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Zona arqueol贸gica

PLAZUELAS


Plazuelas

Ciudad esculpida al ritmo de la sierra Zonas arqueológicas del Estado Los proyectos arqueológicos en el estado de Guanajuato: un innovador modelo de operación Desde 2001 en Guanajuato, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabaja con el apoyo del Instituto Estatal de la Cultura (IEC) bajo la perspectiva de desarrollar proyectos arqueológicos con una concepción integral, interdisciplinaria e interinstitucional, dentro de un marco de corresponsabilidad. Dicho esquema de trabajo ha ido evolucionando con el tiempo y hoy se cuenta con el Fideicomiso de Administración e Inversión para la Realización de las Actividades de Rescate y Conservación de Sitios Arqueológicos en el Estado de Guanajuato (FIARCA), mecanismo que avala la continuidad y el seguimiento técnico


de cada uno de los proyectos. Entre los logros de este proceso sobresale la apertura al público de la zona arqueológica de Plazuelas (en el municipio de Pénjamo) y su museo de sitio en marzo de 2006, así como la zona arqueológica de Peralta (en el municipio de Abasolo) en diciembre de 2008. Dos zonas más muestran un gran avance en la investigación y conservación de sus estructuras, esperando abrirse en fechas próximas: Cañada de la Virgen (en San Miguel de Allende) y El Cóporo (en Ocampo). Siguiendo esta perspectiva, el Consejo Técnico del FIARCA considera crucial que, una vez abiertos los sitios al público, se continúe con la investigación como una estrategia que impulse y renueve el interés por el patrimonio prehispánico. Este modelo único en el país ha garantizado la transparencia en el ejercicio de recursos, la disposición presupuestal y la continuidad de los proyectos arqueológicos a lo largo de tres administraciones. De esta manera se está logrando diversificar la oferta cultural y turística en el estado. A largo plazo, estos proyectos arqueológicos pretenden convertirse en detonadores regionales que impulsen la dinámica social y económica de las comunidades anfitrionas.


La zona arqueológica En las estribaciones sureñas de la sierra de Pénjamo, al suroeste de la sierra de Guanajuato, se hallan los vestigios de una de las ciudades más complejas de esta región. Concebida como un espacio abierto y en relación directa con los cerros, Plazuelas sobresale por su integración al paisaje, ya que fue edificada cuidadosamente para no } romper el orden de su entorno. La ocupación de este sitio se dio entre 600 y 900 d.C., periodo en el que el territorio del actual estado de Guanajuato alcanzó su mayor densidad de población. Sobre tres laderas que separan dos barrancas –Los Cuijes al oeste y Agua Nacida al este–, los edificios fueron construidos de manera dispersa, comunicándose entre sí a través de largas calzadas y veredas que suben y bajan entre los cerros, y en donde un manantial, El Agua Nacida, es el punto de confluencia de ellos. Al norte, el límite de esta antigua ciudad es la sierra


de Pénjamo; al este hay otras laderas, parte de las estribaciones sureñas. Bordeando las orillas superiores de las barrancas sobresale un afloramiento rocoso que fue usado como banco de material para la construcción de los edificios y para tallar sobre él diversas imágenes con referencia a símbolos mágicos y religiosos. En la ladera central se observa un abrupto quiebre a los lados este y oeste; y mientras que el lado sur fue nivelado con grandes terrazas, por el norte el terreno baja un tramo suavemente para luego integrarse con el cerro Los Picachos. La ladera central ha sido la más explorada del sitio arqueológico de Plazuelas. En ella sobresalen dos complejos edificios que resaltan la importancia del sitio: una cancha para el juego de pelota y un conjunto de plazas y basamentos piramidales al que se ha nombrado Casas Tapadas. De las tres laderas, es ésta la que requirió el mayor esfuerzo constructivo para corregir las


irregularidades del terreno y lograr una gran explanada que debió reunir durante su apogeo a un gran número de visitantes. Por el sur, dos grandes terrazas escalonadas acortan el fuerte desnivel del terreno; por el este, un juego de ligeras terrazas ayuda a nivelar la explanada, mientras que por el oeste, sobre la barranca de Los Cuijes, se tuvo que construir un muro de 30 m de altura. Los basamentos norte, este y sur están unidos por un largo muro-banqueta que enmarca un pequeño palacio, el basamento central y un altar. Este muro-banqueta, en el que se debieron sentar los visitantes a observar las ceremonias, recuerda el largo muro que encierra el espacio de los principales templos en Teotihuacán, Tenochtitlán y Tlatelolco, con el que crearon un recinto sagrado. Se accede a Casas Tapadas por diversas escalinatas en los cuatros rumbos. Parece que las del norte, este y sur eran parte de la vialidad interna del edificio, mientras el del oeste debió ser el acceso principal para los


