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La Revista del Desarrollo Económico en Venezolano

Componentes de la Estructura productiva de la Industria Venezolana Industrialización Pública y Privada Papel del Estado en la Industrialización

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Desarrollo de la Economía Venezolana

El Rentismo Petrolero El funcionamiento Rentista La trampa


“Persueychon” Editores Ejecutivos: GREYBILI PASTORA SANDOVAL PEREZ MEIBY ANDREINA RIERA PARRA WILSON RAFAEL ALVAREZ LINAREZ JAVIER FRANCISCO RODRIGUEZ CARRILLO JOSÉ ALBERTO LÓPEZ BRACHO Editor de arte: MEIBY ANDREINA RIERA PARRA WILSON RAFAEL ALVAREZ LINAREZ

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na.

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Asistente editorial: MEIBY ANDREINA RIERA PARRA WILSON RAFAEL ALVAREZ LINAREZ JAVIER FRANCISCO RODRIGUEZ CARRILLO Archivo digital: JAVIER FRANCISCO RODRIGUEZ CARRILLO JOSÉ ALBERTO LÓPEZ BRACHO Coordinador de fotografía: GREYBILI PASTORA SANDOVAL PEREZ MEIBY ANDREINA RIERA PARRA - meibyriera@gmail.com Colaboradores: JULISSA ESCALONA. jmetranscripciones@hotmail.com

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13. 18.

La Realidad Socio

Papel del Estado en

economía Venezola-

la Industria Venezolana

na en la actualidad

24.

La apertura pe-

La Industria Vene-

trolera y el poten-

zolana en la Actua-

cial de alianza entre PDVSA y sus

lidad

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Crisis del Modelo Rentista Petrolero

industria Venezola-

Editor de fotografía: GREYBILI PASTORA SANDOVAL PEREZ JAVIER FRANCISCO RODRIGUEZ CARRILLO Jefe de redacción: GREYBILI PASTORA SANDOVAL PEREZ. greisandoval@hotmail.com

Componente de la

Desarrollo de la Economía Venezolana

proveedores. El papel del contexto nacional.


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Los Diversos tipos de industria que se concentran en las ciudades de la región capital y de la región central. En las últimas décadas se va afianzando la localización de industrias en las regiones centrooccidental, Zulia, Guayana y Andes. El desenvolvimiento del desarrollo industrial se ha acelerado con gran magnitud teniendo en cuenta los principales productos de Venezuela, tales como petróleo refinado y sus productos derivados acero, aluminio, fertilizante, cemento, neumáticos, vehículos de motor, comida procesada, bebidas, vestuario, artículos de madera, etc. A continuación trataremos lo temas referidos a los Componente de la estructura productiva venezolana a fin de ampliar nuevos conocimientos y las características que imperan dentro de la industria en cuanto a los procesos y ganancias que surgen de esta; se expresará de forma conceptual y amplia con el fin de obtener un mayor aprendizaje y conocer la aplicación de los conceptos a desarrollar. Donde descubriremos muchos aspectos importantes en el que la industria venezolana y su producción son la base de la estabilidad en el comercio de nuestro país y conocer su historia como los objetivos que podemos emplear. 4


Industrias del Sector Público

En Venezuela contamos con grandes empresas que fueron nacionalizadas por el presidente de la Republica Bolivariana el señor Hugo Chávez Frías en los años 2007, 2008, y año en curso, industrias que generan millones de empleos y producción a nuestro territorio nacional y ahora pertenecen al Estado, como Petróleos de Venezuela es ahora administrada por el Gobierno Nacional, esta es la empresa que genera el mayor ingreso monetario al país, también tenemos la Electricidad de Caracas, Electricidad del CARONI (Edelca), La CANTV, Movilnet, también fueron nacionalizadas, Lácteos Los Andes, Vengas, Tropigas (gas domestico), VENEPAL, Venalum (EMPRESAS DE Aluminio Sanitarios Maracay), entre otras productoras elegidas por el Gobierno como el Hato El Frío (ubicado en apure), la cual era un terreno que ofrecía protección a especies actualmente se pretende transformar en tierras para la agricultura, el Gobierno venezolano nacionalizo SIDOR, y después de dejar de ser privada, pasó a llamarse Siderúrgica Socialista Alfredo Maneiro, el Teleférico de Caracas (ahora llamado Wuarairarepano) y de Mérida, los cuales están situados en parques nacionales, fomentados a la recreación y el turismo, fue enrumbado por el mismo caudal de las situaciones antes recordadas, industria naval, medios de comunicación y entidades financieras BIV, BV, etc. Tomando como muestra la primera Exposición Industrial China-Venezuela, llevada a cabo en el Círculo Militar de Caracas, donde se muestran distintos productos tecnológicos construidos en Venezuela con la colabora5

ción del Gobierno chino, esa industrialización se debe en parte a la transferencia tecnológica, un convenio donde además de construir artefactos, se pueden mejorar gracias a que venezolanos se han apropiado de esa tecnología para el desarrollo del país. No obstante las cifras del BCV sobre el comportamiento de la economía durante el primer trimestre de 2009 ponen de relieve que Venezuela está experimentando un grave deterioro de su base industrial. La industrias del Estado se encuentran en una situación muy difícil: unas quebradas y otras en proceso de quiebra; las del aluminio corresponden al primer grupo y Sidor al segundo. Una mezcla de corrupción, altos costos y falta de competitividad están liquidando a esas empresas. En tal sentido, ya se dio inicio a mesas técnicas sectoriales con el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, con el fin de discutir con las cadenas productivas las necesidades más urgentes y disipar existencias de

desabastecimiento. Como ya sabemos la mayor rentabilidad industrial que tiene el país es el petróleo nacional, aunque si existiera un buen manejo y una buena gerencia tanto de nuestros ingresos e industrias, nos encontraríamos en un ambiente económico estable. Lo que se quisiera lograr es que fuéramos un país completamente productor y explotador de nuestros propios recursos como lo fuimos antes de la aparición del petróleo. Si se evitara la corrupción y el excedente de costos se podría mejorar.

Industria del Sector Privado El descenso de los precios del petróleo derrite el ingreso de divisas y obliga a disminuir las importaciones, sin embargo, el ajuste no se reparte de forma equitativa entre el Gobierno y el sector privado de la economía. La producción industrial privada ha sumado un nuevo dato a las señales de desaceleración que emite la economía. El Banco Central de Venezuela registra que en los primeros cinco meses de este año la industria manufacturera incrementa la producción en 4,56%, una magnitud que prácticamente representa la mitad de 8,04% obtenido en el mismo período del año anterior. Analistas coinciden en que el desenvolvimiento de la industria es clave para generar puestos de trabajo y disminuir la dependencia del petróleo. El presidente de Conindustria, afirmó en un congreso organizado para evaluar la marcha del sector que los controles de precios, el control de cambio, la rigidez del mercado laboral, y la sobrevaluación de la moneda derivan en pérdida de competitividad, mayores costos y descenso de la producción. Desde febrero de 2005 la administración de Hugo Chávez mantiene anclado el tipo de cambio en 2,15 bolívares por dólar a pesar de que la inflación venezolana acumula en este período un salto superior a 70%. El resultado es que la moneda está sobrevaluada, un desequilibrio que deriva en que lo que se compra con 2,15 bolívares dentro del país es mucho menos de lo que puede adquirirse con un dólar en el exterior y por tanto se crea una fuerte propensión a importar, circunstancia que impacta a la industria. Los productos elaborados en Estados Unidos, principal socio comercial del país, se cotizaron el pasado año 15% más baratos que los nacionales, de acuerdo con datos del Banco Central. Poca gasolina un factor que también incide en la marcha de la industria es que se encuentra muy cercana al tope de la capacidad y para incrementar la producción necesita invertir, comprar máquinas y equipos para nuevas plantas.


