Page 1

No•106

tÍTULo: SUEÑO DEL CHILAM BALAM FOTO: ANTÚN KOJTOM/MAYA

29 DE SEPTIEMBRE

De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados. http://elcolibri.webs.com/ C O L A B O R a n : A N T Ú N K O J T O M , A L B E RT O B E C E R R I L , E N R I Q U E TA lu n e z , E S T E B A N rios y K A LU TAT Y I S AV I


27 de Septiembre de 2013•Pág II

Pe r i ó d i c o C ó m o ? • D i r e c t o r E d i t o r i a l : J o s é L u i s B e n í t e z A .

Colibrí• Director: Gerardo Pérez Muñoz

Algo sobre las lluvias de Octubre en Zacapoaxtla Pue. Martes 5 de Octubre de 1999. Alberto Becerril Cipriano.

FOTO: RITUAL DEL MAÍZ/CERRO DEL PUKUXY

• C o n s ej o E d i t o r i al • Enriqueta Lunez Pérez, Jaime Chávez Marcos, Esteban Ríos Cruz, Delfino Marcial, Tatiana Bernaldez, Patricia Celerina Sánchez, Katu Tatyisavi, René Esteban Trinidad, Manuel Espinosa

• Re s p o n s able de la p á g i na • Narciso Senguino • d i s e ñ o ed i t o r i al • Martha García

