programada en el Barrymore Theatre hasta el mes de septiembre. Y para el que no le importe esperar, quizá algunos de estos montajes, adaptados, podamos verlos en España, quien sabe, en un futuro no muy lejano. EL DUENDE 77


Historias para no dormir Nueva York siempre sorprende con espacios singulares que no siempre son lo que parecen. El fascinante espectáculo Sleep no more se desarrolla en un inquietante hotel que sirve como escenario de una sorprendente aventura shakesperiana en la que tú decides qué pasos dar. Por Cecilia Camacho

Hay ocasiones en la vida en las que sin ser apenas consciente de ello, te enfrentas a un espectáculo de tal calibre – por llamarlo de alguna manera, ya que esta palabra se queda corta –, que la sensación que te invade desde el inicio es la de estar dentro de una película de Kubrick. Este peculiar show se llama Sleep No More y se trata de una adaptación de Macbeth, una de las obras más conocidas de William Shakespeare.

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La dificultad a la hora de explicar esta experiencia teatral reside en el misterio que entraña y a los constantes cambios que se suceden en todas y cada una de sus sesiones. Se trata de una experiencia viva, tanto para los actores implicados como para todo aquel que tiene la suerte de poder vivir algo así. Para que os hagáis una idea… en Sleep No More el público está cubierto con máscaras blancas de apariencia veneciana para


garantizar su anonimato, mientras merodea libremente y en absoluto silencio por el mundo épico que gira alrededor de este drama shakesperiano. Cada uno a su ritmo, eligiendo qué ver y a dónde ir. De esta manera, siempre se consigue un viaje diferente y único para cada persona. El singular escenario en el que se representa esta función ocupa una superficie total de unos 9.000 metros cuadrados y está compuesto por un centenar de habitaciones, cuya exquisita decoración está repleta de detalles que, aunque a primera vista parecen solo atrezzo, son fundamentales para comprender esta tragedia acerca de la traición y la ambición desmedida creada por el dramaturgo inglés. Asimismo, aquí cohabitan desde un hospital, un bosque, una tienda de taxidermia, e incluso una botica, entre otras muchas escenografías, y en todas ellas la atmósfera es tétrica, sombría, a veces incluso asfixiante. De ahí que el cabaret-bar, antesala del espectáculo, y donde una jazz band ameniza el lugar, resulte un oasis para aquellos que quieran hacer una pausa durante las tres horas que dura cada sesión (un total de cinco). Todo lo que acontece es insospechado, excitante y muy sorprendente. Tú eliges “tu propia aventura” a partir de las situaciones con las que te enfrentas, y tú decides el nivel de implicación que quieres tener. Un hecho que no tiene parangón.

“Cohabitan desde un hospital, un bosque, una tienda de taxidermia, entre otras muchas escenografías, y en todas ellas la atmósfera es tétrica, sombría, a veces incluso asfixiante” Otra de sus particularidades es que hay ciertos momentos cumbres a los que llegas por sorpresa y ante los cuales solo puedes permanecer ojiplático y tener el impulso de frotarte los ojos al no creer lo que está sucediendo. Sleep No More activa el córtex sobremanera, así como nuestros niveles de adrenalina, dopamina y serotonina sin poder evitarlo… Quien está detrás de esta gran idea es la compañía británica Punchdrunk, cuyo equipo está formado por Felix Barrett y

Maxine Doyle, principales cabezas pensantes, y está producido por Jonathan Hochwald, Arthur Karpati, y Randy Weiner (EMURSIVE) – el cofundador de The Box, un espacio muy particular en el Lower East Side – junto a Rebeca Gold Productions. Ellos son los artífices de este hotel ficticio con estética de los años 30, al que han llamado Mc Kittrick – nombre que proviene de una película de Alfred Hitchcock (Vertigo) –, y que han ubicado en Chelsea (530 West 27th Street), el barrio neoyorquino más conocido por sus galerías de arte que por sus salas de teatro, y donde se desarrolla este fenómeno de público y crítica con más de cinco años en activo. Hasta el momento han sido muchas personas las que han quedado perplejas ante tamaña epifanía. De hecho, a pesar de que las entradas son caras (entre 75 y 95 dólares), no son fáciles de conseguir. Y es que todo aquel que lo descubre como es el caso de la modelo erótica, actriz y vedette estadounidense Dita von Teese, quien llegó a verlo hasta tres veces, lo recomienda. Nos aseguran que seguirán en la Gran Manzana hasta septiembre de este año. ¿Después? Quien sabe… www.sleepnomorenyc.com EL DUENDE 79


fuera de carta Comenzamos un largo recorrido por la ciudad a través de los lugares favoritos de creadores de distintas disciplinas, los “lugares calientes” de la ciudad, fuera de los circuitos y rutas convencionales. Toma nota y únete a nuestro personal paseo por la ciudad. Comenzamos nuestro periplo con el mítico diseñador neoyorquino Tommy Hilfiger. Fotos: debajo, Donna (Brooklyn); en la otra página, café y mesa montada de Jack’s Wife Freda (West Village); limas decoradas y paté de The Eddy (East Village)