Organismos adscritos Comisión Antidumping y Sobre Subsidios (CASS): Es el organismo competente para conocer y decidir los procedimientos previstos en la ley sobre Prácticas desleales del Comercio Internacional, y su reglamento, así como, en los acuerdos comerciales internacionales, en esta materia, de los cuales es parte nuestro país. Igualmente, este órgano se encarga de sustanciar los casos de salvaguardias comerciales. Superintendencia de Inversiones Extranjeras (SIEX): Es el organismo nacional competente, encargado de instrumentar las políticas dirigidas al tratamiento de las inversiones. La SIEX otorga el registro de inversiones extranjeras y de los contratos de importación de tecnología, así como la calificación de empresas y credencial de inversionistas nacionales. Rivas y Aguilar (2012). Estructura

Productiva “La Industria”.

Trabajo Monográfico. Instituto Universitario de Tecnología “Antonio José de Sucre”. Estado Anzoátegui, Puerta la Cruz—Venezuela 6


Entre los entes encargados de regular las industrias tenemos: Ministerio de Industrias Básicas y Minería Siglas: MIBAM Función: Son competencias del Ministerio de Industrias Básicas y Minería, la regulación, formulación y seguimiento de políticas, planificación y realización de las actividades del Ejecutivo Nacional en materia de Industrias Básicas y Minería. Planificar y ejecutar inversiones para la reactivación, reconversión y creación de empresas básicas y minería que se requieren para impulsar el desarrollo nacional. Facilitar la transferencia de las ventajas comparativas en materia de recursos naturales y mineros a las cadenas productivas de la Industria ligera y la economía popular. Ministerio del Poder Popular para el Comercio (llamado anteriormente Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio). Siglas: MINCOMERCIO Función: formular, regular y ejecutar políticas, planes y proyectos orientados a rescatar, ampliar, modernizar, reconvertir y desarrollar la Industria nacional de bienes de capital y de bienes intermedios; la formación de capital nacional para la integración de la industria petrolera nacional y de energía con los sectores de bienes intermedios y bienes de capital, en coordinación con el Ministerio de Energía y Petróleo. Este a su vez se subdivide en dos Viceministerios:

VICEMINISTRO DE COMERCIO INTERIOR · Promover, diseñar, iniciar, así como viabilizar los proyectos de normativa legal necesarios, para el desarrollo y regulación del comercio interior. · Diseñar y promover, políticas, planes y programas integrales que promuevan el equilibrio, la transparencia y la democratización del Comercio en el Marco de la política de desarrollo endógeno sustentable en todo el territorio nacional. · Formular, coordinar y evaluar con los órganos y entes públicos y privados competentes, las políticas, programas, proyectos y acciones que estimulen, desarrollen y promuevan la participación en las contrataciones del sector público. · Diseñar, políticas y evaluar en coordinación con los órganos y

tes del Ministerio del Poder Popular para el Comercio, los entes que le están adscritos y demás instituciones competentes.

Viceministro de Comercio Exterior Definir la política de Comercio Exterior y de promoción de las inversiones productivas de la República Bolivariana de Venezuela, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y demás órganos y entes competente. Desarrollar la estrategia de las negociaciones comerciales del país, de promoción de las exportaciones, del fomento de la cultura exportadora y de la captación con el Ministro de Relaciones Exteriores y demás órganos y entes competentes. Estudiar los informes periódicos u ocasionales que las distintas dependencias del Despacho del Viceministro de Comercio Exterior y las entidades adscritas vinculadas a este, deben presentar al Ministro o Ministra y, hacerle las observaciones pertinentes en los temas de su competencia. Participar en los comités de asunto s arancelarios, aduaneros y de Comercio Exterior, cuando se traten de materia de su competencia. Coordinar con el Ministerio de Finanzas, la definición de la política tributaria, aduanera y arancelaria, a objeto de estimular oportunamente la industria de bienes de capital y bienes intermedios. Dictar las medidas de la política referente a exportaciones e inversiones.

entes de la administración pública nacional competentes, el sistema de fijación de precios y tarifas de bienes y servicios, con la base en los lineamientos del Ejecutivo Nacional. · Diseñar políticas y programas integrales para el desarrollo de la cultura de calidad de bienes y servicios, así como la defensa y protección al consumidor y al usuario, la contraloría nacional y el desarrollo de la industria nacional. · Diseñar políticas y programas integrales de seguimientos, inspección y control de las normas regulaciones al comercio, en coordinación con los órganos desconcentrados dependien-

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El desarrollo industrial venezolano se expresa en 8.974 establecimientos que ocupan a 46/.653 personas. Diversos tipos de industria se concentran en las ciudades de la región capital y de la región central. En las últimas décadas se va afianzando la localización de industrias en las regiones centro-occidental, Zulia, Guayana y Andes. Desde comienzos de 1960, el gobierno de Venezuela ha dado más prioridad al desarrollo del sector industrial de la economía. Fundado en 1961 en un área rica en recursos naturales, Ciudad Guayana es ahora el mayor centro de desarrollo industrial. Los principales productos de Venezuela incluyen petróleo refinado y sus productos derivados, acero, aluminio, fertilizante, cemento, neumáticos, vehículos de motor, comida procesada, bebidas, vestuario y artículos de madera. El desenvolvimiento del desarrollo industrial se ha acelerado desde comienzos de la década en 1960, conformándose polígono s y barrios industriales con el establecimiento de usinas que manufacturan acero, aluminio, derivados del petróleo, fertilizantes, cemento, neumáticos, vehículos, alimentos, bebidas, textiles, ropa, calzado, productos químicos y plásticos. Actualmente se registran 8.974 industrias que ocupan a 461.653 personas. Entre ellas dominan 868 establecimientos de la gran industria que ocupan a 286.379 personas. La mediana industria se expresa en 2.263 fábricas que ocupan a 100.836 personas. La pequeña industria corresponde a 5.843 establecimientos que emplean a 74.436 personas. La mayor relevancia de paisajes industriales se evidencia en el área metropolitana de Caracas y en sus ciudades satélites, donde se reconocen 4.319 industrias de bienes de consumo con 163.612 trabajadores. Igualmente destacan en los corredores industriales de los Valles de Aragua y del Tuy, especialmente en las ciudades de Valencia, Maracay, La Victoria, Cagua, Turmero, Tejerías y en sus ciudades inmediatas, lo que explica que en esta región central se ubiquen 1.713 industrias que ocupan a 151.381 personas. En estos núcleos industriales se concentra una importante fuerza de trabajo y calificada gestión gerencial, sumándose enormes mercados de consumo. Además, estas industrias se benefician por el fácil acceso de materias primas importadas por los puertos de La Guaira y de Puerto Cabello y el aeropuerto de Maiquetía, y son servidas por la red de autopistas y carreteras que las unen con los principales centros consumidores de la nación. En la región centro occidental el dinamismo industrial de Barquisimeto, Carora, El Tocuyo, Sarare, La Miel y otros núcleos urbanos explica que se reconozcan 798 establecimientos industriales que ocupan a 44.600 trabajadores. En 8

