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GOLZINE Porque el fútbol es mucho más que 22 jugadores atrás de una pelota  Nº2 / Julio 2011


DIFUNDIENDO LA PALABRA Gracias...

Gracias a todos por la manija que le dieron a la Golzine #1. Gracias a la gente de Diarios de Fútbol y a los de Libro de Notas por los elogios en la web; a Ema por su post acerca de la revista en la web de Godoy Cruz; al Chiqui por la entrada en El Rato Tonto; a Fedessco por la reseña online, y a los amigos del podcast ‘Esto es el Atlético’ por la entrevista. A todos los que le dieron click al ‘me gusta’ facebookero y a cada uno de los listados a continuación que nos

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regalaron un RT. Miles de gracias a todos, de verdad. @11titular @acapulcomario @agusgian @aguszen @al_bertinik @alexandreanibal @andy_o83 @arieljudas @atletiandtweets @atleticomadrid @blog_rmcf @camilaolivar @carlosxl @caroelisco @cecisaia @chiquilavado @circohugo @diariosdefútbol

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Joan Gaspart: "Deseo ver a mi José Mourinho: cariñoso y un gran técnico"


/Editorial /Contenidsos /Co ntenidos GZ#2 04. Patas Largas Pastore 08. No somos camaleones 11. El último bastión del buen fútbol 13. Riquelme Monumental 16. Las 10 odiosas diferencias 19. Abecedario Independiente 26. El Visionario 29: Entrevista a Roberto Martínez 34. Sos mi vida 37. Hágase del Betis 42. Equipos Históricos: La Quinta del Buitre 43. Surfeando la Web 44. Postales: El túnel del tiempo 45. Viñeta 46. Biblioteca Golzine: “Para volvernos a ir” 47. Golzine #3 Foto de tapa: Pol Malacara Ni maradona ni Messi. Después de un partido de fútbol, alrededores de Posadas.

GOLZINE

El miércoles 22 de junio de este año, Belgrano dio su primer paso para retornar a la máxima categoría del fútbol argentino. En la vereda de enfrente, River sufrió uno de los peores episodios de su larga historia: durante el segundo tiempo, varios ‘hinchas’ invadieron el terreno de juego para agredir a sus jugadores. Entre ellos, un encapuchado que fue el fiel reflejo de lo que es hoy River como club. Durante la Golzine #1 repetimos a más no poder que el fútbol es sólo una excusa para disfrutar y compartir momentos con los nuestros. Fernando Blasco escribió que como hinchas “la verdadera motivación de casi todos es la posibilidad efímera de sentirse parte de algo mayor a sí mismos”. Cuando la excusa deja de ser el club, los colores y la pasión, y estos pasan a ser medios para convertir hinchas en sanguijuelas, la angustia se apodera de hasta el más escéptico de los aficionados. Ese encapuchado no es ni hincha, ni aficionado. Ese encapuchado no pertenece a nuestro mundo del fútbol, aunque forme parte de su realidad. Ese encapuchado es la síntesis perfecta de lo que hoy es el fútbol argentino: un negocio que irrumpe violentamente para tomar a la pelota como rehén. Pero tranquilos, todo pasa. 

Porque el fútbol es mucho más que 22 jugadores atrás de una pelota

 Nº2 / Julio 2011 

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PATAS LARGAS

PASTORE

Escribe Pablo Pedroso Ilustra Alejandro Salcedo


Patas Largas Pastore Patas largas llegó en los primeros días de diciembre. El tío lo trajo. Lo compró camino a casa en la feria de Pompeya. - Cuando lo vi, pensé en vos -me dijo el tío-. Todo blanco. ¿Será “quemero” igual que vos? - ¡Ja! Ojalá. No sabía que había canarios blancos. - Yo tampoco. - ¿Cantará? - El vendedor me juró que sí: “Canta los goles del Globo”, dijo. “Uno cada tanto”. - Muy gracioso, tío. ¿Tiene nombre? - “Patas Largas” me dijo que se llama. - ¿”Patas Largas”? Nombre raro para un canario. - ¡Viste! Me contó que de pichón era flaco y de patas largas, por eso el nombre. Un auténtico caso de falta de imaginación así que vos llamalo como quieras. Patas Largas no cantaba, ni un solo “pi” pudimos escuchar. Hacía ya unos cuantos días que estaba en casa, en una jaula cómoda con alimento, agua, lechuga y solcito pero no cantaba. Era lindo, todo blanco y “quemero” pero cantar, nada. Y eso que yo cada tanto me le arrimaba y le silbaba como para entusiasmarlo. Pero nada. Probé con hacerle escuchar música, de lo más variada, y otra vez nada. Era sábado, 13 de diciembre. Saludé a mi vieja y salí rumbo al Ducó enfundado en mi camiseta blanca, contento de volver a ver al Globo jugar en nuestra cancha después de más de un año. Atravesé el patio y en cuanto cerré la puerta y pisé la vereda, lo escuché cantar. Me frené y volví, abrí la puerta despacio, un tanto incrédulo y otro tanto cuidadoso para no asustarlo. Parado desde el umbral, la puerta abierta, miré como Patas Largas inflaba el buche y le cantaba a su público de helechos, malvones y geranios. Patas Largas llenó el patio con su canto. Las macetas gordas y con patas se veían más coloridas y menos viejas, las baldosas brillaban y mi vieja, asomada por la ventana de la cocina, parecía a punto de llorar. Tal vez

no era para tanto. De una vez por todas me fui. El canto de Patas Largas llegó hasta la esquina de casa y más. Huracán volvía al Ducó para jugar el último partido del año. Patas Largas cantaba, la tarde pintaba hermosa y yo soñaba con que podía ser mejor. Lo fue: 3 a 0 ganamos. ¡Y cómo! Bailecito al Fortín al ritmo de Pastore, ese flaco de patas largas y gambeta preciosa. Llegué a casa radiante y mientras mi vieja me contaba todo lo que había cantado Patas Largas le avisé a los dos, a ella y a Patas largas, que desde ese preciso momento lo rebautizaba. Su nuevo nombre era: “Patas Largas Pastore”. Pasamos el verano a puro entusiasmo. Patas Largas Pastore cantaba para el patio, para la cuadra, para medio barrio. Huracán arrancó el torneo como hace tiempo no lo hacía: triunfo de local ante los tucumanos y goleada a Racing en el cilindro: ¡4 a 1! Cuando Patas Largas Pastore cantaba, fija que Huracán ganaba. Tuvimos alguna fecha complicada pero estábamos para festejar: 3 a 0 a Lanús, 4 a 1 a Argentinos, 4 a 0 a River, 3 a 0 a Arsenal y un fundamental 1 a 0 a los Cuervos. Así llegamos a la última fecha, primeros a un punto de Vélez, nuestro próximo rival. La fiesta estaba armada. ¡Qué felicidad! Con mi vieja le compramos una nueva jaula a Patas Largas Pastore. No era para menos. Elegimos una de esas de pie para poner en el medio del patio. Como para que sepa que él era el rey del lugar. Y Patas Largas Pastore cantó toda la semana. El partido se jugaba en la cancha de ellos. La vieja hacía como quince años que no iba a la cancha pero esta vez no se lo quiso perder. Me aseguré de dejarle a Patas Largas Pastore agua limpia, alimento suficiente y una hoja de lechuga bien fresca. Le encomendamos que cante, que cante toda la tarde, con fuerza. Que cante como nunca. Nos despedimos de Patas Largas Pastore y salimos temprano rumbo a Villa Luro. Estábamos

Del Nido: "O arreglamos esto, o esta Liga es la mierda de Europa"

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Pablo Pedroso en pleno invierno (5 de julio era) pero ese día no hacía frío, al contrario. “El fervor de la gente”, decía mi vieja. Arrancó el partido y se me desvaneció el entusiasmo. Sentí angustia. Tal vez porque Pastore no aparecía, tal vez porque Vélez se nos venía, porque el equipo no era el de las fechas anteriores o porque el cielo se ennegrecía. O tal vez por todo eso. La primera piedra me cayó a mí, un granizazo sin aviso me golpeó en medio del coco. Brazenas paró el partido; los jugadores y la gente buscaron refugio. No pude moverme. Las piedras caían, grandes, blancas, frías. El césped del Amalfitani se llenaba de lunares. Pensé en Patas Largas Pastore mientras pasaba mi mano por el

terrible chichón que coronaba mi cabeza. Pensé en la puntería y el destino. Bajamos los escalones de la tribuna mientras se reanudaba el partido, salimos del estadio cuando Monzón atajó el penal y llegamos a casa cuando el silenció se adueño del barrio y un delirante pasó tocando bocina y gritando el gol de Morález. Abrimos la puerta con prisa y miedo. Plantas rotas y macetas partidas. La jaula caída en medio del patio. Las baldosas brillaban húmedas y quedaban apenas tres minúsculas bolitas de hielo. Algunos alambres de la jaula estaban un poco doblados, quizá por la caída, quizá por el granizo. No los enderecé, no hacía falta. Patas Largas Pastore se había volado. 

Pablo Pedrodo escribe Pequeños Cuentos de Fútbol para todos aquellos que alguna vez patearon una pelota con la ilusión de hacer un gol. http://cuentitosfutbol.blogspot.com Alejandro Salcedo es ilustrador recibido en bellas artes. Tatuador. Amigo de los monos, pero de los chiquititos.


