Issuu on Google+

La súbita muerte del primer ministro Levi Eshkol en febrero de 1969, me encontraba alejada del gobierno a causa de mi dolencia, pero aún continuaba siendo miembro de la Knéset. De entre varios candidatos laboristas que se postularon para sucederle, yo fui sorprendentemente elegida para el cargo como candidata de compromiso. Al poco tiempo se celebraron las elecciones generales para la sexta legislatura de la Knéset, de las que salii respaldada por una holgada representación parlamentaria (56 de 120 escaños). Aun así, prefiri proseguir con el gobierno de coalición nacional, vigente desde la Guerra de los Seis Días, para la que sume a mi gobierno a Menájem Beguin y a su agrupación de derechas. De mi periodo de gobierno se recuerdan los tristemente famosos ataques terroristas palestinos del año 1972: el secuestro del avión Sabena (9 de mayo), célebre porque en su liberación participaron dos jóvenes militares, futuros Primeros Ministros de Israel, Ehud Barak y Benjamín Netanyahu; la masacre del Ejército Rojo Japonés en el aeropuerto internacional (30 de mayo), con un saldo de 25 víctimas; y más que todos, el asesinato de 11 atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Múnich (5 de septiembre). Ordene a los Servicios de Inteligencia israelíes dar alcance a todos los involucrados en la «Masacre de Múnich», en un operativo que dio en llamarse «Cólera Divina», y que ha sido llevado a la gran pantalla de la mano de Steven Spielberg en la película Munich. Hacia mediados de 1973, había llegado a un elevado grado de apoyo y consenso en la opinión pública, tanto israelí como internacional; unos como otros la asociaban con la imagen de la yídishe mame (yidis, 'madre judía'), con sentido común y sobreprotectora con sus descendientes. Fueron célebres las reuniones de mis mas íntimos allegados en la cocina de su residencia oficial, la famosa «cocina de Golda», en la que se decidían los destinos del país. Por otra parte, siempre fui considerada un «halcón» político, renuente a la paz con los árabes, de los que siempre desconfie. En el terreno interno, fui acusada de conservadora y de desatender a los nuevos problemas suscitados en la sociedad israelí, especialmente mi particular rechazo a los movimientos de protesta de jóvenes marginados orientales, las Panteras Negras, de quienes dijo en su día: «Ellos no son simpáticos». Golda...


Golda Meir