el estado Zulia la pujanza industrial de Maracaibo y sus ciudades satélites ha consolidado a 694 industrias que ocupan a 31.100 trabajadores. En la región de los Andes el dinamismo de San Cristóbal, El Vigía, Barinas y otras ciudades tachirenses y trujillanas, explica el establecimiento de 632 industrias con 19.809 trabajadores. En cambio, es lento el dinamismo industrial en la región nororiental, aunque se reconocen industrias de importancia instaladas en Cumaná, Maturín, Guanta, Puerto La Cruz, El Tigre, Guanipa, con 411 industrias que ocupan a 18.584 personas. Escaso es el desenvolvimiento industrial en los llanos, salvo en la expansión de agroindustrias e industrias de procesamiento de carne en Calabozo, San Fernando de Apure, Valle de La Pascua y otras ciudades, lo que explica la instalación de 112 industrias con 3.013 trabajadores. Menores son las actividades industriales en la Isla de Margarita con sólo 30 establecimientos industriales con 725 trabajadores.


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La industria viene a ser un pilar fundamental para incrementar la capacidad productiva, en el país, dada la prioridad de este sector para la economía venezolana y, siendo el petróleo refinado junto a sus productos derivados como el acero, aluminio, fertilizante, cemento, neumáticos, etc. Los principales productos manufactureros forjadores del crecimiento industrial, por lo tanto a ellos, es necesario ofrecerles un buen desenvolvimiento en el mercado y apoyar su desarrollo, de manera que podamos, alcanzar superar la crisis, romper con el modelo monoproductor y para lograr la generación de empleos. Se observo diferentes puntos de vista ante la situación social del país, por una parte se encuentra la opinión de la parte publica, se puede decir que el país ha tenido un gran avance en materia de industrialización, donde conocimos a grandes empresas, como Petróleos de Venezuela ahora administrada por el Gobierno Nacional, esta es la empresa que genera el mayor ingreso monetario al país, también tenemos la Electricidad de Caracas, Electricidad del CARONI (Edelca), La CANTV, Movilnet, también fueron nacionalizadas, Lácteos Los Andes, Vengas, Tropigas (gas domestico), VENEPAL, Venalum (empresas de Aluminio Sanitarios Maracay, entre otras. En cambio las industrias privadas registran que la situación económica del país empeora cada día gracias a la disminución de los ingresos fiscales, generada principalmente por la caída del petróleo, lo que genera incertidumbre a los inversionistas extranjeros, otra de las variables es la tardía adquisición de los dólares a través de cadivi, las ensambladoras piden resolver el problema de divisas y de importación, para poder operar y cumplir con la demanda de los ciudadanos venezolanos, también la lentitud para controles de precios, el control de cambio, la rigidez del mercado laboral, y la sobrevaluación de la moneda derivan en pérdida de competitividad, mayores costos y descenso de la producción. 10

ACTUALIDAD

AHORA SE PAGARÁ EL CUPO CADIVI A TASA DEL DÓLAR SICAD

Deberán hacer ajustes Todavía al parecer, el problema con el lío de Cadivi, pica y se extiende. Ahora, en esta oportunidad, el gobierno planea aplicar la tasa Sicad como valor de cambio para cupos viajeros a partir de enero del 2014. Según reportes de varios medios locales, por los momentos, la administración de las gestiones las mantendrá Cadivi, mientras se procede al esquema administrado por el Banco Central. Trascendió que el esquema Sicad debe ser primero ajustado, pues sus reglas no son compatibles para las necesidades de atención de viajeros. Además de que no es constante su convocatoria, se imponen fechas límites para la compra de boleto y para el viaje. El Sicad, también impone otra limitante: la obligación de tener una cuenta en divisas, mientras que la gente usa su tarjeta de crédito de un banco local con autorización de uso en el extranjero.


Venezuela tiene una economía mixta orientada a las exportaciones. La principal actividad económica de Venezuela es la explotación y refinación de petróleo para la exportación y consumo interno. El petróleo en Venezuela es procesado por la industria estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Su explotación oficial se inicia a partir de1875, c on la p a rt i c ipa c ión de la Compañía Petrolera del Táchira en la hacienda «La Alquitrana» localizada en el estado Táchira y el reventón del pozo Zumaque I en1914; luego es construida la primera refinería en la cual se procesab an p ro du ctos co mo

la gasolina, el queroseno y el gasóleo. El PIB cayó 1.4%; dentro del contexto regional, Venezuela queda detrás del resto de Latinoamérica y el Caribe, que experimentó en promedio un crecimiento de 6%.Luego de la crisis de 2008, Venezuela sería la única nación petrolera y una de las dos naciones americanas aún en recesión en 2010. La otra nación es Haití, que a inicios de año experimentó un devastador terremoto. La República Bolivariana de Venezuela recibió 3.216 millones de dólares en inversión extranjera directa en 2012, observándose un ligero aumento respecto a años previos.

En septiembre de 2010, El Bolívar fue devaluado, pasando de 2.15 Bolívares por dólar, a un sistema de cambio dual de 2,60 y 4,30 Bolívares por dólar, dependiendo del tipo de transacciones a realizar con dichas divisas. Para aquel entonces, ya el dólar en el mercado negro se cotizaba por sobre los 9 Bs. En la última década gracias a un alto crecimiento económico el país ha logrado reducir sustancialmente los niveles de pobreza, los hogares bajo la línea de pobreza disminuyeron del 54% en 2003 al 27.4% en 2011, la extrema pobreza se redujo del 25.1%(2003) al 7.3% (2011) y se estima que en 2013 la extrema pobreza disminuya al 5%.

