Issuu on Google+

2009

El Papel de los medios de comunicación en el diálogo Intercultural

Ramón Michelle Pérez Márquez Estudios Políticos y de Gobierno 02/10/2009


INDICE Introducción………………………………………………………………..…………...... Pág.1

La neutralidad del Estado y la construcción de la identidad……..………………… Pág. 3

Del multiculturalismo a la interculturalidad critica…….……..…………..………….. Pág. 5

El Diálogo Intercultural………………..…………..…………..…......………………… Pág. 6

Los medios de comunicación en el diálogo intercultural………………...……….... Pág. 8

Un enfoque multicultural o intercultural de la comunicación……………..………. Pág. 11

Cómo enfocar a los otros…….…………………………..…………..…….………... Pág. 13

De la Teoría a la Praxis…………………………..…….…………..…………..…….. Pág. 15

Conclusiones……………….....…………..…………..……....................………….. Pág. 17

Bibliografía……………………………………………….......................................... Pág. 18


Introducción Los medios de comunicación desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros días han desarrollado diversas tendencias en la trasmisión de la información y la cultura; así por ejemplo, los burgueses ilustrados fortalecían los lazos que existían entre ellos por medio de gacetas. Posteriormente, en el siglo XIX la prensa comercial de masas implementaba una base industrial orientada por el interés de obtener beneficios mercantiles. Para el siglo XX, la radio, la televisión y los medios audiovisuales de masas ponen acento en la diversión y el entretenimiento (Miége, 2009). Los medios masivos de comunicación han sido propiedad de una elite ejecutiva que descubrió que la información – espectáculo es un producto fácil de vender. Cuanto más espectacular es la información, más dinero se puede ganar con ella (Kapuscinski, 2002). De esta manera, la información que generan los medios de comunicación se ha separado de la cultura y en mayor medida de la diversidad cultural, reproduciendo cíclicamente lo que Kymlicka denominó una “cultura societaria” basada en la imposición de una lengua única que generalmente va ligada con el reconocimiento gubernamental e institucional de las prácticas comunes. Estas prácticas mediáticas han sido diseñadas en el seno del Estado liberal quien asegura “neutralidad” a pesar de no reconocer a los grupos etnoculturales como lo son las comunidades indígenas quienes desarrollan otras lenguas y culturas distintas a la gubernamental, las cuales son marginadas por las principales instituciones económicas, académicas y políticas de la sociedad; argumentando, que conceder reconocimiento legal a los grupos etnoculturales, amenaza los principios liberales de libertad, igualdad y solidaridad (Kymlicka, 1996). En tal sentido, mientras los medios de comunicación continúen difundiendo el principio neutral del Estado, dominará una cultura hegemónica que obliga a las culturas minoritarias a asumir una forma que le es ajena. El significado e importancia del reconocimiento y transmisión de la diversidad cultural se fundamentan en la afirmación de que todas las sociedades, durante algún periodo considerable, tienen algo importante que decir a los seres humanos. Todos debemos de reconocer el valor igual de las culturas, que no solo las dejemos sobrevivir, si no que reconozcamos su valor (Taylor, 1993). Pero este valor de las sociedades etnoculturales, debe de estar alejado del falso reconocimiento que a menudo es difundido debido a la falta del dialogo intercultural y por ende la incapacidad de escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un poco de su vida. El falso reconocimiento o la falta de reconocimiento pueden causar daño, pueden ser una forma de opresión que aprisione a alguien en un modo de ser falso, deformado y reducido (Ibíd.). 1

