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Invasores

Les voy a contar mi historia, sobre personas que destruyeron un mundo hermoso, un mundo el cual habitaba, mi nombre es Tinya Lozada. Yo tenía tan solo 13 años cuando esto sucedió, yo me describiría como una persona que aparenta ser fuerte, cuando en realidad es más débil que el pétalo de una flor. Yo vivía en una familia extremadamente rica, no faltaba nada nunca, lo único que faltaba era la comunicación y el amor. Mi hermano Tyler era insoportable, pero lo amaba con todo mi corazón, como cualquier par de hermanos siempre peleábamos y terminábamos abrazados viendo televisión o jugando. Recuerdo muy bien el día en que todo esto comenzó, era un viernes 13, los 2 íbamos en la misma escuela “Country's Future” como siempre nos levantamos a las 7:25 nos arreglamos y bajamos a desayunar, nuestra querida madre Ariana nos estaba esperando en el comedor con un desayuno americano preparado por nuestro chef Pedro. Al terminar Jaime, el chofer sonó el claxon 2 veces mi hermano y yo sabíamos que era tiempo de irnos, nos despedimos de nuestra madre y nos fuimos. No les mentiré, nosotros éramos queridos por todos, yo sabía que eso que sentían por nosotros no era amor, era interés, pero seamos honestos ¿a quien no le gusta tener amigos? En el receso todo mundo me pedía dinero, a mi me gustaba ayudar a la gente y por eso les daba el dinero, solo que a veces se aprovechaban de eso. Al salir de la escuela no vimos nuestro carro y eso nos pareció extraño, ya que siempre era el primer carro, revisamos nuestro teléfono para ver si había pasado algo, si iba a venir mi mama mas tarde o algo así, y tal como dijimos había un mensaje de mama y 15 llamadas perdidas mi hermano y


yo sabíamos que teníamos problemas, el mensaje decía algo que llamo nuestra

atención: Este mensaje claramente nos sorprendió a mi hermano y a mí, porque nunca antes habíamos ido caminando a la casa, llegando a la casa vimos el portón principal cerrado, mi mama salió corriendo y nos dio un abrazo como si fuera el fin del mundo. Entramos a la casa y mama nos empezó a hablar: -¿Y cómo les fue en la escuela?-Yo la conocía muy bien, nos estaba tratando de ocultar algo, yo no era tonta, tal vez mi hermano si pero al ver como se comportaba tire todo lo que estaba en la mesa y le grite-¿Nos quieres ver la cara de tontos o qué? Se que pasa algo y no lo quieras ocultar, o de que era ese mensaje, ¿Solo porque Jaime no quería ir por nosotros o qué?-mi madre se enojo y me mando a la habitación, yo me fui enojada, golpee la pared, mi cama, las almohadas, todo, tenía una rabia de que no me dijera que había pasado. Tres horas después de mi berrinche subió mi mama y me dijo, -ya no está tu hermano aquí, te voy a decir...Solo te pido esto Tinya se discreta y sobre todo quiero que me jures que nunca se lo dirás a tu hermano-no sabía qué hacer, ¿qué era lo que me iba a decir?,

sentía

una

gran

responsabilidad-Si

mama,

te

lo

juro-dije

casi

tartamudeando. Después de esta noticia nada fue como antes, yo me había hecho una promesa salvar a mi hermano, cueste lo que cueste. Al día siguiente mi mama fue con todas las escoltas que teníamos a buscar comida, llego con muchísima comida yo la vi pálida, le pregunte-¿qué tienes mama?- le vi un brazo y note una mordida con sangre, rápidamente la saque de la casa.


-Mama ¿no has visto películas de zombies?-No ¿por?-Siempre que muerden a alguien se convierte en uno de ellos, tal vez sea solo un mito pero mientras tendrás que estar en un lugar donde no puedas estar cerca de mi hermano-no la vi del todo convencida, mientras empezamos a pelear se fue poniendo más pálida, se desmayo, yo vi que le pasaba ya estaba a punto de llorar cuando su cuerpo salto hacia mi intentando morderme corri a la casa me persiguió, por mi condición física llegue antes que ella, y también porque ella ya estaba muerta, mi hermano y yo no salimos después de ese susto hasta que vimos una luz, yo pensé que estábamos muertos pero no, era un camión militar, nos venia a salvar de la perdición en este mundo lleno de muertos. Al parecer todo iba mejorando, ojala que asi fuera para siempre.

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Magui Villa