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AÑO 1 • Nº 1 • ABRIL-MAYO 2012

Precauciones para un adecuado uso del teléfono celular Pág. 21

Seguridad en el uso de armas de fuego Pág. 30

Tenencia ilegal de armas de fuego Pág. 10-17

Pág. 10-17

Juan Diego Castro:

“Los criminales no dejan espacio libre” Pág. 30-31


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os estudios sobre el crimen se han constituido en una de las innovaciones teóricas y políticas más importantes desde la segunda mitad del Siglo XX. Uno de sus aportes más significativos, se podría decir, ha sido demostrar que los factores económicos, políticos y culturales afectan de manera diferente a varones y mujeres y, sobre todo, que el sesgo androcéntrico había conducido a ignorar a la población femenina asumiendo que sus necesidades eran las mismas que las de los varones. La propuesta de la crítica de género ha logrado desmontar el andamiaje de los saberes para reconstruirlos de manera que se visualice a la mujer y se cuestione la posición de poder de los hombres. Este movimiento de revisión crítica de los saberes y del orden social ha producido una profunda transformación en la criminología porque ha hecho evidente que la asociación entre género y crimen es profunda, persistente y paradójica. Hoy es un lugar común que hombres y mujeres difieren en la cantidad, en el tipo de ofensas y en la experiencia de victimización. Asimismo, la perspectiva de género ha contribuido a desmontar muchos prejuicios sobre las conductas criminales femeninas y ha llamado la atención sobre la necesidad de tener en cuenta sus especificidades. De hecho, casi todos los estudios sobre delincuencia asumían que las conductas atípicas de los infractores se debían a su fisiología o a sus instintos. Por otro lado, se suponía que su pureza congénita las hacía más vulnerables a los peligros del mundo y que su debilidad moral y social las hacía proclives a conductas erradas y por lo tanto, debían ser tuteladas y virogosamente controladas. La presente publicación espera ser vocera de aquellos protagonistas que deseen utilizar nuestras páginas para opinar y emitir soluciones, así como irregularidades en nuestro sistema de justicia y sus alcances, en muchos casos reglamentos aparentemente antojadizos, precisamente por no contar con leyes específicas y claras que definan sin ambigüedades, los lineamentos precisos para una equitativa, imparcial y expedita administración de la justicia. Se analizarán todos los diferentes aspectos que afectan directa o indirectamente, a la sociedad, adscrita y a fin de cuentas protagonista, del oleaje criminal sin control que atenta las 24 horas contra la población costarricense.

AÑO 1 • Nº 1 • FEBRERO 2012

Nuestra Portada

Precauciones para un adecuado uso del teléfono celular Pág. 21

Seguridad en el uso de armas de fuego Pág. 30

Tenencia ilegal de armas de fuego Pág. 10-17

Pág. 10-17

Juan Diego Castro:

“Los criminales no dejan espacio libre”

Los niños y las armas de fuego...................................... 5-6 La TV y la violencia...................... 8-9 ¿Quién mira a quién?............... 18-20 Medidas de Seguridad para evitar delitos en nuestras casas.............. 25 Mitos en la violencia intrafamiliar.............................. 26-27 Medidas de Autoprotección en su empresa u oficina........... 28-29 Prevención contra asaltos..................................... 32-34 DIRECTORES: Greivin Chacón / Melvin Meoño ASISTENTE DEL DIRECTOR: Magdalena de Sara EDITOR GENERAL DIRECTOR DE EDICIÓN Y DISEÑO GRÁFICO: Melvin Meoño SECRETARIA EJECUTIVA Y DIRECTORA DE ED. DIGITAL: Diana Meoño Q. VENTAS Y DISTRIBUCION: Carlos Arguedas, Jordan Bermúdez Andrea Quirós OFICINA EDITORIAL: TELEFAX: 2279-4930 • 8783-5837 7043-8174 contacto@revistacontraelcrimen.info www.revistacontraelcrimen.info


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os padres, los profesionales y el público en general están muy preocupados por el número creciente de niños y adolescentes que perecen a causa de las armas de fuego: • El 60 por ciento de los suicidios de adolescentes se llevan a cabo con armas de fuego.

• Aproximadamente 3,000 adolescentes se suicidan cada año usando un arma de fuego, AMBAS ESTADISTICAS SON A NIVEL MUNDIAL. No podemos hacer a los niños y adolescentes a prueba de balas. A los niños les gusta jugar y estar activos. Los adolescentes son curiosos e impulsivos. Tales características normales, cuando se combinan con las armas de fuego, pueden causar la muerte. La mejor manera de proteger a los niños contra la violencia es sacando las armas de fuego de la casa. Si los padres quieren tener o tienen que tener armas de fuego en la casa, los hijos siempre estarán en peligro. Las precauciones siguientes pueden reducir el riesgo: • Guarde las armas de fuego, sin balas y desamartilladas,

en una caja cerrada con llave. • Sólo los padres deben de saber dónde se guarda la caja. • Guarde las balas por separado de las armas y también bajo llave. • Para los revólveres, ponga un candado alrededor de la barra superior para que no pueda cerrarse el cilindro, o use un candado de gatillo; para las pistolas, use un candado de gatillo.


• Nunca deje el arma de fuego fuera de su vista, ni por un segundo, cuando la esté limpiando o la haya sacado por cualquier razón. Debe tenerla a la vista en todo momento. Aun cuando los padres no tienen armas de fuego en su propia casa, deben siempre preguntarle a otros padres a cuyas casas van a jugar los hijos para asegurarse que ellos han tomado todas las medidas de seguridad. En un estudio de disparos accidentales hiriendo a niños menores de 16 años se encontró que un 40 por ciento de los disparos ocurrieron en casas de amigos o parientes. Las tragedias ocurrieron con mayor frecuencia cuando los niños no estaban siendo supervisados. El riesgo de violencia aumenta rápidamente si los jóvenes toman bebidas alcohólicas cuando hay armas de fuego disponibles. En un estudio de suicidio juvenil, las víctimas que usaron armas de fuego para suicidarse tenían una probabilidad cinco veces mayor de haber estado bebiendo que las que usaron otros medios para matarse. En un estudio de muertes asociadas con armas de fuego en la familia, casi el 90 por ciento de los

Comparta tiempo con su hijo y llenará vacíos peligrosos que los inducen por caminos incorrectos de peligro.

atacantes y de las víctimas habían estado tomando bebidas alcohólicas o usando drogas antes de los homicidios. Los niños y adolescentes con problemas emocionales o del comportamiento corren un mayor riesgo de

usar armas de fuego contra otros o contra sí mismos. Los padres que se preocupan porque su hijo es demasiado agresivo o tiene un desorden emocional deben de acudir a un psiquiatra de niños y adolescentes para que evalúe el problema.


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NIÑOS y la VIOLENCIA en la TELEVISIÓN

El contenido de los programas de televisión puede también afectar a los niños. Se ha demostrado que los niños que miran programas violentos en televisión tienen más tendencia a ser agresivos.

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a televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento. Desgraciadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden: • Volverse “inmunes” al horror de la violencia;

• Gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas; • imitar la violencia que observan en la televisión; • identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores.

Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en la televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, el mirar un sólo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que

miran espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia, o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas. Esto no indica que la violencia en la televisión es la única fuente de


9 agresividad o de comportamiento violento, pero es un contribuyente significativo.

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Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión de la siguiente manera: Prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos; estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar viendo televisión; Señalándoles que aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte; Negándose a dejar que los niños vean programas que se sabe contienen violencia, y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicán-

doles qué hay de malo en el programa; • No dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando la creencia de que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema; • Contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres y poniéndose de acuerdo para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y el tipo de programa que los niños pueden mirar.

Los padres deben de también tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas tales como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales. La cantidad de tiempo que los niños miran televisión, no importa el conte-

nido, debe de ser moderada, ya que impide a los niños el llevar a cabo otras actividades de mayor beneficio, tales como el leer y el jugar con sus amigos. Si los padres tienen dificultades serias estableciendo límites o mucha preocupación sobre cómo su niño está reaccionando a la televisión, ellos deben de ponerse en contacto con un psiquiatra de niños y adolescentes para que los ayude a definir el problema. Debemos introducir en la cultura costarricense mayor unidad en la familia, debemos realizar con nuestros hijos aspectos que no se realizan ya como por ejemplo: comer la familia junta, no dejar que los hijos coman observando la televisión o jugando con la computadora todos estos y otros hábitos de unión fortalecen los valores y previenen a los hijos de la violencia causada en la televisión.

