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Reflexiones

D

e pequeña escribía relatos. Una vez hasta auto-edité mi propio mini libro de cuentos, hecho con folios doblados, con grapas a modo de encuadernación y con ilustraciones calcadas, claro, porque lo mío era escribir, no pintar. Pensaba que de mayor sería escritora, pero nada más lejos de la realidad: Estudié Psicología y para colmo me especialicé en Recursos Humanos. Pero en todos mis trabajos intenté aportar un toque creativo, hacer las cosas de manera diferente, pensar out-of-the-box. Recuerdo con cariño un video teaser casero que hicimos para anunciar el lanzamiento de un grupo que trataría de fomentar la innovación en la empresa, y que cayó en el olvido.

Reconozco que al principio me asusté un poco y me puse dramática, que eso me encanta.-¿Y si este trabajo temporal y mal remunerado me está incapacitando creativamente? Un año y dos mudanzas después decidí que, aunque mi vida profesional, la que te da de comer, no estuviera aparentemente relacionada con la creatividad, no podía permitirme perder el contacto con ella. Como cuando éramos pequeños y conservábamos a los amigos del cole durante el verano a base de cartas.

Sobre Cómo Perdí La CreatividaD

Poco más tarde estudié un Master relacionado con la comunicación y no sabéis cómo lo disfruté. Mi mente volvía a experimentar ese burbujeo que provoca la creatividad. Mi app de notas temblaba cada vez que la abría y menos mal que WhatsApp aún no había sacado lo de mandar mensajes de voz, porque más de uno habría flipado con tanta idea pululante. Durante ese año consumí información por encima de mis posibilidades, fundé imaginariamente unas 5 start-ups y estuve a punto de montar una mini agencia de comunicación. Todo esto desapareció cuando tuve que volver a los Recursos Humanos, un poco (bastante) en contra de mi voluntad. Ya no tenía ideas, ya no leía, ya no quería montar empresas… Llegaba a casa agotada mentalmente y solo quería hacerme bicho bola bajo la manta. Mi primera profesión estaba exterminando la creatividad que necesitaba para la segunda.

Ahora le mando postales a la creatividad: He vuelto a escribir, me inspiro, he montado un blogasí, a lo autodidacta loca, con todos los quebraderos de cabeza que ello conlleva-Me fuerzo a no despegarme de ella.

El bicho bola del sofá envuelto en una manta os ha dejado un mensaje: No permitáis que la parsimonia se apodere de vosotros. Tenéis la oportunidad de hacer cada día algo creativo e innovador, atreveos con pequeñas cosas al principio y ya veréis como iréis notando ese burbujeo mental y os sorprenderéis a vosotros mismos enviando mensajes de voz por el WhatsApp.

Empezad a mandar postales y me contáis…

Zaira Aparicio

Good Mood · 02 · La creatividad  

En este número hacemos un recorrido completo por la creatividad desde diferentes puntos de vista. ¿Qué es? ¿Se puede perder y recuperar? ¿Po...

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