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POESÍA, ANTIPOESÍA & +

TARDÍGRAD0S (AS)

GÓMEZ GUENCHOR


POESÍA, ANTIPOESÍA & +

TARDÍGRADOS (AS)

GÓMEZ GUENCHOR


Este libro fue financiado con los aportes del Sistema de Bibliotecas UACh.

© José Luis Gómez Guenchor Más info en joseluisgomezchile.wordpress.com Email: joseluisgomezperiodista@gmail.com Twitter (@joseluisgomez_) e Instagram (@gomezguenchor)

Inscripción Nº 300094 (2019) ISBN: 978-956-398-517-7 Primera edición: febrero de 2019, Valdivia, Chile. Impreso por Imprenta América Ltda.

Editor literario: Daniel Carrillo Monsálvez (Instagram @danielcarrillo81). Imagen de portada: Luis Vera Márquez. Retrato autor: Luis Vera Márquez. Diseño portada: Imprenta América.

Esta obra se puede difundir gratuitamente para fines periodísticos o de divulgación no comercial (blogs, memes, booktubers u otros). En caso de querer hacer uso comercial del libro (a través de medios electrónicos o impresos) se solicita enviar un correo a joseluisgomezperiodista@gmail.com para concordar beneficios mutuos (win-win).


A SofĂ­a a Herta a los (as) Guenchor a mis amigos (as) a mis maestros (as)


Agradecimientos (*)

Luis Vera C. Daniel Carrillo Sofía Gómez Herta Guenchor Elsa Barrientos Nelly Bahamóndez Todos (as) mis profesores (as), en especial la hermana Francisca y Guillermo Pérez Mi alma máter Los (as) Guenchor José Felipe López José “Cooper” Soto Blas Soto Consuelo Pelayo Carolina Erber Señora Panchita Quezada Matrimonio Awad Deus Los Sánchez brothers Mis colegas y conocidos (as) más queridos Rockeros (as) de Ancud Los ángeles guardianes que nunca faltan (¡y están en la tierra!)

* En el plano literario y también personal.


TARDÍGRADOS (AS)

También conocido como oso de agua, el tardígrado es “un pequeño

animal acuático que bate récords de supervivencia en condiciones extremas”, según explica un artículo del periódico español El Mundo. Supe de estos microscópicos seres -miden solo medio milímetro de longitud y habitan ambientes acuáticos- viendo en Netflix uno de los capítulos de la serie de divulgación científica “Cosmos: A Spacetime Odyssey”, basada en la producción de 1980, presentada por el reconocido astrónomo Carl Sagan. Para mí este ser vivo es lejos el mejor superhéroe y me ha servido de inspiración. Por eso titulé así este libro: Tardígrados (as), porque asocio a estos primos microscópicos con la gente resiliente, que resiste, que se adapta a los tiempos buenos y malos, que cambia, que vive y sobrevive. De alguna manera va más allá de la lógica obsoleta, excluyente y neoliberal del winner/loser. En el fondo, prefiero la narrativa/poética del tardígrado (a) porque es más inclusiva y logra identificar a muchísimas más personas, a las mayorías y a sus subgrupos o tribus. Es un gran desafío ser un poco más tardígrado (a). Sobre todo para los seres humanos, singulares animales que demoramos 18 años para ser independientes, mientras los gatos o perros al año ya son verdaderos adultos jóvenes. Esa dificultad para madurar y, principalmente, la resistencia al cambio, muchas veces nos hace agotarnos más de la cuenta. Lejos, lo ideal es que todo marche sobre ruedas, fluya, pase lo que pase. Insisto: hay que ser más tardígrado (a). En esta “escritura tardígrada” se entremezclan lo personal, lo colectivo y la zona intermedia cada vez más vaga a causa de las omnipresentes redes sociales. Otra característica es la polifonía de discursos. La idea de este libro es reunir gran parte del material que he escrito desde 1997 a la fecha. Los temas son variados, al igual que las sensaciones. Son sentimientos y pensamientos temporales, no definitivos. Hay momentos de confusión y de tontería, de dispersión, ·6·


aunque finalmente reina la cordura, la racionalidad y los sentimientos y emociones más ordenados. Al revisar el texto completo me llamó la atención la insistencia en tópicos como el amor, la soledad, la política, la cultura, la ciencia y la religión. Este último tema quizá influenciado por mis primeros ocho años de enseñanza básica en un colegio confesional donde, tras recitar decenas de oraciones como mantras, tuve incluso la peregrina idea de hacerme cura, lo cual había olvidado por completo, a no ser por mi madre que me lo recordó el año pasado. Tampoco puedo obviar la influencia de mi familia materna –los Guenchor-, la cual es muy católica. Espero que disfrutes o sufras este libro pero, por sobre todo, que no te sea indiferente.

José Luis Gómez Guenchor Valdivia, febrero de 2019.

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“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos” (Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra)

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CAPÍTULO I

Poesía, reflexiones & descripciones


Agua de vertiente No olvido a Siddharta, encuentro cuando no busco, aquello solo sucede. La vida no es una agenda matemáticamente perfecta. Las olas del más allá desbordan las arenas de lo predecible.

Watershed

I don’t forget Siddharta I find when i don’t seek That just happens Life is not an agenda Mathematecally perfect The waves of the unknown Overflow the sands of the predictable.

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Este texto fue publicado en inglés en la hoja Catrico, de la Sociedad de Escritores de Valdivia (EVA). Fue una edición especial en homenaje al encuentro “Escribiendo el sur profundo” (noviembre de 1998).

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Primerizos pasos Juegos rurales y solitarios iluminaron aquella niñez entre pampas verdes, siembras de papas, una variada huerta vigilada por un espantapájaros, lechugas, zanahorias, betarragas, rabanitos, nabos, pequeña ganadería ovina y bovina, producción artesanal de quesos, cajones de abejas, bosques profundos, renovales, lluvias eternas, riachuelos y potentes rayos de sol en verano. Pasto ballica y trébol, vacas doble propósito maneadas con sogas de ñocha para sacarles la leche, ovejas chilotas, papas romanas dentro de un canasto de boqui, mermeladas de murra y ruibarbo, jugo de frambuesa, kuchen de grosella, frutos de luma (el negro cauchao), trueque con pescadores que traían corvinas con colas cortadas por lobos marinos, un quiñe con piures, miel de ulmos –sobre una tortilla- y sus flores blancas, poder calórico de la leña seca ardiendo en la estufa de metal, agua de vertiente donde merodeaban los chucaos, vuelo de golondrinas, un pudú a lo lejos. Creciendo lentamente en Pumillahue y en Tehuaco Alto. Tías, tíos, abuelo y primas no omnipresentes fueron mis padres, mientras Herta Susana, mi mamá, trabajaba a más de 30 kilómetros desconocidos y urbanos en Ancud. Arropado por el cariño de mi tía María Nilda quien fue mi segunda madre. La dulce y maravillosa calma impregnó mi piel infante. Pájaros salvajes como huetes o pitíos, multicantores y deliciosos; domésticas aves –gallinas y el típico pavo o ganso que te perseguía-; un gallo matutino que hacía las veces de despertador; muchos animales silvestres –pudúes, gatos güiñas, zorros chilotes, coipos-. Todas aquellas bucólicas noches navideñas admirando el ·13·


firmamento; quizá la Cruz del Sur, las Tres Marías o una estrella fugaz. Niño medroso, hijo de un padre valiente, noble y admirable, pero el odio no invade mis adentros al recordar a tan canalla humano que me envió a la punta del cerro. Hijo de su placer irresponsable, arrebatador de luces infantes trascendentes; no obstante: igual muchas gracias por la vida, que pudo ser a causa de la infinita consciencia y gallardía de mi vieja, y de la injerencia silenciosa del celeste creador. Disculpas sinceras a aquel manco humano, mi igual. Estoy aquí y es por algo. Sobrevivir como caña de fósforo de efímero encendido pero real.

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Leído en alguna actividad cultural del Hogar Estudiantil Huachocopihue Masculino de la UACh en Valdivia, probablemente entre los años 19981999. Corregido en abril de 2016.

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Luciferes repentinos Cuando se silencia lo que dictan mis enmarañadas ramificaciones neuronales, mi gris materia; en mi novato corazón y espíritu afloran repentinos trinos perversos, cual Kurtz en “Corazón de las tinieblas”. ¿Alguien dijo que yo soy un inocentón, ...on, ...on?, amaría la maravilla imperecedera de lo angelical sublime pero mi hado carnal no está exento de máculas & cloacas. La lucha continúa desde adentro, caminando entre silencio y ruido cotidiano. Algunas veces dejo sueltos a mis demonios, en mi flaccidez, arruinando mis flores; en otros momentos más plenilunios la sucia mariposa negruzca evapora sus alas. Pensamientos nocivos no logran elevarse hasta un trono real. Viles fluidos irradian mis zapatos, como cualquier hijo del útero humano; cada cual manejará esos vuelos pérfidos a su modo...

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Leído en alguna actividad cultural del Hogar Estudiantil Huachocopihue Masculino de la UACh en Valdivia, probablemente entre los años 19981999. Corregido en septiembre de 2016. El dibujo fue hecho por Miguel Álvarez, en ese entonces estudiante de Agronomía.

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Las perecederas luces de arena Caballos extáticos caminan hacia otras galaxias. El “vino” es bendito en su justa y venerable medida (*1) pa’ encender y revitalizar cielos melancólicos, horizontes confusos, puentes de plástico. ¡Vuelo de mariposas irradias, precioso jugo de la vid, cuando conectas áurea fraternidad a terráqueos corazones distantes! Después de jugar a lúbricos caminos absurdos, de fisgonear alguna(s) equis, de observar algunos cuerpos y mentes dislocados como fuegos hidrófilos. Delirio, drama y mil risas noctámbulas. Ruidos, pestes y albas gaviotas celestiales, hasta el amanecer tal vez... Orgásmicos equinos alados, deslizan su vuelo hacia el ocaso –natural– (*2). (*1) “La lujuria, cuando danza cóncava y porcina, es una amante seductora, light & necia, sin embargo contraproducente aliciente (semejante a un chicle tóxico, ilegal y XL)”. Epicúreo para almas postmodernas (Tugironollega et al). (*2) En Dr. Quinn –“la mujer que cura”– oí sabias palabras advirtiéndome: “Lo único que permanece es el cambio”. Citas de la cultura pop que a nadie le importan (Humberto Telasabestodas).

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Dibujo (original)

Transparencia (copia)

Leído en alguna actividad cultural del Hogar Estudiantil Huachocopihue Masculino de la UACh en Valdivia, probablemente entre los años 1998-1999. Corregido en abril de 2016. El dibujo fue hecho por Miguel Álvarez, en ese entonces estudiante de Agronomía. ·19·


Frente a la caja mágica Edulcorados gato por liebre abundan sobre la nieve brutal. Buscando chocolates importados, mapas y algo inefable. Entre variados cachivaches encontrar hélices y faisanes. Echar un vistazo a las ideas de Jerry Mander. Volver al Homo sapiens aparentemente desplazado por el Homo videns descrito por Sartori. Tomar el volante, no permitir que un universo de puntos luminosos me arrastre esclavo y sumiso… dudar, sentir, pensar. Cuando el contenido es malo, cuando solo hay farándula en la televisión abierta, cuando gana el sensacionalismo, uno siempre tiene otras opciones: el cable, Netflix, Youtube, leer, ir al cine, ir a un concierto. Cuando el contenido es malo, cuando solo hay farándula en la televisión abierta, cuando gana el sensacionalismo, uno siempre tiene una buena opción: ¡OFF!

Escrito en noviembre de 1997 y leído en alguna actividad cultural del Hogar Estudiantil Huachocopihue Masculino de la UACh en Valdivia, probablemente ese mismo año o al siguiente. Corregido en julio de 2018. ·20·


Paranoia Demonios en la oscura caída de estos años. Nadie tiene ruiseñores en el corazón. Máscaras sobre máscaras. Un plagio a doña publicidad. Desconfiar es la clave de la cobardía exaltada. Por debajo es solo lodo que hierve, anima las mareas, sol esfumado, ni un solo ínfimo sorbo de amistad, ¡Basta! ¡El amor no existe! La paranoia ha cegado tus danzas celestiales. No reduzcas el mundo a una noche sin estrellas, monótona. Busca besos benignos. Bestias burdas balas borraron barnizadas bujías. Bebe el cáliz de tu libertad albergada ¡desencontrada! El mejor escudo es ser.

