Issuu on Google+

58

BAJAR.indd 58

14/7/09 09:58:44


Por Enzo Perletti Fotos: T. de Waele.

H

istóricamente la mayoría de las grandes gestas del ciclismo se han forjado cuando la carretera gana altura, cuando el porcentaje es positivo, cuando la resistencia al esfuerzo es protagonista, cuando los modernos VAM han campado a sus anchas. Pero, ¿y cuando llegamos arriba y la meta está al fondo de una tortuosa bajada? Ahí, el ciclista se cambia de traje y tras aparcar el de “cabra montés”, que a pasos pequeños pero certeros consigue escalar todo tipo de montañas, se enfunda el de “halcón peregrino” y se lanza a por la presa que, unos kilómetros más abajo, le espera en forma de trofeo y ramo de flores. Muchos ciclistas han desafiado el dicho popular de “sin frenos y a lo locos”, y es que la línea entre el fracaso y la gloria es muy fina y nuestras aptitudes para descender podrían ser mucho más decisivas de lo que creemos. Desde el punto de vista técnico, podríamos dividir las bajadas en dos grandes grupos: las bajadas técnicas y las bajadas rápidas. Es difícil encontrar una bajada completamente técnica o una totalmente rápida, lo normal es encontrarnos con bajadas mixtas donde los tramos técnicos y rápidos se suceden en mayor o menor proporción. En las bajadas técnicas, el factor fundamental para el ciclista será su habilidad sobre la bicicleta. Encontraremos corredores con un gran control segmentario y del propio cuerpo, corredores que se “funden” con la bici y que saben hasta donde pueden exigir, a todos los niveles, tanto a nivel de

tubulares, como de frenada o de rigidez de los elementos. Son corredores que dominan a la perfección el reparto de pesos entre los tres puntos de apoyo (sillín, manillar y pedales) y que en los cambios de dirección, propios de las bajadas técnicas, son capaces de desplazar con precisión y seguridad dichas proporciones anticipándose a las exigencias del trazado. Sin embargo, en las bajadas rápidas la característica predominante es la aerodinámica. Adoptar una posición que ofrezca la menor resistencia posible al viento es fundamental para conseguir aumentar la velocidad. De todas maneras no hay que olvidar el otro gran aliado para conseguir bajar rápido, el peso. Un mayor peso en el conjunto corredor-bicicleta hará que consigamos una mayor punta de velocidad.

Material

En cuanto al material, nos encontraremos con un dilema dependiendo del tipo de bajada que tengamos que afrontar, ya que no hay un tipo de material que se pueda considerar óptimo para todo. La mayor dificultad la encontraremos a la hora de elegir el tipo de rueda y el material. Un perfil alto

Descendiendo el Col de la Porte en la Paris Niza

59

BAJAR.indd 59

14/7/09 09:58:47


Arriba de izquierda a derecha: Dime como desciendes y te diré que tipo de corredor eres.... Dimitry Kozontchouk. Thomas Lovkvist. Vasil Kiryenka. Andreas Klier.William Frischkorn.Francesco Masciareli. Abajo izquierda: Xavi Tondo en la Volta a Catalunya. Foto: www.paucatlla.com Abajo derecha: Con agua el peligro es mucho mayor. Passo Maloja. Giro 09

nos dará una mayor velocidad punta en los tramos rápidos, tanto por su mayor peso como por el reparto del mismo (el ancho de la llanta hará que la masa esté más repartida), pero este mismo perfil será más difícil de desplazar en los cambios de dirección rápidos. Igualmente, el carbono tiene una peor frenada que el aluminio y una mayor abrasión sobre las zapatas con un mayor riesgo de quedarnos sin poder frenar en casos extremos de sucesión de bajadas rápidas y técnicas. Las características del cuadro también variarán dependiendo del tipo de bajada. Un cuadro más corto y nervioso será más apropiado para los cambios de dirección, en cambio uno más largo nos dará más estabilidad en las partes más rápidas. Además, cabe destacar que el material que es “bueno” para las bajadas es el diametralmente opuesto al apropiado para la escalada, con lo que sería importante buscar el mayor compromiso posible entre ambos.

Técnica

A pesar de que en ocasiones no se le haya prestado la atención suficiente, la técnica en las curvas es de vital importancia. Bajar deprisa tiene que ser casi sinónimo de bajar seguro y eso se consigue con una buena base técnica, sabiendo hasta donde se puede llegar y no pasando nunca ese límite donde las distintas variables pasan de estar en nuestras manos a estar en manos de la fortuna. La trazada de una curva la podríamos diferenciar en tres fases. Preparación, ejecución y salida. La fase de preparación es la más importante de las tres, en ella, tendremos que tomar las decisiones que luego repercutirán directa y significativamente en las dos fases siguientes. Tendremos que adecuar la velocidad a la curva y trazar la línea imaginaria que luego seguiremos intuyendo la curva en su totalidad. En la ejecución tendremos que ser capaces de pasar por el ápice de la curva lo más pegados posibles al radio más corto de la misma, en este punto, la inclinación y el reparto de las fuerzas serán vitales, tendremos que ejercer presión en el pedal externo que llevaremos en la parte más baja de la pedalada (siendo la pedalada completa un reloj de agujas, tendremos que llevar el pie a las 6) y en la parte del manillar que vaya por la parte interna de la curva. De esta manera, conseguiremos que con la fuerza que ejercemos sobre el pie la rueda trasera vaya bien pegada al suelo y con la del manillar sea la rueda delantera la que vaya totalmente adherida al firme. Finalmente, y si hemos preparado y ejecutado correctamente la curva, en la salida tendremos que cruzar todo el ancho de la calzada para ir hasta el extremo contrario de aprovechando todo el ancho. Una buena base técnica, decisión y confianza, deben ser tres de las características de todo aquel que se considere un buen bajador. El ciclismo actual exige ser completo y defenderse en todos los terrenos. Perder bajando lo que se gana subiendo es un lujo que no está al alcance de nadie. La historia del ciclismo nos lo recuerda en muchas ocasiones y la épica, se alimenta tanto a base de espectaculares escapadas, brillantes subidas, o cuidadas estrategias, como de vertiginosas bajadas.