R


La alternativa frente al falso reconocimiento de las entidades minoritarias, es el entendimiento de la identidad en diálogo intercultural, siempre definimos nuestra identidad en dialogo con las cosas que nuestros otros significantes desean ver en nosotros, y a veces en lucha con ellas. De este modo la identidad se descubre en la negociación del dialogo, en parte abierto, en parte interno con los demás: La identidad propia depende, en forma crucial de mis relaciones dialógicas con los demás (Ibíd.). Sin que estas relaciones estereotipen o deformen la identidad particular. El papel intercultural de los medios de comunicación, está íntimamente ligado al reconocimiento de la identidad y la difusión de sus diálogos en sociedad, sin modificar la esencia de las manifestaciones culturales, sin sesgar la información; particularmente cuando se habla de las comunidades indígenas existe una mirada ajena, sin reconocer que existe una diversidad cultural en interacción con nosotros (Dietz, 2009). Para consolidar el ideal del diálogo intercultural en los medios de comunicación, se deben diseñar mecanismos de gestión entre múltiples miembros de la sociedad que sean mediadores entre las complejas culturas y subculturas de la sociedad; una gestión de ida y vuelta donde “yo quiero aprender de ti y tú de mi” y la arenas donde se desarrollan estos diálogos son los medios de comunicación, con el sentido de fortalecer la diversidad cultural. La importancia de la diversidad cultural va en paralelo con la biodiversidad natural, desde los inicios de la humanidad se ha reconocido la importancia de la diversidad biológica, es una cuestión esencial de la sociedad, que proporciona grandes conocimientos y saberes que se deben de aprovecharse para el conjunto de la sociedad. (Dietz, 2009)

2

R


La neutralidad del Estado y la construcción de la identidad El diseño del Estado moderno liberal nace en Europa en el siglo XVIII con el movimiento de la Ilustración, sustentándose fundamentalmente en el principio de la libertad, igualdad y progreso; en contra posición a la división de la vida de los hombres, establecida como que algunos fuesen siervos y otros amos en el oscurantismo de la edad media. En el Estado liberal “La libertad aparece como un derecho fundamental e inalienable. En lo económico, significa la posibilidad de trabajar por los intereses propios dentro de un mercado libre; en lo político representa la posibilidad que posee cada individuo para participar con iguales derechos en la formación de la voluntad política; y en la esfera privada, finalmente, implica autonomía ética y la posibilidad de autorrealización.” 1 Maquiavelo en su obra el Príncipe manifiesta la separación entre Estado e Iglesia, otorgando el poder supremo al reino quien es detentado por un monarca o príncipe, distinguiendo su política como buena o mala según el éxito que tenga para mantener un estado y no por su acepción moral. Por su parte el filósofo político Hobbes en Los elementos de la ley natural y política es determinante al señalar que la soberanía del rey o monarca es absoluta e indivisible; enfatiza en que no hay ley natural, positiva o divina que esté por encima del soberano, este, el poder soberano esta por sobre cualquier mal o bien. Para Hobbes los límites desaparecen, afirmando que las “leyes naturales y divinas no son como las leyes positivas; y no lo son porque no se pueden hacer valer con la fuerza de un poder común. Así pues, no son obligatorias exteriormente, si no solo lo son interiormente, es decir, en conciencia.”2 Posterior a esta separación de poderes positivos y divinos, el individuo dejo de lado la calidad de súbdito que mantenía bajo el estatus de sumisión y pasó a convertirse eventualmente en ciudadano libre y dueño de sí mismo en el seno del Estado moderno. La construcción del orden social se basa entonces en dos principios básicos: la igualdad de los individuos y su sometimiento a una regulación homogénea o estado de derecho, que les garantizara la misma condición de ciudadanos. Un contrato social el cual sostiene un estado basado en la soberanía popular uniforme, sin distinción de culturas, el cual Rousseau llamo República. En Rousseau, tres cosas parecen inseparables: libertad (no dominación), ausencia de roles diferenciados, y un propósito común muy compacto. Todos debemos depender de la voluntad general para que no surjan formas bilaterales de dependencia.3 Sin embargo, contrapone Amy Gutmann que “no pueden considerar a la ciudadanía como una identidad universal general, porque: 1) cada persona es única, es un individuo creativo y creador de sí mismo, como lo reconocieron John Stuart MilI y Ralph Waldo Emerson; y 2) las personas también son “transmisoras de la cultura”, y las culturas que trans1 2 3

Jorge Larraín, Identidad y modernidad en América Latina. Océano, 2004, p. 29. Norberto Bobbio, La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento política. Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 96 Taylor Charles El multiculturalismo y la “política del reconocimiento. - México, D.F. Fondo de Cultura Económica, 1993. p. 43