Carrera 15 con calle 50 Barquisimeto, Estado Lara 11


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Crisis del Modelo Rentista Petrolero El tema de la renta y el rentismo y su vinculación con la actividad petrolera nacional ha sido objeto de muchos debates y escritos en nuestro país; sin embargo en esta ocasión queremos hacer algunas precisiones al respecto y alertar sobre la trampa del rentismo a la que inexorablemente nos estamos precipitando. Dadas las peligrosas circunstancias domésticas y externas que hacen presentir el agotamiento del modelo rentista petrolero que ha sido pesado fardo para el desarrollo del país y, en gran medida, explica la crisis nacional expresada en términos de inflación, inseguridad personal, deterioro institucional y del aparato productivo interno, confrontación social y un éxodo que no tiene parangón en nuestra historia, especialmente de jóvenes que no perciben un futuro cierto en su propia patria. Para analizar estos temas es necesario hacer algunas precisiones, en relación a los criterios de la renta y el rentismo en el ámbito petrolero. Hablamos entonces de rentismo cuando se promueven las condiciones para beneficiar con la renta procedente de la gestión del Estado a una colectividad, sin que en la misma se haya realizado ningún esfuerzo productivo para alcanzar ese beneficio. Debemos aclarar que no toda renta es mala, ya que el esfuerzo para generarla, si se orienta con criterios productivos puede actuar como un factor importante de desarrollo socio económico; pero el

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rentismo, con sus efectos perversos surge cuando a través de la distribución de la renta se promueve el clientelismo y el hábito de la captura de la renta por un conglomerado social, en desmedro de la cultura del emprendimiento, del esfuerzo productivo y de la diversificación de la economía. Y la trampa del rentismo se configura por el hecho de que ese modelo, apalancado históricamente en los altibajos de la renta petrolera y que se ha exacerbado en la última década por los altos precios petroleros y la visión estatista del desarrollo del actual gobierno, confronta difíciles posibilidades de subsistir debido al debilitamiento de los precios de los hidrocarburos que ya empieza a evidenciarse como reflejo de la crisis económica global, por el sensible deterioro financiero y gerencial de Pdvsa que la limita para responder estratégicamente frente a esas realidades globales, y sobre todo por los magros resultados del rentismo y del modelo de capitalismo de Estado, en términos de las posibilidades de un crecimiento económico sostenible del país.

Imposible mantener un modelo, cuyo sustento financiero es la exportación básicamente de crudo, cada vez mas limitada por la ineficiencia de Pdvsa, y en cuyo componente sólo 1.200 mb/d se venden a precios del mercado petrolero internacional y el resto de alrededor de 300 mbd, se exporta en base a contratos de dudosa seriedad comercial. Un modelo que suministra cerca de 700 mb/d para un creciente mercado interno con un subsidio cercano a los 1.500 millones de dólares anuales. Un modelo que ha provocado una notoria destrucción del aparato productivo privado del país, acentuando aun más la dependencia petrolera y de las importaciones para satisfacer las necesidades internas. Todo lo anterior plantea la impostergable necesidad de cambios para romper con las perversidades del rentismo, y evitar una crisis nacional de imponderables proporciones. Tema que abordaremos en nuestra próxima entrega. En las actuales circunstancias, y ante una marcada tendencia hacia la baja de los precios y la incapacidad de Pdvsa para enfrentar esa realidad con incrementos de producción, debido a su deterioro operativo y elevado endeudamiento, no hay dudas de que el país va a confrontar el colapso de este modelo, cuyas consecuencias se van a reflejar en fuertes restricciones para el mantenimiento de los programas (misiones) sociales que, con clara intención clientelar y populista y una gestión poco transparente, se han venido impulsando bajo el absurdo criterio de responsabilizar a Pdvsa de los mismos, lo que ha generado que, para una producción petrolera propia de 2.200 mbd, esta empresa tenga que mantener una burocracia cercana a 100 mil trabajadores, cuando en los años 90, con una producción superior a 3.5 mbd la nómina no superaba los 40 mil trabajadores. A esta coyuntura se agrega la profunda dependencia monoexportadora de hidrocarburos de nuestro país, acentuada por el empeño de implantar un modelo de capitalismo de estado, destructor de la economía privada nacional que ha acrecentado la dependencia de los mercados internacionales para satisfacer las necesidades de la demanda interna, al extremo de que en la actualidad estamos importando a costos crecientes 70% de lo que comemos; todo lo cual contribuye a la profundización de la crisis, en términos de inflación, inoperativos controles de precios, desabastecimiento, caída del consumo interno y la posibilidad de una nueva devaluación con las consecuencias sociales reconocidas.


Frente a este ciclo perverso del rentismo populista lucen absurdos los razonamientos de quienes, afectos a este modelo, lo sustentan en un ilusorio desarrollo del país financiado por recursos petroleros que, según ellos podrían aprovecharse durante los próximos 200 años, ignorando la dinámica de cambios impuesta por la revolución tecnológica y las presiones ambientalistas que señalan a los hidrocarburos como la principal fuente generadora del llamado efecto invernadero, y reclaman por la búsqueda de fuentes limpias de energía que, en un mediano plazo podrían ser sustitutivas del petróleo. Para desmontar la trampa del rentismo se requiere impulsar una estrategia energética integral con una propuesta consensuada de reorientación de nuestro desarrollo, fundamentada en la promoción de la cultura de la competitividad y el emprendimiento para reemplazar el hábito de la búsqueda de la renta y del rentismo populista como objetivos del crecimiento económico, lo que supone impulsar un modelo de economía social y ecológica de mercado basado en un gran esfuerzo educativo para acrecentar los valores del capital social y formar los ciudadanos con principios éticos y mentalidad creativa, emprendedora y competitiva que asegure ese cambio, en un entorno democrático y de igualdad de oportunidades para todos. Se requiere reintegrar a Pdvsa a sus objetivos fundacio-

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nales para recuperar su capacidad productiva, y profundizar la nacionalización petrolera con un gran proyecto de industrialización interna de nuestros hidrocarburos, para darle mayor valor agregado a las exportaciones derivadas de esta industria y dinamizar la demanda de empresas locales de ingeniería y servicios vinculados a estos desarrollos. El cambio propuesto exige de un acuerdo nacional y de largo plazo para impulsar la diversificación de nuestra economía apalancada en el uso inteligente y transparente del recurso petrolero, con amplia participación de la inversión privada nacional e internacional y con clara conciencia del posible reemplazo de los hidrocarburos como fuente energética fundamental debido a las presiones ambientalistas, a razones geopolíticas y, especialmente, por importantes avances científicos que se están impulsando en el ámbito energético global. Insistimos en que la discusión del tema debe incorporarse en el debate electoral que se avecina, entendiendo que para romper con la trampa del rentismo es fundamental un cambio de mentalidad del venezolano, a todos los niveles tal y como lo pregonaba Arturo Uslar Pietri cuando nos decía que "Venezuela requiere grandes reformas, requiere grandes cambios de mentalidad, requiere salir de ese fácil entreguismo a la riqueza petrolera, al reparto de la renta y comenzar a ser un país productivo".


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El objetivo de este tema es evaluar la situación socioeconómica venezolana actual, a partir de la observación de la realidad nacional en sus aspectos económicos, sociales y culturales. Es importante destacar que, en todo país, se producen procesos de cambio en los aspectos antes mencionados que deben ser evaluados como sistemas dinámicos organizados que funcionan como un todo en el que las partes se encuentran en constante interacción. Partiendo de un análisis socioeconómico es posible comprender mejor muchos de los problemas que agobian a la sociedad venezolana hoy día, así como elaborar planteamientos que permitan solucionar dichos problemas.

