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Sí pero No

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bservamos relativamente estupefactos con el transcurso de los años como un curioso fenómeno se sucede alrededor de ésta pequeña y humilde publicación llamada “El Giradiscos”; algo que suponemos, mejor dicho sabemos a ciencia cierta, es extensible al resto de medios de comunicación que están intentando sobrevivir en el cada vez más enrarecido ambiente musical. El fenómeno en cuestión tiene su punto de origen en la lluvia de correos con noticias que llenan cada día la carpeta de e-mails de nuestros ordenadores, con el objeto de darnos debida cuenta de las novedades de grupos de lo más diverso; yendo desde aquellos que se presentan amparados por el caché que da contar con el apoyo de oficinas de management y promoción, así como de multinacionales, para ofrecerse a aparecer en nuestro medio, hasta bandas que tirando de la humilde autofinanciación piden de manera informal una oportunidad para escuchar su material y juzgar si sus canciones son dignas de aparecer o no. Hasta ahí todo va bien, pues el objeto de una revista/web musical no es otro que el de hacer la debida criba a la hora de hablar de bandas relativamente interesantes. El problema de fondo se genera cuando uno se da cuenta de que el interés, por momentos desmedido y hasta agobiante, que en ocasiones ponen ciertas agencias de comunicación a la hora de colocar a sus pupilos en tus páginas, no es exactamente el mismo que cuando eres tú el que exige un mínimo de apoyo y comprensión para tu medio, ya sea en el ámbito publicitario, con el objeto de obtener una mínima aportación para sufragar los gastos de mantenimiento que se generan, o en el supuesto de requerir una hora con artistas de determinada repercusión, simplemente con la intención de realizar una entrevista con sesión fotográfica cuyo resultado final pueda ser mínimamente digno e interesante. En esos dos supuestos, casi todo el mundo te apelará al problema de la crisis y a la dificultad de organizar una jornada de promoción por esto u aquello, dejándote en la mayoría de casos con el culo al aire. Afortunadamente por el camino te encuentras sanas excepciones, pero lo predominante es lo arriba relatado. Algo tan triste como cierto que invita a pensar que quizás en ciertos aspectos de la música de éste país, tenemos lo que nos merecemos; que no es ni más ni menos que una mala organización y un estructura endémicamente frágil y caduca, donde lo que interesa no es hacer las cosas bien, sino hacer muchas entrevistas con las mismas fotos de promo y las mismas respuestas ante formularios que se nota a la legua que están pensados con la hoja, también de promo, en mano y no con el corazón de quien disfruta hablando de pop y rock. Porque sí, lo que gusta es que hablen de los grupos en muchos sitios, aunque sea sin pasión y recurriendo a lugares comunes, pero ya no tanto que las cosas se hagan como debieran. Es decir, relativamente bien y con mimo. En fin. Que sí pero no. << Por: El Giradiscos

Dirección:

Fotografía:

Javier González (javi@elgiradiscos.com) Rubén López (ruben@elgiradiscos.com) Alberto Vicente (alberto_vicente@elgiradiscos.com)

Iván González (contacto@elgiradiscos.com)

Redactores: Javier González (javi@elgiradiscos.com) Rubén López (ruben@elgiradiscos.com) Alberto Vicente (alberto_vicente@elgiradiscos.com) Jorge Bravo (jorinxs@hotmail.com) Kepa Arbizu (kepaam@hotmail.com) Carlos Bouza (sister_lovers@hotmail.com) Cristina Pascual (cpllama81@gmail.com)

Diseño corporativo José David López (josedavidcreativo@gmail.com)

Mantenimiento Web Rubén López (ruben@elgiradiscos.com)

Contacto Publicidad: publicidad@elgiradiscos.com

Contacto Lectores: editorial@elgiradiscos.com

Han colaborado: Sara Iñiguez y Marta Guijarro

Diseño Gráfico y Maquetación: Alberto Vicente (alberto_vicente@elgiradiscos.com)

www.elgiradiscos.com C/ Geranios Nº 66. Urbanización Monte Hermoso CP 28510. Campo Real. Madrid


Entrevista a: Sr.

Chinarro Págs: 26-30

Reportaje:

Phil Ochs “La historia más triste del Folk” Págs: 40-43

Entrevistas: Sefo (José Barragán) Págs: 14-16 Niños Mutantes Págs: 18-20 Kike Turrón Págs: 36-39

Editorial:

Pág: 2

Noticias:

Págs: 4-5

Reportaje: Estación Sonora

Págs: 10-13

Conciertos:

Págs: 21-25

Discos:

Págs: 31-35

Libros/Cine:

Págs: 48-49

Melomanía:

Págs: 52-53

Stay

Entrevista a:

L. A. Idealipsticks Tachenko

Págs: 6-8 Págs: 44-47 Págs: 50-51


El Low Cost 2013 da por cerrado su cartel con grandes novedades La edición 2013 del Low Cost Festival (26, 27 y 28 de Julio) tira la casa por la ventana anunciando como novedades la incorporación de Portishead, Glasvegas, Simian Mobile Disco Dj Set, Headbirds, Gomad & Monster! y Les Castizo, configurando así uno de los carteles más competitivos y atractivos de las citas veraniegas nacionales. A través de la inclusión de grupos internacionales y nacionales de gran actualidad (Two Door Cinema Club, !!!, Lori Meyers, Dorian…) y otros de larga trayectoria (Belle and Sebastian, Love of Lesbian, Mendetz…), la organización celebra su quinto aniversario con el objetivo de consolidar su festival como cita ineludible en la agenda musical europea y nacional, configurando una fórmula ganadora basada en vatios de música electrónica, rock and roll y conciertos exclusivos (Portishead y Love of Lesbian), que se une a sus ya tradicionales estrategias: reducido precio, sol, playa e inmensa oferta de alojamientos. Así que sólo queda decir, “nos vemos en Benidorm”. RLS

Particulares presentan su nuevo disco “Tiempos Mejóres” De la mano de El Giradiscos.com, nos complace presentar este concierto en la madrileña sala Costello. La banda de Pepe Curioni, o lo que es lo mismo Particulares, presentarán esa noche su nuevo y flamante disco “Tiempos Mejores”. Hace un mes hicieron lo propio en la sala Cuarta Pared, en formato acústico. Un concierto que dejó muy buen sabor de boca entre todos los asistentes. Ahora toca desplegar todo su potencial y mostrarnos las canciones tal como suenan en su nuevo disco. Recordamos que ha estado producido por Toni Brunet y que ha contado entre otros de la ayuda de Sergio Makaroff, aportando sus ingeniosas letras. Nos vemos en Costello el próximo miércoles día 29 de mayo. A.V.

Nuevo disco de Franz Ferdinand en agosto indiescabreados @indiescabreados Nos mola la Ley Wert porque es retro. Remate Canta Hondo (Remate) @rematemusic Hoy podría componer una canción de las buenas titulada Quiero cantar en una iglesia presbiteriana Ale Acosta (Fuel Fandango) @aleacostamusic Hoy he batido el récord: 11 entrevistas seguidas. Jose Chino (Supersubmarina) @ChinoSuperSub No hay nada como trabajar en canciones nuevas : ) es muy emocionante, te cambia por completo el día. Alberto Jimenez (Miss Caffeina) @albertocaffeina Me da mucho miedo la gente que en su facebook solo tiene fotos con famosos. David Summers @DavidSummersHG Escucho “La carretera” en la voz de Antonio Vega, y me elevo del suelo...era un dios. Pachi Garcia Alis (Alis) @alispachigarcia Atardecer, playa, paseo, Bon Iver. Perfecto Iván ferreiro @ivanferreiro Hoy empezamos a trabajar con @noplaces @amaroferreiro @Xavimole y #PabloNovoa Temas nuevos, disco nuevo. Muchas ganas... Coque Malla @Coque_Malla Pues señoras y señores, arrancamos la gira... Para esto vivo yo, para este momento trabajo. Zahara @zaharapop el aquarius de naranja sabe un 80% más a medicina si lo echas en un vaso en lugar de si lo bebes desde la lata. Davile Matellán @davilematellan Eres la estrofa alegre de todas mis canciones tristes.

Por fin conocemos la fecha de publicación del cuarto trabajo de los escoceses Franz Ferdinand, “Right thoughts, Right words, Right actions”. El día marcado desde ya en rojo en nuestro calendario es el 26 de agosto. Tras sorprendernos en el año 2004 con un disco debut que rápidamente tomó el calificativo de “imprescindible”, la banda liderada por Alex Kapranos se convirtió en una de las abanderadas del movimiento post rock nacido a inicio de siglo, que partiendo de la tradición e influencia de los grandes grupos de los 50 últimos años (The Kinks, The Who, The Beatles, Talking Heads…), acabó configurando un nuevo subgénero basado en ritmos y cambios vertiginosos, sonidos radiofónicos e introducción de sintes (The Strokes, Arctic Monkeys, Bloc Party…). Por ello, tras la sorpresa que nos generó su cambio electrónico con “Tonight: Franz Ferdinand” (2009), hemos estado esperando cuatro largo años para conocer cuál será la nueva vía musical a seguir por la banda de Glasgow. Siendo a día de hoy nuestra única pista las declaraciones de su líder, que comenta que el sonido del disco puede definirse como la lucha entre “El intelecto contra el alma, tocado por alguna banda estúpida”. RLS


EDITORS publicará nuevo disco, “The weight of your love”, el próximo 1 de Julio. Para calentar motores, la banda de Birmingham acaba de presentar “A ton of love”, un tema que devuelve el protagonismo a las guitarras, bajos y percusiones. Tras el experimento electrónico que significó “In this light and on this evening” (2009), recogido por unos medios como un disco revolucionario y por otros como un intento fallido, la banda liderada por Tom Smith ha decidido romper su prolongado silencio buscando acomodo entre los sintes y el rock que los hizo conocidos hace ya diez años. Comienza la cuenta atrás. PET SHOP BOYS presenta “Axis”, adelanto de su nuevo trabajo “Electric”. Tras casi más de tres décadas de trayectoria, Neil Tennant y Christopher Sean han decidido afrontar nuevos retos alejados de su tradicional discográfica Parlophone. Por ello, la publicación de su decimosegundo álbum, “Electric”, está levantando mucha expectación. Para despejar preguntas y hacer la espera más corta, el dúo nos trae “Axis”, una canción cargada de sonidos electrónicos y ritmos afilados, que promete convertirse en uno los hits discotequeros del presente año, pues devuelve a unos Pet Shop Boys cargados de energía, nuevos retos y sorpresas. El 15 de julio saldremos de dudas. “Lobotomizados”, anticipo de “Montaña Rusa”, lo nuevo de SECOND Desde hace unos días puede escucharse a través de las distintas plataformas “Lobotomizados”, la primera de las canciones que llega procedente de “Montaña Rusa”, el que en unos meses será el nuevo disco de Second. Una canción que presenta un claro regusto ochentero donde es patente la habitual dosis de elegancia del grupo murciano a la que en ésta ocasión han añadido un ápice de crítica social relativamente novedoso hasta la fecha; suponiendo otra novedad el hecho venir acompañada por un video en el que participan algunos seguidores de la banda que fueron invitados a participar en el mismo a través de redes sociales. Sin lugar a dudas un interesante anticipo de un trabajo que esperamos con suma impaciencia. “Where you stand” será el nombre del nuevo disco de TRAVIS. Tras cinco años de silencio, los escoceses Travis presentan el videoclip de la canción que dará nombre a su nuevo disco, séptimo en su discografía, “Where you stand”; canción cargada de sentimiento y belleza que ha contado con la colaboración de la cantautora londinense Holly Partridge. Aunque el single ya se puede descargar en iTunes, el disco no llegará a nuestras manos hasta el 19 de agosto, así que habrá que esperar para conocer si la banda de Francis Healy sigue apostando por la emotividad que los ha alzado a los altares del pop, o decide introducir novedades.

BEADY EYE sigue descubriendo canciones que se incluirán en su segundo trabajo, “BE”. Tras el estreno de “Flick of the finger”, la banda liderada por Liam Gallagher, acaba de presentar “Second bite of the Apple”, un tema cadencioso y elegante que recurre a instrumentos de vientos, así como a melodías y ritmos que tienen paralelos con algunas de las canciones que Oasis grabó en nuestra memoria años atrás. La formación londinesa, que quiere recuperar la esencia del brit-pop, publicará su nuevo álbum el próximo 10 de junio, marcando así una de las fechas más esperadas del presente curso musical. Por fin podemos escuchar “Alien Days”, lo nuevo de MGMT. Existe mucha expectación por ver que encierra el nuevo disco de Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser. La banda que dinamitó el año 2008 con su disco “Oracular Spectacular” y especialmente con su tema “Kids”, se ha convertido en referente tanto de la nueva oleada de música electro-pop, como excelente ejemplo del acercamiento y fusión entre rock, psicodelia y sintes, como bien confirmó su segundo (y en gran parte incomprendido) trabajo “Congratulations” (2010). La banda estadounidense muestra con “Alien Days” que está preparada para sorprendernos de nuevo, publicando un tema dream-pop, que según su cantante, Andrew VanWyngarden, puede ser definido como la sensación que genera “un parásito cuando está en tu cabeza y controla todo”. Muy psicodélico. El nuevo disco de MALA RODRÍGUEZ se publicará el próximo 18 de Junio. “Bruja” será el título del disco que en poco menos de un mes publicará la jerezana Mala Rodríguez; un trabajo que hará el número cinco dentro de su particular discografía y cuyo single de adelanto, “Cajas de Madera”, puede escucharse desde días atrás a través de radios e internet. Una composición que en este caso viene acompañada por otras dos canciones que presumiblemente también formarán parte del álbum como serán “Quién manda” y “La Rata”, cortes que parecen anticipar un trabajo visceral y convulso que claman por una revolución tan necesaria como acorde con los días que nos ha tocado vivir. “Dentro de la luz”, lo nuevo de STANDSTILL, encara la recta final previa a su publicación. Y es que este 28 de mayo saldremos de cuentas para tener en nuestras manos uno de los discos nacionales más esperados del año. Pues con siete trabajos a las espaldas, este “octavo pasajero” (cuarto cantado en castellano) promete ser el que los consolide en los altares del indie español; ya que el estreno en Radio 3 de tres de las canciones que conforman el mismo (“Que no acabe el día”, “Adiós, madre, cuídate” y “¿Puedo pedir?”), nos han transmitido muy buenas vibraciones. Recordamos que “Dentro de la luz” ha sido autoproducido por el sello de la banda y autofinanciado vía crowfunding por sus fans, así como se plasmará en directo en algunos de los festivales nacionales más importantes de nuestro país: Low Cost, BBK, Arenal Sound, DCode…

Opinión: amados, Muchos son los ll s pocos los elegido La semana pasada me invitaron a dar una charla en la facultad de periodismo smo de la Complutense de Madrid. La charla en cuestión se llama: “No hay música sin músicos: vocación y profesión en tiempos de incertidumbre”. Por supuesto acepté gustosa, ya que eso de hablar y hacer cosas nuevas, me divierte. Cuando oí el título, automáticamente comencé a pensar en la palabra vocación. Vocación viene de” llamada”. “Multi autem sunt vocati, pauci vero electi”, parece que dijo Jesús. Muchos son los llamados. Llamados. Cuando eres músico, naces así. Tú no lo eliges. Simplemente tienes que hacerlo. Hacer música significa la vida. No hacerla, significa, sencillamente, la muerte. No es una elección, no tiene nada que ver con el libre albedrío. No tiene nada que ver con el resultado. Tiene que ver con la vida. Tú no eliges la música, ella te elige a ti. Recuerdas las canciones que sonaban en la radio cuando tenías un año, sabes cosas de música que nunca has estudiado, comienzas a escuchar canciones que te hacen despertar, que te hacen recordar quién eres, y necesitas para seguir viviendo, que otros escuchen las tuyas. Es importante que la gente entienda este concepto. Cuando alguien se pasa 24 horas al día pensando en música, cuando en los bares estás siempre con una oreja puesta en la conversación y la otra siempre en la música que está sonando. Cuando terminar de escribir una canción y grabarla, te recuerda que estás vivo y que estás aquí. Cuando no te editan los discos una y otra vez, pero tú sigues haciendo discos tengas treinta, cuarenta o cincuenta, mientras todos tus contemporáneos tienen trabajos que les dan seguridad, lo único que te da seguridad a ti es poder tener dedos para tocar y cuerdas vocales para cantar, y “eso” que se tiene, eso que se podría llamar talento, para escribir. Hay gente que lo confunde con falta de responsabilidad. Yo lo llamo la responsabilidad más grande que se puede tener. Porque dejas todo de lado, sencillamente, para seguir la llamada. ¿Seguridad? Olvídate de eso. Si entras en este paradigma, la seguridad no existe. Porque no existe la fórmula que te garantice el éxito, y por eso mismo, muchos van quedando en el camino (pocos los elegidos). Unos lo “intentan” durante unos años, si ven que no les da resultado, buscan un trabajo. Intentar. Que palabra más fea. En la palabra intentar, tal y como la usamos, va implícita la falta de fe. Los chamanes mejicanos la usan mejor. Dicen “hacer el intento”. Hacer el intento es como el jinete que lanza su corazón por encima de la valla antes de saltar. Mi corazón ya está al otro lado de la valla. Lo está desde hace años. Y cuando dejas de plantearte qué te va a pasar, y sólo te planteas qué canción voy a hacer, se pone en marcha una fuerza superior que te va llevando. No puede existir aquí la prisa. Hay que, sencillamente, entregarlo todo. Y cuando digo todo, me refiero a todo. Te entregas. Y entonces pasas de ser músico, a ser música. Entiendo perfectamente que no todos puedan o quieran entregarse así, por eso, mientras la música forma parte de muchos como afición, muy pocos son los que tienen vocación. ¿Alguien en este mundo habría sido capaz de meter a Keith Moon a trabajar en un banco, en una tienda o en una fábrica? Creo que no. Y gracias a eso, a que “estaba como una cabra”, los cuerdos tenemos los discos de los Who. ¿No? En este país, por mucho que os digan lo contrario, nunca se ha entendido bien esto de la vocación. Muchos leerán esto y se sonreirán, pero cuantas veces os han dicho: “¿A qué te dedicas?”, y tú, “a la música”, a lo que te responden, ”pero eso es muy difícil ¿no?” ¿Difícil? Sí….bueno, no… Y ya no sabes qué carajo contestarle, porque te lo pregunta desde la mente. Y tú vives en el corazón. Así que cuando alguien piense que los músicos son unos tipos con suerte, si, es verdad. Pero la próxima vez que lo piense, que piense en los Rolling Stones, y también en el violinista que está en el metro a las ocho de la mañana. Porque ha entregado su vida a eso tan indescriptible, grande, increíble, glorioso y poderoso que es la música.

>> Por Sara Iñiguez


Un año después de la publicación de “Slntflm”, L.A., el proyecto tras el que se esconde la figura del músico mallorquín Luis Albert Segura, están de vuelta con nuevo disco bajo el brazo. Su título es “Dualize”, y en su interior se encierra un trabajo de aspecto luminoso a la par que relativamente reconocible respecto a sus habituales postulados sonoros, siempre cercanos a las influencias de la música anglosajona de épocas pasadas. Aunque aderezados en éste caso con un carácter experimental donde ganan peso unas ambientaciones marcadamente ochenteras repletas de gusto que a buen seguro harán esbozar una sonrisa a los oyentes más veteranos del músico balear, por representar un pequeño guiño a algunas de las películas míticas de la cartelera de los años ochenta.

Entrevista con:

L.A.

H

ace alrededor de un año publicaste “Slntflm”, un trabajo que calificaste como de una “vuelta a tu infancia”. ¿Qué valoración haces del mismo con la perspectiva que da el tiempo?

La verdad es que fue nuestro segundo trabajo con Universal y también el segundo conocido por parte del gran público. Le tengo un cariño muy especial, hasta el punto de ser mi disco favorito por muchos motivos. Nos dio la oportunidad de ir a grabar en compañía de toda la banda a Los Ángeles a un estudio mítico como es Sound City. También es el álbum que nos ha permitido tocar en muchos países y festivales de lo más diverso. El balance general de todo lo que nos ha ocurrido con él es súper positivo, sobre todo en el ámbito internacional. Porque es ahora con “Dualize” cuando nos planteamos el hecho de volver a España con el objetivo de recuperar el pulso que dejamos atrás con nuestra gira por Europa y América. Se suponía que iba a ser el primero de una trilogía de Eps largos que tenían que haber visto la con Universal. ¿Qué pasó al final con ese proyecto?

Probablemente ese sea uno de los motivos por el que nos hemos ido de Universal. Soy una persona que necesita hacer las cosas a su manera, por eso cuando monté L.A., creé mi propio sello para hacer todo como yo quisiera, prueba de ello es que en los primeros años edité tres discos; algo que es una locura y que cuesta mucho dinero. Pero a mí me gusta tener la posibilidad de hacer canciones y editar un disco sin que para ello haya que esperar mucho tiempo. Con Universal eso era complicado. Mi proyecto de los tres singles era real, pero ellos dependen de unos presupuestos internacionales que son complicados de aprobar. Finalmente ambas partes nos dimos cuenta de que no podíamos seguir juntos. ¿Las canciones que componen “Dualize” son las mismas que se iban a incluir en los Ep´s que no han visto la luz? No. Finalmente muchas de aquellas composiciones no han visto la luz. Cuando acabaron las sesiones de grabación de “Slntflm”, yo ya tenía la vista puesta en “Dualize”, lo que implicaba otra forma de componer y también otras sonori-


“Me gusta un tipo de música que aquí no se hace demasiado”


dades. El tiempo corre muy deprisa y a veces cuando me siento creativo, tengo necesidad de plasmarlo. No puedo esperar dos años para grabar unas canciones porque quizás al pasar el tiempo no las sienta igual. El proyecto de gestación de “Dualize” coincide cronológicamente con la ruptura con Universal. Te preguntamos esto porque después de haber escuchado varias veces el disco da la impresión de que algunos cortes bien podrían haberse incluido en “Slntflm”. Nos referimos concretamente a “Oh Why” o “In the Meadow”. Es cierto que algunas canciones podrían haber entrado perfectamente en mi anterior álbum. Muchas vienen de un estado sonoro muy marcado por “Slntflm”, donde trabajamos mucho con deelays y con ese sonido cincuentero al que haces referencia, y que creo marca un antes y después en nuestra música. Indudablemente todo lo que hacemos nos deja huellas creando en la memoria una especie de filtro donde cada vez que se emiten sondas pasan por “Heavenly Hell” o “Sltflm”. Seguro que en un futuro también pasarán por “Dualize”, un hecho que se verá reflejado en nuestro próximo disco sin duda alguna. Aunque desde fuera también da la sensación de que planteas una evolución con respecto a aquel trabajo, tanto en los aspectos de producción, menos cruda que en su predecesor, como en la forma de entender las canciones, en las cuales ganan peso las ambientaciones. ¿A qué responde éste hecho? Es uno de los elementos más característicos dentro de “Dualize”. Probablemente el culpable de todo eso sea Richard Swift, nuestro productor, que fue mi descubrimiento particular en “Slntflm”. Desde el principio hicimos muy buenas migas porque tenemos la misma edad, nos gustan las mismas películas y poseemos las mismas inquietudes. Él es teclista, ahora está con The Shins, y todo lo que toca lo hace con gran maestría. En el disco hay muchas canciones que tienen ese punto de sintes muy ochenteros siempre bien entendidos, porque en otros ámbitos podrían llegar a sonar horteras pero aquí no. Otro factor importante han sido las bandas sonoras de películas que hemos visto de chavales: “Cortocircuito”, “Arma Letal”, “Regreso al Futuro”, “Karate Kid” o “Golpe en la Pequeña China”. Pelis que vimos infinidad de veces en la tele y que ahora han aparecido.

“Heavenly Hell” jamás pensé en llegar a grabar un “Slntflm”; o una canción como “In the Meadow” que suena a Roy Orbison. Nunca lo habría imaginado pero verdaderamente estamos en ese punto. Ahora mismo no sabría decirte qué va a pasar. Si te soy sincero, cada vez que entro en un estudio hablo con el productor para después simplemente dejarme llevar. La última vez que nos vimos nos dijiste que te ibas a tirar una época grabando en formato analógico. Sin embargo nos da la impresión de que has vuelto a pasarte al formato digital. ¿Verdad? “Dualize” está grabado en digital, pero es curioso porque parece que lo hicimos en analógico. En realidad lo que ocurre es que no hay artificios ni edición de ningún tipo porque Richard quería que el disco sonara muy potente en el directo. A más de una persona le hice la broma de decirles que era digital y se lo creyeron. Así que habéis acertado. (Risas) Después de haber estado tocando en Estados Unidos, México y buena parte de Europa. ¿Dónde disfrutas más haciéndolo en suelo patrio o en el extranjero? Tocar en nuestro país es gratificante, sobre todo porque sabes que hay un público muy fiel que siempre te sigue. Aunque también es cierto que nadie te da la seguridad de que vaya a venir mucha gente a verte. Menos aún cuando vuelves después de un año sin tocar por aquí. Nunca sabes si va a haber medio aforo o si la sala estará vacía. Esto va muy deprisa y mucha gente se olvida de ti porque hay nuevas bandas que están arriba. Por otro lado, también está el rollo internacional que es flipante. Me encanta viajar y conocer gente jugando con la excitación de presentar tu música y de no saber qué va a pasar. Es como un nuevo reto. Las dos partes tienen cosas muy buenas. Ahora mismo disfrutaremos del riesgo de tocar aquí y más tarde del de hacerlo fuera. Es un reto muy loco del que no paramos de sacar cosas positivas.

