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Número 105

Director:Gerardo Pérez

"Es el momento de defender nuestros derechos, la madre tierra, nuestros recursos naturales" Alberto Patishtán. En este número colaboran:

Hubert Malina, Me’phaa, Celerina Patricia Sánchez, Ñuu--davi, Manuel Espinosa Sainoz, tu tu nakuj, Alberto Becerril Cipriano, Nahua-totonaco,Tatiana Bernaldez.


Tatiana Bernaldez

Tengo la mente libre, soy preso político “¿Dónde tienen secuestrada a la muchacha?”Los gritos llegaban como una oleada estruendosa ante los oídos de la mujer, los golpes eran constantes; ella les repetía una y otra vez que no sabía de lo que hablaban, hasta que en un respiro le dijeron: “No te hagas pendeja, sabes muy bien de qué te estamos hablando, ¿dónde tienes a Claudia Estefanía?”. Sorprendida ante esta réplica la mujer les contestó: “Pues en su casa, ¿no?” Dicha refutación no sería la más óptima ante los oídos de aquellos agresores, porque después de esas palabras la violencia pronunció su agasajo. Subieron a la mujer y a su marido de nuevo a una camioneta y continuaron paseándolos a lo largo de la ciudad de San Cristóbal de las Casas. Los ojos permanecían vendados pero consiguieron identificar la bodega donde almacenaban alguna ropa y complementos que vendían en diferentes comunidades como forma de ganarse la vida. Comenzó de nuevo el interrogatorio, ¿dónde tienes a Claudia Estefanía? a lo que la mujer contestó: “Seguramente está en su casa” entonces la torturaron poniéndole una bolsa de plástico en la cabeza mientras le colocaban un trapo mojado en la boca con la intención de provocarle asfixia; sólo le quitaban la bolsa para volver a preguntar. Después la pararon y empezaron a darle puñetazos en el vientre; ella les dijo que no le pegaran ahí porque estaba embarazada de 4 meses; uno de ellos le dice que lo mejor que le puede pasar es que aborte a ese “bastardo” porque “seguro va a ser igual que tú, un delincuente”. Los golpes y torturas buscaban un fin: “hasta que digas lo que nosotros queremos que digas, no te vamos a dejar de golpear”. Le volvieron a colocar la bolsa en la cabeza; varios de ellos la golpeaban con patadas y un palo de madera mientras

se encontraba desmadejada en el piso. La trasladaron a un cuarto de la casa donde había más personas, la desnudaron completamente de la cintura para arriba y empezaron a tocarla por todo el cuerpo amenazándola con que la iban a violar. Ella lloraba y pedía que no le hicieran nada, que estaba embarazada, que no sabía nada de lo que le estaban diciendo y que no les podía mentir: “¿Cómo voy a decir algo que yo no he hecho?”. La tiraron al piso y mientras entraban y salían diferentes personas del cuarto, uno de ellos se colocó encima de la mujer. Es en ese momento que no aguantó más y les dijo: “No, por favor, no me violen, sí voy a decir lo que ustedes quieran”. Así fue tomada la declaración de “Rosa López” nombre que las circunstancias les inclinó a pronunciar seis años después de este suceso a algunas personas para poder entrar al penal donde se encuentra encerrada Rosa López junto con más compañeros adherentes a la VI declaración de la Selva Lacandona. Algunos paisajes húmedos chocaban sobre las mejillas, mientras se acomodaban en la parte trasera de una Chevrolett roja, rodeados de algunos extranjeros pertenecientes a organizaciones que acompañan diferentes luchas desde sus posibilidades políticas. El camino los dirigía hacia el CERESO No.5, de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, estado mexicano sureño que limita con Guatemala, al Oeste con el océano pacífico, estado que cuenta con 120 municipios, sin contar con los municipios autónomos creados por los zapatistas. “Dentro de la lucha, dentro de aquí, hemos aprendido no a ver sino a observar, hemos aprendido no a oír, sino a escuchar” eran las palabras de un compañero preso, que cumplía 13 meses detenido injustamente, acompañado de su esposa y su pequeño hijo. Las palabras de las personas que les recibie-