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Este texto apareci贸 en la publicaci贸n Rompeolas, editada por el taller literario dirigido por la poeta Varsovia Viveros. Ancud, marzo de 1998.

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Lado A Tu rostro harinado, tus ojos, tu cuerpo estrellado. Mi sangre explota hasta el infinito. Tu palabra obnubila mi ser, enamorados mis cielos abiertos al sol. Plenos colores, cosmos aterciopelados, humedad resplandeciente, no temiendo a las espinas. Dios sabe: ¡He abierto mis ojos a la luz!

Este texto apareció en la publicación Rompeolas, editada por el taller literario dirigido por la poeta Varsovia Viveros. Ancud, marzo de 1998. ·23·


Lado B Frente a ti después de las lágrimas. Fantasmas espinosos, desmayo cercano, un hola antártico. Imponente iluso nublado triste, enviado a la sombra. Canales cerrados. Amén puto destino. No eres gigante ni molino de viento. “Nothing compares to you”. Quebrado sin ventilación, azulado en praderas secas. Amé, amo y no me avergüenzo. Feliz de llegar a los confines de un enamorado sin concesiones. Dudo que alguna huella no haya quedado en tu corazón de adulta empedernida. Eso me envanece, me permite seguir. ¡Adiós! Este texto apareció en la publicación Rompeolas, editada por el taller literario dirigido por la poeta Varsovia Viveros. Ancud, marzo de 1998. Corregido en mayo de 2016. ·24·


Viejos cristalinos Sabiduría, bondad y alegría envidiables, lúcidos, locos y luchadores. Hasta en lo ínfimo posan sus miradas de luna llena. Convencidos como Copérnico o Bruno. En la ausencia de héroes, estos viejos cristalinos son estrellas en este corte de luz en medio del desierto más árido, donde abundan los sueños de hielo. El Dios de Spinoza en sus pasos. Y cuando la palabra se hace carne, estallan las dudas y descolocan a las serpientes. Sus pies sobre esta tierra, sus almas en el cielo, en Alfa Centauro, en la Vía Láctea. Arquitectos y constructores, músicos de una orquesta de cámara divina con intérpretes en todo el globo, sin mucho metal amarillo ni flashes faranduleros. Su trabajo es silencioso, pequeño, a veces invisible pero relevante, resiliente. Como los servicios ecosistémicos. Como la autopoiesis. Como los reinos fungi o monera. Sin miedo a ser atrapados por un infierno, a vivir en Mercurio o Plutón. Como tenaces chilotes apoyando a los realistas y con línea directa al Virreinato del Perú. Protegidos por su fe, estos viejos cristalinos se atreven a seguir con sus nobles ideales. ·25·


Escrito años atrás y corregido en mayo de 2016. ·26·


¡Cómodo… es menearse al compás de un führer cualquiera! ¡Cómodo es menearse al compás de un populista de cualquier color! Oh, nuestra adolescencia, como la democracia imperfecta, y esas nubes que han socavado la alegría pretenciosa. Pero debemos ser capaces de pensar más allá de los manipuladores de masas y buscar el justo medio. Porque el verano pertenece a cada uno y a todos. No podemos dejar que el otoño y el invierno no nos dejen disfrutar las bondades de las otras estaciones. Asumiendo nuestra cuota de responsabilidad, metiéndonos en el barro, sin hacerle el quite al riesgo y al sufrimiento. Solo así sembraremos un mañana mejor, sin ángeles, sin santos laicos, pero sí con ciudadanos responsables y una élite gobernante de mejor nivel.

Escrito años atrás y corregido en abril de 2016. ·27·


Gente sencilla y correcta ¿Quién dijo que no somos nada ni nadie? No porque extraigas machas con los pies en la arena de Mar Brava vas a ser poca cosa. No porque madrugues para recoger luga en una playa desolada en Pumillahue. No porque extraigas lapas con un palde entre las rocas donde revientan inmensas olas del Pacífico. No porque seas buzo o pescador de Ancud o cultives pelillo en una concesión en el río Pudeto. No porque trabajes de asesora del hogar en la casa de un señor de apellido francés y una señora descendiente de alemanes. No porque trabajes en la planta procesadora de mariscos o pescados de Mutrico, amases el pan, hagas palomitas, elabores queso artesanal en un pequeño predio chilote o vendas leña extraída del bosque. No porque vayas al colegio con los zapatos rotos. ¡Un poco de amor propio y otro gallo nos canta! Porque uno es importante si sirve a este mundo y cumple un rol honesto y digno. En ese marco de corrección que te enseñaron en casa tus padres, quienes siguieron el camino largo del sacrificio, “como los hueones”, que es la frase cortoplacista y falsamente rebelde con la que el lumpen critica a quienes optamos por el estilo de vida legitimado por las clases dominantes.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en mayo de 2016. ·28·


Mujeres Por fortuna hoy son más visibles las mujeres talentosas y luchadoras que siempre han existido. Aunque amarillentos libros de historia olviden su protagonismo. Hipatia, Gabriela Mistral, Marie Curie, Isabel Allende, Alice Munro, Simone de Beauvoir, Elena Caffarena, Frida Kahlo, Michelle Obama, Rosa Parks, María Montessori, por nombrar solo algunas. Y no solo hay que revalorar a las más famosas. Sino también a aquellas que en el día a día entregan su mejor esfuerzo. Esfuerzo que no debe ser invisibilizado por el machismo chacal. Somos diferentes y complementarios. Complementarias y diferentes. ¡Viva la igualdad total de derechos! Pero más allá de lo público/político, no dejemos de lado la igualdad en el plano doméstico y amoroso. No es justo que ellas trabajen el doble.

Valdivia, julio de 2018. ·29·


Papales floridos Me caigo de espalda, mi cuerpo entero gira al bajar rodando una cuesta en Tehuaco Alto, mi cabeza hace güí pero no me hago trizas. Cuando los rompeolas son innecesarios y los papales floridos guiñan un ojo perfectible, con una que otra mancha de tizón alrededor, con uno que otro rastro de entropía, cual diminuta pátina en una estatua, cual hongo manchando el canasto de boqui. La belleza y cultura mestiza del sur profundo, de Chiloé mágico arreglan todo. La pobreza quizá se soporta mejor. El dolor se aguanta sin anestesia, como mujer dando a luz con la ayuda de una partera en una isla interior en el lado este del archipiélago, solo iluminada por las velas.

Escrito años atrás y corregido en julio de 2018. ·30·


Dormir con la consciencia tranquila Los que creen en el mar profundo, en el Pacífico, jamás traerán al Mandinga de los campos para plantar flores aterciopeladas. Tratarán de alejarse del lado oscuro de la fuerza, de la magía negra, como dicen en Chiloé. Quizá apegados a la filosofía cristiana, al budismo, al laicismo ético. Tratarán de resistir las peores tentaciones. Tratarán de hacer el bien y de dormir con la consciencia tranquila. Lo que no significa ser ingenuo y dejar pasar las canalladas como si nada. Los actos de los pillos, los Urdemales, que la quieren hacer cortita y ganar a cualquier precio. Las jugadas de quienes buscan avanzar con caballos de Troya frente a tus narices.

Escrito años atrás y corregido en abril de 2016. ·31·


Oda al paraíso postmoderno Dejemos a unas cuantas manos que hagan lo que les plazca. Dejemos que se repartan toda la torta. Nosotros recogeremos las migajas. Dejemos ser a estos hombres libres. Dejemos a sus máquinas neutrales. Libertad de expresión para ellos. Felicidad para ellos. Toda la tierra para ellos. Dejemos que controlen todo, como en “1984” de George Orwell. Esclavos de una fantasía como en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, como en “The Truman Show”, como en “Matrix”. Dejemos que procedan con total libertad esos “tipos que se llevan el mejor trozo de la tarta y luego ponen alambre de espino alrededor de lo que queda”, como dice Coupland en “Generación X”. Amén al nuevo desorden. Amén al paraíso postmoderno. Amén al mundo de la posverdad. ¡No gracias!

Escrito años atrás y corregido en mayo de 2017. ·32·


Palabras del auto-despertar El infinito se conquista con los pies sobre la tierra de sueños y pesadillas. Los demonios más horribles no están afuera; están adentro, me decía un buen amigo y le creo. La construcción para el que desea ser carpintero debe ser perpetua, aunque lluevan volcanes, aunque a veces destiñamos nuestras alas. El óxido de mi talón de Aquiles no puede derrumbar mi lago visceral lleno de lotos y arcoíris, noches e inevitables espinillos. La convicción debe movernos, más allá de nuestros errores. Con la fuerza guerrera de los mapuches que resistieron más de 300 años defendiendo el paraíso, como plantea el sabio Gastón Soublette en una entrevista. Y entender que siempre danzarán perpetuamente las fuerzas de Eros y Tánatos. Porque “all in all is all we are”, como cantaba el blondo Cobain en All Apologies. Siempre atentos al cambio, siguiendo la narrativa de “¿Quién se ha llevado mi queso?”.

Escrito el 17 de abril de 1998 en Valdivia y corregido en abril de 2016. ·33·


Polifónico océano “El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú” (Zygmunt Bauman). Ojos diferentes en sus colores y visiones. Nadie puede imponer una infalible gran voz blanca, rubia y cristiana en sus versiones más radicales. Pieles y culturas tan diversas en sus formas. ¿Quién cree tener un único y superior eco de la luz? Diferentes identidades sexuales. Diferentes preferencias religiosas. Diferentes orígenes sociales. Diferentes opciones políticas. Diferentes, todos, todas y “todes”. ¡Divino respeto en el día a día real! No dormiré sumido en la intolerancia. Aprender a dialogar en este polifónico océano de almas. Polifónico océano de mentes y corazones. Sakapfet, un tintico, chévere…

Escrito en febrero de 1998 (Ancud) y corregido en junio de 2018 (Valdivia). ·34·


Marasmo trivial Sobre un lago Huillinco de fuego maldigo al verde toronjil, me vuelvo un energúmeno -aquella sintonía tan tétrica y vulgar-. Camino jadeante con ojos atorados por el cieno. Normal contienda sobre contrapuestos polos subterráneos. Cuando el sol sale de vacaciones, las piedras angulares vacilan y el arcoíris se vuelve confuso. A pesar de todos los negros recovecos, brotan en mis jóvenes vísceras flores etéreas exhortándome a mirar más allá, más acá. Confío en aquella vieja cruz llena de escupos y alabanzas. En esa cruz de espino negro colocada a la entrada de las casas chilotas. En la magia blanca mezclada con cristianismo isleño. En la ciencia de Occidente y en la superstición milenaria de Oriente. Cada una ocupa un lugar en mi mente y en mi corazón. Y lentamente emerger desde sábanas funestas -contemporáneos vacíos execrables-. Con la esperanza del pescador que ve a la Pincoya danzar mirando hacia el mar. Con la fe del fiscal del archipiélago que evangeliza en su territorio. La del campesino que escucha el buen augurio del chucao que le dice “chirío” al pasar. Y si mi Caleuche o Goleta Ancud de madera se escora, soy marinero de mi propio destino, hasta donde este caballero inexorable lo permita. ·35·


Al menos daré la lucha hasta el final, usando mi macuñ imaginario para escapar de las procelosas aguas del naufragio.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en marzo de 2017. ·36·