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tommy hilfiger Azul, blanco y rojo. Hablar de Tommy Hilfiger es visualizar esa secuencia de colores en una bandera que ya es todo un estandarte en el mundo de la moda como símbolo de estilo estadounidense por excelencia. Bajo la guía, la visión y su liderazgo como diseñador principal, el grupo es hoy una de las pocas marcas de autor reconocidas a nivel mundial por ofrecer prendas de vestir desenfadadas y accesorios frescos inspirados en la cultura clásica norteamericana. Y eso no es tan fácil como parece. Por Laura S. Lara · Foto arriba: Cipriani; en la otra página, Hilfiger ante Katz’s Deli Más que una firma, es un estilo de vida cuyo origen está relacionado directamente con la ciudad de los rascacielos. El diseñador comenzó su carrera en la ciudad de Elmira allá por 1969, cuando todavía era estudiante de secundaria y sólo contaba con 125 dólares y 20 pantalones de campana para abrir una pequeña cadena de tiendas, People’s Place. Su reto era llevar la moda neoyorquina y londinense al norte del estado de Nueva York. Como autodidacta, pronto empezó a diseñar para las boutiques que siempre había admirado y en 1979 se mudó a la Gran Manzana para convertirse en diseñador a tiempo completo. Allí, Hilfiger captó la atención de Mohan Murjani, un hombre de negocios que buscaba lanzar una nueva línea de ropa para hombre y así fue como presentó su primera colec82 EL DUENDE

ción bajo su nombre en 1985, modernizando las camisas de cuello con botones, los chinos y otros clásicos con detalles y ajustes actualizados, un toque de frescura al clasicismo preppy. La actitud juvenil y relajada de sus primeros diseños ha permanecido como un sello distintivo en todas las colecciones posteriores de la firma. Su despegue fue imparable. Premios, reconocimientos, actos benéficos, posición de honor en las revistas de moda más influyentes y campañas publicitarias para el recuerdo como las que realizó en los 90 con talentos musicales emergentes como Britney Spears y Lenny Kravitz. Conforme sus diseños se fusionaban con la cultura popular, comenzó a difundir el mensaje distintivo de su marca hasta convertirse en el gigante de la moda que es actualmente. Su nueva colección Para la temporada otoño-invierno 2016, Hilfiger explora su pasión por el mundo náutico a través de un recuerdo nostálgico que nos transporta a épocas pasadas. La fusión de lo masculino y lo femenino, el encanto y la diversión, cobran vida en combinaciones con un toque irre-

verente y cinematográfico. Jerséis de pescador con inserciones de tul, pantalones marineros de terciopelo, vestidos de seda y caprichosos tops con lentejuelas que combinan con abrigos militares de los años 40, chaquetas de lana, adornos dorados y zapatos brillantes. Dentro de la línea de relojería, cronógrafos de acero inoxidable y sofisticados diseños con diamantes se funden con joyas pensadas para cualquier ocasión. La nueva colección evoca un mundo despreocupado en el que vestirse de gala sienta muy bien. Los favoritos de Tommy Hilfiger – Dónde comer – Pastis (9 9th Ave) “El lugar perfecto para el brunch del fin de semana”, afirma. El filete con patatas fritas de este bistró francés de Keith McNally es todo un icono en Manhattan. Cipriani (376 W Broadway) Este restaurante italiano situado en el corazón del Soho es, según el diseñador, “un clásico”. Se trata de la versión más informal de la oferta de Harry Cipriani y sus paredes están forradas de obras de arte fotográficas. Amaranth (21 E 62nd St #1) Fusiona recetas originales de Italia y Francia. Situado en el corazón de la zona comercial más famosa del Upper East Side de Manhattan y a pocos pasos del Central Park: “imprescindible probar sus calamares a la plancha”.


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tommy hilfiger Comenzó su carrera cuando todavía era estudiante de secundaria y sólo contaba con 125 dólares y 20 pantalones de campana para abrir una pequeña cadena de tiendas, People’s Place Arriba: Donna, a la derecha: The Lowline Lab, debajo: Solomon R. Guggenheim Museum Restoration Completion. Foto por David Heald © The Solomon R. Guggenheim Foundation, NY

Ramones a Debbie Harry. Está asociada con el estilo punk, rock y otros movimientos culturales”, explica el diseñador. What Goes Around Comes Around (351 West Broadway) Uno de los principales almacenes de moda retro de Nueva York, con prendas de diseño cuidadosamente conservadas y una importante colección de bolsos de lujo. Según Tommy Hilfiger, es el “primer destino para quien presume de estilo de vida vintage”. Minetta Tavern (113 MacDougal St.-entre Bleecker y W. 3rd Street) “Cuando el asador parisino se encuentra con la clásica taberna neoyorquina”, en sus propias palabras. Muchos afirman que se sirven las mejores hamburguesas del mundo.

y es famoso porque es donde Sally (Meg Ryan) le enseña a Harry (Billy Cristal) a fingir un orgasmo en Cuando Harry encontró a Sally. Según Hilfiger, su sándwich de pastrami lo convierte en el “mejor establecimiento de delicatessen” de la ciudad.

Katz’s Deli (205 E Houston St) Este deli judío que puede ser el más antiguo de los muchos que hay en la ciudad (1888), está ubicado en el Lower East Side de Manhattan

– De compras –

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Trash & Vaudeville (4 St Marks Pl) “Esta tienda icónica tienda de ropa ha vestido a todo el mundo, desde Los

Olde Good Things (149 Madison Ave / 302 Bowery) “Muebles antiguos y restaurados, mesas de granja hechas a mano, elegancia industrial y mucho más”. Morrison Hotel Gallery (124 Prince St) “El Morrison Hotel Gallery habla de personas”, comenta. Fundado en 2001 por el productor musical Peter Blachley, el propietario del sello independiente Rich Horowitz y fotógrafo Henry Diltz, esta tienda-galería “se ha convertido en la principal referencia en el arte de la la fotografía musical”. Freemans Sporting Club (8 Rivington St) Aúna en una misma planta sastrería masculina y barbería. “Fue concebida para rendir homenaje al desdeñado arte de los productos fabricados a mano de América, la calidad y durabilidad inherentes a las cosas hechas por artesanos expertos”, asegura.