“En el disco hay muchas canciones que tienen sintes muy ochenteros”

Otro corte interesante es “Outsider” un hibrido entre la música fronteriza, el surf y las Riot Grrrls. ¿Cómo surgió la idea de hacer una canción así? Queríamos intentar sonar como una banda de tías en un garaje. Nos apetecía hacerlo así porque creemos que las chicas tienen una forma de tocar muy peculiar. La verdad es que creo que al final lo conseguimos. (Risas)

Hablando de grupos que hoy en día están muy arriba. ¿Qué bandas del panorama alternativo estatal te llaman la atención? Si te soy sincero, no estoy muy puesto en la música que se hace actualmente en nuestro país, algo que quizás tenga que ver el haber estado el último año fuera del país. Conozco más a los grupos de compartir escenarios en los festivales que a su propia música. Sé el estilo de música que tocan, pero no me he puesto a indagar. Quizás porque no me motiva lo suficiente lo que hacen. Me gusta un tipo de música que creo que aquí no se da demasiado. ¿Echas de menos la aparición de un grupo nacional que dé un golpe en la mesa con una propuesta realmente atractiva?

¿Consideras este disco una evolución del anterior? Le veo elementos de mis últimos trabajos; tiene algo del concepto de disco de diez canciones como “Heavenly Hell”, con cada corte yendo hacia un lado; pero también percibo un rollo crudo americano del “Slntflm”. Y cómo no partes nuevas, con esa investigación de teclados y sonoridades que no habíamos experimentado hasta ahora. ¿Podemos decir que con “Dualize” comienza una nueva etapa? Cuando sacamos el “Slntflm”, mucha gente me venía a preguntar si me iba a quedar en ese tipo de sonido durante mucho tiempo, y lo cierto es que al acabar

¿Y qué grupo va a dar un golpe en la mesa? No creo que la solución sea que aparezca un grupo indie cantando en inglés. Ya están gente como Love of Lesbian, Supersubmarina o Miss Caffeina, que llenan las salas cinco noches seguidas. También hay gente como Amaral que lleva bastante tiempo tocando y son capaces de arrastrar a mucha gente. E incluso Melendi que vende muchos discos… pero a mí no me interesa. Prefiero perder el tiempo indagando, como lo hago ya, sobre música inglesa o americana que sí me mola. >> Por Javier González. Fotos de Iván González


Estación Sonora “La independencia en las ondas”

“Pocos son los programas radiofónicos que pueden presumir de llevar casi una década y media sobreviviendo en la parrilla de nuestro país. Y menos aun los que pueden vanagloriarse de haberlo hecho desde la perspectiva de una independencia real, sin apenas medios y mostrando siempre un contagioso entusiasmo que ha logrado arrastrar tras de sí a gran parte de los músicos más importantes del panorama rockero patrio. En Estación Sonora pueden sentirse satisfechos de haber logrado todo eso y mucho más; y nosotros podemos mostrarnos orgullosos al decir que nos cuentan entre sus amigos, algo que demostraron semanas atrás con motivo de éste reportaje”.


M

ás de trece años de emisiones en directo avalan la trayectoria de Estación Sonora, un espacio que lleva emitiéndose de manera ininterrumpida desde Septiembre de 1999 dentro de la parrilla de Radio Las Águilas. Allí, cada martes de ocho a diez de la noche, los amantes de la buena música tienen una cita obligada con la actualidad más candente, tanto de los grandes nombres del panorama como de los proyectos más interesantes de nuestro underground. Todo ello debidamente condimentado por la dirección de Raúl Molina y David Muñoz. Viejos amigos de juventud de la gente de “El Giradiscos”, dos personajes sobrados de criterio, experiencia y tablas, que tuvieron a bien invitarnos días atrás a su programa para entrevistarnos y pinchar de manera conjunta unos temas, mostrándonos de paso las entrañas de Estación Sonora. Después llegó el turno de cambiar las tornas y ellos pasaron a ser los encargados de relatarnos en primera persona la forma en que surgió la oportunidad de empezar a realizar un programa que hoy se encuentra entre los más longevos de nuestra radio libre. Sin mayores preámbulos, encendimos nuestra grabadora y juntos comenzamos un viaje en el tiempo. “Aquí en Radio Las Águilas, se hacía un programa que hablaba en exclusiva sobre Héroes del Silencio y Bunbury, llamado “Big Bang”, que era dirigido por gente de Las Líneas del Kaos, el fan club oficial de Héroes en España. Yo era un gran seguidor de la banda de ahí que conociera la labor que realizaban. Un buen día me invitaron a venir para presentar un disco pirata de Bunbury; pienso que debió gustarles mi aportación porque a la temporada siguiente me propusieron coger las riendas del mismo puesto que ellos no podían continuar haciéndolo. Recuerdo que me presenté aquí sin tener ni idea de manejar una mesa ni nada por el estilo. Y casi sin darme cuenta fueron pasando las emisiones. Creo que el gusanillo de la radio me picó a medida que pasaba el tiempo. Me planteé abrir el espectro del programa puesto que hacerlo monotemático era complicado. La cosa fue cogiendo forma poco a poco”. Unos comienzos que como relata Raúl, estaban repletos de buenas intenciones, pero en los que la experiencia era nula, llegando a provocar situaciones que nos obligaron a romper en carcajadas ante la sinceridad de nuestro interlocutor. “No tenía experiencia ninguna. Recuerdo dejarme el micro abierto mientras sonaba una canción y escucharme a mí cantando de fondo. O saturar el sonido, provocando que saltara la alarma, quedándome sin emisión. Todo tipo de cuestiones técnicas. Tampoco tenía un gran dominio de la dirección y forma de llevar un programa. Recuerdo que en

el instituto me hacía guiones con los temas a pinchar y las canciones que iba a poner para llevar un pequeño hilo conductor, todo eso mientras el profesor daba clase. Con el paso del tiempo pienso que la base del aprendizaje es la experiencia de haber hecho las cosas muchas veces”. De esa manera comenzó la andadura de Estación Sonora arropada en la colaboración de un minúsculo equipo de trabajo; un grupo que no se estabilizó hasta la llegada de David Muñoz al programa, entre la segunda y tercera temporada de emisiones. “Conocí a Raúl a raíz de empezar a parar en “El Saxo”, un pub situado en los bajos de Argüelles; allí solíamos mantener largas conversaciones en las que hablábamos sobre las novedades discográficas. Fue así como conocí el programa y comencé a colaborar en la primera web que montaron. Más tarde me invitó para que me acercara a presenciar cómo era una noche de radio. Llegué allí con más miedo que vergüenza. Después empecé a pasarme pe-

“La gente que viene se da cuenta de que los medios son limitados, pero hay corazón y detrás de todo una entrevista que es real”

riódicamente, hasta el día en que me quede definitivamente; más o menos en la tercera temporada, y hasta hoy”. Con la estructura y el organigrama definidos, el programa continúa su andadura. Sin apenas medios técnicos, con presupuesto casi nulo y con una repercusión minoritaria; elementos habituales en éste tipo de proyectos ajenas a cualquier atisbo de glamour. Un período de difícil que David confiesa recordar con especial cariño. “A mí me gusta acordarme de los años oscuros, de los de ostracismo. Ahora dirigimos un programa con catorce años de trayectoria, donde tenemos el favor de muchos músicos convertidos amigos, pero no siempre ha sido así. Los primeros cuatro o cinco años que estuvimos aquí fue una época muy jodida del dial. No hacíamos entrevistas, hablábamos de actualidad y poníamos discos, poco más. Salvo cuatro o cinco personas que sabíamos positivamente que nos escuchaban, del resto no teníamos conciencia. Fue un período en que

no sabíamos si había alguien al otro lado. Eso lo empezamos a saber hace siete u ocho años con el salto a Internet, creemos que gracias a eso la cosa ha evolucionado mucho”. En ese momento Raúl intercede para describir muy gráficamente lo que ocurría algunas noches de camino a casa. “Yo recuerdo muchos trayectos hasta el metro de Aluche, porque todavía en esa época no teníamos coche, los dos caminando juntos, sin mediar palabra, con la cabeza agachada, pensando en si nos escucharía alguien y si más allá de estar haciendo algo porque nos apetecía, por nosotros mismos, serviría de algo”. David vuelve a tomar el testigo para apuntar más cuestiones a éste respecto. “Hoy en día con Internet hay muchas más oportunidades de que te lean o escuchen. En el caso de Estación Sonora hubo una época en que podía interesar a mucha gente, pero era muy complicado llegar hasta ellos. Ahora todo está mucho más integrado a través de las distintas herramientas que da la red, pero hace catorce años no era así. Visto con perspectiva, creo que de toda esta historia lo que más mérito tiene es haber aguantado todos estos años”. Unas reflexiones relativamente crudas y muy sinceras, donde se exponen las dificultades que se encuentras determinados proyectos en los que el amor al arte es el único combustible capaz de hacer funcionar el motor. Llegados a éste punto la identificación que sentimos con ellos es plena. Dejemos atrás las fatalidades del ejercicio de la profesión musical, pues toca ahora ahondar en aspectos mucho más soleados de una historia que sería imposible de imaginar sin algunos ingredientes primordiales. El primero de ellos, como no puede ser de otra manera, es el de la pasión musical, principal nexo de unión entre Raúl y David. Una pasión que en el caso del primero cuenta con un momento cumbre en su vida. “Con 16 años me fui a Zaragoza, siendo un crio, acompañado de mi primera novia y de mi sobrina para ver la mítica “Cita con Elvis”; aquella en la que Bunbury se rapó la cabeza y se dejó tupé para interpretar algunos clásicos del rock. Fue ir verlo y volver de madrugada porque al día siguiente había instituto. Si te soy sincero, la pasión musical no sé de dónde me viene porque en mi familia no hay ningún antecedente, lo que está claro es que existe y está muy presente en mi vida”. Y el segundo, ya citado con anterioridad, se trata del “Saxo Music Bar”, un pub ubicado en el madrileño barrio de Argüelles que hacía las veces de sede oficiosa de los fans de Héroes del Silencio en la capital. En aquel lugar fue donde gran parte de los integrantes de ésta conversación nos conocimos, principalmente por culpa de la


propia idiosincrasia del garito, tal y como relata David. “Yo lo descubrí porque era súper fan de Bunbury. Fue una sorpresa llegar allí y conocer a gente parecida a mí en lo musical. Empecé a ir poco a poco por mi cuenta, puesto que mis amigos de toda la vida preferían otro tipo de música, para acabar charlando con unos y otros hasta convertirlos en amigos míos. Creo que allí se formó una familia de gente habitual. Al “Saxo” podías ir solo y encontrarte a un montón de personas que siempre iban Viernes y Sábado. Recuerdo que la primera imagen que tengo es la de Raúl, con sus melenas y simpatía habitual, pinchando la mejor música posible. Para mí era el mejor garito del mundo. Con el paso de los años terminé currando allí de camarero y Dj. Debo confesar que dos de las cosas más importantes de mi vida han sido “El Saxo” y Estación Sonora, haber formado parte de ambas me llena de orgullo”. La emoción se palpa en el ambiente al recordar una parte muy importante de nuestra juventud. Estamos hablando de un lugar único e irrepetible. Nueva York, tenía el CBGB, Zaragoza, La Estación del Silencio; y nosotros “El Saxo”. No podemos evitar ponernos en plan abuelo cebolleta al recodar un ambiente tan especial como aquel, en el que la regla básica no escrita era pinchar buena música, independientemente del género. Algo de lo que era culpable Raúl, quien ejercía de camarero, Dj y encargado del local, desde la primera vez que todos cruzamos el umbral de aquella raída y pesada puerta negra. “Debo decir que fui el primero que descubrió mucha música gracias al “Saxo”. Entré siendo muy joven por lo que evidentemente no tenía la cultura musical que tengo ahora. Recuerdo que la gente llegaba y te pedía Placebo. Te quedabas con la copla y a la semana siguiente los ponías, como si los conocieras de toda la vida, aunque los acabaras de descubrir. En el fondo era parte de una búsqueda musical que seguimos haciendo hoy en día aquí en Estación Sonora. No sé si todo ira hilado, pero sinceramente creo que sí”. Un pub de los que ya apenas quedan, donde la cerveza estaba muy fría y la pose importaba muy poco. Lugar de reunión de gente de toda índole pero especialmente refugio de músicos, algo que queda demostrado con un simple vistazo a la cantidad de artistas que solían pasar consulta semanal allí. Gente como Casanova X, los chicos de Petete & La Band o Adrián Llopis, bajista de Inra; además de otros de mayor calado como Elefantes o Garaje Jack que solían pasarse por el local al terminar sus actuaciones en la capital. “La temporada pasada nos planteamos hacer un programa invitando a todas las personas que parábamos allí y que siguen estando relacionados con el mundo de la música. Creo que nos sorpren-

deríamos mucho con el número total. Eso demuestra algo y es que nosotros no íbamos solamente allí a beber, que bebíamos, sino que lo importante para todos era la música”. Entre risas una vez más, nos vemos obligados a confesar que estamos totalmente de acuerdo con la afirmación de Raúl. Inevitablemente hemos perdido el hilo de la conversación. Aunque quizás no lo hayamos hecho tanto puesto que sin la existencia de “El Saxo” nos sería imposible imaginar Estación Sonora; ahora toca volver a hablar del programa rescatando un par de momentos fundamentales para la historia del mismo. El primero de ellos: La llegada de Internet. El que toma la palabra es David. “A raíz de llevar un par de años emitiendo por Internet, nos dimos cuenta de que las entrevistas comenzaron a ser habituales. Los grupos y las agencias de promoción empezaron a ponerse en contacto con nosotros, cambiando las tornas de lo que había ocurrido hasta entonces. Creo que nos ganamos el favor de los músicos y se empezó a correr la voz de la labor que desarrollábamos. De

“Todo el que ha venido aquí se ha ido con un gran sabor de boca”

pronto nos dimos cuenta de que quizás estuviéramos haciendo las cosas bien”. Raúl, por su parte, prefiere rescatar otro de los grandes logros de su andadura. “Quizás uno de nuestros puntos de inflexión más grandes llegó de la mano del recopilatorio del décimo aniversario. Queríamos celebrar la efeméride y pensamos en sacar un disco con inéditos de músicos que nos gustaban. Al final empezamos a elaborar un listado y salieron 42 canciones. Entre los temas seleccionados hay nombres como los de Bunbury, Calamaro, Shuarma, El Columpio Asesino y Jaime Urrutia, auténticos pesos pesados de nuestra música. El colofón final fue presentarlo en la Fnac emitiendo un programa en directo”. David nos aclara un factor importante que da el que posiblemente sea el mayor valor a la selección final de canciones. “El recopilatorio es un reflejo del programa. Representa la unión de gente consagrada, aquellos que escuchamos desde que tenemos uso de razón y que nos llena de orgullo que entraran; y otros artistas que hemos conocidos una vez ya metidos en este asunto de los cuales podemos presumir que somos amigos como

Garaje Jack, Le Punk, Pablo Galiano, Carlos Ann, Igor Paskual… gente con los que ha cuajado una amistad con el paso del tiempo. Y a la vez gente desconocida a la que nos ha hecho muchísima ilusión conocer como Perros Románticos, grupos que te llegan a través de una maqueta y que nos vuelan la cabeza a pesar de no contar con una gran promoción”. Una nómina de nombres que impresiona y que habla muy a las claras de un trabajo continuado y bien hecho, algo que defienden casi al unísono. “Siempre hemos intentado currárnoslo mucho. Para nosotros que vengan músicos como Lapido o Alis a decirnos que nuestras entrevistas han sido las mejores que le han hecho en toda la ronda de promoción es algo muy grande. Ves un poco reflejado que no eres uno más, sino que estás ahí porque te lo está currando. Si haces una entrevista es para hacerla de verdad, sin tirar de hoja de promo. La gente que viene aquí se da cuenta de que los medios son limitados, pero hay corazón y detrás de todo una entrevista que es real”. David va un paso más allá en su alegato dejando caer otra de las cuestiones por las que su propuesta ha logrado calar en gran número de músicos. “Otra cosa que con los años veo que es muy importante es el lenguaje común. Podría hablarte de casos como el de Kike Turrón al que había seguido desde hace tiempo pero sin haber intercambiado palabra con él. Recuerdo que nos pusimos en contacto para que viniera a hablar de su nuevo disco. Vino y enseguida nos dimos cuenta de que hablamos el mismo lenguaje. Creo que en el mundo del rock no somos mucha gente por lo que al oler a uno de los tuyos, enseguida se hace piña. Y si tratas a alguien con cariño, se nota. Nos pasó algo parecido con Alfredo González. Es más, te diría que salvo dos o tres entrevistas de las que no guardo un gran recuerdo, puedo afirmar que todo el mundo que ha venido aquí se ha ido con un gran sabor de boca”. Una vez más, nos vemos reflejados en las palabras de los chicos de Estación Sonora, en una filosofía basada en el buen trato y en el respecto a los artistas y su música. A lo largo de la conversación no cesan de aparecer nombres, casi todos ellos relacionados con músicos que provienen del rock hecho en castellano. Es un buen momento para intentar rascarles una definición del estilo de música que suena en Estación Sonora. “Hemos tratado de buscar la definición pero sinceramente nunca la hemos encontrado. Alguien nos denominó una vez como música canalla. La verdad es que pinchamos lo que nos gusta y nos toca, sin más”. Comenta Raúl con una franqueza y naturalidad que desarman. David vuelve a ir un paso más allá aportando su pun-


to de vista. “El término música canalla está manoseado, pero realmente hay ciertos parámetros dentro de lo que hacemos que se podrían adaptar a eso. Creo que la definición de rock de autor en español podría irnos bien, aunque vayamos más allá. El hecho de hablar de músicos de aquí en su mayoría tiene una explicación, cuando empiezas a trabajar en esto valoras el esfuerzo de la gente que está a tu alrededor. Hay gente aquí como Pablo Galiano, Alfredo González o Alfa, que creo que está a la altura de mucho de lo que viene de fuera. Personalmente les admiro muchísimo porque tienen la capacidad de ponerme patas arriba”. Entre tanto desfile de músicos no podemos evitar preguntarles por su escaso apego al indie. “La verdad es que no nos llega. Tampoco vamos a generalizar porque hay cositas que sí, pero en general no ocurre. Vetusta Morla es un grupo que nos gusta, son un grupazo, pero no creo que para generar todo lo que han generado. Nos gustan más Pony Bravo o Guadalupe Plata. Hace unos años estaban en auge las cantantes folk que salían en todas las revistas de moda, pero sinceramente preferimos escuchar a Sheila Blanco, que quizás no tiene ese rollo tan cool, pero que lo hace fenomenal, o a Laura Rubio de Garaje Jack; eso sí es rock and roll”. Una afirmación interesante en la que vuelven a deslizar unos cuantos nombres de bandas que nos encantan: Pony Bravo, Guadalupe Plata y Garaje Jack, parece que en Estación Sonora precisamente no tienen mal gusto. La conversación va tocando a su fin, pero antes tenemos la obligación de

hablar de la gran cantidad de proyectos gestados últimamente desde Estación Sonora: la creación de un sello discográfico inaugurado con la publicación del debut de Luis del Roto, “Yo Fui el Asesino”, el programa que emiten desde la sala Siroco, Siroco Stereo, y el ciclo de conciertos que realizan en la sala Cuarta Pared, bajo el nombre de “Música para Licántropos”, ellos parecen tener claro el motivo de estar inmersos en tantas historias. “Nos gusta sentirnos vivos y hacer un montón de cosas a la vez. A nosotros lo que nos gusta

“Lo que más mérito tiene es haber aguantado todos estos años”

es la música. Y cuando nos ofrecen cosas siempre tiramos hacia delante”. Así pues el futuro parece estar repleto de planes por llevar a cabo, aunque David tiene muy claro cuál es la pieza angular sobre la que se asienta todo el proyecto y que conviene no descuidar. “Aparte de mantener lo que tenemos, personalmente creo que lo importante es afianzar el programa sin que decaiga. Sin él no hay nada. No podemos permitirnos que otras cosas influyan en su desarrollo. Este está siendo un año muy

duro, sobre todo por temas de trabajo, por lo que está costando un poco más de la cuenta cerrar las agendas. Estamos viendo que quizás flaqueamos en ese aspecto. Pienso que da igual lo que hayamos hecho hasta ahora, si el programa falla, todo lo demás se va. Otra de las cuestiones que me planteo es renovar la web. Y después iremos a por lo que venga”. Para rematar la conversación, Raúl se aventura a contarnos un par de cositas más que a lo largo de estos años parecen habérsele quedado por el camino; un par de espinas que conociéndole acabará sacando más pronto que tarde. “Creo que nos falta un libro con nuestras experiencia. Quizás a nadie le interese, pero me gustaría hacerlo. También está en el horizonte celebrar el decimoquinto aniversario. Y echando cálculos, creo que debe faltar poco para cumplir quinientos programas en antena, estamos manejando algunas barbaridades para festejarlo, una de ellas es la de estar 24 horas emitiendo ininterrumpidamente”. Nos reiteramos, conociéndoles no nos cabe la menor duda de que todos esos planes se llevarán a cabo y que el nombre de Estación Sonora se perpetuará durante largo tiempo en nuestros oídos cada vez con una mejor salud y una mayor repercusión. Ahora toca apagar la grabadora, despedirnos y emplazarnos nuevamente para otra cita de carácter mucho más hedonista para rememorar las andanzas de juventud en “El Saxo”, siempre a ritmo de la mejor música posible.

>> Por Javier González Fotos: Amanda Tijeras


Entrevista con:

â&#x20AC;&#x153;En el mundo que estamos viviendo hacer arte es revolucionarioâ&#x20AC;?


Después de un gran bagaje formando parte de la banda de Antonio Vega y de grupos como Los Limones, Gastello o Franco De Vita, ahora se presenta con una banda de rock, con canciones propias, con la guitarra como protagonista para acompañar unas letras con trasfondo. “Escalada Horizontal” es el título de su primer trabajo, al que está terminando de dar los últimos retoques y que probablemente editará antes de acabar el año. Pocos días antes de su marcha a Estados Unidos, donde continúa con su carrera, charlamos con él sobre su primer disco y el porqué de su cambio de residencia. Con sencillez y honestidad, nos habló de todo ello, rodeados de guitarras, en los bajos de la tienda Leturiaga de Madrid. Con todos ustedes, José Barragán: Sefo.

H

áblanos de tu proyecto en solitario Lo he grabado entre España y México, durante la gira. En México estuvimos mucho tiempo y aproveché para grabar la voz y las bases; las guitarras las grabé en España en el estudio de Carlos Sainz; Basilio Martí hizo los teclados, el bajo y la batería lo han grabado el bajista que toca conmigo en la banda de Franco De Vita y su hermano. El percusionista también es de la gira, un venezolano que vive en Miami. La producción es muy orgánica, muy directo, no hay nada de electrónica. Pensé contar con algún productor pero, como lo tenía todo bastante claro, decidí hacerlo yo mismo. Lo he mezclado allí, lo he masterizado en Italia y ahora lo voy a fabricar en Estados Unidos, es un disco global (risas). Estoy contento, creo que refleja lo que tenía en la cabeza. ¿De dónde viene el título “Escalada horizontal”? Esa frase me vino a la cabeza grabando en México. Creo que define todo el proceso del disco: la grabación, la composición, la maqueta ha sido un proceso duro, como si fueras andando y te costara tanto como escalar. Además, me gusta cómo suena. Cuido mucho el sonido de las letras, no solamente su significado. Cuéntanos de qué manera se empieza a gestar En el disco he intentado reflejar lo que soy. Seleccioné canciones que a mí me dijeran cosas, sin importar si eran instrumentales o con letra, de un estilo u otro y, al final, me encontré con nueve canciones cantadas y dos instrumentales que eran las que me apetecía mostrar. En los temas cantados si me apetecía incluir un sólo de guitarra de un minuto y medio, lo hecho,

sin ningún complejo ni autocensura. Hay temas que pueden recordar a artistas que me gustan. No pretendo esconder mis influencias, es más, las pongo encima de la mesa. Sobre todo he querido ser honesto, mostrar mi verdad, decir “este soy yo, para lo bueno y para lo malo”. ¿ Y cómo surgieron las canciones? Hay canciones muy antiguas que no había tenido la oportunidad de mostrar. Otras las he ido componiendo en los últimos dos años, entre hotel y hotel, aprovechando el tiempo muerto entre aeropuertos. Estar de gira me motiva e inspira.

“No pretendo esconder mis influencias, es más, las pongo encima de la mesa” ¿Cuál es tu método para componer? Para mí componer es un trabajo arduo, me cuesta mucho. Suele surgir a partir de estar improvisando con la guitarra, encuentro una armonía que me gusta y de ahí trato de escuchar la melodía en la cabeza. Dejo un boceto hecho y después de tres o cuatro meses lo retomo. Tengo que reposar las ideas para darme cuenta de si merecen la pena o no. ¿Con qué palabras definirías tu estilo de música? Es un poco difícil, es una mezcla de muchas cosas en las que el hilo argumental puede ser el hecho de que soy

guitarrista. La gente me dice que el disco es pop, y ¡yo soy rockero! pero a la hora de escribir, me voy al lado más intimista y me salen melodías, estribillos. Y en cuanto hay una melodía, quieres contar algo con una letra y hay un estribillo, eso es pop, independientemente de que luego hagas un desarrollo de seis minutos en la canción. Digamos que sería pop-rock con muchas reminiscencias guitarrísticas. ¿Te interesa plasmar temas sociales o políticos? Yo siempre he intentado reivindicar la música por la música, pero también entiendo que llegado a cierto punto, tienes la necesidad de expresar tu estado de ánimo. Por ejemplo, hay un tema que lo hice pensando en ciertas personas, con mucha mala hostia y rabia. Cuando la gente lo escuche, se dará cuenta de a quienes va dirigido, a toda esa gentuza que está manejando el cotarro últimamente. Pero no es algo que a mí especialmente me guste. Me interesa más el arte por el arte, y no el arte con un pretexto. Creo que ya es bastante protesta hacer arte en el mundo que estamos viviendo, eso ya es muy revolucionario. No me suelen gustar los artistas panfletarios porque creo que lo que se ve perjudicado es la canción ya que priman otras cosas. ¿Qué músicos admiras como letristas? Antonio, por supuesto, para mí es el referente. Lo que Antonio hacía con las letras eran como fogonazos de magia. Por ejemplo, la de “Antes de haber nacido” nos la leyó en la furgoneta, cuando estábamos llegando a Donostia, para tocar en el teatro Victoria Eugenia. La acababa de componer, sin un puto tachón. Es una pasada, con todo su mundo ahí metido. Antonio tenía esos momentos, era un genio. Mucha gente utiliza esa palabra gratuitamente, y en realidad, genios no hay tantos como se dice. Antonio lo era.