Sobre el perro muerto que me hizo el cielo Me sentí un imbécil cuando lo vi escapar sonriendo con su enorme dentadura de caballo y sus impertérritos bigotes a lo John Holmes. Recuerdo que fue un oscuro sábado de invierno. Regaba las plantas del restaurant y afuera llovía, como siempre, en el barrio patrimonial. San Isidro hacía de las suyas y Noé preparaba su arca. Le serví lo de siempre: ese caldillo de mariscos en fuente de greda que lo despertaba de sus resacas de privilegiado hijo del todo. (En Semana Santa adoraba los choros maltones traídos desde Chaihuín). Siempre confié en que me pagaría con monedas y billetes, creí en su promesa de chico bueno, hasta que me hizo perro muerto. A lo Garay. Y quedé desencantado, arruinado por la fe, como galán plantado “bajo la lluvia dos horas, mil horas, como un perro”, silbando un tema de la Rata Bluesera, tarareando la cumbia triste de Jorge González, tal vez bailando en la Playa Rosada de Niebla un goa-trance para olvidar. Nada más que olvidar su falsa promesa. Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en junio de 2016. ·37·


Ampolleta quemada Potente era soñar todo el día. Romper casualmente los vidrios de lo real, mientras pensabas en el futuro ajedrez, en una jugada maestra, cual Tarantino ideando “Tiempos violentos”. Tan vital y derrotada por el uso permanente, ampolleta quemada que ronda basurales, busca restos de coloridas serpentinas. Hundiéndose en un caldo insípido de lava, intenta un sentido, dispersándose entre mil caminos, entre narrativas confusas y molestas como cadillos o sanguijuelas. Aunque muchos creen ejecutar un plan exitoso, al final del día terminan viviendo un frustrado sueño americano, como en “Las uvas de la ira”, como en los relatos de John Cheever. Dando la pelea pese a la adversidad y las falsas oportunidades. Aunque con unas ganas enormes de tirar la toalla made in China. En un cuadrilátero trazado años atrás por herencias y redes desconocidas. Ampolleta quemada busca la riqueza que nunca conseguirá con su mentalidad de siglo XX. Una olla repleta de oro, una Ciudad de Los Césares imposible, dinero digital instantáneo, aumentar las ganancias mientras ·38·


duerme, a lo Bill Gates, un amo y señor de la modernidad líquida, del “capitalismo liviano” -usando conceptos de Bauman-.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en abril de 2017. ·39·


Despierta niño Si hay algo que se paga caro en la vida es la ingenuidad. Es como no estar preparado para los terremotos y tsunamis en un país sísmico como el nuestro. Es como olvidarse del poder de los volcanes, siendo parte del Cinturón de Fuego del Pacífico. Solo queda mirar el mundo con la frialdad de Maquiavelo o de House of Cards, seas bueno, malo o estés en una zona gris. Porque, como bien dice Freakonomics, “los incentivos constituyen la piedra angular de la vida moderna”.

Escrito años atrás y corregido en mayo de 2016. ·40·


Un simulacro del último adiós Debo reconocer, aunque el viento norte me niegue tres veces, que fui un cobarde al amanecer, flotando como pompa de detergente exhibida en comercial barato, mirando en una vieja tele películas mal actuadas, luciendo un sueño en extremo manoseado. El enorme reloj no para jamás y debo seguir. Lo detuve por un par de segundos y comprendí el significado del lobo panzón que espera las minucias del feriante en la costanera de Valdivia, el sollozo del agua caldeada durante el corto verano en el río Calle Calle. Con claridad o confusión hay que disfrutar cada minuto de la existencia como si fuera el último. Porque al final del día hay que entender que dormir es una muerte breve, un simulacro del último adiós.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en mayo de 2016. ·41·


No me arrebato Intenté andar a alta velocidad con el deportivo rojo que nunca tendré en autopistas para nervios de acero. Tuve la tentación de jalar líneas de coca en un salón vip o hacer crossfit hasta morir infartado en un gimnasio. Pero todo cambió la tarde de ayer. Al comprar un boleto para domar fieras, me caí de bruces en el estiércol del chiquero, mientras predicaba un verbo dubitativo en una plaza imaginaria. Hoy mi sangre es ñachi y la bebo vampíricamente. Me pierdo en el profundo y lluvioso bosque, recuperando el equilibrio, escuchando la voz de los arroyos, absorbiendo la sabiduría del volcán Villarrica y del lago Calafquén. Corro solo lo necesario en esta ciudad semi-urbana, donde se mezclan los autos, micros y bicicletas con carretones tirados por caballos, y tengo la fortuna de cuestionar la promesa de modernidad que todo lo abarca, y me escapo de vez en cuando a escuchar el canto de chucaos y choroyes, a comer los dulces frutos de chupallas, lumas y murras, a intentar ver un tímido pudú en un bosque de Chiloé, a deleitarme en verano con un copihue en algún bosque cercano a Valdivia. Recordar la simpleza pastoril de jugar en una pequeña ·42·


laguna artificial donde navegaban barquitos hechos con palos podridos de color café junto a gansos blancos. El ingenio de armar una diminuta granja imaginaria con colihues secos en Chiloé, sin legos, sin juguetes, sin Kidzania. Porque en el sur hay modernidad, pero también hay tradición, hay naturaleza, hay profundidad, hay ingenio, hay creatividad. Lo que nos da la ventaja de cuestionar la velocidad impuesta desde los grandes centros financieros por espíritus hiperventilados y quizá por más de algún fanático de los estimulantes.

Escrito años atrás y corregido en mayo de 2016. ·43·


Superstición En días muy malos se escapa en su jeep a disfrutar la belleza del bosque y el cuchicheo de los choroyes. Opta por dejarse caer sin estridencias, como esas hojas amarillentas en otoño, iluminadas tenuemente por la luz de días grises. Toma una siesta y camina por un buen rato hasta tranquilizarse al recordar que siempre está protegido por una cruz de espino negro, por una Cruz de Calatraba, por un Ojo de Horus, por un equeco que fuma un cigarro barato en las noches de martes y viernes, por la ruda que espanta el mal de ojo, por la pulsera roja de lana. Bien sabe que el bálsamo de la superstición lo salva de toda la mala onda. Tiene su propio placebo, su pensamiento mágico y eso le permite seguir.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en abril de 2016. ·44·


Escapes El escape no tiene ideología ni principios, no tiene fin. El escape es “Trainspotting”, es “La playa”, es “La Costa de los Mosquitos”, es el hipismo, es la revolución, es el fanatismo religioso extremo, el fascismo, son los neonazis, los ultras desde cualquier vereda y así, ad infinitum. Tantas formas de escapar para encontrarnos al final del camino con el crudo realismo sucio. Menos mágico de lo que pensábamos cuando adolescentes y rebeldes. En un mundo ávido de moderación, de templanza, de contención, de equilibrio, de tolerancia a la diversidad.

Escrito en junio de 2017. ·45·


Otra historia: fe Un jardín desordenado de rosas, calas y hortensias es el futuro, nosotros jardineros y jardineras. La llave de los vientos, de las aguas infinitas y de la natura escapa de nuestras manos manchadas con la tinta del pecado original. ¡Sí! Es Dios el que aparece disfrazado de Gaya, de Pachamama o de auto-castigo. Quizá la ciencia me contradiga. Es solo cuestión de fe.

Escrito años atrás, sin fecha definida. ·46·


No sé quién “Quererse es no dedicarle tu atención a gente a la que le importas una mierda”, me dice no sé quién ...es mi melancolía, que emerge con el sonido de la locomotora a vapor que regresa una tarde de domingo desde Antilhue a Valdivia, que emerge con los últimos fuegos artificiales de la Noche Valdiviana que marcan el fin de un verano que nunca regresará.

Escrito años atrás, sin fecha definida. Corregido en Valdivia en junio de 2017. ·47·


Otra vuelta más Sonidos folclóricos chilotes invadieron una tarde sin rumbo en una oscura pieza arrendada en General Lagos, lejos del silencio, ¡no sé qué hacer! Otra vuelta más: un reloj, esa cárcel del tiempo.

Escrito años atrás, sin fecha definida. ·48·


Cuando me fui del hogar estudiantil “Mi soledad es como una amante rechazada” (Juan Luis Martínez) Quise huir del hogar universitario para estudiantes de escasos recursos, buscando un poco de privacidad y soledad. Alejarme de esas arvejas mal preparadas a las que bautizamos cariñosamente como “Pájaro verde”, de las filas para esperar repeticiones en el gran comedor con piso de madera encerada, rito conocido como “repechaje”, de esos carretes interminables con alcohol barato y muchos cigarros, de los préstamos solidarios, del trueque, de las conversaciones transdisciplinarias, antes de que el concepto se pusiera de moda, de las conversaciones también interregionales alrededor de la salamandra del gélido pabellón, de la cultura que se compartía en esas piezas asediadas por la humedad y el reino fungi. Hoy, en una pequeña pieza de madera arrendada en el sector Regional, detesto la soledad, no sé qué hacer, es una peste la que me invade y no puedo huir, no puedo huir, no puedo huir. La quiero y la rechazo al mismo tiempo. No sé chillar como lobo estepario hambriento. En silencio muero, me desintegro, tiro mi vida por la borda, disfruto de las sobras de los hedonistas.

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Detesto mi destino, con poco dinero. Solo, junto a una radio, un reproductor de video, una tele y un celular, me hundo en las ondas sonoras electrónicas, mastico la oscuridad. Quizá el único alivio sea un catuto con miel de mora o queso de cabra. Quizá el único alivio sea una botella de cabernet sauvignon un sábado en la noche –amenizada por la música de radio Concierto- o conversar a gritos con desconocidos (as) en un bar cualquiera de Esmeralda, el barrio bohemio. Quizá la única esperanza sea la dueña de casa, una abuela comunista que me invita un domingo lluvioso a almorzar sierra al horno y a charlar de la vida, mientras su marido de ojos azules construye en el garage un velero de madera que nunca partirá.

Escrito probablemente en Valdivia el año 2001 y corregido en abril de 2017. ·50·


Seguramente si le hiciera caso a mi corazón Sería un hombre feliz. Sin embargo, le creo a mi cabeza porfiada y entro en contradicciones. Amo, pero no lo demuestro, hay pobreza en mi alma, hay podredumbre en mi corazón, detesto mis emociones truncadas. Todo por no ser honesto, por la maldita cobardía que no me deja vivir. Sufro, me enredo en mi confusión. Me hago zancadillas a mí mismo. Sueño con ser un héroe, un santo laico, un luchador. Un mapuche muerto en la batalla, un weichafe transportado por una trempulcahue hacia Ngill chenmaywe. Un Lautaro inmortalizado en una pintura de Pedro Subercaseaux. Un indígena de Ainil diezmando a los españoles encomenderos en Santa María La Blanca de Valdivia. Un guerrero nórdico guiado por valquirias al Valhalla. Un artista temerario denunciando con su trabajo lo evidente. Un político serio dando la pelea desde la ética y la austeridad. Un profesional que arriesga su vida al enfrentar el poder. Un activista que lucha con todo por una buena causa. Un científico que insiste en su verdad capaz de romper un paradigma. Pero mi destino es la moderación, la templanza, la contención, el justo medio. ·51·


Tal vez solo es mi sino, es predestinación.

Escrito años atrás y corregido en julio de 2018. ·52·


No sé cuál es la solución Escapar del mundo o huir de este país. Este país de los aguafiestas, este país de la envidia heredada, este país del clasismo burdo. Probar todas las drogas chamánicas, expandir la consciencia a full, ser políticamente incorrecto. Errar por el mundo; andar con rubias, morenas y asiáticas; dormir en el suelo con la esperanza de un sueño dorado; romper las fronteras a dentelladas como un espaldas mojadas en la frontera mexicana. ¡Quiero la fuerza de un luchador de sumo! ¡Quiero la energía de un niño hiperactivo! ¡Dios ayúdame por favor! Estoy en un laberinto ¡Y necesito salir ya, salir ya, salir ya! Aunque sin perder totalmente el control. Aunque sin perder totalmente el control. Quizá la salida la encuentre en el andar, buscando otra cosa. Cual científico (a) logrando un descubrimiento por serendipia. Cual artista creando una obra sobrevalorada sin proponérselo. Cual profesor (a) normalista educando con gran compromiso, aunque sin saberlo, a un talento que surgirá pese a todas las adversidades.

