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PREMIOS LOGROテ前 DE NOVEL A 2016 A L GA I D A

Diseテアo de cubiertas: masgrafica. Dossier: proyectos grテ。ficos PGA

Dossier de Prensa

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PREMIOS LOGROÑO DE NOVEL A 2016 A L GA I D A El IX Premio Logroño de Novela nace en la cuna del castellano para convertirse en referencia literaria hispanoamericana. El Premio Logroño de Novela, convocado por el Ayuntamiento de Logroño, la Fundación Caja Rioja y la editorial Anaya, a través de la firma Algaida, está dotado con 45.000 euros y una escultura del artista riojano José Carlos Balanza. Este año, además, se lanza el I Premio Logroño de Novela para Jóvenes Escritores.  El jurado de esta edición ha estado formado por Javier Reverte (presidente),  Berna González Harbour, escritora y directora del suplemento cultural del diario El País Babelia; Fernando Olmeda, Ángel Basanta y Montero Glez, ganador de la edición pasada con la novela Talco y bronce.

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una fugaz historia de amor abre la puerta a una intensa indagación en la memoria histórica

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MANUEL RICO

UN EXTRAÑO VIAJERO PREMIO LOGROÑO DE NOVELA 15,40 x 23,00 cm 431 páginas | Rústica 978-84-9067-479-6 2963061

€ 18,00

 *HYYEZA|674796] EBOOK 978-84-9067-480-2

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IX PREMIO LOGROÑO DE NOVEL A 2016 MANUEL RICO (Madrid, 1952) es poeta, narrador y crítico literario. Licenciado en Periodismo, ha colaborado en diversos diarios y revistas (El Mundo, Cuadernos Hispanoamericanos, Ínsula, Letra Internacional, Mercurio, Turia…). Ejerce la crítica de poesía en el suplemento Babelia, del diario El País. Es autor, entre otras obras, de los libros de poemas La densidad de los espejos (Premio Juan Ramón Jiménez de 1997), Donde nunca hubo ángeles (2003), Fugitiva ciudad (2012) y Los días extraños (2015). La mujer muerta (2000 y 2011), Los días de Eisenhower (2002) y Verano (Premio Ramón Gómez de la Serna 2009 son sus últimas novelas. Es autor del ensayo Memoria, deseo y compasión (2001) sobre la poesía de Vázquez Montalbán y de los libros de viajes Por la sierra del agua (2007) y Letras viajeras (2015). Dirige la colección de poesía de Bartleby Editores y colabora con artículos de política y cultura en el diario digital Nueva Tribuna. Con Un extraño viajero ha obtenido el IX Premio Logroño de Novela.

Una noche de invierno llega un extraño viajero a un hotel rural de la sierra de Madrid. Aunque carece de documentación, Lucía decide alojarlo. El recién llegado le inspira tanto desasosiego como curiosidad, pero pronto comparten un fugaz encuentro amoroso. Al poco tiempo el hombre desaparece, dejándole una escueta nota, el recibo de un laboratorio de revelado y sesenta dólares. Cuando Lucía trata de recoger el encargo, descubre que el recibo tiene más de medio siglo. Es sólo el principio de una inquietante investigación. A medio camino entre la novela histórica y el relato fantástico, Manuel Rico parte de una historia de amor para profundizar en la memoria histórica más reciente. Cuando se descabalan los ejes del espacio y el tiempo cualquier cosa puede suceder, como que de nuevo tomen forma los fantasmales campos de trabajo del franquismo o surjan espectros como el escritor Humphrey Slater, desaparecido en extrañas circunstancias en 1958.