Para muchos padres puede ser muy tentador sentar a su niño pequeño frente a la televisión, especialmente si los programas o videos se anuncian como “educativos”. Si usted es uno de esos padres y quiere proteger el desarrollo de sus niños menores de dos años, apague la televisión, advierte la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP).


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a tenencia legal e ilegal de armas en Costa Rica va en aumento, pues mientras en 1989 se inscribieron 1.805 armas de fuego, en 2006 la cifra llegó a 6.018, para un total de 91.253 matrículas en ese periodo, informaron hoy fuentes oficiales. Se estima que en Costa Rica, un país con poco más de cuatro millones de habitantes, hay más de 273.000 armas ilegales. Tras concluir el seminario “Violencia por Armas de Fuego y Desarrollo Humano en Costa Rica”, Lina Barrantes, de la Fundación Arias para la Paz, explicó en rueda de prensa que se desconoce el número exacto de armas ilegales que hay en el país, pero que algunos estudios indican que por cada arma legalmente inscrita hay al menos tres ilegales. En ese caso, se estimaría que en Costa Rica, un país con poco más de cuatro millones de habitantes, hay más de 273.000 armas ilegales. El viceministro costarricense de la Presidencia, José Torres, subrayó que

el mayor proveedor de armas ilegales es el mercado legal, pues cada día se reportan más robos de armas, especialmente a empresas de seguridad, que son los mayores compradores de armas de fuego en el país. Lara Blanco, del Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), afirmó que el crecimiento de las empresas de seguridad privada ha sido notable en los últimos años, pues se pasó de 52 a 82 firmas del año 2000 al 2005. La mayor parte de las armas legales en Costa Rica están en manos de estas empresas, pues solo el 6,4 por ciento de la población civil afirma contar con un arma propia, lo cual, según Blanco, es un nivel “muy bajo”. La mayoría de los ciudadanos que portan armas son hombres entre 25 y 34 años, quienes además han sido víctimas de la delincuencia. Sin embargo, los expertos ven con preocupación que el 54,8 por ciento de la población pensaba en 2006 que las armas son “un mal necesario


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Ante ésta realidad, la sociedad ha generado diferentes maneras de garantizar la tranquilidad, tal como la organización comunitaria, los sistemas de seguridad estatales, Fuerza Pública y Policía Municipal; así como la seguridad privada”.

para protegerse”, cifra superior al 44 por ciento que tenía esa opinión en 2004. Lara resaltó que es necesario hacer entender a la ciudadanía que tener un arma no es una garantía de seguridad, sino por el contrario, un elemento que aumenta la violencia social. El viceministro costarricense de la Presidencia señaló que para tratar de frenar la tendencia alcista en el uso de armas, el Gobierno promueve una reforma a la ley de armas que, entre otros aspectos, impone límites de edad, topes para la inscripción y barreras para la adquisición de ciertos tipos de armas. UN SISTEMA DE SEGURIDAD QUE AÚN NO DA SENTIMIENTO DE SEGURIDAD La convivencia de las personas en sociedad, ha originado diversas formas para asegurar y proteger los intereses co-

lectivos y privados de los individuos, tales como la seguridad personal y los bienes materiales. Lo anterior debido al aumento de la criminalidad y la violencia urbana al alrededor del mundo, que genera un sentimiento de inseguridad entre los ciudadanos. La ciudad de San José no escapa a este fenómeno, demostrado en las estadísticas despachadas por las diferentes instituciones públicas, unido a los resultados obtenidos de la encuesta aplicada para la presente investigación. Ante ésta realidad, la sociedad ha generado diferentes maneras de garantizar la tranquilidad, tal como la organización comunitaria, los sistemas de seguridad estatales, Fuerza Pública y Policía Municipal; así como la seguridad privada. Si bien es cierto la seguridad privada es una alternativa para muchas familias de buscar la protección indispensable en sus vecindarios, aún estos cuerpos pese a ser pagados por los propios vecinos no llega a convertirse en una realidad concreta de protección de la gente en las calles y en sus casas de habitación. Estilos de operar y su responsabilidad para un cliente o grupos de clientes limita que estos agentes de seguridad se involucren en tareas más complejas y se limitan a tareas puramente de vigilancia, la prevención

sigue siendo el déficit en este tipo de cuerpos. LAS EMPRESAS DE SEGURIDAD PRIVADA: SERVICIOS Y COBERTURA Como se ha visto, la seguridad privada se ha convertido en un negocio sumamente rentable y lucrativo. Si bien es cierto que la criminalidad ha ido en aumento, la demanda por el bien seguridad también ha crecido, sobre todo por la desprotección de que muchas personas son objeto por parte de las fuerzas de policía estatales. Este servicio, ya no es visto por muchas compañías o personas como un gasto operativo, sino como una necesidad. Cada vez son más las personas que deciden protegerse contra los robos en viviendas, los asaltos en vehículos o establecimientos y situaciones de mayor gravedad, como los secuestros. Los servicios privados son aliados de la seguridad pública, con productos y servicios para prevenir, proteger y solucionar situaciones diversas (La Nación, 20-10-2000). Estas empresas son verdaderos emporios, organizados como cualquier otra compañía, pues muchas cuentas con gerentes de operaciones, de mercadeo, entre otros; y algunas


12 se han agrupado para formar la Asociación Costarricense de Empresas de Seguridad, sobre todo para combatir la competencia desleal del cual son objeto, pues la gran mayoría de los que ofrecen este servicio se encuentran al margen de la ley. BASE LEGAL DE LA SEGURIDAD PRIVADA La policía privada es considerada como una policía auxiliar de las fuerzas policiales del Estado. Se haya regulada por la Ley General de Policía Nº 7410, y a través de la Dirección de Servicios Privados de Seguridad del Ministerio de Seguridad Pública; la cual anteriormente fue conocida como Policía Auxiliar. Picado (1999) señala que está integrada por guardas y vigilantes de empresas públicas y privadas, inscritos ante dicho ministerio. El artículo Nº 91, en su inciso b, contempla que uno de los deberes de las empresas de seguridad privada es “auxiliar a las fuerzas de policía, cuando la situación así lo amerite, siempre y cuando medie el requerimiento expreso de la autoridad competente” (Departamento de Servicios Parlamentarios, Asamblea Legislativa, 2000). De esta forma, legalmente se admite la seguridad privada, pero sin la investidura de autoridad pública, y sujeta a todos los controles que se consideren racionales (Picado, 1999). Respecto a la función de ésta policía privada, la Ley General de Policía indica en su artículo Nº 78 que “el servicio privado de seguridad tiene por objeto proteger la integridad de las personas contratantes del servicio y de sus bienes, y de los que se encuentran en la zona en la cual se preste el servicio, de conformidad con esta Ley y su Reglamento” (Departamento de Servicios Parlamentarios, Asamblea Legislativa, 2000). En este sentido, y territorialmente hablando, la prestación de este servicio se circunscribe solamente al lugar donde se esté dando protección. Por ejemplo, si se ofrece seguridad a un banco, el oficial deberá encargarse solo del edificio y las personas dentro del mismo. Caso contrario sucede con los “guardaespaldas”, quienes deben trasladarse con su contratante