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Escrito años atrás y corregido en julio de 2016. ·54·


Ella Gracias a su calor estoy renaciendo al fin. Ella saca lo mejor de mí sin que sea su propósito. Es su energía de mujer hiperkenética y libre lo que me inspira. Ella es mi alter-ego rebelde, un complemento, la chica punk, la chica grunge de ojos café y alba piel, todo lo que me gustaría hacer y decir, sin temor a las consecuencias. No quiero caminar junto a alguien fome y convencional como yo. Quiero estar junto a una chica con espíritu rockero, con alma de tiburón hembra, con la astucia de puma.

Escrito años atrás y corregido en marzo de 2017. ·55·


Orfandad Se quemó completamente el cuerpo prendiendo una estufa a leña con demasiada parafina en la casa del campo que cuidaba cerca de las montañas, después de emborracharse como cosaco. Coincidimos en una sala común de un hospital público en la cual conocí su triste historia como un blues, de moreno con rulos azabache. Sus hermanos lo traicionaron, no tenía esposa ni polola ni amigas ni amigos, sus padres murieron y sus patrones lo querían ver bien lejos. Este hombre no tenía absolutamente a nadie. Aunque, por fortuna, siempre alguien se apiada de ti; en este caso las enfermeras y auxiliares paramédicos del hospital que hasta le celebraron su cumpleaños. No supe más de él, pero espero logre huir de esa orfandad y teja una nueva historia de una vez por todas.

Escrito años atrás y corregido en abril de 2016. ·56·


Grupo de amigotes Valdivia me lo ha dado todo, menos un grupo de fieles amigotes, como en Ancud, donde no teníamos ni uno, pero la pasábamos siempre tan bien, en patota, compartiendo un vino avinagrado, un ron Silver o una grapa Disco, hablando como primitivos, cantando en un español precario o en un “inglés mutante”, pasándola increíble en la plaza, en la costanera, en Arena Gruesa, en el cerro Huaihuén, en el fuerte San Antonio o en Lechagua, pero siempre en grupo, como hermanos, como en una serie de TV por cable que cuenta la historia de un grupo de grandes amigotes que se molestan, crean un código propio, se quieren, se apoyan, usan muchas groserías y son cómplices de sus aventuras y desventuras.

Valdivia, mayo de 2016. ·57·


Las ciudades que amo Tres son las ciudades que amo: Ancud, Valdivia, Punta Arenas. Todas cerca del agua, una en un golfo, otra entre ríos y la tercera: en la intersección de los océanos Atlántico y Pacífico. En Ancud me quedo con su plaza de la amistad, con su escalerita de cemento en forma de anfiteatro, y su playa de Lechagua donde tienes que caminar kilómetros para no dar pie. En Valdivia sus parques, su Jardín Botánico, sus museos, sus ríos, sus cervezas artesanales y los campus de la UACh enamoran. En Punta Arenas sus amplias avenidas, su costanera infinita y la nieve de invierno me fascinan. De Ancud adoro las negras calugas Ortloff, el curanto, la corvina, las machas a la parmesana, el queso de campo de Tehuaco Alto o la cazuela de cordero con luche que prepara mi madre en villa Las Araucarias. De Valdivia, nada como la sierra al horno, la comida casera del Derby, los crudos del Das Haus o el strudel. De Punta Arenas, la centolla, el cordero, el jugo de ruibarbo ·58·


del Dino’s Pizza y las delicias del kiosco Roca. De Ancud me traje en la maleta su dialecto chilote: ñango, arrecho y privao son algunas de sus expresiones. En Valdivia aprendí lo que es oma, auf wiedersehen, prosit, Catrico, humedal, Guadalafquén. En Punta Arenas supe lo que es birome, salida de cancha, chulengo, gomería, maceta. En cada una he vivido emociones y situaciones especiales. Ancud me dio muchos amigos y alegría despreocupada. En Valdivia conocí el amor, la paternidad y el crecimiento cultural. En Punta Arenas aprendí del sacrificio y a ser fuerte como luma.

Valdivia, julio de 2016. Dibujo del Club de La Unión en Punta Arenas (créditos: Elsa Barrientos B.) ·59·


Mundo de expectativas Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, chats varios. Nos venden un mundo de gente comunicada y estamos más solos. Badoo, Tourbar, Tinder, Happn y similares. Nos crean un montón de portales y/o aplicaciones para buscar amistades o parejas, pero muchas personas están separadas, solas o saturadas de romances fugaces. Interactividad, protesta, franqueza sin filtro. Hablamos todos los temas de frente, pero siguen las injusticias de siempre. Relato rosa del capitalismo en un país socialmente feudal, colonial. Nos venden el cuento de la meritocracia, pero muchas veces se impone el clasismo y el racismo de siempre. Y el pequeño sueño americano se resquebraja como en un cuento de John Cheever. (Porque el habitus descrito por Bourdieu importa demasiado). Manipulación publicitaria con lo aspiracional, con el arribismo. Nos hacen creer que somos ABC1, pero al endeudarnos nos tratan como lumpen. Discursos políticamente correctos en la esfera pública y angelical. Nos llenamos de eufemismos y de buenismo, pero el individualismo y la competencia son implacables. ·60·


Celulares de última generación, skyscrapers, Sanhattan, malls, hoteles-casinos. Modernizamos nuestra tecnología, carreteras y edificios, pero seguimos en discusiones valóricas del medioevo.

Valdivia, mayo de 2016. Corregido en septiembre de 2018 en Valdivia. ·61·


Lluvia & ciudad humedal Me gusta ese tono verde y gris de la ciudad humedal retratada en videos de Fuma & Baila y Newton Jones. Agradable es estar en la cama y escuchar cómo cae la lluvia en el gran humedal, en el Guadalafquén. El golpeteo en el techo, las miles de gotas que nos recuerdan que estamos de vuelta en este mundo anfibio construido sobre un pantano y decenas de brazos de agua: los Catrico. Cerca del Camino Real. El verano y el sol son una especie de engaño, un espejismo, una ilusión que se esfuma en días grises en que llueve a cántaros. Universitarios (as) cruzan caminando los puentes Pedro de Valdivia y Calle Calle; científicos (as) de la UACh y del CECs siguen en sus laboratorios o trabajando en terreno; turistas disfrutan de un paseo en lancha, catamarán o amarillo taxi fluvial por el río que alguna vez fue llamado Ainil; feriantes soportan el frío entre mariscos, pescados y lobos marinos; ciclistas esquivan las pozas; runners embarran sus fosforescentes zapatillas; y bogadores (as) no paran de entrenar en neblinosos amaneceres. Pueblos originarios en sintonía con el medio; españoles constructores de tejas, torreones y muros; alemanes industrializadores. Todos se han adecuado a este mundo anfibio que debemos cuidar y habitar de manera sustentable. Pienso esto porque hoy llueve, como casi todo el año, en la ciudad humedal, donde viven coipos y jergones en la laguna de los lotos del parque Saval.

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Donde habitan cisnes de cuello negro en sus humedales Santo Domingo, Angachilla y Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter. Donde pululan pelícanos y panzones lobos marinos en la Feria Fluvial. Donde las bandurrias deambulan por parques y plazuelas. Donde los hongos rojos y las hojas amarillentas de otoño en el Jardín Botánico de la Universidad Austral lucen su particular belleza en fotos subidas a Instagram. Toda la belleza de la lluvia se refleja en los tilos mojados de la Plaza de la República, en los vestigios de los muros holandés y de Duce, en los torreones, en las casonas alemanas, en las locomotoras de la estación de trenes. En las canciones de Schwenke & Nilo, en los spots del Festival Internacional de Cine, en los cuentos de Daniel Carrillo, en diversas obras de arte de hombres y mujeres que se inspiraron en la ciudad de plata, en eslóganes, en movimientos ciudadanos, en la política local de la “muy noble y muy leal”, en la cerveza Cuello Negro y en la famosa Kunstmann. En cada cosa que enumeremos siempre aparecerá la lluvia y la ciudad humedal, la capital de Los Ríos, Santa María la Blanca con vocación náutica, en el escenario donde se baña la luna llena. Un espacio donde sobrevive gente amable, capaz de regalarte un puñado de murtas en el colectivo. Un espacio donde sobrevive gente romántica, fuerte y luchadora, que tras resistir el crudo invierno -o el más fuerte terremoto de la humanidad- se encuentra con una colorida primavera y un verano de húmedo calor.

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Valdivia, julio de 2018. Inspirado en el reportaje “Compromiso ciudadano: en defensa de los humedales urbanos de Valdivia” (revista Actualidad UACh, n°29, 2016) y en el libro “Un Río y una Ciudad de Plata/ Itinerario Histórico de Valdivia” (escrito por Gabriel Guarda O.S.B., Ediciones UACh, 2017). ·64·


Papá a distancia Amada hija: la lejanía es un obstáculo difícil de salvar, pero he tratado de hacer lo mejor para construir fuertes puentes de amor. Mi corazón es una maleta en la que transporto todas nuestras experiencias: las del anhelo al partir, como la riqueza atesorada al regresar. Muchos abrazos y besos. Palabras casi eternas. Emociones muy fuertes. El tiempo pasa tan rápido que de repente estoy de nuevo haciendo las maletas para regresar. El taxi va a llegar. Un ¡hasta pronto hija! Pero recuerda siempre una sola cosa: que la vida vale la pena… con sus altos y bajos, con sus idas y venidas, con sus flores primaverales y sus hojas de otoño.

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Valdivia, julio de 2018. Xilografía (trabajo preparado en el colegio por Sofía Gómez B.). ·66·


En medio del bosque chilote “I hear her voice/ Calling my name / The sound is deep / In the dark/ I hear her voice / And start to run / Into the trees / Into the trees” (A forest, The Cure) Fue un día de verano en el campo de amplio cielo y trenzas de cerros. Escuché un río que corría en medio de un bosque en una localidad al noroeste de Chiloé. Más allá un riachuelo en medio de quebradas o bajos tapizados por quilas. Metros y metros de quilas. Vi árboles, arbustos, frutos, hongos y líquenes. Una pintura que mezcla tonalidades de verde, blanco, plomo, rojo y amarillo. De la fauna solo escuché su presencia, aunque podría haberlos visto de lejos con largavistas o una cámara fotográfica con un gran zoom. De pronto atravesaron los rayos de sol como espadas en la tupida selva valdiviana, donde residen el voqui que trepa, la quilineja y las chupallas con sus hojas rojas encaramadas en lo alto. Caminé y me encontré con un picaflor chico que emite agudos sonidos, al igual que el rayadito. El tordo lanzaba sílabas cual sutil metralleta: “Taca-taca-tacataca-taca-taca-taca-taca”.