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ENTREVISTA ¿Cómo nace Un extraño viajero? Surgió a partir de una imagen que parece inspirada en un título de Italo Calvino y que durante mucho tiempo se fijó en mi mente: al hotel rural de un pueblo de la montaña al norte de la región de Madrid, una tarde de invierno y de ventisca llega un viajero. El hotel está vacío, sólo lo habita en ese momento su propietaria, que lo recibe entre temerosa y desconfiada por su aspecto humilde y misterioso y, a la vez, de un sutil atractivo. El encuentro imaginado me animó a construir una historia de amor que debería tener un final imprevisto, al margen de lo convencional. La historia de amor, que se desarrolla en unos meses de 2005, es fugaz, se quiebra en un determinado momento para dar paso a otra historia… El viajero, Salko Hamzic, de origen serbio, abre, con su breve estancia en La Casona, ventanas a un mundo inesperado, a una realidad que pese a haber marcado durante décadas a los pueblos de la zona, está silenciada, enterrada en el olvido. Lucía Olmedo, la anfitriona y protagonista, acaba intimando con él y, cuando este se marcha, descubre, entre los objetos que olvida en el hotel, uno que acaba conduciéndole a la memoria de los presos que construyeron, en los años 40 y 50, un importante y conocido embalse cercano al pueblo. Se trata del resguardo de un viejo encargo en una tienda de revelado de fotografías. Del amor a la realidad de los campos de trabajo en los que, con mano de obra esclava, se construyeron grandes infraestructuras, algo de lo que tenemos una visión superficial. Lo que llega a conocer Lucía es el mundo en blanco y negro en que se sumergió un periodista extranjero, Elio Andric, que, de incógnito, llegó a captar con su Leica la vida cotidiana del campo de trabajo durante el tiempo en que residió en él. Un hallazgo más que sorprendente. Una colección de imágenes de un mundo negado por el franquismo se cuela, de pronto, en el presente de Lucía y de sus amigos. Creo que esa posibilidad, casi imposible en el mundo real, hubiera sido un hallazgo de un enorme valor en la reconstrucción de nuestra Historia. No olvidemos

que existen muchos más testimonios gráficos de la cotidianidad de los campos de Alemania o de Austria que de la realidad diaria de los campos de trabajo y destacamentos penales que hubo en España. Eso quiere decir que el argumento de Un extraño viajero se sustenta en una investigación en el pasado que se inicia a partir de la presencia de Salko en el hotel. ¿Novela negra? ¿Novela histórica? Tiene muchos elementos de intriga propios de la novela negra pero no la calificaría de novela negra. La calificaría sin más de ficción pura y dura: con ingredientes de la novela negra, con tintes de novela histórica y con cierta carga de introspección relacionada con el pasado y con la vida diaria de los personajes: de Salko, de Lucía, de Lina, la empleada del La Casona, de los amigos de Lucía, de Elio Andric, el fotógrafo que viene del pasado, de Gloria Aldana, superviviente de aquel tiempo… Es también, una contribución a la recuperación de la memoria histórica en una de sus facetas menos conocidas. No “otra novela sobre la Guerra Civil”, sino sobre sus consecuencias en un tiempo especialmente oscuro y velado. Y das vida a un personaje que existió en la realidad, Humphrey Slater… En efecto. El viajero llevaba en su poder un libro suyo con párrafos subrayados y notas en los márgenes. Humphrey Slater fue un periodista y escritor inglés, miembro del PC británico, que estuvo en la Guerra Civil con las brigadas internacionales, que regresó después a Gran Bretaña, donde experimentó un cambio ideológico profundo, editó durante un tiempo la revista Polemic y que volvió a España a mediados de los cincuenta con la pretensión de escribir sus memorias. En 1958 se pierde su rastro en nuestro país: desde entonces nada se sabe de él. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Los artículos que a él aluden lo dan por muerto, pero no hay una sola evidencia de ello. Se han publicado en España, en 2009 y en 2011, dos libros suyos y en los años cincuenta su novela El conspirador inspiró la película del mismo nombre que protagonizaron Robert y Elizabeth Taylor y que tuvo un gran éxito, incluso en España. Yo novelo una hipotética vida posterior a 1958 de Slater entrelazada con la que