MECA ARTÍSTICA

Jocelyn Simone, trabajando en la peluquería Pickthorn

Plagada de museos y galerías, NYC es una meca a la que acuden artistas de todo el mundo. He aquí sus lugares favoritos. Por Paloma Rodera

Primera parada: Salón de Peluquería Pickthorn, en el 61 de Wyckoffn Avenue, en Bushwick (Brooklyn) intervenido por dos jóvenes artistas españolas, Ana Dévora y Zahira Barneto: “El diseño de la fachada, a base de acrílicos sobre plexiglass, permiten pasar la luz hacia el interior, creando una atmósfera muy especial, ofreciendo cuatro visiones diferentes dependiendo del momento de día”. El espacio ha sido seleccionado por varias revistas como el mejor de la

ciudad en su sector. Nuestra segunda propuesta, de la mano del cineasta norteamericano Jeremiah Kipp es Roosevelt Island. Se trata de una hermosa anomalía, no es la isla de Manhattan ni a meca de la vanguardia, pero tiene algo de fascinante y unico, que descubres a medida que caminas por las estrechas callejuelas de esta minimetrópoli rodeada de agua a cada lado. Más al norte hay un faro gótico donde se siente una sensación generalizada de quietud marítima. Y en el lado sur están las ruinas octogonales de un antiguo asilo. La mejor manera de visitarla es cogiendo el tranvía, que seguro te traerá recuerdos de películas de acción los 70 “made

in Nueva York”. La actriz Corey Tazmania propone el Refugio de la Vida Silvestre Bahía de Jamaica, en Queens. “Es uno de mis lugares favoritos para ‘resetearme. Me permite echar un vistazo a lo que esta zona era antes. Uno puede hundirse en los sonidos que calman el ruido de la ciudad. Me inspira para dibujar, hacer fotos, escribir o relajarme en la hierba con el movimiento del pantano”. Es uno de los mejores lugares para observar más de 330 tipos de aves durante la migración. Es buena escapada de un día, para hacer picnic y disfrutar de la naturaleza a pocos pasos del bullicio. En el corazón de Manhattan, Bryant Park y su cine de verano con

películas antiguas en blanco y negro es un “must”. Está muy cerca de la Biblioteca Nacional y en su césped podemos encontrarnos a un amasijo de neoyorquinos, nativos o de adopción, que extienden sus toallas y ríen o lloran con clásicos que hablan de historias de la ciudad. Con la artista italiana Gabriella Ciancimino nos acercamos a MAAS (Mandragoras Art Space), un lugar destinado a la performance y otros formatos contemporáneos de hacer arte. Situado en Long Island, es imprescindible para conocer la parte más alternativa de la cultura más innovadora de la ciudad. EL DUENDE 85


24 hours plan Nueva York ofrece infinitas posibilidades que van mucho más allá de las rutas turísticas habituales. Le hemos pedido a algunos neoyorquinos de adopción que nos recomienden una ruta “de andar por casa”, con sus lugares favoritos de la ciudad un fin de semana. Por Victoria Bravo · Fotos: Flea Market (Brooklyn) Natalia del Rivero lleva doce años en Nueva York, llegó con dieciocho para estudiar diseño gráfico en Parsons y hace dos abrió su propio estudio. Ahora vive a caballo entre Nueva York y Los Ángeles, además de viajar a menudo al Caribe y México. 86 EL DUENDE


Su día empezaría con un paseo en bici hasta Abraço Coffee (86 E 7th St) donde pediría un café piccolo y un bizcocho de aceite de oliva. Ojo, solo sirven leche entera y se paga únicamente en efectivo. Tras esta recarga de energía se empaparía de arte en la “milla de los museos”(Museum Mile): Guggenheim Museum, el Smithsonian Institute, museo nacional de diseño, o el Neue Galerie, el museo de arte judío/europeo. En este último haría una pausa en el Café Sabarsky donde transportarse a Viena y tomarse un café con nata servido en vaso de cristal sobre una bandeja de plata. Antes del almuerzo echaría un vistazo a las galerías del barrio de Chelsea: David Zwirner, Gagosian, Barbara Gladstone, Danziger, Mary Boone o Paul Kasmin. Como el hambre no perdona, lo saciaría en Jack’s Wife Freda situado en el West Village (Carmine Street). No se puede reservar, pero merece la pena la espera. Es especialmente recomendable el té de menta casero. Para Natalia la mejor forma de pasar la tarde sería de compras por el West Village/Soho hacia Tribeca y descansar tomando un cóctel en Grand Banks (Pier 25, Hudson River Park, N Moore St) mientras ve el atardecer sobre el río. Nos propone dos planes de noche: cenar en The Eddy, en el East Village y tomar una copa en el Lovers of Today, o cenar en el Bistro Petit en Williamsburg, un restaurante de cocina francesa moderna con un toque asiático/coreano que cuenta únicamente con 10-12 plazas, y tomar una copa en Donna (Brooklyn). Pepe Maza, llegó a la Gran Manzana hace apenas un año, tras pasar una temporada en Washington. Trabaja como abogado especializado en derecho internacional, aunque también escribe sobre música y conciertos en la revista Ruta 66. EL DUENDE 87