EL TABLÓN

El humo que tapó el globo

El Huracán de Cappa, subcampeón del Clausura 2009, fue un equipo que trascendió colores y encontró en el fútbol de toque (bautizado como Tiki Tiki) la admiración de propios y ajenos. Menos de cuervos y velezanos -con quienes se jugaron el torneo, claro está-. Cappa había logrado lo que nunca: plasmar en el juego de sus dirigidos su cascoteado discurso. Ese grupo fue entrenado, moldeado y educado por su entrenador. Durante la semana no fueron extrañas las visitas a la ex ESMA, al Hospital de Niños o a la villa Zavaleta, ni el llegar a la última jornada con la imagen de sus 18 jugadores posando sobre la cancha. Huracán no había tenido nunca un grupo así, una familia. El hincha de fútbol, a medida que su propio equipo va perdiendo oportunidades de hacerse con el título, va descartando por odios y antipatías, clubes a los cuales no le gustaría ver campeonar. Es algo natural. Entre los 19 equipos restantes, se empieza descontando a los clásicos rivales; luego, si la última jornada se juega de local, no está bien visto que el contrario de la vuelta olímpica en nuestra cancha; se sigue deseándole la peor de las suertes a aquellos cuadros que se hayan interpuesto en nuestro camino a la hora de quedarnos con un torneo o entrar a una

copa. Cuando uno termina de tachar a unos u otros, al final no queda ninguno. Es ahí cuando te das cuentas que somos hinchas y anti de todo lo que se mueva y no lleve nuestros colores. Y si hubiese posibilidad de que ninguno festejara, firmaríamos donde sea, lo que sea. Ese Huracán, fue todo lo contrario. Nunca el Globo tuvo tantos hinchas, nunca tanta gente disfrutó con unos colores ajenos, con unos jugadores que escribieron una pequeña página dorada del fútbol argentino. Salvando las distancias, diferencias y demás, hoy pasa lo mismo con el Barcelona de Messi, Xavi, Iniesta y tantos otros jugones. Hoy no lo sufren ni Vélez ni San Lorenzo, sino el Madrid, que de reojo no puede dejar valorar lo conseguido por los culés. Javier Robledo, autor del siguiente artículo, viajó a Argentina y sufrió, como cuervo por adopción que es, al Globo. Merengue de corazón y realizador de Telemadrid para la Champions League, ahora sufre haciéndonos llegar a todos en vivo y en directo capítulos dorados del Barça de Pep Guardiola. Cualquiera podría decir que está meado por el elefante del buen fútbol, pero lo disfruta. 

Cristian Fabbiani: "Sería lindo volver a River Pate"

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Escribe Javier Robledo

NO SOMOS CAMALEONES


Javier Robledo

Era un lunes 22 de mayo de hace 11 años, estaba viendo una de esas etapas del Giro de Italia que tanto ayudan a conciliar una buena siesta. En un punto da igual que fuera el Giro, el Tour o la Vuelta que tienen esas mismas jornadas tediosas en las que por arte de Morfeo te despiertas con la primera repetición del ganador de la etapa. Pues en esa tarde de mayo andaba cuando sonó el teléfono fijo de casa (¡¡¡no tenía móvil entonces!!!) y al otro lado del mismo escuché la voz de Manu Marlasca que me preguntaba si tenía entradas para la final de la Champions que 2 días más tarde habría de disputarse en Saint Denis (París). - No, le contesté - Pues en 5 minutos te llamo que lo mismo te consigo una, me dijo. Cinco minutos más tarde ya estaba viendo la manera de cambiar pesetas por francos (¡¡¡No existía el euro!!!) y lo que era fundamental, que en el trabajo me permitieran faltar 2 días. - Lárgate y disfruta, mamón, fueron las palabras del mi entonces jefe cuando a última hora de la noche y al borde de un ataque de nervios lo localicé. Ni decir que merecieron la pena los 2.520 kilómetros que hicimos Manu, Rafa y yo por carretera, ni las escasas e incómodas 6 horas que dormimos en los asientos del coche de Manu. Salíamos un martes con 7 copas de Europa y el jueves llegaba a tiempo para recibir al equipo con “la oc-

tava” en el Bernabéu. Quién me iba a decir 11 años atrás que terminaría participando de la retransmisión del partido con que más ganas esperan todos los aficionados del fútbol -salvo años de Eurocopas, Mundiales, Copas América…-. Quién me iba a decir 11 años atrás que yo tendría un hueco en ese camión de la NASA, como mi amigo Emi bautizó a la móvil, encargado de hacer llegar a cada televisor ese “partido del siglo” que cada año se repite. “En la móvil siempre hace frío y es imposible ver todos los monitores a la vez. No somos camaleones” . Esas dos máximas fueron las primeras que se me formulaban al hacer mi particular “alunizaje” en una retransmisión. Y, efectivamente, con los años se aprende a que en tu equipaje nunca ha de faltar algo de abrigo (da igual la época del año) y que has de seguir el juego por zonas, que no puedes seguir las 8, 12 o 20 cámaras que tengas en una retransmisión. A pesar de que en estos 11 años ya existen teléfonos móviles, ya no existen ni las pesetas ni los francos, seguimos sin tener visión periférica, seguimos sin ser camaleones. Y es así porque desde el momento en el que subes por la escalerilla del camión de la NASA y por mucho que te duela lo que suceda ante tus ojos, DEJAS DE TENER COLORES. Por cierto, aquel Giro de hace 11 años, lo ganó Stéfano Garzelli. 

Javier Robledo (@javi_robledo) es biciclista, peregrino, corricolari. Pegaplanos, a veces, incluso, con sentido. Le gusta ver el deporte desde detrás de las cámaras, vicios raros que tiene.

Javier Pastore: "No tenemos que jugar sólo para Messi"

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Se vive como se juega...

El dejar de tener colores es una expresión propia de profesionales o aficionados superados, que una vez que entran al bar se transforma en una de las mentiras más grandes que podemos llegar a escuchar. Ni realizadores, ni periodistas, ni D10S, pierden los colores. Al que le digan eso tiene que saber que: a) el emisor del mensaje es fanático de un equipo grande, al cual no le están saliendo muy bien las cosas, o b) es un mentiroso empedernido, y necesita ayuda profesional. El amor-odio por los colores se puede trasladar al campo de los apellidos más ilustres de la historia del fútbol mundial. Amantes y detractores, aquí y allá. Por un lado encontramos ese grupo de jugadores que fueron -y son- cracks, como por ejemplo Maradona, Pelé, Messi, Cristiano o Ronaldinho. Diametralmente opuesta a esa constelación de estrellas, existe y encontramos ese rejunte de jugadores de medio pelo, que generan amor u odio, como lástima o ira irracional. Ese grupo, últimamente, esta sobrepoblado. En la historia del fútbol argentino, pocos

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EL TABLÓN

jugadores tuvieron tantos fieles y contras como Juan Román Riquelme. Un tómalo o déjalo, de xeneizes y también del resto de hinchas. Riquelme, juega como vive. O al revés. Piensa, dispara y ejecuta, todo a un ritmo ajeno a la vorágine en la que se ha convertido el fútbol de hoy en día. Defensor de los códigos de vestuario, reincidente a la hora de renunciar al equipo nacional, el ‘10’ de Boca no deja a nadie indiferente al momento de hacer declaraciones, como a la hora de tirar un caño. Y si es de espalda mejor, ¿no Yepes? Y mientras los amantes están cegados y los enemigos iracundos, el problema, en este caso en particular, es que que con Riquelme siempre nos terminamos olvidando de lo más importante, que no es ni más ni menos que Juan Román con la pelota al pie es único. Lo saben los de Boca, River, Villareal o el United of Manchester. Y también lo sabe él, porque cuando eso ocurre, no existen ni los elogios ni las críticas. Existe Riquelme. El Riquelme que está felí. 

Jorge Amor Ameal: "En Boca no preocupan los promedios, acá peleamos campeonatos"


RIQUELME

EL ÚLTIMO BASTIÓN DEL BUEN FÚTBOL Escribe Martín González

El fútbol argentino está siendo flagelado desde hace décadas a fuerza de una imposición mediática de discursos sin fundamento ni propuesta alguna. Y en esa guerra sin cuartel en la cual la esencia del juego es nublada por difusas consignas y sombríos intereses, Riquelme es atacado sin piedad en una operación sistemática que intenta derrumbarlo por personificar al último bastión del fútbol verdadero. Está de moda ponderar abstracciones subjetivas como “el equilibrio”, “la solidez”, “la actitud”, pero Román no se confunde y explica dentro de la cancha cual es el camino, y fuera de ella fija su postura con frases como: “Actitud es una palabra que se repite y no estoy de acuerdo porque un

equipo siempre quiere ganar”, y prefiere preocuparse si su equipo no genera situaciones de gol que provengan de un juego elaborado o bien si las opciones se generan fortuitamente. Y es que apelando a un análisis lógico, su estilo es el que proporciona más posibilidades de ganar, ya que como bien dice Riquelme, “se juega con una sola pelota y a mi me gusta tenerla. Sé que si tenemos la pelota, lo peor que nos puede pasar es terminar 0 a 0”. Pero esa escuela de la cual es alumno destacado y docente ejemplar, no solo es la que asegura más oportunidades de sortear con éxito cada examen, sino que además permite disfrutar el paso por las aulas donde se expone ese fútbol que él defiende y ejerce.

