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LECCIÓN Nº 11

Estimado estudiante: Para mejor disciplina en tus estudios, te sugerimos que escojas una noche a la semana, cualquier noche da lo mismo, la que se ajuste a tu horario, pero esa noche la dedicas disciplinadamente a tus estudios esotéricos. Esto es preferible en el caso de algunas personas que programan sus actividades, y quienes no lo hacen adquieren una buena costumbre. También existe un programa indispensable para las prácticas, el cual por lo general se realiza desde una hora antes de ir a la cama. Algunos escogen las horas de la mañana, levantarse por ejemplo para la meditación y otras prácticas, porque consideran que están muy bien dispuestos psíquicamente. Una vez más queremos insistir en que si quieres incluir a un amigo o pariente tuyo en los estudios, es absolutamente necesario que lleve el orden correcto a la Exposiciones. Le harás un terrible daño si le facilitas las mismas sin ese requisito, tomando en cuenta que en todo el planeta existe un terrible maremagnum de ideas, conceptos, teorías y dogmas, aberraciones, fanatismos, etc. etc., mucho de todo esto y muy poca investigación, porque casi nadie se preocupa en comprobar, por darse cuenta exacta, vivida de lo que afirma. Nosotros no pretendemos ser los únicos, los poseedores exclusivos de este tipo de enseñanzas, pues conocemos las muy pocas honorables Escuelas, que en forma objetiva, intelectual y prácticamente, están enseñando a determinados grupos humanos en nuestro afligido mundo. Existe un mecanismo psicológico normal en todo ser humano, mediante el cual tendemos a defender nuestra posición, nuestro concepto, nuestra idea, aunque realmente no sea nuestra. Basta que la hayamos aprendido de alguien, de algún libro y la aceptamos para que la consideremos nuestra, y por lo tanto, si nos encontramos con un nuevo concepto, parcial o totalmente opuesto, simplemente lo rechazamos considerándole falso, SOLAMENTE PORQUE ES CONTRARIO AL QUE TENEMOS ACTUALMENTE, no importa que no hayamos hecho un esfuerzo con “usar el bisturí” y desentrañar ambos conceptos. Por otra parte creemos que con leer 5 ó 10 veces determinado libro, o parte del mismo, incluyendo los Sagrados, ya estamos en posesión de la verdad, pues afirmamos que ya hemos “meditado lo suficiente sobre él” y “no puede haber error”. Lo que ocurre en la realidad es que millones de personas “creen que meditan” sobre el mismo libro y cada una discrepa de los demás. Ya en la novena lección enseñamos la clave de meditación, y nuestros estudiantes tienen el deber de practicar muchas veces con dicha clave, a fin de saber si en realidad sirve o no, y en caso afirmativo obtener los mejores frutos, logrando posteriormente CONCENTRARSE en un concepto determinado para descubrir la verdad encerrada en el mismo, porque como sucede generalmente, las grandes verdades están ocultas detrás de las palabras, símbolos, alegorías, etc. Y quien no tiene ojos para ver detrás de los mismos, irremediablemente queda envuelto en ideas superficiales.

Por esa razón, cada estudiante nuevo debe comenzar por la primera lección y estudiar las demás en su orden gradual, no importa que haya estudiado en otra Escuela