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Dos parientes de la familia Tyrannidae hacían de las suyas: el cachudito –otra pequeña metralleta- y el fío fío –que silbaba onomatopéyicamente en el verde follaje-. El chucao se presentó sociable como siempre y el churrín del sur dijo: “Ti tiu ti tiu tiu”, como sosteniendo algo, en su vocalización territorial. El canto de la torcaza imitaba a una mundana alarma. Cuando la ve un científico exclama: “¡Pteroptochos tarnii, más conocida como hued hued del sur!”. Pero la gente del campo la bautizó como huete, a secas. “Huet-huet-huet- huet-huet”, me dijo esta ave de patas finas y negras, de cola parada, de canto lento, luego más rápido y con sonidos interrumpidos por el silencio again and again. Hay un sonido de la huete que parece sacado de un cuento de terror, como esas atmósferas de relatos leídos en inglés por Christopher Lee. Da miedo el sentir la profundidad del bosque y sus misterios, la posibilidad de perderse, sin recordar la ruta y sin una brújula. Del cachudito aprendí que es un ave muy pequeña, con pico negro y corto. Lo más llamativo es su fino copete erecto de color negro en la cabeza. El plomo pitío emitía un sonido onomatopéyico. Parecía un punk del bosque el carpintero negro, cuyos machos tienen la cabeza de color rojo. Mucho más chico, el macho del carpinterito tiene un parche rojo en la nuca, en tanto su golpeteo sobre la corteza del árbol es el más rápido entre sus pares, como un Usain Bolt del bosque. ·68·


En el archipiélago mágico nunca vi un zorro chilote, que tiene primos en Valdivia: el zorro culpeo y el zorro chilla. A los pudúes los vi huyendo de los perros cuando niño, pero no en este recorrido discreto. Sí escuché el sonido fuerte y ronco de la güiña, gato salvaje, enorme, agreste que vi encaramado en un avellano. Anduve toda la tarde perdido en el bosque hasta que encontré un claro en el norte. Caminando entre ulmos, lumas, canelos y avellanos cayó la noche y al salir me encontré en una zona húmeda, un gualve lleno de junquillos, pequeños pantanos y pozas de agua, desde donde cantaba una rana moteada. Seguí avanzando y oí a un coro de sus pares: Batrachyla leptopus. Nunca pensé que hubiese tanta variedad de ranas y sapos, muchos con tenidas de camuflaje, como chica vestida al estilo animal print. Me encantaría saludar al sapo variegado que nunca he visto. Un tipo gordito como una bola y con una pequeña cabeza. Viste de verde y café, y tiene como verrugas en la piel. Estoy seguro que una vez llegó una gata en la ciudad de Valdivia a entregarnos un trofeo de caza en la boca. Era una rana grande chilena (Calyptocephalella gayi), de vientre blanco y color verde con manchas oscuras irregulares. Casi medio kilo de anfibio sostenido por una felina adoptada una mañana de sábado en la Plaza de la República. Tampoco escuché el sonido de la verde ranita de Darwin cuyo canto se parece al de un pollo. “¡PÍ!-pí-pí-pí-pii- ¡PÍ!-pípí-pii”, es el sonido de Rhinoderma darwinii que científicos ·69·


de la Universidad Austral registraron en el bosque costero valdiviano. Llegué a la casa de madera y los perros me recibieron con gran entusiasmo. Entré a la cocina y mis parientes se alegraron. “Pensamos que te habías perdido mi chico”, dijeron. Me sirvieron un plato de prietas con papas mayo y un vaso de vino tinto 120 de Santa Rita. Mientras me relataron las novedades que escucharon en radio Estrella del Mar. Entre frazadas de lana hechas en el quelwgo (o telar chilote) y sábanas de saco harinero Collico me acosté. Apagué la alba vela Luminosa y me llegó el aroma de la cáscara de naranja que alguien dejó secar sobre la estufa a leña. La vocalización reproductiva del chuncho sonó como una alarma. ¡Cállate Glaucidium nanum –nombre que suena a grupo de black metal- que quizá cuántas veces me asustaste cuando pequeño, teniendo que recurrir al Agua de las Carmelitas para recobrar la calma! Tras descubrir el origen de ese sonido me di vuelta en la cama, de derecha a izquierda, y recordé que cuando niño quería ser aviador. Conté pájaros de hierro en vez de ovejas y me quedé dormido, agotado por el largo recorrido a través del bosque profundo. Afuera el chuncho siguió con lo suyo, pero no le di importancia. ¡Ya no le temo a los sonidos del profundo bosque chilote!

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En este texto poético elaborado en julio de 2016 (Valdivia) y corregido en febrero de 2017 (Punta Arenas) aparece información publicada en dos libros escritos por investigadores de la UACh: “Monitoreo acústico de aves y anfibios en el Bosque Costero Valdiviano” (José Luis Bartheld Villagra, Felipe N. Moreno Gómez, Mauricio Soto Gamboa, Cristián G. Suazo Oliva y Andrés A. Silva Escobar) y “Anfibios de los bosques templados de Chile” (Felipe E. Rabanal G. y José J. Núñez N.). ·71·


Fissurella spp. Te sacábamos con palde o fierrito. Desde tu roca madre y fuerte oleaje. Con el rugido del Pacífico sur. Habitabas Pumillahue en Chiloé. Crecen las lapas para alimentarnos. En una localidad donde habría oro. Reunías a los mariscadores frecuentes. También esporádicos como tú y yo. Hasta hoy supe tu nombre científico. No sé si Neruda te cantó una oda. Sabrosa carne blanca que disfrutas. Con papas cocidas teníamos el lunch. Después de hervirlas en una enorme olla. De aluminio sobre estufa a leña. Algunas son conservadas en sartas. Atravesadas por hilos de ñocha. Colgadas en tijerales de luma. Ahumadas en el fogón esperando… Ojalá nunca te sobreexploten. Como antes Concholepas concholepas.

Descubrí el nombre científico de la lapa leyendo el libro “Flora marina antártica/ Patrimonio de biodiversidad”, del académico Iván Gómez, de la UACh. Poema escrito en junio de 2016. ·72·


Iceberg “Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad” (Chavela Vargas). “Hoy es viernes y mi cuerpo lo sabe”, reza el meme. Sabe que he aprendido a aburrirme sin rollos. Sabe que he aprendido a disfrutar de la soledad al igual que de la vida familiar o gregaria. Sabe que mi vida pasará sin pena ni gloria. Pero realmente ¿quién es feliz? ¿quién es infeliz? Si solo mostramos el iceberg, la cáscara, en las redes sociales. Todo parece tan simple, sin los vericuetos de la complejidad humana, las contradicciones, las pequeñas locuras, los acelerados cambios como en el jazz. Sin el infierno necesario y enmarañado de las relaciones humanas que finalmente son la fuente más potente de felicidad. Porque todos somos como los protagonistas de Ulises de James Joyce, esa Odisea moderna que dura un día. Y tenemos algo de Homero (Simpson), que es el antihéroe de la Odisea postmoderna.

Escrito en junio de 2016. ·73·


Envidiosos & aguafiestas “No hablen ahora de Nueva York, de estar en Roma o en Disney World/ Yo solo quiero que nos dejen bailar acá” (Guitarras blancas, Enanitos verdes) Tú eres un tipo de chileno envidioso y aguafiestas que goza con la caída del que detesta, con su enfermedad o con su dolor. Por desgracia los de tu estirpe, en la riqueza y en la pobreza, se comportan del mismo modo. Jodiendo al resto, parasitando, humillando directa o indirectamente. Poblando y muchas veces fingiendo desde cualquier trinchera: en la izquierda, la derecha o el centro. No quieres que otro sea feliz y le haces la vida a cuadritos. Inventando problemas, creando conflictos, robándole el tiempo. Y te enojas aún más cuando el blanco de tu ataque sigue feliz. Porque la felicidad es algo que se trae dentro, en el corazón y en la cabeza, como un destino.

Escrito en julio de 2016. ·74·


Amor platónico Estoy viejo para amores imposibles, pero aún caigo en la trampa. En la esperanza de un amor demoroso, lento como Iris y Espósito en “El secreto de sus ojos”.

Escrito en julio de 2016. ·75·


Sexo Lejos “el mejor gancho comercial”, como decían Los Prisioneros. El sexo, esa maldita esclavitud que nos obliga a embarrarnos en el fango. A hacer el ridículo, a tomar decisiones tontas. A usar estrategias mugrosas. Trampa para el espíritu y para quien emprende. Riesgo que la religión busca controlar. A veces injustamente, pero por una razón poderosa. El sexo es como un arma de fuego. Es como el ego, como el poder, como una droga, como la belleza. No hay que emborracharse con un placer efímero. Que a veces provoca consecuencias nefastas para toda la vida. Solo por el hambre, por la pulsión del deseo. Que, aunque se reprima, aflora, aflora, aflora. El sexo a veces es como una maldición. Que uno quisiera extirpar. Quizá los homínidos del futuro encuentren la forma. De escapar de su pecado y control.

Escrito en septiembre de 2016. ·76·


Actitud budista Cuando el dulce sueño se transforma en pesadilla: ¡Ommmmm!

Valdivia, julio de 2017. ·77·


Determinismo “Amores incompletos he tenido por montones/ Y aún me penan”, dice la canción de Los Tres interpretada en Los Debutantes por Gracia, una chica pobre acorralada por la desgracia, por el determinismo de la cuna. Determinismo similar al de la protagonista de “B-Happy”, esa película de Gonzalo Justiniano que cuenta la historia de Katty, una niña de clase media baja abandonada a su suerte, aunque ella insiste que no le teme a nada. Abandonada a su suerte como esa canción de Los Morton que relata la desgracia de “Juanito de la esquina con su cara sucia, tiene nueve años y ya sabe lo que es sufrir”. Sufre como el protagonista del tema “La ruleta” de Tito Escárate. Esa canción y su videoclip que me parten el alma y que dice: “¿Qué hace un niño solo en la ciudad con carita de pena?/ tan chicos y ya están en la ruleta y no para ganar”. Pero no siempre la vida es tan amarga. A veces hay esperanzas o milagros que nadie vocifera. Que nadie cuenta. Y que rompen ese determinismo.

Escrito en julio de 2016. ·78·


En medio de las tomas Surge el amor y a veces llegan cigüeñas luchadoras. Entre vino navegao, sopaipillas y canciones de Schwenke & Nilo o Sol y Lluvia “en un largo tour…” En conversaciones alrededor de la fogata en la barrera que bloquea el ingreso al campus, mientras llueve a cántaros porque es invierno. En medio de las tomas también nacen amistades imperecederas, como los recuerdos de la cola de mono del CTL, como los recuerdos de las peñas en el edificio de inspiración mexicana en la DAE, como los recuerdos del acuario en el “Edificio de los Pescados” en el Campus Isla Teja –frente a la Biblioteca CentralRememoras en algún lugar esas eternas discusiones sobre política y economía, en esas luchas por beneficios y derechos, en tomas por asuntos internos o nacionales, en la elaboración de lienzos y pancartas, en las conversaciones sobre el voluntariado. Y mezclas todo ello con aventuras menos políticas, como las legendarias fiestas en El Rancho, dentro del parque Saval en Valdivia. Porque muchos (as) albergamos en nuestros corazones varias almas que dialogan, sin caer en la majadería.

Escrito en junio de 2017. ·79·


Mi Dios Me encantaría ser ateo, pero no lo soportaría. Creo en el Dios de Spinoza, más comprensivo, menos despiadado. Creo en un Dios sin templos ni ceremonias. Mi Dios es personal e intransferible. Personal Jesus. Mi Dios tiene un hijo hippie que se llamaba Jesucristo y que fue una persona maravillosa que aceptó a los más débiles, pero también compartió con los ricos y poderosos, sin resentimientos. Creo en Dios a mi manera. Y mi corazón es una iglesia San Francisco con una escalera al cielo (o al infierno).

Escrito en agosto de 2016 en Valdivia. ·80·


Ángeles guardianes Ángeles guardianes, nunca estás solo, siempre hay gente que nos protege, a veces en el absoluto silencio y discreción. Sería egoísta pensar que todo lo bueno llega solo. Porque somos seres colectivos y nada de lo que hacemos es tan personal. Es colectivo y personal. Es personal y colectivo al mismo tiempo.

Valdivia, junio de 2017. ·81·


Epocal Sonidos luctuosos emergen desde un puerto del noroeste de Estados Unidos… Fueron tiempos de postcaída del muro de Berlín, postdictadura de Pinochet y vuelta a la democracia, camisas de franela y riffs que huelen a espíritu adolescente, sonaban Los Morton y Los Tres, los militares y sus gestos obscenos, los poderes fácticos, familiares de detenidos desaparecidos clamando por justicia, hipocampos en medio del temor, neoliberalismo, privatizaciones exageradas, expansión del consumo y del endeudamiento, “Jaguares de Latinoamérica” versus “Chile, la anatomía de un mito”, los consensos y la Concertación, The Clinic, Tunick y el destape, nuevas líricas y narrativas, incipiente enojo y desencanto ciudadano. Aquellos años pudieron ser peores. No desconocer los avances en democracia, aunque aún queda muchísimo por mejorar…

Valdivia, junio de 2017. ·82·


Animales ¡Tanto que ocultamos nuestro lado animal! ¡Tanto arribismo conceptual! ¡Tanta sofisticación cultural para finalmente ser dominados por las emociones maquilladas con una supuesta racionalidad! Pero este mundo es duro y no hay respiro: como felino debes luchar sin tregua, cual jaguar, ocelote, leopardo o tigre, camuflados en selvas urbanas. Pretendemos olvidar a nuestros ancestros primates o a los seres celulares que vivieron en el agua antes de todo. Pero mucho tenemos que ver con orangutanes, lémures, monos y gorilas; y peces también. Quizá igual mucho tenemos que aprender de la etología; de capibaras, tapires, osos hormigueros o perezosos; de guacamayos, tucanes o garzas; de choroyes, cóndores, huemules, delfines o ballenas; de gatos, perros, conejos, tortugas o cuyes; de corderos, cerditos, vacas o caballos. Por más que tengamos un cerebro rugoso como nuez, no olvidemos la evolución y que quizá nuestra materia gris alguna vez fue más lisa.