“para cenar, balzem, sin dudarlo, en el corazón de nolita, donde tienen un ‘flatbread’ de trufa y setas de llorar” Comenzaría su día haciendo jogging por el Waterfront de Brooklyn Heights y se tomaría un café, comprado en cualquier truck callejero, a vista de amanecer. Relajado y aseado, se dirigiría a Rough Trade, en Williamsburg, una tienda de discos en la que puedes comprar vinilos, jugar al ping-pong mientras te tomas una cerveza o escuchas un concierto. Comería en A Friend of a Farmer, en Gramercy, donde tomaría uno de sus famosos Bloody Marys acompañado de un tartar de aguacate o cualquiera de sus impresionantes tortillas. Tras la imperdonable siesta, pasearía por el Lower East Side, en particular por Ludlow y Orchard. Allí, puedes husmear en sus tiendas de guitarras y ropa de segunda mano, además de 88 EL DUENDE

encontrar las gafas que, según Pepe, son las más bonitas de todo Nueva York, en Moscot (inaugurada en 1915). Para cenar, Balzem sin dudarlo, en el corazón de Nolita, donde tienen un “flatbread” de trufa y setas de llorar, además de una carta de vinos decente y a precios razonables. Seguiría la noche rodeado de música escuchando un concierto en The Bell House (Brooklyn), y si se tercia, acudiría al Baby’s All Right, en Williamsburg, un local que cierra tarde. De madrugada, unos tacos de carnitas en el puesto callejero que está frente a su casa, en la Cuatro con la Primera Avenida. Nuestro último cicerone, Neil, proviene de Los Ángeles y llegó a Nueva York para instalarse hace cinco años tras terminar la carrera de Derecho.

Los tres primeros, los pasó en el corazón de la ciudad, en un piso con vistas al Central Park, pero más tarde decidió mudarse al Upper East Side, una zona más tranquila y con más luz ya que tiene restricciones a la hora de construir edificios de demasiada altura. Su día comenzaría en Corner Bookstore (1313 Madison Avenue), una librería donde la gente acude a comprar y charlar con sus vecinos. Después, daría un largo paseo hasta el Midtown por la Quinta Avenida, un camino agradable flanqueado por árboles donde visitaría algún museo como el Cooper Hewitt, dedicado a la historia del diseño o el Metropolitan Museum of Art. Junto a la zona de museos, en la Quinta Avenida con la 89, no dudaría en acercarse a ese bonito café de reciente aper-

tura llamado Heavenly Rest Stop by Bluestone Lane para degustar uno de sus platos favoritos, preparados al horno junto a un café bien cargado. Sin duda, un lugar con encanto ¡y terraza! ubicado dentro de una de las alas de una antigua iglesia frente a una de las entradas de Central Park. Para aislarse del ruido, qué mejor que Aire Ancient Baths, (de una cadena sevillana de spas) en Tribeca y, más tarde, recuperar líquidos con “los mejores cócteles de la ciudad” en Ma Pêche (Chambers Hotel, 15W 56th St). El Centro, en Novena con la 54 es una gran opción de cocina mexicana y después una copa a ritmo de música en directo en el Blue Note Jazz Club(131 W 3rd St), el Smalls Jazz Club (183W 10th St) o el Bitter End (147 Bleecker St).


bianca porcar 2010 había sido un infierno para ella. Buscó un billete destino Nueva York y aterrizó en el mes de agosto. La idea era desconectar durante un tiempo y abrir un blog para hacer naufragar sus pensamientos en la red. Pero, ese ‘container’ de ideas se convirtió en su futuro. Personas anónimas escribían comentarios para pedirle recomendaciones sobre la ciudad y Bianca transformó su experiencia en empresa: “Sola en Nueva York”. Por Rebeca Queimaliños · Retrato de Bianca Porcar por L&LStylePhoto ¿Qué es “Sola en Nueva York”? Son viajes a medida a la ¡Ciudad que nunca duerme! Analizo el perfil de las personas que viajan, planifico su viaje, de principio a fin, en función de gustos y necesidades, pero huyendo siempre de las típicas rutas turísticas. Es una agencia para personas que quieren conocer la auténtica Nueva York, con guías impresas personalizadas, adaptadas a cada cliente y a su viaje, donde aparecen las rutas detalladas de la ciudad. Además, monto tres viajes al año para mujeres que quieren viajar solas en grupos de diez.  ¿Solo para mujeres? De momento sí. Los hombres son bienvenidos, pero creo que mi target es 100% femenino.

Son mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 45 años que quieren disfrutar de una experiencia bastante completa por Manhattan y Brooklyn y recargan energías mientras viajan con otra gente a la que no conocen. Un lugar preferido. Brooklyn. Mi rincón favorito es Carrol Gardens & Cobble Hill. Dos barrios que están pegados el uno al otro y que me han robado el corazón. Cenar en el patio interior de Frankies 457 Spuntino, tomarte un vino en The Jakewalk o un brunch en Buttermilk Channel no tiene precio.  Un barrio que empiece a despuntar… Queens, aunque Astoria puede convertirse en el nuevo Williamsburg.