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Filosófica y considera que eso “ya lo sabe”. De todas maneras algunas cosas le servirán de repaso, además de que apreciará otras desde un punto de vista distinto, y al comenzar a estudiar -estamos seguros de que reflexionando,- dirá: “En realidad, no todo lo sabía”. En la Exposición Nº 7 hacemos la siguiente aseveración: “Todo planeta da siete grandes razas y muere”. De aquí, la siguiente pregunta: ¿Por qué la luna es planeta sin vida? Resulta cien por cien falso decir que la luna es el retoño de la tierra, de acuerdo con la caprichosa teoría del siglo XIX que afirma que la luna es un fragmento arrancado a la tierra aún no formado durante un cataclismo cósmico. Basada en antiquísimos documentos arcaicos y en terribles investigaciones esotéricas realizadas en los archivos AKASHICOS de la Naturaleza, esa gran mártir del siglo pasado llamada H. P. Blavatsky, afirma en forma enfática que la luna es anterior a la tierra, es la MADRE de la tierra, es un mundo muerto. Durante el pasado Mahamvantara o Día Cósmico, la luna fue un mundo densamente poblado, lleno de sol y de vida. Considerando los acontecimientos lunares y terrestres desde este ángulo cósmico, no se equivoca H.P. Blavatsky. Ahora bien, en relación con su satélite, la tierra tiene una responsabilidad que aparece única en el Sistema Solar de ORS. Nuestro afligido mundo parece que soporta diez veces más que el sol. La masa total de todos los planetas de todo el sistema solar es sólo un ochocientos habo de la propia masa del sol, pero la masa de la luna es nada menos que un ochentavo de la tierra. No sólo por la masa lunar en sí misma está nuestro mundo agobiado, sino también por la distancia a que debe sostenerla. Sólo el anciano de los cielos, el viejo Saturno con sus resplandecientes anillos sostiene una luna grande a distancia semejante y ésta comparativamente es una pluma. Si comparamos a la tierra con un reloj diríamos que la luna es el péndulo y si comparamos con un barco, sería el lastre. Dondequiera que la energía motriz se aplica a un mecanismo cualquiera, alguna clase de peso es indispensable para suavizar y acentuar la fuerza animadora y para impedir que el todo se precipite en el espacio. La luna actúa como mando mecánico para la tierra, igualando y administrando la energía solar. La luna sirve como tremendo equilibrador de pesos. Todos los líquidos de la tierra son controlados maravillosamente por la influencia lunar. La luna controla toda la mecánica de la naturaleza, la luna actúa sobre los líquidos incorpóreos e inorgánicos y también sobre los líquidos incorporados a la materia orgánica. La luna controla el crecimiento de las plantas, ejerce influencia sobre los fluidos sexuales, regula el flujo menstrual de la mujer, gobierna la concepción de todas las criaturas, etc. Todo cuanto sucede aquí se debe a la influencia lunar, todos los múltiples procesos de la vida orgánica son lunares. También lo son los variados procesos del pensar, sentir y obrar de todas las gentes, todos los vicios de las muchedumbres, todas las guerras, odios, envidias, ambiciones y toda clase de degeneraciones.

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La luna como tenebroso vampiro nocturno, succiona la sensible película orgánica que cubre el planeta en que vivimos. El pobre bípedo intelectual carga fatalmente la luna dentro de sí, le lleva en el ego y en los cuerpos protoplasmáticos lunares. Toda la mecánica de la tierra está gobernada por la luna, y el animal racional, desafortunadamente no es más que una máquina. Únicamente mediante la REVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA podemos liberarnos absolutamente de la mecánica lunar. Las muchedumbres lunares crucificaron al Cristo, envenenaron al Budha, encarcelaron y calumniaron a Cagliostro, dieron veneno a Milarepa, quemaron a Juana de Arco, traicionaron al Omnicósmico Avatara Ashiata Shiemaha, destruyendo su obra, etc. Ahora Tirios y Troyanos están adquiriendo experiencia en materia de alunizaje, repitiendo por ley de recurrencia, el mismo sistema de la TORRE DE BABEL, el absurdo sistema de cohetes cósmicos. El sistema de cohetes es violatorio de Ley. Tradiciones antiquísimas dicen que los titanes atlantes quisieron asaltar al cielo mediante el mismo sistema y fueron fulminados por el rayo terrible de la justicia Cósmica. Naves extraterrestres tripuladas por gentes de otros mundos, sería lo indicado, pero exige un esfuerzo mayor y es ostensible que los terrícolas odian mortalmente cualquier sistema de regeneración radical. Reducir a polvo el yo psicológico, hacer méritos, eliminar las guerras, abolir fronteras, etc. resulta abominación para el bípedo racional y es obvio que estas son las condiciones fundamentales de la navegación cósmica. Cualquier HUMANIDAD PLANETARIA QUE LLENE ESTOS REQUISITOS, RECIBE ESTAS NAVES (los mal llamados platillos voladores). Nosotros los terrícolas de este siglo estamos ahora al final de una nueva encrucijada, el encuentro personal con los SABIOS EXTRATERRESTRES se hace inevitable. Tal evento histórico podría realizarse en Selene o en Marte. En todo caso los hechos hablarán por sí solos. Ya llegará el momento de escuchar condiciones. Estamos ante el dilema del SER o NO SER de la Filosofía. La elección descansa en el hombre mismo. Pero la responsabilidad inicial descansa sobre los hombros de LOS LIDERES ESPIRITUALES DE TODO EL MUNDO. Estas afirmaciones en otros tiempos habrían causado risa, pero ahora todo es diferente. Es ostensible que se inventarán cohetes cósmicos cada vez más poderosos y que mucha gente viajará a la luna en las futuras décadas La noche lunar, de cerca de catorce días consecutivos, es evidente que dará a los turistas un espectáculo maravilloso.