ron aquel domingo empapado sierra arriba, salían de sus bocas deliberadas como aves majestuosas, pero rapaces ante los oídos necios de la gente que mantiene encarcelado el pensamiento propio, denunciando con ímpetu lastimoso a la sensibilidad, pero enérgico y ansioso ante el orgullo, todos los matices de lo que alguna gente llama espíritu de lucha, lo que ocasionó la captura de muchos de ellos, en tanto que a otros, la injusticia los había inclinado a pagar el precio innegociable del indígena, el originario, el campesino, el mexicano. Las voces de los integrantes de la organización interna “La voz del Amate”, llegaban como metralleta a enfrentarse a las creencias cotidianas porque las ideas y el respeto propio, cuando se llevan a cabo, despiertan el sentimiento más importante de un ser humano; la dignidad. “El dolor se convirtió en coraje, un coraje invisible, pero que ha hecho que nuestra visibilidad haya crecido y madurado” con estas palabras lograban interpretar el sentido poético que se transmite del tsotsil al castellano, lengua maya que se habla en algunas zonas chiapanecas. Impresionaba a los visitantes la actitud de satisfecha amabilidad con que los presos recibían a sus visitas, siendo que cada domingo se presenta gente de todo el mundo para mostrar su apoyo ante la lucha y perseverancia que les mantiene firmes ante los ideales del pueblo, ante la búsqueda de la autonomía, de exigir respeto, respeto a la lengua, las costumbres, la educación, a su cultura y a sus formas de autogobierno. Una presentación conmovedora de cada integrante removía emociones atrapadas en los pechos de los visitantes, quienes deliberadamente exponían su apoyo. “Así nos quiten un brazo, una pierna, los ojos o todo, nunca nos van a quitar nuestra dignidad” Frases ventiladas aquella tarde de domingo frío. Alberto Pathistán, Rosario López Méndez, Pedro López Jiménez, Juan Díaz López, Alejandro Díaz Sánchez, entre otros presos políticos. Entre ellos se encontraba Rosa López, mujer indígena de tez bronceada, estatura baja y delicado semblante que fulgura una seriedad consoladora. Rosa me entregó en las manos una taza de café tan dulce como la neblina de la sierra, el cual conmovió la estadía provocando fijar firmemente la mirada a sus ojos, los cuales después de haberse enterado un año atrás de la muerte de su hijo, quien había nacido con discapacidad física debido a su captura seis años atrás, comprendían un horizonte firme, quizás, la mirada más fuerte que pudiera tener una mujer.


A´wá Me´phaa Hubert Malina, Me’phaa I´díu imbaa júba, ñaún ja´go idi ná nidxu´ gon’, ná smi´ da´ Juwa´ ijiin ño´on tsi tsatsa nakuun. Aúnwa ná grigo´, na´gakhee ené nimí, Aúnwa, ná xtaa agu´ niki, ná naguma itsí madií. Aúnwa na´ka júba, na´ka xuajiín, na´ka ajngáa ngiina, lájuíin xtoo ixa´ ñajuu, mojmo inaa ná ga´kía, a´go agu´ gon´. Go´óo xuwi tsí nathan, asndo ñu´u nujngo mbi´i ná nigadíí í´dia, á goo ru´wa, tsuda, itsíun a´ón gíñá. A´go rajuun agu´ ajuaan ñajualo gamialó xukú iya niwan. Ikuu xtágoto, nixmi mixtií ná idá rí wajiúú mbro´on, mbaa gake , niñajngui xukú makin tsí nine júba rí migu´ ajnga´ló.

Voz Me´phaa1 De la sangre de otro bosque, mi mano ceniza en tu huella de luna, en tu cintura congelada, el revolotear de aves descalzas. En tu vientre, mi andar y el agreste silencio, en tu vientre, la madurez del fuego. El sustento de la piedra caliza. De ti, vengo tierra, vengo pueblo, vengo triste palabra, pequeño de tu tallo, amarillo dolor en tu hoja, a´go a´gu gun´ (mujer fuego de luna) Casa de la carne que habla, de orilla pasa la historia donde ofreciste tu sangre, bajo la gran tormenta tu espalda, piedra de lagartos de aire. A´go rajuun a´gu (mujer lengua de fuego) de plomo fuimos con los insectos de vidrio. Yo crisálida ensalivada, de colores vestí la noche en tus ojos de ámbar, de golpe, tragué insectos que pulularon montañas para que durmiera nuestra palabra.