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Riquelme, el último bastión del buen fútbol Su juego elaborado y cargado de virtuosismo, no es otra cosa que un método que busca por decantación lograr algo que otros intentan conseguir sin premisas claras y partiendo de obviedades tales como “solo querer ganar”. Pero ante frases carentes de argumentos que imposibilitan debatir, el 10 postula con certeza lapidaria: “Cuando un equipo juega mal tiene pocas chances de ganar", generando escozor en algunos primitivos personajes. Y todos esos axiomas que él difunde, los traslada a la práctica con su inteligencia puesta de manifiesto en cada avance, proponiendo apelar a la razón y no al azar al que se apuesta cuando se rifa la pelota en lugar de darle un destino cierto. Y alza la bandera del buen fútbol, porque asume la responsabilidad de saberse un iluminado. Y ante la merma cultural que aqueja a nuestro fútbol, Román toma la posta y defiende con palabras, lo que con tanta maestría aplica en la cancha donde exhibe su incansable voluntad de dar el pase a un compañero, con la técnica y la paciencia como herramientas esenciales. Esa seguridad que transmite en sus convicciones fútbolísticas y morales, se traslada a la confianza en si mismo para pedirla siempre cuando la presión externa es aplastante, para confiar en su impronta, para prestársela a un compañero pero con la ambición de volver a tenerla en sus pies y volver a cuidarla, protegerla y tratarla como se debe. Esa pasión con la que vive es la misma con la que juega, porque para Riquelme, su vida es el fútbol. Pero ni siquiera la mediocridad del campeonato local y la falta de logros del seleccionado nacional sirven de escarmiento para los obstinados deformadores de la realidad. Y así son cada vez más los se empecinan en oponerse a una corriente internacional que revitalizó ligas y seleccionados europeos, gracias a un estilo bien nuestro que fue desempolvado por países como Francia o España

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permitiéndoles lograr por primera vez una Copa del Mundo o al Barcelona convertirse en un equipo tan imbatible como espectacular. Pero a contramano de esta tendencia que se da en casi todo el mundo, el técnico de Boca avalado por algunos dirigentes, se da el lujo de prescindir y hasta maltratar al jugador que mejor entiende el fútbol, el que tiene en claro la mejor manera. Y es posible que ese resentimiento hacia la inteligencia y valentía de Riquelme, sea la proyección de las carencias que algunos temerosos evidencian con el agravante de una fragilidad conceptual severa. Contrariamente a sus detractores, Juan Román encarna a un hombre que asume riesgos, que no se amedrenta ante grandes oponentes, que se muestra generosamente protector con sus compañeros, con su equipo y con la pelota misma. Y esa manera de vivir, de pensar y de razonar, la plasma en cada movimiento dentro del campo y en cada una de sus frases que nunca buscan eludir compromisos sino mostrarse tal cual es. Entonces es probable que esa transparencia en su obrar y su claridad para fundamentar, sean demasiado abrumadoras para sus detractores y por eso prefieran negarlo antes que contradecirlo. Por todo lo expuesto y por la traicionera cruzada en su contra que se da por estos días de un modo casi ridículo, es evidente que su docencia no ha alcanzado para desasnar mentes menos lúcidas. Pero ese amor inquebrantable que siente por el juego y por Boca son los indicios de que el último bastión del buen fútbol es indestructible. Entonces su magia, su talento, su inteligencia y su coraje vencerán todo obstáculo y seguirá marcando una huella que perdurará por siempre en la memoria de los que amamos este deporte, porque al fin y al cabo, Román es el fútbol mismo.  [Este artículo fue publicado en el blog: El Último Diez: http://elultimodiez.blogspot.com/]

Iker Casillas: "Mourinho no se plantea en absoluto cambiar de capitán"


EL 10 YA ES ETERNO

Pep Guardiola: “Mi tiempo en el Barça se acaba”

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Martín González

El Proyecto

Cuando Román renovó contrato por 4 años y luego lo vi entrar en el campo de juego de La Bombonera con su hijo Agustín y besar su camiseta, la 10 de Boca, y pensé: a este tipo hay que hacerle un monumento. Armé un grupo en Facebook sabiendo que no sería algo fácil, pero con la seguridad de que somos millones los que compartimos una admiración y agradecimiento tan grande hacia Román, que arranqué con este proyecto para canalizar el afecto de tantas personas y así se fueron sumaron muchísimos hinchas, socios y fanáticos para hacer posible este gran homenaje. Me ayudaron Florencia Vitar, de Mar del Plata, a quien le pedí que coordine la iniciativa conmigo, y Jony Rodríguez, entre otros que también participaron.

Román y el proyecto

No es habitual este tipo de reconocimientos en vida a las personas, y además Román siempre demostró ser de perfil muy bajo más allá de saber que es el ídolo más grande de la historia de Boca. Pero esto lo iba a llevar adelante, porque el simple motivo que me movilizó fue el completo y total agradecimiento hacía Román. Pero era necesario que se enterara de boca nuestra que íbamos a llevar adelante este reconocimiento. Me fui a un entrenamiento de Boca, donde por suerte pude llegar a él gracias a su hermano Cristian, y comentarle lo que estábamos haciendo. Se sorprendió un poco ya que lógicamente no es habitual que las personas sean reconocidas de este modo, pero sonriendo me dijo "ustedes están locos, no me pueden querer tanto. Esto es muy fuerte para mi". Me pidió que agradeciera a todos los que es-

taban detrás de esta movida. Le explique que no queríamos nada de él, que solamente era para que se enterara por nosotros y no por los periodistas. Fue muy amable Román y estuvo el día de la inauguración.

Financiación

Los costos se financiaron exclusivamente con el aporte de hinchas y fanáticos que colaboran con $100 (unos 20 Euros) por persona asegurándose que su nombre figurara en la placa que acompañó al monumento, se les envió un diploma recordatorio y participaron en un sorteo por una pintura de Riquelme que nos regalará Elizabeth Eichoorn, nuestra escultora y que fue firmada por Román tal como nos prometió cuando le contamos del proyecto. Fue una iniciativa transparente, donde no hay política de por medio ni sponsors, ya que la idea siempre fue que se financie solo con el aporte genuino de sus fanáticos y así lo logramos.

Elizabeth Eichhorn, la escultora

Cuando se me ocurrió la idea empecé a buscar por internet y me encontré con un proyecto similar de unos chicos de Mar del Plata, que hace unos años decidieron organizarse y homenajear del mismo modo a Diego Armando Maradona con una escultura semejante que puede ser visitada en el Museo de La Pasión Boquense. Me gustó mucho ese trabajo y contacté con la escultora que lo había hecho: Elizabeth Eichhorn, quien es también de Mar del Plata. La llamé esa misma noche y tanto ella como Juan Carlos su esposo quedaron encantados con la idea y se brindaron por completo desde el primer día. 

Martín González (@Martin_Gonzal) estudia abogacía. Apasionado por el buen fútbol, Boca y Riquelme. Colabora en bocademivida.com

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Diego Simeone: "Tengo un 10% de culpa de que River esté en la 'B'"


EL TABLÓN

El odioso fútbol monumental

Del reconocimiento popular al monumento, hay un largo trecho. En Argentina, no sé si es porque esto de hacer estatuas es algo barato o qué, pero entre los clubes que tienen alguna podemos encontrar a Racing e Independiente, además de Boca. En el caso de La Academia, el feliz homenajeado fue Mostaza Merlo, entrenador que sacó campeón al equipo luego de treintaypico de años de sequía a nivel local. Cuando uno ingresa en la sede de Independiente, lo primero que ve es la estatua de Ricardo Enrique Bochini, pelota al pie. Más adelante podrán leer acerca de este jugador(azo), emblema de los mejores capítulos de la historia del Rojo. En Boca, el museo plagado de turistas japoneses ya está adornado por el monumento a Ri-

quelme, como también el de Diego Armando Maradona, ambos indiscutibles ídolos del club. El reconocimiento popular también va para aquellos grandes equipos que se convierten en historia viva y marcan una época, y que además de muchos títulos, van acompañados por un estilo. De juego, de jugadores, de política. Hoy todo eso lo podemos encontrar en el Barcelona de Guardiola. Cuando en el bar ya no quedan elogios propios, como tampoco golpes bajos ajenos, empiezan las odiosas comparaciones, que nunca nunca- llegarán a buen puerto. Y si ya las comparaciones son odiosas, las odiosas diferencias, que son otra cosa... son una tontería. Pero es imposible no caer en ellas. Es parte del fútbol. 

Menotti: "España debate de estilo y Argentina de botineras, cortes de pelo y boludeces”

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LAS 10 ODIOSAS DIFERENCIAS

D I R D A M L A E R A N O L E C R A B Y Escribe e ilustra Rubio

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Las 10 odiosas diferencias 1 · El Madrid está presidido por un Ser Superior. Al Barça lo preside un quiromante: pronostica “manitas”

2 · El Madrid tiene a Mou. El Barça no tiene a Mou.

3 · El capitán del Barça es un héroe. El del Madrid un santo.

4 · El Barça tiene a Xavi. El Madrid no tiene a Xavi.

5 · El Madrid corre mucho. El Barça prefiere ver cómo corren los demás.

7 · El Madrid tiene más plantilla. Al Barça no parece hacerle falta.

9 · Cristiano Ronaldo hace de modelo. Messi es un chico modelo.

6 · El Madrid trata de llegar rápido. El Barça disfruta del paseo.

8 · El Barça no tiene a Kaka’. El Madrid, tampoco

10 · El Barça tiene un solo delantero. En el Madrid, el delantero está solo.

Carlos Salvador Bilardo: "Messi todavía no se dio cuenta de lo que es"

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Espejito, espejito...

¿Messi o Cristiano Ronaldo? ¿Iker Casillas o Víctor Vadés? ¿Xavi o Xabi? ¿Iniesta u Özil? ¿David Villa o Benzema? Cuando todas esas respuestas ya no son suficientes, no sólo esperaremos que el jugador de nuestro equipo sea mejor que el del contrario, sino que será comparado con aquella figura que haya deslumbrado en nuestro equipo, en su puesto, en otra época. En Argentina no sirve ver si Messi es mejor que Cristiano Ronaldo. Esa es harina de otro costal. Interesa ver si Messi puede llegar a ser mejor que Maradona. Riquelme pasó por lo mismo, aunque sea más parecido a un Zinedine Zidane o un Bochini. ¿Ven? Imposible no caer en las comparaciones. En el caso del Barcelona, la pregunta es: ¿Cesc podrá ser el nuevo Xavi? Porque Xavi fue el nuevo Guardiola. ¿Y luego Thiago podrá ser el nuevo Cesc? Mientras tanto, en el Madrid, todavía están buscando a los nuevos Hierro, Redondo, Raúl y Zidane, que a su vez fueron... Las constantes -y odiosas- comparaciones

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EL TABLÓN

se acentúan si el presente del equipo es nefasto. El Atlético buscará por años al nuevo Kun Agüero, como en Boca harán lo mismo buscando al nuevo Palermo. Mientras, en River... bueno, en River están buscando aunque sea un jugador que tenga media pierna de lo que fue Hernán Crespo o el Conejo Saviola. Independiente de Avellaneda no se encuentra ajeno a este juego de espejismos. Hubo muchos príncipes, aunque por momentos lo de ahora parece un pantano lleno de sapos. Cuestión de paladar, ¿vio? El Rojo es un equipo que de vez en cuando saca una joya, pero salvo por el quiebre de cadera del Kun a Crosa, nadie pudo lograr que las palmas de los hinchas terminaran del mismo color que la camiseta, como tantas veces lo hizo Ricardo Enrique Bochini. Entre el Bocha y Agüero, mil jugadores falopa y un centenar de jugadorazos. Entre el Kun y el próximo gran jugador, mil jugadores falopa y otro centenar con buenas intenciones. Luciano Romero nos hace conocer a algunos de ellos, que querrían olvidar, y otros que añoran. 