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La atmósfera lunar, negada enfáticamente por los astrónomos, existe en verdad, aunque en forma muy enrarecida. Es indubitable que la NO EXISTENCIA de una atmósfera lunar igual a la terrestre, realmente no es óbice para que nuestro vecino satélite posea una cierta IONOSFERA. Resulta ostensible que el campo ionosférico lunar posee poco espesor, permitiendo, sin embargo, la producción de fenómenos luminosos de naturaleza termoeléctrica, que pueden explicar por sí solos la aparición de manchas variables y de puntos de gran luminosidad o brillo, observables en las noches de luna llena. La descomposición de los electrones y de los iones en positrones y “negatrones” o antipositrones, es evidente que nos acerca al conocimiento íntimo de esas maravillosas zonas electromagnéticas, de gran conductibilidad eléctrica. La atmósfera lunar, muy tenue o muy rala, podrá ser mejorada artificialmente con medios y procedimientos científicos adecuados. Es ostensible y manifiesto que la luna es un mundo muerto, un cadáver cósmico. Resulta ridícula aquella afirmación de que la luna es un mundo en nacimiento, o que es un pedazo de la tierra lanzado al espacio. Resulta evidente que en algunos lugares muy remotos de la corteza lunar aún existen residuos muy incipientes de vida vegetal y animal. Bajo el subsuelo lunar existe, en algunos lugares, posibilidades de agua. Aquel puente de que nos habla Keyhoe, cuya observación atribuye a Juan J.C. Neil, editor en ciencia del periódico Herald Tribune, fue puesto por criaturas inteligentes. No es pues un simple fenómeno natural. La luna es el satélite de la tierra exclusivamente dentro de la mecánica celeste. Considerando esto desde un punto de vista más filosófico, podemos y hasta debemos enfatizar la idea de que la tierra es el satélite de la luna, tomando en cuenta toda esa poderosa influencia lunar ejercida sobre la tierra, que antes mencionamos. La luna, como cualquier mundo del espacio infinito, nació, evolucionó, involucionó y murió. Fue un planeta vivo en el pasado día Cósmico, entonces tuvo rica vida mineral, vegetal, animal y humana. La luna es la madre de la tierra y gira incesantemente alrededor de su hija como si fuera en verdad un satélite. La luna es pues, quien representa el papel principal y de mayor importancia, tanto en la formación de la tierra misma, como en lo referente a poblarla de seres. Es indudable que la luna madre, al exhalar su último aliento, transfirió a su hija (la tierra) todos sus poderes vitales. Bajo el subsuelo lunar, podrán los arqueólogos descubrir ruinas de gigantescas ciudades que otrora existieron en el pasado Mahamvantara. Cualquier JIVANMUKTA o MAHATMA podrá verificar por sí mismo, precedentes manifestaciones en el mundo lunar. Es ostensible que la luna fue en otros tiempos la morada de siete razas humanas, las cuales tuvieron sus períodos de evolución e involución.