a cualquier sitio donde éste vaya. Por tanto su radio de acción variará según sea el tipo de servicio que se preste, y el lugar donde se dé; lo cual contrasta con la seguridad estatal referida a todo el territorio y todos los ciudadanos. Otro aspecto relevante son los requisitos para la inscripción de una empresa de seguridad privada, cuya principal condición según el artículo Nº 80 de la Ley General de Policía, es contar con la respectiva licencia del Ministerio de Seguridad Pública, y cumplir con las exigencias que establece dicha ley y sus reglamentos. A su vez, la vigencia de esta licencia es de tres años, contados a partir de la fecha de su emisión (artículo Nº 87) (Asamblea Legislativa, 2000). Un material divulgativo entregado por la Dirección de Servicios Privados de Seguridad, y con base en la Ley General de Policía, señala cerca de 17 requisitos, referidos esencialmente al acta constitutiva de la sociedad (empresa) con sus accionistas y capital social, personería y cédula jurídica; lista mensual de sus agentes (con cédula y fecha de ingreso), así como aquellos dados de baja, matrículas de las armas vigentes y las que han sido desinscritas, póliza del INS de Responsabilidad Civil y Riesgos del Trabajo, estar al día con el pago de las cuotas y copia planilla de la CCSS, lista de los puestos donde se ofrece el servicio y su dirección, así como de una muestra del distintivo de la empresa. Es importante indicar, que en ninguno de los incisos del artículo Nº 86 referido a este tema, hace mención que un requisito primordial sea la experiencia en materia policial. Con relación a las condiciones que debe cumplir una persona para ser inscrita como agente

privado de seguridad, el artículo Nº 90 de la Ley General de Policía cita: a) Ser mayor de dieciocho años y ciudadano en el ejercicio pleno de sus derechos. b) Haber concluido el tercer ciclo de la Enseñanza General Básica. c) Aprobar los exámenes psicológicos que se realizan a los miembros de las fuerzas de policía. d) Aprobar el curso básico de instrucción, impartido por la Escuela Nacional de Policía o cualquier otra autorizada. Es claro que el reglamento no prevé la posibilidad de que el servicio de seguridad privada sea ejercido por extranjeros, sin embargo con la inmigración, sobre todo de nicaragüenses, el fenómeno de los cuerpos de seguridad privada ha crecido, y es una realidad que el gobierno debe enfrentar. Dentro de los factores que inciden en la aparición de los cuerpos privados en Costa Rica, se debe considerar que se cuenta con mano


13 de obra que posee condiciones favorables para adaptarse al puesto, tal como lo es una cultura militarizada en la que se han desarrollado, unido a lo sencillo que resulta su contratación dados los bajos costos que representan, condición que es aprovechada por muchos empresarios de seguridad para emplearlos dentro de sus filas. A su vez, diferentes medios de comunicación en1998, indican que ocho de cada diez agentes de seguridad privada carecen del requisito exigido para brindar el servicio, referido al tercer año de secundaria. Ante tales circunstancias, es necesario cuestionarse cómo ejercen entonces una función tan importante y delicada, sino reúnen los requisitos mínimos para ello; y cómo el Estado permite esta situación. Otro aspecto que preocupa es el señalado por el artículo Nº 92, inciso a, de la Ley General de Policía, el cual prohíbe a las organizaciones de seguridad privada “mantener en sus empresas un número de agentes de seguridad que supere el uno por ciento del total de

miembros de las fuerzas de policía, calculado según las estimaciones presupuestarias de cada año”, lo cual no se cumple en la realidad (Asamblea Legislativa, 2000). Existen empresas de seguridad privada que registran más de 100 agentes de seguridad a su servicio, superando ese uno por ciento que menciona este artículo, debido a que si las fuerzas de policía están compuestas por alrededor de 8500 oficiales, el uno por ciento de esta cifra equivaldría a 85 agentes. Con esta medida se pretende que el Estado siga teniendo el control en cuanto a cuerpos de policía, al no permitir un número de agentes por empresa, que eventualmente compitan en poder con las fuerzas de policía del Estado, poniendo en peligro la estabilidad institucional del país (Picado, 1999).

Por qué hay tantas armas en manos de civiles? Hay que estar más armado para estar más seguro: este mito colma de armas las manos de los civiles en Centroamérica. Es un mito que hunde sus raíces en la historia pasada, que expresa la “normalización” de la violencia en las relaciones humanas y en el orden social y que refleja el errado desempeño de Estados autoritarios. TERRITORIOS DE VIOLENCIA La mayoría de los homicidios que ocurren en los países de Centroamérica son cometidos utilizando armas de fuego. En Honduras, según datos de la Policía de Investigaciones, casi el 75%. En Guatemala, los asesinatos cometidos con armas de fuego pasaron del 68% en 1999 al 74.8% en 2001. En El Salvador, del 70% en 2000 al 86% en los primeros ocho meses de 2005. Las armas de fuego juegan un papel protagónico en la violencia que afecta a las sociedades centroamericanas, especialmente a Guatemala, Honduras y El Salvador. Los tres países se han venido disputando el primer lugar en la lista de los más violentos del mun-


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do, junto a Colombia, con tasas de homicidios que rondan las 50 muertes por cada 100 mil habitantes. La tasa promedio latinoamericana es de 27.7 y la mundial promedio es de 8.8. Aunque Nicaragua y Costa Rica muestran tasas de violencia por debajo del promedio latinoamericano, también allí las armas son responsables de poco más de la mitad de los delitos y las muertes. En Costa Rica, la percepción de inseguridad de la población está llevando a muchas personas a armarse,

legal o ilegalmente. En Nicaragua, los años de conflictividad política han dejado no pocas armas de guerra en amplios sectores de la población. Pero es en el norte de Centroamérica -Guatemala, Honduras y El Salvador- en donde la amplia disponibilidad de armas se combina con otros factores para convertir a esta subregión en la más violenta de todo el globo. Uno de esos factores es lo que se ha dado en llamar la cultura de la violencia. Los que suelen defender la tenencia y la portación de las armas de fuego suelen argumentar que éstas no son las responsables de los asesinatos, que los responsables son quienes las utilizan. Es cierto. Pero no es menos cierto que si en medio de una discusión alguien porta un arma, esto alterará el comportamiento y la dinámica relacional de las personas. Si al arma se suma una generalizada “ética” del uso de la violencia en la sociedad, se tienen los ingredientes básicos para un clima que intensifica la violencia.

UNA HISTÓRICA CONVIVENCIA CON LAS ARMAS Un estudio de la Fundación Arias realizado a principios del siglo XXI señaló que en Centroamérica circulan no menos de 2 millones de armas en manos de civiles. En base a las informaciones, es sensato pensar que ese número se ha venido incrementando notablemente. Varios factores explican la armamentización de las sociedades centroamericanas: los remanentes de armas de los conflictos armados, las políticas de permisividad en el uso de armas, las campañas de mercadeo de los comerciantes de armas, la fragilidad institucional en el campo de la seguridad pública y, por supuesto, la demanda de armas de los civiles. Esta demanda puede responder a muchas causas. Usualmente se cita la inseguridad ciudadana como la principal motivación para que los centroamericanos se armen. El fenómeno es más complejo y tras él es posible encontrar los rastros de la cultura de la violencia. Hay armas en las sociedades centroamericanas por el interés de una porción importante de los ciudadanos por tenerlas. Aunque no se trata de una mayoría, es imposible comprender la amplia circulación de armas de fuego en manos de civiles


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si no existiera interés por ellas. La existencia en Centroamérica de un extenso mercado de armas, sea legal o ilegal, responde a una demanda que con el paso de los años ha sido servida con una oferta cada vez más abierta y más legal. Hacia mediados de los años 90 existían en Centroamérica 270 empresas importadoras de armas (Fundación Arias, 2001), y este número ha ido en aumento, indicador del flujo de armas que llega a nuestros países por vía legal y pasa después a manos privadas. La excepción es Honduras, donde sólo existe una empresa importadora porque el Ejército es el único importador autorizado. ¿La afición de algún sector de nuestras poblaciones hacia las armas de fuego es reciente o surge con el desarrollo o con el fin de los conflictos militares? La respuesta es tema de discusión. Y aunque no se cuenta con información y estadísticas sobre la cantidad de armas de fuego que circulaban antes de las guerras, no es extraño encontrar, en las crónicas y relatos de la vida social de El Salvador y de Guatemala previos al conflicto, o mucho antes del mismo, numerosas referencias a la frecuencia con la que muchos ciudadanos poseían armas y las portaban en sus actividades cotidianas, sobre todo en las zonas rurales. Existía una arraigada relación cultural de la gente con las armas.