3

R


miten difieren de acuerdo con sus identificaciones pasadas y presentes.”4 De esta manera, “los principios liberales democráticos de libertad individual y justicia social son más fácilmente accesibles (y a menudo solo pueden ser logrados) en unidades nacionales cohesionadas que compartan una lengua y una cultura comunes.”5 Esta identidad de lengua e historias comunes, se le ha denominado “construcción nacional” y todos los estados se han comprometido a preservarla en nombre de la modernidad y el progreso. Sin embargo, en la mayoría de los estados existen minorías nacionales, grupos etnoculturales que no obstante a la visión hegemónica de imponer una visión monolingüe y etnocentrista, reclaman la protección constitucional de sus derechos de grupo. Particularmente las comunidades indígenas en América han luchado por más de 515 años contra esta imposición a culturizada de la sociedad. El liberalismo explica su accionar neutral con los grupos etnoculturales especificando que no puede haber religión oficial y tampoco puede haber culturas oficiales que gocen de un estatuto privilegiado con respecto a otras posibles lealtades culturales.6 No obstante, Kymlicka contradice ese argumento mostrando como la idea de un Estado culturalmente neutral es un mito. “los Estados Unidos ha promovido deliberadamente la integración en lo que yo denomino una <<cultura societaria>> basada en la lengua inglesa. Las he llamado <<culturas societarias>> para subrayar que no solo implican recuerdos o valores compartidos, si no también instituciones y prácticas sociales comunes. Uno de los factores determinantes de la supervivencia de una cultura es si su lengua es una lengua gubernamental.”7

4 5 6 7

Ibíd. p. 6 Kymlicka Will Derechos individuales y derechos de grupo en la democracia liberal – Ottawa. Isegoria, 1996. p. 3 Ibíd. p. 7 - 8 ídem.

4

R


Del multiculturalismo a la interculturalidad critica El multiculturalismo nace en gran parte de Norteamérica y Europa, como complemento al modelo que prevalece. Forma parte de un proceso más amplio y profundo de re-definición y re-imaginación del Estado-nación de cuño europeo así como de las relaciones articuladas entre el Estado y la sociedad contemporáneas.8 Este proceso de re-definición se centra en el ejercicio de la libertad de asociación, pensamiento, derecho a la integridad, tránsito, etcétera; Sin embargo, desde la óptica de Kymlicka, el multiculturalismo simplemente “garantizan que las tradiciones se mantengan de manera voluntaria y que la disidencia no sea suprimida por la fuerza”. 9 En términos claros permite la vida de las diversas minorías nacionales, reconociendo que estas existen de manera independiente y voluntaria, pero no resuelve la neutralidad del estado porque en la re-definición multicultural se conserva “una sociedad moderna con una lengua y una cultura oficial, patrocinada, inculcada y definida desde el Estado”10, marginando sistemáticamente a los grupos etnoculturales como las comunidades indígenas de las instituciones gubernamentales, sociales, económicas, educativas y políticas, quienes no reconocen su valor identitario, generando un círculo que perpetúa la marginalidad de la diversidad de las lenguas y las culturas. Por su parte los estudios latinoamericanos vienen a fundar una sólida respuesta a la historia de sometimiento y subalternización operante de parte del Estado neutral liberal: la Dra. Catherine Walsh de la Universidad Andina Simón Bolívar en Ecuador propone a “la Interculturalidad critica como herramienta pedagógica que pone en cuestionamiento continuo la radicalización, subalternización, interiorización y sus patrones de poder, visibiliza maneras distintas de ser, vivir y saber, y busca el desarrollo y creación de comprensiones y condiciones que no sólo articulan y hacen dialogar las diferencias en un marco de legitimidad, dignidad, igualdad, equidad y respeto, sino que también -y a la vez- alientan la creación de modos otros de pensar, ser, estar, aprender, enseñar, soñar y vivir que cruzan fronteras.”11 La interculturalidad crítica considera los saberes ancestrales como conocimientos, ciencias y tecnologías cuya enseñanza es válida e importante para el conjunto de la población desde la escuela hasta la universidad.12 Significa dejar de lado el eurocentrismo para re-pensar el valor de las entidades etnoculturales, es pensar, saber, ser, y vivir según la identidad originaria que determina a cada minoría nacional, estableciendo diálogos de interrelación equitativos entre ellas, sin que ninguna cultura sea hegemónica, ni se encuentre sobre ninguna otra.