El impacto de La Economía venezolana en la dinámica social Actual El sistema económico venezolano ha sido definido como capitalista-rentista, donde existe la iniciativa y la propiedad privada, pero con un elevado nivel de participación del Estado en la actividad económica. Ocurre además que dicho Estado obtiene recursos para ésta participación de los beneficios de la actividad petrolera, es decir, vive de la Renta petrolera (de ahí la denominación de Estado rentista). A pesar de la subsistencia de formas de producción no capitalistas, el modo capitalista de producción es sin duda el predominante en la economía venezolana. Desde la década de los setenta Venezuela ha experimentado un proceso importante de descentralización política, económica y administrativa, que ha generado un mayor equilibrio geoeconómico, aunque todavía se mantienen 18

enormes desequilibrios en la ocupación y aprovechamiento del espacio geoeconómico venezolano. Los últimos veinte años del siglo veinte fueron en especial difíciles para la Economía venezolana que creció entre 1976 y 1996 a una tasa promedio anual de 2,14%, mientras la población crecía en el mismo período a un ritmo de 2,18% anual, tasa ésta mayor que el nivel de crecimiento económico ya mencionado. Como consecuencia de ésta situación, Venezuela, según estadísticas del Banco Mundial, pasó de ocupar el primer lugar en 1976 entre los países latinoamericanos en cuanto al Ingreso Per Cápita, al octavo puesto en 1996. Antes de la década de los Ochenta, las expectativas económicas de Venezuela apuntaban a una enorme facilidad para acceder a una riqueza cada vez mayor, así como a una cada vez mayor igualdad en el ingreso familiar que hacia surgir una clase media cada vez más numerosa. Después de los años Ochenta, la realidad señala un creciente aumento de la Desigualdad, que se manifiesta en el hecho de que, para el año 2000, el 10% de la población venezolana concentraba en sus manos cerca del 42% del ingreso total del país. La combinación de mayor desigualdad y disminución del Ingreso per cápita se ha traducido en el caso venezolano, en un notable y preocupante incremento de la pobreza, la relativa “prosperidad” que vivió Venezuela hasta inicios de los Ochenta, hizo surgir el calificativo de “Venezuela Saudita” para referirse a los cuantiosos recursos que generó el auge de la actividad petrolera. Esa prosperidad no se debió al trabajo de los venezolanos sino al aumento de la Renta petrolera, siendo esto agravado por el mal uso que se dio a gran parte de los ingresos obtenidos, que no fueron destinados a la creación de formas de generación de riqueza distintas del ingreso petrolero.


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América Latina y Venezuela:

Educación y Desarrollo económico

Del proteccionismo al Neoliberalismo América Latina en general, ha experimentado importantes cambios económicos, en especial luego de los años ochenta, antes de esa fecha, la mayoría de los países de la región habían adoptado la política de sustitución de importaciones recomendada por la CEPAL con la cual, se restringía fuertemente la inversión extranjera buscando favorecer la producción industrial de los países de la región. A finales de los Ochenta, y en parte arrastrados por una tendencia mundial iniciada en los EE.UU. e Inglaterra, y promocionada por organismos como el Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional), los países latinoamericanos comenzaron a aplicar políticas para la privatización de las empresas públicas y la apertura de sus mercados nacionales. Así, Venezuela adoptó a partir de 1989 políticas de apertura comercial, privatización y liberalización de la economía, que llevaron a quienes se oponían a dichas políticas a acusar al gobierno de “Neoliberal”. Aunque en el resto de los países latinoamericanos las reformas siguieron adelante, en el caso venezolano, el impulso hacia la liberalización económica se vio detenido luego de 1992, como consecuencia del aumento del grado de conflictividad social que desencadenó una profunda crisis política que llevo a la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez. Al evaluar la situación general de América Latina tras más de diez años de reformas económicas destinadas a lograr la Liberalización de sus mercados, puede afirmarse que los resultados, aunque difieren de un país a otro, han sido principalmente: un mayor control de la inflación, reactivación del crecimiento económico, cierta recuperación del dinamismo de las economías latinoamericanas, así como un innegable avance en la difícil tarea de reformar el Estado. Sin Embargo, las reformas económicas no han logrado reducir significativamente los niveles de pobreza, ni frenar el crecimiento del desempleo, así como tampoco han podido lograr una recuperación real del salario de los trabajadores. La brecha social, lejos de disminuir, continúa hoy aumentando, pues, aunque los pobres son hoy menos pobres en cuanto a su poder adquisitivo, ocurre también que los ricos son cada vez más ricos, gracias a su ventajosa situación económica. Esta gran desigualdad en el nivel de ingreso entre ricos y pobres se debe en gran medida a las diferencias existentes entre unos y otros en cuanto a su formación, así como a las distintas posibilidades que poseen de acceder al uso de los recursos naturales.

Distintos organismos y personalidades del mundo académico han coincidido en señalar que, la única posibilidad real de reducir de manera importante los nivelas de pobreza en América Latina es a través de la implementación de una profunda reforma educativa. En Venezuela, como ya se señaló, la distribución del ingreso se ha hecho cada vez más desigual, a la vez que se ha reducido el nivel de ingreso. Sí a ello se suma que el sólo crecimiento económico no garantiza mayor igualdad social, se tiene entonces que la única vía eficaz para lograr mayor justicia social en la distribución de la riqueza, es el mejoramiento del nivel educativo de la población, y en especial, de los más pobres. Es indudable que existe una clara relación entre el nivel de igualdad en la distribución del ingreso y el número de años de escolaridad promedio de un país. En Venezuela la población de más bajos recursos se encuentra en desventaja, tanto en el número de años de escolaridad como en la calidad de la Educación que recibe, así, los hijos de las familias de mayores recursos, no sólo reciben más años de educación que los de familias de bajos ingresos, sino que además, reciben una educación de mayor calidad. Mejorar esa situación, aunque requerirá varios años de esfuerzo continuo por parte de la sociedad venezolana, es sin embargo indispensable. Es importante señalar que una reforma educativa tiene un efecto moderado en la superación de la pobreza en el corto plazo, pero a largo plazo, su impacto en la calidad de vida de la población es profundo. Además, una reforma integral que comprenda cambios estructurales en la economía y en la educación logrará efectos que se harán perceptibles de inmediato. En resumen, la receta para alcanzar un alto nivel de ingreso con distribución más equitativa es fácil de entender pero difícil de realizar: Una economía de mercado más eficiente y una educación de calidad para todos.