Los comentarios deambulan de boca en boca: que San Panchito se ha puesto muy chillón junto con San Miguelito; que en Zacapoaxtla y en toda la Sierra Norte sigue lloviendo como nunca se había visto; que en Cuetzálan, desde la fiesta de San Miguel ha estado todo muy aguado. La mayoría de la gente no sale de sus casas, salvo en casos de necesidad. La lluvia es intensa de día y de noche. Aquí en Zacapoaxtla se sabe que los caminos de la Sierra se han derrumbado. La feria de Cuetzálan, que empezó desde el viernes 1º de Octubre, fracasó al suceder un apagón. Los músicos y turistas permanecen varados ya que no hay manera de salir. En el área de la colonia Los Cristales, en el punto conocido como La Cabaña, cercano al Taller de Hojalatería El Crystal, las familias trabajan con un ojo al gato y otro al garabato, que en este caso, es el cerro de arena que se encuentra al frente y que ha estado sufriendo deslaves y pequeños derrumbes. El temor aumenta en la medida en que el cerro, que comunmente filtra sin dificultad el agua de la lluvia, ahora deja ver escurrideros que abren ranuras en la arena, cortan los bordos y se desprenden porciones que se convierten en lodo y se desplazan a la calle Los Pinos, dificultando el paso de los peatones. Las miradas de los vecinos de la Calle Talikan se fijan en los ilites, aguacates y ocotes que han crecido en lo alto del cerro y que empiezan a inclinarse mientras sus raíces se van desnudando de tierra y arañan el aire mojado. Son las cuatro de la tarde. Las mujeres exprimen la ropa y la colocan en tendederos provisionales dentro de sus casas o en los pasillos, y preparan los alimentos. Los hombres se quitan sus impermeables improvisados con pedazos de plástico. Han tratado de cubrir ventanas y evitar goteras, aún de los techos de concreto, escombrar el cauce de los arroyos cercanos a sus casas para que el agua no invada patios y banquetas. La señora Ocotlán permanece en su cocina con sus hijos Gabriela y David. Su suegro, don Juan, junto con su esposa Victoria, en su cocina con su hijo José Luis, su nuera Rosy y su nieto Daniel. Una docena de hombres, vecinos, tratan de escombrar la calle Los Pinos, con sus palas, bajo la lluvia. El cerro sigue dejando caer pequeños montones de tierra y arena que se convierten en lodo al llegar al pie, junto a la calle. Don Elías Carmona, vecino, cuya vivienda de tablas y costeras de ocote se encuentra en la ladera, en la parte de abajo de la calle Los Pinos, desde la noche anterior ha sacado con dificultad a su familia, ya que el lodo y el agua empezaron a entrar a su casa, a pesar de un gran muro que sostiene el bordo a sus espaldas. Un estruendo sacude el cerro de arena y hace que todos interrumpan sus pláticas o quehaceres y traten de asomarse para ver qué pasa. En seguida se escucha el impacto ensordecedor de una mole de lodo, tierra, arena y agua, que caen estrepitosamente en la calle Los Pinos, pero no se detiene, sino que rebota con una elasticidad admirable y cae sobre la corriente del río, levantando una ola que vuela sobre el techo de la galera del taller y baña las casas ubicadas al otro lado de la calle Talikan. La masa de tierra y lodo no se detiene en el cauce del río, sino que por la inercia, continúa su marcha subiendo al bordo contrario, arrasa la cerca de palos, plantas y flores, empuja los carros dispersos a lo largo del taller de unos veinticinco metros, arremete también contra el cuarto de herramientas, se impacta y rompe los muros de la casa de Juan y de Jorge, que se llenan de lodo, agua y arena. El lodo avanza, levanta toda la estructura del taller, como un recogedor a un montón de basura, alcanza una altura de dos metros y medio sobre el pavimento de la calle Talikan, entre el crujido de láminas y vigas, y el estruendo de los carros en reparación, que dando volteretas en el aire, van a impactarse a los muros de las casas, estrellándolos y metiendo cantidades espantosas de agua y lodo a los patios y zaguanes. Rodolfo González está en el cuarto de herramientas. Al oír el estruendo se levanta y trata de salir, pero solo da dos o tres pasos cuando una sombra negra lo envuelve y lo alcanza el derrumbe atrapándolo entre los fierros y madera. lodo y basura. Su hermano Alfonso emerge de entre el agua y los escombros, pero sus pantalones están atorados, solo más tarde se le cortan con un machete para liberarlo. Juan y Virginia están en su casa cuyas ventanas, cubiertas con una maya de alambre y plástico, dan vista al arroyo. Cuando Juan oye el estruendo que se origina, frente a su casa, a unos 90 metros arriba, con el índice de su mano derecha recorre la cortina de su ventana y en ese momento todo se oscurece, la mole de agua y lodo golpea los muros de su casa y su ventana. Los muros se impactan hacia adentro de la casa y se llena la casa de lodo, quedando sepultados todos sus muebles, trastos, ropa, libros, documentos de la escuela donde trabajan. Juan es lanzado al techo de la casa, golpeándose la cabeza y la boca. Junto con su esposa Vicky, salen con dificultad de entre los escombros y el lodo. Durante varios días, le fluirá líquido por la nariz, sobre todo cuando se inclina. En la tienda de don Teodoro está don Daniel, su yerno, el de la combi, con otras personas, tratando de sacar algo de mercancía ya que el lodo poco a poco invade la calle, la banqueta, las paredes. Cuando se desprende el bordo, una parte derriba los muros de la cocinilla de la cabaña, y don Daniel queda cubierto de lodo hasta la cintura. Sus amigos lograron sacarlo apresurados. Alguien de ellos vió pasar por la ventana, con la mole de lodo, unas manos. Eran las de don Emilio Ramiro, que estaba afuera y que, inexplicablemente, pasó “volando” con el lodo, rebotó en la “cara” del arroyo y fue a dar entre las vigas y carros del taller, al otro lado del arroyo. Nadie se explica cómo fue que no murió, y dicen que eso es un milagro, ni más ni menos, y un aviso para todos a la reflexión. La lluvia continuó por varios días. La gente de la sierra cuyos caminos carreteros se cortaron, empezó a llegar caminando desde Olintla, Chipahuatlán, Huehuetla, Caxhuacan, y otros muchos pueblos y localidades, en busca de víveres y agua, pues en sus lugares de origen se empezó a agotar el alimento, el azúcar, y es que muchos comerciantes escondieron la mercancía porque preveían la hambruna que venía, y como sucede siempre que hay siniestros, las autoridades y los políticos hicieron su agosto, lucraron con el hambre de la gente. Mucha de la ayuda que la sociedad civil y la iglesia enviaron desde fuera de la región en helicópteros y en camiones, fue secuestrada y manipulada por algunos líderes y ricos influyentes que gozan con el dolor de los más necesitados.