Como letristas me gustan mucho Quique González y gente con la que he tocado y que me inspira, como Andrés Suarez o Vicky Gastello. ¿Y de escritores? La generación del 27 de poesía española. Me gustan mucho Rafael Alberti, Lorca. También poetas como Miguel Hernández o Antonio Machado, y los poetas franceses simbolistas Baudelaire, Verlaine, Mallarmé. Me alucina Edgar A. Poe, que hacía una prosa muy poética. Soy más de los clásicos. ¿Cuáles son tus influencias musicales? Vengo del rock and roll, empecé escuchando a Hendrix, para mí Hendrix es Dios. Todo el rock de los setenta, Deep Purple, Cream, Led Zeppelin, ese tipo de onda. Unos años después me empecé a interesar por todo el movimiento de Seattle, Pearl Jam, Soundgarden, Tool. Luego he ido descubriendo otros estilos, el jazz, Miles Davis, Coltrane, los guitarristas de Jazz o Jazz-rock, como Robben Ford, Larry Carlton y toda esta gente que, aparte de que te gusten, te los tienes que estudiar si quieres ser buen guitarrista. Me gusta picar un poco de todo. ¿Siempre has tenido claro que lo tuyo era la guitarra? Cuando empecé, me interesaba más componer y cantar, lo que pasa es que mis colegas y mis primeros profesores me decían que se me daba muy bien la guitarra. Les hice caso y se ha convertido en mi medio de expresión principal. Pero estoy intentando llegar a disfrutar con el tema de cantar, y tengo ganas de contar historias, que es de lo que se trata. Me interesa la lírica, desde siempre me ha gustado mucho la literatura. Está claro que no hago literatura y que mis letras tienen que evolucionar, pero también que no voy a hacer una letra porque tenga que acompañar a una música. En ese caso no tengo ningún complejo en hacer un tema instrumental. ¿Nos podrías nombrar algunos de tus héroes? De fuera, Eric Clapton por supuesto, Gary Moore, Robert Ford es mi referente, John Mayer me gusta mucho. Y aquí en España, Carlos Raya no tiene nada que envidiar a los extranjeros, y colegas míos, como Borja Montenegro o David Escudero, que fue mi

profesor, que es un monstruo también. Hay gente muy buena, como Javier Sánchez que está ahora girando con Melendi, Diego García, más vintage, Julián Kanevsky, que es el argentino que tocaba con La Cabra Mecánica. Has tenido la oportunidad de tocar en escenarios míticos, como el Madison Square Garden Sí, he tocado en sitios que ni en el mejor de mis sueños hubiera pensado. Yo hace diez años estaba montado en una excavadora, levantando aceras. Para mí el sueño era ganarme la vida con la música, simplemente, y fíjate donde me ha llevado, por ejemplo, a tocar con Antonio Vega, mucho más importante tocar con Antonio que en el Madison, eso te lo aseguro. De todas maneras, tampoco es la historia de un tipo triunfador porque a lo mejor, de aquí a tres años, tengo que volver a la obra. Esto es así.

“La música, la cultura en general te hace mejor persona, más integra” ¿Algún recuerdo de tu etapa con Antonio Vega? Lo más impresionante de Antonio eran los momentos entre tema y tema, eran una especie de liturgia, porque el público le tenía tal amor que se notaba. Todavía lo recuerdo, era una pasada. Yo le conocí tocando con Los Limones. Antonio me decía “es que eres demasiado tímido, cuando salgas a hacerte un sólo, tienes que ponerte en el centro del escenario”. En un concierto con Los Limones haciendo una especie de Jam, iba a hacerme un solo, Antonio me empujó hacia el centro, se fue a mi ampli y lo puso a tope (risas). Luego nos bajábamos y me decía “tío, que solazo te has hecho”. Ese era Antonio... un grande. Ahora te vas a Estados Unidos, a Austin más concretamente a continuar con tu carrera Quiero desarrollar mi carrera y mi música como lo tengo en la cabeza.

Soy un guitarrista eléctrico, he hecho un disco con un despliegue instrumental grande, y me da mucha rabia tener que ir a un café tipo Libertad 8 a defenderlo a guitarra y voz. No quiero que se me entienda mal, me parece cojonudo hacerlo, pero mi música está concebida de la otra manera y aquí no se puede hacer. No quiero hacer en directo un sucedáneo del disco. Yo he crecido escuchando a Clapton, Hendrix, Jeff Beck… a toda esta gente que tienen detrás una banda. Es un formato que se está perdiendo en este país, y es una pena. Ahora mismo lo único que se escucha tanto a nivel mainstream como underground son cantautores, que está genial, pero son los únicos que pueden tocar, porque nadie se puede permitir el lujo de irse a La Coruña con toda la banda. Estamos sufriendo un ataque a la cultura en toda regla y a todos los niveles y no solo en la música, también en el cine, literatura…Si yo soy un profesional de la música,¿por qué tengo que pagar un 21% de IVA por una guitarra, que es mi herramienta de trabajo? Quieren que cada día seamos más borregos y que escuchemos a gente como Lady Gaga. La música, la cultura en general te hace mejor persona, más integra. Pero para el sistema somos peligrosos, porque no estamos en el nicho en el que nos quieren meter. Yo me he pasado toda la adolescencia tocando en un local de ensayo, creando cosas más o menos interesantes, pero creando algo. Cuando escuchas un disco y ese disco te cambia la vida, porque a mí hay discos me han cambiado la vida y me han ayudado a comprender muchas cosas, esto te hace ser más crítico, plantearte las cosas de otra manera. Para ellos esto es peligroso. Y están ganando la partida, desgraciadamente, porque gente como yo o cualquier persona que se dedique a la cultura, cada día estamos más estigmatizados. Les gustaría vernos con un trabajo “normal” y no vamos a aceptar. Claro, que también estoy pagando mi precio, tener que largarme de mi país, por ejemplo. ¿Cuáles son tus planes a corto plazo? Ahora me voy a Estados Unidos y en unas semanas regreso a Colombia porque tengo unas actuaciones con Franco De Vita. Vamos a hacer el disco nuevo presumiblemente este año y una gran gira. >> Por Alberto Vicente y Marta Guijarro. Foto A.V.


Entrevista con:

Niños Mutantes “Queremos romper con lo que hemos hecho hasta ahora”

Son uno de los casos más paradigmáticos dentro de la música independiente de nuestro país. Veteranos de la escena, curtidos en mil y una batallas, representan uno de los ejemplos más claros de que la constancia y el trabajo acaban trayendo interesantes frutos que se recogen en forma de giras que cuelgan a su paso por las distintas ciudades de nuestro país el cartel de “No Hay Billetes”, fiel reflejo de un dulce estado forma que nosotros hemos aprovechado para proponerles una conversación de claro carácter retrospectivo por una trayectoria, la suya, que poco a poco va adquiriendo por derecho propio el calificativo de mítica.

A

cabáis de terminar la que probablemente haya sido la gira más exitosa de toda vuestra trayectoria. Ahora que toca mirar atrás y ver todo lo conseguido. ¿Cómo os sentís?

en que no sabíamos si queríamos ser músicos o no; pero a raíz de “Todo es el Momento” nos dimos cuenta de que sí nos apetecía luchar por llegar a serlo.

Nani: Nosotros empezamos editando un disco en Astro con la única aspiración de que ese trabajo lo pudieran escuchar nuestros hijos y nietos. Era nuestro objetivo. Diecisiete años después, han ocurrido un montón de cosas. Hemos pasado por momentos en que pensamos que era mejor dejarlo porque la viabilidad económica era nula y nuestra propia actitud no era la mejor. Sin embargo llegaron discos como “Todo es el Momento”, “Las Noches de Insomnio” y “Náufragos”, llevándonos a alcanzar el mejor momento de nuestra carrera. Ahora venimos de completar una gira de muchas fechas con un gran porcentaje de llenos que nos van a llevar a encabezar los mejores festivales de éste país. Sinceramente estamos muy contentos, repletos de satisfacción por todo lo que está ocurriendo.

Si hace años os hubieran dicho que Niños Mutantes se iba a convertir en una de las grandes bandas de nuestro panorama. ¿Os lo hubierais llegado a creer?

Migue: El mero hecho de grabar un disco era una meta increíble. Después tuvimos una época

Juan Alberto: No había grandes pretensiones ni una ambición desmedida. Además, en mi caso, era más radical todavía. Ellos tenían ya un grupo, Mama Backer, por lo que en primera instancia me limitaba a acompañarles para ayudar a colocar las cosas en el escenario. Para mí grabar la primera maqueta con ellos, que fueron quienes se prestaron a hacerlo, fue un sueño. Quizás por eso mismo íbamos con mucha modestia. Estar en el lugar en que estamos ahora mismo es un gustazo. Sobre todo porque es inesperado que el mejor momento de un grupo venga tan tarde, cuando lo más habitual es vivir de las rentas del pasado. Por otro lado, tenemos algo muy bueno que es que no sabemos

si hemos llegado aún a nuestro techo. Creo que eso es lo más bonito. Desde fuera da la impresión de que siempre habéis contando con el reconocimiento de la prensa especializada y de un público relativamente minoritario que os ha tratado con respeto y cariño. ¿Tenéis esa percepción vosotros? Nani: Creo que Niños Mutantes siempre ha sido el grupo de culto del indie español. No éramos mayoritarios, pero si teníamos nuestra cuota de apoyo, tanto del público como de la prensa. Nosotros pensábamos que seguiríamos siendo un grupo de culto toda la vida; sin embargo algo ha pasado porque el grupo ha ido subiendo escalones llegando a sobrepasar la más optimista de nuestras perspectivas. Recuerdo que “Las Noches de Insomnio” se hizo con una liberación mental absoluta porque no nos proponíamos nada concreto con él. Y resulta que empezamos a romper esquemas. Llegar a estar en éste punto después de dos discos más nos parece increíble. Estamos encantados y ojalá con el siguiente trabajo podamos subir varios escalones más.


“En los últimos años hemos conseguido hacer nuestras mejores canciones” La trilogía inicial de vuestra discografía la conforman “Mano, Parque, Paseo”, “Otoño en Agosto” y “El Sol de Invierno”, con el que vuestra carrera entra en una nueva etapa. ¿Qué ocurrió para sentir que algo había cambiado? Migue: Con “El Sol de Invierno” es cierto que vivimos un pequeño acelerón en nuestra carrera. El disco gustó a Chema Rey de Radio-3, por lo que empezamos a sonar bastante allí. Ya habíamos tenido nuestros huecos pero no de una forma tan clara. Lo que ocurre es que no aprovechamos el tirón como deberíamos, dándose una situación un poco peculiar dentro del grupo. Nani: Es cierto que “El Sol de Invierno” fue una nueva cota en la carrera de Niños Mutantes, creo que fue uno de los discos del año para la prensa especializada, llegando a tener muchísimo reconocimiento. Lo que ocurre es que el indie de hace diez años no era el actual. Nosotros siendo una de las bandas más queridas del panorama solamente metíamos a ochenta personas en las salas. Recuerdo que siempre andábamos echando cuentas porque seguíamos sin poder vivir de la música. Lo que hacía que nos diluyéramos en otras cosas. Al acabar

la gira estábamos muy agotados por culpa de ese hecho. Por eso entramos en la etapa de los Ep´s para salir de la dinámica que teníamos en aquella época. Dando paso a un período que consideráis fundamental en vuestra carrera. ¿Por qué? Juan Alberto: Es una etapa clave para el grupo. Veníamos de haber grabado con Paco Loco y Pablo Iglesias, y cuando empezamos esta etapa decidimos coger las riendas del sonido. Nos alejamos del sello de productores externos, llegando a encontrar nuestra verdadera personalidad musical. También sufrimos la típica crisis de grupo, tras la marcha de Manolo Requena. De esta forma se incorporan al equipo de grabación la gente de Producciones Peligrosas. Creo que en esa etapa nos encontramos artísticamente, con nosotros y con el tipo de música que queríamos hacer. Además, sin desmerecer el trabajo de Astro, llegó un punto en que dejamos de ser nosotros tres contra el universo. Coincidiendo con la etapa de la colección de singles nos encontrábamos muy solos, llegando a quedarnos en una vía un poco muerta. Una nueva andadura en que grabáis, “Canciones para el primer día en la Tierra”, “Grandes

Éxitos de Otros” y “Todo es el Momento”, que cierra vuestra etapa en Astro. Parece claro pero, ¿cuál fue el motivo para poner fin a aquella relación? Juan Alberto: Con Astro la relación estaba agotada. Siempre decimos que si estamos aquí ahora es gracias a Roberto Nicieza, dueño de la compañía. Le agradeceremos todo lo que hizo por el grupo, puesto que él fue quien confió en nosotros habiendo hecho apenas cuatro conciertos para grabar un primer disco y dejarse la piel por defenderlo. Lo que ocurre es que llegó un punto en que creo que ninguno veíamos futuro juntos. Además, por medio está el hecho de que Josiño Carballo había entrado a colaborar con nosotros formando parte de Astro, como mánager, mostrando una energía nueva y desbordante. Rápidamente nos dimos cuenta de que era un tío súper trabajador que creía en el grupo a muerte. En esa etapa se produce la entrada en la banda de Andrés. ¿Qué supuso la llegada de gente nueva al proyecto para vosotros? Juan Alberto: La llegada de gente nueva desembocó en el hecho de que nos convertirnos en un


“Hay gente empeñada en que a sus amigos les tienen que gustar Niños Mutantes por cojones” equipo de personas que creía en Niños Mutantes, algo que ayudó a que la música se disparara. Con la entrada de Andrés, Josiño Carballo, responsable de Ernie Producciones, Pablo Camuñas, jefe de prensa, José, Elena… nos empezamos a sentir muy respaldados y creo que gracias a ellos recuperamos en parte el pulso, personal y artístico, creando las estructuras para iniciar otra nueva fase. Nani: Todos ellos han sido personas muy importantes para nosotros.

sorpresa la tenemos y no tenemos ningún miedo a caernos. Es más, incluso si nos caemos no creo que pasara nada. Nani: A mí me sigue sorprendiendo mucho la entrega del público y su capacidad para crear nuevos himnos. Personalmente nos resulta complicado engancharnos a nuevos grupos y discos, pero vemos que a nosotros la gente nos pide que toquemos las canciones nuevas. Conozco muy pocos casos así. Es una de las cosas más chulas que nos ha pasado, hasta el punto de que salir de gira con esa perspectiva se convierte en algo muy divertido.

Andrés: Yo entré en la banda en plena fase de decadencia, como otro de esos elementos que aportó aire fresco. Ya en Ernie editáis “Las Noches de Insomnio” y “Náufragos”, vuestros discos más exitosos. ¿A qué creéis que es debido? Juan Alberto: Una de las cosas más importantes para que hayamos crecido tanto en los últimos años es que hemos conseguido hacer nuestras mejores canciones. Hemos enriquecido muchísimo el lenguaje, tanto en las letras como en lo musical.

“Niños Mutantes siempre ha sido el grupo de culto del indie español”

¿Cómo se vive desde la madurez un éxito que ha llegado de manera tan progresiva? Juan Alberto: Lo hemos vivido con mucha alegría. Hay grupos que viven esto en su primer disco y creo que más que disfrutarlo, deben vivirlo con angustia por defraudar. Es muy habitual el fenómeno de grupos que empiezan muy alto y después van bajando, viviendo toda su carrera de las rentas. Creo que es algo que tiene que ver con la intención de mantener un éxito grande para el que no siempre se está preparado. A nosotros nos ha pasado todo lo contrario. Hemos estado en las distintas fases del camino, yendo poco a poco, enfrentándonos al hecho de hacer canciones nuevas simplemente para superarnos. En ese sentido, creo que lo llevamos mejor y disfrutamos con que las cosas vayan bien, sin pánico alguno. No te voy a decir que estemos de vuelta, porque de ser así nos aburriríamos y lo dejaríamos. Además, nos seguimos sorprendiendo con el hecho de ver las salas llenas o con que sigan saliendo composiciones chulas. La capacidad de

Vamos que habéis logrado crear una auténtica milicia mutante. Andrés: Hay una familia mutante que se ha ido sumando poco a poco a nosotros hasta convertirse en talibanes mutantes. Ellos son los verdaderos culpables de que estemos aquí. Nos hacen sentir muy vivos. Es más, hasta creemos que existe la figura del evangelista mutante. Una persona que convence a otra de que le tienen que gustar nuestras canciones sí o sí. (Risas) Juan Alberto: Hay gente empeñada en que a sus amigos le tienen que gustar los Niños Mutantes por cojones. No pueden soportar que no disfruten con la música que hacemos. Creo que el público ha sido el que ha hecho más por nosotros que la prensa, que salvo algunos fans que se dedicaban a escribir en algunos medios no nos ha querido tanto como pueda parecer. Siempre

les estaremos agradecidos por el cariño que nos han brindado. ¿Qué sentís al ver a las bandas jóvenes de vuestra ciudad que luchan por hacerse un hueco? Migue: Últimamente la pregunta ha cambiado. Ahora nos preguntan qué sentimos nosotros al ver a los grupos nuevos. La verdad es lo vemos de manera natural, simplemente ha pasado una generación más. La ciudad siempre ha sido cuna de grandes músicos y lo seguirá siendo. Nani: Estamos súper orgullosos de lo que significa Granada para la música nacional. Hay mucha gente que opina que es la cantera del pop y rock del país, al menos si hacemos una comparativa atendiendo a la población de la ciudad y los grupos que llevan sonando los últimos años en la escena alternativa. Siempre intentamos estar atentos a los grupos que vienen por detrás. Ahora son Pájaro Jack, Toulouse, Aurora o La Realidad. O bandas como Napoleón Solo que yo no creo que vengan por detrás, porque son un pedazo de grupo con cuatro genios haciendo cosas. Hay muchísimo talento. ¿Las razones? No las tenemos muy claras, la verdad. (Risas) Para terminar una última cuestión. Durante toda la entrevista ha parecido flotar en el ambiente la sensación de que aquí está a punto de cerrarse otro capítulo en la historia de Niños Mutantes. ¿Tenéis esa sensación también vosotros? Migue: Nos hemos dado cuenta de que tenemos que empezar una nueva etapa porque queremos romper con lo que hemos hecho hasta ahora. Pero no tenemos claro cuál va a ser el siguiente paso. Existe una inquietud y un debate interno en el seno de Niños Mutantes sobre qué queremos hacer. Seguro que pase lo que pasé, será muy interesante. Juan Alberto: No sabemos ni lo que queremos. (Risas). >> Por Javier González. Foto Iván González

“Nos seguimos sorprendiendo con el hecho de ver las salas llenas”


Dorian “Alcanzando la madurez” Pese a que la hoja de ruta inicial de Dorian marcaba una única fecha en Madrid, con el objetivo de presentar su nuevo trabajo, “La velocidad del vacío”; finalmente esta tuvo que ampliarse a dos, pues el público madrileño demandó con fuerza escuchar en directo, el que sin ninguna duda es el mejor disco de la banda barcelonesa (y habría que aclarar, uno de los mejores de lo que llevamos de año). Tras decidir, que sería la primera de sus citas a la que acudiríamos, llegamos a la Joy Eslava con tiempo para descubrir (con sorpresa) que los franceses BB Brunes saben cómo hacer mover nuestras caderas a base de indie rock fresco, joven y descarado. Tras ellos, llegaba el plato fuerte de la noche, pues la salida de Dorian al escenario bajo la intro que abre su disco (“Los placeres efímeros”), mostró a un público impaciente (y cada vez más numeroso), que llegaba con ganas de disfrutar tanto de las canciones de su nuevo disco, como de aquellas que ya llevan años sonando en nuestros reproductores. Compartiendo ese mismo objetivo, la banda liderada por Marc Gili decidió romper el silencio con los tres cortes que abren “La velocidad del vacío”: la ya mencionada “Los placeres efíme-

Madrid, Sala Joy Eslava. 24 de Abril de 2013 >>

Texto y fotos: Rubén López

ros”, “Ningún mar” y “Tristeza”, dejando claro, que ya no estamos ante una banda de electro-pop tímida y minoritaria; sino ante un fenómeno pop que sabe cómo manejar los tiempos, disfrutar del escenario y transmitir (sonidos, mensajes, sensaciones…) a su público. Sin ningún problema técnico (al menos en inicio) y un sonido excelente, la banda cogió confianza y tras agradecer nuestra presencia (apartando al futbol como prioridad) mantuvieron el ritmo de sintes, batería y guitarras con “Verte amanecer”; uno de los himnos de la banda, que parece no abandonar ninguno de sus directos. Tras ello volvieron a su nuevo trabajo, mezclando temas movidos y altamente coreables (que nos volvieron locos) como “Soda Stereo”, con canciones más intensas, profundas e íntimas como “El temblor” (con referencia a México incluida), “Horas bajas” (soberbiamente cantada) y “Arde sobre mojado” (que llevó a Marc a marcarse unos compases entre el público). Sin embargo, no se olvidaron de regalarnos temas como “Más problemas” (que ha ido ganando y madurando con sus versiones en directo), “La mañana herida” (que convirtió a la sala en un coro) y

“Cualquier otra parte” (¿quién no la conoce?). Con el público en el bolsillo, los barceloneses abandonaron el escenario por minutos, volviendo a coger sus instrumentos poco después, para encarar un final de infarto, que aunque se inició con un genial Marc recitando gran parte de la letra de “Palabras” (que nos puso los vellos de punta), sin música, ni instrumentos, ni melodía; retomó la sonoridad en esa misma canción, y recuperó toda su fuerza y potencial con “Veleros”, así como con dos de la mejores canciones de sus discografía (al menos en cuanto al plano rítmico, musical y bailable se refiere): “Paraísos Artificiales” y “La tormenta de arena”. Pese a que parecía que el single-presentación del nuevo álbum, “Los amigos que perdí”, ponía la guinda y punto final a su directo. Marc, Belly, Bart, Ramón y Lisandro agradecieron el apoyo del público (que los ha hecho encabezar las listas de ventas en tiempos de crisis) bajando del escenario y compartiendo con nosotros una versión acústica de “Tan lejos de ti” (¿ironía?), que terminó por demostrar por qué esta banda es diferente al resto, así como el origen del cariño mutuo que se profesan grupo y seguidores. Ahora toca esperar a verano para volver a verles.


Los Enemigos Madrid, Teatro Lara, 26 de Abril de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Por fin Los Enemigos recalaban dos días en la Riviera, cumpliendo el mismo guión que cuando se despidieron hace ya 11 años. Con todo vendido y la emoción del reencuentro presente en muchos rostros, todos ansiábamos ver otra vez ver en escena a Fino, Chema, Manolo y Josele; más aún tras el aperitivo que disfrutamos en la Joy Eslava en julio del año pasado. Con los protagonistas ya sobre el escenario, comprobamos que nadie iba a quedar defraudado, pues la maquinaria enemiga parecía estar perfectamente engrasada, como demostraron los primeros acordes de “John Wayne”, así como el resto del setlist inicial: “Brindis” y “Esta mañana he vuelto al barrio”; temas que pese a su edad no han perdido un ápice de vigencia. Los Enemigos no dejaron ni una etapa por cubrir, desplegando así, desde su homenaje a Serrat con “Señora”, a su etapa más dura con “Me sobra carnaval”, pasando por sus queridos inicios con “Boquerón”. Una de las nuevas incorporaciones al repertorio fue “La Carta que no…”, donde Josele mostró su lado más descarnado y melancólico; ese que tanto nos gusta, pues temas como “La otra orilla” o su obra maestra (según reconoció el propio Fino), “Desde el jergón”, emocionan y sobrecogen el alma en directo. Tras ellas, Oyonarte cogió el timón y la voz cantante con “Razas de Caín”y “No se lo cuentes”, demostrando su indiscutible peso en el grupo. Himnos como“Septiembre”o“La cuenta atrás”se sucedieron ahora sin dar tregua a un público que no paró de cantar a lo largo de las casi dos horas que duró el directo. Como no podían faltar unos muy reclamados bises, Chema “Animal” Pérez se marcó un sólo a la vieja usanza (a lo John Boham de Led Zeppelín), y la banda al completo enfiló una última terna de clásicos, donde cabría destacar el blues “Ahora soy un ser humano”, la contagiosa “Todo a cien”, “Complejo” (tema que abrió su primer LP, hace la friolera de 26 años) y, finalmente, “Alegría”, verdadero símbolo de fuerza e identidad de la banda, que cerró un espectáculo sobresaliente que se convirtió en el reencuentro con un amigo, que aunque no has podido ver durante muchos años, nunca has olvidado. Así mismo, esta reunión de Los enemigos, parece que nos dará más alegrías, pues durante este año de conciertos, varios son los temas que han ido naciendo, haciendo prever un futuro nuevo trabajo, que empieza a generar expectación.