Carlos Bacca: "Me encantaría jugar en un equipo grande como Newell's"


ABECEDARIO

INDEPENDIENTE ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO Escribe Luciano Romero


Luciano Romero Cuando me llegó la propuesta de armar un abecedario con jugadores que para bien o para mal vistieron la camiseta del Rey de Copas la acepté con entusiasmo sin entrar en conciencia de la dificultad que iba a entrañar. Independiente es un club con mucha historia, una historia plagada de grandes hazañas y, en el último tiempo, de algunas decepciones. Elegir entre aquellos que enriquecieron a la gloriosa camiseta roja y quienes tuvieron un paso tan discreto como inolvidable representó en mi un esfuerzo enorme, pero trataré de hacer un buen balance. Mi nombre es Luciano Romero y a mis 29 años vivo mi pasión endiablada con una intensidad que a veces me asusta, una pasión inexplicable que me provoca emoción infinita y que logra que el resto del mundo parezca insignificante cada vez que la redonda empieza a rodar en el hoy Libertadores de América, el hogar del gran Ricardo Enrique Bochini. El siguiente abecedario contiene algunos de los nombres que figuran en mi corta memoria como fiel seguidor de este “Infierno” al que entré el día en que mi abuelo se iba al Cielo. Toda la vida le estaré agradecido.

Arístides Rojas

Si te dicen que es paraguayo, goleador y que juega en Independiente se te van a venir muchas imágenes a la mente. Después de todo son características del máximo goleador histórico del fútbol argentino. Lamentablemente Arístides no pudo hacerle honor a la historia. Le tocó reemplazar ni más ni menos que a José Luis Calderón, pero lo hizo sólo en términos de posición, porque a sus goles todavía los estamos esperando.

Bertoni y Burruchaga

Dos de los más grandes exponentes de la historia del club. Ambos campeones mundiales con la ca-

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miseta de la Selección. Ambos inundaron de gloria las vitrinas y ambos tuvieron un paso en falso como DT del primer equipo. Parece ser que la letra B es sinónimo de grandes jugadores en el más grande de América, por más que aquél rústico lateral derecho de apellido Benito que llegara al club en 2003 sea una olvidable excepción.

Claudio Marangoni

Muchos no le perdonan irse a Boca. Yo personalmente prefiero agradecerle el tiempo que estuvo en Independiente. Fue un volante con clase y mucha personalidad, a tono con nuestra historia. Esos caprichos de la vida quisieron que, ya en Boca, ganara la final de la Supercopa 1989 contra el club que lo disfrutó por muchos años. Algunos todavía hablan de traición, yo hablo de un señor jugador.

Dudar, Emiliano

Uno de esos centrales que llenan de valor al gran Gabriel Milito. Emiliano Dudar castigó a la pelota por todo lo que no lo hizo “El Mariscal”. Seguramente el ex Vélez quedará como uno de los puntos más altos de los últimos tiempos en la zaga del rojo, pero sólo por su estatura. Hoy juega en el Young Boys de Suiza, esperemos que pueda que-

Pelé: "Ahora que Neymar rinda en la selección, no como Messi?


Entre el cielo y el infierno darse allá muchos años.

Erico, Arsenio Pastor

quedó claro es que si era de selección debía ser de segunda mano. Su apellido era tan curioso como el hecho de que haya vestido la camiseta de Independiente. Por suerte duró poco, pero por aquellos tiempos marcaba el inicio de una política de contrataciones que duraría hasta la actualidad.

Hernán Vigna

Creo que no van a ser suficientes las hojas de una revista para describir a este temible goleador. El más goleador de la historia del fútbol argentino y si bien también vistió la camiseta de Huracán, el paraguayo sólo rompió la red con la roja a cuestas. Uno de los grandes orgullos que tenemos todos los hinchas de Independiente. Por él, la tabla de goleadores debería llamarse la tabla de “ericos”.

Fram Pacheco

Colombiano, volante central que se incorporó al rojo en la temporada 2000 – 2001. No llegó a disputar un solo partido con la camiseta del Rey de Copas, eso sí, tiempo más tarde se supo que era uno de los acreedores a los que la institución les debía dinero. Su posterior paso por Belgrano de Córdoba y Olimpo me dejaron más tranquilo, realmente no tenía nada que ofrecer. Flojito el colombiano, hoy juega en el Real Cartagena de su país.

Guadalupe, Luis

Defensor peruano. “Jugador de Selección” nos decían cuando anunciaban su contratación. Lo que

El Cabezón Ruggeri nos ilusionaba cuando hablaba de este volante central al cual conocía de su paso por el fútbol mexicano. Como casi todo el arsenal de “grandes promesas” que acercó el ex capitán de la selección, fue una gran decepción. Jugó 4 partidos en el club y se despidió. Tiempo más tarde logró el ascenso con el Huracán de Antonio Mohamed. Eso sí, tuvo record de operaciones de rodilla, 4 veces. Es uno de esos casos en que la medicina fracasa, nunca pudieron hacer de sus piernas algo útil para la práctica del fútbol.

Islas, Luis Alberto

Uno de los grandes arqueros de nuestra rica historia, de mis preferidos. Fue sin dudas líder del último gran Independiente que yo vi en una cancha, el de Miguel Brindisi. Como arquero de la Selección fue campeón del mundo en 1986 aunque le tocó ser suplente. Eso sí, al banco lo compartió ni más ni menos que con un tal Bocha.

Javier “Satanás” Páez

Las divisiones inferiores de Independiente dieron al fútbol argentino grandes talentos, jugadores exquisitos, de buen pie, de pelota al piso. Javier Páez fue una de esas excepciones que nos quedan grabadas en nuestras retinas. Pocos centrales fueron tan crueles con la redonda como lo fue este espigado jugador. Eso sí, su apodo “Satanás” es uno de los mejores de la historia. Si nuestro símbolo es el diablo, Páez lo representa a la perfección

Marcelo Gallardo: "Tengo toda la fe para llevar a Nacional a lo más alto"

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Luciano Romero Kun Agüero

El día que debutó en Independiente, todos pensamos lo mismo, “éste es crack”. Tenía 15 años recién cumplidos, pero parecía de 30. Con el tiempo, el Kun se convirtió en la última gran joya del club. Los hinchas nunca nos vamos a olvidar ese día en que casi destrozó la cintura de Diego Crosa en el clásico contra Racing. Mis manos aplaudían solas y mis ojos todavía se llenan de lágrimas cuando veo aquél partido contra Olimpo en el cual, por un capricho arbitral, se perdió su merecida despedida en la entonces Doble Visera. Su llanto desconsolado aquella noche merece una revancha y tal como él lo prometió, la roja lo va a ver despedirse y ese día nuestras manos van a seguir aplaudiéndolo.

Luifa Artime

Apellido pesado si los hay. Llegaba de Ferro con la responsabilidad de hacer honor a la estirpe goleadora de su padre. Se quedó en el apellido nomás, pero rescato su particular definición del paladar negro del hincha de Independiente. “Un día hice dos goles y a la tercera la tiré a la tribuna… me insultó todo el estadio”. Clara definición del paladar negro que caracteriza al gusto del Rey de Copas

Miranda, Osvaldo

Cuando leemos que tiene 53 goles en su carrera nos preguntamos cuándo los hizo. En 2005, el delantero explotó en Almagro y se convirtió en la figurita difícil del mercado de pases. El destino

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quiso que sea justamente Racing quien se lo lleve. Las cosas pasan por algo dicen por ahí y nosotros debimos hacerle caso a esa frase. En 2006 nos dimos el gusto y lo contratamos, pero todavía me permito dudar si estuvo físicamente o era una leyenda urbana.

Núñez, Mario

El “Osito” Núñez llegaba con antecedentes. Venía de ser goleador en Chile en temporadas anteriores, pero parece que sus goles eran de “edición limitada”. No llegó a jugar un año en el club, pero siempre hay algo que nunca voy a olvidar del chileno: en PC Fútbol era temible. En la realidad también, pero por razones muy diferentes.

Olarra, Rafael

El nombre de Oscar Ruggeri sigue apareciendo en mi lista y Rafa Olarra también llegó de su mano. El resultado fue el mismo que casi toda esa camada, sólo un recuerdo que preferimos olvidar.

Panchito Guerrero

Una víctima de las lesiones y la injusticia del fútbol. Campeón del mundo con la Selección Argentina Sub 20 y una de las figuras de ese equipo. Nacido de la cantera roja, tuvo grandes años en el club, pero las lesiones empezaron a aparecer y no se fueron más. Algunos lo marcarán como una promesa que no pudo ser. A mi entender fue una realidad y creo que hablo por todos cuando digo que lo recuerdo con mucho cariño y que merecía revancha con nuestra camiseta.

Quiroga, Ramón

Debo reconocer que me costó encontrar un jugador en esta letra, pero investigando me di con “Chupete” Quiroga. Argentino, nacionalizado pe-

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Entre el cielo y el infierno ruano, llegó a Independiente en 1976 y durante su breve paso por el club colaboró con una estrella más en el glorioso historial copero ganando la Copa Interamericana de 1976, siendo titular en el partido de ida. Como dato de color, en el Mundial 78 fue el arquero de Perú durante aquella polémica goleada de Argentina 6-0 que terminó luego en el primer campeonato del mundo para nuestra selección.