De los menos turísticos, el Bronx, a pesar de su famosa inseguridad. Tiene muchas cosas auténticas que deberíamos conocer. ¿El viaje más especial que has organizado? El primero, sin lugar a dudas. Simbolizó el principio de mi sueño y de mi pasión por esta ciudad. ¿Un falso tópico que hay que romper? Que en Nueva York se come mal… ¿Tu día perfecto? Pasear sin rumbo y sin lluvia un día de primavera. Un libro que haya que leer antes del viaje… Lugares que no quiero compartir con nadie, de Elvira Lindo. Describe muy bien ese Nueva York que el turista no ve.  Una BSO. Let the River, de Carly Simon, sin ninguna duda. www.solaennuevayork.com EL DUENDE 89


clara alfaro Sus inicios se remontan a una empresa familiar de recambios y motores industriales. Comenzó a diseñar zapatos con pasión y por el arte de “birli birloque”. Enamorada del calzado y con el handicap de encontrar “la horma de su zapato”, lápiz en mano e idea en cabeza, agitó su varita mágica y dijo: “Lo llamaré 5 y medio”. Ahora, esta empresa que surgió de la pasión de crear y de la necesidad de tener un zapato de tacón medio, bonito, funcional, no siempre asequible en el mercado español, aterriza en Nueva York con éxito. Clara Alfaro, psicóloga de formación y un “hay que estar loco para hacer zapatos” de vocación... nos da sus recomendaciones para disfrutar de la ciudad del “keep on moving” mundial, que tan bien conoce, en la que vivido y en la que ahora vende sus deliciosas creaciones. ¡Bienvenidos a New York! Por Esther Ordax “Soy una enamorada de Nueva York y la energía que desprende. Normalmente me muevo por el Upper East Side y Soho/West Village. Después de desayunar, doy un paseo por Central Park, sin perderme la Neue Gallery (5th Av/86th st) o el Metropolitan Museum, con una exhibición de moda permanente (5th Av/44th st). Si a la hora de comer me inclino por algo tradicional americano, voy a J.G. Melon (3rd Av/7 4th St), un clásico de la ciudad con las mejores hamburguesas. Si, por el contrario, me apetece otro tipo de comida opto por ir a Via Quadromo, un italiano con unos paninis buenísimos y un cappuccino espectacular. Barneys (Madison St/61st st) es visita obligada, al igual que fichar los escapara90 EL DUENDE

tes de Bergdorf Goodman (5th Av/57st). También lo es pegar un salto a la Hispanic Society (155st/Broadway). Para cenar, mi restaurante favorito es Sette Mezzo (Lexington Av/10-71st St), su tarta de queso es la mejor que he probado en toda mi vida. Cuando tengo un par de días de más, me gusta investigar el Meetpacking District y el West Village para descubrir tiendas pequeñas y perderme entre sus calles. Nunca me salto el paseo del High Lane. Es una buena opción ir a primera hora (abre a las 7 am) cuando tienes jet-lag y no sabes que hacer hasta que la ciudad se pone en marcha. En esa zona también está el Chelsea Market (9th Av/15st), del que encanta mirar sus tien-

das. En el mismo barrio aprovecho para ver Jeffry, Scoop y Anthropology. Otro plan que intento no saltarme es ir al Whitney Museum (Gansevoort St/Washington St) y comer en Barbutto (775 Washington St), un antiguo garaje muy original, cuyo pollo asado es el mejor de la ciudad. En Mercer Street está 3x1, la mejor tienda de vaqueros del mundo, te los puedes hacer a medida, seleccionar y elegir acabados o bien ajustar algunos ya hechos. Su dueño, Scott Morrison, antiguo jugador “pro “de golf fue en fundador de PaperDenim&Cloth. Por último, si quiero celebrar con una copa que he tenido un buen día, me voy al Boum Boum Room (último piso Standard Hotel/High Lane)”. 5ymedio.com


gabriel moreno Su biografía (Córdoba, 1973) es una búsqueda permanente de la belleza, pero tiene un icono inmutable: la actriz Edie Sedgwick, a la cual inmortalizó en sus dos primeros grabados y de quien todavía representa su esencia en las caras que ilustra: esa fusión de dulzura, inocencia, sensualidad, malditismo y un punto destructivo. El artista,reconocido internacionalmente, es el autor del cartel del El hombre de las mil caras -en la imagen-, la nueva película del director Alberto Rodríguez -La isla mínima o Grupo 7- que se estrena en septiembre. Su relación con Nueva York es casi obsesiva. Viajó en verano de 2007 junto a su novia y su hijo mayor y ya nunca ha vuelto del todo. Desde entonces, intenta vivir allí 2 ó 3 meses al año para inspirarse e inspirar… Por Rebeca Queimaliños En Nueva York siempre tengo la sensación de estar en el centro del mundo. Absorbemos tanto la cultura neoyorkina desde que somos niños pequeños -películas, cómics, canciones, sueños-, que paseas por sus calles y te sientes imparable. No me gusta ir Nueva York como turista. Siempre intento ad aptarme a la vida de la ciudad. Lo que más me sorprendió la primera vez que viajé allí fue descubrir que Nueva York es mucho más Gotham que Nueva York. Impresiona lo vieja que es… Me encanta subirme a una bici a partir de las siete de la tare y pedalear hasta Wall Street, entrar en Luke’s lobster y pedir un “roll” de langosta. Es mi

comida y paseo favorito de Nueva York. Si buscas algo más sofisticado, el restaurante The Modern, junto al MOMA. Callejear por la zona vieja del Downtown es un plan perfecto.  Mi lugar para desconectar… una copa en la cafetería del Hotel Le Parker Meridien maridada con un buen libro. Una galería: Opera Gallery. Hope Glangloff es la artista que más me ha impresionado en los últimos años. El año pasado pude ver su trabajo en vivo y es increíble. Sin duda, es lo que a mi me gustaría ser de mayor…  Es una ciudad para viajar con niños. Tengo cuatro hijos y todavía no he encontrado un lugar más cómodo que Nueva York. Hay parques en cada esqui-