Ocean Colour Scene Santander, Escenario Santander, 26 de Abril de 2013 Texto: Cristina Pascual Cuando un grupo de la talla de Ocean Colour Scene visita una pequeña ciudad como Santander, ningún buen amante de la música debería perder la oportunidad de asistir a ese concierto. Porque son historia del pop, porque son uno de los grandes grupos británicos de todos los tiempos y porque, a buen seguro, alguna de sus canciones habrá tenido un hueco en la banda sonora de su vida. La última actuación de OCS en Cantabria tuvo lugar el pasado 26 de abril en la Sala Escenario Santander. Los de Simon Fowler se presentaron ante el público tras la intervención del grupo local Band Desinée y los barceloneses Stay. Ambos se encargaron de ir calentando a un respetable, que no llenó el auditorio pero que esperaba con muchas ganas el regreso de los ingleses a la “tierruca”. Esta vez, su actuación no fue de esas que perduran en la memoria de la gente. Los británicos parecían cansados desde el primer acorde; estuvieron fríos, distantes y apenas conectaron con un público, que esperaba algo más de entrega por su parte. Los momentos de mayor brillo fueron los protagonizados por el genial Steve Cradock y su indiscutible talentazo a la guitarra. Tras un tímido saludo en español el concierto arrancó con Painting, el single que da nombre al último disco de la banda. Con apenas unos segundos de silencio entre tema y tema, los de Fowler siguieron con una amplia selección de canciones, como “So Slow”; “Second Hand Car”; “Weekend” o “Give me a letter”. Con la nueva “Doodle Book” y la mítica “Riverboat Song” llegó uno de los mejores momentos de la noche. Antes de que se produjeran los primeros problemas técnicos, la banda siguió con la presentación de nuevas canciones. Una de las mejor recibidas fue la country style de pegadizo estribillo, “Goodbye Old Town”. A partir de ahí, la poca dinámica que parecía haber tomado el concierto durante la segunda mitad, volvió a desaparecer. Fowler pidió cinco minutos por fallos en uno de los bajos y todos abandonaron el escenario. A su regreso, interpretaron un tema más antes de volver a interrumpir su actuación. Acertaron al retomar el concierto con la magnífica “Travellers Tune”. Sin embargo, cuando Fowler se quedó solo en el escenario para tocar Robin Hood, faltó algo de esa magia a la que su voz nos tiene acostumbrados. Los de Birmingham debieron darse cuenta de que la situación ya no podía remontar y decidieron poner el broche final a su visita santanderina con la indispensable “The day we caught the train”; la cual debió formar parte de esos bises que nunca llegaron a pedirse.


Eric Burdon Madrid, Teatro Lara, 6 de Mayo de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Dentro del ciclo “Leyendas con Estrella”; Estrella Damm y Universal Music nos trajeron a Eric Burdon, una de las mejores voces que ha dado Inglaterra, país que aún le apoda “black-man´s” debido a esa prodigiosa garganta, que le acerca a registros propios de la música negra. La cita madrileña, exclusiva para prensa e invitados, tenía como objetivo presentar su nuevo y recomendable trabajo, “´Til your river runs dry”. La expectación era enorme, y todos los profesionales que allí nos reunimos, acabamos comportándonos como auténticos devotos. Un Burdon contento con su vaso de buen vino y su camiseta con el signo de la paz, entró a escena con las ganas de un principiante, mostrando desde el principio que no reniega de su grandioso pasado, como dejó patente su interpretación de “When I was young”, éxito de la época psicodelica de The Animals, grupo con el que pasó a la historia a inicios de los 60, y que le llevó a codearse en las listas de éxitos con The Beatles o The Rolling Stones. Burdon desplegó todos los estilos que han marcado y definido su exitosa trayectoria. Desde su pasión por el rock primigenio de Bo Dydley, al que homenajeó en “Bo Dydley special”, o su versión de “Before you accused me”; hasta su época funk con el grupo War, recreando la sinuosa “Spill the wine”. El británico, tuvo espacio, incluso para homenajear el disco que publicó el año pasado con los garajeros The Greenhornes, clavando una potente “Black dog”. De hecho, Eric Burdon no se conformó con recrear sus viejos éxitos tal y como los conocemos, sino que los fue transformando en versiones más largas, como en el caso de “It´s my life”, o alteró su ritmo, como la versión reggae de “Don´t let me be misunderstood”. El concierto no decayó en ningún momento gracias a piezas bien escogidas como “We´ve gotta get out of this place”, ejecutada a través de una versión lisérgica que maravilló a todos. O esos blues primigenios que tan bien le sientan a la voz de Eric, como “Crawling King Snake”, en la que homenajeó al ogro de Belfast, Van Morrison, y a los Them, recitando algunas estrofas de “Baby please don´t go”. Una ralentizada versión de “House of the rising sun”, adaptación de un clásico tradicional que les supuso a The Animals su mayor logro de ventas, sirvió para cerrar momentáneamente la actuación. En los bises, Eric Burdon reivindicó nuevamente su nuevo trabajo a través de la espirtual y de toque góspel, “Devil and Jesus”, cerrando el espectáculo con la sobrecogedora “I´m crying”, pieza de su época animal compuesta a medias con Alan Price, genial teclista de la primera época. En conclusión, soberbio final de fiesta para una leyenda vigente, que a sus esplendidos 71 años dio una lección de genialidad y vida.

Alis Madrid, Sala El Sol, 5 de Abril de 2013 Texto y fotos: Rubén López

La Sala Sol fue el escenario elegido por Pachi García Alis para presentar en Madrid su último trabajo, “Cantos de Ocasión”. Incondicionales y amigos del artista de Baeza nos citamos en un directo, que pese a comenzar con retraso, no generó queja alguna de los allí presentes, pues las ganas de ver enfundada la guitarra sobre la figura de la noche, incrementaba nuestra expectación (y multiplicaba nuestras expectativas). Así, media hora después, Pachi y su banda ocuparon sus respectivas posiciones e iniciaron un setlist que tenía como objetivo inicial exhibir algunas de las joyas publicadas recientemente en el quinto disco del jienense. De hecho, las primeras cuatro canciones coincidieron (incluso en el mismo orden) con las que conforman dicho trabajo. Pudimos así comprobar la complejidad que presentan en directo temas como “Cantos de ocasión” (cuyo ritmo, nervio y juego de guitarras hizo mover las primeras caderas), “Alineación de planetas” (de letra neurótica y ritmo acompasado), “Los que no se arrepientes” (single potente, oscuro y directo) y “Tachadme de las listas de las bodas” (que une una letra de belleza y sinceridad extrema, con una deliciosa melodía rota a través de arrebatos de guitarra y percusión). “Aún sin poder salir del sueño” concluyó este primer set de cinco canciones sacadas de “Cantos de ocasión”, que se caracterizaron por la concentración y excelente ejecución de los intérpretes, que tenían ante sí la difícil tarea de plasmar en directos unos ritmos, melodías y compases muy diversos y complejos, que al mezclarse crean canciones que impactan y transmiten nuevas experiencias. Las largas horas de ensayo no fueron en vano. Tras ello, las responsabilidades se desvanecieron de la misma manera que la chaqueta de Alis, pues encarábamos ahora un repertorio que se deslizaba en las guitarras, bajos, baterías y sintes como lo hace la sangre por las venas, con un ritmo personal, fluido y variable. Tal es el conocimiento de las mismas, que en directo se transforman y autoversionan. De esta manera y con diez canciones por delante, hicieron su aparición temas del genial “Materiales de disección”: “Telescopio”, “Materiales de Disección”, “Irritable” o “Mi Cuarto y mitad” (que acabaron convirtiendo el concierto en una fiesta) o de “´Minimo”: “La fuente de Chí”, “Tira de mi lengua”, “No me sueltes”… Pero la marcha del grupo tras ello no concluyó el directo, pues un bis de cinco canciones devolvió a escena el último trabajo del grupo, así como rarezas (“Harakiri”) y antiguas joyas (“Cuando el Sol nos de calambre”). Gran concierto, que con 20 canciones y hora y tres cuartos, hizo las delicias de un público que sabe que Alis es un artista singular, único e irrepetible.


Clem Snide Madrid, Sala Tempo Club, 18 de Abril de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Tras el decepcionante concierto que Clem Snide habían dado días atrás en la sala “El Sol”, recibíamos en la redacción de “El Giradiscos” una convocatoria urgente para la noche de ese mismo jueves en la que se nos notificaba que el grupo había tenido que suspender su actuación en Vigo por causas ajenas a su voluntad, por lo que rápidamente buscaron local para tocar de nuevo y tratar de borrar la penosa imagen que su anterior paso por la capital había dejado, tanto en ellos como en sus fan más incondicionales. La cita esta vez era en el Tempo Club, un coqueto local de pequeña capacidad con muy buen sonido y excelente ambiente, por lo que no dudamos ni un momento y conscientes de la calidad que atesoran y el mal sabor que nos dejaron unos días antes acudimos a la céntrica sala para ver si ahora sí eran capaces de demostrar todo el potencial que atesoran. Eef Barzelay consciente de la oportunidad perdida una semana antes, mostró ante apenas setenta asistentes al concierto su cara más profesional. El buen humor y las bromas no faltaron, pero lo que realmente engrandeció la noche fue el sonido y las canciones que en ésta ocasión se disfrutaron mucho mejor. Además, como premio extra por nuestra fidelidad, todos los asistentes a la velada recibimos un regalo. El código de descarga de su último disco “Songs for Mary”, donde volvemos a escuchar al músico inspirado de los inicios. En lo que a la actuación se refiere, la alineación titular de Clem Snide volvió a ser la compuesta por Eduardo Martínez, de Partido, a los teclados, y el habitual Ben Martin, a la batería, quienes dotaron de vida tanto a canciones antiguas del primer disco de la banda, “Nick Drake Tape”, como novísimos y esperanzadores temas, aún pendientes de estreno discográfico, al estilo de “Buffalo”. Los de Nashville demostraron que la resaca sienta bien a su música, cuajando un buen show, al que aderezaron con los bailes de “Something Beautiful”, la sensacional “Lose Big”, o “Collapse”, con homenaje incluido al “Bitter sweet Symphony” de los británicos The Verve, que fueron realmente disfrutados por una audiencia no muy numerosa pero que sí demostró tener ganas de pasarlo bien. Tampoco faltaron unas sentidas versiones de “Valley of Tears” del siempre añorado Buddy Holly, y la que se encargó de cerrar el bolo “Who loves the Sun”, vía The Velvet Underground. En la segunda oportunidad, Clem Snide dieron en el clavo, logrando quitar el mal sabor de boca a los pocos que nos acercamos a verles en su tan emotivo como inesperado segundo concierto en Madrid.

Chucho Madrid, Sala Joy Slava, 11 de Abril de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Es difícil explicar lo que vivimos hace algunas semanas en la madrileña sala Joy Eslava, pero lo vamos a intentar. El inesperado retorno de Chucho a los escenarios se convirtió en una ceremonia donde el maestro Fernando Alfaro y sus compañeros impartieron doctrina sin realizar grandes concesiones a la galería. Nadie como ellos han sabido plasmar en sus canciones el lado oscuro del ser humano para mostrarlo con indudable e irrepetible belleza. A esta vertiente más sombría es la que consagraron la mayor parte del concierto, quedando los temas más pop, que también los tienen, relegados a un segundo plano. Desde la inicial “Conexión de Hueso”, canción que precisamente abría su Ep de debut editado por Limbo Starr allá por el lejano año 1995, un escalofrió nos recorrió el cuerpo, para no abandonarlo a lo largo de las casi dos horas que los albaceteños estuvieron sobre las tablas. Gracias en buena medida a la oportunidad que nos brindaron de poder volver a escuchar cortes del calado de “Motor de perro Negro” o la profecía de “El Ángel Exterminador”, canciones que no contábamos con volver a oír en directo y que supusieron un auténtico regalo para nuestros oídos. En el aspecto técnico debemos destacar que el sonido fue simplemente perfecto durante toda la velada, con el grupo demostrando estar en plena forma al desgranar imprimiendo toda la fuerza posible, composiciones tan redondas como “Cirujano Patafísico” o “Alicia Rompecuellos”. Volvimos a sentir el dolor por el amigo perdido en “Ricardo Ardiendo”, nos metimos  en “La mente del Monstruo”, una vez más, y vivimos en primera persona la llegada de “Un ángel Turbio”, en plena comunión con  un público, que abarrotaba la sala,  que la recibió como lo que es; un himno generacional Tan seguros estaban en su reaparición que hasta han estrenado un tema inédito para celebrarla, “Huracanes con Nombre” es su título, no desentonando en absoluto con la altura de su enorme repertorio. Para el bis final dejaron “Erección del Alma”, y esa celebración a la vida que es “Magic”, originalmente incluida en el álbum “Tejido de Felicidad”, el cual nos mostraba a unos Chucho decididamente más abiertos y heterogéneos en lo musical. Hubo una última salida a escena, en éste caso para ejercitar la distorsión y el ruido de la caldera del diablo en “Inés Groizard”, suponiendo el broche de oro a una actuación que, pese a dejarnos con ganas de mucho más, guardaremos en el recuerdo, ya que para mucho más bien que mal la banda capitaneada por Fernando Alfaro es una de las que más a fuego nos marcó en su momento. 


Ariel Rot Madrid, Sala Clamores, 13 de Mayo de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Los primeros compradores de “La Huesuda”, el nuevo disco del mítico músico argentino, recibieron un regalo muy especial semanas atrás; la invitación a un concierto intimo en el que el artista interpretó todas y cada una de las canciones del álbum. acompañado por una banda de auténtico lujo en la que figuran nombres como Osvi Grecco, a la guitarra, Candy Caramelo, al bajo, y Tony Jurado encargado de la batería. Un relajado Rot comenzó con la recuperada “Debajo del Puente”, que ya abría su debut en 1984 de homónimo título, a la que ha dado un nuevo barniz músculoso muy favorecedor que resalta la fuerza de una canción que cuando salió en su momento quedó lastrada por una producción desacertada. Pronto percibimos que el componente arrabalero y canalla está presente en el álbum gracias a temas como “Rubias de Nueva York”, una versión de Carlos Gardel, en la que pidió perdón al interprete, donde quiera que esté, por la transformación de su tango. De la misma manera que con“En los últimos cien Metros”, nos dimos cuenta que su autor había mirado hasta principios del siglo pasado para facturar una canción que goza de la sabiduría popular en su letra y un aroma clásico en su melodía que la hacen irresistible, algo que también ocurre con “La Huesuda”, cuya temática gira alrederor de la relación de la muerte y relaciones humanas a modo de corrido mexicano. Y por fin llegamos a la parte del directo que más nos gustó, con un Ariel sentado al teclado para despachar con lentitud temas como “Emociones Escondidas”, en la que resuenan ecos de Burt Bacharach, “Puro Frenesí”, reflexión de un veterano sobre la tristeza por la ruptura y el paso del tiempo; y “Mil palabras Sucias”, que resultó ser un swing muy efectivo que fue extraordinariamente bien recibido por el público que se acercó hasta el céntrico recinto de la calle Alburquerque. Minutos después el bonaerense nos demostró que la electricidad está todavía muy presente en sus venas con “Nunca es tarde para el Rock´n roll”, donde un espectacular solo de Grecco nos dejó totalmente boquiabiertos. Con la delicada “Se Va” nos dijo adiós momentáneamente, para volver con una pequeña propina con dos de sus clásicos en solitario “Lo siento, Frank” y la instrumental “Confesiones de un comedor de Pizza”, en las que volvió a dejar constancia de su enorme maestría a las seis cuerdas. De esa forma se dio concluida una noche especial, pistoletazo de salida de una interesante temporada de conciertos para Ariel Rot, en la que enfilamos el camino de vuelta a casa con la certeza de que en nuestra humilde opinión nuestro eterno niño prodigio ha logrado su mejor disco en solitario, después de casi treinta años de carrera, algo que se dice pronto.

Kevin Johansen + The Nada Madrid, Sala But, 19 de Abril de 2013 Texto y foto: Jorge Bravo Crespo “El Gurú”

Una sala But a reventar esperaba impacientemente la actuación del argentino, aunque nacido en Alaska, Kevin Johansen; un artista que responde a la perfección al apelativo que dice aquello de que en la variedad está el gusto. Como aperitivo a su actuación tuvimos la oportunidad de ver en directo a La Shinga, un joven grupo afincado en Barcelona, cuyo mayor objetivo es hacérselo pasar bien al respetable, algo que damos fe consiguieron sobre todo a tenor de la ovación con la que el público asistente los despidió al terminar su actuación. Johansen venía a presentar “Bi”, un doble disco con 29 temas en el que ahonda en los sonidos tropicales y el pop a partes iguales, utilizando tanto el castellano como el inglés para expresarse. Y lo hacía acompañado por una versión reducida de The Nada con Fernado Mantaras, al bajo, Cheba Massolo, a las guitarras, y el batería bonaerense Zurdo Roizner, quien ha participado en discos míticos de Vinicius de Moraes o Toquinho. A lo largo del concierto, la sonrisa no se borró de la cara de Kevin, haciendo bailar al personal al son de “Fantasma de carnaval” o “Daisy”, que relata la historia de un transexual. Canciones bonitas de amor como “El circulo”, derritieron los corazones de las muchas chicas que había en la sala. También hubo canciones definidas por él con el término de “a tres lenguas” como “Waiting for the sun to Shine”, cantada en inglés, brasileño y castellano. El concierto fue de menos a más gracias a éxitos del calado de “Desde que te Perdí” o “La Cumbia Intelectual”, con la que el público se calentó del todo, llegando a darse el caso de que alguna pareja se animara a subir a escena, dando el pistoletazo de salida de una fiesta que no paro de aquí al final. Increíble fue el homenaje a David Bowie versionando su “Modern Love”, con una revisión muy distinta a la original, aunque no fue el único tema ajeno interpretado pues en los bises sonó “Me haces tanto Bien” de Jorge Drexler,  trasladada a lengua de Shakespeare con intervención sorpresa del uruguayo, con el que también interpretó “No voy a ser Yo”, en una colaboración que ya apareció en su disco “City Zen”. Para el final dejaron “Guacamole”, en la que el músico no dudo en bajar a mezclarse con el público para hacer una gigantesca conga por toda la sala, y “Fin de Fiesta”con intervención vocal de todos los miembros de la banda, que sirvió de colofón a una noche irrepetible, en la que bailamos y disfrutamos de un músico y una banda irrepetibles a los que desde ya estamos deseando volver a ver en vivo. 


Entrevista con Antonio Luque:

Chinarro Sr.

“Seguiré haciendo muchos discos más porque es mi manera de expresarme y de entenderme con el mundo”

Hablar de Sr. Chinarro es hacerlo de uno de los grupos más carismáticos y respetados de nuestra música independiente, cuyo principal valor radica en una colección de canciones a prueba de bombas en la que destaca una actitud y forma de hacer las cosas repleta de personalidad, arte y valor que han convertido su nombre en uno de los referentes de las escena alternativa nacional. En unos términos parecidos podemos hablar de Antonio Luque, vocalista, guitarra y única cabeza visible del proyecto. Un rara avis de nuestra música, dotado de una capacidad de trabajo innata y de un verbo punzante que actúa a la manera de un francotirador contra todas aquellas situaciones que cree que debe denunciar, siempre con la sorna por bandera. No diremos que realizar esta entrevista fuera una labor sencilla, puesto que Antonio nos puntualizó en multitud de ocasiones y echó por tierra algunas cuestiones que teníamos como ciertas. Sin embargo, de lo que tampoco nos cabe la menor duda es que pocas charlas han sido tan interesantes y enriquecedoras como la que tuvimos con él.


E

nhorabuena a los Cuatro” es el álbum número trece dentro de tu discografía. ¿Al comenzar tu andadura llegaste a pensar que esta historia sería tan duradera? Yo prefiero decir que “Enhorabuena a los Cuatro” hace el número catorce, por aquello de saltarnos el más fario que acompaña a la cifra en cuestión. Recuerdo que en su día le dije a mi primera novia que me iba a dedicar a esto toda la vida; eso fue mucho antes de grabar las primeras maquetas. Creo que lo tenía tan claro porque es lo que más me gusta hacer en la vida, así que porqué iba a dejar de tocar. Quizás si a los conciertos solamente vinieran cinco personas me plantearía dedicarme a otra cosa, pero sinceramente no quiero ni pensarlo. Echemos la vista atrás, esta vez un poco más en serio. ¿Qué recuerdos tienes de la incipiente escena que surge a comienzos de los años noventa? Aquello fue una reacción natural que surgió al darnos cuenta de que lo que estaba presente en los medios de comunicación estaba muerto. A partir de ahí, la generación siguiente, en la que me encontraba yo, se planteó ser el relevo natural. Lo curioso es que los músicos de esta nueva hornada teníamos la percepción de estar solos. Suerte que con el paso del tiempo nos fuimos conociendo unos a otros para entender que éramos el cambio lógico. Paso a paso cada grupo fue poniéndose en su lugar en el nuevo campeonato y algunos hasta empezaron a hacer las cosas bien. Ese fue el caso de Los Planetas. Al final todo ese germen acabó gestándose desde Madrid y Barcelona, con la ayuda de ciertas compañías discográficas. Lo gracioso es que más de veinte años después, ahora da la impresión de que no ha pasado nada porque siguen estando ahí Bertín Osborne e Isabel Pantoja. Y más ahora que han vuelto los rancios al poder. Parece que estamos en Cuéntame en el 74 con El Caudillo todavía vivo. Es una época de pasos atrás en la que afortunadamente no todo son malas noticias. Hoy en día creo que sigue habiendo relevo generacional gracias a nuevas bandas que vienen con ganas de decir cosas. Una de ellas es Pony Bravo que son indies entre los indies; ellos se burlan hasta de los sellos independientes porque quizás no lo son tanto al haber perdido su sentido inicial para pasar a convertirse en auténticas empresas.

to de vista distinto de la historia. Personalmente recuerdo que mi planteamiento era muy sencillo: hacer música como la que hacían grupos que me gustaban. Estoy hablando de bandas como Pixies, My Bloody Valentine o The Jesus and Mary Chain, que aquí no eran conocidos por demasiada gente. La idea era demostrar que nosotros podíamos hacer algo parecido también. Te lanzabas a la piscina, componías, y lo presentabas sin reparo alguno. Después, gracias a gente como Julio Ruiz, nos empezamos a dar cuenta de que no estábamos solos y que existían grupos como Los Planetas, Patrullero Mancuso, Penélope Trip… con unas inquietudes similares, aunque con planteamientos distintos en cada caso. Después de más de veinte años de trayectoria musical y con un reconocimiento relativamente amplio. ¿Te consideras un afortunado por poder seguir desarrollando tu trayectoria en un país tan peculiar como el nuestro? Tengo la suerte de que me siguen grabando discos y la fortuna de que haya un público que se acerca a mis conciertos. Por otro lado, tengo la mala suerte de vivir en un país que tiene al sesenta por ciento de su población joven en paro, por lo que se tienen que pensar mucho a qué conciertos van. También es complicado hacer carrera en un sitio en que se ha permitido el tráfico libre en la red de contenidos protegidos, hasta el punto de que es absurdo decir a estas alturas que es ilegal porque todo el mundo lo hace. Seguiré haciendo muchos discos más porque es mi manera de expresarme y de entenderme con el mundo. Me gusta entrar en el estudio para reconstruir paisajes en los que pueda sentirme cómodo.

“Hoy en día creo que sigue habiendo relevo generacional gracias a nuevas bandas que vienen con ganas de decir cosas”

Te pregunto esto porque tengo entendido que en un momento determinado de tu carrera llegaste a plantearte la posibilidad de cambiar el nombre al grupo porque no te gustaba el sonido de tus primeros discos. ¿Eso es cierto? Lo que ocurre es que eso es un error. Yo lo he vivido con otros compañeros que al final tuvieron que volver al nombre inicial. Un claro ejemplo es el de Fernando Alfaro. Como Sr. Chinarro está registrado en la oficina de patentes y marcas y el nombre es mío, no tendré pegas. Además, si hiciera eso se perdería todo el esfuerzo promocional de muchos años, por lo que no merecería la pena.

En su día hablamos con Antonio Arias de Lagartija que nos comentó los que a su juicio eran los elementos claves para que todo acabara por fraguar. ¿Cuáles fueron para ti los factores de esa consolidación?

Afortunadamente tu carrera musical ha dado para mucho más que aquellos primeros discos, seguro que con el tiempo habrás cambiado la percepción.

Supongo que gente como Antonio Arias o Fernando Alfaro, al tener unos años más que yo, podrían aportar un pun-

No creas. Si hubiera hecho un disco que me gustara muchísimo, no hubiera hecho ninguno más. Vamos que de


haber estado en The Strokes, solamente habría grabado el primero (Risas). ¡Vaya pocas veces un músico nos había mostrado tanta sinceridad! Lo que digo es cierto. Luego es indudable que más allá de tu percepción también cuenta el factor del público. Cuando haces un disco que mola más, tienes un mayor reconocimiento, y cuando llega menos, la cosa baja. Es como las temporadas de los equipos de fútbol. Depende de lo que hagas y de tus canciones. Lo que ocurre es que tú no te sientas a componer pensando en el número de gente a la que van a llegar tus canciones. En cierta medida percibo mis propias canciones como mero espectador. Es más, te diría que soy un espectador hasta de mis propios conciertos. Hablando de discos. Debemos confesarte que uno de los trabajos de Sr. Chinarro que más nos gustan es “El Porqué de mis Peinados”. ¿Qué supuso para ti la publicación del mismo? Fue un trabajo que gozó de cierta popularidad para algunos medios especializados, pero con el que seguíamos yendo a tocar al Maravillas, hoy Nasti, en el que caben doscientas personas, y no lo llenábamos. Aunque a raíz de hablar ahora con gente joven como vosotros que me dice que en aquella época teníais diez años, que lo descubristeis más tarde y que os encanta, entiendo los porqués. ¿Y yo qué hago ahora? No puedo hacer nada. Recuerdo ese disco porque lo grabé, nada más; precisamente por eso para recordarlo si me apetece. Que es lo mismo que recomiendo a la gente que lo quiera recordar ahora, escucharlo. Si algún día tuviera que tocar alguna canción de ese disco la haría encantado, lo que ocurre es que en aquella época tenía veintiséis años y ahora cuarenta y dos. Ha pasado el tiempo y creo que soy otra persona. No es difícil de entender.

de la que después me echaron. A raíz de aquello empecé a componer una serie de canciones relativamente sencillas que finalmente fueron las incluidas en “El Fuego Amigo”. Quizás el hecho de que las canciones fueran más simples, apoyadas en la producción de Jota, que no me dejó hacer los arreglos freaks que solía hacer, tuviera algo que ver con el hecho de que llegara a más gente. Si te fijas apenas hay arreglos, más allá de los aportados por el tristemente desaparecido Pedro San Martín de La Buena Vida. Después llegó “El Mundo Según”, otro auténtico discazo. Cuando salió con la producción de Jordi Gil, muy aseada, recuerdo que hablaban de un grupo domesticado, no sabían lo que se les venía encima… (Risas) Con este último comienzas la relación con Mushroom Pillow, de la misma a nosotros nos interesa particularmente tu última trilogía de álbumes: “Presidente”, “¡Menos Samba!” y “Enhorabuena a los Cuatro”, que han visto la luz en apenas tres años. ¿De dónde surge tan impresionante caudal creativo?

