Issuu on Google+

Palacio de La Moneda

Los balcones de La Moneda constituyen una de las características más representativas del lugar. Por ello, cada Presidente de la República, tras asumir su cargo, realiza su primer discurso ante la ciudadanía desde los balcones del Salón Independencia, ubicado en el ala norte del Palacio.

Arquitectura y construcción

Además, a lo largo del tiempo, diversas figuras del quehacer nacional e internacional han saludado desde el balcón Presidencial a las personas que se acercan al lugar. Entre estas personalidades destacan la poetisa Gabriela Mistral, ganadora del Premio Nobel de Literatura; el Papa Juan Pablo II y deportistas que han hecho sobresalir a Chile en torneos internacionales, y luego traen el triunfo al Palacio como un acto simbólico para compartir sus logros con el país. Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú son algunos ejemplos.

Exteriores: Balcones y Plaza de la Ciudadanía La fachada sur de La Moneda está frente a la Plaza de la Ciudadanía, que antiguamente se llamaba Plaza de la Libertad y correspondía a los estacionamientos de los funcionarios del Palacio de Gobierno. La construcción de este lugar comenzó en noviembre del año 2004 como parte de los proyectos Bicentenario y fue inaugurado en enero del 2006. Está constituida por el Centro Cultural Palacio de La Moneda, dos espejos de agua, estacionamientos subterráneos y la estatua del ex Presidente Arturo Alessandri. Ubicado a pasos del Metro Moneda y bajo la Plaza de la Ciudadanía, el Centro Cultural Palacio de La Moneda ocupa más de 7.200 metros cuadrados, distribuidos en tres niveles subterráneos, y recibe iluminación natural a través del espejo de agua de la plaza sobre él. De líneas modernas e imponente materialidad, su edificio fue diseñado por el arquitecto Cristián Undurraga.

Declarado Monumento Nacional en el año 1951, el Palacio de La Moneda forma parte del Patrimonio Cultural de Chile y ha sido reconocido como una de las obras más sobresalientes de la América Colonial. De la mano del arquitecto italiano Joaquín Toesca y Ricci, las obras de construcción del Palacio se iniciaron en 1784, teniendo como destino el de sede de la Real Casa de Moneda. Fue durante la presidencia de Manuel Bulnes Prieto, en 1846, cuando pasó a ser residencia de los presidentes y sede de Gobierno, además de lugar de acuñación de monedas.

Fuente: Presidencia de la República, Departamento de Conservación Patrimonial. Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, DIBAM. Fotografías: Dirección de Arquitectura, Departamento de Patrimonio, Ministerio de Obras Públicas Presidencia de la República, Departamento de Fotografía.

Durante el primer mandato de Carlos Ibáñez del Campo se determinó la mayor modificación que tuvo La Moneda, abriendo en 1929 una fachada hacia la Alameda Bernardo O'Higgins. Fue entonces cuando los talleres de la Casa de Moneda -que incluían hornos, chimeneas y calderas- se trasladaron a la Quinta Normal. En 1932, durante el Gobierno de Arturo Alessandri Palma, se constituyó el llamado Barrio Cívico de la capital, con el Palacio de La Moneda como eje central, proyectando la fachada de Alameda hacia la Avenida Bulnes y la fachada principal hacia la Plaza de la Constitución. Actualmente las oficinas de la Presidencia de la República están emplazadas en el segundo piso del Palacio hacia Teatinos. Además, en el edificio están ubicados el Ministerio del Interior, la Secretaría General de la Presidencia y la Secretaría General de Gobierno.