Escrito en diciembre de 2016 en Punta Arenas. ·83·


No hay confort “Cannot find the comfort in this world” (Immortality, Pearl Jam) Soy un ser humano, un animal que se acostumbra a todo y no se acostumbra a nada, que se aburre de igual forma en la pobreza extrema y en la mediana prosperidad, que se entretiene de igual forma en la pobreza extrema y en la mediana prosperidad, que se acostumbra pero nunca está cómodo, realmente establecido, consciente de que estamos solo de paso en el planeta acuoso. Quizá la única forma de encontrar sentido sea ayudando a otros, vía voluntariados, microfilantropía -quien puede- o pequeñas acciones cotidianas.

Valdivia, junio de 2017. ·84·


El mundo es cruel El mundo es cruel y el eufemismo de moda y la corrección política solo ayudan a borrar superficialmente el lado infernal de esta gran película, este work in progress terrenal.

Valdivia, junio de 2017. ·85·


Hijos (as) proletarios (as) de Ancud “Las industrias/ muevan las industrias” (Los Prisioneros) ¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin el cochayuyo, sin las papas, sin el pan hecho en la pequeña cabaña en Fátima, sin el jurel en tarro en la mediagua de Los Alerces, sin la esporádica ayuda de los tíos que labraban el campo en Tehuaco Alto. ¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin las familias de clase media y alta que les dieron trabajo a nuestras madres, sobre todo sin las plantas procesadoras de mariscos y pescados, sin la American Seafood, sin el pequeño sueldo de obreros neoliberales que un par de veces hubo que reclamar en instancias gubernamentales. ¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin la ropa americana de La Valija, sin los tejidos de lana de oveja, sin los remedios caseros inspirados en la tradición huilliche. ¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin la radio Estrella del Mar, sin la biblioteca municipal – frente a una réplica de la Goleta Ancud-, sin la rica cultura mestiza, mezcla de la tozudez gallega y la cosmovisión indígena, sin el rock que permitió romper los muros de las clases sociales que siempre se vuelven a levantar. Sin las tocatas en el gimnasio fiscal o Cordam, cuerpo de bomberos, costanera o plaza de armas invadida hoy por la mitología de cancagua.

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¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin la generosidad de la familia y los amigos, sin la solidaria cultura chilota. Sin la minga, sin la súplica, sin el yoco. ¿Qué sería de nosotros, los hijos proletarios de Ancud? Sin todo lo anterior quizá todo hubiese sido más difícil en los duros años ochenta y esperanzadores noventa, cuando reemplazamos los arriendos en piezas y mediaguas por la vivienda social con subsidio del Estado.

Valdivia, noviembre de 2016. ·87·


Entre dos océanos Debe ser difícil vivir en Punta Arenas, entre dos océanos y un clima agreste, con rachas de viento de más de 100 kilómetros por hora, con esa nieve angelical de invierno que la hace parecer una ciudad nórdica, con competencia de muñecos de nieve, pero también con accidentes, líquido anticongelante en los autos, y mucha sal en los patios y aceras para derretirla. Aunque todas las dificultades se pueden arreglar con un chocolate caliente en Chocolatta o en el estrecho y siempre lleno Kiosco Roca, con su leche con plátano y pequeños panes redondos con pasta de chorizo y mayonesa. En verano son extraños esos días largos, aclarando a las cinco de la mañana y anocheciendo a las 23.00 horas. Contrariamente, los inviernos y sus días cortos. A un afuerino le cuesta entender esta dinámica con las cuatro estaciones en un día, aunque siempre hay un aliciente en la zona franca o en el mall. O en sus acogedores cafés, restaurantes y pubs bien calefaccionados. También me llama la atención su cuidado patrimonio en el casco histórico, además de su puerto al que llegan imponentes barcos y cruceros. ·88·


Sus anchas avenidas y su costanera majestuosa, la vista panorámica desde el cerro La Cruz, su regionalismo a toda prueba y su “Himno a Magallanes”, sus coloridos chochos o lupinos, su humedal de Tres Puentes donde ves flamencos rosados, y sus museos, sobre todo el que muestra réplicas en madera de la goleta Ancud, el nao Victoria, el bergantín HMS Beagle o el histórico bote James Caird.

Punta Arenas, febrero de 2017. ·89·


Kurt No sé si te asesinaron, no sé si te suicidaste con una escopeta, no sé si escribiste una carta con tu puño y letra, no sé si fuiste un cobarde, no sé si eras un niño atrapado en el cuerpo de un adulto de blonda cabellera. Lo único diáfano es tu talento explotado por los mercenarios del mainstream. Tu disconformidad, tu bondad, tu ingenuidad. Tu origen obrero, de familia disfuncional. A miles nos volaste los sesos con “Smells like teen spirit”, con ese look de ropa americana, con ese lamento plañidero, con esa lírica tan preocupada de la materialidad del cuerpo. Con los años he comprendido tu rabia contra la fama, contra ese interés repentino de gente que quizá te ignoró. Contra ese repugnante darwinismo social: R.D.S. (Repugnante, Darwinismo, Social). Hipocresía que, no obstante, debemos aceptar y nunca escapar hacia el otro lado. ¡Nunca escapar hacia el otro lado!

Valdivia, 05 de abril de 2017. ·90·


Grupo de Whatsapp “Sin” En el grupo de Whatsapp “Sin” todos pelando al que no está, al César de 31 Minutos, a ese que les arruina la fiesta. En el grupo de Whatsapp “Sin” están orquestando el bullying, el mobbing; están esculpiendo la ley del hielo; está aflorando lo peor del ser humano. Todo eso en el grupo de Whatsapp “Sin”.

Valdivia, abril de 2017. ·91·


¿Lechagua, Mutrico o Arena Gruesa? Los ancuditanos somos seres de agua. Marinos, mas no todos marineros. Amantes de la playa de día y de noche. De noche, de día e intersticios inciertos al amanecer. Por todos es conocido el coito playero en Mutrico, en medio de esas piedras gruesas y esas olas que rompen con fuerza, frente a la isla Cochinos y al cerro Huaihuén que todo lo vigila. Muy cerca de Quempillén. De Arena Gruesa recuerdo esos cerritos desde donde veíamos el horizonte, esas blancas conchas de almejas adornando el suelo, esas rocas desde donde los clavadistas de Acapulco locales se tiraban piqueros en verano, esa agua tibia y un mar hondo, lleno de rocas, que mirábamos en la noche tomando una caja de vino barato y cantando junto a una “guitarra de palo” los temas de Sui Géneris. De Lechagua recuerdo su segmentación social, tal como en la plaza de la amistad, con sus escaleras de cemento mirando hacia calle Pudeto, donde nos sentábamos a fumar, antes de partir a la costanera a hacer dedo para llegar a su playa baja, donde puedes caminar kilómetros hacia adentro y aún dar pie. Y volver en la noche a la disco Carú, molestando irresponsablemente a los vecinos con nuestro carrete pobre y teenager. ·92·


[Cuando viejos pagamos las culpas, porque al parecer en esta vida todo se devuelve]

Valdivia, abril de 2017. ¡93¡


Pura forma El problema de la gente buena es que a veces no sabe parecer buena, no sabe actuar, no sabe aparentar. Porque en este mundo material todo es cuestión de forma, a nadie le importa el fondo. Repito: ¡A nadie! Puedes ser muy solidario, muy empático, muy bienintencionado, muy humano, hacer mucho por los demás de manera altruista, pero te caes en la forma y todo se va al tacho de la basura. Y el bueno queda por malo al no saber vender su genuina intención, y los malos muchas veces triunfan porque saben aparentar, cuidan mucho la forma y el detalle, el esparcir rumores, el distorsionar la realidad a su favor. Porque la gran ventaja del malo es el tener mucha energía, mucha energía, que es la madre de todas las batallas. La energía, como en los Transformers.

Valdivia, abril de 2017. ·94·


Ganador (a) No es el que gana siempre ni quien lo hace cómodamente, como pocos (as). Gana quien resiste, persevera, no para. Para mí el (la) ganador (a) es un espíritu resiliente, cual tardígrado, viva en una mediagua, una vivienda social, casa/ departamento de clase media o mansión de barrio alto/ parcela. Mix de trabajo, esfuerzo y suerte. Si ganas no te pido que seas solidario (a). ¿Quién soy yo para imponerte nada? Solo te pido que no caigas en el pecado capital de la soberbia. Y sé comprensivo (a) con el (la) que cae y no se levanta, con el (la) que no quiere dar la pelea, con quien se queda en el camino pateando piedras. Quizá está enfermo (a), quizá no tiene la energía que a ti te sobra, quizá arrastra rollos que ni te imaginas... ¡Empatía, por favor empatía! Hay gente que necesita ayuda y no se trata solo de flojera, como nos han hecho creer los adoradores de Milton Friedman.

Valdivia, mayo de 2017. ·95·


Con sentido El rey de Bután tiene razón: hay que medir la felicidad y no solo el producto interno bruto. Una vida con sentido vale más que exclusivamente nadar en dinero, como DiCaprio en “El lobo de Wall Street”. O estar atiborrado de bienes materiales en los cuales invertir mucho tiempo y energía. El profesor Max-Neef ya lo dijo en su hipótesis del umbral: a mayor desarrollo económico disminuye la calidad de vida. No creo necesario levantar un fusil ni expropiarle a los ricos. Quizá todo pase por construir pequeñas economías solidarias como contrapeso; intercambiar tiempo, hacer trueque, comprar a pequeños productores, pensar un poco más. Crear cooperativas, asociaciones de consumidores, agrupaciones que eviten que unos cuantos se lleven la pelota siempre. Nada de aspirar al club de golf o al american way of life. Más bien acercarse a un estilo nórdico, con lagom y hygge.

Valdivia, mayo de 2017. ·96·


Cuando la política se vuelve religión “Resistid mucho, obedeced poco” (Walt Whitman) Cuando la política se vuelve religión no hay nada que discutir. Todo se torna tan emocional, criticando solo a los oponentes, sublimando tu propio color. Aunque la santidad no existe en un mundo de humanos. El camino al infierno está plagado de buenas intenciones porque no bastan los bellos ideales. Hay que prever lo que éstos provocarán en la realidad. Hoy existe bastante casuística como para saber anticipar: si no construyes con todos los sectores tarde o temprano el pueblo deberá pagar la factura, el dolor del boicot opositor. Porque uno puede adherir a lo que quiera, pero sin perder el escepticismo, el sentido crítico. Jamás volverse un mero peón de lo colectivo, sin vida propia, sin pensamiento propio.

Valdivia, mayo de 2017. ·97·


Realismo crudo “En resumidas cuentas me declaro fanático total eso sí que no me identifico con nada” (Declaración de principios, Nicanor Parra) A estas alturas ya deberías saber que lo que falta es más ética. Una ética universal, occidental, más allá de toda creencia personal. Una ética más allá del sistema político de turno. Porque ni Marx ni Friedman te aseguran que no se impongan fuerzas equivocadas o arbitrarias. Dudo, dudo, siempre dudo de quien exige estatismo radical o liberalismo económico a ultranza. Más allá de la fórmula, sin ética no habrá buenos resultados para el colectivo y el individuo.

Valdivia, mayo de 2017. ·98·


Cambiar de opinión Humberto Maturana ha agregado tres derechos humanos: * El derecho a equivocarse. * El derecho a cambiar de opinión. * El derecho a irse de un lugar sin que alguien se sienta ofendido. Me parece humano, correcto, necesario, actual. Entonces ¿por qué es tan alabada la consecuencia? ¿Por qué uno debe pensar igual toda la vida? ¿Por qué?