“Ahora que han vuelto los rancios al poder, parece que estamos en Cuéntame en el 74 con El Caudillo todavía vivo”

Seguido muy de cerca por “El Fuego Amigo” que creemos que marca un antes y un después para ti. Casi todos los discos anteriores a “El Fuego Amigo” están hechos desde la desilusión. “Compito” no quedó muy allá. Se nota que los arreglos están hechos sobre la marcha y además no suena muy buen. “El Porqué de mis Peinados” es un trabajo más ordenado, donde encontré los arreglos y las bases que quería; y por otro lado tiene unas letras curiosas. A día de hoy me gusta, aunque, como dije antes, creo que soy otra persona. “El Ventrílocuo de sí Mismo” lo grabé pensando que jamás me ganaría la vida con la música. Era la época en que estaba currando en una fábrica

Yo hago las cosas o no las hago. En su momento repetí C.O.U, suspendiendo todas las asignaturas. Pues bien al año siguiente aprobé todo con sobresaliente, sacando la nota más alta del instituto en selectividad. Todo en dos años consecutivos. Los profesores no se lo explicaban. Un poco más adelante, recuerdo que estaba haciendo el trabajo de fin de carrera de agrícolas y a la vez hacía el primer curso de químicas. Creo que tengo una capacidad de trabajo muy grande; y a la vez pienso que en éste país hay mucha gente muy vaga. Por comparación puedo resultar un bicho raro pero para mí lo son más ellos. No puedo estar en casa en pijama o en chándal. Tengo que estar preparado para la acción. Me gusta hacer cosas. En mi interior debo tener algo de protestante. Llama la atención poderosamente el hecho de que en “Enhorabuena a los Cuatro” has bajado el listón a la hora de denunciar la situación actual. ¿No será que estás de acuerdo con todo lo que está ocurriendo? (Risas) No iba a hacer todos los discos con la misma temática. Además, no todas las canciones de “¡Menos Samba!” hablan de eso. A mí lo que me apetecía era tocar temas sociopolíticos pero no desde el punto de vista que se esperaba. No quería reírme solamente de la banca. Hay canciones de “¡Menos Samba!” como “Tu Elixir”, en las que pongo el foco en el pueblo como culpable. No estoy diciendo que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades,


como dicen otros, pero lo que sí está claro es que la gente se endeudó hasta las cejas a las primeras de cambio, y ahora estamos pagando la imprudencia. Sé que sugerir eso en las letras no gustará, aunque la gente en muchos casos no entiende el significado de las mismas, pero bueno, lo más fácil será decir que ya no soy tan molón. Será porque ya no le doy ese enfoque pseudo-poético que hacen muchos malos letristas. (Risas) El disco está grabado en los Red Bull Studios, un lugar en el que, a tenor de lo que pones en los agradecimientos, te han debido hacer sentir muy a gusto. La verdad es que estoy agradecido a la gente de Red Bull Studios porque entiendo que hay que estarlo. Me han cedido un estudio de grabación a cambio de hacer unas cuantas entrevistas con el logo de su marca detrás, algo que es muy común hoy en día. Es un hecho que también sucede con las marcas de guitarras, las cuales en ocasiones regalan a los músicos determinados modelos a cambio de que estos aparezcan fotografiados con las mismas, por lo que veo el acuerdo como muy normal. Y en Madrid, una ciudad que creo que no te gustaba nada pero pero a la que has acabado por mudarte. ¿A qué responde el hecho de venirte a la capital?

Hablando de grupos relativamente nuevos. ¿Podrías decirnos cuáles son los que más te gustan dentro de la nueva hornada? No voy a decir ninguno. Diciendo los que sí me gustan, implícitamente hablo de aquellos que no. Hay que entender que en el fondo somos compañeros de profesión; después nos encontramos en el backstage, todos son buenos chavales, y me sabe mal hacerles una crítica negativa. En caso de dar el nombre de los grupos que no me gustan algún día, trataría de razonar mis porqués. Otra de tus grandes pasiones es la escritura. ¿Estás trabajando en algún texto con la intención de que vea la luz próximamente? Ahora mismo tengo una novela a medio escribir, lo que ocurre es que entre la mudanza y mi idea de hacer un disco nuevo se ha quedado aparcada, pero con la idea de retomarla. Cuando la termine se la mandaré al editor para que la publique. El problema es que el mundo de la literatura mueve todavía menos dinero que el de la música. Ya me ha ocurrido alguna vez que al ir a presentar una novela no fueran al acto más de tres personas. Da igual que detrás aparezca el nombre de Sr. Chinarro, porque una cosa es ir a tocar y otra presentar un libro. Además, conviene no perder la perspectiva de que escribir una novela es un trabajazo del copón, de casi diez meses, que no es del todo rentable, salvo que seas un superventas, de ahí que uno tenga que mirar en qué invierte su tiempo.

“Tengo una capacidad de trabajo muy grande; y a la vez pienso que en éste país hay mucha gente muy vaga”

Lo de venirme a Madrid es una decisión más personal que profesional. Aquí estoy rodeado de más gente, tengo la oportunidad de acudir a conciertos y de ir a muchos museos. En mi vida nunca había tenido la sensación de aburrirme y últimamente la estaba teniendo, por lo que decidí instalarme en Madrid para evitar sentirme así. La verdad es que de momento no tengo queja ninguna respecto al trato que me está brindando la capital. En la nómina de colaboradores aparecen multitud de músicos jóvenes de gran talento. Pero entre todos ellos, nosotros destacaríamos la figura de Pablo Maronda, vocalista y líder de Maronda, con el que tengo entendido que te une una relación profesional y personal muy cercana. Personalmente me encanta lo que hace Maronda, sinceramente creo que hacen muy buenas canciones. En el Primavera Sound tuve la oportunidad de presenciar como como Jota de Los Planetas le decía a Pablo que le gustaba su música, sin conocerse de nada previamente. Aquello era sincero y no una forma de peloteo barato. Creo que en España hay poca gente que haga buenas canciones, si tuviera que contarlos con las dos manos probablemente me sobraran dedos para enumerarlos, por eso cuando sale uno tienes la obligación de darle la bienvenida al club.

Vamos a rematar con la pregunta más tópica de todo el cuestionario. ¿Cuáles son los planes de futuro que manejas para los próximos meses? Vamos a intentar hacer bien los conciertos que ya tenemos programados en lugares muy chulos. Están cerrados sitios como el Teatro Lara en Madrid, la Rambleta en Valencia o el Festival Do Norte en Galicia, donde podremos mostrar todo nuestro potencial en directo. Por otra parte tengo la intención de seguir haciendo acústicos. Además, sin ir más lejos, ayer mismo se me ocurrió una idea para una estrofa y la apunté por lo que tampoco me olvido de la labor compositiva. Soy una persona que es capaz de hacer todo a la vez. Es una bola en la que todos los puntos van girando, mientras mantienen una relativa distancia. Aunque sin lugar a dudas el plan más ambicioso que me planteó es el de disfrutar de la vida. Texto: Javier González. Fotos: Iván González


capas de sonidos oníricos (“80’s Comedown Machine”, “Chances”). Entre medias, cabe destacar cortes, que aunque a priori buscan el punto equilibrio entre estos dos extremos, finalmente se decantan hacia uno u otro. Los sonidos radiofónicos, los falsetes de Casablancas, la introducción de samples y la importancia de las guitarras de Albert Hammond Jr., son las claves a tener en cuenta para comprender un disco que guarda una de las mejores canciones firmadas por la banda (“50/50”), así como contiene temas de rock de reminiscencias ochenteras (“Welcome to Japan”), vertiente experimental (“Happy Ending”, “Call it Fate, Call it Karma”) o situados a medio camino entre el rock accesible y el pop (“Slow Animals). En definitiva, un disco sorprendente, que será ampliamente disfrutado por oídos agradecidos, pacientes y exentos de prejuicios. << Rubén López

e á ahí?) hí?) o ell pegadizo di single i l “Find “Fi d a romance””(d estás (donde a final, le hace gracia a uno ese coro de “ardillas o pitufos” al q acompañan al estribillo). Energía, luminosidad y opque t timismo son apuestas en firme que se unen al humor y la ironía, plasmando un ejercicio de escapismo, que nos lleva lejos de la actualidad que nos rodea; siendo “Oh, Yeah!!!”, “ “Metropolitan Moog” y “Blue Jeans” buenos ejemplos de e Estamos así ante un álbum en el que no sobra nada y ello. e el que encontramos a una banda ya firmemente conen s solidada que demuestra un sonido compacto, brillante y preciosista. Excelente disco. << Rubén López

Bigott “Blue Jeans” (Grabaciones en el mar) Un grupo de amigos perdidos en Brasil, la selva como estudio de grabación y el excéntrico Borja Laudo (Bigott) como líder de la aventura; estas son las premisas que dan vida a “Blue Jeans”, sexto álbum del zaragozano. Tras dos años alejado del estudio de grabación (algo anormal en su caso), llega la hora de analizar los 11 cortes que dan vida a este nuevo trabajo. En cuanto a las temáticas y figuras retóricas empleadas, partimos nuevamente del original mundo surrealista que habita en la mente de su líder (mutantes, alimentos y animales disertan, copulan y tienen aspiraciones superiores). En cuanto al aspecto musical, habría que recalcar la inclusión de instrumentos brasileños y sonidos selváticos a sus ya tradicionales elementos folk, pop y rock (sin olvidarnos de la creciente fuerza que van alcanzando los sintes), destacando la entrada de estos nuevos elementos de forma más clara en la inicial “I Got Dengue”, la (también) instrumental “Playboy’s theme” o la rítmica “Female Eunuque”. Sin embargo, Bigott ofrece también el habitual catálogo de estilos, melodías y recursos ofrecidos en sus anteriores trabajos (lo cual es uno de sus sellos más inconfundibles). Podemos escuchar y disfrutar así la frenética “Troupe of Royal” (con Clarín como voz destacada, que comparte volante con Borja Laudo en un viaje suicida), la onírica y melódica “King of Demo” (con dejes a Beach House y de una belleza insultante), la elegante y folk “The Reno Poem” (¿Johnny Cash

TThe Strokes “Comedown Machine” “Co (RCA Records) Aunque parece atrevido d y ““original”l” criticar a un grupo grande cuando este no ofrece el mismo producto que le hizo famoso (más aún si se trata de una banda foránea que alcanzó hace no mucho una fama desmesurada), avisamos ya de inicio que no vamos a encontrar en estas líneas nada por el estilo. “Comedown Machine”, el quinto álbum de los neoyorkinos The Strokes, puede que no ofrezca la frescura, ímpetu y ritmo que nos cautivara hace más de diez años; pero quién demonios es ahora igual que hace diez años. Por ello, lo primero es ser objetivos y quitarnos ideas preconcebidas, pues la banda liderada por Julian Casablancas acaba de publicar un disco, que lejos de aquellos trabajos que les otorgaran el título de “salvadores del rock”, posee un encanto enigmático y atrayente a base de sintes, efectos de sonido, juegos de guitarras y voces modificadas, que convierte el álbum en una pequeña joya, que a buen seguro será repudiada y desmerecida. Encontramos aquí un inventario de temas, que o bien parten de ritmos cortos y veloces, remarcados por la percusión y envueltos por guitarras rítmicas y melódicas (“All the time”, “Partners in Crime”); o toman, por el contrario, como base la electrónica, a través de sintes, voces alteradas y lentas (y muy estudiadas) melodías, entremezcladas con densas

Yeah Yeah Yeahs “Mosquito” (Interscope) “Mosq Tras casi cuatro años de silencio, echábamos de menos escuchar la voz de Karen O a través de nuevo material. El cuarto disco de la banda neoyorkina de punk-rock se ha hecho esperar y toca ahora entrar a hacer valoraciones. Obviando la portada (os dejamos a vosotros esa tarea), tenemos por delante un trabajo que presenta a la banda en plena madurez y con la libertad (ganada con los años) de hacer lo que quieran (siempre lo han hecho). El álbum comienza poniendo el listón muy alto con “Sacrilege”, tema que pese a comenzar sonando a garage rock noventero, muta a corte electrónico y explota en un potente estribillo, que concluye con unos geniales coros góspel, firmando un single que, a buen seguro, se convertirá en uno de los hit del año. Tras ello, nos recuperamos con un lento viaje electrónico, preciosista y onírico a través de “Subway”. Genial el contraste entre los dos temas que abren el álbum. En tercer lugar nos golpea la canción que da nombre al disco, “Mosquito”, tema primitivo y enervante, de esquema rock y fuerza punk que, aunque devuelve la banda a su punto de partida, abre un nuevo horizonte sonoro. A partir de aquí el disco vaga por un universo electrónico e hipnótico que o bien busca la elegancia de los sintes (“Under the Earth”, “Always” o la ya cercana al dream-pop, “Wedding Song”), el sonido ochentero de guitarras afiladas y oscuros coros (“Slave”, “Buried Alive”) o la experimentación extrema, muy cercana a la buscada recientemente por Björk (“These Paths”). Sin embargo, también hay espacio tanto para dinamitar guitarras, sacudir golpes salvajes a la batería y gritar lemas cortos y directos, ligando así los recursos y estructuras clásicas del punk rock, con los sintes y sonidos de nueva generación (“Area 52”); como para descolocarnos con “Despair”, tema pop de sencilla, pero muy marcada percusión, que suena mucho a James, Electrelane, Metric… En definitiva, estamos ante un disco de transición hacia una nueva fase (¿?), que ofrece una nueva versión más heterogénea y experimental de Yeah Yeah Yeahs. << Rubén López


VVAA Sound City “Real To Reel” ((Sony Music Spain) A su curriculum como batería de Nirvana, líder de los resultones Foo Fighters, miembro intermitente de Queens Of The Stone Age y asociado en el supergrupo Them Crooked Vultures, Dave Grohl añade ahora el debut tras las cámaras con el flamante rockumental “Sound City”. La filmación recuerda la historia de los estudios angelinos del mismo nombre y recoge las vivencias de un puñado de músicos que, en un momento u otro, han grabado tras sus paredes. Abiertos desde 1969, la lista de álbumes legendarios salidos de sus instalaciones corta la respiración, incluyendo grabaciones de artistas como Neil Young, Johnny Cash o los propios Nirvana. La banda sonora resultante lo tenía todo para funcionar: Grohl convoca a una all-star-band intergeneracional que incluye a Stevie Nicks (Fleetwood Mac), Josh Homme (QOTSA), Trent Reznor, Rick Nielsen (Cheap Trick) o todo un Paul McCartney, entre muchos otros, y juntos arman un repertorio inédito. Sin embargo, el resultado hace aguas en la mayor parte de sus tramos. Con un sonido musculoso pero impersonal, un vulgar rodillo de grunge a granel y rock AOR sobrevuela el disco, despertando terroríficos recuerdos que parecen invocar el sonido de bandas como Silverchair o Audioslave. A priori, no parece buena idea embarcar en un mismo estudio a Corey Taylor (Slipknot) y Paul McCartney, aunque ambos no convivan en la misma canción. Y tal vez el problema sea ese: el extraño amasijo de músicos de distintas arenas musicales que terminan ahogados bajo el mismo molde. Aun así, podemos agarrarnos a la fantasía de escuchar a McCartney como improbable vocalista de Nirvana (Grohl, Krist Novoselic y Pat Smear, son su banda de acompañamiento) en “Cut Some Slack”, donde el beatle recupera su registro a lo “Helter Skelter”. Son casi cinco minutos que activan glándulas salivales dormidas. Aunque para hacerse una idea de los mejores platos cocinados en Sound City, lo más adecuado parece revisar parte de su larga e interesante lista de menús previos. << Carlos Bouza

Tokio Sex Destruction “Sagitt “Sagittarius” (Bcore Disc) El nuevo disco de Tokio Sex Destruction, “Sagittarius”, se ha hecho mucho esperar. Han pasado cuatro años desde su anterior “The Neighbourhood”. Los motivos de ese retraso han sido principalmente los cambios en la formación que ha sufrido la banda catalana y el parón que trajo consigo esa alteración. El sonido

que acompaña a este “regreso” aceptaría ser calificado tanto de novedoso como de continuista. Esto quiere decir que el álbum contiene esa “negritud” más pura que se había observado en sus últimos trabajos pero también ha recuperado algo de esa actitud punk y salvaje que tenían en sus inicios y que daba la impresión de que había decelerado algo. Ambas sensaciones confluyen en este auténtico huracán musical capitaneado desde los mandos de la producción por Fernando Pardo (Sex Museum, Los Coronas). Las hostilidades comienzan ya desde el pistoletazo de salida, por medio de “Put Your Hands Up!” y sus ritmos tribales a base de gospel que acaban por desbocarse. El gusto por el soul más clásico se puede observar en canciones como “Sweet Riot”, donde trabajan con la herencia del sonido Motown; “Call the Doctor”, en la que introducen la Blaxploitation en una estructura de guitarras eléctricas, o en busca de mayor profundidad como sucede en “When Those Times Are Coming Back (It Could Be Painful for your Heart)”. El lado más agresivo llegará de la mano de los toques funk, adornados con un estribillo de lo más contundente, de “Dead Cops” o los ritmos contagiosos, cada uno a su manera, de “Every Little Thing” o de la excepcional “Peace is Money”. La variedad de este disco se nota en la búsqueda de otro tipo de sonoridades como el deje latino de “In the Right Place” o los arranques psicodélicos y envolventes de “Sagittarius”. Tokio Sex Destruction dan así forma a un álbum heterodoxo, mezcla de tradición “negra” y actitud punk, tanto en la música como en sus textos que no renuncian, como ha sido habitual siempre en la banda, a la crítica social. << Kepa Arbizu

Miss Caffeina Mi “De Polvo y Flores” (Warner) Los madrileños Miss Caffeina se encuentran inmersos en un viaje introspectivo que tiene como objetivo conocerse a sí mismos, alcanzar la siguiente etapa en su proceso evolutivo-madurativo y descubrir la clave que les conceda su particular parcela en el panorama nacional. “De polvo y flores” es producto de un costoso “aquí y ahora”. Un intento de plasmar el sonido y estilo que expresa su estado anímico personal y profesional. Sin embargo, esto no es tarea fácil cuando en el aspecto musical se te presentan diversos caminos (pop, rock, electrónica, música alternativa…) y en el comercial cuentas tanto con el apoyo de un gigante como Warner, como con el beneplácito de nuevos y más potentes medios de comunicación. “De polvo y flores” es un conjunto de canciones que funcionan mejor en solitario, que en conjunto. Es obvio que la unión de diferentes capas de guitarras, el nuevo protagonismo alcanzado por los sintes y el uso de percusiones más rítmicas que van marcando los compases, son apuestas ganadoras, como demuestran “Hielo T” (que conseguirá aunar criterios y llegar al público mayoritario), “Disfraces” (genial encuentro con los sintetizadores), “MM” (experimento

rock-pop que aúna elementos anglo-sajones y nacionales), “Venimos” (juego de sintes y mezcolanza noventera) y “San Francisco” (corte algo más plano, pero que mantiene el tipo). A ello, hay que sumarle otros cortes que alteran esta dinámica, como son “Tormento”, tema arriesgado a medio camino entre una copla digitalizada y misteriosa y un ejercicio de experimentación en el estudio de grabación; “Gigantes”, corte pop de aires flamencos, mexicanos y buenos arreglos de trompetas, y finalmente (como no) temas pop de amor/desamor resueltos de manera menos original, pero que no traicionan el espíritu melódico y sentimental de la banda (“Luciérnaga”, “Superhéroe”, “No mienten”, “Modo avión” o “19”). Estamos así ante un disco que plasma el nuevo status de la banda, la redefine y a buen seguro, subirá nota en la reválida de los directos. << Rubén López

Junip “Junip” (City Slang) Con dos discos de estudio editados bajo su nombre desde 2003, el sueco-argentino José González no es, desde luego, un artista prolífico. Y con esa misma parsimonia discurren sus grabaciones: obras desnudas, guiadas casi en exclusiva por el hábil fingerpicking que ejecuta sobre su guitarra española, y por una voz templada e hipnótica. No parte tampoco de modelos medianos: cita a The Beatles, la bossa-nova y al cantautor cubano Silvio Rodríguez como sus principales inspiraciones, y al álbum “Pink Moon” de Nick Drake como la mecha que prendió la inspiración de “Veneer” (2003), su disco de debut. Con una trayectoria en solitario de estimable éxito comercial, el músico cuida también en paralelo de Junip, su proyecto grupal junto a su amigo de la infancia Elias Araya (batería) y Tobia Winterkorn (teclados). Juntos acaban de editar su segundo disco, una obra intrincada y empedrada de detalles (sintes, leves distorsiones, muchos juegos percusivos) que mantiene el equilibrio entre una cierta tendencia a la abstracción y el gancho pop. A menudo rugoso, casi siempre taciturno, pero pop magnético y hermoso al fin y al cabo. Más que como un desvío de su carrera solista, Junip se afianza en su segundo movimiento como una extensión enriquecida y nada forzada del seductor desabrigo de González. Estamos ante un disco que se abre con uno de los singles más emocionantes y elevadores que vayamos a escuchar este año (“Line Of Fire”) y que poco a poco se ramifica en una producción que muestra su mejor baza en su exquisito y respetuoso tratamiento del sonido. Ya sea en sus tramos más deliberadamente sucios como en los cristalinos, todo respira: los instrumentos, sus aportaciones y engarces, encuentran siempre de forma natural su espacio y sentido. Algo esencial para que el oyente pueda escudriñar durante horas (¡recomendamos auriculares!) en el mecanismo interno de un disco que reclama predisposición, pero del que es muy difícil salir. << Carlos Bouza


Mudhoney “Vanishing Poit” (Sub Pop) A estas alturas ya queda lejos la eclosión ec del “grunge”. Un movimiento, que como tantos otros, era más heterodoxo e inclasificable de lo que en un principio se podría suponer. Al margen de sus grupos o nombres más representativos había una serie de bandas que, muchos encuadradas en la discográfica de Sub Pop, han creado carreras longevas e envidiables, como sucede con Mudhoney. Los de Seattle publican sus discos sin ansia ninguna y al ritmo que creen oportuno (cinco años han pasado desde su anterior trabajo “The Lucky Ones”), algo que suele revertir en el contenido de esas creaciones, que logran mantener el interés y la calidad. Precisamente eso es lo que sucede con este nuevo álbum, “Vanishing Point”. Lejos aquellos tiempos como representantes de un sonido crudo y chirriante (valga como ejemplo el mítico “Superfuzz Bigmuff ”), su propuesta ha mantenido ese espíritu pero bajo un manto más “limpio”. Una decisión que también ha supuesto abrir, relativamente, sus horizontes sonoros. Precisamente por todo ello no es extraño encontrarnos con temas como “Slipping Away” y su deslavazado sonido marcado por la trepidante batería, los desbarres guitarrísticos de “The Final Course” y “In This Rubber Tom”, o la envolvente, psicodélica y sobresaliente “Sing This Song of Joy”. Pero los orígenes mandan y no se puede impedir que la propuesta de Mudhoney se dirija con paso fuerte, decidido y directo. En esa faceta destacarán la oscura y con resonancia a The Stooges “I Like it Small”. Todavía más acelerados se muestran en los disparos punk que son “Chardonnay”, pura escuela angelina, o la violenta “The Only Son of the Widow from Nain”. El grupo norteamericano celebra su 25 aniversario en la música con este disco, el noveno, en el que apuestan por recuperar su actitud más agresiva y cruda, sin que eso quiera decir que renuncien a “juguetear” con otras influencias. Un terreno éste en el que ya nos han demostrado sobradamente que saben lo que hacen a la perfección. << Kepa Arbizu

Steve Earle ““The Low Highway” (New West) Steve Earle es ya todo un icono dentro del rock americano. Y lo es, principalmente, por su envidiable carrera musical, pero también por lo que tiene de “mítico” su personaje, en el que se pueden encontrar tanto episodios de adicciones como su activismo político. “The Low Highway” hace su disco número catorce pero está muy lejos de ser únicamente uno más en la lista de su larga trayectoria.