na -aunque algunos sean ridículamente pequeños-, los restaurantes están adaptados a los niños, las aceras son kilométricas, el Museo de Ciencias Naturales es increíble. Ya podrían aprender algo en España… Mi BSO de Nueva York es Eyes, de Rogue Wave. Siempre escucho el mismo disco y la misma canción una y otra vez hasta que la quemo. Esta fue la canción de mi primer viaje en Nueva York y ese verano fue el principio de muchas cosas, así que ese tema se ha convertido en algo muy especial.  Si no te inspiras en Nueva York no lo harás en ningún sitio. No es un tema de musas, es la sensación perpetua de que todo es posible. gabrielmoreno.com EL DUENDE 91


el sabor de la gran manzana

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“En Nueva York es muy común que la gente vaya a comer tacos oaxaqueños, yakitori japonés y pintxos vascos, por ejemplo, en un mismo día” En Nueva York está representado todo el planeta, también en lo gastronómico. Nos acercamos al restaurante Salinas, que comenzó su andadura en el año 2011 y hasta el momento ha sido reconocido como uno de los mejores restaurantes españoles de Nueva York. Su chef, Luis Bollo nos habla de su trabajo, pero también sobre la ciudad. Por Victoria Bravo · Fotos: restaurante Salinas y su chef, Luis Bollo

La oferta culinaria de Salinas se inspira en el espíritu de las Islas Baleares, productos frescos de la huerta mediterránea, otros muchos provenientes del mar como son el pulpo y las gambas, arroces y, como no, el adorado jamón ibérico; todo ello uniendo tradición y técnicas más modernas. A la cabeza del equipo de cocina se encuentra el chef Luis Bollo, procedente de San Sebastián, quien ha trabajado anteriormente en restaurantes tan reconocidos como son Martín Berasategui y Zuberoa. Hablamos con él sobre su restaurante, lo que supone emprender en una ciudad como Nueva York y de cómo viven sus habitantes el tiempo de ocio, entre otras cosas. ¿Por qué viniste a Nueva York y cómo fueron los comienzos? Llegué a Nueva York en el año 99 para abrir el restaurante Meigas que fue el primer restaurante de comida contemporánea española en esta ciudad. Creo que fui un chef que me adelanté a mi tiempo ya que en aquella época no existían restaurantes modernos españoles y, por otra parte, el movimiento de nuevos restaurantes de tapas en Nueva York no existió hasta principio de los 2000 de tal manera que fue un adelantado, con las ventaja de ser el primero y desventaja de no ser entendido cuando intentaba innovar la tradición. ¿Crees que es Nueva York la ciudad de las oportunidades? Nueva York esa una ciudad mágica, llena

de oportunidades, pero también es un mercado muy saturado para cualquier restaurante con una gran competencia. Yo recomendaría a cualquier persona que quisiera buscarse un futuro aquí que aprendiera el idioma y trabajara en varios restaurantes de la ciudad para así conocer los gustos y mentalidad norteamericana antes de intentar ninguna aventura personal.
 ¿Consideras que es más fácil emprender en los Estados Unidos? Es importante notar que tres de cada cinco restaurantes cierran durante los tres primeros años desde su apertura, la razón es el alto costo del alquiler, costos operacionales y sobre todo la competencia con otros restaurantes. La realidad es que, a diferencia con otras ciudades de este país, en Nueva York no puedes permitirte el lujo de trabajar moderadamente. Si el restaurante no llena casi todos los días, el negocio tendrá problemas antes o temprano ya que los gastos fijos y variables no hacen más que subir. Al mismo tiempo, Nueva York es una ciudad muy dinámica donde siempre hay empresarios con nuevos proyectos. Aunque abrir un restaurante puede parecer más fácil debido a una legislación más favorable que la de España, el riesgo de fracaso resulta aún mayor que el de cualquier ciudad importante de España.
Sé que hay apoyos institucionales para los empresarios de grupos étnicos minoritarios y mujeres, en particular, a la hora de pedir préstamos. Pero, debido al alto costo de alquiler, no se puede contar con esos apoyos. ¿Crees que hay una oferta gastronómica variada y que la gente la reclama? La oferta gastronómica es más variada que cualquier ciudad de España o Europa. No es una exageración decir que todas las culturas del mundo están representadas gastronómicamente. Como la sociedad es multicultural y con interés por conocer otras culturas, sí que hay una demanda por variedad gastronómica. Es muy común que la gente vaya a comer tacos oaxaqueños (de México), yakitori japonés y pintxos vascos, por ejemplo, en el mismo día.
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Arroz ceutí a la plancha y Boquerones al mojo picón, de Salinas NYC

¿De dónde obtienes los productos españoles que utilizas en tu cocina? Existen una gran cantidad de suministradores establecidos ya por décadas en la ciudad y conseguir productos españoles no es un problema. Algunos ejemplos son De España Foods, Olé-olé Foods, Catalan Gourmet y Sunrise. ¿El plato con más éxito en Salinas? No te hablaría de un plato sino del concepto de tapas, lo cual ha permitido a la cocina española evolucionar hasta ser una de las más respetadas en la ciudad. Los clientes que vienen a mi restaurante son muy abiertos y están dispuestos a probar desde las tapas tradicionales hasta las creativas. También debo decirte que hemos tenido mucho éxito con la sección de arroces y fideos contemporáneos. Los clientes están dispuestos a ir más allá de la paella tradicional y disfrutar de un arroz meloso con cola de buey servido con flores de primavera. ¿Cómo viven los neoyorquinos su tiempo libre? No podemos categorizarlos en un solo grupo. Aquí si tienes una buena educación y un buen trabajo y conexiones, la vida puede ser maravillosa ya que hay mucho que hacer. Pero si no es así, hay mucha gente que necesita dos y tres trabajos para sobrevivir ya el costo de la vida es muy alto. ¿Nos podrías decir cuáles son tus lugares favoritos de la ciudad? Ya que estoy en Chelsea, voy a recomendar algunos sitios representativos del barrio tales como el Chelsea Market, High Line Park y Whitney Museum of American Art. ¿Cómo resumirías Nueva York en pocas palabras? Caos en orden y libertad con sus propias reglas. Restaurante Salinas. 136 9th Avenue. www.salinasnyc.com 94 EL DUENDE