UN MITO: LAS ARMAS PROTEGEN Y DAN SEGURIDAD Una encuesta realizada en El Salvador en 2004 reveló que al 39% de los salvadoreños les gustaría tener un arma de fuego para su propia protección. Otra encuesta similar llevada a cabo en Guatemala en el mismo año mostró que al 35% de los guatemaltecos les gustaría poseer un arma de fuego, casi al 80% para “defenderse de la delincuencia”. Al menos uno de cada tres guatemaltecos y salvadoreños quiere tener un arma para protegerse de la posibilidad de ser víctima de la violencia. Sin embargo, un estudio salvadoreño sobre el impacto de las armas de fuego en los delitos ocurridos en 2000, encontró que una persona que intenta defenderse de un asalto usando un arma de fuego tiene 46 veces más probabilidades de

salir herido o muerto que si no usa un arma. Las armas aumentan el riesgo de ser víctimas directas de la violencia. ¿Cómo se explica tan notable disparidad entre las creencias y la realidad? La creencia de que las armas protegen y dan seguridad constituye una construcción social. Sobre todo, responde a una ideología que considera que la violencia juega un rol central en la definición de las relaciones sociales y en el mantenimiento del orden público. Cuando muchos ciudadanos expresan que el arma les da seguridad y los defiende de las amenazas, están reconociendo que la mejor forma de enfrentar las amenazas y de resolver los conflictos es con la violencia. Es este pensamiento el que marca la relación de muchos centroamericanos con las armas de fuego. Detrás del deseo de poseer armas existe la convicción de que para no ser víctima de la violencia se debe emplear la violencia, de que la violencia debe ser enfrentada con el mismo método, con violencia. Sin duda, la gente quiere armarse por la delincuencia y por la inseguridad que ésta provoca. Sin duda, mucha gente se arma porque se siente tan genuinamente insegura que piensa que el arma los resguardará de la posible agresión. En muchos casos, esta convicción esconde la tolerancia y hasta la exigencia de la violencia. En esta construcción normativa se le asignan valores no sólo a las conductas violentas de respuesta sino también a las condiciones que las originan. Quienes así piensan identi-


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fican amenazas, asignan roles y justifican conductas de reacción basadas en la agresión física. Las armas ocupan un puesto fundamental en esta dinámica al ser instrumentos para el ejercicio de la violencia. Tener y portar un arma significa la posibilidad de responder violentamente frente a cualquier percepción de amenaza. Es una conducta congruente con los sistemas culturales que enseñan que usar la violencia es permitido al experimentar sentimientos de inseguridad. La cultura de la violencia no se explica simplemente por la inseguridad ciudadana y por la debilidad institucional. La forma con que se responde a la inseguridad depende de muchos factores. Cuando una respuesta compartida, aceptada y esperada por una parte importante de la población privilegia el uso de las armas tenemos

que considerar un marco cultural valorativo. AGRESIÓN, VIOLENCIA Y ARMAS: “NORMALIZADAS” La violencia de ataque, de defensa, de control, de opresión, de liberación, de desagravio, ocurre siempre en un contexto humano, tiene un valor social y requiere de una justificación. Sólo la violencia de origen estrictamente sicopática escapa a estas condiciones. En la mayoría de los casos de violencia ejercida con armas de fuego en las sociedades centroamericanas contemporáneas interviene el contexto social. Las armas entran en esta dinámica, no porque sirvan para defenderse, sino porque sirven para agredir. En una sociedad que “normaliza”

la violencia, esa agresión está justificada. Por eso la llamada “cultura de la violencia” se convierte en el factor más contundente para explicar la tendencia hacia las armas. Si la tercera parte de la población guatemalteca y salvadoreña quiere tener armas de fuego como un instrumento de defensa no es porque sean delincuentes potenciales, son gente que está convencida de la utilidad de la violencia para relacionarse segura y efectivamente con los demás y para mantener el orden social. UN ENTORNO AMENAZANTE Y UNA HISTORIA HOSTIL Este orden normativo encaja con una cosmovisión de la realidad que es cotidiana y vitalmente precaria. La


17 legitimación de la violencia encaja con un entorno ecológico amenazante e inestable, y con una historia insegura y hostil. La violencia prevalece porque generaciones de centroamericanos han sido socializados en el ejercicio de la violencia, aprendiendo que es la moneda de cambio más reconocida, la que ha dominado en el convulso ordenamiento social. La actitud más frecuente en la legitimación de la violencia es la que la autoriza con tal de mantener el orden público. Hemos aprendido que para poder subsistir con cierto orden social hay que comportarse de manera agresiva y violenta. As�� se han definido históricamente las relaciones sociales y así se continúan promoviendo cuando se permite que los ciudadanos usen armas de fuego. A estos valores contribuye en buena medida el discurso y el desempeño de las instituciones de cada uno de los países centroamericanos, y eso establece algunas diferencias entre unos países y otros. Si Nicaragua y Costa Rica presentan escenarios de violencia distintos a los de los otros tres países de Centroamérica, a pesar que estos dos países están también inundados de armas, es por la manera en que los Estados de estos dos países han reaccionado históricamente al desafío de la inseguridad. COSTA RICA Y NICARAGUA: ¿POR QUÉ SON MENOS VIOLENTAS? El apego de Costa Rica a la institucionalidad democrática desde hace más de medio siglo le ha permitido enfrentar la inseguridad apelando a su propia capacidad para proveer y garantizar los derechos sociales y económicos básicos a la población, sin acudir a esa violencia institucional que significa atribuirle a los militares el papel de brindar seguridad. La disolución del Ejército desde hace tantos años constituye un mensaje que resta valor al uso de la fuerza para resolver los conflictos. Y aunque el rápido crecimiento de las existencias de armas en Costa Rica está provocando un incremento en los niveles de violencia, los índices costarricenses no se comparan a los del resto de la región. Esto es un fruto de la contención que ha significado una institucionalidad de-

mocrática que ha promovido valores de apego a la convivencia. CUANDO EL ORDEN SOCIAL ESTÁ EN MANOS PRIVADAS Cuando las autoridades nacionales permiten la adquisición y portación de armas están legitimando la violencia para mantener el orden público y, por tanto, para definir las relaciones sociales. Cuando el Estado ofrece a sus ciudadanos la oportunidad de portar armas de forma tan amplia, como ha sucedido en Honduras, Guatemala y El Salvador, está alentando que los ciudadanos diriman sus conflictos por la fuerza, a la vez que está renunciando al monopolio de la fuerza para mantener el orden social. Está confiando a los ciudadanos armados ese orden. LA ÉTICA DE LA AUTODEFENSA EN SOCIEDADES DESIGUALES La ética de la autodefensa constituye el eje normativo de la violencia social. Esa ética ha crecido a la par de las convicciones de que el Estado y las instituciones no proveen seguridad y que la seguridad se la debe proveer el propio ciudadano. Las transiciones políticas de inicios de los 90, marcadas y alteradas por el apego al Consenso de Washington y al modelo neoliberal, no lograron resolver esquemas tan arraigados en el

triángulo norte de Centroamérica. Al contrario, sumergieron a nuestras sociedades en dinámicas tan impredecibles y tan amenazantes que atraparon a la población en la inseguridad. En sociedades percibidas como fundamentalmente inseguras esto condicionó el reforzamiento de ese antiguo esquema de defensa vital y estimuló la vuelta a la ética de la autodefensa como elemento configurador de las relaciones sociales. Los nuevos escenarios económicos neoliberales también han afectado a Nicaragua y a Costa Rica, pero estos países vivieron procesos políticos que atenuaron su impacto en la cultura social. En días pasados exactamente el 10 de diciembre del año 2008 el presidente de la Republica Doctor Oscar Arias Sánchez en acto realizado en la Casa Presidencial junto a la Ministra de Seguridad destruyeron un lote de 1759 armas de fuego lo cual son avances politicos muy importantes en la eliminación del armamento de los ciudadanos ticos, este lote de armas de fuego fue decomisado por la Fuerza Publica donde hay 1117 armas cortas y 642 armas largas. Es importante mencionar que el 61% de los homicidios ocurridos en nuestro pais son perpetrados mediante el uso de armas de fuego en una modalidad que se ha venido incrementando en nuestra nación.


