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Desde la tienda

Jornada laboral En “Abarrotes Gaby”, abren a las ocho de la mañana y cierran a las seis de la tarde –que es el horario del mercado–. “La gente se adapta porque sabe que si no llega temprano, estará cerrado, igual que el mercado. Eso sí, el público tiene la certeza de que aquí la competencia es muy reñida, entonces encuentra mejores productos a mejores precios”. Y es que, según Antonio, es precisamente el precio de un mercado, lo que le conviene a la gente, porque a veces los locatarios bajan un ‘poquito’ el costo para ganar clientes; “afuera es más caro”, añade.

Otra historia Aunque ya no es tan frecuente, en ocasiones el globero –que recorre todo el mercado–, hace sonar su rechiflido –que crea un eco en la gran ‘bola’–, para llamar la atención de los niños y vender así sus esferas coloridas. Se para justo frente al local 94, donde Alejandra Ramírez Estrada atiende su miscelánea. “Yo tengo trabajando lo que tiene el mercado de vida; la tradición de nosotros viene de padres a hijos. Cuando éramos niños veníamos a vender con ellos.” Alejandra relata que sus papás fueron de los comerciantes fundadores del mercado. “Iniciaron con sus

Mi Negocio Septiembre Octubre 2014  

Revista especializada en el sector abarrotero, retail y canal mayorista