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Pocas, pero rosas / Muchas, porque son orquídeas Martín Alonso Camargo Flórez

Gobernador de Santander Didier Alberto Tavera Amado

Secretaria de Cultura y Turismo de Santander Mariz Nayeth Sánchez Urazán

Diseño y Diagramación Sebastian Escalante Ardila

Proyecto ganador de la Beca Bicentenario del Programa Departamental de Estímulos a la Creación, Producción y Difusión de Obras Artísticas en Santander 2017 en la categoría de Artes Visuales / Nuevas Formas

Agradecimientos Andrea Rey, Donaldo Arciniegas, Fredy Peña, Leonardo Caballero y Santiago Vanegas.

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Pocas, Pero Rosas Fotografía Digital 2017

La oposición estructural que se articula en el proyecto Pocas, pero rosas. Muchas, porque son orquídeas, parte de las determinaciones simbólicas vinculadas a cada una de estas flores por Reyner Banham en su ensayo Industrial Design and Popular Art (1960). Para este autor, la imagen de las rosas fungió al interior de la tradición europea como síntesis de una comprensión aristocrática en la que la unicidad de los objetos suntuarios permitía trazar una línea de exclusión ontológica entre los connoisseurs, ungidos con el buen sentido del gusto, y los otros, los diletantes, amateurs y demás aficionados a lo folclórico. Su eslogan: “pocas, pero rosas; el resto son hierbajos”, se convertiría en el horizonte sobre el que, a finales del siglo diecinueve y principios del ve in te , i r r u m p i r í a a q u el l a e n s o ñ a c i ó n democrática que abogaría por impulsar procesos formativos en el campo de la educación, conducentes a lo que podría considerarse una élite universal de interpretación estética. Sus defensores partirían de la convicción de que el buen gusto sería no tanto una facultad innata sino más bien una competencia adquirida a través de la correcta educación; la cual permitiría que a largo plazo

Siendo así, de ahora en adelante, los productos del capitalismo industrial no tendrían la obligación de ser únicamente de tal y tal manera, sino que, en términos modales, también podrían ejemplificar cualquier otro predicado requerido en un mundo de transformación constante. Ahora bien, y a pesar de que el desplazamiento del sintagma “pocas, pero rosas” hacia “muchas, porque son orquídeas” podría interpretarse como el triunfo de la diversidad en las sociedades democráticas modernas, también podría decirse que este movimiento tan solo encubre la restauración del antiguo régimen estético en el ámbito de la producción industrial. Pues, para seguir con las flores, surgen dudas sobre dónde quedarían todas aquellas que, a semejanza de las margaritas, representan la ingenuidad precientífica del arte popular. O, habría que preguntarse en dónde ubicar la ingente cantidad de flores artificiales que, para el buen gusto de los modernistas, encarnarían el límite de la degradación ontológica en el vilipendiado kitsch. ¿Acaso debería buscárseles un sitio en el no-lugar asignado por los mecanismos represivos del modernismo, como si de un inconsciente sintagmático se tratara? ¿Tal vez un no-lugar del que, a la usanza freudiana, tan solo emergerían cuando se cultive un jardín con eslóganes mucho más inclusivos?

se constituyera una comunidad de intérpretes cualificados en reconocer las ventajas comparativas de diversos productos en medio de una cantidad de opciones de mercado que ya amenazaban con saturar el campo visual de la Modernidad. En el marco de esta acometida onírica, propiedades como la funcionalidad, la adaptabilidad y la innovación, por mencionar solo algunas, pasarían a formar parte de la evaluación estética en tanto criterios que no solo ensancharía su campo, sino que le darían cabida a todos aquellos productos cuyos estándares de calidad tecnológica serían preferibles a los establecidos por los especialistas en el campo de las bellas artes. “Muchas, porque son orquídeas” sería el slogan que condensaría dicho anhelo; en gran medida porque, frente a las aproximadas cien especies de rosas, la variedad de veinticinco mil especies o más de las orquídeas significaría un auténtico triunfo del pluralismo como algo opuesto a una tradición normativa del diseño, restringida a la elaboración de objetos únicos e irrepetibles.

