La Iglesia es esencialmente misionera. De ahí que todos los que tienen la experiencia de haberse encontrado con el Resucitado son enviados a comunicar esa
Buena Noticia. Este artículo presenta la tarea del apóstol como un preparar horizontes que sean espacio de encuentro y susciten una respuesta de fe en los destinatarios del anuncio. se señalan también algunas de las interferencias que
pueden dificultar la transmisión del kerygma; y, por último, se recorren algunas
de las herramientas –tomando como modelo el sentido de misión ignaciano– que
el apóstol de hoy debe tener en cuenta en su tarea de anunciar a jesucristo.
Revista SalTerrae (Septiembre 2017)→ ow.ly/OVbu30dAON1