8 9 10 11 12

Gunther Dietz, La Interculturalidad entre el “Empoderamiento” de Minorías y la “Gestión” de la diversidad, Universidad Autónoma de Madrid, 2007 .p.29

Will Kymlicka, La política vernácula. Paidós, España 2003. p. 99. Ibíd. p. 29. Catherine Walsh, Interculturalidad Critica y Pedagogía De-Colonial: In-Surgir, Re-Existir y Re-Vivir, Universidad Andina Simón Bolívar. Ecuador, p. 13 Ídem

5

R


El Diálogo Intercultural El diálogo intercultural, es inherente a la identidad humana, como dice Taylor, se crea dialógicamente; en, respuesta a nuestras relaciones, e incluye nuestros diálogos reales con los demás. Siempre definimos nuestra identidad en dialogo con las cosas que nuestros otros significantes desean ver en nosotros, y a veces en lucha con ellas. De este modo la identidad se descubre en la negociación del diálogo, en parte abierto, en parte interno con los demás: La identidad propia depende, en forma crucial de mis relaciones dialógicas con los demás. Sin que estas relaciones estereotipen o deformen la identidad particular.13 El reconocimiento de las identidades propias, en especial de aquellas cuya comprensión de sí misma depende de la vida de su cultura, promueve el pleno reconocimiento público como ciudadanos iguales que pueden requerir dos formas de respeto: 1) El respeto a la identidad única de cada individuo, cualquiera que sea su sexo, raza o etnicidad y 2) El respeto a aquellas actividades, prácticas y modos de ver el mundo.14 La acepción intercultural del diálogo se fundamenta en el reconocimiento del valor igual de las lenguas y las culturas, cuyo intercambio de conocimientos constituye no solo la ciencia y la tecnología de un determinado grupo social, sino que también crea la identidad del ser individual y las prácticas colectivas; sus usos, costumbres, leyes y participación en las instituciones gubernamentales, sociales, económicas, educativas y políticas; que a su vez, en la medida de una interrelación equitativa, sin que ninguna cultura sea hegemónica, construye procesos de liberación de la subalternización de las identidades originarias, dejando de lado los enfoques externos, eurocentricos que son adecuados y se toleran en su entorno territorial; pero que en otros contextos particularmente en América Latina, África y Asia estas perspectivas han constituido una aculturización y en el caso de las comunidades indígenas una imposición colonial que promueve la deshumanización, oprimiendo y dominando sistemáticamente a estos pueblos originarios como lo manifiesta Frantz Fanon “ En el contexto colonial, el colono no se detiene en su labor de critica violencia del colonizado, sino cuando este último ha reconocido en voz alta e inteligible la supremacía de los valores blancos […] El colonialismo no se contenta con apretar al pueblo entre sus redes, con vaciar el cerebro colonizado de toda forma y de todo contenido. Por una especie de perversión de la lógica, se orienta hacia el pasado […], lo distorsiona, lo desfigura, lo aniquila. Esta empresa de desvalorización de la historia anterior a la colonización adquiere ahora una significación dialéctica.”15 No todo aspecto de la diversidad cultural es digno de respeto. El racismo y el antisemitismo son ejemplos obvios de lo que no debe de ser respetado, aún a si hay que tolerar ciertas ex13 14 15

Taylor Charles El multiculturalismo y la “política del reconocimiento. - México, D.F. Fondo de Cultura Económica, 1993. p. 28 Ibid. p 7 Frantz Fanon, Los condenados de la tierra, Fondo de Cultura Económica, 2001. México, p. 38

6

R


presiones, fundamentalmente las que respeten las protecciones constitucionales básicas de los derechos humanos. Kymlicka precisa la observancia de restricciones y protecciones para no permitir a un grupo dominar a los demás grupos y tampoco se deberá capacitar a un grupo para oprimir a sus propios miembros: 1) Restricciones internas, implican el derecho de un grupo contra sus propios miembros. 2) Protecciones externas, implica el derecho de un grupo contra el resto de la sociedad. Ambos tipos son etiquetados <<derechos colectivos>> y tienen el objetivo de no segregar en nombre de la preservación cultural. Los críticos de los derechos colectivos citan con frecuencia a este respecto el sistema apartheid en Sudáfrica como un ejemplo de lo que puede suceder cuando los grupos minoritarios exigen protecciones especiales frente al resto de la sociedad. 16

16

Kymlicka Will Derechos individuales y derechos de grupo en la democracia liberal – Ottawa. Isegoria, 1996. p. 26

