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UN DÍA… Por Grecia Palacios Escobar ( Miss Boton)


Tal vez no recordaras lo que te diré ahora y me tomaras por una loca pero es necesario que lo hagas, recordarlo

o al menos que lo sepas porque ahora todo es tan confuso que corro el riesgo de perder todo recuerdo si tu no recuerdas los tuyos… En fin que es tan complicado que mejor comienzo a desenredar esta bola de estambre, de colores eso si. 

Esa mañana como siempre bajaste de tu departamento, tú tan fresco después de una ducha y tan alegre como

un pajarito en la ventana de alguien cantando al amanecer. Me sonreíste y pediste algo especial por que la ocasión lo ameritaría a pesar de que jurabas que no sabías que sería eso increíble que predecías. Preparé tu café y el muffin de chocolate más delicioso de ese día, te lo serví con una nota que fue escrita rápidamente por mí deseándote un excelente día. Tome esa libertad porque yo me confieso enamorada de ti y aunque parezca raro se supondría que eso ya no me debería dar vergüenza pero es que es como si lo que vivimos no hubiera sucedido y … bien, no correré y

regresare a donde iba la historia. Te escribí la nota porque tenía que salir rápido a recibir algunas cosas de la cafetería y tardaría tanto como para no poder ver cuando te marcharas. Y justamente cuando termine de ordenar lo que debía me asome al interior de la cafetería y ya no estabas, pero en la mesa donde te sentaste dejaste una nota que decía “Te deseo lo mismo Bell… Esta tarde cuando el sol comience a ocultarse te espero en la puerta del café… Tom” Al leer me quede increíblemente emocionada y con el corazón más acelerado qu nunca antes pues te vería al atardecer. Mi día fue fantástico gracias a esa nota y como cualquier buena acción desencadeno otra y otra hasta llevarme a 3 cosas, un gatito, dos vestidos bellísimos y tres coincidencias espectaculares, entre ellas la última y la mejor de mi vida.


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PRIMER COINCIDENCIA Al recibir las cosas para la cafetería observe algo irregular, nada malo solo que faltaban algunos arreglos de

flores que necesitábamos para la decoración del lugar, solo que el repartidor no podía regresar al centro de la ciudad, como la hija del dueño quería ayudar con el negocio le pedí se quedara y atendiera hasta que llegara con las flores. Tome la bicicleta y en poco tiempo ya me encontraba en camino para la florería. En mi viaje matutino por la ciudad descubrí que todo tiene un color diferente a esa hora del día, que todo en más brillante y parece que lo fresco hace que algunas personas sonrían sin preocuparse de nada y me contagiaron toda esa buena energía. Llegue en menos tiempo del que esperaba y llevar las flores me hacía sentir realmente viva, su aroma me acompañaba y opacaba todo lo gris de los autos y las caras largas de las personas. Pero el maullido de un pequeño gato fue lo único que me hizo despertar de ese aparente sueño, pues se encontraba confundido y triste de no saber que hacer

en esa esquina, tenía un moño rosa en el cuello y pensé que podía pertenecerle a alguien por lo que lo tome y espere a ver si pasaba alguien buscándolo. Pasó un largo rato y recordé que no podía dejar tanto tiempo sola a la hija del dueño. Me quite el suéter que traía y lo coloque en la canasta delantera de la bicicleta, por supuesto lleve conmigo al gatito. Al llegar mire el reloj y era tan extraño como el tiempo corría tan lento que fue como si no hubiera estado esperando a que pasara algún posible dueño del gatito, en fin que todo resulto perfecto y no hubo mayor complicación excepto por que las entregas especiales se retrasaron un poco, el tiempo comenzó a correr de nuevo rápido como cada día…


 SEGUNDA COINCIDENCIA 

Entregue algunos paquetes de pastelillos que habían pedido el día anterior para algunas

reuniones y fiestas, entre ellos teníamos a una clienta especial que era diseñadora de modas y siempre nos pedía pastelillos muy especiales para sus reuniones con sus amigas. Llegue a su departamento en la zona más bonita de la ciudad y me recibió con una sonrisa enorme, me invito a pasar y me dijo que algo extraño le había ocurrido, que tenía un par de vestidos muy lindos pero que en realidad no usaría ni vendería pues no sabía de donde habían llegado aunque algo era seguro, eran de una colección que había presentado hace tiempo. Me pregunto curiosamente mi

talla y pensó un segundo cual era la de dichos vestidos, en menos de lo que imagine ya estaba corriendo feliz por la sala para traerme ambos vestidos, me dijo que podía conservarlos debido a mi afortunada talla 5 y que no veía inconveniente de que una chica linda como yo los usara, me sonroje tanto que me dijo entre risas que parecía que alguien me hubiera puesto mucho rubor en mi rostro. Le agradecí y emprendí la marcha de vuelta, estaba tan feliz de tener esa suerte ese día.

No pude evitarlo me probé los vestidos al llegar y uno en especial me encanto, lo seguí

usando para ti, para que vieras mi lindo vestido azul.


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TERCER COINCIDENCIA Cuando la atmosfera tenía unos toques de aroma a café y los colores más bellos del otoño me sentí feliz

con todo lo que significa ser feliz. Lleve al nuevo gatito a mi departamento que estaba justo en el edificio en el que tú vivías y arriba de la cafetería en la que trabajaba, sobre la avenida Polar. Todo el tiempo que llevaba siendo tu vecina y esa chica que te sería por las mañanas un capuccino me encontré increíblemente enamorada del mejor chico que pude encontrar e este mundo, es poco creíble esto que digo pero cuando mire por primera vez tus ojos supe que eras el indicado para mi sin importar tu nombre o tu edad. Cada día me acercaba más a ti y a la enorme luz que emanabas al sonreírme. Ese día definitivamente todo cambio y fue lo mejor que me pudo suceder. Baje las escaleras con el vestido azul y el corazón a punto de salir de su sitio. Abrí la puerta lentamente y los rayos naranja del sol me dieron un calor especial, voltee a la puerta de la cafetería y estabas tu con un libro en la mano derecha y

un tulipán en la otra mano. Con los ojos más brillante y la sonrisa más deslumbrante de todos los días. Nos miramos tiernamente varios segundos y me diste ambas cosas, el libro y la flor. Cuando el atardecer nos cobijaba dije TE QUIERO TOM y tú contestaste Y YO TE QUIERO A TI, TE QUIERO HACER FELIZ. Nos dimos un abrazo digno de opacar cualquier sonido externo y abrumador para dar paso al beso más tierno que he recibido.


Lo maravilloso de la vida