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Segundo día en Roma Empecemos por la Plaza Navona. Bien, te encuentras en el centro de esta plaza mágica, una de las más espectaculares de toda la ciudad. La Plaza Navona siempre está muy concurrida, a todas horas ofrece diferentes atracciones de música y color: quioscos, pintores que realizan retratos, artistas ambulantes. Aquí y en las calles adyacentes puedes encontrar numerosas heladerías, pizzerías, restaurantes y otros comercios con golosinas, pero también hallarás talleres de artesanía y hasta una tienda antiquísima de juguetes que vende animales de peluche enormes, ¡los más grandes que hayas visto jamás! Y también podrás descubrir sus legendarios fantasmas y estatuas parlantes. Y durante el mes de diciembre aquí se instalan los famosos kioscos decorados con mil colores, que venden golosinas, juguetes, personajes del pesebre, decoraciones navideñas, regalos y objetos típicos de todo el mundo: se trata de la “Festa della Befana” que se celebra cada año en esta plaza. La Plaza Navona siempre ha sido, desde la antigüedad, famosa como escenario de juegos y diversiones, y también ha sido un lugar dedicado al agua, con sus tres espléndidas fuentes. Observando la fuente central, la celebérrima Fuente de los Ríos, Ríos os sorprenderá con sus ríos con aspecto humano. Y no os perdáis tampoco la Iglesia de Santa Agnese in Agone situada frente a dicha fuente: la iglesia y la fuente son obras maestras del siglo XVII La forma elíptica de la plaza y sus dimensiones se deben a que durante el Imperio Romano fue un Estadio, construido por el Emperador Domiciano, en el que se celebraban carreras de “bigas” y competiciones deportivas. En los siglos sucesivos y hasta el siglo XIX, en ella se celebraban competiciones de carrozas pertenecientes a príncipes y cardenales y durante el Carnaval, se llevaban a cabo desfiles de disfraces, con carrozas decoradas. Y durante el verano, ¡incluso se celebraban desfiles de barcas y batallas navales en la plaza inundada! Si sales de la Plaza por la callejuela llamada “Corsia Agonale”, llegarás a Corso Rinascimento.

Hacia la Plaza de la Rotonda. Desde Plaza Navona vas hasta el Corso Renacimiento y, girando alrededor del Palacio Madama (sede del Senado italiano), recorres Via del Salvatore y continúas por Via dei Giustiniani, para llegar a la Plaza de la Rotonda.


En la Plaza de la Rotonda se encuentra la Fuente de la Rotonda, Rotonda realizada en el siglo XVI por Giacomo della Porta. Se trata de una pila grande con rocas, decorada con blasones y figuras y sobre la que destaca el obelisco de Ramsés II, de una altura de 6 metros. Aunque su decoración pueda parecer repetitiva, verás que si la observas bien, no se repite ninguna imagen, siempre aparecen figuras diferentes. Los protagonistas de esta fuente son las cuatro pavorosas máscaras que escupen agua; los delfines que las flanquean y otros delfines de cuerpo alargado, con fuentes por boca; y las dos valvas de gran concha sobre la que resbala el agua. Si te animas a observarla detenidamente, podrás encontrar hasta una pequeña simia y algunas serpientes escurridizas. En la misma plaza, frente a la fuente, se alza majestuosa la Iglesia de Santa María de los Mártires, conocida mundialmente con el nombre de Pantheon, Pantheon que significa “dedicado a todos los dioses”. De hecho, durante el imperio romano el Panteón fue un templo. Fue construido por encargo del Emperador Adriano sobre las ruinas de un antiguo templo de madera que fue destruido por un incendio. El nuevo templo se hizo de mármol, con un gran pórtico rodeado de columnas grisrosadas que formaban la fachada. Tras la fachada se escondía el edificio central de planta circular (la Rotonda, que le da el nombre a la plaza) recubierto por una cúpula enorme.....que alberga muchas leyendas que contar. Desde la Plaza de la Rotonda puedes darte un buen paseo a pie (de unos 20 minutos) para llegar a la Plaza de Trevi: se trata de un recorrido entre callejuelas, callejones y plazas típicas, en el corazón del Campo Marcio (o Campo de Marte) la zona de la antigua Roma dedicada a Marte, el dios de la guerra, donde se llevaban a cabo ejercicios y ceremonias militares. Pero si te sientes un poco cansado, tal vez sea el momento de hacer una pequeña parada.