Rozental, Sebastián

Lo querían todos, lo compramos nosotros. Orgullosos nos golpeábamos el pecho los hinchas de Independiente. Se decía que en el año 2000 se iba a producir un desastre a nivel mundial, que las computadoras se iban a desprogramar y vaya a saber cuántas cosas más. De algo estoy seguro, algo se desprogramó en Seba Rozental, porque después de verlo jugar todavía me cuesta aceptar que el rubio se haya puesto la 10 de Bochini.

Sergio Manoel Júnior

conformó la mejor pareja de centrales en la historia del Rey de Copas. Mis aplausos y cariño eterno.

Usuriaga, Albeiro

Quienes gozamos de aquél equipo de Miguel Ángel Brindisi que ganó el torneo local y la Supercopa de 1994 no vamos a olvidar nunca al negrito, a nuestro querido y recordado por siempre “Palomo” Usuriaga. Tenía todo, potencia, gambeta, inteligencia, clase y gol. Lamentablemente su compleja vida privada terminó con su vida cuando lo asesinaron a balazos en su país natal. Para nosotros el Palomo siempre estará vivo y sus goles se van a gritar eternamente por el infierno de Avellaneda.

El mágico. Ser brasilero era ya un buen antecedente. Haber tenido un paso fugaz por la selección verdeamarela nos encendió una ilusión. Sergio Manoel se encargo rápidamente de apagar cualquier sonrisa que pudiera haber provocado su llegada. Sólo algunos partidos y pasó a integrar la extensa lista de apuestas fallidas en los últimos tiempos.

Víctor López

Trossero Enzo

Wilmer Cabrera

El Vikingo es una de los ladrillos vivientes de la gran historia del club. No me tocó verlo jugar, pero me alegro no haber tenido que enfrentarlo en un mano a mano. Lo ganó todo con Independiente, torneos y copas, pero principalmente se ganó nuestro eterno respeto. Integrante de la recordada dupla con Hugo Villaverde, con quién

Uruguayo, zurdo, de buena pegada, figura en Ferro. Cuando llegó al club todos nos ilusionamos. Con el resultado puesto no solo nos arrepentimos sino que lamentamos que haya vestido la roja durante tantos años. Cuesta encontrar en nuestra memoria algún buen momento de este inexpresivo jugador. Otro de los colombianos que pasaron sin pena ni gloria. No les puedo explicar la ilusión que me generó su llegada. Claro, no era un desconocido para mí, era una mis figuritas difíciles en el álbum de Italia 90. El destino quiso que 7 años después se pusiera la camiseta de mi equipo. Jugó sólo 12 partidos y cuesta recordar alguna virtud del co-

Javier 'Chicharito' Hernández: ''Aún no han visto nada de mí''

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Luciano Romero lombiano que jugó dos mundiales. Claramente en Independiente se guardó todas sus cualidades

X, Leandro Depetris

Leandro es mi jugador “X”, es una incógnita para todos aquellos que recordamos sus orígenes. A los 11 años, el Milan de Italia puso los ojos en él y dos años después volvió al país para jugar en River. Cuando llegó a Independiente nos ilusionó a todos y hoy se lo marca como un negociado más de nuestra dirigencia, pero creo que la mayoría nos quedamos con las ganas de verlo jugar aunque sea dos partidos seguidos. Un caso más de nuevos Messi con destino fallido.

Yagui Fernández

Llegaba con antecedentes, era figura en el Gimnasia de Griguol y, en 1997, se puso la camiseta de Independiente. Eso sí, jamás la transpiró. Hasta hoy yo sigo sospechando que tenía un gemelo oculto y nos vendieron el malo. Se retiró 7 años después, aunque en Independiente parecía que ya lo había hecho mucho tiempo atrás.

próspera estadía en el país europeo. Si sos hincha de Independiente, cuando pasaste la segunda letra te habrás quedado con la sensación de que faltaba alguien, un tal Ricardo Enrique Bochini. El Bocha no forma parte del abecedario de Independiente, el Bocha ES Independiente. Yo agradezco tener la dicha de haberlo visto jugar. Casualmente hace unos días lo senté a mi hermano menor en una silla y nos pasamos toda la noche viendo videos de Bochini. La verdad no tuve que trabajar mucho porque después de 5 minutos no lo podía despegar de la pantalla. El fútbol argentino no extraña a jugadores “como Bochini”, extraña “a Bochini” porque como él no hubo otro. Toda la historia de la cuál hoy los hinchas del Rey de Copas nos enorgullecemos nació de sus pies. Gracias Bocha, gracias Independiente por dejarme ser parte de tu historia. Habrá muchas mas glorias y muchos mas fracasos, al abecedario se sumarán muchos nombres, pero el Rey de Copas va a ser siempre uno solo, el Club Atlético Independiente. 

Zurita, Christian

El salteño venía de lograr dos títulos con San Lorenzo, pero parece ser otro caso de portadores de la maldición Ruggeri. Estuvo dos años en Independiente y desde el primer partido que lo vi me di cuenta que iban a ser dos años largos. Uno de esos jugadores que parece ausente en la cancha, pero que inentendiblemente era una fija para cada entrenador. Finalmente en 2005 mi deseo se cumplió y pasó a Colón, para luego recalar en el fútbol turco. Desde Avellaneda le deseamos una larga y

Lucho (@romerluc) es estudiante de Administración, fan del MKT y enfermo de Independiente. Columnista de opinión en FútbolSinFiltro.com. Blog: sombreroygambeta.blogspot.com

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Ángel Cappa: "Yo he dirigido grandes clásicos, por ejemplo Real Madrid-Barcelona"


EL TABLÓN

Jugar a lo Bochini implica saber qué va a pasar. Que la cabeza y el pie sepan qué hacer, antes de que suceda lo previsto: recibir la pelota. Vivir unos segundos adelantado, es estar en una dimensión desconocida para aquellos picapiedras que llegan, casi siempre, diez segundos tarde, y se llevan de regalo un tobillo y una tarjeta amarilla. También diez segundos antes vivieron, y viven, los Pelé, Cruyff, Maradona, Zidane, entre otros. Y viven Messi, Xavi, Iniesta, Pirlo, Riquelme, Ronaldinho y Neymar. Jugar con ese clase de jugadores implica una concentración, y un ejercicio tanto físico como mental, que agotaría a cualquiera. Y no es para menos. Esos cracks han sido rodeados por verdaderas estrellas, que con diferente timing pasaron de ser incorporaciones de lujo a formar parte de una operación salida a tres bandas. Bochini jugaba a eso: a ganarle al tiempo, y bien que lo logró. El día que los diez segundos fueron cinco, bajó un poco las revoluciones. Igual-

Diez segundos de gloria

mente, seguía estando al mando de un equipo que, pelota al piso, hacía del paladar negro toda una declaración de intenciones. Dicen que no existe mejor maestro que el tiempo. Lo único malo es que al final, termina matando a todos sus discípulos. Le pasó a Bochini, que no lo pudo evitar. La pelota no le hacía caso, y su pie tampoco. Los diez segundos fueron un buen recuerdo y los años una mochila llena de piedras. Por suerte nos queda el recuerdo de haber visto jugadores que entendían todo antes de que sucediese, que jugaban sin pelota a un ajedrez sobre el pasto marcado con unas líneas de cal. Dicen que todo aquel que organice un partido entre amigos, y que es el que más ganas tiene de jugar, tratará de disfrutar de esos diez segundos de changüí que le da el imaginarse el encuentro a medida que va juntando jugadores. Dicen que esos diez segundos duran nada cuando no se completan los equipos. O que son eternos, cuando falta sólo uno. 

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EL VISIONARIO Escribe Nicolas Marchiolo


El visionario Todo comienza con un entusiasta visionario que toma la posta y agarra el teléfono. Piensa, hace cuentas, calcula y especula. De a ratos teme no poder llegar a concretar el número que necesita. ¿Para qué? Para juntarse con sus amigos a jugar al fútbol. Casi un ritual, una rutina, la más sana de todas, la que jamás podría ser causante de stress, la que más disfrutamos, la que nos toca el corazón. - Primero lo llamo al Enano, que si no le avisás dos horas antes no viene, tiene la agenda más llena que el presidente Y sí, ¿quién dice que es fácil? La estadística internacional marca que uno de cada dos hombres tiene problemas para juntarse a jugar un partidito con amigos. Quién no fue testigo alguna vez del eterno “tengo mucho laburo", o "salgo con mi novia". Clásicos, más clásicos que un River - Boca, un Argentina - Brasil. De tanto en tanto aparecen algunas excusas tan creativas que uno les termina perdonando ese pecado mortal que es negarse al "fulbito". Obviamente, no podemos dejar de lado a los infaltables, los que a la hora que sea, estén donde estén, siempre responden con tono seguro, casi soberbio "Loco, a las 7 estoy ahí". Hay pocos riesgos en la vida que se puedan comparar con el de armar un partido entre amigos. La posibilidad del fracaso siempre está latente, sobre todo cuando tocan en racha tres llamados seguidos con respuesta negativa. El organizador siempre tiene las de perder, porque si no junta los 10, la culpa es de él. Para colmo, nunca lo vas a escuchar reclamando la plata que gastó en teléfono. Él es el responsable, el líder, el artesano, el que deberá hacerse cargo si después del partido faltan los clásicos "10 mangos" para

pagar la cancha. Pero esa es otra historia, lo que él quiere es jugar, sentir lo que se siente cuando el muchacho corta a los del turno anterior y le da (a él, porque es el carismático) la pelota, símbolo de que arrancan a correr los 60 minutos más fugaces del mundo. Ojo, que haya empezado la hora no significa que esté todo bien. En el 90% de los casos, a esa altura, todavía faltan los dos que se est��n cambiando en el vestuario y el que, las tres veces que lo llamaron, dijo que estaba a dos cuadras... por lo menos se sabe que viene. Mientras tanto, los otros pelotean, entran en calor al único arquero de la cancha, lo que indica que algún equipo va a tener que cambiar cada gol en contra o dos a favor. A los diez minutos ya están todos en la cancha. El que juega con las Topper, mágico, indicándole al de la camiseta de la selección que se pare de "dos". De un lado, el arquero con guantes y buzo profesional, del otro, un pobre hombre rezando para que no le pateen fuerte: hace frío y no alcanza con solo frotarse las manos una y otra vez. El de conjunto original y vincha no para de hablar, la pinta de crack pero siempre termina desilusionando a más de uno. Ya está todo listo, llegó el momento. El "nueve", alto y con unos kilitos de más, pone la pelota en el círculo central, o lo más cerca posible. Se mezclan ilusiones en cada uno de los jugadores, todos tienen ganas de hacer la bicicleta que tiró Messi esa tarde contra el Sevilla, el tiro cruzado de Ronaldo para el Madrid. Otros se conforman con pegarle para arriba como Loeschbor en aquel River del 2005. El partido ya empezó, todos quieren ganar, la caprichosa ya está rodando... gracias al entusiasta, al organizador, al líder, al visionario.