60

BAJAR.indd 60

14/7/09 09:58:58


Bajadas decisivas en grandes vueltas Texto: “ginobartali” Hay numerosos ejemplos de bajadas decisivas en las grandes vueltas, tanto para ganarlas como para perderlas. Vamos a recordar algunos de ellos, ya que puestos a recopilar datos hemos visto que hay muchos más casos de los que se podría pensar a priori. En el pasado más reciente, 2 ediciones de la Vuelta a España han estado marcadas por sendas bajadas. En el año 2006, Valverde era líder de la Vuelta y se defendía de los ataques de un Vinokourov que iba a más en la parte final de la carrera. La bajada de Monachil sería decisiva: Valverde pasaba por la cima a sólo 7 segundos del kazajo, pero éste se iba a emplear a fondo en la bajada, aumentando paulatinamente la ventaja hasta 1´38” en meta, y arrebatando el maillot oro al murciano. Un año antes, fue Denis Menchov quien no pudo seguir la rueda de Roberto Heras en la complicada bajada del alto de la Colladiella. Este último, una vez “abierta la lata”, y con la ayuda de su equipo fue aumentando la ventaja hasta provocar el hundimiento del ruso. Más atrás en el tiempo, los menos jóvenes recordamos aquella etapa dantesca del Gavia en el Giro de Italia de 1988. El holandés Johan Van der Velde, un muy buen ciclista, coronó escapado, en medio de una tempestad de nieve y a 5 grados bajo cero. Sólo le quedaban 25 km de bajada hasta la meta de Bormio. Pues bien, acabó la etapa... ¡a 47 minutos del vencedor¡, muerto de frío y muchos de los que le conocieron comentaron que nunca volvió a ser el mismo. El Tour de Francia, por supuesto, también ha vivido descensos decisivos, como recordará siempre Joseba Beloki en el 2003, en aquella edición en la que se mostró más agresivo frente a Lance Armstrong, atacando incluso en bajada. Lamentablemente, con el resultado que recordamos. El mismo

Joseba Beloki perdió un Tour del Porvenir en la bajada de la Madeleine, bloqueado por el frío. Miguel Indurain era un fuera de serie bajando, y lo demostró en más de una ocasión. Por ejemplo, en su primer Tour victorioso de 1991, en el que atacó bajando el Tourmalet para después, junto a Chiapucci, ir aumentando su ventaja y vestir así su primer “maillot jaune”.2 años más tarde, en el 2003, pasados los Alpes, y a falta de una sola etapa pirenaica, el navarro está enfermo. Su entorno intenta ocultarlo, pero en la subida al Tourmalet, el suizo Rominger ataca y corona con un minuto de ventaja. Las cámaras de televisión siguen al suizo durante todo el descenso hacia Luz Saint Sauveur, y la bajada es vertiginosa. No hay referencias de Indurain, pero en la entrada al pueblo, como salido de una chistera, y para asombro de todos, una figura amarilla adelanta a la moto y alcanza a Rominger. Éste, desmoralizado, desiste y ambos esperan al pelotón. A pesar de quedar aún por subir Soulor y Aubisque, no lo volverá a intentar y el resto de la etapa transcurre tranquilamente. Se podría decir que Miguel Indurain salvó su tercer Tour en esa bajada. Más atrás en el tiempo, el malogrado Luis Ocaña perdió un Tour que tenía muy bien encaminado en la bajada del col de Mente. Era el año 1971, y el “caníbal” Eddy Merckx buscaba recuperar tiempo con respecto al “español de Mont de Marsan”. Si no era posible subiendo, pues entonces bajando. Y así fue como provocó el error de Ocaña que se salió en una curva, siendo además embestido en el suelo por Joop Zoetemelk, al que también se le había ido la bici en el mismo lugar. Tuvo mucha repercusión en su época la caída del holandés Wim van Est, vistiendo el maillot amarillo durante la primera etapa de montaña del Tour de 1950. Nunca había ascendido un gran puerto, y en la bajada del Aubisque hacia el Soulor, cayó por un barranco, resultando milagrosamente ileso (todo el que conoce el Circo de Litor entenderá perfectamente lo de milagro). Las fotos del rescate dieron la vuelta al mundo, y una placa recuerda exactamente el lugar de la caída. Y así podríamos seguir enumerando más y más bajadas decisivas a lo largo de la historia del ciclismo, para así recordar la importancia que pueden llegar a tener, y que no siempre se les da. Y no se trata sólo de poder evitar caídas. Como hemos podido comprobar en alguno de estos ejemplos, a pesar de que las ventajas que pueden lograrse en bajada son mínimas, los efectos sicológicos (positivos para el que va delante, y negativos para el que ha sido distanciado) terminan provocando, en muchos casos, diferencias de tiempo decisivas en el mismo día o en los días siguientes.

61

BAJAR.indd 61

14/7/09 09:59:00


PDLPRO 10 - Bajadas decisivas