Hacia la Plaza de Trevi y la Plaza de España. Desde la Plaza de la Rotonda, hay que recorrer Via dei Pastini hasta llegar a la Plaza de Piedra, con su gran Templo de Adriano. Desde aquí se prosigue por Via di Pietra hasta llegar a Via del Corso Umberto, se cruza y se continúa por Via delle Menatte, hasta desembocar en la Plaza de Trevi. Famosa en todo el mundo por la fuente que alberga, la Plaza de Trevi es uno de los lugares más sugestivos y animados de Roma, rebosante de gente a todas horas, con sus vendedores ambulantes, sus quioscos, actores ambulantes que ofrecen sus espectáculos en la calle, numerosas tiendas de moda y de recuerdos, locales de comida rápida, bares, pizzerías y otros lugares donde puedes saciarte. Pero en la plaza destacan los numerosísimos turistas que la visitan y que hacen


cola para disfrutar del espectáculo que ofrece. La Fuente de Trevi es el monumento dedicado al agua más espectacular de toda la ciudad, un enorme escenario donde los actores son estatuas petrificadas. El agua es la protagonista absoluta en este escenario hecho de rocas, cascadas y personajes marinos. La Fuente es tan espectacular que un famoso director de cine decidió inmortalizarla en una famosa película del 1.960 llamada dolce vita, en la que la conocida actriz Anita Ekberg se da un baño de noche en la fuente. Si quieres regresar una vez más a este lugar tan especial, no tienes más que girarte de espaldas a la fuente y lanzar una moneda, tal y como aconseja una vieja costumbre (con la moneda en la mano derecha, lánzala sobre el hombro izquierdo). El dinero que va a parar al fondo de la fuente se dona a la “Caritas” de Roma, que lo utiliza para proyectos de solidaridad. Desde la Plaza de Trevi recorre Vía della Stamperia hasta llegar a Via del Tritone, cruza la calle y continúa por Via dei Due Macelli, hasta que desemboques en la Plaza de España. La Plaza de España es otro de esos míticos lugares de Roma, la plaza-postal famosa en todo el mundo por su espléndida Escalinata de doce rampas, que se remontan hasta alcanzar el gran obelisco. En la cima resplandece la fachada de la Iglesia de la Trinidad de los Montes, decorada con dos campanarios. La gran Escalinata, Escalinata construida en el siglo XVIII para enlazar la plaza con la iglesia, está constantemente abarrotada de turistas y de romanos, y su aspecto se modifica según las estaciones del año. En primavera se embellece con las azaleas floridas; en el verano se convierte en una pasarela de lujo para los desfiles de alta moda; en otoño se llena de pintores y quioscos; y en invierno se convierte en el escenario de un hermoso pesebre. A los pies de la Escalinata se encuentra la Fuente de la Barcaccia( Barcaccia Barcaza). Desde aquí parten las elegantes calles con las mejores boutiques de Roma, como Via dei Condotti, Via Frattina, Via della Croce y un reticulado de callejuelas más pequeñas, colmas de los mejores comercios, algunos muy caros, otros más económicos. En las cercanías de la Plaza de España también se encuentran Via del Corso, Via di Ripetta y via del Babuino, es decir, las calles que forman el famoso Tridente. Tridente A la zona se la conocía con este nombre porque indicaba a los peregrinos que llegaban de Piazza del Popolo, las tres direcciones posibles para llegar a centro de la ciudad.

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