7

R


Los medios de comunicación en el diálogo intercultural El papel intercultural de los medios de comunicación, está “íntimamente ligado al reconocimiento de la identidad y la difusión de sus diálogos en sociedad, sin modificar la esencia de las manifestaciones culturales, sin sesgar la información; particularmente cuando se habla de las comunidades indígenas existe una mirada victimista, catastrofista sin reconocer que existe una diversidad cultural en interacción con nosotros.”17 Existen relaciones asimétricas en la participación de las entidades culturales en los medios de comunicación, contradicción entre la creciente difusión de la agenda de la <<cultura societaria>> y la exclusión de los temas de interés de las minorías etnoculturales; como lo refiere Wolton “se destaca la desigualdad de la participación de los actores en el espacio de la comunicación política, la pérdida de autonomía de redacción de los órganos de información de ese espacio, y hacer notar hasta qué punto se pone el acento en temas consensuales”18 Concretamente, las comunidades indígenas han vivido durante siglos en un régimen de exclusión a los canales de participación de la comunicación de sus saberes tradicionales así como una falta de diálogo con los saberes académicos y el conocimiento occidental. En México la sociedad mestiza mayoritaria que continúa siendo monolingüe, de alguna forma monocultural, no reconoce que vive en un país poliétnico y esto representa una pobreza cultural, porque todos necesitan de los saberes de los otros para complementar los suyos. Una aproximación histórica al desarrollo del modelo de comunicación en el Estado liberal elaborada por Bernard Miége, nos permite contextualizar el surgimiento y vigencia de las relaciones asimétricas en la participación de las comunidades etnoculturales en el acceso a los medios de comunicación: En el siglo XVIII, la práctica del periodismo aún no había adquirido independencia de manera que el discurso político y el escrito literario están íntimamente mezclados en las gacetillas. Sus lectores que generalmente se encuentran entre los burgueses ilustrados, no hace sino fortalecer los lazos que existen entre ellos y quienes están encargados de la redacción. En la segunda mitad del siglo XIX, se implanta un tipo de prensa totalmente diferente de la anterior: organizada sobre una base industrial y orientada por el interés de obtener beneficios mercantiles. El poder político no solo se acomoda muy bien al nuevo sistema ampliado de producción y de difusión de las informaciones, sistema que ahora se extiende a toda la sociedad o a casi toda ella, si no que llega a promulgar medidas de moralización de las prácticas editoriales y hasta a sostener económicamente a los periódicos. 17 18

Gunther Dietz, Cultura Identidad e Interculturalidad en Estudiantes Indígenas, Taller UDG-UACI Dominique Wolton, Las contradicciones de la comunicación política, Comunicación y Política, Gedisa, Barcelona 1998

8

R


Con los medios audiovisuales de masas, se forma un tercer modelo de comunicación que tiene sus raíces en las sociedades liberales democráticas poco después de mediados del siglo XX. Alrededor de la radiodifusión se impone progresivamente el nuevo modelo de comunicación dominante. La televisión de masas representa una innovación y por demás de un concepto. Está relacionada casi orgánicamente con la publicidad comercial. La televisión de masas pone acento en la diversión y el entretenimiento; de esta manera las normas y los códigos de la representación y del espectáculo llegan a imponerse en detrimento de la difusión de la información. Con la comunicación generalizada: El modelo mediático de masas continua siendo el modelo dominante en la mayor parte de las sociedades liberales. Sin embargo, a partir de fines de la década de 1970 los estados, las grandes empresas y poco a poco todas las organizaciones sociales, se apoderan de las técnicas de gestión de los social y de las técnicas de comunicación y desarrollan estrategias de comunicación cada vez más perfeccionadas.19 “Estos cuatro modelos obran en modalidades muy variables y en función de las particularidades de las historias sociopolíticas y culturales. Y son estas variaciones las que hacen de los espacios públicos de cada país configuraciones completamente particulares.”20 Por su parte el periodista polaco Ryszard Kapuscinski a partir de su experiencia profesional, desarrolló otro modelo de comunicación y manejo de la información, en el estado-nación moderno: Antaño, a principios de siglo, la información tenía dos caras. Podía centrarse en la búsqueda de la verdad, en la individuación de lo que sucedía realmente, y en informar a la gente de ello, intentando orientar a la opinión pública. Para la información, la verdad era la cualidad principal. El segundo modo de concebir la información era tratarla como instrumento de lucha política. Los periódicos, las radios, la televisión en sus inicios, eran instrumentos de diversos partidos y fuerzas políticas en lucha por sus propios intereses. Así por ejemplo en el siglo XIX, en Francia, Alemania o Italia, cada partido y cada institución relevante tenía su propia prensa. La información para esa prensa, no era la búsqueda de la verdad, sino ganar espacio y vencer al enemigo particular. En la segunda mitad del siglo XX, especialmente en los últimos años, tras el fin de la guerra fría, con la revolución de la electrónica y de la comunicación, el mundo de los negocios descubre de repente que la verdad no es importante, y que ni siquiera la lucha política es importante: que lo que cuenta, en la información, es el espectáculo. Y, una vez que hemos creado la información-espectáculo, podemos vender esta información en cualquier parte. Cuanto más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella.21 “De esta manera la información, se ha separado de la cultura: ha comenzado a fluctuar en el aire; quien tenga dinero puede cogerla, difundirla y ganar más dinero todavía. Por lo tanto, hoy nos 19 20 21 9 Bernard Miége, El espacio público: más allá de la esfera política, Comunicación y política, Gedisa, Barcelona 1998. Ídem