Acompañado de su banda habitual en los últimos tiempos, The Dukes (& Duchesses), en la que está incluida su mujer Allison Moorer, recupera además el tándem que tan buenos logros le ha proporcionado conformado por el propio músico y Ray Kennedy. El disco en su conjunto es un ejemplo de la versatilidad que el norteamericano ha demostrado a lo largo de su carrera y que queda enarbolado por el álbum. Dentro de ese conglomerado de sonidos, perfectamente integrados en un recio conjunto global, nos encontraremos con ese estilo de folk-country árido y profundo que de forma ejemplar realiza, ya sea en “The Low Highway”, contando con una instrumentación cuidada, o desde el tradicionalismo musical de “Warren Hellman’s Banjo”. En “Love’s Gonna Blow My Way”lo articulará bajo una cadencia algo más alegre mientras que en “Burnin’ it Down” le añade un deje mucho más melancólico. Con igual facilidad el disco se puede situar en terrenos más cercanos a Nueva Orleans (“Pocket Full of Rain”o sobre todo con “That All You Got?”) que saca su lado más guitarrero en la contundente “Calico County”, en la que se viste de ZZ Top, o tirando de épica springsteeniana (“21st Century Blues”). Por si fuera poco tampoco se arredra a la hora de llevar el sonido de raíces a postulados más “modernos” con “Invisible”. Aunque Steve Earle en los últimos años no ha ofrecido un material fallido sí que se echaba de menos la recuperación de sus grandes momentos, algo de lo que se ha desquitado con “The Low Highway”, un disco que está llamado a entrar entre lo más destacado de su producción, y eso es algo realmente serio. << Kepa Arbizu

Dawes “Stories Don´t End” (Hub Records/Relativity) Con sólo dos discos en el mercado, especialmente con su “Nothing is Wrong”, Dawes han conseguido convertirse en una de las bandas jóvenes más respetadas dentro del sonido de raíces americanas. Su propuesta, alejada del apoyo de marketing de otros, se basa en la elegancia y en el buen hacer a la hora de trabajar con las melodías, con la vista puesta en clásicos que abarcan desde The Eagles a CSNY. Una labor en la que también tiene un papel importante la voz de Taylor Goldsmith. “Stories Don’t End” es su nuevo álbum, en el que es cierto que si bien la esencia del grupo se mantiene, también lo es que, como se podría desprender de su portada, su sonido se muestra de una forma más profunda y oscura. Características presentes en su estilo pero que en esta ocasión se imponen con mayor claridad. Una búsqueda para la que han confiado la producción a Jacquire King (Tom Waits, Norah Jones, Kings of Leon...). Precisamente en esa faceta más introspectiva destacan temas como la íntima “Just My Luck” o baladones románticos como “Something in Common”, que perfectamente podría ser interpretado por el Elvis Costello más meloso. Ambos temas están dominados por la presencia del piano, un instrumento que alcanza cotas

altas de protagonismo en el disco. Más cercanos a las raíces se mostrarán en “Someone Will”, en los que se asemejan a bandas actuales como The Avett Brothers o The Felice Brothers, o impregnados de más clasicismo como “Stories Don´t End”o “Side Effects”. Saliendo algo de ese tipo de ambientaciones nos encontramos con los coletazos de pop a base de la melodía pegadiza de “From a Window Seat” o el rock (suave) de “Hey Lover”, versión del tema de Blake Mills. Bajo estos mimbres Dawes construyen con este “Stories Don´t End” un nuevo “ensayo” de esa forma clásica, melódica y dulce de acercarse al sonido americano, aunque en esta ocasión hayan decidido jugar algo más con los matices oscuros, algo que todavía está por demostrar si termina de encajar con la misma perfección. << Kepa Arbizu

Delafé y las D Flores Azules Fl “De ti sin Mí-De mí sin Ti” (Warner) Pocos discos se han editado en lo que va de año que sean tan ambiciosos y arriesgados como el último trabajo de los barceloneses Delafé y las Flores Azules, quienes, lejos de acomodarse dentro del estatus de éxito que actualmente ostentan, han planteado para este “De ti sin Mí- De mí sin Ti” un más que interesante juego. El cual no consiste más que en entregar un álbum doble, que nunca mejor dicho funcionaría a modo de cara A y B de una obra, con la particularidad de que en éste caso las composiciones que lo integran son casi las mismas, si bien es cierto que abordadas desde premisas distintas que permiten llegar a conclusiones musicales variadas. Así es como surgen de un lado “De ti sin Mí”, con un carácter luminoso y apasionado, capaz de enganchar desde sus primeros compases por la fuerza que transmiten “Mientras beso a mi chico en la Arena”, puro espíritu Phil Spector, “Qué Sentido Tendría”, que interpretan acompañados por la voz de Nacho Vegas, “Cielo”, arrebatadora de principio a fin donde se dan la mano lo mejor del espíritu de New Order y Family, y “Nadie va a pararnos mientras no dejemos de cumplir Años”, con unos fraseos repletos de fuerza por parte de Helena capaces de exaltar al más parado. Y de otro “De mí sin Ti”, con una clara raigambre introspectiva y carente de esa efectividad que le haría carne de primeras escuchas, pero dotado de una profundidad rocosa en la que se ocultan reinterpretaciones enormes; tal es el caso de “Echo de Menos”, dolorosa como pocas canciones que hayamos escuchado últimamente, y “Verde”, con un punto de insana melancolía que se instala en la garganta resultando absolutamente sobrecogedora. Habrá quien recurra a la hora valorar éste álbum al tópico de decir que realizar un disco menos experimental hubiera sido mucho más acertado, sin embargo nosotros entendemos que no, pues sin riesgo no hay emoción, y aquí eso, la emoción, está más que presente. << Javier González


Fuel Fandango Fu “Trece Lunas” (Warner) Tras irrumpir con fuerza en el circuito nacional en 2011, el dúo conformado por el canario Ale Acosta y la cordobesa Nita, tenía ante sí el reto de confirmar si lo que el fenómeno “Fuel Fandango” había conseguido, era o no una moda pasajera. Poco nos ha llevado sin embargo despejar esa duda, pues ya desde la primera escucha de “Trece Lunas”, todo parece indicarnos que tenemos banda para años, pues han encontrado un territorio por explorar/explotar, que parece que les ha estado esperando desde siempre. “Trece Lunas”cumple con todos los requisitos que convierten a un segundo disco en éxito seguro, pues mantiene una línea continuista que ratifica el sonido que les dio a conocer (esa mezcla de electrónica e influencias flamencas, ratificada por una prodigiosa voz femenina de raíces andaluzas que intercambia castellano e inglés, y mantiene potentes duetos con la voz masculina que completa el grupo), confirma una estética y cuidado diseño, e introduce, finalmente, ligeras variaciones que no convierten al trabajo en “más de lo mismo”. Estas variaciones, de hecho, son consecuencia del concienzudo trabajo de Ale Acosta en la composición y producción de los temas, pues logra dotar a las canciones de diferentes texturas y estilos, que no rompen sin embargo la unidad del conjunto. Desde las potentes “City”, “New Life” y “Trece Lunas” de corte electrónico y vocación de hit rompepistas; a la complejas “Nature”, “Fighters” (ojo que esta parte como tapada) y “Thai”, que basan su esencia en los cambios, los rasgeos de guitarra y los efectos de sonido; pasando por la irrupción del rock en su repertorio con la genial “Read my lips”, de aire descarado y sonido más sucio. Tampoco han olvidado la fusión de soul y funk con música tradicional y sintes, pues “Tell me”, “Little Pain”, “Fragile” o “Maze” confirman que estos estilos tienen aún cabida en el repertorio habitual de la banda. En conclusión, un gran trabajo continuista y expansivo que apuntala una prometedora carrera, cuya única pega podría ser (por poner alguna), la falta de textos más extensos, pues aunque este aspecto ha sido mejorado en “Trece Lunas”, aún tiene margen de mejora. << Rubén López

Kiko Veneno K “S “Sensación Térmica” (Warner) ¿Qué se puede añadir a éstas altura de la película sobre un artista como Kiko Veneno? Suponemos que poco o nada; puesto que un simple vistazo a su amplia trayectoria bastaría para hacer inservible

cualquier atisbo de intentar plasmar en un artículo y con palabras lo que ha dado de sí una vida que en lo que respecta a lo puramente musical podríamos calificar de excelente. Si acaso lo que podemos añadir, sin pretensión alguna de aportar ningún tipo de luz al respecto, es que para nosotros sigue siendo un enorme placer acercarnos a un disco del genio de Figueras para comprobar que su particular gracejo y arte permanecen intactos. Es así como llega su nuevo disco, bajo el título de “Sensación Térmica”, para el que en ésta ocasión ha contado con la producción de Raül Fernández, afamado productor y líder de Refree, en una unión que como cabía de esperar ha logrado crear un disco notable que tiene lo mejor de uno, la particular capacidad descriptiva y crítica de Veneno, y de otro, la capacidad de plantear arreglos relativamente inverosímiles que en la mayoría de casos suelen funcionar, para acabar por firmar un trabajo que encierra canciones de la clase de “La Vida es Dulce”, un inicio simplemente perfecto repleto de vitalismo, “Solo con Palabras” o “Los Planetas”, mezclando el dinamismo y la intimidad más preciosistas, y “Mala Surete”, reflejo crítico de estos días inciertos. En el lado menos soleado del minutaje quedan canciones que por desgracia no acaban de mostrar todo el potencial que parecen atesorar, algo así ocurre en “No cal Patir”, donde una menor duración hubiera jugado en su favor. Aún a pesar de esos pequeños borrones, tras escuchar “Sensación Térmica”, no queda más remedio que felicitar al bueno de Kiko; básicamente por seguir facturando grandes obras, que solamente menguan si se comparan con las que firmó en su glorioso pasado. << Javier González

The Bright “Estados” (Su (Subterfuge Records) Las canciones de The Bright encierran enc algo en su interior que desde un primer instante hacen que sea imposible no fijarte en las mismas, cayendo rendido ante ellas a las primeras de cambio de manera inexorable. Y es que bajo la apariencia del folk-rock electrificado que con tanta belleza destilan, se esconde un barniz relativamente pop que no hace sino engrandecer su propuesta al hacerla accesible y disfrutable a partes iguales. Quizás buena parte de dicho triunfo venga motivado por el hecho de que dentro de su propuesta se puede rastrear un equilibrio tan necesario como en ocasiones olvidado en la música, logrando hacer bueno aquello de que la suma de las partes no hace otra cosa que engrandecer el resultado final del conjunto. Pues bien, eso es lo que ellos han conseguido con “Estados”, el segundo álbum de su discografía, el primero cantado en castellano, en el que vuelven a dejar constancia de su capacidad para facturar enormes canciones con inequívoco sabor a música de raíces, sin apenas elementos añadidos, más allá de unos pocos instrumentos, y haciendo gala de un minimalismo de claro carácter exquisito. Pocos son los grupos que saben

decir tanto con tan poco, apoyados simplemente por una sección rítmica, casi invisible, el buen hacer de Aníbal Sánchez, un guitarrista que deja su impronta sin excederse ni sonar grandilocuente, apenas tocando lo que debe tocar, y la maravillosa y por momentos sobrecogedora voz de Myriam Gutiérrez, capaz de pasar del susurro a la soberbia más absoluta en cuestión de segundos. Demostrando todo ello en una perfecta comunión que da vida a un álbum en el que como decimos lo que prima es el conjunto, pero en el que sobresalen joyas atemporales del calado de “Donde todo es Luz”, “Hexágonos”, “De los que pueden Dormir”, y la ligera “Lo Fundamental”, ayudando a crear un disco en el que The Bright nos demuestran que son muy grandes. << Javier González

Depedro “La Increíble Historia de un hombre Bueno” (Warner) JJairo i Zavala Z l demuestra d una vez más con “La Increíble Historia de un hombre Bueno”, lo que muchos ya nos temíamos sobre su gran estado de forma: Es perenne. Y es que si sus anteriores entregas, “DePedro” y “Nubes de Papel”, nos hacían caer rendidos ante el encanto de su propuesta, hasta el punto de llegar a hablar de él en términos que solamente reservamos para los artistas que más admiramos; con su nuevo disco debemos confesar que la sorpresa ha sido gratísima desde el instante inicial en el que comenzamos a escucharlo, comprobando que una vez más había vuelta a dar en el centro de la diana al firmar un trabajo equiparable en calidad y categoría a los anteriormente citados, algo que se presuponía realmente complicado. Un álbum en el que rastreamos una innegable evolución musical que nos obliga a dejar en un segundo plano aquellos adjetivos que englobaban su música casi de manera unánime como fronteriza, para encontrarnos con un creador que va mucho más allá de la alargada sombra de sus compadres de Calexico. Ahora los horizontes musicales de Jairo se amplían, aún más, para abrazar nuevas paletas, siempre desde la heterogeneidad que le ha caracterizado, aderezando sus canciones con una particular prosa en la que la crítica, la emoción y la sensibilidad más sincera se dan la mano en unos textos escritos a corazón abierto. Al menos eso es lo que se desprende al oír cortes como “Una vez Más”, dolorosamente bella, “Hombre Bueno”, mixtura de música alegre y lirica punzante, “¿Qué Habéis Hecho?”, de mensaje más que interesante, “De Cómo Empezamos”, una bonita trova que sabe llevar a la perfección a su terreno, y “El Pescador”, un gran acercamiento a la cumbia latinoamericana, por citar tan solo unos ejemplos que no hacen sino demostrar que en la persona de Jairo Zavala encontramos a un hombre de mundo que guitarra en mano absorbe lo que ve para plasmarlo en magnificas canciones. << Javier González


n ó r r u T e Kik Entrevista con:

enario“ c s e l e n e o estar sol o r ie u q o n o yecto per o r p i m s e s “Turrone e nuestro

musical d o m is d o ri e p l e mo que en su l rock y is e m d í o s tr a n e o d ch o e it h ersonaje no de n es un m Que Kike Turró tá fuera de toda duda. Un p ara llegar a convertirse en u ue es lf“, p país, es algo q lema punk de “Do it yourse ca nacional. el la críti día hizo bueno los grandes de epara el decir s e u q a e n í l a d cruzó la delga nas de las canciones que r, ce a h r e b a s rticular morro y blas para presentarnos algu y más recientemente en a p u s e d to ru F ndose a las ta g Putreak o Huevos Canos; a devorando la vida ié b u s r, ce a h l e d andas como Kin proyecto, con el que continu y como nos relató b n e o it cr s e a í hab la fecha último rdes y con una sonrisa, tal ta s fesional. a h ro p u s , te s n e e n m co ra a u p s Turro co o ás allá de l s de unos po siempre a travé un encuentro que fue mucho m en semanas atrás

T

urrones es el proyecto que llevas fogueando desde hace unos años, después de tu experiencia en bandas como King Putreak y Huevos Canos. ¿Podrías hablarnos un poco de mismo y del motivo por el que surge? Después de dar por terminada la aventura de King Putreak y tras los conciertos de despedida en Gruta 77, decidí estar unos meses sin hacer nada para quitarme la rutina de ir a ensayar una o dos veces por semana. Pasó un tiempo hasta que volví a acercarme a los amplis y la guitarra para probar algunas de las ideas que venía maquinando. Un buen día bajé al bar de al lado de casa donde me encontré a Kurro, mi actual batería, al que le hablé del proyecto, uniéndose al instante al mismo sin tan siquiera haber escuchado las canciones, simplemente porque le molaba lo que había hecho antes. Más tarde llegaron Carlos Gimpera y Amparo Carmena, a la guitarra y batería respectivamente. Así echamos a rodar. El siguiente paso fue alquilar un local de ensayo que creo que es el momento en que se empieza a crear un proyecto verdaderamente. A partir de ahí empezamos a dar vida a un repertorio para poder ir trabajándolo. Así fue como recuperamos la dinámica de un grupo tal y cómo yo la concibo. El nombre de la banda hace referencia inequívoca a tu apodo, sin embargo parece que detrás del proyecto de clara vocación solista

se esconde una banda. ¿Por qué motivo no elegiste editar el material como Kike Turrón?

De lo que no cabe la menor duda es que las canciones son cien por cien Kike Turrón.

Turrones es mi proyecto, pero me gusta que la gente que me acompaña sea parte del mismo y que se lo crean. Es importante que pongan parte de su corazón en la banda. Evidentemente el que gobierna esta nave soy yo, pero siempre escuchando a los demás. No es una cuestión ni dictatorial ni tampoco de jerarquías, va mucho más allá. Si me toca dar la cara necesito creerme ciertas cosas. En el fondo es mi proyecto, como digo, pero no quiero estar solo en el escenario.

Todas tiene ese regusto de lo que he hecho hasta ahora. En este disco hay alguna música que no es mía sino de Carlos, pero siempre las acabamos haciendo de tal manera que suenan “Turroneras”, al menos así las definen el resto de componentes de la banda. Supongo que acabo aportando ese toque que podríamos definir como mi forma de hacer las cosas. La verdad es que me gusta escuchar las canciones y ver que son mías.

“En mi caso el r hecho de ejerce la crítica tiene mucho que ver la con el amor a música“

Quizás lo que más sorprende al escuchar “Por Tuberias” es su sonido final, el de mayor calidad de toda tu trayectoria. En King Putreak nunca habíamos sonado así, a pesar de que tuvimos a Marino Goñi como productor, una persona que ha producido a la gran totalidad del Rock Radical Vasco. En este caso hemos contado con Juanjo Pizarro que ha realizado una labor cojonuda. Su mano se ve en multitud de matices. Personalmente me ha sorprendido muchísimo el resultado final porque Juanjo realizó su trabajo sin que yo estuviera presente. La verdad es que siempre que quedamos para tomar un par de cervezas le hablo de la admiración que le tengo, no solo por haber estado con Pata Negra o Def Con Dos, sino por la producción que realizó en el disco de El Ángel y


Los Volcánicos, “Polvo de Ángel”. Un trabajo más sucio que éste pero cuya producción, marcadamente cruda, me encanta y que creo que es el referente más cercano para “Por Tuberías”. En estas nuevas canciones te has decantado más que nunca por hablar de los sentimientos y la interioridad humana. Creo que en King Putreak aparecían ese tipo de cosas pero desde el cliché que yo mismo tenía en aquella época. Para estas canciones me he otorgado una mayor libertad creativa que hace que los textos sean más humanos y a la vez abstractos, sin hablar por ello de algo social, sino siendo todo visto desde una reflexión profunda. Supongo que gran parte de la culpa la debe tener la edad (Risas). Hay una canción que nos ha gustado particularmente. Se trata de “Parques de mi Barrio”, un retrato repleto de añoranza de una época que ya ha pasado a mejor vida. Es una canción que habla de la época en que iba al instituto, un momento en que empiezas a moverte con otra gente, cambias, descubriendo el barrio y sus parques. Es un tema que parece añorar una etapa pasada que era mejor. Antes no había móviles y el parque era un lugar de encuentro. Aparecías, sin haber quedado con nadie, y te podías quedar hasta muy tarde sin molestar a nadie. Veo con cierta añoranza aquella rutina a la que dediqué muchas horas y días. Es una reflexión de mí mismo y de una generación que aprendimos muchas cosas más importante en los parques de las que nos enseñaron en la escuela. Algunos nos dejamos guiar por eso rollo, sin por ello olvidarnos de la cultura ni la escolarización. Era otra forma de vida y nosotros decidimos aprovecharla. Esa canción es un retrato de aquellos días de parque más que entretenidos. También te has vuelto a atrever con una versión de Tom Waits que has titulado “Tentados”. ¿Cómo surgió la idea de grabarla? Es un acercamiento, siempre desde el respeto, que está basado en la adaptación del “Tentation” que hizo Diana Krall en su día. Se trata de un ejercicio de local que al final ha quedado registrado. Carlos, mi guitarrista, siempre anda trayendo canciones para intentar adaptarlas a nuestro estilo, algunas salen y otra no. Personalmente sigo teniéndole mucho respeto a éste asunto porque creo que estar a la altura de los grandes es muy difícil. En éste caso lo hemos hecho como un guiño; y también porque al hacerla creo que logramos darle un toque muy de barrio que merecía quedarse. Otra de tus facetas es la de escritor, tanto en el apartado de biografías de grupos míticos como en el de relatos cortos totalmente libres. ¿En cuál de ellas te encuentras más a gusto? Las biografías son trabajos de encargo sobre

grupos que nos encanta hacer tanto a Kike Babas como a mí. Realizándolas nos lo pasamos muy bien porque nos da la oportunidad de entrevistarnos tres tardes con Julián Hernández; o investigar en los bajos fondos de la historia de un grupo como Leño. Pero quizás lo que más me motiva es lo de los relatos. Hacer biografías está bien pero para mí es mayor desafío contar mis propias historias. Es donde creo que crezco un poco más. Ahora llevamos más de tres años con la biografía de Leño, un tiempo en el que nos hemos entrevistado con todo Dios, y sinceramente creo que hemos rescatado un trozo de la historia de éste país, siempre desde el punto de vista del rock. Quizás tu cara más reconocible sea la de crítico musical. ¿Qué recuerdos tienes de unos comienzas que ya son lejanos en el tiempo? En su momento en vez de irnos a fumar porros nos íbamos a las discográficas a inventarnos que teníamos una radio para entrevistar grupos. Después pasábamos las entrevistas a máquina y se las mandábamos a la gente de los fanzines. Yo recuerdo que

fía “Con la biogra de Leño hemos zo rescatado un tro de de la historia este país“ esto lo hacía antes de entrar en contacto con Kike Babas por lo que al conocerle nos complementamos para inventarnos más cosas juntos. Creo que en mi caso el hecho de ejercer la crítica tiene mucho que ver con un amor a la música que he mamado desde casa. Visto con la perspectiva de los años, creo que lo más complicado no es ponerle corazón al asunto sino rentabilizarlo. Quizás seas un buen ejemplo del “Háztelo tú mismo” punk, siempre desde la vertiente del periodismo musical. La gente dice que nosotros plantamos la semilla del “Tú también puedes ser”, algo que en cierto modo es verdad. En éste país hubo un momento en que los fanzines y las revistas al margen de las oficiales eran más interesantes que el “Popular 1” o el “Rock Espezial”. Ahí se gestó la semilla para que gente no profesional pudiera defender su discurso acerca de ciertos discos de bandas con pequeña distribución. Todo eso posibilitó que ciertos “freelance” pudiéramos hacer determinadas cosas. A día de hoy sigue siendo muy complicado hacerse hueco. Mon-

tar algo y conseguir que te lean es realmente difícil. Sobre todo partiendo de la base de que hasta a las revistas grandes les va mal. Has tenido la oportunidad de vivir momentos muy buenos durante todos estos años. Uno de ellos es el del famoso beso a Iggy Pop, por poner un ejemplo. ¿Con cuál te quedarías por ser el más especial? El beso a Iggy Pop, estuvo muy bien (Risas). También recuerdo un viaje por Galicia con Manu Chao de varios días por la Costa da Morte, conviviendo en el mismo hostalito. O la gira del “Sound and Vision Tour” de David Bowie, a la que me tocó ir solo en autobús. El ir con Reincidentes de gira compartiendo caravana. Y también el hecho de haber cantado un dueto con “El Drogas” en alguna de mis canciones. Del mundo de la música tengo una gran cantidad de recuerdos muy guapos, la verdad es que a día de hoy no sabría con cuál quedarme. De entre todas las variantes que hemos citado más arriba. ¿En cuál te encuentras más cómodo? A todo lo que hago le saco una sonrisa y un buen rollo por lo que me quedaría con todas. Escribir mola un montón, pero hacer entrevistas también. Igual que hacer un videoclip o una biografía. Tengo la suerte de haber estado en mil sitios gratificantes. Siempre me acordaré de Rosendo cuando nos dice a Kike Babas y a mí que no hemos triunfado porque hemos estado en todo. Él, con toda su bondad, siempre comenta que abarcamos mucho y apretamos poco. Pero por otro lado creo que la vida es así. Hay que tocar muchas teclas y luego ver cuál es la buena. ¿Qué futuro le auguras a la profesión periodística? Creo que seguirá habiendo apasionados de la música a los que les seguirá gustando leer críticas, crónicas y entrevistas a grupos. Cada vez será una minoría menor o quizás no, porque yo veo que siguen saliendo libros. Claro que seguirá habiendo chavales a los que les molará éste rollo. Son cosas que siempre existirán. También es cierto que ahora mismo con cuarenta y dos años no me puedo preguntar si esto tiene futuro. Eres un tipo muy atareado. ¿A qué tienes pensado dedicar los próximos meses? Ahora vamos a ir haciendo presentaciones del disco con mucha calma. También seguiremos creando canciones nuevas en el local de ensayo para no aburrirnos. A la vuelta de la esquina, en unos meses, estará a la venta la biografía de Leño que creo saldrá sin el apoyo de ninguna editorial, por lo que seremos parte fundamental de su lanzamiento. Nos espera mucho curro por delante. >> Por Javier González. Fotos de Iván González


Phil Ochs “La historia más triste del folk”

El texano intentó combinar en su música la sensibilidad con un fuerte compromiso político, algo que siempre estuvo reñido con el éxito y en el que la sombra de un coetáneo como Bob Dylan sobrevoló de una forma demasiado intensa

E

l “antihéroe” es un tipo de personaje que habita de forma habitual la ficción. Evidentemente es el espejo de lo que sucede en la vida real, y el mundo de la música, tan aleatorio en lo referente a la fama y el éxito, es un campo de cultivo idóneo para su aparición. Esa sensación todavía podrá hacerse

más patente si por casualidad a uno le toca compartir época con algún personaje representativo. Hasta aquí coincide a la perfección con el relato de lo que supuso la carrera de Phil Ochs, que compartió contexto, musical y generacional, con todo un icono cultural como Bob Dylan. Un nombre que aparece-

rá de manera recurrente en su biografía con connotaciones muy diferentes según el momento. No es una historia fácil ni mucho menos alegre la de este músico nacido en el año 1940 en El Paso (Texas). Una época en la que se produce la II Guerra Mundial y Estados


Unidos todavía sufre las consecuencias de la Gran Depresión. Un entorno desestabilizador que todavía toma cotas más reseñables respecto a su persona debido a la figura de su padre, afectado de desequilibrios psíquicos tras su participación en la contienda bélica. Primeros detalles que marcarán una vida. La entrada en la universidad de Ohio del joven Phil Ochs para estudiar periodismo hará cambiar, o aumentar sustancialmente, sus influencias y gustos. Si hasta ahora era el cine e ídolos comunes a muchos como el de John Wayne, rápidamente la poesía, la literatura de los beatniks y especialmente el country, comienzan a formarr parte de su n ese proceso engranaje intelectual. En mportendrá una influencia importante la aparición del músico vertirá Jim Glover, que se convertirá al, con en su mentor intelectual, ciones el que escuchará las canciones de gente como Woody Guthrie as que o Pete Seeger y las soflamas se esconden en ellas. El perfil de Phil Ochss está efinitiquedando cincelado defi os que vamente y a esos músicos descubre, o lo que es lo mismo el folk tradicional, hay quee añadir el bagaje personal quee lleva a sus espaldas, que ademáss de lo uentra comentado también se encuentra el rock and roll, con figuras como y. Si a Elvis Presley o Buddy Holly. ciones esto añadimos las preocupaciones políticas que empiezan a aflorar en do un su mente vamos construyendo edigno “retrato robot” bastante fidedigno oco se del músico en el que poco a poco irá convirtiendo. Un perfil quee no es eptado extraño que acabe por ser aceptado nwich Village. en el movimiento de la Greenwich el grupo que Pronto será parte integrante del o Joan Baez o forman nombres ilustres como Bob Dylan y sus pasos le llevarán a tocar en el prestigioso Festival de Newport (lo hará diferentes años). Todo indica que la carrera de Ochs comienza con buen pie, pero pronto aprenderá que su camino está marcado por una estrella algo errática. Su primer disco saldrá publicado en 1964. En esa primera época (que englobará sus tres trabajos editados por Elektra) sigue a rajatabla la ortodoxia de un sonido folk sobrio y acústico, compuesto principalmente por su voz y guitarra, además de un empeño por tratar, y denunciar, la realidad social de la época. Su álbum “All the News That´s Fit to Sing” ya es significativo desde su título, del que se desprenden algunas cualidades esenciales del intérprete, como es la ironía, jugando con las palabras que acompañaban a la cabecera del New York Times, y de paso dejar clara su vocación de periodista, un deje del que sus canciones de los inicios estarán totalmente empapadas.