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Por Gonzalo Martin

¿Quién U mira a quién?

na familia mirando la televisión. Un televisor mirando a la familia. Una especie de juego macabro del que todos los días somos partícipes. Sobre esto Roger Silverstone nos afirma que “no podemos evadirnos de la presencia de los medios, ni de sus representaciones. Hemos terminado por depender de los medios impresos y electrónicos para nuestros placeres e información, confort y seguridad, para tener cierta percepción de las continuidades de la experiencia y, de vez en cuando, también de sus intensidades”. Los medios de comunicación son centrales en nuestra vida cotidiana y por eso, su estudio debe considerarlos como parte de “la textura general de la experiencia”, tal como postula Silverstone. Al hablar de la “mediatización de

la experiencia”, término utilizado por María Cristina Mata, damos por entendido que todas las situaciones de la vida cotidiana están atravesadas por los medios de comunicación. La experiencia cotidiana queda relegada frente a la experiencia mediática. De ese modo, tenemos la percepción de que el mundo existe más allá de la esfera de nuestra experiencia personal porque la difusión de los productos simbólicos nos ha permitido romper con los horizontes espaciales, y el poder de nuestra comprensión se ve ampliado notoriamente. No obstante, surge una problemática o, lo que Mata considera como la “confusión entre el mostrar/ver y el ser/saber”, en donde los medios representan la realidad tratando de convencernos de que es un fiel reflejo de la misma. Claramente, esto no podría ser posible sin la confianza depositada en los medios de comunicación para la construcción de la “realidad”. Esta confianza, es más bien un pacto de fe con los medios, obviamente produc-


19 to de un montaje cultural, porque no nos queda otro remedio que creer en la narración de la realidad de los medios, debido a que nos es imposible asistir a todos los hechos que ocurren cotidianamente. Quizás la siguiente frase de Silverstone refleja gran parte de lo mencionado anteriormente: “Cuando los significados emergentes cruzan el umbral entre los mundos de las vidas mediatizadas y los medios vivientes, y a medida que cambian los planes, cuando la televisión, en este caso, impone, inocente pero inevitablemente, sus propias formas de expresión y trabajo, sale de las profundidades una nueva realidad mediatizada, que rompe la superficie de un grupo de experiencias y ofrece, demanda otras”. En la actualidad resulta difícil pensar a la casa sin los medios de comunicación. El televisor encendido u apagado, siempre disponible, está inmerso en la cultura de la familia. Silverstone considera que las pantallas del televisor o la computadora “son puertas y ventanas que nos permiten ver e ir más allá de los límites del espacio físico de la casa y más allá incluso, de la imaginación”.

Nuestras experiencias en el hogar están determinadas por las circunstancias materiales, hechos de la vida cotidiana, y en cómo son articulados con los recuerdos. Silverstone resalta que “las historias del hogar corren como venas a lo largo del cuerpo social, y esas historias ya no están libres de los medios”. Nada resulta tan cierto como su afirmación de que “el hogar se ha convertido en un espacio mediatizado y los medios como un espacio domesticado”. La cultura mediática impone la sensación de creernos que somos omnipresentes, porque al encender la televisión o abrir un diario nos embarcamos en un acto de “trascendencia espacial”, ya que si bien estamos en nuestro hogar, la identificación física contrasta con el planeta. Tal como refleja la imagen, el acto de que toda la familia se haya juntado en torno a un instrumento tecnológico los aleja de su propia


20 realidad, de esa realidad que los atraviesa y con la cual deben convivir todos los días, para darles la posibilidad de presenciar como propio un suceso espacialmente muy alejado. Como nos plantea Mata, “los modos de concebir el tiempo y el espacio (condición para la articulación de las relaciones sociales no mediadas por los lugares) son modificados por la desarticulación del tiempo y el espacio de situaciones o lugares específicos mediante el vaciamiento (abstracción de las nociones anteriormente mencionadas), para en su lugar, imponer un nuevo régimen espacio-temporal: el de la coexistencia”. De ahora en más, las formas simbólicas están disponibles más allá del tiempo en que nosotros actuamos en los medios de comunicación, porque el espacio se ha transformado en un escenario y una práctica cotidiana. Sin embargo, compartir un espacio no es necesariamente poseerlo, su ocupación no nos da obligatoriamente derechos. Justamente aquí radica una cuestión importante, porque tal como afirma Silverstone, “nuestras experiencias en los espacios mediáticos son particulares y a menudo fugaces, rara vez dejamos una huella”. Para Mata, “resulta innegable la centralidad que han adquirido los medios de comunicación en nuestra vida cotidiana, tanto como fuentes informativas y de entretenimiento, como plataformas privilegiadas para la construcción de imaginarios colectivos entendidos como espacios identitarios nacionales, epocales y generacionales”. Asistimos a una cultura articulada en base a los medios y las tecnologías como una nueva matriz para la producción simbólica dotada de un aparato propio sumamente complejo, que ha permitido expandir el alcance de los me-

dios a ámbitos donde la interacción personal y la influencia institucional no llegaban. Los medios de comunicación han transformado nuestras vidas porque fueron capaces de diseñar un nuevo modo de articulación de las interacciones, es decir, nuevas formas de estructuración de las prácticas sociales basadas en la existencia de los medios como condición fundamental. Se han convertido en sustitutos de las incertidumbres habituales de la vida cotidiana, al generar continuamente los modos de vivir el momento, creando más defensas contra la intrusión de factores externos. En relación a esto, se puede pensar que vivimos “anestesiados tecnológicamente”, en el sentido de que cada vez más el mundo y sus problemas se nos hacen ajenos, pero al mismo tiempo, cada vez más nos sentimos más parte de ese mundo. Por otro lado, es interesante observar en la imagen cómo la televisión ha sido incorporada a la rutina diaria, convirtiéndose en un miembro más de la familia, con el que se comparten actividades sociales. Al ver a los niños con sus padres concentrados y entretenidos con un programa televisivo, se puede afirmar que han establecido una especie de vínculo sentimental, por lo menos temporariamente. Este sentimiento contemplativo de adoración, puede

ser producto de un encantamiento, como sostiene Silverstone. No es erróneo pensar que para la familia, la televisión aparece como una fuente y ámbito de magia y misterio. Se puede decir que se encuentran hechizados por la magia del televisor, por lo cual, éste último deja de ser una mera máquina para convertirse en la fuente del encantamiento. De este modo, “ la tecnología pasa a tener un poder inmenso, donde la participación de la familia se encuentra circundada por lo sagrado, mediatizada por la ansiedad, abrumada, de vez en cuando, por la alegría”, tal como dice Silverstone. Para estas personas atrapadas por el hechizo de las tecnologías, la televisión parece haberse convertido en un sistema de instrucción. Raymond Williams afirma que “las instituciones de las nuevas tecnologías nos enseñaron, de forma inmediata, tipos de discurso, puntos de vista, lemas, anuncios rimados y ritmos. En un plano menos inmediato, difundieron mediante la práctica reiterada, ciertas convenciones de relación, de comportamiento, de perspectivas personales y sociales”. La familia ilustra a la perfección esto último, cuando se la puede observar dispuesta de una forma espacial compactada para ver la televisión, adoptando un lenguaje corporal concatenado con la pantalla.


Algunas precauciones al usar el teléfono 1. Ante llamadas equivocadas limítese a decir “equivocado” y cuelgue. 2. No de referencias por teléfono, evite dar nombre, dirección o ubicación de miembros de su familia, empresa o vecinos, ni deje entrever que está solo. 3. No se deje sorprender con preguntas engañosas o situaciones supuestas, si le informan de un accidente o enfermedad repentina de un familiar, mantenga la calma, pregunte donde fue trasladado, no salga del lugar donde usted se encuentra sin antes comprobar y avisar por teléfono a otro familiar y acuerde con él lo que van hacer. 4. Ante amenazas, insultos o groserías, cuelgue inmediatamente, descuelgue el teléfono para evitar que vuelva a llamar, no haga caso de lo que dicen: de persistir las llamadas solicite el cambio de número de teléfono. 5. Ante llamada anunciando colocación de artefacto explosivo, mantenga la calma, verifique la hora, trate de memorizar las palabras exactas que emplea la persona que hace la llamada: el tono de voz, acento, modo de expresión, actitud, ruido de fondo, que sexo es, edad aproximada; Pregunte la ubicación y forma o envoltura que tiene el artefacto, luego verifique esta ubicación (si le informo), caso contrario trate de localizar a sus alrededores. Informe a la policía.


