En enero de 2015 el teólogo Michael Paul Gallagher se enteró que sufría un grave cáncer. Era el tercer cáncer detectado y el resultado era muy incierto. Pero a él la noticia le iluminó recuerdos, le hizo comprensibles las voces de viejas lecturas y le dio ánimos para escribir un diario de sinceridad casi desvergonzada «por si puede ayudaros también a vosotros a vivir más auténticamente».