Nicolas Marchiolo es un joven argentino fanático del fútbol y del periodismo. También le apasiona la política. Todo un señor.

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Jugar hasta que no se vea la pelota

Las canchas de fútbol 5, con cesped sintético, están ubicadas donde antes había una cancha de paddle, y anteriormente, un parripollo. Formaban parte de una época pre-internet, donde poner un negocio significaba alquilar, tener stock y abrir la puerta. Pero como si se tratase de una casa construida sobre un cementerio maya, el final siempre fue el mismo y el último paso consistía en poner en venta el fondo de comercio. Las canchas de fútbol 5 son los potreros de nuestros días. Y aunque nada tengan que ver con esos terrenos en donde se desparramaba magia como ropa para hacer los palos de los arcos, en ellos todavía se puede llegar a encontrar una pizca de lo que fue el fútbol argentino. La gran diferencia entre estos potreros new age, y los que funcionaban hasta no ver la pelota, radica en que los primeros requieren un grado de organización que antes no existía. Hoy todo es mail, teléfono y hasta Facebook. Antes no había nada de eso, ni era necesario. Uno salía del colegio y sabía que a determinada hora, empezaba el partido en la plaza del barrio. Si no había plaza,

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EL TABLÓN

era un terreno abandonado, o la misma calle, con los cordones haciendo de líneas laterales. Nunca hubo que llamar a nadie para organizar un partido, los jugadores estaban siempre allí. A lo sumo se tocaba un timbre para ir peloteando con un amigo hasta llegar al ‘campo de juego’, pero nada más. Y si no iba nadie, y aunque la postal fuera triste, se jugaba a pegarle a una latita de gaseosa. En Argentina ya no quedan casi potreros en las grandes ciudades. Casualidad o no, el fútbol argentino ha perdido identidad. Fútbol de garra y gambeta, de toque y pierna fuerte. No queda nada. Algunos dicen que de a poco la argentinidad futbolera está cayendo de rodilla a los planteos estratégicos del fútbol europeo. Otros putean a los emprendimientos inmobiliarios y la falta de terrenos en donde despuntar el vicio juvenil. Mientras en Argentina los potreros no pasan por su mejor momento, Batista, entrenador de la selección, elige el modelo de La Masía como propio para su equipo. Nadie mejor que Roberto Martínez, periodista de toque y gambeta, de potrero y masía, para aclararnos las dudas. 

Ricardo Gareca: "Me encantaría ser el Ferguson de Liniers"


TOQUE Y GAMBETA

UNA ENTREVISTA A ROBERTO MARTÍNEZ

Sergio ‘Checho’ Batista: "Tenemos al mejor del mundo y debemos aprovecharlo"

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Roberto Martínez Roberto Martínez ha trabajado desde 1989 en el diario Mundo Deportivo de Barcelona. Ha colaborado en distintas publicaciones de Japón, como World Soccer Magazine, así como ha ejercido como periodista deportivo en distintos programas de televisión como ‘El Rondo’de TVE2, ‘Força Barça’ segmento del programa ‘ArusCitys’ de 8TV y el Canal Català. Anteriormente, entre 1996 y 2001, periodista y productor en Radio La Red de Buenos Aires, República Argentina, en donde ha trabajado con destacados periodistas como Gonzalo Bonadeo, Mariano Closs, Sebastián Vignolo y Enrique ‘Quique’ Wolff, entre otros. La temporada 2008-09 dirigió y condujo el programa ‘Esto Chuta’ en Radio Kanal Barcelona, espacio dedicado a la actualidad del fútbol iberoamericano y sus protagonistas, en el que colaboraba en la conducción Roberto ‘Tito’ Bonano, ex arquero de Rosario Central, River Plate, FC Barcelona y la selección argentina (entre otros equipos). Ahora vive en Buenos Aires, Argentina. En el país de los psicólogos, la gente prefiere hacer terapia en la cancha. ¿Qué significado le encontrás a este fenómeno sociofútbolero-pseudoreligioso? Desde que recuerdo, siempre ha sido así. No es una novedad, algo que responda a lo sucedido en los últimos años. De hecho, creo que esa conducta está motivada por algo a lo que se ha referido Jorge Valdano en una de sus grandes frases. "El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes". Las frustraciones, las tensiones, el estrés, las relaciones conyugales, la prepotencia, las crisis de cualquier tipo, surgen desde las tribunas hacia el terreno de juego. Y en no pocas ocasiones, a la inversa. Sin casi público visitante con el que pelearse, el hincha ahora se encarga de putear a sus jugadores y/o entrenadores.

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¿Cable a tierra o nueva forma de expresar el cariño por el club de sus amores? El hincha es como esas veletas que giran por impulso del viento. Hoy un monumento, mañana el apriete. Adoran, explotan. Apoyan, putean. Uno se acuerda de 'Peperina', el temazo de Serú Girán y esa sentencia "te amo, te odio, dame más". El fútbol genera pasiones y las pasiones suelen ser irracionales. Ir a la cancha implica tomar muchísimas medidas para prevenir cualquier encontronazo con los amigos de lo ajeno, los amigos pungas o amigos borrachos de los alrededores de los estadios. A los 100 partidos seguidos sin incidentes, ¿uno tendría que tener el poder de sentirse inmune ante la vida? ¿Existe en el fútbol argentino la posibilidad de concurrir a cien partidos seguidos sin haber sufrido algún incidente? Si hay alguien que lo haya experimentado, sí, podría sentirse poderoso e inmune. En sociedades más avanzadas culturalmente se ha logrado acabar con la violencia para priorizar la evolución del espectáculo. En la nuestra, tras regresar después de diez años en el exterior, siento que nada ha cambiado en ese sentido. Los violentos han aumentado la rentabilidad en su accionar y viven al amparo de dirigentes de dudosa moral, exentos de escrúpulos. La vida, por culpa de ambos, violentos y dirigentes, pareciera que cada vez vale menos. ¿Vale la pena hojear los diarios y suplementos deportivos de argentina, o sirven nada más que para prender el fuego del asado? Me gusta mucho Cancha Llena, el suplemento del diario La Nación. Lo considero muy ecuánime y en sus páginas cohabitan periodistas a

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Toque y Gambeta los que admiro y de los que aprendo. Es difícil juntar tantas buenas plumas como las que jerarquizan el suplemento deportivo de este diario. Sería un honor grandísimo poder trabajar ahí. Para seguir aprendiendo, más que nada. En algún otro medio detecto un proceso de vulgarización importante. No se eleva el nivel. Se empareja hacia abajo en el uso del idioma. En las formas. Y entonces, cuando veo eso, sí, me llevo el diario en cuestión para prender el fuego del asado. ¿El nivel del fútbol argentino se parece más a un 'solteros contra casados' o a un 'presos contra guardiacárceles'? Jajaja... Hay partidos en los que el nivel se asemeja a un presos contra guardiacárceles, sí. A veces se tolera demasiado el juego fuerte. La infracción. En otras, la pantomima. Se juega como se vive dijo alguien... Al margen de eso, observo mucha competitividad y un crecimiento grande de equipos con menor arraigo popular. Equipos de barrio están dando una lección sobre autogestión deportiva y éxito en las pequeñas sociedades. Vélez, Lanús... Juegan muy bien, planifican el futuro a conciencia y siguen aquella máxima que Carlos Bianchi dejó en Liniers, escrita en papeles pegados a las paredes: "Provagar". ¿El fútbol de potrero se murió de viejo, lo mató la táctica europea, o los emprendimientos inmobiliarios que arrasaron con los terrenos baldíos? Esa es una justificación facilista. Si recorrés el país verás que ni el potrero se murió, ni los emprendimientos inmobiliarios (por mucha gana que le ponen) han logrado acabar con ellos. Sí, hay menos potreros que antes en las grandes ciudades, pero Argentina es muy grande. Lo de la táctica europea no te lo compro. Por ahí es un concepto que te puedo alquilar para

explicar la escasez de volantes centrales, punteros clásicos, laterales especialistas y enganches a la vieja usanza. Cuando el Checho Batista dice que Argentina debe jugar como el Barcelona de Pep, ¿Inmediatamente te tirás un tiro en las bolas, o esperas a que se te pase la risa para no errar el tiro? Ninguna de las dos cosas. Yo no escuché que haya dicho que Argentina "tiene" que jugar como el Barça. Sí que el Barcelona es un buen espejo en el que mirarse. Me parece que si tenés la pelota más tiempo que el rival ganás dos cosas. Estar en mejor posición a la hora de elaborar juego de ataque y ahorrar energías. Cualquiera que haya jugado al fútbol sabe lo horroroso que es tener que correr y correr sin la pelota, defendiendo y preocupándose más por que no te metan un gol que por el juego mismo. Si uno junta jugadores de buen pie, que también estén concienciados para esforzarse cuando pierden la posesión, transita el camino correcto. Messi demuestra que es un jugador total. Con la pelota es letal. Y sin ella, es un animal hambriento. Te corre hasta que la gana. Si revisás las estadísticas del doble duelo contra el Real Madrid en la Champions, verás que fue el jugador del Barça que más faltas cometió, tratando de recuperar la pelota cuando no la tenía. El Barcelona es producto de las inferiores que se formaron en La Masía. Los resultados están a la vista. La Argentina encomendó sus categorías juveniles a la Generación del 86. Aunque den vergüenza, los resultados están a la vista. ¿Algo que acotar o todavía te queda una bala y la querés aprovechar? El Barcelona, hasta enero de 2004, había sido un equipo que no sabía competir. Lo asegu-