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隆Su aplicaci贸n durante una emergencia, pudiera salvarle la vida!...


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Todo funcionario público, ejecutivo o empresario,

debería tener en cuenta estas recomendaciones para prevenir el secuestro: 1. No comente con nadie sus rutas al manejar, camino a casa, camino al trabajo, camino a supermercados ni de ida, ni de retorno. 2. Cambie de ruta periódicamente. 3. Cuando maneje observe por el retrovisor si algún auto lo sigue. 4. Que una persona de su absoluta confianza monitoree sus desplazamientos. 5. Tenga su celular a la mano, comunique de inmediato a la policía. Si lo siguen debe coordinar con alguien sus desplazamientos. 6. No se desplace por calles desoladas, zonas alejadas, poco transitadas. 7. No de jamás “una jaladita” en su auto a desconocidos. 8. No comente con extraños sus negocios, sus adquisiciones. 9. No frecuente el mismo cajero automático. Evite las rutinas. 10. En el banco mientras espera ser atendido, no tiene que entablar una conversación con un desconocido (a). 11. Elija con cuidado a sus amigos, personal de servicio domestico. 12. Su personal domestico no debe conocer su real situación económica, ni acceder a información relacionada con sus negocios.

13. No comente los lugares a los que usted acostumbra ir de descanso, vacaciones. 14. Todo documento de control económico: estado de cuenta, bancos, facturas, depósitos, etc., no debe estar al alcance de su personal de servicio. 15. Organice la seguridad de su casa. 16. No es conveniente dar el número de tarjeta de crédito, clave de esta, ni ninguna otra información personal por teléfono. 17. Si lo llaman por teléfono diciéndole que usted ha ganado un premio y que debe acercarse a recogerlo personalmente, no vaya. 18. No haga ostentación de su poder económico, no haga alarde de su posición económica. 19. Tenga cuidado al regresar a casa, fíjese quien esta en su calle, personas y vehículos, desconfíe de las personas en moto. 20. No piense que a usted no le puede pasar; todos es tamos expuestos. Los delincuentes a veces se equivocan. 21. Toda sospecha que usted tenga de que va a ser victima de un secuestro, debe ser comunicada a la policía. 22. Si las personas que trabajan a su servicio son extremadamente pobres, ellos pueden ser ganados por los delincuentes. Procure en lo posible asistirlos y remunerarlos convenientemente. 23. Aprenda a manejar un arma, un revolver, pistola. Es necesario para su defensa.


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Medidas de Seguridad para evitar delitos en nuestras casas ¿Qué debemos entender por seguridad?

L

a seguridad debemos de entenderla como “un estado de confianza”, que alcanzamos luego de que adoptamos “un conjunto de medidas” que permitan prevenir actos delictivos y desastres. Gracias a este conjunto de medidas que ponemos en marcha, siguiendo un Plan de Seguridad, logramos vivir un poco más tranquilos, más seguros, en nuestra comunidad, calle, o distrito. Será importante adoptar algunas medidas a nivel de familia como son: 1. No abrir la puerta a extraños. 2. Cerrar las puertas principales y ventanas con seguros y doble llave. 3. Tener una lista de teléfonos de emergencia a la mano y un celular. 4. No dejar las ventanas de la sala con la cortina abierta. Cerrar más bien las cortinas para

que no se vea de la calle el interior de la casa. 5. No dejar las puertas de casa juntas, por ningún motivo. 6. No atender a vendedores, mercachifles, ni a otros extraños. 7. Si se presenta algún técnico de servicio público, teléfono, agua, gas, electricidad, solicitar se identifique correctamente y llamar antes a la empresa respectiva para veri-

ficar si están haciendo visitas domiciliarias por algún desperfecto en los sistemas. Estas simples medidas que tomemos en familia nos permitirá sentirnos más tranquilos, verdad? Porque? Porque estaremos todos de acuerdo para ponerlas en práctica y no ser víctimas de robos. Esta tranquilidad provoca en nosotros un estado de confianza y seguridad.


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Mitos en relación a la

violencia intrafamiliar

E

xisten ciertas creencias en torno a la violencia intrafamiliar que nos impiden entender el problema y que la fomentan. Es fundamental revisar nuestros propios mitos y prejuicios en torno al problema para desarrollar intervenciones más eficaces y lejos de la victimización secundaria. 1. A las mujeres les gusta ser maltratadas. Falso. La gente cree a veces que a las mujeres les gusta ser maltratadas, sino dejarían esa relación, o que les gustan los hombres que les enseñen “quién es el jefe”. La verdad es que a ninguna mujer le gusta ser maltratada y abusada. Si una mujer acepta ser maltratada es porque no cree que puede salir de esta situación. Muchas veces ha realizado intentos de buscar ayuda, sin embargo se encontró con familiares que le dijeron que


27 no era bueno que se separara por los hijos, o profesionales que le dijeron que debía darle otra oportunidad. Aceptar ser maltratada y disfrutarlo son dos cosas totalmente diferentes.

y llevar a desarrollar trastornos como cuadros de depresión, angustia, insomnio, etc. Son mujeres normales que reaccionan de manera normal en una situación anormal.

2. Las mujeres buscan ser maltratadas.

4. El maltrato emocional o psicológico no es tan grave como la violencia física.

Falso. Mucha gente cree que las mujeres maltratadas lo buscan, provocando o contradiciendo a su esposo y que tendrían que ponerse en su lugar. La verdad es que nadie quiere ser maltratado. El abusador es responsable por sus actos y siempre buscan una excusa, generalmente algo que la mujer hace o no hace para agredirla. 3. Las mujeres maltratadas son un poco locas. Falso. A veces la gente dice que una mujer maltratada es loca por disculpar a su pareja.. Sin embargo, la gran mayoría de las mujeres maltratadas no padecen de ninguna enfermedad mental. Cuando una mujer vive en un lugar peligroso y que tiene miedo la mayoría del tiempo, sus comportamientos cambian. Puede parecer un poco rara para los que no se enteran de lo que vive. El estrés, el miedo y la ambivalencia afectiva pueden afectar la manera de portarse

Falso. El abuso emocional continuado, aún sin violencia física, provoca consecuencias muy graves desde el punto de vista del equilibrio emocional. Se puede diagnosticar cuadros psicóticos en personas que, en realidad, están sufriendo las secuelas del maltrato psicológico crónico. 5. Si hay violencia intrafamiliar, no puede haber amor en una familia. Falso. Los episodios de violencia intrafamiliar no ocurren en forma permanente, sino por ciclos. En los momentos en que los miembros de la familia no están atravesando por la fase violenta del ciclo, existen interacciones afectuosas, aunque el riesgo de que en cualquier minuto se vuelva a la situación de violencia siempre esté flotando en el aire. El amor coexiste con la violencia, de lo contrario, no existiría el ciclo.


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Sugerencias de en la empresa u oficina


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A.   AL LLEGAR A LA EMPRESA DEBE PREVENIR LO SIGUIENTE: 2.   Varíe el lugar de parqueo de su vehículo, para dificultar su localización. 3.  Ingresa y salga a diferentes puertas y horarios, no haga siempre lo mismo. 4.  Ante información de extraños, sobre accidentes a miembros de su familia, no le de crédito, tome nota y luego verifique. 5.   No vaya a la oficina durante horas que no haya nadie. B.   EN LA OFICINA TENGA EN CUENTA LO SIGUIENTE 1.   En lo posible, instale su oficina en un lugar apartado de la zona de acceso al público, así como evite exhibirse por la ventana o puerta con frente al exterior. 2.  Verifique el estado de funcionamiento de la cerradura, seguros, llave de las puertas y ventanas existentes en su oficina. 3.   Verifique sus archivos, donde protege la documentación importante de la empresa. 4.   El cliente, documentos y paquetes debe ser verificados por seguridad y atendidos por la secretaria antes de llegar a usted. 5.   instruya a sus compañeros y colaboradores para que no proporcionen información de ningún tipo a extraños o ajenas a su trabajo. 6. No coloque su nombre en la puerta, pared o ventana de la oficina para que dificulte su localización, ni que lo fotografíen en su oficina. 7.   Verifique la honradez y lealtad del personal que labora con usted y del personal de limpieza; así como conocer discretamente la forma de vida y su situación económica. 8.   Asegúrese que sean destruidos e incinerados los papeles borrador y otros que hayan sido utilizados para confeccionar documentos de cierta importancia, luego de su empleo. 9.   Tenga un timbre o sistema de alarma a su alcance y en buen funcionamiento. C.   AL SALIR DE LA EMPRESA TENGA EN CUENTA LO SIGUIENTE: 1.  Observe o mande observar el panorama general de la calle para detectar sospechosos sin ser visto. 2.   Comuníquese con su domicilio informando su llegada. 3.   Inspecciones su vehículo o haga inspeccionar con su chofer antes de poner en funcionamiento, si detecta algún objeto extraño reporte a la policía.