El Comienzo de la crisis venezolana Al analizar los indicadores económicos más importantes se observa que en Venezuela, a diferencia de la mayoría de las economías modernas, se ha presentado desde 1983 una marcada disminución de la productividad, disminución cuyos orígenes se remontan al aumento brusco y repentino de los precios del petróleo ocurrido en 1973. Antes de esa fecha, la inversión privada y gran parte de la pública, se hizo para abastecer un mercado interno protegido por la política de “Sustitución de Importaciones”, lo que llevó a la creación en el país de un parque industrial que antes era inexistente. Debido a lo limitado del mercado nacional y la ineficacia de la inversión realizada, la avalancha de inversiones públicas y privadas que se produjo luego de 1973 dio como resultado una disminución y no un aumento de la productividad general de la economía venezolana. Es en ese momento que puede ubicarse los orígenes de la crisis del modelo rentista venezolano, pues el país no supo ni pudo absorber de manera eficiente la “Sobredosis” de capital que entró desde el exterior entre 1974 y 1978. En 1978, la inversión anual llegó a un punto máximo cercano al 45% del producto Interno bruto (P.I.B.) , y comenzó a descender al ser frenada por la caída en los rendimientos o ganancias. A partir de 1983, la caída de los precios del petróleo alejó también la inversión, pero es importante destacar que dicha baja en los precios del crudo no fue la causa original de la crisis, sino que contribuyó a agravarla y la hizo más difícil de superar. De 1983 en adelante, la inversión anual se ubicó por debajo del 20% del P.I.B., contribuyendo esta disminución a que el parque industrial venezolano se volviese progresivamente obsoleto. Así, la dotación de capital por trabajador comenzó a disminuir luego de 1984, lo que precipitó la caída de la productividad y con ello, la severa caída del salario real ya mencionada. Es importante destacar que el denominado “Paquete económico”, aplicado por el gobierno de Pérez entre 1989 y 1992, generó un importante repunte de la inversión y de la productividad, que se reflejó en un modesto incremento del salario real y en una disminución de los índices de desempleo y de empleo informal. Aunque el llamado “Paquete” ha sido tremendamente cuestionado por su costo social y político para el país, es justo señalar que la supervivencia de muchas empresas venezolanas se debió a la devaluación del bolívar ocurrida en 1989, pues ella eliminó la sobrevaluación artificial de la moneda venezolana y permitió a las empresas venezolanas ser más competitivas en el exterior. El aumento de los ingresos petroleros como consecuencia de la Guerra del Golfo, en 1991, ensombreció el panorama de mejoría económica pues aportó nuevos recursos rentísticos (es decir, provenientes de la renta petrolera) a la economía nacional, que hicieron al gobierno abandonar muchos de los esfuerzos reformadores implementados en 1989. Además, la crisis política de 1992 y 1993, la crisis financiera de 1994 y 1995, revirtieron los efectos positivos del "paquete" y agudizaron las tendencias negativas que venía arrastrando la economía venezolana desde hace décadas. Desde los años noventa y hasta hoy, la economía venezolana viene pagando las consecuencias de no haber adoptado las medidas necesarias para diversificar el aparato productivo nacional y hacerlo más competitivo. El precio más alto pagado por los errores económicos, lo constituye un aumento sin precedentes de la pobreza, que hoy afecta a uno de cada dos venezolanos.

El Auge de la Pobreza: Al revisar las estadísticas referentes a las denominadas pobreza “Crítica” y “Extrema” en Venezuela, se observa que para el año 2000, cerca del 70% de las familias se encontraban en situación de pobreza, frente a un 18% que se encontraba en esa misma situación para 1980, en menos de veinte años, el número de pobres en Venezuela se ha triplicado. El acelerado crecimiento de la pobreza en Venezuela está vinculado a la reducción del empleo y del salario real. En los años setenta, Venezuela conoció el pleno empleo, pero después del “Viernes Negro” las cifras del empleo informal no han dejado de crecer, ubicándose siempre por encima del 30% al tiempo que el desempleo abierto, es decir, la proporción de la fuerza de trabajo que está desocupada y buscando empleo, ha oscilado después de 1983 entre el 6 y el 13%: Sumando el desempleo y el empleo informal se tiene que de 1983 en adelante, solamente el 50% de la fuerza de trabajo venezolana ha contado con un empleo fijo. Además del problema del desempleo, el trabajador venezolano ha tenido que hacer frente a una severa disminución del poder adquisitivo de su salario; de hecho, según cálculos del Banco Central de Venezuela, la capacidad adquisitiva del Bolívar venezolano es hoy cien veces menor a su valor para 1984. Uno de los síntomas más indicativos del deterioro económico padecido por Venezuela en las últimas décadas es el fenómeno de descapitalización de la

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Vivienda. La inversión acumulada en Vivienda, que se mide en metros cuadrados por habitante, creció ininterrumpidamente en Venezuela hasta 1980, ocurriendo desde entonces que ha venido disminuyendo hasta la actualidad. Esta disminución significa en la práctica que, una proporción creciente de la población vive en condiciones precarias, en viviendas cada vez más improvisadas y en condiciones de hacinamiento. La causa inmediata de la perdida del poder adquisitivo, que se refleja en la calidad del consumo y de la vivienda, está asociada a la caída del salario real. Si se analiza el valor nominal de las remuneraciones obtenidas por los trabajadores en bolívares, se observa que los ingresos han crecido notablemente. Un trabajador que ganaba en el año 1978 Bs. 2.000,00, gana hoy, debido a la inflación Bs. 321.000,00, sin embargo puede adquirir con ese monto menos bienes y servicios que los que podía adquirir veinte años atrás. Esto se debe a que, en realidad, el salario real promedio, que creció ininterrumpidamente entre 1950 y 1978, ha sufrido desde entonces un severo desplome a tal punto que, en términos reales, se encuentra hoy al mismo nivel del año 1950. Aunque pueda parecer increíble, en un país donde han ingresado cientos de miles de millones de dólares por la explotación petrolera, la remuneración del trabajo no ha hecho sino disminuir en los últimos veinticinco años. La explicación de esta paradoja requiere hacer uso del análisis económico, para revelar los inicios de la crisis venezolana.


Los orígenes Históricos de la Actual Crisis Las raíces de los males que hoy padece el país, se encuentran íntimamente vinculados a la naturaleza rentista de la economía venezolana y a la forma en que el sistema político imperante en Venezuela en los últimos cincuenta años ha hecho uso de esa renta petrolera. Entre esas causas hay que destacar el papel jugado por la Tasa de Cambio bolívar/dólar, pues dicha tasa ha estado constantemente sobrevaluada desde los años treinta. Esa sobrevaluación del bolívar mejoró el poder adquisitivo de la moneda nacional haciendo más baratas las importaciones, por lo que el desarrollo industrial se vio afectado ante la imposibilidad de los productos venezolanos de competir con la producción importada, está situación afecto negativamente la oferta de empleos en el país. Como un intento de corregir esa situación, a partir de 1959 se adoptó la política de “Compre venezolano”, es decir la política de sustitución de importaciones. Como consecuencia de esas políticas, surgieron en pocos años numerosas empresas, muchas de ellas, lamentablemente, simples ensambladoras de piezas foráneas o envasadoras de productos importados. La política del “Compre vene-

zolano” fue exitosa en lo referente a crear empleos y dotar al país de una base industrial. Sin embargo, las empresas creadas no tuvieron alguna clase de incentivos que las llevara a ser más eficientes o competitivas. El éxito de la mayoría de las empresas venezolanas que surgieron como consecuencia de la política de Sustitución de Importaciones, dependió de la posibilidad de acceder a los favores del gobierno de turno. En el caso de las empresas públicas, propiedad del Estado venezolano, el impacto de las enormes inversiones realizadas fue mayor. La nacionalización de las industrias básicas (Acero, Aluminio y Petroquímica) y de las industrias del Hierro y el Petróleo, fue realizada aspirando desarrollar nuevos sectores exportadores cuyos requerimientos de capital eran tan altos que sólo podían ser asumidos por el Estado venezolano. Sin embargo, el proceso de inversión resultó ineficiente, ya que la administración de las empresas nacionalizadas estuvo dominada por el clientelismo, y además, los precios de sus productos sufrieron largos períodos de baja en los mercados internacionales. El costo económico de la nacionalización de esas empresas fue muy alto, pues el Estado debió asumir una enorme