“En esta ciudad no puedes permitirte el lujo de trabajar moderadamente. Si eL restaurante no llena casi todos los días, el negocio tendrá problemas antes o temprano”


para no perderte Bares

Museos y salas de exposiciones Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum 2 East 91st Frick Collection 1 E 70th St Hispanic Society 155st/Broadway Mandragoras Art Space 36-01 36th Ave, Long Island City Met Breuer 945 Madison Ave Metropolitan Museum 5th Av/44th St Neue Gallery 5th Av/86th St Solomon R. Guggenheim Museum 1071 5th Ave The Morgan Library & Museum 225 Madison Avenue at 36th St The Museum at FIT- Fashion Institute of Technology 227 W 27th St The Rubin Museum of Art 150 W 17th St Whitney Museum Gansevoort St/ Washington St ––––––––

Galerías de arte

Barbara Gladstone 515 W 24th St Danziger 95 Rivington St David Zwirner 525 W 19th St Gagosian Varias direcciones Mary Boone 541 W 24th St Morrison Hotel Gallery 124 Prince St Opera Gallery 791 Madison Ave Paul Kasmin 293 10th Ave ––––––––

Restaurantes y cafés

A Friend of a Farmer 77 Irving Pl # 1 Abraço Coffee 86 E 7th St

Amaranth 21 E 62nd St #1 Balzem 202 Mott St Barbuto 775 Washington St Bistro Petit 170 S 3rd St. Brooklyn Buttermilk Channel Carrol Gardens. 524 Court St, Brooklyn Café Sabarsky (dentro de Neue Gallery) 1048 5th Ave Cipriani 376 W Broadway El Centro 824 9th Ave Frankies 457 Spuntino 457 Court St Heavenly Rest Stop by Bluestone Lane 2 E 90th St J.G. Melon 3rd Ave/74th St Jack’s Wife Freda 50 Carmine St Jubán 207 10th Ave Katz’s Deli 205 E Houston St Luke’s lobster 26 S. William St; varias direcciones Minetta Tavern 113 MacDougal St Pastis 9 9th Ave Ralph’s Coffee 711 Madison Ave Salinas 136 9th Ave Sette Mezzo Lexington Av/10-71st St The Eddy 342 E 6th St The Jakewalk 282 Smith St The Modern 9 W 53rd S Via Quadronno 25 E 73rd St ––––––––

Otros espacios

Aire. Ancient Baths (Spa) 88 Franklin St Bryant Park (Cine de verano) 85-99 W 40th St Central Park 61,Wyckoff Ave

Freemans Sporting Club (Sastrería y barbería) 8 Rivington St Hotel McKittrick (Espectáculo Sleep no more) 530 West 27 th St Jamaica Bay Wildlife Refuge Center 04 Cross Bay Blvd Pickthorn (peluquería) 61 Wyckoff Ave The Lowline Lab 140 Essex St ––––––––

Compras

Moda y complementos 3x1 15 Mercer St Barneys Madison St/61 St Bergdorf Goodman 5th Av/57St Chelsea Market 9th Av/15St Jeffrey New York 449 W. 14th St Tiffany & Co 727 5th Ave Moscot (óptica) 108 Orchard Street y dos direcciones más Trash & Vaudeville 4 St Marks Pl

Segunda mano Beacon’s Closet 10 W 13th St/ 74 Guernsey St, Brooklyn Buffalo Exchange 504 Driggs Ave, Brooklyn (varias direcciones) Brooklyn Flea 80 Pearl St, Brooklyn/ 50 Kent Ave. Brooklyn 2nd Time Around (varias direcciones) Olde Good Things (mobiliario) 149 Madison Avenue /302 Bowery What Goes Around Comes Around 351 West Broadway

Angel’s Share 8 Stuyvesant St Aphoteque 9 Doyers St Baby’s All Right 146 Broadway, Brooklyn Bar del Hotel Algonquin 10036, 59 W 44th St Bathtub gin 132 Ninth Ave Boum Boum Room Standard Hotel/ High Lane Death + company 433 E 6th St Donna 27 Broadway, Brooklyn Grand Banks Pier 25, Hudson River Park, N Moore St Haven Rooftop 132 West 47th St Hotel Delmano 82 Berry St, Brooklyn Hotel Le Parker Meridien 119 W 56th St Le Bain en el Standard 444 W 13th St Le Baudoir 135 Atlantic Ave Lovers of Today 132 1/2 E 7th St Ma Pêche Chambers Hotel, 15W 56th St Monarch 71 W 35th Street. 18th floor Please don’t tell 113 St. Marks Place SixtyFive en el Rainbow Room 30 Rockefeller Plaza, 65th floor Spyglass Archer Hotel 47 West 38th St The Ides at The Wythe Hotel 80 Wythe Ave The Press Lounge 653 11th Ave. 16th floor The Raines Law Room 48 W 17th St The Richardson 451 Graham Ave, Brooklyn The Roof at Viceroy Central Park 124 West 57th Street. 29 th floor

Librerías Corner Bookstore 1313 Madison Ave McNally Jackson Books 52 Prince Street Strand 828 Broadway The Community Book Store 212 Court St, Brooklyn Three Lives & Company 154 W 10th St

