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Bella victoria de un valiente Crónica de Henri Desgranges. Tour 1903. Texto: “ginobartali” • Fotos: archivo L´Équipe ¿Hasta qué punto ha cambiado nuestro deporte a lo largo de sus más de 100 años de historia? Hay muchas maneras de responder a esta pregunta tan recurrente, y hoy os proponemos una más, que pensamos que puede ser muy ilustrativa. Sencillamente, hemos elegido una etapa, al azar, del Tour de 1913, y hemos decidido transcribir, tal cual, la crónica que de ella hizo el mismísimo Henri Desgranges en su periódico “L´Auto”, organizador del Tour de Francia desde sus inicios en 1903.

Antes de ello, creemos interesante que sepáis algo más de algunos de los campeones que el autor cita en su crónica, cuyos nombres quizás no os digan gran cosa. Firmin Lambot: Ciclista belga que ganaría dos Tours de Francia con posterioridad, ambos tras la Primera Guerra Mundial. Es uno de los dos ciclistas valones que han logrado vencer en el Tour. Consiguió su segunda victoria final a la edad de 36 años, y es el vencedor final de mayor edad en la historia de la prueba. Fallecido en 1964, a los 77 años. Joseph Vandaele: Ciclista belga, vencedor de Lieja-Bastogne-Lieja en 1911 y campeón de Bélgica en 1913. Fallecido en 1948, a los 59 años. Philippe Thys: Fue el primer tricampeón del Tour, ganando por tercera vez en 1920, tras la Primera Guerra Mundial. El conflicto le privó a buen seguro de haber ganado más ediciones (cinco o seis, según la opinión de Henri Desgranges). Ganaría esta edición de 1913 sin haber cumplido los 23 años. Falleció en 1971, a la edad de 80 años. Lucien Petit Breton: Ciclista francés, emigró con su familia a Argentina y regresó a su país natal para ganarse la vida como ciclista. Batió el record de la hora en 1905 con una marca de 41.110 km. Fue el primer vencedor de la Milan-Sanremo en 1907, y ganó dos veces el Tour: en 1907 y 1908. Falleció en el frente en 1917, pero, curiosamente, víctima de un accidente de tráfico: el vehículo que conducía chocó con una carreta tirada por un caballo, cuyo dueño se había dormido. Marcel Buysse: Ciclista belga, de una familia de ciclistas, de la que destacó sobre los demás su hermano Lucien, que ostenta el honor de haber vencido la edición del Tour más larga de la historia: 5745 km, en 1926. Marcel venció en nada menos que 6 etapas de las 15 con que contaba la edición del Tour de 1913. Falleció en 1939, a los 49 años. Por otra parte, esta edición de 1913 entró en la historia por la legendaria horquilla de Christophe. El ciclista francés, líder virtual en ese momento, rompió su horquilla al comienzo de la bajada del Tourmalet. En lugar de abandonar, descendió los 16 km que le separaban de Sainte Marie de Campan a pie, buscó una herrería, soldó él mismo su horquilla y terminó la etapa de noche, en última posición. Bien, hechas las presentaciones, vamos con la crónica del creador del Tour, Henri Desgranges. Son 356 km de etapa, se disputa el martes 15 de julio de 1913, y recordamos que los ciclistas salían de madrugada, habiendo siempre un día de descanso entre dos etapas. El famoso episodio de Christophe había ocurrido 6 días antes.

Bella victoria de un valiente

La batalla, en la novena etapa, se juega en Sospel. Lambot, el valiente campeón de la excelente marca Griffon y del neumático Continental, se distingue y gana fácilmente. Vandaele, el crack de J.-B. Louvet, consigue una gran segunda plaza. Thys termina tercero y reconquista la primera posición de la general, ya que Buysse ha sido víctima de un accidente. Geográficamente, esta etapa sólo tiene, desde la salida de Aix en Provence hasta Niza, una sóla dificultad: es el Esterel, que nuestros corredores han acostumbrado desde hace tiempo a considerar como de segundo nivel. Después, en el bucle Niza–Sospel –Niza, de más de 100 km, nuestros hombres deben de superar el col de Braus, que es formidable por su porcentaje y por el estado del suelo, el col de Castillon, que es casi igual de duro, y finalmente la cota de la Turbie, que estimo al menos tan dif ícil como el Esterel. Esta simple exposición les hará comprender porqué los ciclistas se han dedicado, hasta Fréjus, es decir hasta el pie del Esterel, a efectuar un saludable paseo.