1Los Me´phaa, son pueblos originarios asentados en la zona de la montaña del estado de Guerrero. Con una población aproximada de 95 000 habitantes. Pertenece a la familia lingüística Tlapaneca Sutiaba, de éstas, la primera es la que sobrevive.

Patricia Celerina Sánchez Nuu-davi

Nasavi Nasavi

Ña’á savi ndakanini nixi kàà inini nuú nduú ra vii kua’áni nuúni nuú tichiún schaan tsaán ñàà ndakani ri unkee nikanchii ña’a ii kuncheeni nuú yòò ñàà ntsaasi nuí ri unkandii nikanchii ndasa va’áni ixi xinini tsi kuika yutu takua tsi yuyu ndaki’ín inini nikanchii ra ndakua’ani ’ín ndòó yuyu nuí ra ki’ín inini ñàà ndakanini nuú so’í ka’kánúni tsián nuú káni nda’í ra saán tsaniní ñàà kuúni tikuva saánso

Mujer lluvia cuéntale la historia a la madrugada y sonreírle a la primera estrella que anuncia la llegada del sol mujer celestial mira la sonrisa de la luna apagarse con la aurora desenmaraña tus cabellos con tu peine de madera y con la brisa enamora al sol ofréndale un tenate de rocío ámale cuéntale al oído vuélcate en sus rayos y sueña a ser mariposa eterna


Manuel Espinosa Sainos Tu tu nakuj

Cantando Tlitilhayataktayakkiwi bajas del árbol Tlitilhaya tlitilhayataktayakkiwi wixxaxanatkapsnatxanat stlantapakgastonkgnita’. Litakgalhchokgoylatapatit xatapusiwtsiyuwatasín, akganuwakakxakgankiwi xastanatsen. Tlitilhayataktayakkiwi limatsitsiwiyatiyatmintawán, tlitilhayakkakiwín litlitilhayalatamat.

Cantando cantando bajas del árbol, flor de bugambilia de alas extendidas. Cuerda dorada al compás de los perdones, gota de lluvia colgada bajo la rama. Desciendes del árbol hoja que cubre la tierra, de una colina vienes cantando a la vida.

Día Internacional de la Alberto Becerril Cipriano Nahua-totonaco Felicidades, Colibrí, por estos cinco años de magnético vuelo orbitante. Ximoyolpaki, Witsiki, ipan makuil xiwit xiwit tipatantinemi.

Alberto Becerril Cipriano

LÍNEAS EN BLANCO Es la tarde Nada muere, solo cambia de rostro y el sujeto decide desde su propio arcano, continuar la alegría, saludarla o decirle un tembloroso adiós. Estuvo la semilla toda la noche bajo el rostro de Mamá Tierra. Un brote asomó tímidamente y al influjo de las miradas que la consumían las miradas que consumía, una a una brotaron sus hojas sus flores y sus frutos. Halla humus abajo y libertad arriba, penetra lo impenetrable vuela en el cielo del continente el colibrí pico amoroso amante de todas las flores.

ISTAK TAJKUILOLMEJ Tiotakya. Amo teyi miki, sayoj moixpata wan in teikniw kinemilia ompa inemilis kiojtokas yolpakilis, kiyoltajpalos noso xa monawatia ika kuekuetakalis. Nochi in yowak in xinach yetoya iixtampa Tonantaltsin. Se yekaxiwtsin ewak wan kemej italismej kiixtamiaj kinixmajsewa italismej sejse ixiwtsitsin kueponkej, ixochimej wan itakilomej. Kiajsi kuali taltsin taltampa wan ajko takawyan, kalaki kampa amo takalakiltaj patani ipan in semanawakilwikak in witsiki tenpakiloni itasojtsin nochin xochimej.


Colibrí 105 t