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Roberto Martínez ran los propios periodistas catalanes. Tenía buen toque, pero era livianito. Y demasiado permeable a las crisis políticas que suelen sacudir al Club. Lo que cambió la historia fue el fichaje de Edgar Davids. El 'pitbull' llegó cedido de la Juventus y se puso el centro del campo al hombro. Ronaldinho pasó a jugar más adelantado, hacia la izquierda. Xavi, que desde 1998-99 había sido un jugador insulso que abusaba del pase horizontal y no asumía riesgos, se adelantó unos metros y comenzó a marcar diferencias. Y el equipo ganó en equilibrio. La Masía aporta un estilo, un sello particular, una marca registrada. Pero sus enormes promesas no podrían marcar diferencias si no tuviesen el espíritu competitivo que ha nutrido al equipo desde aquella llegada de Davids. Fijate que después de irse el holandés (era muy díscolo fuera del campo), el Barça ha incorporado jugadores con características parecidas para prolongar su hegemonía. Argentina, por su parte, trata de poner el futuro en manos de personas que protagonizaron el último gran éxito de la selección. Fue una decisión errónea elegir a Maradona y no lo digo con el diario del lunes en la mano. Ya estaba convencido de eso antes de que le presentara Julio Grondona en el predio de la AFA. Diego hace muchos años que no está en su sano juicio. Batista no me parece una mala elección. Suena coherente su discurso y tiene una idea de juego definida. Eso tiene un valor. Sí, me parece lamentable mantener a la versión actual de Carlos Salvador Bilardo en el staff técnico. Es lo único que me da vergüenza.

que hay pretendidos referentes del periodismo que cuestionan la real valía de Lionel Andrés Messi sólo por el hecho de armar quilombo. No por contribuir al debate, sino, por el deseo de polemizar y mostrarse. Uno sabe que Fernando Niembro adora a Diego Armando Maradona y que Diego Armando Maradona vive dándole exclusivas. Messi no se las da, pero no por ello debería tratar peyorativamente a quien está en condiciones de ser el mejor jugador argentino de todos los tiempos. Como el hincha es voluble, ese discurso a veces prende y entonces es ahí cuando se desvirtúa la realidad. Ojalá que los alumnos de su instituto sean suficientemente inteligentes como para discernir y no dejarse llevar por ese discurso. Antes, la mayoría de argentinos hinchaban por el Real Madrid (por Redondo, Valdano, Ruggeri, Quique Wolff), ahora son todos del Barça. ¿Mérito de Messi, sociedad veleta o culpa de Heinze? Te olvidaste de mencionar a mi viejo, Roberto Martínez, je. Yo creo que, primero, es mérito de Messi. Después, de la política deportiva del Barcelona, que ha incluido a jugadores argentinos representativos e idolatrados desde 2001 a esta parte (Saviola, Riquelme, Sorín, Milito, Mascherano...). Y luego, del demérito del Real Madrid, producto de la errada política de su actual presidente Florentino Pérez. No de Gabriel Heinze. De todos modos, sigue habiendo muchos hinchas del Real Madrid en Argentina. No creo que todos sean del Barça. 

Todavía hay argentinos que putean a Messi. ¿Son los mismos que alguna vez entraron a una disquería en busca de buena música y salieron con el 'Greatest Hits' de King África? Me parece patético. El mayor problema es

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Caminero: "No valoramos ninguna negociación por Kun Agüero"


EL TABLÓN

La máquina de crear recuerdos

El fútbol son momentos. Recuerdos casi sin un contexto de números, de resultados. Son imágenes llenas de colores, de sonidos, de sensaciones. El potrero era una fábrica de momentos: nunca nadie se acordaría de un resultado si éste no hubiese sido producto de una jugada épica, llena de gloria. La Masía es la fábrica de hoy en día, pero en HD. Los clubes, los almacenes de barrio. El penal de Panenka, la roulette de Zidane, el gol de Maradona a los ingleses, el de Messi al Getafe, el taconazo de Redondo en Old Trafford, el gol de Ronaldo ante el Compostela, los libres directos de Cristiano, las gambetas de Dinho, la cola de vaca de Romario, la chilena de Rooney al City, los goles de Chilavert, los pases de Valderrama, los vuelos de Iker Casillas, las definiciones de Van Basten, las bicicletas de Robinho, y las mil y una jugadas de Pelé. Miles de imágenes, de recuerdos. Y eso es fútbol: un deporte dominado por los números, pero propio de los románticos. Personalmente tengo tres jugadas que pueden resumir lo que para mí significa el fútbol. Gabi: “El Atlético es el club más grande de España”

Una es el gol de Caniggia a Nigeria, con el grito previo a Maradona. La comba de esa pelota es propia de una parábola trazada en CorealDraw. La segunda es el gol del Kun a Racing, ese que arrancó en mitad de cancha y luego de mil quiebres -incluida la cadera de Crosa- definió como un grande con apenas un puñado de partidos en primera. Y la última es la fabulosa chilena del Enzo Francescoli, jugando para River frente a Polonia en Mar del Plata. Exquisita. Una obra de arte. River fue uno de los pocos clubes poseedores de una fábrica de la cual salían jugadores creadores de momentos. Por la cantidad de cracks que fueron surgiendo de su semillero, por momentos estuvo más cerca de parecerse a una factoría china que a una escuela de fútbol. Hoy parece un puesto de venta ambulante. Y eso, a los riverplatenses les duele en el corazón. Además, porque River fue mucho más que fútbol. River como club generó recuerdos de todo tipo, formó personas. Y ahora no queda (casi) nada. Y duele. Les duele. Porque para muchos River es todo, una vida, y a su vez...   33


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SO


Sos mi vida De chica prefería ir a patinar al club antes que ir a los partidos. Me encantaba. Los domingos por la tarde, sobre las tres, el club se quedaba vacío y me iba a las pistas de patín que me aguardaban impolutas. Sólo ellas fueron testigo de esas piruetas en el aire que hice y que nadie nunca vería. Sin embargo, no estaba sola. Tras la estructura del Monumental había una pelota rodando y miles de personas que parecían uno. Era curioso. No lo entendía. Pero me emocionaba al sentir un gol. Un temblor que llegaba de la cancha llenaba hasta el infinito el vacío de la pista. Mi hermano, un año más grande que yo en ese entonces y ahora-, solía decirme que aquello detrás de los muros era sólo para chicos. Que siguiera patinando. Pese a mi inocencia absoluta y la gran diferencia de altura entre los dos, no le creí. Sigo sin creerle. Seeing is believing o algo así como un ver para creer, le habré dicho en tono desafiante. Algunos dicen que las cosas de la vida llegan por “serendipia”. No sé si estoy de acuerdo. Pero en todo caso, esa sería otra historia. Y así fue como un domingo cualquiera al llegar al club no quise bajar mis patines del coche. “Hoy quiero ir a la cancha, pá”, le comuniqué en tono serio a mi padre. Y eso hice. Un día como ese, me tatué la banda en el alma de la mano de mi viejo. Creo que no volví a patinar nunca más. No en el club. No un domingo de partido. A mí me encantaba hacerlo. Pero lo que había detrás de la estructura de hormigón me había robado el corazón para siempre. Los componentes eran sencillos. El césped, rodeado por la pista de atletismo. Dos arcos. Unas cuantas líneas de cal. Una pelota blanca y veintidós jugadores en el campo. Miles en la platea. Nada más, nada menos. Once de esos veintidós tenían una banda roja en la camiseta. La misma banda que vestían mi hermano y primos. La misma banda que vestían miles de conocidos anó-

nimos aquí y allí. La misma banda, que hoy, no me canso de lucir. Y así fue como ir a ver a River se hizo mi costumbre. Parte de mi vida. La primera columna naranja (¿o era roja?) debajo del puente del playón fue testigo. Sin decirnos nada, me encontraba justo ahí con mi hermano, padres, tíos, primos, abuelos, amigos, amigos de amigos y por qué no, algún conocido del partido anterior, minutos previos al encuentro de la fecha. Era especial. Era distinto. Era igual cada domingo. Era nuestro. A pocos metros del banco de suplentes crecí admirando a esos jugadores que dieron todo por el club y que me enamoraron, desde el minuto cero. Disfruté las más locas gambetas. Rabonas. Taquitos. Chilenas. ¿La boba? La gente. Los goles. ¡Los insultos! Y las canciones más ingeniosas. Hasta la manera de achinar los ojos y poder ver el partido frente a un sol brillante. Todo. Estábamos en el jardín de casa y mirábamos y disfrutábamos del mejor fútbol. Vivíamos fútbol. Respirábamos River. También celebré muchos campeonatos. Sí. Más de los que alguna vez pudo haberme contado mi abuelo. Y nos abrazábamos eufóricos. Incluso, con el señor de bigotes de la fila de abajo con quien no nos conocíamos. River era una fiesta. Mi fiesta. Incluso aunque perdiéramos. Porque siempre estábamos todos juntos y seguíamos alentando. River era una fiesta. Aunque lloviera. Porque una noche llovió fuerte. Pero levantamos la Copa en lo más alto. No me olvido.