Se trata de un trabajo que visto con el paso del tiempo puede pecar de cierta descontextualización precisamente por ese afán de ceñirse a la realidad social del momento. Entre sus composiciones habrá referencias a personajes de la época (“Lou Marsh”, “Ballad of William Worthy” o “Too Many Martyrs”) o a situaciones que suscitaban polémica por aquel entonces (“Talkin’ Vietnam”, “Talkin’ Cuban Crisis”, “Bullets of México”...). Pero por encima de todo se vislumbra a un cantautor con un gran sentimiento e intensidad y con una manera peculiar de cantar, precisamente en esa dirección, como se puede comproomo “Power and the Glory” o bar en temas como “Bound for Glory”.

Un año después aparece “I Ain’t Marching Anymore”, un trabajo que continúa esa misma senda clasicista pero en el que es imposible no advertir la evolución y la dedicación por pulir su sonido. Siguen las soflamas políticas (aquí con un talante claramente pacifista o antibélico) como la espectacular canción que da nombre al disco, “Draft Dodger Rag” o “Here’s to the State of Mississippi”. “That Was the President”, está dedicada a John F Kennedy tras su muerte, un personaje al que siempre admiró . También se vislumbrará un interés por acentuar un lado poético e íntimo como se ve en “Iron Lady” o “In the Heat of the Summer”. 1965 va a ser un año muy importante para la música folk y también tendrá consecuencias trascendentales para nuestro “antihéroe”. Estamos ante la fecha en que, durante el festival de Newport, del que fue excluido el texano, Bob Dylan decide electrificar su sonido y de paso poner patas arriba a dicha escena musical, que por una parte “lapida” al músico y por otra pone los mimbres para descubrir un nuevo sonido. Son

tiempos convulsos, y a pesar de la defensa que Phil Ochs hace de la decisión tomada por Zimmerman, aunque él de momento sigue adscrito al lado tradicional, su relación va a estallar definitivamente. Ya sea por el endiosamiento de uno, las ganas de alcanzar cierto reconocimiento del otro e incluso los celos en cuanto a la figura de Joan Baez, la situación se precipitó y Dylan atacó donde más dolía, que era la autoestima de Ochs, espetándole que era sólo un periodista y no un “folksinger”. Algo que no pasará por ser sólo una pelea entre dos sino un cambio en ción del nacido en El Paso con buena la relación parte de su entorno. E último capítulo de ese tríptico El de estilo clásico llega con “Phil Ochs in Concert”, un disco que a pesar de lo que expresa el título contiene cor cortes grabados en directo y otros en estudio. En ese camino claro a exp expandir su sonido nos podemos enc encontrar abiertamente con compos posiciones de amor (“Changes”) in e incluso más íntimas o poéticas com “There But For Fortune”, que como Joa Baez la popularizaría al verJoan sio sionarla. Evidentemente todavía con continúan sus rudas y directas letr de calado político, ya sea letras en su versión más incisiva (“Ringin of Revolution”, “Cops of the ging Wo World”) o, y quizás aquí resida uno de las grandes novedades, con un tono abiertamente irónic y casi humorístico como la nico gen “Love Me, I’m a Liberal”. genial Son elementos que dejan claro que el mundo artístico de Phil Och va a estallar y lo va a teOchs ner que hacer fue fuera del sello Elektra, del que se despedirá con este disco, todavía dentro cánone ortodoxos construidos sobre de lo cánones el sonido acústico de voz y guitarra. Cansado de Nueva York, el músico tomará rumbo hacia Los Ángeles, donde grabará “Pleasures of the Harbor”, un disco que supone un cambio radical en su estilo y todo un “shock” para un artista que hasta ese momento había hecho del folk tradicional su seña de identidad . Para este nuevo rumbo se va a hacer acompañar de un equipo que le ayude y sepa sacar todo el jugo a sus novedosas ideas. Entre ellos estará el productor Larry Marks (The Flying Burritos Brothers, Lee Hazlewood, Randy Newman...), los arreglistas Joseph Byrd e Ian Freebairn-Smith además del pianista Lincoln Mayorga, un instrumento éste que ejercerá de guía en buena parte de las composiciones. Este trabajo va a beber de muy diversas influencias, abarcará desde el jazz hasta el rock and roll, tratadas a través de una instrumentación abigarrada en busca de muy diversas sensibilidades y dando vida, incluso, a canciones de larga duración. En cuanto a


las temáticas que tratará también sufren un cambio sustancial. Su incisiva mirada social se alambica mucho más, y aunque sigue latente, se diluye en un discurso más sofisticado y por momentos angustioso. Eso no impide que uno de los momentos estelares sea “Outside of a Small Circle of Friends” , en el que saca toda su acidez para arremeter contra ese pasotismo burgués totalmente alejado de lo que no es su propio entorno. Para desarrollarlo se servirá de un estilo a medio camino entre el jazz y el swing, algo que también hará en “Miranda”. Pero lo que sobresale en el disco es principalmente ese tipo de composiciones románticas, con profusión de instrumentos, como “Flower Lady” o “I’ve Had Her”. Mención especial se necesita para citar al tema que cierra el disco, “The Crucifixión”, aderezado con todo tipo de sonidos que aparecen deslavazados y que consiguen dar el tono de asfixia necesario. Una narración sobre el auge y caída del ídolo y en el que es muy fácil ver sobrevolar la figura de John F. Kennedy. En enero de 1968 sucedió otro hecho, uno más de los pequeños varapalos que iba ya acumulando, que afectó de manera importante al cantautor. Al concierto celebrado en el Carnegie Hall homenaje a Woody Guthrie no fue invitado, al contrario que otros muchos que sí aparecieron por ahí (Bob Dylan y The Band, Peter Seeger, Judy Collins..). Un hecho todavía más sangrante si tenemos en cuenta que probablemente nadie como él había cogido el testigo con tanta fidelidad y calidad del mítico compositor. Tener que

asistir como público a un evento así le apenó de forma muy profunda. Ese mismo año publicará “Tape from California”, que como suele suceder en estos casos en los que ha habido una ruptura evidente con el sonido hasta ese momento habitual, intentará lidiar entre ambos terrenos (pasado y presente) y obtener de ambos características para crear en esta ocasión el que es para muchos su mejor y más conseguido álbum, precisamente por la compensación que logra entre los dos ámbitos, el tradicional y el más elaborado. Para ello se rodeará de prácticamente los mismos acompañantes que tomaron parte en su predecesor. Las menciones y homenajes a personajes clásicos de la luchas sociales continúan (“Joe Hill”), al igual que las proclamas pacifistas, presentes principalmente en la soberbia “The War Is Over”, que aparece acompañada de una melodía de reminiscencias claramente bélicas. Lo que se hace inevitable es no ser consciente del declive moral que empieza a acusar el músico. Un tono que acaba por permear en canciones como “White Boots Marching in a Yellow Land” y que terminará por tomar cotas realmente apocalípticas en las figuras que maneja en la larguísima, más de trece minutos, “When In Rome”. Se está vivienda una época revuelta políticamente hablando, plagada de acontecimientos y respuestas ciudadanas. Un contexto idóneo para que Phil Ochs saque su lado más militante. Lo hará, por ejemplo, tomando parte de una nómina de intelectuales y artistas que se adscriben al recién formado Youth

International Party, más conocidos como “yippies”, que pretendía aglutinar ese descontento y creciente sentimiento antiautoritario. En un contexto más cercano a la “Realpolitik”, el músico también tomará partido en la importantísima celebración de la Convención Nacional Demócrata de ese año, en el que al margen de una lucha de candidatos escondía también una pugna por marcar la línea ideológica que tomará. Esas dos opciones son personalizadas en Eugene McCarthy y Hubert Humphrey. El ganador es este segundo (representante continuista y belicista), y como no podía ser de otra manera significa una decepción para el músico texano. Una sensación que todavía se incrementará al sufrir en sus propias carnes la represión policial que se produce en las concentraciones contra la guerra de Vietnam que tienen lugar durante el mencionado congreso. Para darse cuenta de cómo estos acontecimientos influyen en su música bastará con ver la portada de su nuevo disco “Rehearsals for Retirement” (otra vez acompañado del mismo equipo de colaboradores) para descifrarlo a la perfección. En ella observamos su nombre en una lápida fechada en el lugar y el día de la famosa convención. La ironía e incluso el cinismo se expande de manera definitiva en un álbum en el que domina un contexto tendente a la desesperanza, visible en temas como el homónimo, “My Life” o “World Began in Eden and Ended in Los Angeles”. En ésta asoman ya los ritmos rockeros que se van estableciendo en el estilo de Ochs, visibles también en “I Kill Therefore I Am”, en la que arremete contra la violencia policial. Por su parte, “William Butler Yeats Visits Lincoln Park and Escapes Unscathed” retratará lo sucedido en Chicago.


Sin que haya pasado un año, ya está editado un nuevo trabajo, que a la postre será el último con material inédito de su discografía. Esta vez aparece con el sugerente nombre de “Greatest Hits”. Algo más que un indicio para adivinar que se mantiene una mirada cínica ante su realidad, en este caso artística. Para acentuar todavía más esa situación incorpora en la contraportada la frase “50 fans de Phil Ochs no pueden estar equivocados”. Ataviado con un traje dorado y guitarra eléctrica en mano escenifica la intención que acababa de declarar tras ver en directo a Elvis Presley, convertirse en una mezcla entre “El Rey” y el “Che” Guevara. Una afirmación que a pesar de que pueda sonar impactante y hasta extravagante no está nada alejada de lo que siempre ha pretendido, aunar en un mismo espacio la música y un discurso en busca de concienciar a la gente. Qué mejor manera de llevar a cabo ese propósito que rodearse de músicos procedentes del mundo del rock, que incluye desde Ry Cooder hasta acompañantes del propio Presley o de The Flying Burrito Brothers. Todo ello bajo la dirección del productor Van Dyke Sparks. Con esos mimbres el trabajo, al margen de su estilo característico, se acerca en muchos momentos a sonoridades country-rock an droll, visible en “My Kingdom for a Car”, “Gas Station Women” o “Chords of Fame”. Esta última, al igual que pasará por ejemplo con “Bach, Beethoven, Mozart and Me”, ironiza sobre la fama y el éxito (algo que nunca llegó a tener). En otro plano se encargará de mostrar grandes dosis de nostalgia. “One Way Ticket

Home”, “Jim Dean of Indiana” o la premonitoria “No More Songs”, en la que deja entrever su hartazgo y falta de interés por el poder de la música, derrochan melancolía. El declive del músico ha tomado un camino irrevocable. En la gira de este último disco, en la que se presenta bajo una formación puramente rockera, a la depresión en la que está inmerso añade una serie de adicciones que tienen por menú una mezcolanza de valiums y alcohol, con las consecuencias lógicas en su cuerpo. Desde este momento, salvo alguna grabación muy esporádica, su trabajo se va a limitar a realizar ciertos conciertos. Entre los más destacados está el que organiza como homenaje a Víctor Jara y Salvador Allende a raíz del golpe de estado de Pinochet. Entre las tablas de este evento estará Bob Dylan, escenificando algo parecido a un reencuentro entre ellos. La situación personal del compositor no mejora, muy al contrario, sigue en caída libre y se le ve vagabundeando por las calles, enloquecido (diagnosticado más tarde con trastorno bipolar) y metido en problemas con facilidad. A pesar de ese acercamiento aparente con el mítico autor de “Blowin´ in the Wind”, se va a truncar la oportunidad de formar parte de la pantagruélica gira de éste, acompañado de otros artistas, bautizada como Rolling Thunder Revue. En buena medida esa decisión es adoptada por el estado en el que se encuentra Ochs, algo que no aplaca la decepción que siente por ese suceso. Su última actuación en directo va a ser un resumen de su turbulenta carrera, con grandes dosis de grandeza pero acabando en lo patético. En

una fiesta en la que se reúne la plana mayor de la Greenwich Village, a finales de 1975 y grabado en el film “Renaldo and Clara”, el de Texas aparece en un estado lamentable que transforma cuando tiene que actuar, haciéndolo de manera soberbia. Para despedirse decide hacer una versión de Bob Dylan. La canción elegida es “Lay Down Weary Tune”, en la que es inevitable no entresacar un fuerte valor simbólico, más teniendo en cuenta que su autor, según cuentan, se negó a subir a acompañarle al escenario. A los pocos meses, en abril de 1976, el cuerpo de Phil Ochs aparecía ahorcado en la casa de su hermana, en la que se había instalado. Negar que esos últimos hechos fueron determinantes a la hora de tomar esa funesta decisión sería falso, aunque también lo sería obviar que ya estaba inmerso en una dinámica que inducía a ese desenlace. Ponía fin así a una historia personal y musical tan apasionante como dramática. Se trató de un hombre de tremenda sensibilidad, plasmada en sus canciones, que chocó con el compositor que quiso cambiar el mundo pero descubrió que eso era imposible y al que el éxito siempre le dio la espalda, algo que nunca entendió ni creyó justo. Un camino casi opuesto a la deriva de su amigo Bob Dylan, presente como un fantasma durante toda su carrera (ya fuera artística o personal). Y la de Ochs es una historia definitivamente triste porque ni en vida, ni años más tarde, su nombre, a pesar de su magistral legado musical, ha conseguido situarse en lo más alto. >> Por Kepa Arbizu


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Actitud, descaro, rock, sensualidad, buen humor… muchos son los adjetivos que podríamos asociar a Idealipsticks, el nombre tras el que se esconden las viscerales y siempre entrañables personalidades de los señores de Ryjlen, Jave y Eva, ahora revestidos de actualidad gracias a la reciente publicación de “Humanimal”, el tercer álbum de su discografía.

Una pareja artística sin pelos en la lengua, capaz de pisar las tablas con la misma fuerza con la seducen el flash de nuestra cámara al posar; demostrando en cada respuesta que su endemoniada personalidad sin lugar a dudas está dotada de ángel. Viendo el juego que dan sus discos y sus contundentes respuestas. ¿Alguien tiene todavía dudas de porqué nos encantan?

L

a última vez que hablamos con vosotros acababa de ver la luz “Sins & Songs”, vuestro anterior trabajo. ¿Qué tal os fue todo con aquel disco? Eva: La verdad es que tanto en el número de fechas que cerramos como en el aspecto de respuesta del público todo funcionó a la perfección, por lo que no tenemos queja alguna. Jave: Además, la gira sirvió para que nuestra banda de acompañamiento se afianzara del todo, algo de lo que nos hemos aprovechado en la grabación de “Humanimal”. Lete, Eva y Álex no nos habían acompañado en las sesiones de “Sins & Songs”. Ahora, después de un año tocando juntos, un simple vistazo es suficiente para darse cuenta de que tenemos rollo el escenario. Eva: Hemos compactado súper bien con ellos. Después de mucho tiempo podemos decir que todos somos titulares, algo que se ha notado en la grabación de éste nuevo disco. Creo que hemos encontrado a la banda perfecta para nosotros. Jave: Antes llevábamos una banda mucho menos estable, había alguna con la que funcionábamos muy bien, pero creo que ahora es la primera vez que nos sentimos como una banda. El primer concierto que dimos con la actual fue en “El Sol” en la presentación de “Sins & Songs”. Estamos tan a gusto con ellos, que hasta les dejamos cierta libertad para que aporten cosas de su cosecha. Está claro que componemos nosotros y tenemos nuestra cota mayor de protagonismo. Quizás seamos una banda poco democrática, pero nunca lo hemos sido tanto como ahora. Eva: Intentamos frustrarles. Les pedimos opinión y luego hacemos lo que queremos, mientras ellos de fondo se quejan (Risas). Jave: Entre sus aportaciones y los toques de Paul Grau las canciones de éste disco han acabado por engrandecerse. La verdad es que somos una piña,

tanto en el aspecto creativo como en la furgoneta, donde nos lo pasamos muy bien. Hablando de canciones. ¿En qué momento empezaron a surgir las canciones que dan vida a “Humanimal”? Eva: La primera en salir fue “The Way things Go”, que surgió un mes después de que viera la luz “Sins & Songs”. Más tarde aparecieron una serie de composiciones que finalmente quedaron descartadas. A partir del último concierto que dimos en Diciembre de hace dos años en el Purple Weekend de León, nos juntamos en serio para empezar a preparar el resto de canciones, hasta completar un total de dieciocho. En febrero empezamos a pasar al resto del grupo las maquetas con los temas. Todas las incluidas en el disco estaban ya en esa última selección, menos “From the Pavement” y “Very Very”, las cuales surgieron en el estudio. De todas formas tampoco solemos sentamos a componer concienzudamente, las canciones salen cuando salen. Tenemos entendido que en éste caso la forma de madurar las mismas ha sido más paciente que en anteriores ocasiones. Jave: Los primeros rafagazos de las canciones siempre surgen en la furgoneta. Eva pasa a la parte de atrás, graba lo que se le ocurre, y ya tenemos algo sobre lo que empezar a trabajar. Eva: El principal cambio ha sido currar con la canción una vez hecha; además de haber realizado varias demos con las que jugar. Se han hecho hasta tres preproducciones previas de las canciones. En éste caso las hemos dejado reposar. Es más, casi todas las cosas que hicimos en maquetas acabaron cambiándose tarde o temprano. Jave: Antes solíamos hacer maquetas pero con

un espíritu mucho más minimalista que entregábamos a la banda, sin bajo ni apenas batería. Se las dábamos y les decíamos “esta es la canción, ahora tú la tocas bien”. A la hora de trabajar en “Humanimal”, llegamos a bajar varias veces a Motril para dar forma a las ideas que teníamos. Como te digo, ha habido una mayor preproducción, aunque el principio de las canciones siempre surge igual. ¿Creéis que habéis perdido parte de vuestra inmediatez al variar vuestro método de trabajo? Eva: Yo creo que la inmediatez no se ha perdido del todo. Estoy pensando que “Loud & Low”, se cambió completamente minutos antes de entrar al estudio. Pero bueno, eso responde al hecho de que nosotros estamos muy locos. Cuando está todo preparado para entrar a grabar y que la canción salga perfecta, variamos las cosas en el último segundo. En “Loud & Low” se cambiaron las letras y las voces, dando un giro completo a la idea que teníamos preconcebida. En “Hit the Sound” tocamos el estribillo con respecto a lo que les habíamos pasado al resto en las maquetas. La verdad es que cuando Jave y yo nos quedamos solos en el estudio nos da por reestructurar un montón de cosas. ¿Y Paul Grau, vuestro productor, qué dice ante éste tipo de cambios de última hora? Eva: Nada, porque sí que es cierto que luego el disco ha estado mucho más madurado. Esta vez nos hemos puesto totalmente en sus manos. Paul ha tenido en “Humanimal” más tiempo el bastón de mando que en anteriores ocasiones. Jave: Hasta ahora había sido nuestro productor y el que grababa nuestros discos, pero ésta vez tenía una opinión sobre qué hacer que teníamos muy en cuenta. Creíamos que había llegado el momento de incluirle como punto de vista externo para evitar


pppssstttiiiccckkksss “Teníamos ganas de hacer un disco más surtido, probando cosas diferentes”


caer en ciertos clichés. Sabíamos que Paul haría que todo tuviera un concepto más global. En éste disco podemos poner en grande que el disco ha sido producido por Paul Grau. Eva: El sonido de “Humanimal” es totalmente culpa y obra suya.

cada caso. Es una forma muy guay de trabajar. Echas muchas horas y haces un montón de pistas, pero también puedes sacarle un mayor partido a todo.

Dando forma a un disco que vosotros mismos definís como un equilibrio entre la rotundidad de “Radio Days” y la búsqueda emprendida con “Sins & Songs”.

Personalmente me da la impresión de que sigue habiendo esos trazallos de rock furioso y sensual muy de Idealipsticks, presentes en cortes como “Very Very”, pero también aparecen canciones como “Walking”, con una base quizás más pop y unas castañuelas inéditas hasta ahora. ¿Podríamos hablar de una evolución en vuestro sonido?

Jave: Yo creo que en “Radio Days”, veníamos de un período más inocente. Éramos un grupo que acaba de llegar a grabar un primer disco, por lo que no teníamos muchas expectativas, sino mucha energía y ganas de grabar. En “Sins & Songs”, sí que sabíamos que no podíamos bajar el nivel y nos planteamos hacer un álbum más contundente, menos maquetero. Con “Humanimal”, teníamos una idea más preconcebida de cómo queríamos sonar. Nos apetecía hacerlo más completo y menos garajero. Queríamos probar cosas: intentar que el teclado tuviera mucho más peso, utilizar bastante equipo, tomarnos más tiempo para desarrollar distintas ideas... Eva: Nos hemos llegado a tirar un par de días en el estudio para hacer una sola canción. Antes íbamos mucho más deprisa. Lo hemos grabado en directo pero haciendo muchísimas pruebas. Jave: Se han hecho muchas tomas antes de decidir cuál era la estructura que más nos gustaba en

Jave: Creo que al escuchar alguna de estas canciones puedes reconocer que son de Idealipsticks, porque tienen cosas que son parte de nuestra identidad como el rollito rock y las dos voces. Pero creo que hemos hecho cosas diferentes. Nos hemos salido de la línea de garaje-rock. Eso era algo que queríamos dejar un poco de lado, no del todo porque como digo es de donde venimos, nuestro signo de identidad. Lo que ocurre es que no nos apetecía imitarnos a nosotros mismos, queríamos hacer cosas diferentes. Teníamos ganas de hacer un disco más surtido, probando cosas diferentes. Eva: Sí que es cierto que si escuchas las primeras demos no se alejan tanto de lo que hacíamos. “From the Pavement” es una canción que era muy de nuestro rollo… Jave: …Lo que ocurre es que el resultado final es muy distinto. La canción podría haber sonado de mil formas distintas pero creímos que así tenía

“El principal cambio ha sido currar con la canción una vez hecha”

muchísima energía. Son cosas que ocurren en el estudio y te sorprenden. Hay composiciones que las llevas muy cerradas y al final las descartas; y otras que parece que se van a quedar fuera, acaban por ser de tus favoritas. Eva: En “Walking” tenía claro que la canción debía tener un rollo “Wall of Sound” a lo Phil Spector. Además, me parecía perfecta para meter unas castañuelas, la composición lo pedía. Estuve una semana insistiendo con ello y hasta que nos la metimos, no paré. Gente como Madonna y yo, somos muy de castañuelas. A ella le fue bien y seguro que a nosotros también. (Risas) Jave: Recuerdo que “Walking” fue muy difícil de grabar. La teníamos en la cabeza tal cual está en el disco, pero el resto de la banda no se imaginaba cómo iba a quedar. Recuerdo que Alex no la veía, hubo que hacer multitud de pruebas. Sin embargo, ahora mismo es una de las favoritas del disco, mucha gente nos lo dice. Funciona muy, muy bien, hasta en el directo, y mira que al principio teníamos dudas al respecto. Hemos tenido la oportunidad veros en vivo, reventando salas míticas como “El Sol” de Madrid. ¿Cuál es la repercusión real de público de Idealipsticks hoy en día? Eva: Hay zonas en las que funcionamos muy bien y otras en las que no nos conoce nadie. En realidad cuando sales de gira nunca sabes lo que va a pasar.