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MANUEL RICO viven mis personajes. Esa hipótesis es pura ficción, pero es perfectamente verosímil. También hay elementos de fantasía. La imaginación juega un papel fundamental. En la novela trabajo con dos tiempos: el presente, la realidad contemporánea en pleno siglo XXI en una pequeña ciudad con río y restos medievales entreverada por la realidad de Madrid, y el pasado, los años 40, 50 y 60. A lo largo del relato, ambos tiempos conviven, se relacionan… Y la realidad convive con lo imaginario, juega con el tiempo y sus trampas… Algo que sólo en el ámbito de la literatura, de la novela podemos hacer verosímil, casi posible. Está también el mundo de Internet como instrumento de investigación, algo poco habitual en las novelas que indagan en la memoria de la posguerra… Es inevitable. Lucía Olmedo, en su pequeño hotel, tiene, gracias al ordenador, el mundo a su disposición. Por correo electrónico se comunica con algunos clientes. En Internet investiga sobre la vida de Salko Hamzic, conoce la biografía de Humphrey Slater, llega a saber de los descendientes de Elio Andric, el fotógrafo que estuvo en los campos, sobreviviendo en Belgrado, accede a las páginas web sobre memoria histórica, de sus asociaciones… En el tiempo en que se desarrolla la novela, años 2005 y 2006, Google, el principal buscador, llevaba seis años funcionando. Y Wikipedia llevaba un lustro en la red: en 2004 ya suministraba contenidos en 105 idiomas. Los paisajes, el territorio, una comarca a una hora de Madrid y tamizada por un velo de misterio. La Sierra Norte y sus pequeños pueblos forman parte de su mundo de ficción, hace años, en una entrevista en Leer, habló de ese territorio poco conocido como su “particular Celama”… Al menos en tres de mis novelas ese territorio es, además de un escenario, una suerte de personaje telúrico. Tierras poco pobladas, con pueblos medio desiertos, en parte derruidos, con zonas que no superan la densidad de población de un habitante por kilómetro cuadrado y…. a una hora o poco más de Madrid. Tierras que ocultan secretos colectivos vinculados a la Guerra Civil y a la posguerra que nadie

quiere recordar pero de una belleza abrupta, casi primitiva en zonas como la Tejera Negra, o la Sierra del Rincón. Es el reverso del mundo tecnológico que nos abruma hoy. Brezo, El Acebo… son pueblos inventados aunque con un soporte de realidad reconocible. Si, algo tienen de particular Celama esas tierras. Vázquez Montalbán lo calificó de “peculiar triángulo de las Bermudas” en el vértice norte de Madrid. ¿Referencias en la narrativa española? ¿En otras narrativas? Me reconozco en la mejor novela del cincuenta (Marsé, Luis Goytisolo, el Benet de Volverás a Región, Aldecoa, Carmen Martín Gaite) en lo que se refiere a nuestra narrativa. También en Mateo Díez, en Merino, por supuesto en narradores más recientes, casi coetáneos, como Longares, Chirbes, Isaac Rosa o Marta Sanz. Pero en el ciclo del que forma parte Un extraño viajero hay huellas del deslumbramiento por la lectura, allá por los primeros noventa, del novelista austriaco Hans Lebert, sobre todo una novela como La piel del lobo. El mundo que Lebert reconstruye es el de ciertas zonas de la montaña austriaca, pequeños pueblos que fueron testigos de las deportaciones colectivas y de la realidad de los campos de concentración pero que guardaron silencio, un silencio culpable. Hay un paralelismo con esa zona de la montaña del norte de Madrid que yo describo, en la que doy vida a mis personajes. Sobre ello se habla en el Anexo de la novela, un texto que no es ficción y que procede de mi blog Al margen. ¿Literatura de calidad o “novela de entretenimiento”? Literatura de calidad y entretenimiento no deben de ser términos contradictorios sino complementarios, integrados. En mis novelas hay un gran esfuerzo de lenguaje, no prescindo de mi pulsión de poeta, pero apuesto por una literatura que no sea una barrera para el lector. Una literatura que invite y que incite, que atrape y seduzca. Esa ha sido también otra de mis preocupaciones al escribir Un extraño viajero. Que el lector no advierta ni note la “cocina” del autor. Y, por supuesto, arañar en la conciencia del lector, activar una mirada crítica hacia el mundo. Y hacia nuestro pasado reciente.