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De acuerdo con la sabia ley de recurrencia que se procesa siempre en TODOS LOS MUNDOS, es obvio que la primera raza selenita humana fue una generación gigante. Basados en esa citada Ley, podemos comprender sin mucha dificultad, que las últimas familias de Selene fueron liliputienses, demasiado pequeñas de estatura. Es incuestionable el regreso involucionante de la humanidad selenita hasta el estado germinal primitivo. El reposo de los gérmenes elementales durante el Gran Pralaya, es de hecho un axioma de la sabiduría Antigua. La Ley del Eterno Retorno hizo posible el desarrollo de los gérmenes elementales de la vida. La Ley de Recurrencia repitió todo el proceso evolucionante e involucionante de tales gérmenes lunares aquí en el planeta tierra. Si todo se repite, es indubitable que toda la historia de la humanidad terrícola es una repetición en el tiempo de todos los anales de Selene. En el futuro remoto la humanidad terrestre habrá regresado al estado germinal elemental primitivo, entonces la tierra será una nueva luna y un nuevo planeta recibirá la herencia de la tierra. Cuando esto suceda, la actual luna habrá completado su lento proceso de desintegración. De acuerdo con la Ley de las Polaridades, si la luna ejerce su influencia negativa, necesariamente tiene que existir otro astro que irradie su fuerza positiva. Este astro es el Sol. El Sol físico tridimensional es sólo el vehículo de acción del SOL ESPIRITUAL. Todas las religiones arcaicas rindieron al Sol culto y construían sus templos con su fachada principal de cara hacia el oriente, hacia donde nace el sol. Es admirable cómo se mueve el astro rey entre las innumerables estrellas del espacio infinito y con relación a los mundos más cercanos, lo hace a la velocidad de 20 kilómetros por segundo. En el centro de la Vía Láctea, el sol gira con una velocidad verdaderamente asombrosa, a razón de 270 kilómetros por segundo. Este movimiento arrastra a la tierra y todo el sistema solar. Ciertamente está situado a unos 3.000 años-luz del centro, que le coloca a un tercio de la distancia entre el centro de la galaxia y uno de sus extremos. El Sistema solar de ORS, incluye muchos y variados objetos dentro de su seno. Alrededor del sol giran en órbita nueve planetas gobernados por seres inefables. Treinta y un satélites conocidos, miles de asteroides y cometas y muchos millones de partículas meteóricas. A pesar de su número y la enorme masa cósmica que todos estos cuerpos representan, aunque parezca increíble, más del 99% de la materia del sistema solar de ORS está totalmente reconcentrada en el sol.

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Realmente el astro rey es el corazón del sistema solar de ORS. Es el Templo Corazón del Sol. El tremendo y espantoso principio conducen al INICIADO hasta el vestíbulo de la Sabiduría. Un estrecho camino conducirá al visitante hasta el TEMPLO CORAZÓN donde moran terribles los siete CHOANES. En el corazón del sol palpita intensamente toda la vida del sistema solar de ORS. La fuerza de gravitación del sol mantiene dentro de sus órbitas mecánicas del sistema solar. Toda la mecánica del sistema solar marcha de acuerdo con la Gran Ley. Las órbitas concentradas en los planetas que giran danzando alrededor del sol entre las Grandes Sinfonías del Diapasón Cósmico, están sabiamente relacionadas de acuerdo con la Ley de Bode. El sistema solar de ORS, visto desde lejos, parece un hombre caminando a través del inalterable infinito. Realmente el sistema solar de ORS, es una criatura Cósmica, viviente, que nació hace muchos millones de años en la NOVENA ESFERA. Todos los hombres somos semejantes en diseño y constitución, de igual modo sucede lo mismo en todos los soles del espacio infinito. LO QUE DISTINGUE A LOS HOMBRES, UNOS DE OTROS, ES SU GRADO DE CONCIENCIA. Luz y conciencia son en el fondo un mismo fenómeno. Luz y conciencia obedecen a las mismas leyes, creciendo o menguando en la misma forma. Para que un hombre sea plenamente consciente de sí mismo, todas las partes deben hacerse conscientes. Para que un sol se haga plenamente radiante, todos sus planetas, sus órganos cósmicos, deben ser plenamente radiantes. LA TAREA DE TODO UNIVERSO Y TODO SER, DESDE EL GIGANTESCO SOL HASTA LA INSIGNIFICANTE CÉLULA, ES DESPERTAR CONCIENCIA. El sistema solar de ORS se hará más y más resplandeciente, conforme cada uno de sus mundos, conforme cada persona, cada célula viva, vaya despertando conciencia. Las gentes comunes y corrientes, creen que el sol es una bola de fuego incandescente. Cierto científico por allí supone que el sol es una nube de helio también en un estado incandescente, y si eso fuera así, entonces los planetas del sistema solar caerían fuera de órbita, no gravitarían jamás alrededor del mismo. Este solo hecho nos está indicando con toda claridad de que se trata de un sol físico. Otros suponen que es como una gran hoguera, que cuando más cerca esté uno, más expuesto está a quemarse. Entonces surge la siguiente pregunta: ¿Por qué entonces, mientras más elevada sea una montaña, más baja es la temperatura, al punto que los nevados son permanentes? Suba alguien a la estratosfera y verá qué tan intenso es el frío. En los espacios interplanetarios la temperatura llega a los 120 grados bajo cero. ¿Dónde está, pues, la explicación de este enigma? El mismo tendremos que buscar en la atmósfera de cada planeta. En el caso del planeta tierra, la camada superior de la