27 de Septiembre de 2013•Pág III

FOTO: NO SOMOS CURIOSIDADES

ENRIQUETA LUNEZ ( Bats’i k’op)

VAYCHILETIK

SUEÑOS Me veo florecer dentro de un lago que no recuerdo, temerosa y confundida de un sueño que no comprendo. Desesperadamente huyo de los ángeles y demonios que se baten por adueñarse de mi.

Ta xkil nichimaj te ta yut nab mu xvul ta jol, xi’emun, mu o no’ox jna’ mi vu’unun mu jna’ k’ucha’al jech li jvayiche. Ta anil chijatav yu’un skoj anjeletik xchi’uk pukujetik ja’ ti ta spojbe sbaik ti jkuxlejale.

ESTEBAN RÍOS CRUZ ( DIIDXAZÁ)

GUENDAXCUIDI Dxizezá cunibi laa sica ba´du’ lo guixhe doo xti’ ca dxi, ni nanda nayasa lo yaga lombu’ ni napa luxu bandaga riini’. Lo guendarié ne rieda nayeche’, xigaa, ni rindaa ni naca ti biní xhiapa iza, dera bi nadxi’ña’ ruxhegue’ ra liibi’ doo qué rihuini, runi gaca guendariaba. Dxizezá riasa cayuuba’, cutubixhiñi yudé, cazá nachiita. Lo yá’, rigola ubidxa beeu gaayu’, ribani lo bacaanda’ du’ xti’ huadxí, runi sica qué ruuya’ xcuidi ni cayoona’ dia’ biidi’ ló.

INFANCIA El tiempo se mece niño sobre el columpio de los días, que cuelga airoso del cachimbo con fleco de hojas tiernas. Es un vaivén gozoso, azul, que dura un gajo de eternidad, hasta que el viento travieso desata los nudos invisibles, provoca la caída inesperada. El tiempo se levanta maltrecho, escupiendo polvo, cojeando sin cesar. En lo alto, el viejo sol de mayo, despierta de su siesta de la tarde, mira sin mirar al niño que llora con su carita pintada de mugre.

12 DE OCTUBRE

Día de la resistencia y dignidad Indígena


27 de Septiembre de 2013•Pág IV

Columna: Crítica y diálogo

Racismo en el Festival Internacional de Poesía Manuel Acuña Kalu Tatyisavi, Ñuu Savi A los profesores de la CNTE

KaluTatyisavi, ÑuuSavi Zócalo Distrito Federal México Iyo  sava  je  nuku-dayo  in  ita  ntee  tee, Zócalo  iyo  noo teku  nee-teku  kue’e teku  nee-teku  kue’e va  sava   tyu’un  va’a-dayo  a  yu’vi-dayo Zócalo  noo  tuni teku  nee-tekukue’e teku  nee-teku  kue’e kuee  kanta  a niin  iyo,  kuee  na’yu  da  tee yaa  tuni  teku  Zócalo teku  nee-tekukue’e teku  nee-tekukue’e da  tee  xine’e  ya’a  va  nxine’en  nu’u  tee-ni  je  ka’vi-ni teku  nee-teku  kue’e teku  nee-teku  kue’e nenu  iyo  da  tee  tee  tu’un  yukun  itu? shhh, teku  nee-teku  kue’e   uno a veces busca una flor plantada Zócalo limpio azul-rojo azul-rojo tal vez para guardar el miedo Zócalo limpísimo azul-rojo azul-rojo tarda el silencio, tarde el hombre llora Zócalo blanquísimo azul-rojo azul-rojo de estos profesores aprendí las primeras letras azul-rojo azul-rojo ¿dónde están los poetas? shhh, azul-rojo KaluTatyisavi, ÑuuSavi