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cuando la realidad parece mentira, cualquier ficción puede ser cierta 

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abril

TANIA PADILLA

UN SECUESTRO RARO PREMIO LOGROÑO DE NOVELA 15,40 x 23,00 cm 256 páginas | Rústica 978-84-9067-481-9 2963062

€ 18,00

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I PREMIO LOGROÑO DE NOVEL A PAR A JÓVENES ESCRITORES 2016 TANIA PADILLA (Córdoba, 1985) es licenciada en Filología Hispánica, y actualmente realiza un doctorado en literatura española. En 2004-2005 disfrutó de una beca en la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores. Ha impartido talleres de escritura creativa y ha publicado artículos de investigación, cuentos y poemas en revistas y antologías de ámbito nacional e internacional. En 2013 publicó su primera novela, Nosocomio: el diamante negro. En Un secuestro raro utiliza el humor como herramienta para trazar una despiadada sátira del momento actual.

Al término de un mitin de Aurelio Ruz, candidato del PMC (Partido Monárquico Conservador) a las próximas elecciones generales, Leonarda Parda, una mujer sin escrúpulos y con mucha iniciativa, embarca al político en un disparatado viaje que los llevará a atentar contra la Mezquita-Catedral de Córdoba y a recorrer media España con la Policía Nacional pisándoles los talones. Jubilados intrépidos, guardias de seguridad y gente del hampa los ayudarán a salir airosos de un secuestro que en realidad encubre un sacrílego robo y la eterna pugna por el poder.

Un secuestro raro es una sátira político-social que hace un mordaz repaso en clave humorística de los principales temas de la actualidad española. La corrupción, el surgimiento de nuevas formaciones políticas, el poder de los medios de comunicación o el yihadismo son piezas fundamentales en el rocambolesco viaje al que se ven abocados los protagonistas de esta aventura.

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ENTREVISTA ¿Por qué has elegido la sátira para reflexionar sobre la coyuntura política actual? ¿Crees que el humor es una herramienta eficaz para la crítica social? A mí me interesa el concepto clásico de sátira, que consiste en el incesante desfile de personajes, el cúmulo de sucesos y experiencias transformadoras, la vorágine de sucesos que conduce al aprendizaje, a la transformación. No hay historia si los personajes que la empezaron no son otros al acabarla. La distorsión de la caricatura permite poner de relieve, acentuar lo que se quiere denunciar. Es el conocido ejemplo de los espejos deformadores del valleinclaniano Callejón del Gato. El doble enfoque satírico-humorístico permite un paradójico “distanciamiento evidenciador”, que me parece el más oportuno (y saludable) para abordar esos problemas que tendemos a considerar importantes. Por otra parte, la sátira está vinculada al humor, aunque también a la crueldad. A mí me interesa particularmente el humor como una actitud vital, como paradigma bajo el que revisar la vida: el humor como herramienta para contarse el día a día y hacer más tolerable la arbitrariedad o el sinsentido de la actividad humana. La contrapartida de crueldad de ese humorismo se deriva de la injusticia vital, desde luego, que parece exigirnos una actitud más grave. Pero supongo que esto no tiene por qué ser así: se puede ser muy serio siendo cómico. ¿Qué referentes literarios o cinematográficos tuviste en cuenta a la hora de plantear tu historia? Literariamente me interesaba el enfoque esperpéntico, pero tal vez es más evidente en mi historia la influencia del humor inglés: Wilde, Chesterton, Sharpe, y también Eduardo Mendoza, que es un autor que siempre me ha interesado. Por otra parte, Un secuestro raro es una novela muy cinematográfica, y es innegable en su tono y ritmo la influencia del cine de Scorsese o de los Coen. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene escribir una novela con tantos personajes? Y en relación con eso, ¿qué papel desempeña el diálogo?