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atmósfera terrestre es la que se encarga de analizar y descomponer los rayos solares en LUZ, CALOR, COLOR Y SONIDO, que es, en última instancia, lo que nosotros recibimos. En el espacio libre de la atmósfera, viajan en su manifestación original los rayos solares. El sol es sumamente rico en minas de uranio, de radium, de cobalto, etc. y como es tan inmenso, es claro que la radiación de sus minas es también fuerte, muy poderosa. La suma total de tantas minas produce irradiaciones tremendas, es decir, todas las irradiaciones, toda la energía atómica que viene de las minas, atraviesa el espacio interplanetario y al llegar a la atmósfera terrestre entonces se produce la transformación tan indispensable para dar vida a lo creado. Muchos astrónomos se distraen estudiando la aureola del sol, la corola. Ellos piensan que esa corola debe ser una masa física, material, una masa densa. La corola del sol es una especie de aureola boreal formada por la misma electricidad y magnetismo de aquel astro. Dentro del esoterismo hay instrumentos maravillosos para la investigación de la vida en el espacio infinito. El cuerpo astral, llamado también el EIDOLON, le permite a una persona consciente viajar de un planeta a otro. Con este Vehículo Sideral, se transportan los maestros al astro rey y a otros planetas, por lo tanto, los conocen muy bien y saben cómo se desenvuelve la vida en cada uno. El Sol es un mundo gigantesco, enorme, muchísimas veces mayor, repetimos, que todos los planetas del sistema solar juntos. Tiene rica vida mineral, vegetal, animal y humana. Tiene elevadísimas cordilleras, tiene sus polos norte y sur llenos de hielo, enormes y profundos mares, selvas extraordinarias, etc. Aunque parece increíble, hay lugares en el sol donde uno podría morirse de frío, montañas inmensas cubiertas de nieve. También existen climas templados muy agradables y climas cálidos. Las costas, por ejemplo, son muy calientes. Existe un mar muy profundo, muy gigantesco, muchísimo mayor que el planeta tierra, claro, proporcionalmente al tamaño de ese gran mundo. Los habitantes del sol son personas de una estatura más o menos parecida a la de los seres humanos del planeta tierra, empero son cuerpos armoniosos, perfectos, hombres y mujeres viven en un estado de armonía insuperable. Los habitantes del sol no viven en ciudades, ellos consideran absurdo el hecho de formar ciudades, ya que esta forma de vida es dañosa y perjudicial en alto grado. En las ciudades, los seres humanos vivimos unos sobre otros en edificios de varios pisos; pegado el uno contra el otro, entre el humo de las fábricas y de los automóviles, etc. Por tal motivo, los habitantes del sol jamás cometerían el desatino de vivir en las ciudades; ellos viven normalmente en los campos; sin embargo, tienen sus villas donde hacen investigaciones de tipo científico. Para nosotros esto significa retraso, pero si tomamos en cuenta que en sus cosas disfrutan de todas las comodidades y disponen de medios de locomoción superiores a

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los nuestros, ya no nos parecerá extraño su forma de vida. En laboratorios, ellos investigan, no sólo los mundos de este sistema solar, sino de otros sistemas solares. Tienen equipos extraordinarios, parecidos al Telescopio, llamados TESCOHANOS, miles de veces más poderosos, con los cuales estudian los mundos, a los que hacen expediciones con sus naves cósmicas, no sin antes trazar complicados cálculos matemáticos. Ellos tienen todas las facultades maravillosamente desarrolladas. No ignoran el estado desastroso en que se encuentra nuestro planeta tierra; lamentan el estado en que nos encontramos y desean lo mejor para nuestro mundo. Ellos no poseen el EGO, el YO PSICOLÓGICO, los millares de defectos de que nos enorgullecemos nosotros: la codicia, la mentira, la ira, la vanidad, la ambición, el deseo de conquista, de dominio sobre los demás, etc.

ATTE EI Instructor

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