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Nuestra Salud Bienestar físico, mental y emocional con la musicoterapia

Música para sanar La capacidad terapéutica de la música tiene su origen en los antiguos rituales en los que convivía la existencia humana con la naturaleza

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l ser humano se enfrenta a múltiples enfermedades que deterioran cada vez más su salud y pocas han sido las terapias o métodos descubiertos que mejoren, al mismo tiempo, padecimientos físicos, emocionales, mentales y cognitivos. La musicoterapia es la utilización de la música y de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía), para descubrir potenciales y restituir funciones del individuo, a fin de que alcance una mejor organización intra e interpersonal y, por lo tanto, una mejor calidad de vida. Este método es reciente pero con raíces muy antiguas; las primeras civilizaciones conocían las capacidades terapéuticas de la música al usarla con fines curativos y sagrados que se efectuaban en rituales para convivir con la naturaleza.

Propiedades terapéuticas Desde hace aproximadamente 50 años, la musicoterapia comenzó a usarse en diversos hospitales, principalmente de Estados Unidos, luego de que psicólogos, médicos, psiquiatras y músicos descubrieron que la música posee propiedades físicas que son palpables mediante su vibración. Fue así como se consideró a esta terapia musical como una herramienta terapéutica coadyuvante para algunos tratamientos médicos.

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En la actualidad, esta terapia ha manifestado su efectividad en pacientes con enfermedades de cáncer, depresión, ansiedad, estrés, autismo, Síndrome de Down, en adolescentes conflictivos, en rehabilitaciones físicas y en padecimientos neurodegenerativos como Parkinson y Alzheimer, entre otros. Es mediante la estimulación sensorial como esta terapia proporciona al cuerpo humano bienestar físico, psíquico, cognitivo, emocional y social, al reducir cuadros de ansiedad en pacientes que se encuentran hospitalizados, mejora el estado anímico, disminuye el dolor agudo y crónico y ayuda a personas con depresión a expresar y manifestar sus sentimientos, desarrolla habilidades cognitivas y de lenguaje, reduce la hiperactividad en menores con problemas de conducta, brinda tranquilidad y mejora la memoria. Estos resultados han sido favorables gracias a que el sonido que emana de la música es vibración y no tiene barreras, penetra hasta en los cuerpos más sólidos. Con esta oscilación se forman patrones que crean campos energéticos de resonancia y movimiento en el espacio que nos rodea. El cuerpo humano absorbe estas energías y las vibraciones penetran, modificando sutilmente, la respiración,


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el pulso, la presión sanguínea, la tensión muscular y la temperatura en la piel.

Buena vibra En entrevista para Reconocer, el Coordinador Quirúrgico del Centro Médico ISSEMYM, afirmó que los efectos de la musicoterapia han sido benéficos en el campo de la medicina, al obtener resultados positivos en el sistema nervioso central, cardiovascular, inmunológico y músculo esquelético, entre otros. Señaló que se ha comprobado científicamente que al escuchar melodías con frecuencias máximas de 60 hertz resulta benéfico para el ser humano, en razón de que cada oscilación de un hertz es equivalente a un segundo y a una pulsación cardiaca, lo que resulta equilibrado con la frecuencia cardiaca normal, que debe tener una persona adulta con 60 pulsaciones por minuto, y que por cuestiones de estrés, regularmente, la presión sanguínea tiende a aumentar. Es por esto que cuando una persona tiene un pulso acelerado, al escuchar música con las características hertzianas recomendables, sus palpitaciones se equilibran con el ritmo de la música, logrando una estabilidad y tranquilidad en todo su cuerpo, así como una capacidad de aprendizaje mayor.

Estos beneficios se obtienen al escuchar algunas composiciones universales clásicas de músicos como Antonio Vivaldi, Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert, Johann Sebastián Bach, Tomaso Albinoni, Ludwig Van Beethoven, Johann Strauss, Franz List, entre muchos otros. Además, al escuchar estos tonos, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria pueden estabilizarse gracias a que la vibración del sonido penetra en la célula del músculo liso (una capa que forma las arterias y que se encuentra en las vísceras, como intestino, estómago y esófago), evitando la entrada de calcio y originando la dilatación de los vasos sanguíneos. Pese a que el músculo liso se encuentra dentro del cuerpo, éste se rige por el sistema nervioso autónomo, que depende de factores externos que en ocasiones el ser humano no puede controlar, como las emociones, el frío, el calor, la nicotina, el alcohol, el estrés, y la música, entre otros. Cuando estos factores penetran de manera negativa, el músculo liso se contrae provocando rigidez en las arterias y por lo tanto, origina problemas cardiacos. Asimismo, las melodías que se usan en la musicoterapia, y que son carentes de palabras, ayudan a que el sistema inmunológico se vea favorecido al aumentar de 12 a 14% los niveles de interlucina 1, sustancia que inicia la respuesta inmunológica y que favorece las defensas del cuerpo, estos efectos pueden curar y cicatrizar más rápido a un paciente con heridas y con prácticamente todas las enfermedades.