Valdivia, mayo de 2017. ·99·


Ahora En Facebook Live un canal de TV difunde la noticia de un atentado en algún lugar del mundo, una estrella de Instagram transmite “en directo” la fabulosa experiencia de lucir su nueva cartera Louis Vuitton en un centro comercial, un político farandulero cuenta mentiras por Twitter, aparece un video viral de un razonable reclamo ciudadano en Facebook. Noticias, fake news, fotos, videos, opiniones con o sin fundamento, comentarios, posteos, información importante, dudosa o irrelevante. Flujos legales e ilegales en internet y en la deep web. De todo se puede encontrar en este mundo 24/7 donde es tanta la información que circula que cuesta demasiado priorizar. Local, global, “glocal”, “lobal”, nacional, regional, personal, público, semiprivado. La tierra sigue girando sobre sí misma y alrededor del sol, pero el tiempo tiene otra dimensión en medio del aire saturado. No queda más que transformarse en curadores de lo que nos relatan, en editores de la realidad y la posverdad.

Valdivia, junio de 2017. Corregido en Punta Arenas en febrero de 2019. ·100·


CAPÍTULO II

Imitando al haikú


Ulmo Admiré tus flores, blancas y muy atractivas. Adoro tu miel.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·103·


El canto del chucao Dices chirío, graciosos augurios de campo, dices cochrochoi.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·104·


Dolce far niente Es el placer espacio de creación, nunca descanso.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·105·


Sierra al horno Declaro infidelidad, corvina de mi infancia. Amo la sierra.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ¡106¡


Civilizados ¿Animales? Sí, sutilmente crueles. Ci-vi-li-za-dos.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·107·


Anticorrupción Abre el grifo. Para evitar turbiedad, del agua límpida.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·108·


Conejo manicero Dale, dale, Conejo manicero. Fénix, renacer.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·109·


Alma de manzana camuesta Él confunde crítica, más consciencia con amargura.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·110·


Resiliencia Necesaria. Simple sobrevivencia. No liderazgo.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ¡111¡


El arte de la guerra Son muy sabios. Los chinos nos enseñan a luchar siempre.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. Inspirado en el libro “El arte de la guerra”, de Sun Tzu. ·112·


¿Quién se ha llevado mi queso? Permanentes los cambios en la vida. Adaptarse ya.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. Inspirado en el libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, de Spencer Johnson. ·113·


Freakonomics Incentivos. Nueva mirada a datos. A desconfiar más.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. Inspirado en el libro “Freakonomics”, de Steven Levitt y Stephen J. Dubner. ·114·


Nuevo Testamento Pura ética. Manual práctico, útil. Muy compasivo.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. Inspirado en el libro “El Nuevo Testamento” (en su versión católica). ·115·


CAPÍTULO III

Antipoesía y escritos varios


Wishful thinking de un trabajador OCDE Algún día seremos un país desarrollado Uno de verdad, como los real OCDE Los auténticamente forrados OCDE Con fuerte inversión en ciencia, tecnología e innovación Vendiendo productos y servicios con alto valor agregado En esos días los barrios chilenos serán más integrados y a los colegios públicos asistirá el hijo del trabajador, del gerente y del político encumbrado “Tu, tu, tu, tu…” Suena la alarma del reloj OCDE “La vida es sueño”, se dice a sí mismo Es hora de ir por su trabajo OCDE Por el glorioso sueldo mínimo Todo muy de trabajador OCDE

Valdivia, mayo de 2017. ·117·


Escribe tu oda al universo “Palabras, palabras -un poco de aire movido por los labios- palabras para ocultar quizás lo único verdadero: que respiramos y dejamos de respirar” (Despedida, Jorge Teillier) Desconéctate de todo por un momento Piensa, siente, mira las estrellas en una noche de cielos limpios y escribe tu oda al universo…

Valdivia, junio de 2017. ·118·


Afrodisíaco Anota Arjona, hermano guatemalteco odiado por intelectuales: el mejor afrodisíaco es la convicción, la pasión, más que los mariscos. Más que una aleta de tiburón.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·119·


Mash-up: Pitbull & Neruda “Yo la conocí en un taxi…” “…y tiritan, azules, los astros, a lo lejos” “Ella no ta’ enamorá de mí, ¡no!, ¡no!” “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. Y así, en un universo paralelo, se mezclan los poemas de Neruda y los temas de Pitbull, en eternos mash-ups que se escuchan por igual en cafés pitucos del centro valdiviano y en esquinas de humildes barrios.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·120·


Espacios públicos En la corteza de un árbol del parque Saval: “Be y Uve s/a”. En el baño de una biblioteca universitaria: “Triste es no ser amado, pero más triste es cagar sin haber almorzado”. Y en un muro una frase ingeniosa, un poema o un buen graffitti valen más que un tag incomprensible que solo ensucia en muchos lugares, incluso un cuartel de bomberos pintado con aportes voluntarios.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·121·


Juegos & bromas de infancia en Ancud Chascona date una vuelta. Caballito de bronce en un patio de calle Los Alerces. Corre, corre la huaraca en el Seminario Conciliar. Ring, ring, raja en calle Ramírez. Stop. Poto Sucio. El Burro en la cocina del campo de mis tíos (as) en Tehuaco Alto. Azúcar Candy en la mediagua. Pillao en Fátima. Escondidas en Las Araucarias. Las bochas. Guerra a toscazos, a papeles cónicos lanzados desde un tubo de aluminio o cobre. Todo se perdió detrás de un computador. Los chicos ya no se saben aburrir. Cada vez más solos. Sin una pandilla a lo Stranger Things.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·122·


Adivine buen adivinador ¿De quién es esta expresión o frase? “Un tusunami y un marepoto”…………….. “Paso”…………. “Me enteré por la prensa”…………………… “No se mueve una hoja sin que yo lo sepa”…………. “Se abrirán las grandes alamedas”……………….. “No tengo ni un átomo de arrepentimiento”……………..

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·123·


Memoria colectiva chilensis Matrimonio con locro El perro que habla “Gastaré toda mi vida/En comprar la tuya” “...los hippies y los punks tuvieron la ocasión de romper el estancamiento...”. “¡Uf, uf, qué calor, el guanaco por favor!” 24.500-03 El dedo de Lagos Palomita Blanca El Halcón de Chicureo Violeta & Nicanor Parra Fin al lucro y educación gratuita y de calidad ¿Qué más?..................................................

Valdivia, noviembre de 2016. ·124·


Las ojotas Me rompe las pelotas que jodan las ojotas en batallas de cera con guerreros de otra era.

Escrito en Valdivia, en julio de 2016. ¡125¡


Vida & pasión Tener valores y objetivos buscando los superlativos y sublimar todos los pasos levantarse de los fracasos. Hay que vivir con mucha pasión como interpretando una gran canción no hay tiempo pa’ pesimismos hay que encontrarse con uno mismo.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·126·


Doble estándar “Hablar es mentir” (Nova express, William S. Burroughs) En privado se ven los gallos. Como el placer de unas papas mayo. Lo público es puro artificio. Es un crudo sacrificio.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·127·


Farándula Es sabroso hablar del amor, un tema tan universal. Y saberle la vida al Vicuña, a la Pampita, a la China Suárez. U opinar sobre la privilegiada existencia de la Fiera, la Luli, la Argandoña, la Bolocco, Dj Méndez, Don Francisco, Farkas, Lucho Jara. Pero el mundo no termina ahí. Ahí recién empieza si se quiere disfrutar de la riqueza de una buena conversación. Intercalando política, ciencia, religión, arte, economía, filosofía, historia y un mar de tópicos. Cada uno elige lo que quiere para su vida. No critico tu gusto por la farándula. Solo te digo que hay más información interesante. Quizá menos sabrosa pero en una de ésas más enriquecedora. ¿O crees que los artistas serios o los científicos no tienen historias jugosas que contar? Yo alucino con un libro de divulgación científica y los entretenidos puentes hacia el mundo cotidiano, con una videoinstalación de Juan Downey, con una pintura de Matta, con una muestra de arte contemporáneo, con el patrimonio exhibido en un museo tradicional, con un poema de Pablo de Rokha, con un cuento de Flannery O’Connor, con una novela de Hemingway o Fitzgerald, con una pieza de Vivaldi, con una película de cine independiente, con una luctuosa canción de Rosario Hueicha.

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Ahí ves tú. Quizá estoy súper equivocado. ¿Por qué no? O quizá estás muy cansado y solo quieres escapar. ¡Algo absolutamente comprensible!

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·129·


Religión flaite “Pa’ aguantar la vida dura/ Tengo que perder compostura/ Creo que he encontrado la cura/ Sintonizo una radio chula” (Radio cuma, Cholita Sound) Desde siempre ha habido ladrones, desde siempre ha habido flaites. No hay que ser historiador para darse cuenta de ello. Si usted no quiere flaites, entonces siente nostalgia de la dictadura militar. Porque aquí hay que pagar un impuesto por vivir en esta tierra. Donde siempre puedes pasar un mal rato tras un robo. Porque la religión del flaite, del cuma, del lumpen es la ley del mínimo esfuerzo y el riesgo calculado/ breve. La ley de la selva, del “shoro”, del “pesho” de paloma. Lo que no quiere el delincuente es trabajar “como los hueones”. No quiere dar la vuelta larga, sacrificarse, mamarse humillaciones, malos ratos, negociar con el ego de otros y ser diplomáticos, ser empáticos. Si hay antisistémicos éstos son los flaites que no están ni ahí con nada. Neoliberales en el barro, hedonistas, winners de la pobla, bulliciosos, show offs, territoriales. Con mentalidad de “colero”, de vivo, de “prepo”. Sobreviviendo sin sutilezas, disparando sin piedad, sin respeto por el prójimo. Estimulados y deprimidos, deprimidos y estimulados. Navegando entre sonidos de trap y reggaetón, mami.

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Pese a todo, lo que me gusta del flaite es su desenfado, su locura. Su descaro, su despreocupación, su alta valoración del presente, del aquí y ahora, que puede ser arrebatado por una bala loca en cualquier segundo. Su choreza, su creatividad, su astucia, su música sin eufemismos.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·131·


Primera generación Carga una maleta de ilusiones el profesional de primera generación que salta más vallas que muchos, lo que en verdad a nadie le importa. Porque al final del día brilla más el de origen acomodado, el de apellido que suena bonito, el que tiene pituto, el que está cerca del poder –desde años atrás-, el heredero con habitus, el que tiene don de gentes, el que tiene las lucas y las redes sólidas. Muchos también cargan pesados créditos universitarios como cadenas de esclavitud. No pueden comprarse una casa, un auto. Peor aun si no consiguen un buen trabajo. Deben dar la vuelta más larga, aprender desde cero. Porque todo es nuevo en su mundo en tránsito, desarraigado. Y no siempre aparecen maestros (as). O quizá no siempre los vemos a tiempo. P.D.: Solo nos queda el arte y la cultura. El único trofeo democrático que no depende del éxito económico. Duro de adquirir pero que abre la mente y el corazón a un amplio mundo de goce estético.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·132·


Vendedor ambulante “Cuando lo pillo por la calle le digo (siempre le digo) / Que vuele si lo llegan a encontrar” (Callejero, Juana Fe) Los que ya viven en la prosperidad no quieren más competidores. Quieren que echen a los vendedores ambulantes de las calles, sean chilenos sencillos o inmigrantes latinoamericanos de piel oscura. Pero olvidan que años atrás algunos de ellos o sus antecesores –chilenos e incluso inmigrantes- también tuvieron que recurrir a subterfugios para emprender. Porque no es nada fácil iniciar el vuelo; bien lo supieron los hermanos Wright. ¡No deberían cortarle las alas a estos micro-emprendedores! ¡No deberían cortarle las alas a estos micro-emprendedores! ¡No deberían cortarle las alas a estos micro-emprendedores!