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Tomado del blog personal de Juan Diego Castro

D

elincuencia real y delincuencia virtual. Los criminales no dejan espacio libre. Nuestro país es atacado a diario por hampones de todo pelaje y la sociedad costarricense se encuentra inerme y frustrada. Los límites se han borrado de nuestro territorio, de nuestro cielo y de nuestro mar. Las fronteras de la ley se han cuarteado. La delincuencia real ataca sin tregua y la respuesta del estado es ridícula, sólo el dos por ciento de los ladrones resulta condenado. Y como si eso fuera poco existe una poderosa casta criminal que crece y crece en el ciberespacio, de aquí y del mundo. La ciberdelincuencia afecta a las sociedades en todos los niveles y en especial en los más sensibles. Desde los fraudes hasta el tráfico de personas. Ahora el aparato de control social no cuenta con los recursos legales, financieros y materiales para prevenir y reprimir a los hampones de internet. La Sección de Delitos Informáticos del OIJ está conformada solamente por 19 profesionales. Estos ciberpolicías altamente calificados atienden las solicitudes de todas las autoridades judiciales del país: deben asistir a los respaldos de información, allanamientos, aperturas de evidencia. Le corresponde investigar en las causas penales relacionadas con delitos informáticos, así como analizar las evidencias, rendir informes y asistir como

peritos a los juicios. La cantidad de casos y el faltante de profesionales en esta sección han generado un atraso de cuatro años en la ejecución de los análisis de estos peritos forenses, con el consecuente perjuicio para las partes procesales y quebrantándose el principio constitucional de justicia pronta y cumplida. He visto las peritaciones de la policía judicial cibernética y son de indiscutible calidad profesional. Gracias al valor probatorio de los informes de estos expertos se han resuelto muchos casos de manera acertada. Los políticos al mando tienen la obligación de dotar de suficientes recursos a los ciberpolicías. La tragedia del colegio de Orotina, deja clara la situación que enfrentamos, dos muertes originadas en las redes sociales, pero también se han dado fraudes y violaciones. El estado tiene la obligación de brindar los servicios de policía preventiva y represiva dentro de nuestras fronteras y en el ciberespacio. El OIJ requiere de más apoyo político para contar con los recursos indispensables que le permitan reprimir a los delincuentes reales y virtuales. No es posible que solo 19 ciberpolicías den abasto para atender todo el país. Veremos hasta dónde llegará el atraso, mientras los políticos se deciden.


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¡Más de

1.100

condenados están en

L

a crisis de impunidad que vive nuestro país se agrava con el terrible dato que las autoridades judiciales manejan sobre la cantidad de delincuentes contra quienes existen sentencias en firme y andan, felices de la vida, en la calle. Fuentes de la administración de justicia me revelaron que más de 1.100 hampones sentenciados por violentos delitos, quienes tienen que estar purgando prisión, se encuentran en libertad y engloban una lista de buscados la cual, cada día, es mayor. Homicidios, violaciones, asaltos, robos, venta de drogas, estafas y abusos sexuales a menores son parte de los delitos que este ejercito de sinvergüenzas han cometido. Delitos que, al día de hoy, se encuentran en la absoluta impunidad. Ante esta realidad, creo que es mi deber hacerle un llamado de atención a los representantes de los tres poderes de la República para que se pongan de acuerdo y comiencen a sacar de circulación a todos estos atorrantes que nos tienen encerrados en

nuestras casas, mientras se pasean tranquilos e impunes, como si en este país no existiera ley. He enviado una carta a la presidenta y a los presidentes de los supremos poderes, con todo respeto, para que cumplan con su obligación, no se tapen la cara ante la realidad e inicien una cruzada por la seguridad de la población. Comiencen por lo más simple, hagan cumplir la ley, poniendo en la cárcel a los que el debido proceso y la justicia dictaron sentencia y han dicho que deben estar encerrados. Urge que los ciudadanos cuenten con acceso a un archivo donde aparezca el rostro de los delincuentes, sus características y datos personales para que puedan ser denunciados, tanto al 911 como al teléfono del OIJ (8008000-645) y comiencen a caer. La situación es grave. No cabe duda que estos fugitivos son los responsables de la mayoría de los delitos que se cometen, a diario. Pero no todo acaba ahí. Lo peor es que las autoridades de seguridad no cuentan con los recursos necesarios para poner orden e iniciar la cacería de condenados para así traer un poco de seguridad a la población. Las fuentes que me revelaron el aterrador dato -el cual evidencia que convivimos al lado de los enemigos de la sociedad-, aseguran que, muchas veces, esos hampones en fuga son detenidos y procesados pero, por la desorganización entre autoridades, no existe un método ni un sistema de cómputo que les avise a los oficiales que la persona que tienen detenida está condenada. Incluso, muchos de esos delincuentes, quienes han logrado burlar a la justicia, utilizaron la identidad de otra persona y andan como si nada, sin necesidad de utilizar otros nombres, pues en su contra no existe ningún fallo. Yo pongo este blog para que todas las personas que quieren vivir tranquilos ayuden a las autoridades a iniciar una barrida contra los condenados en fuga. Empecemos por estos convictos.


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M

anejar cualquier arma como si estuviese cargada. Esta es la recomendación más importante. Si alguien nos da un arma de fuego para que la miremos, y nos dice que no está cargada, debemos comprobarlo por nosotros mismos. Puede evitarnos una desgracia. 2. Mantener siempre el cañón apuntando en una dirección segura y no apuntarlo en una dirección en la que no se quiera disparar. Esto es especialmente importante con las armas cortas, porque son relativamente pequeñas.

en el uso de armas

de fuego

3. No manotear o jugar nunca con ellas. 4. Mantener el dedo lejos del gatillo o disparador y usar la traba del seguro, incluso estando convencido de que el arma no está cargada. 5. El dedo sólo debe Llevarse al disparador cuando se está en el polígono o la galería de tiro y, únicamente, en la peldana del tirador y cuando la pistola esté apuntando al blanco al que se quiera disparar. Después de hacer el disparo, quitar el dedo del gatillo inmediatamente. Mantener el dedo índice (si es el que utiliza) estirado a lo largo del arco de guardamonte. 6. No jugar con ningún tipo de arma, y menos cargadas. No hacer bromas, por ejemplo tratando de imitar a Harry el Sucio “sacando” el arma muy rápido de su funda. Lo mejor que nos puede pasar es quedar como tontos. 7. Practicar la carga y la descarga de una nueva arma en un sitio seguro, hasta que nos acostumbremos a manejarla.