Mientras se espera a que esto ocurra, por el momento, para llevar a cabo este proyecto, se optó más bien por implementar una estrategia expansiva consistente en inscribir un movimiento de negatividad crítica al interior de cada uno de los dos sintagmas de Banham. Dicho puntualmente, para el sintagma “pocas, pero rosas”, se decidió conservar aquella parte de su sentido que remite a lo aristocrático, único e irrepetible; aunque, simultáneamente, se socavó su pretensión de completitud desde la fragmentación visual de sus objetos a través de la fotografía. Lo que podría sintetizarse en la imagen de una rosa que va perdiendo sus pétalos; una rosa evocada in absentia. Respecto al sintagma “muchas, porque son orquídeas”, se tomó la decisión de mantener intacta la multiplicidad de sus objetos, la variedad de criterios de evaluación de sus diseños; aunque no sin haber puesto entre paréntesis el carácter industrial de sus productos mediante la afirmación gozosa del trabajo manual. Con esto, quiso contrarrestarse el exceso de habilidad técnica en gran parte de la producción del arte contemporáneo; apostándole más bien a un proceso en el que cualquiera pudiera implicarse en la creación artística sin importar su pericia –¿un arte para toda la familia? ¿Un arte a la Joseph Beuys? Pasando ahora a dar cuenta del proceso, la primera parte de este proyecto, titulada Pocas, pero rosas, partió de la lectura del libro El Club del Comercio y Bucaramanga – 125 años de historia de Marina González de Cala (1997).

Pocas, Pero Rosas Fotografía Digital 2017

Pocas, Pero Rosas

Fotografía Digital 2017

En este texto, la autora realiza un detallado estudio diacrónico de la que tal vez siga siendo la institución encargada de instaurar el espacio simbólico en el que las élites santandereanas han dado forma a su empleo del ocio y uso del tiempo libre. A lo largo de sus ciento treinta y tres páginas, el lector tiene la oportunidad de dejarse conducir por el movimiento de una narración histórica que le permite entender, entre otras cosas, por qué puede afirmarse que su sede actual tiene todo el derecho a ser designada como “la rosa arquitectónica” de Bucaramanga. Entre otras razones porque con su marquesina de vitrales art decó en el lobby, sus pisos de parqué y sus artesonados con motivos geométricosvegetales en el salón principal, y su pista de bolo americano de aires vintage, el edificio que ha sido su sede desde 1922, acoge con elegancia un moderado eclecticismo historicista en sus partes sin que llegue a reñir con su estructural estilo neoclásico. Parafraseando a González de Cala, para explicar esta diversidad formal ha de señalarse que el uso del fragmento estilístico, por parte del ingeniero italiano Pedro Colón Monticoni, dio respuesta a las exigencias simultáneas de un racionalismo modernista, con su rigurosa distribución espacial, y de un empirismo visual de pronunciada exuberancia tipológica.

En su obra de 2001, Postproduction: sampling, displaying and programming, Nicolas Bourriaud señalaba que una parte considerable de las prácticas artísticas contemporáneas asumen las estrategias del apropiacionismo post-conceptual como un modo de emplear las estructuras formales y los modos de representación diseñados en otros espacios, en otros momentos. De tal modo que, mediante la construcción de protocolos e instrucciones de uso, los artistas de la postproducción llevarían a cabo un trabajo que no partiría de la materia en bruto, la materia prima, sino del material ya informado culturalmente. Una línea de trabajo que, en el marco de la segunda parte de este proyecto, tomó la forma de remezclar algunos de los objetos-escultóricos realizados por el artista estadounidense Vincent Fecteau, con la intención de transformarlos en orquídeas abstractas que estuvieran inspiradas en especies nativas de la región de los Andes orientales colombianos –o por lo menos en aquellas documentadas por Holguer López Toscano en su libro Orquídeas nativas de Santander (2011). El resultado de implementar esta estrategia de remezcla podría describirse como un conjunto de piezas hechas con cartón, papel maché y pinturas acrílicas. Lo cual sería una lectura adecuada desde una perspectiva fenomenológica; pero demasiado parcial para entender el sentido total del proceso creativo. Por este motivo, y en términos relacionales, el resultado debería más bien describirse como el esfuerzo realizado junto a Claudia Carrillo,