El racismo se ha vuelto imperceptible, sutil; sólo quien lo siente lo sufre. Es más, uno parece no darse cuenta porque la cosa parece normal, es decir, así ha sido siempre. Digamos, es como comparar a perros y gatos para referirse a una pelea, utilizar la palabra teatro para quien finge, utilizar las palabras bestia, indio y su posterior eufemismo indígena como sinónimo de irracional, atrasado, tonto y pobre. Recordemos que estas últimas palabras son producto de un error histórico. Así, se ha quedado en la memoria colectiva y, a falta de propuesta y crítica de los afectados, no pasa nada. México es el país racista por excelencia. Lo anterior viene al caso por el Encuentro Internacional de Poesía Manuel Acuña celebrado a fines del mes pasado en Saltillo, Coahuila; simultáneamente, se llevó a cabo el Encuentro de Mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), donde fueron invitados ponentes, algunos poetas en lengua castellana y cuatro poetas en lenguas originarias. De estas lenguas estuvieron Jorge Cocom, maya; Enriqueta Lúnez, tzotzil; Natalia Toledo, zapoteca y, un servidor. Nuestra actividad fundamental consistió en dar una lectura de poemas, pero al mismo tiempo estábamos programados como público en el Encuentro Internacional de Poesía. La cuestión es que, un poeta de renombre del PNSL fue invitado a leer en el Encuentro Internacional y, pues como sabemos, ninguno de nosotros fuimos convidados a la cena, digo lectura, es decir, nuestra lengua y trabajo fueron inexistentes para los organizadores. En fin, no es que esté uno ansioso por leer, sino que es por mera atención. Hubo de todo, sin duda fue un evento muy interesante, con algunos poetas de renombre, casi todos conocidos entre sí por el currículo y probablemente, conocedores entre ellos desde hace tiempo. Pero también hubo show como el caso del poeta mexicano Hernán Bravo Varela a quien vimos report(e)ar para televisa Saltillo. Regresando a los poetas en lenguas originarias, si bien fuimos desdeñados, sí se nos invitó, de último momento, a la cena en el palacio de gobierno, los cuatro compañeros rechazamos, pero más como reacción instintiva que racional. Pero lo que considero importante es nuestra carencia de una propuesta individual o conjunta, ya sea estética o política, no existe un cuestionamiento sino el agacharse de siempre, por lo tanto, recibimos el calificativo de pobrecitos; existe el viejo agradecimiento de gracias patroncito, cuando sabemos que los puestos son por amiguismo y servilismo. Somos miembros de países o naciones originarias, no somos pueblo, tampoco indígenas. Para comprender lo anterior hace falta un gran esfuerzo, lo más difícil es modificar nuestra mentalidad. Entonces, da lo mismo que nos digan Ñuu Savi o mixteco, cuando lo primero es la autodenominación desde la cultura, lengua e historia y, lo segundo es la imposición. En cuando a los poemas, es el mismo rango de creación: vida-muerte. Es la misma duda metafísica, el mismo cuestionamiento del ser humano sobre sí mismo y la sociedad. Es decir, es la misma forma, quizá lo diferente es la manera. Pero lo terrible aquí no es el miedo a hablar, a escribir, a criticar o cuestionar, sino la resignación. Así, casi todo —con rarísimas excepciones— se vuelve folclor, pasarela, pose para fotógrafos. Lo que nos conduce a replantear la vieja pregunta: ¿Sirve para algo la poesía? En nuestras lenguas existe el símbolo más arraigado, el decir inmediato es lo que importa; tal vez difundir la lengua que se encuentra en la frágil transición de conservación oral o eliminación por ignorancia del otro. No estamos pidiendo nada ni exigiendo, quienes lo hacen permanecen con la mano extendida.Ante la enorme violencia, corrupción y marginación en un enorme y rico país como México, queda la acción, por más pequeña que sea, debe ser permanente. Por cierto, se está fraguando un gran engaño y robo al estilo priista con el Premio de Literaturas Indígenas de América, nada menos que en Guadalajara, la gran tierra del narco. ¿Los organizadores? UDG, INALI, CDI, CONACULTA, ELIAC.Ya lo platicaremos. Esta columna, como siempre, terminará con un aforismo bilingüe: en tu’un savi y en castellano: In tuvi u’un xiko kuiya. A teku ka da intio? / 500 años después. ¿Aún hay indios?

Colibrí no 106  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you