Un secuestro raro es una novela con un ritmo vertiginoso. La variación de voces es atractiva para el

lector, pero supone un reto para el narrador, que se ve obligado a una constante y variada caracterización que, una vez trazada, es necesario mantener y desarrollar en el tiempo. Si esta caracterización no funciona, esa sobreabundancia de voces se puede convertir en un lastre para la historia. En este sentido, el diálogo permite perfilar caracteres, conferir viveza a la narración. Además, la coloquialidad es una gran baza para el humor; la comicidad de la novela se apoya fundamentalmente en los equívocos dialécticos, los juegos de palabras, los chistecillos que se intercambian los personajes. En tu novela, planteas el robo de la Custodia y dinamitas la Catedral de Córdoba, ¿has pensado que la obra puede resultar polémica para la Iglesia? Claro que sí. Un secuestro raro es una obra un poco canalla. Además, es evidente que el actual conflicto con la propiedad de la Mezquita-Catedral de Córdoba se deja caer en las páginas de la obra. En realidad en la novela se da un repaso al momento actual (sociedad, política, religión…), pero todo eso está como telón de fondo, funciona como parte de las coordenadas espacio-temporales de la trama. A mí lo que me interesaba era contar una historia desde un determinado punto de vista. Todo lo demás es para mí secundario. No hago literatura social porque no me parece que sea posible hacer tal cosa. La literatura es literatura, no creo que admita muchos adjetivos, y cuando los admite, los fagocita de inmediato y ya no significan nada. Un secuestro raro es solo una historia de ficción que no trata de aleccionar ni denunciar nada. Con mi historia solo pretendo entretener y hacer reflexionar, que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. En tu novela hay un robo, un secuestro, un viaje, una historia de amor… ¿A qué género la adscribirías? Yo la calificaría como “sátira político-social”, aunque esta me parece una etiqueta demasiado ambiciosa. Un secuestro raro es, sobre todo, una novela humorística de aventuras. Parece que la literatura humorística está muy denostada y de alguna manera sigue considerándose un género menor, que precisamente por eso históricamente ha intentado asociarse a un propósito moralizador o didáctico; eso

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TANIA PADILLA ha pasado en España desde los tiempos de la novela picaresca. De hecho, se publica muy poca novela de humor, y no siempre es bien acogida por el público. Por ejemplo, recientemente se han publicado dos novelas humorísticas de las que he disfrutado muchísimo: Ávidas pretensiones, de Fernando Aramburu, y Nadie es perfecto, de Joaquín Berges. ¿Tiene algo de viaje iniciático el periplo de los personajes a lo largo de toda la novela? Me interesan particularmente las novelas de viajes, y desde luego no es casualidad que mis personajes se enfrenten a un periplo por aire, tierra y mar, atravesando casi toda la geografía española y parte de la italiana. Es un viaje iniciático, por supuesto, transformador. Los personajes acaban la novela siendo otros, particularmente el filósofo. Creo que Eulalio Estero es el personaje más humano, menos caricaturesco, también por eso es el más lúcido y desgraciado de todos. Hay una cita de Cervantes que me encanta: “leer y viajar hace a los hombres discretos”. En este sentido, una historia de un viaje enriquece por partida doble, yo creo que tanto a los personajes como a los lectores, y desde luego al narrador, pues toda experiencia de escritura es un viaje asombroso.

PERSONAJES PRINCIPALES AURELIO RUZ Prometedor líder del PMC (Partido Monárquico Conservador), hijo del actual Presidente del gobierno. Es un apuesto cincuentón de piel aceitunada con gran poder de persuasión y vida disipada. Un ligero incidente que lo deja tuerto del ojo derecho cambiará para siempre su visión de la existencia humana. Los medios de comunicación enseguida se hacen eco de su secuestro a manos de un grupo radical islámico.

EULALIO ESTERO Anciano filósofo, escribidor oficial de discursos de la familia Ruz. Ilusamente, cree en la filosofía como herramienta para una vida digna. Sufre como ninguno la ira de Leonarda Parda, pero a pesar de la edad y los achaques, demuestra tener más vidas que un gato.

LEONARDA PARDA Mujer culta e independiente con ligeros cambios que humor que lleva a todos los personajes (particularmente a los de sexo masculino) por donde le interesa. Alma máter de la historia, imán de aventuras y calamidades, es la carismática lideresa del grupo de intrépidos viajeros.

CRISTÓBAL CHUPS Valiente policía y avezado piloto de helicópteros. Es el único capaz de cuestionar el liderazgo de la Parda, quien enseguida ve tambalearse su beligerante carácter ante las muy viriles armas de seducción de este apuesto inspector.

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