deuda externa para financiar las inversiones realizadas y, más adelante, debió cubrir las pérdidas producidas por el ineficiente manejo de dichas empresas. Además de la inversión y el fomento al desarrollo industrial, el otro mecanismo utilizado en Venezuela para la distribución de la renta petrolera fue el gasto público. De 1958 en adelante, floreció una burocracia clientelar que repartía cargos, muchos de ellos innecesarios, a los militantes y simpatizantes de los principales partidos políticos. El resultado de esta práctica fue el surgimiento de una Administración Pública hipertrofiada y poco capaz, que contribuyó al debilitamiento del Estado y al fomento de la corrupción. El efecto más nocivo de la corrupción administrativa para la sociedad venezolana ha sido la a p a ri ci ó n de una a ct i t u d generalizada en la población de ver la “cosa” pública como una torta de las que todos quieren su pedazo, dicha actitud se manifiesta en la evasión de impuestos, el robo de equipos en los hospitales, el cobrar sin trabajar, entre otras. Es indudable que la corrupción ha sido uno de los mecanismos para el reparto de la renta petrolera en Venezuela, que más problemas ha traído.

El Impacto Social de la Crisis venezolana El incremento en la pobreza, el desempleo y la proliferación de la economía informal han tenido un profundo impacto en la sociedad venezolana, especialmente en los sectores más humildes de la población. El 80% de la población del país es urbana y vive en centros con más de diez mil habitantes. De ellos, más de la mitad vive en barrios, que son zonas de poblamiento irregular surgidos en su mayoría de la migración masiva de personas del campo a la ciudad. Así el desarrollo industrial de Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, Maracay y Puerto Ordaz ha hecho surgir en esas ciudades cinturones de miseria, llenos de personas que llegaron a la ciudad en busca de empleo. Aunque el Estado venezolano ha dotado a muchos de esos barrios de infraestructura y servicios básicos, el carácter anárquico y precario de la mayoría de ellos ha impedido un correcto desarrollo urbanístico de la mayoría de las ciudades venezolanas. Debido al crecimiento de la población en los barrios, la imposibilidad de adquirir viviendas fuera de ellos y la dificultad de emprender nuevas invasiones de terrenos cerca de las ciudades, la mayoría de los barrios en Venezuela (en especial en Caracas) han visto aumentar su densidad poblacional en los últimos años, con lo cual cada vez más venezolanos nacen en situación de pobreza. El hacinamiento resultante, la falta de empleo y la pobreza creciente, en medio de una sociedad que hace gala de un gran consumismo y que pregona la riqueza fácil, han actuado como caldo de cultivo para el surgimiento de gravísimos problemas sociales como la delincuencia, el incremento de la promiscuidad y, la desintegración de la familia tradicional. 21


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La apertura petrolera y el potencial de alianzas entre PDVSA y sus proveedores: El papel del contexto nacional Arnoldo Pirela Según estos, y en términos resumidos, los incrementos en la renta petrolera en períodos de precios altos, o la transferencia de ingresos provenientes de los consumidores internacionales del petróleo, constituye un ingreso extraordinario que supera la capacidad de absorción de la economía no petrolera. En consecuencia, estimulan hasta ahora de maneara inevitable la sobre valuación del bolívar e impiden el desarrollo exportador del resto de la industria y los servicios, en particular por los diferenciales de productividad de estos últimos, comparados con las actividades vinculadas a la explotación de los hidrocarburos. Es posible identificar en Venezuela al menos dos estructuras productivas diferenciadas, económica y organizativamente, además de tecnológicamente. Diremos que en Venezuela se ha desarrollado una estructura productiva dual. Por una parte PDVSA y las empresas, o estructura productiva, directamente involucrada en la actividad petrolera. Estas empresas derivan un alto ingreso en divisas con una altísima productividad relativa de la mano de obra que emplea. Esa altísima productividad relativa y el volumen gigantesco de las operaciones petroleras en un país petrolero de las dimensiones y significación de Venezuela, determinan un acceso casi ilimitado a los más avanzados recursos científicos y tecnológicos y a las más sofisticadas herramientas gerenciales disponibles en el mundo de los negocios globales. Pero no sólo PDVSA y el resto de la estructura productiva vinculada directamente a los hidrocarburos tienen acceso a estos recursos científicos y tecnológicos y a estas

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herramientas gerenciales, también lo tienen las grandes empresas o corporaciones extranjeras localizadas en Venezuela, por la vía de sus casas matrices y desde una perspectiva de economía global. Pero también tienen acceso las empresas que directamente son estimuladas o promovidas por el Estado con el alto ingreso nacional que genera la actividad petrolera. El Estado, receptor único de esos recursos, transfiere o distribuye por dos vías ese diferencial de productividad a otros sectores o estructuras productivas. el corazón de la economía venezolana es esa estructura productiva conformada casi totalmente por industrias de procesos, vinculadas directamente a los hidrocarburos o a los servicios públicos y casi totalmente en manos del Estado. La otra estructura productiva, mayoritariamente en manos de privados, conformada tanto por industrias de productos como de procesos, esencialmente fue creada con el respaldo indirecto del ingreso petrolero, en espacios de inversión que podríamos calificar como tradicionales, que por lo general no demandan grandes volúmenes de inversión, muchos de ellos dirigidos al consumo final y masivo (alimentos, bebidas, textiles, confección y calzado; o de metalmecánica, particularmente automotriz y autopartes, y los insumos para la industria de la construcción. Es bueno señalar que este sector siempre se ha visto a si mismo, también así se ha expresado con claridad en la política industrial del Estado durante casi todo el siglo XX, como el sustituto deseable o inexorable de la industria petrolera, para cuando está última dejase de apor-

tar al ingreso nacional o sufriera los avatares y cambios de los mercados internacionales. Todo lo podemos resumir en la secular política o filosofía de la “siembra del petróleo”. Dentro de la cual siempre se ha identifico a esta estructura productiva como el objeto predilecto y casi único de la política pública de desarrollo industrial. Cuando se ha hablado de diversificación productiva, es hacia estos sectores que se voltea la mirada. Ese ha sido el argumento central para que la política industrial, el Ministerio de Fomento o el de Industria y Comercio, sólo considerara a estos sectores como objetos del la política industrial del Estado. Se trata de esa estructura productiva que está “filosóficamente” divorciada de la economía petrolera, pues se concibe como la alternativa a ella. Pero además es producto de una política industrial y de desarrollo productivo que sólo toma el ingreso que el sector petrolero produce para generar un “funcionarato” y una estructura institucional de promoción de esta industria, de esta estructura productiva no petrolera. Pero que se crea y promueve para no acompañar al llamado sector petrolero, porque no se prevé y hasta se considera indeseable, que se teja en sus procesos productivos. Por otra parte, este sector no ha logrado, y todo indica que nunca lograra por esa vía, niveles de productividad lo suficientemente altos como para compensar la sobre valuación del bolívar. Ello en la medida que no puede crecer y ha dependido para su subsistencia de espurias formas de contratación con el Estado, el único mercado local suficientemente grande con que cuenta el país.