Matías Almeyda: “La Segunda División es parecida al fútbol italiano”

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Carolina Eliscovich Más tarde, dejé de cumplir con mi cita en la columna sobre ese suelo ajedrezado. Ir a la cancha se había transformado en una cuestión más peligrosa, y yo sólo quería seguir haciendo lo que más me gustaba. Mirar fútbol. Mirar a River. Estar con los míos. Y no sólo dejé de ir al Monumental. Me mudé de país. Estuve del otro lado del charco y ahora otra vez de este. Pero en otra latitud. Y aunque a veces creo que vivo en otra sintonía, River siempre esta conmigo. Es mi cable a tierra. Ahora lo sé, se puede vivir en cualquier lugar del planeta, transitar las calles más insólitas, conocer la gente más extraordinaria, pero la pasión por tu equipo no se desvanece. Es como si estuvieras allá. Con los tuyos. La vida me encuentra ahora creciendo

Carolina Eliscovich (@CaroElisco) es bióloga molecular, gallina y feliz poseedora de una Rana René (Kermit/Gustavo) de peluche.

como hincha a la distancia. Frente a una computadora. Escuchando la radio. ¡Escépticos abstenerse! Sigo siendo del Millo esté donde esté. Soy una gallina -si se quiere- que sentada en otros estadios del mundo tararea para sus adentros… “yo te quiero River Plate, yo a vos te sigo, vos sos mi vida…”, con la ilusión de que los desconocidos que la rodean le devuelvan el tono correcto para poder entonar el cántico elegido. Y aunque eso nunca pasa. Sonrío. Aquellos años no vuelven, ya lo sé. Pero lo importante es que me definieron para siempre. River es mi pasión. ¿Sin River nada tiene sentido? Así aprendí a vivirlo. Así aprendí a sentirlo. Y así lo vivo. Desde cualquier lugar. River te quiero. Sos Todo. Y, también, sólo fútbol. 


Escribe e ilustra Rubio

HÁGASE DEL

BETIS

EN 10 SENCILLAS LECCIONES

Alfredo Di Stéfano: "En la cancha se demuestran los sentimientos hacia la patria"

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Hágase del Betis

EL NOMBRE: Betis es el nombre romano del río que cruza Sevilla, el Guadalquivir. No debe pronunciarse Betissss, así arrastrando la ese. Queda falso, postizo. Debe decirse Bet i. Hay que desechar Er Beti, que queda ya mu y anticuado. Es preferible la fórmula Mi Bet i.

Rubio (@picatostes) publica viñetas en el diario El Día de Toledo y en los semanarios Cambio16 y Aquí Castilla-La Mancha. New Bielsista.

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LA HISTORIA: El Betis es to fundado en 1907. Fue fru de un grupo de jóvenes en os tusiastas, muchos de ell técestudiantes de carreras nicas e ingenierías.


Rubio LOS ÍDOLOS: Además de los héroes de la Liga de 1935, los béticos más castizos reivind ican a Rogelio (el de “yo no corro, míster, porque correr es de cobardes”), los más adoran a Gordillo, ídolo indiscutible, faltaría má s; pero los béticos puros, los más “cool” y mo dernos, sólo tenemos ojos para Julio El Flaco Cardeñosa, centrocampista de gran clase y visión de juego, al que tristemente sólo se lo rec uerda por aquel gol fallado ante Brasil en Argent ina ‘78. LA POLÍTICA: El Betis no tiene ni la más mínima adscripción política. Su afición es vertical: engloba aristócratas como la Duquesa de Alba, y a humildes trabajadores. Pero es el equipo más demócrata del mundo. Y si no observen: ganó su única Liga en 1935, con la República. No volvió a ganar nada hasta 1977 (la Copa), y ya con la reinstauración de la democracia. Durante la Dictadura de Franco se negó a alzar ningún trofeo.

del aficionado LA FILOSOFÍA: La actitud nequismo, bético entronca con el se ión ante un una especie de resignac ro eso sí, adedestino que le supera. Pe una gracia que rezado con un ingenio y los más han hecho del club uno de r lo menos apreciados de España, po l ya ex presihasta el advenimiento de pera. Lo del dente Manuel Ruíz de Lo humor. Betis es salvación por el  39


Hágase del Betis LOS RIVALES: Les digan lo que les digan, el Betis no tiene rivales. Ni siquiera el Sevilla, el otro equipo de la ciudad que hace poco se da mucha importancia por haber ganado dos Copas de la UEFA (torneo de verano que se juega en invierno y por el que te entregan un trofeo que parece un paragüero). El bético, el de verdad, no es para nada antisevillista. Es una pérdida de tiempo.

creado y se posa sobre EL SECRETO: El gran secreto bético es su esencia, que sobrevuela todo lo Es decir: se puede ser personas y cosas que adquieren beticismo aún sin ser conscientes de ello. sin siquiera saber de bético y no ser aficionado al club, ni al fútbol. Es más, se puede ser bético su existencia. Ejemplo de bético que no lo sabe es Groucho Marx. sido ésta” y “Jamás Estas dos frases lo prueban: “He pasado una noche estupenda, pero no ha entraría en un club que me admitiera a mí como socio”.

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Rubio

dalucía de LA ANÉCDOTA: Copa de An Betis, Canda 1918. Dos jugadores del o el servicio y Artola, están cumpliend a su capitán militar. Solicitan permiso villa. Les es para poder jugar con el Se , el Betis alidenegado. Como protesta su equipo innea en la eliminatoria a , pierde por fantil, que, como es lógico que más or22-0. Es la derrota de la n bética. gullosa se siente la afició

EL ESTILO: El Betis siempre ha demostrado un gusto por el fútbol de calidad, de jugadores exquisitos y gran capacidad técnica. Pero, ay, eso a veces no es suficiente...

y EL PALMARÉS: Más bien cortito: una liga (1934-35) y dos Copas (1976-77 en 2004-05). Hemos sido campeones de Segunda en 6 ocasiones (la última la presente temporada) y una vez de Tercera (1953-54). Ya ven, nuestro lema, “manquepierda” (anque pierda) habría que cambiarlo por “manquegane”, porque perder, perdemos bastante. Eso sí, contamos con algo que envidiaría cualquier club del mundo...

...su inefable afición.  41


EQUIPOS HISTÓRICOS La Quinta del Buitre

Cinco campeonatos de Liga consecutivos (1985-1990), una Copa de la Liga (1985) y dos Copas de la UEFA (1985-1986)

dado a una La Quinta del Buitre fue el nombre s de la cantera generación de futbolis tas surg ido ltiples éxitos del Real Madrid que lograron mú y 1990. El nombre deportivos durante los años 1980 ador más hace referencia al apo do del jug ragueño, el Buitre. carismático del grupo, Emilio But uel Pardeza, Los otros cuatro miembros eran Mig tín Vázquez. La Manolo Sanchís, Míchel y Rafael Mar or cantidad de generación posee el récord de may mundo, con 121 partidos invicto como local en el César Iglesias el partidos. Fue el period ista Julio artículo primero en usar el apelativo, en un iembre publicado por El País el 14 de nov ta del Buitre. de 1983 titulado Amancio y la quin

EMILIO BUTRAGUEÑO

Butragueño jugaba co mo delantero y se for mó en las categorías inferiores del Real Madrid CF. Desar rolló cas i toda su vida deportiva en el club madridista, hasta qu e 1995 se marchó al Atlético Celaya de México, donde se retiró en 1998.


SURFEANDO LA WSeEteBparte el coraz贸n...

http://menottinto.wordpress.com/

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EL TUNEL DEL TIEMPO

Postales...

Foto de Emanuel Trist谩n... tibur贸n de las redes. Godoycruzat.com.ar


VIÑETAS

Mantrul Cómics mantrulcomics.com.ar


BIBLIOTECA GOLZINE

“PARA VOLVERNOS A IR” por José Antonio Lavado Bueno Extracto del prólogo, escrito, entre otros, por Jesús Salido, autor de las siguientes líneas: El firmante de este libro, gesta un nuevo género y son las chiquerías. Derivado de Chiqui: dícese de la frase punzante, la comparación ágil y la metáfora suave. Siempre picada. A media salida. Porque Chiqui no escribe: describe. Y créanme, hay diferencia. Porque, en este año que nos fuimos, describir era lo heroico. Era lo atlético, qué coño. Un año de guerras silenciosas, de

silencios gritados en el 85. De contiendas en segundo plano. De códigos viejos y valores con sabor a añejo. De colores desteñidos. Una guerra para la que tus abuelos ya cavaron sus trincheras. Tus trincheras. De escudos sentidos y camisetas entalladas. Cosidas por dentro. En esta guerra contada a batallas, dónde el enemigo somos nosotros; Chiqui dispara con fuego graneado de finísima ironía. Y así sobrevivió. Y así sobrevivimos. 

PARA LEERLO ONLINE O ARGAR EL PDF/EPUB DE 34SC  T lo que en España porque los jugadores españoles son muy boludos" TO.NE OTON LRATGatti: "Messi hace 46 TP  ://EHugo HT


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GOLZINE 

Nº2 / Julio 2011 

Para los músicos, el segundo disco es el más difícil. Si tuvieron un debut soñado, el segundo tendrá que ser igual o mejor. Si el primero fue un espanto, el segundo es salir a matar o morir. Esto mismo se puede transferir a lo que es el fútbol. Todavía hay que gente puteando a Robinho por su segundo partido con el Real Madrid luego de su debut en Cádiz. No todos los días nace un nuevo Pelé, aunque a diario hay que sacar portadas que vendan. Una pena que no sea al revés. La Golzine #2 busca estar a la altura, y no morir en el intento. Desde el momento que las páginas que leyeron siguen llenas de amigos, la victoria estuvo clara. Desde el instante en que llegaron textos de personas que no conocíamos, sentimos que podíamos animarnos a tirar paredes sin miedo a perder el balón. Desde el primer RT, Like o comment de la Golzine #1, tomamos valor para salir jugando desde nuestra área y por el centro del campo. A lo guapo. La Golzine #2 sigue siendo un experimento, como lo serán la #3, #4 y hasta el infinito y más allá. Lo mejor de la locura es saber que no estamos solos, que somos muchos los que entendemos que el fútbol es mucho más que 22 jugadores atrás de una pelota. Porque el fútbol no deja de ser una excusa. Para ver amigos, tomar cerveza y conocer locos nuevos, y lindos. Por eso, para la Golzine #3, quedan todos invitados. Sírvanse lo que quieran, que dentro de las posibilidades, invita la casa.   47


GOLZINE Porque el fútbol es mucho más que 22 jugadores atrás de una pelota

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Cristiano Ronaldo: "El año que viene que le den directamente la Copa al Barcelona"


Golzine #2