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8. Nunca dejar sin vigilancia un arma, esté o no esté cargada, es absolutamente esencial, especialmente en una casa donde haya niños. A los niños les encanta imitar a los mayores y podrían estar blandiendo una pistola antes de que nos diéramos cuenta. 9. Guardar por separado las armas y las municiones, fuera del alcance de los niños y, lo más importante, en sitios bien cerrados. De esta manera, se evita que un ladrón tenga un arma cargada a su inmediata disposición. 10. Revisar y mantener las armas con regularidad. Antes de limpiar un arma, comprobar que esté descargada. Si, después de no usarla durante algún tiempo, se va a disparar de nuevo, se debe comprobar que el cañón no esté obstruido, por ejemplo, con una bolita de trapo de limpiar. 11. Crear algún tipo de rutina al manejar las armas y la munición. Cuidar que la munición de distintos calibres esté separada. Hay que tener muchísimo cuidado si uno está intentando poner a punto un nuevo cartucho cargado a mano. 12. Llevar siempre puestas gafas de seguridad y protección auditiva. Un buen porcentaje de los accidentes de tiro está provocado por defectos técnicos en las armas o en la munición. Hay que asegurarse de que los ojos estén bien protegidos contra los restos de pól-

vora lo que puede ocurrir, disparando un revólver, a causa del espacio entre el cilindro y la emboquillada o contra los casquillos expulsados de una pistola. 13. Nunca se debe mezclar el tiro con las bebidas alcohólicas o, lo que es peor, con ninguna clase de drogas ni con el uso de medicamentos fuertes. Ni alcohol ni nada que pueda alterar la percepción, el juicio o el comportamiento. Después de la sesión de tiro, si hay que regresar a casa, lo mejor es no beber antes de conducir, mejor una gaseosa o un café. 14. Si un tirador o tiradora, al lado suyo, está haciendo algo peligroso hay que decírselo. Hay ciertas cosas que los principiantes no conocen hasta que alguien se las dice. Trate de explicar el uso correcto de las armas de una forma amable. Hasta los tiradores más experimentados cometen errores. Evitar la compañía de los sabelotodo, que creen que saben más que cualquiera. Son un peligro potencial para la vida y la anatomía propia y de los demás. 15. NUNCA DISPARE AL AIRE! Los proyectiles abandonan el cañón, a velocidades del orden de 250 m/s hasta más de 1000 m/s (Depende del arma, calibre y munición utilizada) y se desplazan describiendo trayectorias elípticas. Luego de alcanzar la altura máxima, su velocidad de caída se incrementa, siendo al instante de llegar a tierra suficiente para lastimar o matar una persona.


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E

l asalto es un delito caracterizado por violencia contra las personas, generalmente con fines de apoderamiento ilegítimo (por ejemplo, asalto a mano armada). Los Asaltos al Paso son una modalidad delictiva mediante la cual los delincuentes comunes, atacan a una persona por la calle y bajo amenaza con arma de fuego u otra, la despojan rápidamente de sus pertenencias. Esta modalidad delictiva no tiene horario, puede ocurrir en la mañana, en la tarde o en la noche. La mayoría de los casos son siempre en las mañanas en los paraderos de ómnibus y en las noches cuando las personas transitan por calles de regreso a sus casas.Se

han reportado casos de personas que son atacadas por delincuentes, a corta distancia de su casa. Siempre del mismo modo. El Asalto al Paso, es una modalidad delictiva que se caracteriza además, por la rapidez con la que atacan los delincuentes. Todo ocurre en segundos. El ataque es rapido y en ocasiones “pasa desapercibido”, es decir, los otros transeúntes no se dan cuenta de que está ocurriendo un delito. ¿Cómo ocurren los asaltos al paso? Los Asaltos al Paso son perpetrados por delincuentes comunes que salen

en auto y/o moto a recorrer las calles, avenidas, para ubicar a sus potenciales víctimas. Los delincuentes suelen organizarlos de distintas formas para atacar por sorpresa a sus víctimas.El delincuente le ordena entregue su cartera, billetera, celular, reloj, etc. Todo ocurre rápidamente, en segundos, nadie se da cuenta que Ud. está siendo asaltado. Los delincuentes usan tres cosas: a. La sorpresa. b. La rapidez. c. La amenaza.


35 Los delincuentes fingen ser taxistas, transportistas, vigilan los estacionamientos, paraderos, los quioscos, los puentes peatonales. Caso 2 : Asalto al Paso a pareja en la puerta de su casa. Los esposos Canesa, ambos medico cirujanos de profesión, fueron a un cajeo automático a retirar un dinero que emplearían al día siguiente para comprar un auto. Retiraron el dinero sin ningún problema, y se dirigieron luego a su domicilio.

Instrumentos que emplean para perpetrar el delito: a. Un auto moderno. b. Un arma de fuego: revolver, pistola, puñal. c. Un disfraz : taxista, cobrador, mensajero, simulan estar buscando una calle. Quiénes son las principales víctimas de asaltos al paso? Todos podemos ser víctimas de un asalto al paso, pero los delincuentes que se dedican a perpetrar este delito, prefieren atacar a: a. Turistas b. Estudiantes c. Amas de casa d. Empleados, ejecutivos. e. Transeúntes Casos de diversos asaltos al paso Caso 1: “Las playas en época de verano”. Los delincuentes aprovechan especialmente las temporadas de verano, de vacaciones en la playa. Esta es la época que más rentable es este sucio negocio para ellos. La temporada de playa atrae miles de bañistas, visitantes, turistas, familias enteras que van a pasar un rato de agradable esparcimiento.

Los que van a las playas llevan consigo dinero para tomar bebidas gaseosas, comprar cervezas, almorzar. Las personas que van a las playa regresan cansadas. Esto es lo que aprovechan los delincuentes. Ellos esperan siempre con un auto o moto cerca, listo (a) para atacar y emprender veloz huída. La vigilancia en las playas es escasa, no es tan intensa como en las avenidas. Los lugares más atacados son estos en temporada de vacaciones y verano.

Ambos iban en su vehículo Mazda color verde de retorno a su casa. Tras de ellos iban en otro vehículo dos delincuentes que habían observado todos sus movimientos desde que llegaron al cajero. Estos delincuentes vía celular, dieron aviso a otros, que estaban estacionados en otro vehículo color blanco, en la esquina de la casa de los Canesa. En ese vehículo blanco había cuatro maleantes armados de revólveres, esperando que llegara la pareja. Cuando los Canesa ingresaban a la calle en su vehículo Mazda, los delincuentes que estaban estacionados, encendieron el auto. Y cuando los Canesa se estacionaron en la puerta de su casa y bajaron del auto, de pronto apareció el vehículo blanco que entro a la calle y se detuvo al costado de ellos. De este bajaron rápidamente cuatro delincuentes ar-


mados de revólveres. Los rodearon y encañonaron.

3.

Rápidamente les quitaron sus billeteras, cartera, celulares, dinero que llevaban en un sobre, y luego les obligaron a entregar la llave del auto. La sra se resistía al principio, pero finalmente accedió.

4.

Los delincuentes, se llevaron el auto de los Canesa y partieron raudos en su auto blanco. Todo ocurrió en segundos, casi 2 minutos terribles y de horro para los Canesa.

5.

6.

Forma de Prevenir los Asaltos al Paso.

7.

Para prevenir los Asaltos al Paso debemos tomar las siguientes medidas:

8.

1. 2.

No hacer alarde de su situación económica, no sea ostentoso. No informar de sus actividades financieras a nadie.

9.

No caer en la rutina, es decir no frecuentar los mismos cajeros automáticos. No tomar siempre la misma ruta para ir o venir de mercados, bancos, de la escuela, universidad. Si va a pie procure ir por donde más gente camina, evite ir por calles, avenidas desoladas. Tenga más cuidado los días domingos que no hay mucho tránsito peatonal y vehicular. Cuando retorne en auto a su casa, fíjese bien que no haya extraños cerca a su puerta, autos estacionados cerca a su domicilio. Evite distraerse cuando camina, este siempre atento a los autos, taxis, desconfié de las motos. Si es asaltado no oponga resistencia, los delincuentes se tornan violentos cuando alguien no les obedece. Lleve en sus bolsillos lo más indispensable, si es posible use solo tarjetas y no dinero en

10.

11.

12.

13.

14.

efectivo. La tarjeta la puede llevar escondida en algún lugar de su pantalón, casaca, saco. Este siempre listo para cruzar al lado contrario de la calle o entrar a alguna tienda, si ve que un carro se dirige a Ud. a alta velocidad. Tenga cuidado de las personas que viven cerca de su casa y que son consideradas, adictas a las drogas, malvivientes, estos suelen ser informantes de los delincuentes. Cuando conduce su auto de regreso a casa mire siempre con ayuda del espejo retrovisor, si lo están siguiendo. No luzca en la calle su celular, no maneje su auto converse con nadie usando el celular. No se distraiga. Denuncie cualquier asalto que sufre, para que la policía ponga más atención al lugar donde ocurrió y se hagan más patrullajes y batidas. No denunciar el hecho es favorecer el delito.


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Revista Contra el Crimen