Salas de conciertos Bitter End 147 Bleecker St Blue Note Jazz Club 131 W 3rd St Rough Trade (y tienda de discos) 64 N 9th St, Brooklyn Smalls Jazz Club 183W 10th St The Bell House 149 7th St. Brooklyn EL DUENDE 95


toma nota

Amor, a toda costa Woody Allen siempre cuenta que empezó a pensar en la muerte casi antes de arrancar a hablar. La fatalidad del ser humano le ha preocupado toda su vida y, ahora, que tiene 81 años más aún. Las relaciones familiares y la religión también le han traído por el camino de la amargura casi siempre, las mira con distancia ironía, aunque más los asuntos de fe que la familia. Todos estos temas se resumen una vez más en su película número 47, Café Society, la diferencia es que esta vez al director de Brooklyn se le ve más el plumero de la edad y, por eso probablemente, le ha salido su historia más romántica. La de un aspirante a algo (Jesse Eisenberg) que viaja entre la Costa Oeste y la Costa Este para encontrarlo. Da con el amor en ambas costas, con dos Verónicas (Kristen Stewart y Blake Lively), pero el éxito le llega en la noche de Nueva York no en el Hollywood dorado al que rinde un pequeño homenaje. Ligera, como el Allen más reciente, pero agradable y tierna, con un Los Ángeles y un Manhattan que echan un pulso a la luz de atardecer. Por Irene Crespo Café Society. De Woody Allen. Con Kristen Stewart, Jesse Eisenberg, Blake Lively, Parker Posey y Steve Carell. Comedia romántica. Estreno: 26 de agosto.

Tras los pasos de Inge Morath. Una mirada sobre el Danubio Ocho fotógrafas rinden homenaje en esta exposición a la labor de Inge Morath, pionera de la fotografía documental y la primera mujer en formar parte de la prestigiosa Agencia Magnum. En verano de 2014, estas ocho fotógrafas trazaron el mismo itinerario que realizó ella en la década de los 50 y los 90 por el Danubio. De este modo, crearon un nuevo imaginario visual a través de 150 imágenes que se combinan con las de Morath en esta muestra gratuita. Hasta el 2 de octubre de 2016 en Espacio Fundación Telefónica. Más información espacio.fundaciontelefonica.com


Foto: Inge Morath. Paisaje cerca de Viena, 1958 ©The Inge Morath Foundation/ Magnum Photos/Contacto.

VUELVE “INÉDITOS” Regresa ‘Inéditos’. El proyecto de La Casa Encendida para fomentar la llegada de los jóvenes comisarios al circuito profesional. Los proyectos ganadores que se exponen han sido los de Alberto Berzosa, con un retrato del movimiento que constituyó la oposición al franquismo desde finales de los setenta; el de Carolina Jiménez, que profundiza en la idea de la narración como capacidad para intercambiar experiencias; y el de Irina Mutt, sobre los usos y desvíos del texto en las prácticas artísticas. La Casa Encendida · Hasta el 18 de septiembre Foto: A. Berzosa. Ma-

drid Activismos (1968-1982) Guerra del pan (1), 7-8-1976. Foto anónima 96 EL DUENDE


urbanikart

- Inspiración callejera en Nueva York Son artistas del Photoshop. Un grupo de diseñadores gráficos -Berlín, París, Londres y Nueva York- decidió impulsar la firma UrbanikArt en el año 2013 y, desde entonces, se inspiran en collages, carteles, portadas de revistas, fotografías o señales de tráfico para crear camisetas que sólo se venden online. Su sello: la irreverencia y la originalidad. Les preguntamos por su relación -artística- con la capital mundial de las tendencias. Lo mejor de vivir Nueva York… Es una ciudad en constante movimiento y sin límites artísticos. Para nosotros es una fuente de inspiración inagotable…

Cuando nos cruzamos con alguna persona con prendas Urbanikart sentimos… orgullo. Es una satisfacción ser testigo de cómo se trasladan tus ideas a la vida real. Imaginaos si Leonardo Da Vinci se hubiese cruzado con una de sus obras por la calle. Sin duda, si él o Picasso fuesen artistas contemporáneos, utilizarían todos los medios para revelar su arte. Ellos se hubiesen convertido en diseñados igual que Philippe Starck -diseñador- se convirtió en artista. Vivimos en un momento artístico muy interesante en que las artes se fusionan continuamente.

Un lugar inspirador… Times Square. Es un lugar en constante renovación y epicentro de las mejores fiestas de Nueva York. Central Park también es buen lugar para inspirarse: el paréntesis verde en el que conviven todos los estilos. Y, por supuesto, las paredes del Bronx o Harlem… Los materiales de nuestros diseños… respetan 100% el Medio Ambiente. Y todos los que formamos parte del Urbanikart vivimos en diferentes capitales y todos utilizamos vehículos eléctricos o caminamos. Es bueno para el medioambiente y para mantenerse en forma… urbanikart.es

Si no pudiste hacerte con un ejemplar de la edición especial “18 años de la revista El Duende: Iconos de una generación”, recuerda que aún está a la venta en las mejores librerías de toda España a un precio más que especial (10 euros). Y además, vien con un regalo muy especial, una camiseta de Urbanikart. Puedes ver el listado de tiendas en www.duendemad.com/duende156

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EL DUENDE 156. COLECCIÓN D-CIUDADES: NEW YORK  

Revista El Duende. Julio 2016. Colección D-Ciudades: New York, formato libro, tapa dura. 190x270 mm

EL DUENDE 156. COLECCIÓN D-CIUDADES: NEW YORK  

Revista El Duende. Julio 2016. Colección D-Ciudades: New York, formato libro, tapa dura. 190x270 mm

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