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. ·133·


Millennials Me gusta esta nueva generación que se centra en las experiencias, en disfrutar su trabajo, en viajar desde jóvenes por su tierra y por el mundo, más que en la acumulación de bienes materiales. Me agrada en parte su espíritu libre y desprendido, pero también es bueno construir un hogar, que es el lugar “donde tienes los libros”, cita de Richard Burton mencionada en “Bibliofrenia o la pasión irrefrenable por los libros”, del autor Joaquín Rodríguez. Quiero decir que hay que armar una nutrida biblioteca para la vejez, cuando no haya energías ni plata para viajar.

Escrito en Valdivia, en agosto de 2016. Editado en Punta Arenas, en febrero de 2017. ·134·


Amor Es el mercado más neoliberal de todos, pero nadie pide reformas.

Escrito en Valdivia, en septiembre de 2016. ·135·


Amores platónicos “I’ve been waiting for a girl like you/ To come into my life” (“Waiting for a girl like you”, Foreigner) Uno tiene todo el derecho a soñar amores imposibles, es casi un derecho humano, pero sobre todo es un derecho que nadie te eche el avión abajo, con ese realismo penca, chaquetero, como muchas cosas en Chilito. Las fantasías se quedan ahí, en su mundo infantil, subconsciente, pero es muy sano tenerlas, liberador, porque “el hombre no soporta mucha realidad”. Ya lo dijo el poeta Juan Luis Martínez y sería bueno que lo comprendieras.

Escrito en Valdivia, en octubre de 2016. ·136·


The end Cuando el amor se acaba no hay vuelta atrás, es hora de decir adiós, aunque cueste, aunque el duelo sea largo y doloroso, porque algo de ti se va con esa otra persona… con la que compartiste por años penas y alegrías. Y en esta caída aprendes tanto, tanto, tanto: descubres que hay que domar el ego, que el amor es libre como el viento, que cometiste tantos errores, que fuiste bastante bruto, que el machismo nunca es bueno, que la falta de empatía tampoco, que, como el título de un libro, los hombres son de Marte y las mujeres, de Venus (aunque son iguales en derechos), que mil disculpas no podrán arreglar nada, porque ya no hay nada que hacer. A lo hecho, pecho. Pasado pisado. Ctrl + alt + supr. Y le deseas lo mejor a esa mujer que se fue, que sea muy feliz. Y tú sigues en un nuevo camino, con la esperanza de construir otro amor. Diferente, quizá más maduro. Quizá.

·137·


Valdivia, mayo de 2017. ·138·


Fluir Mis manos en

el teclado, escucho deep-house y dejo que el

texto fluya

Fluir, fluir, fluir, fluir, fluir, fluir, fluir… El cansancio, la sombra, el sombrero voltiao, la pequeña Venecia Latinoamérica en mi corazón

·139·


“Todo el mundo en mi cabeza” “Necesito enfocarme” Escribir un libro en una playa de Colombia

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Viajar imaginariamente a Marte Conocer un hoyo negro y una supernova Visitar un observatorio en los límpidos cielos del norte chileno Hacer un documental sobre la alegría de vivir Cantar “Old man” de Neil Young Entrar a un estudio a grabar un disco sobre la lluvia Tomar mate sentado sobre una manta en el cerro Huaihuén

Escuchar el sonido de sus olas

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Me pongo muy serio:

“Pienso que la inclusión nos enriquece” “¡Asumamos los desafíos ecológicos del cambio climático!” “Inventar algo que sirva para aprender a aburrirse” “¡Reciclar, reutilizar, crear, cultivar & consumir con inteligencia!” Un sibarita esclavo del placer Envuelto en la sensualidad de Soda Stereo Cheese & wine, ceviche, sushi Sabiduría japonesa Roots: muero por un curanto en Chiloé Recuerdo las rancheras en los torneos de fútbol rural Cumbias de Los Viking’s 5 en distorsionadas fiestas en sedes sociales ·142·


Mejor andar lento, casi como los huevones Atrapado en una red en el muelle Pudeto, entre espineles ensartados con mis propias manos Me imagino en el frigorífico de la salmonera, cagado de frío O dentro de una lancha camino a una isla cerca de Puerto Aguirre, donde funcionaba un centro de cultivo. Recuerdo ese día que conté insectos en la estación científica senda Darwin en Chiloé Un flashback del museo de Ancud y la biblioteca municipal

En Valdivia llueve, llueve, llueve, pero mi corazón no se moja “Siempre es viernes en mi corazón”, como el tema de Alex Anwandter Quizá alucine con una serpiente negra que se posa frente a la pantalla de mi notebook Me asusto, pero luego me tranquilizo escuchando la voz de Erykah Badu Amo a mi hija y a mi madre Dios y la virgen solo en tiempos de crisis La carne es peligrosa “El origen de las especies” Silencios Venganzas Egos mal gestionados Humillaciones sutiles David contra Goliat La felicidad y la procesión están en el cuore ·143·


Dramatismo de telenovela turca Orhan Pamuk Shakespeare, El Rey Lear

“Opino que la felicidad está sobrevalorada” Se necesita equilibrio más que tanta experiencia lujosa inalcanzable Me aburrí de escribir huevadas

Ahora ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Se acabó el tema!

Escrito en Valdivia en octubre de 2016 y corregido en julio de 2018. ·144·


Subalternos Tanto que huevean con el liderazgo en aulas y salones de eventos si al final muy pocos (as) llegarán a la cresta de la ola. Más bien deberían enseñarnos a ser subalternos, actores secundarios como Johnny “Drama”, a ser extra, a ser árbol o animalito con parlamento limitado en esta gran obra de teatro que es la vida. A encarar sin asco nuestra sencilla realidad y cual Epicuro buscar la ataraxia. O aceptar, como Schopenhauer, que la vida es sufrimiento. (Quizá todo sea tragicomedia como en “Underground” o “Good bye, Lenin!”).

Escrito en Valdivia, en abril de 2017. ·145·


Match L a procesión procesión procesión s e l l e v a p o r dentro

Escrito en Valdivia, en octubre de 2016. ·146·


Mundo material Lo único claro es lo que veo: el mundo material, físico, químico, biológico, microscópico, telescópico, con esos ojos que nacieron en ese ambiente acuoso de tiempos pretéritos, que nos abrieron el camino a la evolución de nuestros ancestros. Pequeños ancestros que usaron la luz a su favor. Peces, anfibios, primates, Homo sapiens. Sin la ciencia occidental que floreció en universidades, salones, laboratorios y cafés, nada de lo que admiramos hoy sería posible. Tantas comodidades, esperanza de vida, vacunas, medicamentos, operaciones, alimentación para una sociedad de masas. Todo gracias a una actividad tan humana, individual y cooperativa, local y global, con avances normales y revoluciones científicas -celebradas por Kuhn-, con serendipias, con el método científico, con la crítica al método by Feyerabend, con la epistemología, con los papers, con las revistas de corriente principal. Quizá el capitalismo expansivo algún día nos obligue a abandonar la Tierra tras destruirlo todo (ojalá no). Y no quedará más que en medio de la orfandad ·147·


ir en busca de una nueva casa en Marte, en una luna de Saturno, en los exoplanetas. Y no nos salvarán los vendedores de humo si no que los científicos e inventores. O quizá no sea necesario huir y podamos aprender a vivir respetando un poco más a la madre Tierra. Todo seguirá avanzando vertiginosamente gracias a Internet, la nueva Torre de Babel, pero los misterios espirituales no se podrán demostrar empíricamente y seguiremos buscando explicaciones religiosas para tranquilizarnos, para encontrar una respuesta después de la muerte. Los ateos son valientes, pero yo soy cobarde y no soportaría aceptar que después solo seremos materia biológica en descomposición.

Escrito en Valdivia, en abril de 2017. Inspirado en la serie de TV Cosmos. ·148·


Snapchat Snapchat y sus imitaciones de fragmentaria comunicación. Nada como Snapchat. Adoraría ser como tú, joven, forever young, power, intuitivo, visual, hedonista, popular, emocional, como los tiempos del 24/07, de lo público/privado/público. Hondo en trivialidades & chismes. Aunque me da por reflexionar, cual peripatético, mientras camino por el puente Calle Calle. Toda. ¡Entonces toda mi superficialidad se va la cresta!

Escrito en Valdivia, en abril de 2017. ·149·


Perdidos en Niebla Saboreando una empanada de jaiba-queso en la feria costumbrista de Niebla llegamos a la triste conclusión en medio de los brindis con cerveza negra artesanal: ¿No será que nos perdimos en el camino proyectando sueños de otros? ¿No será que nos enredamos con ambiciones ajenas? ¿No será que nos empantanamos con frustraciones que nada tienen que ver con nosotros? ¿Quién sabe? Quizá solo estemos perdidos en Niebla viviendo un idilio de 40/20. “For relaxing times, make it Suntory time”

Valdivia, mayo de 2017. ·150·


Rock and roll Hemos renunciado voluntariamente a la tribu, pero sentimos un gran vacío existencial. Nada reemplazará la hermandad de los riffs. Ni los coros, ni el pelo largo, ni la actitud rockera que nos hace enloquecer al escuchar Eagles of Death Metal. Un día, al igual que Neo, nos vimos obligados a elegir entre dos opciones y preferimos desconectar los parlantes, micrófonos e instrumentos. No sé si fue la mejor decisión. Solo lamentamos alejarnos de la tribu. La tribu que escuchaba Los Beatles, Bon Jovi, Nirvana, Pixies, Guns N’ Roses, Sex Pistols, Led Zeppelin, Helloween y un largo etcétera. La única tribu de la que he sido parte. No soy futbolero, ni amante del básquet, ni religioso, ni político. Mi única experiencia colectiva era el rock. Y ya no estoy ahí, en esa sintonía distorsionada, escuchando los sonidos metaleros de José “Cooper”. Fueron otros tiempos, tiempos de rock ancuditano, en una época en la que no nos importaba nada. Nos daba lo mismo morir a lo Jimi Hendrix o Luca Prodan. La falta de responsabilidades nos acercaba al exceso. Canté covers y temas propios. Ensayábamos en la casa de López en Pudeto Bajo. Aluciné con el grunge, el punk y post-punk, el heavy metal y ·151·


los clásicos del rock. Fue extraña la revelación en la cima de un cerro sin señal de celular, en una sede social durante un evento de turismo de base comunitaria. Me encontré con una banda y me vino la nostalgia. Fue como un flashback de esos backstages cuneta, emociones en sepia perdidas en algún baúl, escritos indescifrables como los de Uruk, melopeas recitadas en el gimnasio Cordam en Ancud, mientras un amigo “empepado” se golpeaba la cabeza contra la pared. Recuerdos los ensayos, tocando bajo, cargando amplificadores como mulas. Solo lamentamos que ya nada será como antes. Se evaporó esa despreocupación de antaño. No sé si podamos volver a la tribu. Quizá solo nos quede regresar cuando viejos, cuando ya todo nos importe una soberana mierda para convertirnos en una versión barata y anónima de Hank Moody, de Anthony Bourdain, de Iggy Pop, de Merlí o de Jorge González. Y si eres mujer algo así como Courtney Love, Janis Joplin, Patti Smith o quien elijas como referente.

Valdivia, mayo de 2017. ·152·


Cosas que no son lo que parecen Muchas veces lo que te parece pérdida es pura ganancia, brother. Open your eyes, open your mind. El vaso medio lleno. Los hechos tienen más capas que una cebolla. Aunque la realidad es dura, la interpretación puede ser blanda. Quizá es una cosa de mapa mental o “solo una cuestión de actitud”, como canta Fito. Porque siempre habrá barreras, chaqueteos, conflictos y solo quedará resistir y avanzar, y solo quedará resistir y avanzar, como los osos de agua, microscópicos seres que resisten todos los ambientes.

Escrito en Valdivia, en abril de 2017. ·153·


“Remember your dream is your only scheme” (Move on up, Curtis Mayfield)

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Tardígrados (as)/ Poesía, antipoesía & más...  

También conocido como oso de agua, el tardígrado es “un pequeño animal acuático que bate récords de supervivencia en condiciones extremas”,...

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