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Contrarias, además, por que mientras a una le “interesa” el bolívar sobrevaluado a la otra le perjudica. Así, en la medida que siempre ha dominado políticamente la estructura productiva directamente involucrada en la actividad petrolera, pues se beneficia del bolívar sobrevaluado, la otra es inherentemente débil y con una productividad que difícilmente podrá alcanzar, como estructura productiva, que no como empresas individuales o casos particulares, a la productividad que se deriva de la “renta” petrolera. Si bien estas contradicciones respecto a la tasa cambio son comunes y lógicas en cualquier economía, allí son consecuencia de los intereses contradictorios entre los comerciantes importadores y los productores (industriales o agrícolas) que desean la protección que les da un moneda local subvaluada. El problema es que en Venezuela son los intereses contrapuestos entre dos sectores productivos o dos estructuras productivas locales y no simplemente entre comerciantes importadores y productores nacionales. El desbalance entre esos intereses y entre las dos estructuras productivas se sostiene en Venezuela, primero que todo, porque de la sobre valuación no sólo se beneficia la estructura productiva directamente vinculada a los hidrocarburos y a los servicios públicos, sino también, como es lógico, los comerciantes importadores, pero también el público en general que disfruta del acceso a bienes internacionales con los precios y 26

calidad que comúnmente no se consigue en la producción local. Este es el sentido de las comillas puestas sobre la palabra “interesa” con referencia al bolívar sobrevaluado. Es decir no responde a una racionalidad económica, sino política. En definitiva, el tema de la tasa de cambio tiene fuertes implicaciones políticas. La población votara por quien ofrezca o se interprete que puede lograr un bolívar sobrevaluado y por tanto un mayor control sobre la inflación. Y en este planteamiento contará con el apoyo o complacencia de la estructura productiva del Estado que es el corazón de la economía. Pero todo ello significa mantener un aparato del Estado extremadamente grande, en la medida que absorbe la mano de obra que no consigue trabajo en la economía privada, generalmente pequeña, con baja productiva relativa, de subsistencia muy inestable y con una muy débil posición de negociación. Segundo, un bolívar sobrevaluado en presencia de altos precios del petróleo garantiza un alto ingreso, a disposición de la clase política, para sostenerse en el poder. Cosa que logra con empleo público y otorgando concesiones y favores. Incluyendo los favores a los industriales y productores de la estructura productiva no petrolera, para que se mantengan “vivos” a costa exclusivamente de la explotación del mercado local, el único al que pueden acceder con una productividad tan baja y con tan bajo crecimiento, por las limitaciones que impone un mercado local bastante

pequeño. No obstante podemos decir q u e e x i s t e una tercera estructura productiva o grupo de empresas que producen bienes y servicios. A esta estructura productiva l a l l amaremos transversal, pues hay industrias de productos y de procesos y servicios industriales, es casi totalmente privada o vinculada a empresas extranjeras, hay empresas grandes medianas y pequeñas, pero se relaciona o se teje con la producción de los hidrocarburos, particularmente con PDVSA y el resto de la estructura productiva directamente vinculada con los hidrocarburos. Además se teje con las otras grandes empresas de procesos del Estado, como las de CVG, electricidad, acueductos, etcétera; se teje con las grandes corporaciones internacionales y también con las pequeñas y medianas empresas de los otros sectores productivos y con la industria de la construcción. Nos referimos obviamente a los proveedores de bienes y servicios a la industria petrolera y petroquímica y de procesos en general, nuestro objeto central de atención. Podríamos decir que este es el equivalente al cuerpo calloso que une los dos hemisferios del cerebro, es el sector transversal de la economía, porque también provee de bienes y servicios o compite con los proveedores extranjeros para una buena parte de los demás sectores productivos privados, los que por cierto, también son en su mayoría industrias de procesos.


La política petrolera Todos los sectores productivos venezolanos se ven afectados, como señala García, H., (2000), por la “trampa macroeconómica” en la que se encuentra inmersa toda la economía venezolana desde hace más de dos décadas. Según la cual, la búsqueda de los equilibrios fiscal y externo origina un escenario microeconómico muy adverso a la actividad productiva, generando desempleo y quiebras, y paralizando la inversión. Pero esta tercera estructura productiva, transversal, las empresas productoras de bienes y servicios para la industria petrolera y de procesos en general, se ven afectadas además, y de manera directa y casi inmediata, por la pendular política de aumentos y reducciones drásticas en la producción petrolera. Y ahora nos referimos en especial a la política adelantada desde 1998, y continuada incluso acelerada, como parte de la estrategia para recuperar y estabilizar los precios internacionales del petróleo a partir de 1998. Por ejemplo, ello significó la paralización de taladros (más de 120 taladros activos para inicios de 1998 contra alrededor de 60 al cierre del 2001), la reducción en las actividades exploratorias, de producción y transporte de hidrocarburos. Así también, el retardo o desescalamiento de muchos proyectos de gran importancia, sólo para mencionar algunos de los hechos más importantes. En concreto estos hechos determinan una disminución significativa en las compras locales de PDVSA, sin que las llamadas “empresas de la Apertura Petrolera” lograran compensar tal reducción de la demanda. Para enten27

der mejor la circunstancia, es bueno recordar que estas reducciones en la actividad petrolera se inician después de un intenso período en que PDVSA y los más altos jerarcas del gobierno de Caldera crearon grandes expectativas acerca de un largo proceso de crecimiento, montado sobre las inversiones previstas en los planes de la Apertura Petrolera, cuando la política fue poner grandes volúmenes de producción en los mercados internacionales en lugar de intentar controlar los precios. En ese período (1995-1997 e inicios de 1998) muchas empresas se prepararon para el crecimiento de la demanda: hicieron inversiones, en alguna medida de endeudaron, ampliaron su capacidad y potencial de operaciones, para al final, después de un breve y no muy importante repunte de la demanda durante el 97 y primera mitad del 98, tuvieron que enfrentar una agudización en la caída de la demanda y la recesión generalizada. Por supuesto que esto es obviamente válido también para el resto del sector productivo indirectamente vinculado a la actividad petrolera y para todo aquel que confió en la prédica de PDVSA y del gobierno de turno, acerca de “la Apertura Petrolera como locomotora del nuevo desarrollo industrial de Venezuela”. Estos son precisamente los canales a través de los cuales se fomentan las crisis recurrentes de la economía venezolana, más allá del efecto posterior sobre el ingreso público y, consecuencialmente, los gastos del Estado. Así pues, cabe preguntarse ¿cuáles son las consecuencias interpretativas, o teóricas, para llamarlas de alguna manera, de esta reflexión?


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Revista Economiseur  

La Economía de Venezuela en la Actualidad

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