Salón Amarillo

Salón Azul

Con un estilo arquitectónico neoclásico, hermosos salones forman parte del interior del Palacio de La Moneda, cada uno con un estilo característico que lo hace único. De este modo, el Salón Amarillo, también conocido como Salón Carrera, debe su nombre a los colores de la primera Bandera de la Nación, franjeada con azul, blanco y amarillo. Desde el punto de vista decorativo, destaca por tener un gran espejo trumeaux francés, mesas laterales de estilo napolitano y seis sillones estilo Carlos V con maderas doradas y escenas de época en su parte superior. El Salón Azul o Salón de Recepción de Audiencias, en tanto, se ha convertido en el lugar donde ocurren las grandes reuniones privadas del Presidente de la República, siendo el paso obligado dentro del estricto protocolo que rige a las visitas de Estado que llegan a Chile y el espacio donde el Mandatario se reúne con líderes, autoridades y personajes destacados del mundo de la política, el deporte, la ciencia y la cultura, entre otros. En este salón se exhibe el óleo llamado “El espejo de Cronos”, del pintor chileno Roberto Matta, una de las obras más significativas del Palacio. El Salón Rojo, ubicado en el segundo piso, al igual que los dos anteriores, forma parte del Gabinete Presidencial, donde sobresale la gran lámpara Montgolfier y los dos óleos representando a familias aristocráticas chilenas del siglo XIX, del pintor francés Raymond Quinsac Monvoisin y el chileno Rafael Correa Muñoz. En el primer piso se emplazan, en tanto, los salones O'Higgins y Montt y Varas. En el primero, donde hay valiosas obras de arte, se efectúa la recepción de cartas credenciales de los embajadores extranjeros acreditados en Chile.

Salón Rojo

Capilla

Patio de los Cañones

Patio del Canelo

Patio de los Naranjos

Mientras, en el segundo se realizan las principales ceremonias protocolares de Estado, como promulgación de leyes y juramento de los gabinetes que acompañan a los mandatarios durante su período, además de llevarse a cabo almuerzos y cenas oficiales.

Durante el mandato de Juan Antonio Ríos, en 1940, este espacio se demolió, instalándose en su lugar un patio con inspiración española que albergó en su centro uno de los tesoros más significativos de la ciudad: la fuente que durante siglo y medio surtió de agua a los habitantes de Santiago.

La Capilla que está en el Palacio fue concebida originalmente para que el superintendente y su familia fuesen a misa diaria sin salir de su residencia. Fue suprimida en la remodelación de 1845 para dar más amplitud al sector presidencial del segundo piso, pero continuó sirviendo como capilla asistida por los capellanes de la Presidencia. Algunos de los principales objetos que posee son una escultura de madera policromada de la imagen de Jesús Sacrificado del siglo XVIII y un altar de estilo neoclásico.

Fabricada en Lima, Perú, tuvo un itinerante emplazamiento desde que en el año 1838 fue sacada de su lugar original, en la Plaza de Armas, y se instaló frente a la Iglesia Recoleta Franciscana para dar agua a los vecinos del lugar. Posteriormente, pasó a la Alameda y desde ahí se le hizo remontar a una terraza del Cerro Santa Lucía, de donde se retiró en 1930, para ser instalada en el Patio de Honor de la Moneda, actual Patio de los Cañones. Finalmente, en la última restauración del Palacio, la fuente fue ubicada en el Patio de los Naranjos, su actual emplazamiento.

“Relámpago” y “Furioso” son los nombres de los dos cañones de bronce instalados en el Patio de los Cañones, que da al ingreso de calle Moneda. Debe su nombre más popular a estas reliquias bélicas, hechas en Lima en 1771 y 1772 por orden del Virrey Manuel de Amat, antiguo Gobernador de Chile, y ejecutadas por el fundidor Juan de Espinoza, quien cinceló en la cara superior de ambas piezas las armas reales de España.

Por último, el Patio el Canelo, conocido antiguamente como Patio de Invierno, debe su nombre a un reconocimiento de la Nación a los pueblos originarios. Por ello, con motivo del noveno aniversario de la Ley Indígena, en el año 2002, se plantó un canelo -árbol sagrado del pueblo mapuche- y se instaló una placa de piedra en homenaje a las etnias de nuestro país al centro de este patio.

El Patio de los Naranjos corresponde a lo que inicialmente era el Pabellón Toesca, que estuvo destinado a la balanza, acuñación y tesoro de la Real Casa de Moneda. Allí se pesaba, fundía y acuñaba el oro y la plata.

Actualmente, esta zona corresponde al gabinete de la Primera Dama y las oficinas del primer piso son ocupadas por el Ministerio del Interior.

Interiores: Salones y patios


Palacio de la Moneda