“Estamos muy locos”

En ocasiones te llevas sorpresas positivas, pero también ha habido días de tocar ante cuatro personas palmando pasta. Aunque debemos confesar que a nosotros ese tipo de concierto nos gusta mucho. Nos motiva. Es el típico bolo al que si vas como espectador, te quedas encantado y se lo cuentas a tus amigos. Nos ha pasado que hemos vuelto a tocar en el mismo sitio donde habíamos tenido un pinchazo anteriormente, solo que la segunda vez llenamos el garito. Jave: En el fondo a nosotros nos da igual. Salimos al escenario a darlo todo, independientemente de si la sala está repleta o no. Alguna vez, después del concierto, la gente nos ha felicitado o nos ha man-

dado un mensaje dándonos la enhorabuena por lo que habíamos hecho. Una de las grandes bazas de vuestra propuesta, como bien decís, pasa por las actuaciones en directo. ¿Tenéis muchas ganas de salir a la carretera para repartir decibelios? Eva: Hicimos los seis conciertos de GPS, disfrutando de los mismos como pocas veces hemos hecho en nuestras vidas, y comprobamos que la banda suena mejor que nunca; ahora estamos deseando que vengan los demás. Jave: Se nota que hay muy buen rollo con nues-

tra banda y que teníamos ganas de subirnos a un escenario a tocar. Fíjate que hasta nos apetecía ensayar, cosa muy extraña en nosotros. Jave: La verdad es que ahora mismo nuestro futuro más inmediato pasa por disfrutar de los conciertos que tenemos programados durante los próximos meses. Y sí, tenemos muchas ganas de tocar en directo. Eva: Por cierto, en el concierto de Madrid celebraremos mi cumpleaños, por lo que es muy probable que pasemos lista; y también que hagamos juegos infantiles de todo tipo. (Risas) >> Por Javier González. Fotos Iván González


personajes, la profundidad de sus conversaciones y sus paisajes transmiten una serenidad que resulta extraña cuando uno se ve inmerso en una narración tan oscura y perturbadora que, al mismo tiempo, alcanza un grado de belleza casi sublime. Es un libro lento, en el que parece que no hay apenas acción pero en el que no dejan de suceder grandes cosas. Una novela para leer despacio y con buena música. <<Cristina Pascual

del mismo modo que muestra su gracejo literario en interesantes digresiones donde enlaza lo mejor de la literatura, el arte y la música, siendo capaz de juntar en un solo texto a figuras como Alfonso X, Oscar Wilde con su admirado Morrissey, para acabar por dar vida a una obra más que recomendable. <<Javier González

“El Arte de Mentir” “Tokio Tokkio B Blues. lues. Norgewian Wood” Autor: Haruki Murakami Editorial: Maxi Tusquets Editores 384 páginas. 9,45 euros

A lo largo de los años, varias investigaciones científicas han centrado sus estudios en tratar de explicar qué ocurre en el cerebro humano cuando una canción nos hace viajar al pasado; cuando provoca que nuestras neuronas trabajen como centro de conexión entre melodías, memoria y emoción. Es como si ahora escuchara “Pongamos que hablo de Madrid”, e inmediatamente después me trasladase hasta aquel cutre piso de estudiantes en el que mis compañeros yankees vilipendiaban al bueno de Sabina, cantando y tocando la guitarra con un marcado acento californiano. Es muy probable que, al mismo tiempo y en otro lugar del mundo, alguien pinche “Turnedo” y no pueda evitar que le tiemble el párpado al acordarse de aquella persona que fue única. Así, con una canción, arranca Tokio Blues, el gran best seller de Haruki Murakami. La obra con la que el escritor japonés obtuvo el reconocimiento internacional. Su protagonista, Toru Watanabe, aterriza en Hamburgo mientras en el hilo musical del aeropuerto comienzan a sonar las primeras notas de Norgewian Wood, el famoso tema de The Beatles. En ese preciso momento, Watanabe echa la vista atrás para regresar a su Tokio natal, a su adolescencia, a los turbulentos años 70 y la época universitaria. Allí se reencuentra con Naoko, la que fuera novia de su gran amigo de la infancia. Un chico “normal” que decidió suicidarse a los 17 años. Esa muerte unirá a ambos personajes para siempre y les sumirá en un estado constante de melancolía, hastío y nostalgia por el pasado que, en el caso de la joven Naoko, se hace aún más intenso. Watanabe amará a Naoko y soñará con su recuperación mientras pasa por la vida de una manera silenciosa, calmando sus necesidades básicas, estudiando y sobreviviendo sin sentir un ápice de ilusión por aquello que le rodea, hasta que llega Midori. Ella es el contrapunto, la fuerza, la alegría y el optimismo que sacuden todo de manera espasmódica, a pesar de que también arrastra sus propios lastres emocionales. Murakami se adentra en una historia tremendamente nostálgica, tanto como un blues de Robert Jonhson, pero que no genera el dolor que podría esperarse en una novela con este argumento. La calma de sus

Autor: Igor Pascual Editorial: Difácil 210 páginas. 15 euros

A diferencia del título de la obra que nos ocupa, no mentiremos a nadie al decir que hace tiempo que perseguimos la figura de éste músico donostiarra. Ese que con desigual acierto dirigió los destinos de nuestros añorados Babylon Chat a ritmo de glam sudoroso y urgente; el mismo que posteriormente se enroló en la nave de los locos que pilota Loquillo, hasta hacerse hueco fijo en la tripulación como uno de los fieles escuderos del capitán; y a ese otro que en última instancia hizo gala tiempo atrás de su equilibrio inestable a la hora de facturar bellas canciones rock que le sirvieron para firmar un primer álbum como solista de notable calidad. Tampoco esconderemos a nadie que el tiempo nos ha brindado la oportunidad de conocer a la persona que hay detrás de todo eso; al tipo vehemente, repleto de entusiasmo y pasión; al buen conversador, marcadamente culto y excepcional bebedor que es Igor Paskual.

Quizás cúmulo uizás por el cú úm muulo l de de elementos elem el emen em entto en to anteriormente tos citados la lectura de “El Arte de Mentir”, no nos haya pillado desprevenidos; puesto que creemos que el mismo no ha hecho más que mostrar al mundo algunas de las vivencias y pensamientos, quién sabe si reales o ficticios, ni que eso importase lo más mínimo, de unas de las personalidades más marcadamente interesantes, divertidas y leídas, sí leídas, aquí no estamos ante un pseudo intelectual indie de tres al cuarto, de cuantas circulan por nuestra música. Capacitado de igual manera para mostrarnos la miseria de la vida en la carretera con su grupo de juventud, como lo está para hacer fruncir el ceño al lector ante la narración de inverosímiles encuentros sexuales;

“Loquillo: Loquiillo: El Hijo de Nadie” Autor: Luis Hidalgo Editorial: Ediciones B 256 páginas. 15 euros

Que la figura de Loquillo despierta un gran interés mediático es algo que nadie puede poner en duda. Su nombre representa el de la figura más en forma de su generación, algo que él mismo se encarga de demostrar disco a disco; también sus siglas son el fiel reflejo de una trayectoria repleta de emoción y riesgo, con resultado de aplastante victoria en cada reto que se ha planteado a lo largo de su trayectoria, logrando salir airoso de envites a priori complicados para la misma como el de su acercamiento al mundo de los cantautores y poetas. Pero sobre todo, lo que le hace arrastrar un ingente caudal de fieles es su capacidad innata para disparar opiniones a quemarropa que no hacen sino mostrar a un artista libre, cuyo objeto no es pasar inadvertido cayendo bien a todo el mundo, sino defender su arte desde una línea clara que le garantice la tan anhelada por muchos independencia real. De todo eso, y cómo no de ese imaginario tan personal que el Loco ha forjado desde su más tierna infancia, repleto de ídolos, fetiches y asentado en unos valores muy fuertes, vuelve a hacerse gala en este “Loquillo. El Hijo de Nadie”. Hábilmente planteado a modo de conversación, en el mismo Loquillo vuelve a dejar claro su punta de vista sobre algunos temas, sentando cátedra como a él le gusta, y relatando ciertos pasajes que le han marcado en su vida. Quizás el principal problema que plantea la obra, sobre todo para aquellos que le seguimos habitualmente, sea la repetición de una serie de constantes que aparecen una y otra vez en las distintas entrevistas que tan a menudo concede, restando interés a un libro que sin embargo hará las delicias de todos aquellos que sintiendo simpatía y cariño por su figura solamente se acercan a él de manera puntual. <<Javier González


“Tipos Legales

“On the Road”

Director: Fisher Stevens. Duración: 95”

Director: Walter Salles. Duración: 136”

Ver juntos a Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin (actores cuyos nombres van ligados a algunas de las películas que han marcado la historia del cine), parece un buen pretexto para acercarse y ver “Tipos legales”, tercer trabajo de Fisher Stevens como director. Sin embargo, este sólo es el punto de partida. Con el mundo del hampa, las drogas, el sexo y la amistad como principales temáticas; analizadas desde un punto de vista cercano a la jubilación; esta “comedia de acción” busca (forzadamente) su lugar, relacionándose (vía marketing) con títulos y sub-estilos marca de la casa, crecidos bajo la sombra de Tarantino, Scorsese o Guy Ritchie. Centrándonos en la película en cuestión, hay que decir que el punto de partida es el reencuentro entre el recién salido de prisión (tras una condena de 28 años) Val (Al Pacino) y su ex-compañero y mejor amigo, Doc (Christopher Walken), sobre el cual recae el pesado encargo de ejecutar a Val, debido a una prolongada coacción generada por uno de sus antiguos jefes. Con este, no muy original pretexto, la película desliza conceptos como la ética, la lealtad, la fraternidad y las relaciones familiares. En cuanto al papel de Alan Arkin, decir que es meramente testimonial; aunque si permite dar algo de relieve a una película donde el resto de secundarios no poseen desarrollo alguno, e introduce algunas escenas remarcables. Sin embargo, el alma de la película es ver el duelo entre Pacino y Walken (ganado por este último), pues ambos aprovechan el metraje para demostrar que el don de la interpretación (que un día les ensalzó), sigue intacto en sus curtidos rostros. El resto de la película, cumple (de forma previsible y plana) las características del género: defensa de los débiles, exaltación de la amistad, malos muy malos, chistes innecesarios (relacionados con la viagra en este caso)… Así como (esto si reseñable) guiños y homenajes a películas de culto conectadas con sus protagonistas o dicho género (escenas como el baile, el funeral, la confesión y algunos diálogos en el restaurante). En conclusión, estamos ante una película que no será recordada más allá de este año, pero que permite disfrutar de dos monstruos de la interpretación que sacan de la chistera unos personajes carismáticos, entrañables y llenos de comicidad. << Rubén López

Imagino que cuando uno se enfrenta a un reto como el de realizar la adaptación cinematográfica de una de las novelas más importantes del siglo XX debe sentir sobre sus hombros el peso de una gran responsabilidad. Algo así debió de ocurrirle a Walter Salles, quien ya dirigiera la premiada Diarios de una Motocicleta. En esta ocasión, el brasileño se ha puesto a los mandos de un gran equipo de profesionales para rodar On the Road, una floja versión de la afamada obra de Jack Kerouac. Basada en los años que el escritor pasó viajando por América durante la década de los cuarenta, esta novela fue la piedra filosofal de la generación beat. Durante sus más de dos horas de metraje el espectador se encuentra frente a una hermosa sucesión de paisajes, carreteras, clubes de jazz y una cuidada banda sonora que encaja a la perfección con cada diálogo, con cada trago de absenta, con cada una de las escenas de sexo. La estética del filme, con toda esa escenografía plagada de humo, drogas, gasolineras o imágenes como la del vaho saliendo de la boca de Kristen Stewart, de pie en mitad de ninguna parte, es lo mejor de la película. Tanto es así que durante los primeros minutos, el guión promete algo que se va desvaneciendo fotograma a fotograma. La fuerza de la historia original, que pretende retratar las ansias de libertad de un grupo de jóvenes, la búsqueda del yo, la pasión por los excesos, la música o la contracultura, tan sólo es perceptible en momentos muy puntuales. Hay que conformarse con unos pocos minutos de brillo, sobre todo aquellos en los que el joven aspirante a escritor, Sal Paradise, recita alguno de los párrafos míticos de la novela. Los actores firman un gran trabajo interpretativo; Garret Hedlund, como Dean Moriarty, se hace con la pantalla en todos sus planos, poniéndose en la piel de ese chico ex convicto y con un gran hambre de vida que consigue atrapar en un viaje sin freno al resto de personajes. Destaca, además, el magnífico plantel de secundarios, con Viggo Mortensen a la cabeza, seguido de Amy Adams, Kirsten Dunst o Steve Buscemi. Sin embargo, el atractivo y buen hacer de los intérpretes no es suficiente. On the Road no pasa de ser una película tibia, una road movie un tanto descontrolada, que no alcanza a transmitir la fiereza de la obra original. << Cristina Pascual

“La caza” Director: Thomas Vinterberg Duración: 111”

Poco rastro queda ya de aquella proclama revolucionaria-cinematográfica llamada Dogma, que tenía como intención recuperar la esencia del séptimo arte, ideada principalmente por el inclasificable Lars Von Trier. A pesar de su ínfima duración y repercusión, hay algo de todo aquello que por suerte ha sobrevivido hasta la actualidad: se trata de otro de los promotores de dicha propuesta, el también danés Thomas Vinterberg. Un cineasta que se ha labrado una carrera envidiable y que a partir de la excepcional “La Celebración” ha construido una particular visión sobre las relaciones sociales y los dramas que se esconden entre las apariencias. En su nuevo trabajo, “La Caza”, asistimos al acoso social que sufrirá un profesor de escuela, interpretado genialmente por Mads Mikkelsen, al verse envuelto en una falsa acusación de pederastia, surgida entorno a la supuesta relación con una de sus alumnas, una niña de comportamiento inquietante (magistralmente escenificado), dicho sea de paso. La acción se sucederá en un pequeño pueblo rural, de esos en lo que todos conocen a todos y aparentemente reina la camaradería entre los lugareños. Una estabilidad que se truncará del todo en cuanto se extiende la noticia de los posibles abusos realizados por el maestro. Desde ese momento no habrá lugar para la duda en los habitantes y comenzará una “cacería” contra él, sumergiéndole en una clara decadencia, alimentada por las miradas, la presión social e incluso la violencia. Thomas Vinterberg rueda como siempre con un estilo sobrio, casi hierático por momentos, sin ningún tipo de artificios y dejando respirar a los silencios. El danés pone el ojo, de manera nada aleatoria, en una pequeña y aparentemente amigable comunidad para mostrar que incluso en su interior palpitan esas pulsiones e instintos más salvajes que acaban por dominar los comportamientos de los individuos. << Kepa Arbizu


Entrevista con:

“Somos muy tozudos y tiramos siempre hacia delante” Hace unas semanas que los zaragozanos Tachenko publicaron “El Amor y las Mayorías”, el quinto trabajo dentro de la discografía particular de la banda. Un álbum repleto de dinamismo y frescura que en su interior, y desde un espíritu absolutamente pop, parece querer hacer un llamamiento a la rebelión pacífica; siempre desde el indie y contando como única arma para su particular guerra con las que probablemente sean las mejores melodías de nuestra música actual.

A

cabáis de publicar “El Amor y las Mayorías”, tres años después de que viera la luz “Os Reis porque sois jóvenes”.  ¿A qué  han dedicado todo éste tiempo los chicos de Tachenko?

Brincos, aunque también por algún ramalazo cercano al power-pop que nos recuerda mucho a Cooper. ¿Nos hemos dejado algún referente por el camino?

Sergio: Básicamente, a presentar el disco anterior y a trabajar en otras cosas que nos dejasen tiempo suficiente para preparar las nuevas canciones. Y luego, cada uno, a sus locuras  y/o aficiones particulares.

Sebas: El “problema”  de analizar referentes es que hay muchos, muchísimos; y creo que incluso a los grupos se nos escapan. De hecho, hay veces que intentas hacer canciones parecidas a las de grupos que admiras, incluso pruebas con secuencias de acordes ya existentes a las que le añades una melodía nueva… Curiosamente, los nombres de los grupos que luego aparecen en las reseñas no eran los que tenías en la cabeza, ni mucho menos; pero bueno, tanto Los Brincos como Cooper nos encantan, y comprendemos la comparación perfectamente.

Da la impresión de que éste trabajo es el de carácter más crítico y social de toda vuestra discografía, quizás influido por todo lo que está ocurriendo en nuestro país. Sebas: Sí, así es. Pero nos basamos más en las “crisis” cercanas, en las que sufren algunos de nuestros amigos más cercanos. Evidentemente, estas situaciones coinciden con las de mucha gente que se puede sentir identificada con lo que decimos en nuestras letras.  Pero a la vez se trata de un álbum repleto de belleza, dinamismo e inmediatez, que en sus letras y melodías inspira un halo vital muy luminoso. ¿Os apetecía dejar constancia en éstas canciones de que en poco tiempo saldrá el sol? Sergio: Nos apetecía, más que nada, dejar constancia del malestar por la situación actual; decir bien claro que basta ya de tanto “hijoputa” suelto por ahí, que ya vale de impunidad. Pero jamás hemos sido ni seremos de “canción protesta” al uso, y la belleza de las canciones, como decís; el dinamismo, el espíritu del “pop” bien entendido, siempre prevalecerá para nosotros. “El Amor y las Mayorías” parece claramente influenciada por el pop de los grupos británicos de los sesenta, la música de la costa oeste americana y clásicos nacionales como Los

“Nos apetecía decir bien claro que basta ya de tanto “hijoputa” suelto por ahí” En nuestra anterior entrevista os preguntábamos si ya habíais encontrado la canción pop perfecta. ¿Creéis que lo habéis hecho? Sergio: No, no, que entonces se nos acaba el chollo (Risas). Hablando en serio, lo de la “canción perfecta” es una manera de referirse a la búsqueda constante de melodías chulas.

carnos al respecto…  El último siempre nos ha parecido el mejor, claro. ¡Vaya, ya lo hemos dicho! (Risas) Nos ha sorprendido mucho el concepto de música de baile que introducís en partes de “Dame una Pista” y “Mi Amor, las Mayorías”. ¿Cómo surgió  la idea de introducir un arreglo así? Sergio: En el caso de “Mi Amor, las Mayorías” encontramos otro tipo de canción, sí, pero no es de baile.  Digamos que tiene líneas de acordes más desarrollados.  El otro día la compararon con Burt Bacharach, salvando las distancias, y nos hizo muchísima ilusión. “Dame una Pista” sí que está enfocada en ese sentido: Sergio llevó la melodía al local de ensayo, y Alfonso, medio de coña al principio, comenzó a llevarla por ese camino. El caso es que nos sentimos cómodos y dijimos: “¿Por qué no?” Y una vez que lo decides, intentas acabarla bien, con sus sintetizadores y sus arreglos concretos. También nos encanta el barniz hedonista que habéis dado a “Suerte y Relámpago”, hasta el punto de que nos parece la mejor canción de vuestra discografía. Sebas: Muchas gracias. Ya te decimos que en este disco hay varias canciones “favoritas”, y “Suerte y Relámpago” es una de ellas. Es como “Hacia el Huracán”, pero yendo una paso más allá. Otra que nos ha llamado la atención por lo actual es “Estados Libres de la Unión”. ¿Son tan libres los Estados de la Unión cómo creemos?

Os lo decimos porque a nosotros éste nos parece el mejor trabajo de vuestra discografía. ¿Y a vosotros?

Sergio: Otro “hit”. Esa frase en concreto la introdujimos para desviar un poco el tema de la canción, que parece que está  contando una cosa, y de repente… ¡ups!, cambia completamente. Ese tipo de efectos son marca de la casa.

Sebas: Ese es un tópico tan usado en las entrevistas a grupos de música, que preferimos no desmar-

Parece que con “Os Reis porque sois Jóvenes” y “El Amor y la Mayorías”, demostráis estar en


el mejor estado de forma de vuestra extensa carrera. ¿No creéis que es algo paradigmático que solamente os pasa a vosotros y a Niños Mutantes? Sebas: No tenemos ni idea. Nosotros es que somos muy tozudos, y tiramos siempre hacia delante, creo que en eso sí que nos parecemos a los Mutantes. Desde fuera da la impresión de que a Tachenko le queda un escalón por subir para situarse en la primera división del pop nacional, algo que por talento y canciones le pertenece. ¿Sentís algo así dentro del seno de la banda? Sergio: Nosotros nos sentimos muy cómodos con nuestra situación actual, lo que no quiere decir que no intentemos crecer y llegar a la máxima cantidad de gente con cada disco. Pero sin concesiones de ningún tipo: es la suerte que tenemos de trabajar con David y Carmen de Limbo Starr, que jamás nos pedirían que hiciésemos nada con lo que no nos sintiésemos a gusto. Sabemos que tenéis una legión de seguidores considerable, sin embargo la situación económica del país es muy precaria. ¿Salir de gira

es rentable a día de hoy para una banda como Tachenko? Sebas: Mira, en un mes os lo decimos, que estamos a punto de comenzar… El caso es que a nosotros jamás nos ha ido ni excesivamente bien, ni excesivamente mal; somos un grupo muy, muy de combate, me refiero a la hora de salir a tocar. Hemos ido creciendo poco a poco, lo nuestro es una evolución paulatina. ¿Qué valoración hacéis de todo lo que está ocurriendo alrededor del mundo de la música? Sergio: Internet es una herramienta ya no tan nueva, que da para un debate más amplio, pero no va a acabar con la música ni de coña. Lo da la subida del IVA y el acoso a las salas de conciertos nos parece aborrecible, abominable. Es algo que, además, afecta a personas muy cercanas a nosotros. Es una injusticia tan grande que resulta difícil hablar de ello. Es, de verdad, de ser muy cateto. ¿Y de la propia escena? ¿Qué grupos actuales os llaman más la atención? Sebas: Los últimos conciertos a los que hemos ido han sido los de Nick Lowe y Edwyn Collins,

así que ya ves que no estamos muy al día. Nos ha gustado mucho el disco de El Brindador, editado por Grabaciones en el Mar. Un francés amigo nuestro, muy salao. Por cierto. ¿Qué tal anda actualmente Zaragoza en ese aspecto? Sergio: Más que una “escena”, somos varios muy, muy distintos que compartimos más cierta amistad que una visión musical común. Ahora Big City van a sacar nuevo disco; Copiloto, Bigott,  Picore, Richi Vicente, Cuti Vericad…  Si los analizas uno a uno, verás que te hablamos de propuestas muy distintas. Para terminar, ¿qué planes de futuro manejáis a corto y medio plazo? Sebas: Ahora mismo, tocar por ahí como si no hubiera un mañana. Por nuestra parte es todo. Muchas gracias por vuestro tiempo, amigos.   Sergio y Sebas: ¡Gracias a vosotros! >> Por Javier González. Foto de Rubén López.


Stay Pasan por ser una de las bandas más interesantes dentro de nuestra musical actual. Y buena parte de la culpa de ese hecho recae en la pasmosa facilidad que tienen los catalanes a la hora facturar preciosas joyas pop, como han demostrado en su último trabajo, “The Fourth Dimension”; Con ellas son capaces de hacernos retrotraer a momentos muy concretos, en su mayoría lejanos en el tiempo, que nos harían pensar en los dorados años sesenta y en el Manchester de finales de los ochenta, dos de los lugares en los que se encuentran enmarcados cronológicamente algunos de sus grupos favoritos, los cuales presentan en el siguiente texto que ahora hacemos vuestro.

Discos Tame Impala > “Innerspeaker” Puedo decir con seguridad que hay un antes y un después de escuchar este disco en la historia de Stay. La forma de tratar las voces, los efectos que utilizan para las guitarras, la cuidada producción y sobre todo las grandes canciones que contiene este álbum lo convierte en un artefacto psicodélico inigualable hoy en día. Riffs a lo The Creation, melodías Beatles, y todo ello sonando rabiosamente actual. Ha sido nuestra obsesión número 1 en toda la gira “Passport to Freedom”. Nunca ha faltado en la furgoneta. La mano de Dave Friedman está detrás de las mezclas y la producción. Si hay un disco que nos ha influenciado en la producción de “The Fourth Dimension”, ese es “Innerspeaker”.

The Stone Roses > “The Stone Roses”  Otro disco de esos que te atrapan para siempre. Creemos que los Stone Roses tienen un algo especial que en su primer disco queda reflejado perfectamente. Ian Brown no es un gran cantante ni mucho menos, pero te atrapa con su cálida voz y su interpretación entre “dejado y sobrado”. Los desarrollos instrumentales que pueblan todo el disco son altamente adictivos, y los genuinos estribillos marca de la casa Manchester nos han hecho vibrar miles de veces. Este disco y este grupo en concreto marcan la consecución de un estilo y de un sonido que luego se desarrollaría por otros derroteros igual de placenteros: es el sonido Madchester con el que tan identificados nos sentimos. 40

Niño Y Pistola > “As Arthur and the Writers” Si hay un grupo que nos devolvió la fe en la escena nacional, esos fueron Niño Y Pistola. Este disco nos parece uno de los mejores álbumes nacionales de los últimos tiempos. Canciones atemporales a medio camino entre las Islas británicas y América. Dosis justa de psicodelia, ritmos animados y medios tempos preciosos. Un sonido muy bien cuidado y sobre todo unas canciones increíbles que enganchan a la primera. Creemos que es una de las bandas nacionales con las que tenemos más cosas en común, y con quien compartimos una gran afinidad.

Humble Pie > “Town and Country” Nuestro querido Steve Marriot que ya nos tenía enamorados con Small Faces, consiguió también llamar nuestra atención con su nuevo proyecto, Humble Pie, junto con Peter Frampton. Este, su segundo disco de 1969 es una maravilla de álbum de rock que daba por concluida, aunque solo con un punto y aparte, una época de colores pop psicodélicos y abría otra donde el Hard-rock y el Blues-Rock llegaron a dominar la década de los setenta. Piezas como “The Light of Love” con ese sitar in crescendo y percusiones totalmente hipnóticas nos dejaron locos.

The Byrds > “The Fifth Dimension” El tercer álbum de los Byrds es posiblemente nuestro favorito en cuanto álbum conceptual de ellos. Es sin duda un disco de rock psicodélico desde la portada hasta las canciones que lo componen. Una auténtica inspiración para nosotros el tratamiento vocal de estos súper hombres y los desarrollos instrumentales, especialmente los de esa guitarra de doce cuerdas que nos hace alucinar cada vez que ponemos el play. Referencia suprema sin duda.


Canciones Dehra Dun > “Jardín” Para mí, una de las mejores canciones que se han escrito en nuestro país en mucho tiempo. Tema de pop psicodélico en castellano, con un slide guitar que recuerda inmediatamente a George Harrison, y unos efectos en las voces que hubieran firmado los July sin ninguna duda. Todo ello combinado con unos preciosos arreglos y una hipnótica línea de sitar. Posiblemente el mejor grupo de pop psicodélico cantado en castellano de nuestro país.

Count V > “Psychotic Reaction” Brutal muestra de fuerza y freak-beat. Recuerdo perfectamente cuando Jordi y yo descubrimos esta canción. Era principios de la década de 2000, concretamente 2003, y quedamos tan flipados que decidimos investigar de dónde venía esa canción tan garajera. A partir de entonces pudimos descubrir a otros muchos grupos y canciones nuggets que nos resultaron irresistibles para cualquier fiesta que se preciara. Fue y es una gran influencia que cambió en muchos aspectos nuestra manera de componer y nuestra manera de vibrar con la música.

Dawes > “My way back Home” Solo los Jayhawks habían conseguido emocionarme tanto con una canción. Esta joya es una auténtica preciosidad que rebosa sentimiento por todos los poros de un grupo brillante y atemporal que nos ha robado el corazón. Para escuchar con cascos, los ojos cerrados y dejarse llevar por la imaginación...

Primal Scream > “Movin’On Up” También con Jordi y también en 2003. En una discoteca de Glasgow recuerdo escuchar el riff de esta espectacular canción y saltar los dos al unísono como locos. “I was blind...” Todavía con la piel de gallina...El mejor grupo escocés junto con los Teenage Fanclub. Englobados en el sonido Madchester por mérito propio, esta canción es un clásico del rock que hace vibrar a cualquiera que tenga un poco de buen gusto.

The Coral > “1000 Years” Incluida en su genial “Butterfly House”. La primera vez que la escuché no me lo podía creer. Alucinante melodía combinada con unos arreglos psicodélicos que me transportan siempre que la escucho al más allá...un homenaje a la música de los sesenta de grupos como los Byrds o Beatles. Otra de las grandes influencias de Stay.



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