Pensar que a comienzo del Siglo XX, las Termas de nuestro elogio era un villorio de 300 habitantes, donde desde 1884 comenzaron a surgir los primeros hoteles, para llegar a esta realidad actual, de la mayor ciudad termal, en camas y servicios turísticos, del país. De allí esta realidad que ha merecido un libro de esta calidad, lo que ratifica la potencialidad de sus valores autóctonos.