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Escuchando canciones como “Renata”, “Despeinada” o “Molesta”, uno percibe que no hay tanta distancia entre esos cortes y algunas de tu etapa con Ilegales como pueda ser “El Piloto”. ¿Estás de acuerdo? Jorge: En Ilegales habíamos hecho puntualmente canciones retro como “La Fiesta”, “El Piloto”, “Al Borde” o “Como lo haces tú”, aunque en nuestra música siempre hubo un espíritu muy retro desde el principio. Si “El Piloto” hubiera salido en el año del twist creo que hubiera funcionado, aunque mis estructuras difieren de la fórmula al uso, dotando a la canción de una personalidad propia. ¿Hay opción de incluir esas composiciones remozándolas de alguna manera en tus próximos directos? Jorge: Creo que hay algunas canciones que sí que tendrían cabida. Esto nos va a permitir incrementar el repertorio. Nos van los combates largos que es donde los Magníficos se mueven mejor. Hay grupos que van en caída libre desde que empiezan la primera canción, pero a nosotros nos va realizar conciertos que tengan picos y valles, para rematar en una subida al Angliru.

“La violencia bien dirigida es un capital de alto valor” Me ha llamado la atención la adaptación de “Dieciséis Toneladas”, pura descriptiva minera astur. ¿Hay que entenderla como un homenaje a los mineros de tu tierra? Jorge: Es el momento de recuperar este tipo de canciones. Yo estoy muy de acuerdo con las reivindicaciones de los mineros y creo que era el momento de hacerles un homenaje, porque son un ejemplo para todos nosotros. Siempre han sido muy combativos pero pienso que ahora deberían serlo aún más, pese a que traten de debilitarles. Son victimas de esos perros de los negocios que nos están hundiendo y a los que daría un auténtico derechazo. En realidad muchas de tus letras, pese a su aspecto en ocasiones liviano, son realmente combativas y absolutamente vigentes hoy en día. Jorge: Cualquier disco de Ilegales es totalmente vigente hoy en día y letras como la de “Tiempo Nuevos, 36

Tiempos Salvajes” me dan la razón. Al empezar este proyecto mucha gente ha pensado que reniego de aquella época y para nada. Es más, como decía antes, por eso ahora vamos a incluir algunas canciones de las más retro, no todas porque en directo parecería que nos queremos salir por la tangente cuando no es así. Jorge, tu siempre te has caracterizado por ser un tipo violentamente reaccionario. ¿Cómo solucionarías todos los males que azotan a nuestro país? Jorge: Lo solucionaria enviando a un montón de directores de banca a la cárcel, congelando sus cuentas previamente, mandando a prisión preventiva a un montón de gente, el listado sería realmente amplío, y realizando juicios sumarísimos lo antes posible contra los culpables. Dejaría caer a la banca, pidiendo responsabilidades por supuesto, y devolviendo a los injustamente perjudicados sus pérdidas. Y para nada recortaría de nuestros impuestos para seguridad social y educación. Además creo que todo es mentira. Hay dinero pero se lo están quedando esta gente en el marco de una estafa de carácter global. Tenemos un gobierno de canallas que es algo que creo que no se le escapa a nadie. Por otro lado me parece curioso que ya las grandes fortunas empiecen a comentar que quieren pagar más impuestos, eso es porque ven la posibilidad de que les corten el cuello, como ocurrió tiempo atrás en Rusia. Reivindico la guillotina, ese gran invento. Para acabar me gustaría que me hablaras de la actitud del público con este nuevo proyecto. ¿Cómo está siendo el recibimiento del público hasta la fecha? Jorge: El cambio de sonido del primer disco respecto a Ilegales se buscó premeditadamente. Si hubiéramos editado “El Guateque del Hombre Lobo” primero, creo que la gente hubiera pensado que no éramos capaces de asumir estilos totalmente diferentes. Lo que hicimos fue demostrar que podíamos hacer un bolero o un cha-cha-chá. En los conciertos la reacción del público suele ser muy buena. Estamos consiguiendo que mucha gente a la que no le gustaban Ilegales se den cuenta de que aquéllas canciones sí decían algo. No es solo “Soy un macarra, soy un hortera”, sino que habla de mirarse a un espejo y reconocerse, dicho de una manera un poco críptica. Es más, desde que salió aquel disco es la primera vez que todas las señoras del barrio me respetan, incluso me paran para decirme que sí que es verdad que sé cantar. Antes me miraban como a un apestado.

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