visitantes foráneos, ya que se llega a ella por una larga calzada de 500 metros de longitud. Durante las excavaciones se hallaron, al pie de la ladera oeste, cuatro fragmentos diseminados de una escultura de 2.60 metros de largo, que debió estar colocada en posición vertical a manera de marcador, y posiblemente funcionaba como símbolo de fecundidad. Los fragmentos tienen grabados distintos motivos, similares a los de las piedras que rodean Plazuelas. Al entrar por el lado oeste sobresale en primer plano un pequeño edificio que se ha identificado como palacio, lugar de reunión de gobernantes, nobles, sacerdotes y guerreros. Bajo una de las columnas de este palacio fue depositada una escultura pintada de rojo, que asemeja una serpiente emplumada con las fauces abiertas de la que emerge el rostro de un personaje ataviado con collares.


Al pie de la escalinata sur se inicia una calzada que conduce a un juego de pelota con varias particularidades. Primero, no se encuentra dentro del conjunto monumental, sino al centro de una gran plaza por lo que podía ser visto a gran distancia. Algo muy interesante es que desde esta cancha se puede observar que el perfil este-oeste de los tres basamentos piramidales de Casas Tapadas imita la silueta triple de Los Picachos. En otros sitios se encuentran asociaciones similares. En Mesoamérica los cerros eran considerados sagrados, ya que se creía que en su interior habitaban los dioses de la fertilidad y que de aquí salían las aguas que hacían próspera la tierra, por lo cual se repetía su silueta en sus edificios, como una forma de abstraer el poder divino. Como marcadores se encontraron aquí cuatro esculturas de dioses asociados a la fertilidad, enfatizando el carácter ritual del juego. El marcador oriente presenta atributos del dios de la lluvia. En el poniente se muestra el rostro de un ser mitológico que conjuga rasgos de serpiente y lagarto,


animales relacionados simbólicamente con la tierra y la prosperidad de la misma. Las esculturas del extremo norte comparten rasgos con el dios de la lluvia y la fertilidad. Varias de estas piezas arqueológicas se encuentran hoy en exhibición en el museo de sitio. De manera sorpresiva, se encontraron entre el escombro del lado sur del juego de pelota y las plataformas aledañas, diversas cuentas de cerámica que representan en miniatura varios animales: perros, tortugas, caracoles, culebras y coyotes, además de utensilios de la vida diaria como malacates, ollas, jarros, y también figuras antropomorfas con máscaras y paños atados en la cabeza.


Los petrograbados de Plazuelas Otra particularidad de Plazuelas son los miles de petrograbados que se encontraron en las orillas de las barrancas sobre afloramientos rocosos de toba riolítica, tallados en bajo y alto relieve. En sí, estos elementos convierten a Plazuelas en un sitio muy complejo. El ángulo del reflejo solar es determinante para su observación, tal parece que hubieran sido talladas para apreciarse sólo por momentos a diferentes horas del día. En esta inmensidad de petrograbados sobresale la representación en miniatura de Casas Tapadas. En ella están ilustrados todos sus elementos arquitectónicos, lo que sirviera de guía para orientar las excavaciones durante el proceso de restauración. A pesar de los avances en la exploración, Plazuelas sigue siendo un lugar de grandes incógnitas. El diseño y ornamentación de sus edificios evoca una y otra vez el antiguo culto a los dioses que personificaban el agua, la tierra,


el fuego y el viento, elementos indispensables para la reproducción de la vida, entre los que destacan los atributos de Tláloc, dios de la lluvia, señor del tiempo agrícola. Por otra parte, la combinación de los diseños tallados en las rocas y las representaciones arquitectónicas distintivas de regiones cercanas y lejanas, confirman a Plazuelas como un centro que aglutina la complejidad del pensamiento de los diversos pueblos que formaron parte de la civilización mesoamericana. Cómo llegar: Tome la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad. Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, se encuentra la desviación a San Juan el Alto Plazuelas. Horario de visita: Martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas


Cuotas de recuperación: $30 para mayores de 12 años $10 para menores de 12 años y mayores de 5 En su viaje puede también disfrutar del centro histórico de Pénjamo, la Hacienda Corralejo, la Tequilera Corralejo, el Fuerte de los Remedios en la bella Sierra de Pénjamo, así como del balneario de Ojo de Agua Churi. Cómo llegar a Plazuelas: Tome la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad. Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, a la altura de CICABA (Salvi) se encuentra la desviación a San Juan el Alto Plazuelas. Sitio oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia: http://www.inah.gob.mx Sitio oficial de la revista Arqueología Mexicana: http://arqueomex.com


Plazuelas Zona ArqueologicaCuadernillo  

Zona arqueologica de Plazuelas Penjamo, Guanajuato, Mexico.

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