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Aquí estamos pues en el Esterel, y en el col de Blaus encontramos en cabeza a Canepari, Spiessens, Buysse, Thys, Engel, Lambot, Vandaele y Petit Breton. Es Buysse primero el que va en cabeza, y luego, a medio puerto, Petit Breton produce un magnífico esfuerzo, con un resultado inmediato: Spiessens pierde contacto, y pronto Canepari hace lo mismo. Quedan, pues, seis hombres en cabeza. Pero, tomen bien nota, de esos seis hombres es Buysse quien se va a descolgar el primero para restaurarse, pero, aunque sólo ha perdido 10 metros, no puede enlazar. Será mucho más arriba, y sin haber cesado de perder distancia, cuando descenderá de su máquina y constatará el accidente que va a costarle la primera plaza de la general. Sólo nos quedan 5 hombres en cabeza, entre Cannes y Niza, y se dejarán coger por Trousselier, Garrigou, Deloffre y Everaerts. Estos son los nueve hombres que se vigilan estrechamente desde los primeros metros del col de Braus. Everaerts y Deloffre se han descolgado a la vez. Luego, tocó el turno a Trousselier, cuyo ligero desfallecimiento fue momentáneo; luego Petit-Breton, reservándose con prudencia, a mi entender, no quiso seguir el tren de locos que impusieron Engel y Thys. Ese tren ultrarápido en un col tan duro, hizo que se descolgara primero Vandaele, luego Garrigou y Lambot, que cambiaron su desarrollo un poco más tarde, Thys se paraba para acometer la misma operación, y Engel se quedaba solo. He tenido en ese momento la sensación de que ese diablo de Engel nos iba a salir con una gran exhibición, pero había sobrevalorado sus fuerzas, pues debió de parar un poco más arriba para cambiar, él también, su desarrollo. Pero arranca, conserva la primera plaza, produce un bello esfuerzo… ¡lástima! Está ya maduro, porque una gran piedra, en ese piso detestable, lo tira al suelo, y aquí tenemos a nuestro hombre al paso, visiblemente fatigado. Y Thys, que como Buysse había sido ligeramente distanciado en el Esterel, da también muestras de flaqueza y comienza a caminar. Desde muy abajo surge la silueta de Lambot que pasa a nuestros caminantes, continúa su ascensión sin flaquear, en el estilo que les he descrito anteriormente. Mejor aún, un maillot de la escuadra Louvet surge a su vez, pasa a Thys, PetitBreton, Engel, Garrigou y Trousselier: es Vandaele. La lucha entre estos hombres, separados por una distancia de entre 300 y 500 metros, es muy emocionante. Lambot pasa por Sospel a las 15:06, Vandaele a las 15:10, Thys a las 15:15, PetitBreton a las 15:22, Engel a las 15:26. Tomen nota, lo repito, que son estos mismos 5 hombres los que coronan en cabeza arriba del Esterel. Finalmente, Garrigou y Trousselier pasan ambos a las 15:30. Comparen el orden y las horas de paso de esos mismos hombres en meta, y podrán imaginar fácilmente el final de la carrera, de Sospel a Niza. Verán que Lambot no ha dejado de aumentar su ventaja, y que Petit-Breton ha efectuado un retorno fulgurante.

igualmente, una bajada la que Buysse hubiera tenido que hacer con su máquina al hombro: pero no piensa en nada de eso y quiere abandonar la partida. ¡Ay, Dios mío! Creo que no escatimamos elogios, y además de forma justa, hacia todos los routiers belgas de nuestro Tour de Francia, para que yo aquí haga una comparación a favor de Christophe. Evidentemente, Christophe es mecánico, pero estoy tentado de reprocharle a Buysse que él no lo sea, pues cuando se ejerce la profesión de corredor ciclista, uno debe de saber arreglar su máquina. Y si Buysse es un admirable rodador, no tiene el temperamento necesario para salir, por sí solo, de situaciones tan graves, y en efecto, habla de abandonar. Sin embargo, decidirá transportar su máquina hasta Cannes, donde deberá de pedir ayuda y por tanto recibir de este jefe una penalización, e imagino, ya que hablo de un corredor francés, que es un poco mi deber señalar que, en un caso similar, e incluso en muchos más casos, nuestros corredores franceses salen más airosos de las dificultades en que se encuentran. Vean precisamente el caso de Petit Breton, uno de los nuestros también: he aquí un hombre que ha perdido en la batalla a 6 de sus 7 equipiers, y que sólo puede contar con Deman, quien está lesionado desde hace dos etapas y no puede ayudarle en nada; mejor aún, se topa con la coalición amistosa de sus rivales, y creo que, si implantáramos en nuestra carrera un premio especial de buen comportamiento, de coraje y de perseverancia, sería Petit-Breton, el hombre de Automoto, quien se lo llevaría sin discusión.

Clasificación de la etapa

1. Firmin Lambot, los 356 km en 13h 34min 26 segundos, a una media de 26,24 km/h; 2. Vandaele a 10´22; 3. Thys a 15’09; 4. Petit-Breton, a 17’32; 5. Engel, a 34’18; …25. M.Buysse, a 3h27’06

El accidente de Buysse

Y terminaré contándoles las reflexiones que me sugieren el accidente de Buysse. Lo primero que dijo Buysse fue: “¡Abandono la carrera!”. Y no he podido evitar pensar en Christophe, víctima del mismo accidente. En ese momento, Buysse está a 16 km de Cannes, como Christophe estaba a 16 km de Sainte Marie de Campan. Es,

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Pedaladas en el tiempo - Bella victoria de un valiente