Muchas, Porque son Orquídeas Cartón, papel maché, estuco plástico y pintura acrílica 2017

Una voluntad de síntesis que se tradujo en un

diseño en el que fueron yuxtapuestos sin ninguna

vergüenza un estilo barroco en sus ventanas, uno renacentista en las balaustradas y uno neoclásico en las columnatas. Precisamente, fue a partir de esta fragmentación estilística que se planteó la posibilidad de realizar, junto al artista Fredy Higuera, un ensayo visual que se arriesgara a llevar un poco más lejos la acción de fracturar intencionalmente el objeto de la mirada. Algo que diera salida a la fruición de reivindicar la sensualidad del detalle como algo digno de ser elevado a la condición de obra de arte; en contraposición con aquella interpretación del fragmento realizada por aquellos artistas alegóricos que, al contemplar los despojos que ha dejado tras de sí la contingencia de la historia, han decidido esparcir las cenizas de las rosas cuando nada más queda. Es por esta razón que, las imágenes seleccionadas para conformar este ensayo fueron interpretadas como si se tratasen de aquellos pétalos que dejan caer las rosas cuando comienzan a secarse. Pétalos de los que, a la usanza de algunos románticos que los atesoraban en sus libros más preciados como signo de devoción cuasi-religiosa, se espera que conserven todo su olor a santidad en el ámbar de las imágenes fotográficas.

Muchas, Porque son Orquídeas Cartón, papel maché, estuco plástico y pintura acrílica 2017

Dago Rivera, Fredy Celis, Fredy Serrano, Milton Afanador y Patricia Arria, en pos del diseño y construcción de una pseudo-instalaciónescultórica caracterizada por: i) su excéntricas formas geométricas, ii) sus colores descaradamente kitsch y iii) su orgullosa asunción de unos procedimientos artesanales, rayanos en las manualidades. Un “jardín de orquídeas”, por llamarla de alguna manera, que ansía el beneplácito del mundo del arte santandereano; pero que, tanteando los prejuicios del medio artístico regional, más bien tenga que soportar los comentarios en voz baja acerca del dudoso estatus artístico de estas caprichosas flores de invernadero. ¿Cómo reaccionar a esto? ¿Cómo tomar la delantera? Pues, considerando este proyecto en términos de la lucha por la democratización total de la producción artística; enfatizando las bondades de unas orquídeas que: i) no requieren de grandes costos de producción; ii) son relativamente sencillas de realizar; iii) son muy versátiles museográficamente hablando y, por último, pero no menos importante, iv) son susceptibles de adquirir tantas formas como la dialéctica entre la imaginación y el infinito lo permita. Martín Alonso Camargo FlóreZ

Martín Alonso Camargo Flórez Nació en Pamplona, Norte de Santander, en 1982. Es Filósofo (2005) y Magíster en Semiótica (2009) de la Universidad Industrial de Santander. Debido a su formación, se ha dedicado a la investigación teórica e histórica de las Artes Plásticas y Visuales de Santander y Norte de Santander. Entre sus trabajos publicados pueden mencionarse los artículos Tótems en cuestión, tótems fracturados (2017), María Victoria Porras en clave constructivista (2017), En femenino: apuntes sobre la obra de Esperanza Barroso y Raquel Ramírez (2016) –estos dos últimos junto al historiador Leonardo Caballero Piza– ¿Aquí o al otro lado? Esbozo de la relación entre el arte y la praxis en el mundo contemporáneo (2013), Galería LaMutante o la institucionalización conceptual del arte (2011) y Cuando el arte carece de centro: el retorno de la fantasía romántica en cuatro artistas santandereanos (2011). También se ha desempeñado como profesor, curador, organizador de proyectos expositivos y performer.

Pdf folleto (sebastián)  

Catálogo de la exposición "Pocas, pero rosas. Muchas, porque son orquídeas"

Pdf folleto (sebastián)  

Catálogo de la exposición "Pocas, pero rosas. Muchas, porque son orquídeas"

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