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Libro: Príncipe Inexplicable Por: Annesdy Tellado www.facebook.com/AnnesdyTelladoP ageOfficial Capítulo anteriores: http://annesdy.blogspot.com CAPÍTULO Siete La Hora Cero (Versión Amanda)


CAPÍTULO SIETE LA HORA CERO: VERSIÓN AMANDA No pretendo ser escritora, aunque tengo mucho que aportar. Mi intención es describir mis últimas memorias, antes de que mi corazón se vaya a desmayar. Ante nuestras manos había llegado la hora cero; pensábamos que era el momento donde todo se decide. Sentía una inmensa alegría de poder estar con mi príncipe. A pesar de que nuestras vidas habían tomado rumbos diferentes, el destino se encargó de colocarlo nuevamente a mi lado. Queríamos unir nuestras vidas en el matrimonio. Sentía paz, cariño, felicidad. Para mí eso era lo más importante. Mi príncipe y yo salimos del Castillo Analfabeta, en dirección a los campesinos que vivían en los atrios del Castillo de la Biblioteca. Cuando llegamos a la aldea, impactamos con gran temor, ya que no estábamos solos. Nos acompañaban los caballeros de mi castillo, 2


y los campesinos pensaron que eran caballeros del rey David II. Buscamos a los padres de Lemuel. A lo lejos vi a una mujer con una túnica verde, con una cinta alrededor de su cabello, y al viejo rey con una túnica negra y un mantel cubierto de pelo. Lemuel y sus padres estuvieron hablando largo tiempo sobre los campesinos hasta que me presentó delante de ellos como su novia. Luego, tuvieron una reunión de la estrategia de cómo atacarían el Castillo de la Biblioteca de una forma pacífica, alfabetizando a las personas y reconstruyendo la biblioteca. Procedimos a entrar al túnel secreto hasta llegar a la vieja biblioteca. de momento, Lemuel tuvo una visión donde veía que mataban a Juan. Yo le había cogido tanto cariño por todo lo que compartimos todo este tiempo que sentía la responsabilidad de cuidarlo y protegerlo. No fue nada fácil escoger entre mi amado, mi dulce amor, y 3


salvar la vida de Juan, con quien habíamos tenido un vínculo como de hermanos. “Lemuel, te tengo que dejar”, dije sin pensarlo una vez más. “¿Para dónde vas?”, me preguntó Lemuel. “Tenemos que acomodar los libros”. “Amor, hemos adelantado mucho en el Castillo Analfabeta para echarlo todo a perder. Tenemos el poder de cambiar nuestro futuro y me encargaré de que a Juan no le pase nada. No voy a permitir que David II y Leticia ganen la batalla”, le dije. “Hemos construido esto con mucho esfuerzo y no vamos a permitir que ganen”. “¿Me vas a dejar solo?”, me habló lleno de dolor. “¿Amas a Juan?”. “Lemuel, nacemos con un propósito en la vida y tengo que hacer algo por mi pueblo. No olvides que soy la reina. Si te dejo solo es porque sé que tú puedes con esta prueba”. Nuestros labios se pegaron y nos dimos un beso que entristeció todo mi 4


ser. Tenía miedo de que se convirtiera en una despedida. “Te amo”, me dijo. No sabía qué contestar. Sabía que lo amaba, pero mi decisión en esos momentos de preferir estar con Juan en vez de estar con él me hacía dudar de la intensidad de mi sentimiento. “Creo que es el momento de que me contestes o digas algo”, me dijo Lemuel. “Tú sabes que te amo”, le contesté. “Me escribes para saber qué ocurrió, igual que yo te estaré escribiendo”. Así que eso fue lo que hice, escribir estas notas del momento cero. Me marché para avisar a Juan sobre su posible destino. Estaba bien segura de que teníamos el poder de cambiarlo. Hablé con unos de mis caballeros y fuimos hacia el Castillo Analfabeta. Mientras que iba en dirección a salvar a Juan, sentía que dejaba a Lemuel solo.. Al llegar al CastilloAnalfabeta, entré a la habitación de Juan; estaba escribiendo sus memorias, donde aproveché para 5


comenzar a escribir parte de las mías. Pude prevenir a Juan, contándole lo que Lemuel había visto. Decidí no dejarlo salir del cuarto. Mientras vigilaba a Juan, me entretenía escribiendo mis memorias. Uno de los días en que escribía, decidí visitar la biblioteca para ver que todo estuviera en orden. De momento, vi un libro grande; era el más antiguo que había visto en mi vida. La curiosidad me dominó. Cuando abrí ese libro, supe que su contenido era un diario reflexivo en el que se contaban todo lo que ocurría en el Castillo Analfabeta. Recibí un impacto cuando leí la información que encontré: un libro que hablaba sobre un plan que tenía el Castillo Analfabeta en contra de la familia de mi amado, Lemuel.

