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*HYYETH|634524] Las cartas de Galdós abarcan prácticamente toda su vida adulta. A través de ellas, podemos conocer las fuentes del torrente artístico de un ser extraordinariamente creativo, reveladas a veces en una exposición discursiva a un colega, o liberadas y sorprendidas en un momento de íntimo ocio en carta a una amante. Como protagonista del destino histórico de su país, es posible encontrar también en estas cartas pistas sobre nuestra identidad nacional. Esta edición de todas las cartas disponibles escritas por Benito Pérez Galdós, organizada cronológicamente, nos pemite ir desentrañando la evolución de sus ideas y querencias como una trama en el telar, es decir, horizontalmente, en este movimiento a través de las décadas del final del siglo XIX y principios del siglo XX. Su poética, su postura ideológica, de clase y de género, su personalidad de amigo, de luchador, de amante, están aquí. Toda una invitación a los lectores y estudiosos de Galdós a un trato más estrecho con la historia de su vida y las historias de las vidas que él creó en su arte.

En cierta biblioteca, «detrás de unos volúmenes descabalados de Las mil y una noches», estuvo un tiempo el Libro de Arena. Parece que, como unas hojas en el bosque, acabó oculto en uno de los húmedos anaqueles de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Las mil noches y una noche es otro libro de arena.

Fue el autor del Libro de Arena quien analizó el «destino paradójico» de Mardrus. Sospecha Borges que el doctor, en su deseo de «completar el trabajo que los lánguidos árabes anónimos descuidaron», añade en su traducción «paisajes art-nouveau, buenas obscenidades, breves interludios cómicos, rasgos circunstanciales, simetría, mucho orientalismo visual». Pero, quizá por ello, fue esta edición la que acabó de popularizar en occidente las 1001 Noches, un «libro de admirable lascivia, antes esca­moteada a los compradores por la buena educación de Galland o los remilgos puritanos de Lane». Y Blasco Ibáñez, que desde su destierro parisino había escrito un nostálgico soneto a su «adorada España», decidió poner al alcance del lector espa­ñol las historias de Schahrazada, según la fresca y regocijante versión de Mardrus.

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Revista de Novedades Grupo Anaya 2015  

Octubre 2015