la experimente con mayor consciencia y profundidad, para luego liberar ese sentimiento. Para que esta terapia se realice con éxito, es necesario acudir con un musicoterapeuta quien será el encargado de intermediar entre el paciente y la música, y quien le dará un rumbo a la terapia. En la musicoterapia el paciente se sumerge a través del movimiento, el ritmo, el canto y la ejecución musical con instrumentos sencillos. De este modo, el especialista puede inducir a la persona a cambios positivos según el proceso que diseñe con los sonidos musicales y de acuerdo a las necesidades del paciente. El tipo de música depende de múltiples factores como su estado de ánimo, sus preferencias musicales, sus experiencias, vivencias y recuerdos asociados a la música, entre muchas otras. Es por esto que, los especialistas en el tema concuerdan en que no hay una música específica que se pueda recetar para un paciente, pues algunos tonos pueden producir efectos completamente diferentes e incluso opuestos, dependiendo de las vivencias que se hayan tenido en las diversas etapas de su vida.

Bienestar físico y emocional También, con la terapia musical, se disminuyen los problemas depresivos, pues al tranquilizar y estabilizar el cuerpo, se estimula la liberación de la serotonina, un neurotransmisor que se encuentra en el sistema nervioso central, que al incrementarse causa bienestar físico y emocional en el paciente. Cabe señalar que en el proceso de la musicoterapia, la intervención musical debe corresponder al estado anímico y al ritmo vital del paciente, esto con el fin de establecer una conexión directa con su emoción, para que en lugar de evadirla,

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Con la música por dentro Eduardo Soto García, pedagogo, antropólogo y especialista en musicoterapia, mantra y yoga, señala que son diversos los beneficios que proporcionan los sonidos musicales a través de la musicoterapia; sin embargo, los resultados también varían con relación a los ritmos y frecuencias de la música que se escuche. Soto García coincide con Brenda Oropeza Olivares, egresada de la Escuela Nacional de Música y musicoterapeuta humanista, en que escuchar la música a un volumen mayor a 60 hertz, puede reforzar conductas negativas al dejar ciertos mensajes en el inconsciente de la persona, convirtiéndose más tarde en un comportamiento antisocial. Ambos especialistas concuerdan en que el inconsciente no permite que el ser humano explore pasajes significativos de su vida por miedo, es entonces cuando la música ayuda al paciente a revivir esas experiencias pasadas, que dejaron alguna frustración y que se liberan, por ejemplo, con música frenética que incite al desbloqueo, se tocan tambores, sonajas, se canta y se mueve el cuerpo, con esto se descarga el estrés y las tensiones.

Posteriormente, se somete al paciente en una relajación profunda con música en ritmos lentos y tranquilos, que inviten a la introspección por medio de la respiración suave y que inciten al descanso para que el cuerpo entre en catarsis, para finalmente, liberar las tensiones, frustraciones, miedos y preocupaciones. Eduardo Soto considera que los tambores africanos, precolombinos, árabes y el rock rítmico, invitan al movimiento; los sonidos de cuerdas, como los chelos y violas, ayudan a tocar la profundidad de los sentimientos, con el piano se toca el corazón y los instrumentos con sonidos agudos incitan a tocar altas frecuencias en el cerebro. Para Brenda Oropeza, lo importante de la musicoterapia recae en aprender y saber escuchar y sentir la música con el cuerpo, no con la mente. Cabe resaltar que la libertad no se encuentra en el exterior, sino en el interior de cada individuo, no olvide que la música es un lenguaje universal que ayuda al bienestar y a la calidad de vida de las personas.

Fuentes: Coordinación Quirúrgica del Centro Médico ISSEMYM. Maestro y musicoterapeuta Eduardo Soto García. Escuela de musicoterapia y yoga “Gran Fraternidad”, teléfonos: (01722) 2 13 53 30. “Consultoría y Centro de Desarrollo Humano AMOG”, Tel. (01722) 2 28 67 67. Músico Brenda Oropeza Olivares, musicoterapeuta humanista, reiki, obsidiana y cristales. Teléfono: (722) 2 44 13 66 http://www.quiron.es/revista

Construya su terapia musical Recomendaciones para liberar los sentimientos reprimidos: Salga a bailar con su pareja. Escuche música mientras realiza ejercicio. Realice un baile dinámico diario durante media hora. Hable, cante y grite (solo). Escuche su música favorita. Programe su música intuitivamente, de acuerdo a su estado de ánimo. No evada sus emociones, vívalas al máximo y purifique su cuerpo, eludirlas puede llevarlo a contraer diversas enfermedades que repercutirán en su salud. Cuando viaje, comparta su música con su familia. Escuche de 15 minutos a media hora, música clásica, celta, étnica, andina, tibetana, entre muchas otras. Si está triste o deprimido, escuche música que esté acorde con ese sentimiento para que al final pueda liberarlo al máximo. Si su situación es complicada, es mejor acudir con especialistas en musicoterapia para que le ayuden a liberar sus sentimientos reprimidos.

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