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Odio a mi nieta. Ella no me quiere obedecer. Mi hija llegó hasta el Castillo de la Biblioteca, haciéndose pasar por una mujer que escapaba del Castillo Analfabeta con una hija recién nacida. Todos los meses, me enviaba una carta con el mensajero, contando todo lo que ocurría en ese castillo. Mí propósito era ganar la confianza para luego quedarme con toda su riqueza. Era un palacio con mucha inteligencia y necesitaba el secreto de su poder. Ella estaba viviendo en el palacio. Mi hija trabajaba de criada del rey Josué II, mientras que mi nieta se criaba con los hijos del rey, el príncipe Fernández y el príncipe Gilberto. Pasaron varios años. Crecieron hasta convertirse en adolescentes. Mi nieta se convirtió en una hermosa doncella, llamando la atención del todo el palacio, incluyendo a Fernández y Gilberto. Ellos se pelearon en muchas ocasiones para conquistar el corazón de Carlota, pero nunca ella demostraba

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interés en alguno de ellos. Un día, Fernández la llevó al bosque, ya que a Carlota le gustaba mirar la aturaleza. “Carlota, ¿recuerdas cuando éramos niños?”, preguntó Fernández. “Seguro que sí”, contestó Carlota. “¿Por qué me preguntas?”. “Es que me llegó un recuerdo”, continuó hablando Fernández. “Una vez, tú tuviste una discusión con mi padre, porque querías que seinventara una ley para que existiera que una persona pudiese estar en dos lugares simultáneamente”. “Sí”, contestó Carlota sonriente. “Después no le hablé a tu padre por un mes, pensando que era malo, porque no me quería ayudar”. “Pues quiero que vengas onmigo”. Corrieron por todo el bosque hasta llegar a un término. Fernández continuó diciendo: “Coloca tu pierna derecha aquí y la otra pierna izquierda al otro extremo”. Carlota siguió las instrucciones de Fernández. “Fernández”, dijo Carlota, “pareces unemente. ¿Qué te ocurre?”. “Estamos parados”, dijo emocionado Fernández, “en la última parte de los 8


terrenos del palacio y tu pie derecho está en el territorio que no es de mi familia… Estás en dos lugares simultáneamente. Estás en el Castillo de la Biblioteca y en el Bosque Sur”. En ese mismo momento, Carlota abrazó a Fernández de alegría y se hicieron novios, algo que no le gustaba para nada a Gilberto, porque era el mayor; él tenía que ser el próximo rey. Se consiguió una muchacha que nadie sabía de dónde había aparecido. La presentó como novia. Realizaron una doble boda y tuvieron sus primeros hijos casi al mismo tiempo, los futuros herederos. Al bebé de mi nieta Carlota lo llamó Lemuel, pero a Gilberto le nació una niña y él no podía aceptarlo, ya que cuando él dejara su cargo no podría dejarla de sucesora. Nadie sabía el sexo del bebé. Gilberto lo nombró David II; la única que lo sabía era mi hija. Un día, mi nieta y mi hija discutieron, porque era el momento de destruir la fuente del poder del Castillo de la Biblioteca. Habíamos descubierto que el 9


poder de ellos venía de los libros, pero Carlota amaba demasiado a ese hombre y prefirió enfrentarse a su propia madre. Así que mi hija llegó en una noche inesperada a mi castillo y buscó al hijo menor de su hermana y se lo llevó, prometiéndole que era por un bien mayor. Ella convenció al príncipe Gilberto de realizar el cambio y así fue que mi otra hija crió a Leticia, mientras que el verdadero hijo, llamado David II, se encontraba en el Castillo de la Biblioteca. No voy a durar mucho tiempo para ver mi sueño hecho realidad, pero aquí les dejo este plan. Si siguen las instrucciones, ganarán la batalla, no ahora, pero sí en el futuro. David II, mi bisnieto, será el rey del Castillo de la Biblioteca para siempre. Soltando el libro con miedo, de momento escuché una voz gruñona y vi la forma de un dragón. “¿Mientras que dañaste los planes de mi castillo, también vas a revelar los secretos?”, dijo la dragona. “¿Quién tú eres?”, pregunté aterrorizada. “Tú no puedes ser 10


real”. “Soy la bisabuela de David II”, dijo la dragona, “y no voy a permitir que dañes mis planes”. “¿Cómo pudiste transformarte de esa manera?”, pregunté, sin importar lo que pudiera hacer. “Contesta. ¿Acaso me tienes miedo?”. “Tú me creaste, Amanda”, dijo la dragona, “cuando metiste los libros de cuentos a este lugar y al desarrollar el pensamiento en el humano y la imaginación. No te creas, Amanda; hay gente mala que utiliza el conocimiento para la maldad y organiza sus pensamientos para destruir a los demás. No todos son como ustedes, que lo utilizan para el bien”, se burló la dragona. Comencé a correr, mientras que la dragona, al ser tan grande, destruyó la biblioteca. A Juan ni le tuvieron

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que explicar mucho para que comenzara a escapar por su vida. Corrimos durante un buen rato. De momento, una llama de fuego destruyó el castillo, muriendo con el castillo la dragona, muchos de mis seguidores y, al parecer, Juan, ya que no lo encuentro en ninguna parte. Aquí estoy, perdida en el bosque, herida, sin comida, pero con lo único que me queda: un papel y mi pluma. No sé cuánto vaya a durar en esta situación, pero si Lemuel ve alguna vez este escrito, quiero que sepa que lo amé con todas mis fuerzas, con todo mi ser y con toda mi esencia. Te amo, mi gran am…

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Capítulo 7 Príncipe Inexplicable