Ryszard Kapuscinski, Los cínicos no sirven para este oficio, sobre el buen periodismo, Anagrama. Barcelona, 2002, p. 35-36

R


encontramos en una era de la información completamente distinta.”22 Con esta disgregación histórica del manejo de la información por parte de los medios de comunicación se observa como se ha privilegiado el interés comercial, el espectáculo por encima del valor de la verdad y de la trasmisión autentica (sin sesgos tendenciosos) del valor de las diversas culturas y lenguas. Los gerentes de las cadenas de comunicación controlan el acceso a los medios a través de aranceles o de compromisos políticos, reproduciendo y complementando las relaciones asimétricas del Estado neutral, donde las entidades minoritarias no tienen voz para dialogar sus conocimientos, problemas, propuestas y visión de mundo; no porque no sea importantes, si no porque estas no entran en la dinámica del mercado, como no entran muchos más aspectos de la vida cultural y política de nuestro país. Solo la agenda cultural de la oligarquía que controla los medios de comunicación es la que se muestra a la sociedad mayoritaria, su cultura hegemónica. Regularmente cuando se habla de las comunidades indígenas en los medios masivos de comunicación existe una mirada ajena, donde se resaltan sus niveles de desnutrición, problemas de salud, pobreza, etc. Solo con el enfoque alarmista, sensacionalista del espectáculo y entretenimiento, sin reconocer su valor cultural, sus luchas, propuestas, instituciones, conocimientos, cosmogonía, etc. Esta orientación etnocentrista de los medios de comunicación que sostiene al denominado <<falso reconocimiento>> de las comunidades indígenas, en el seno del Estado-nación liberal, es un modelo que bajo las mismas condiciones, se seguirá reproduciendo indeterminadamente, debido a la falta del dialogo intercultural y por ende la incapacidad de escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un poco de su vida.

22

Ídem

10

R


Un enfoque multicultural o intercultural de la comunicación La perspectiva multicultural reconoce la existencia de la diversidad cultural sin la necesidad de una interrelación ente culturas, por su parte la interculturalidad se fundamenta en el diálogo equitativo entre culturas. Desde el terreno de los medios de comunicación ¿cuál es el método que se adapta mejor en la difusión de la diversidad cultural? “Ambos son validos, un punto de vista multicultural en comunicación seria aquel que celebra la diversidad y la expone a los demás. Pero conocemos de algunos antecedentes anglosajones que nos muestran que esto no es suficiente, tu puedes respetar y tolerar la diversidad cultural, puedes ser orgulloso de tu país porque es muy diverso; pero luego, si te pregunto, no conoces a ningún miembro de una minoría porque te mueves solo en tu pequeño círculo, en México no queremos guetos, como los hay en otros países; en ese sentido, un enfoque intercultural en comunicación es aquel que presenta casos exitosos y buenas prácticas de relaciones interculturales, de interacciones de miembros de distintas comunidades, alianzas, intercambios que existen y que son muy útiles para los miembros de la minoría y para la sociedad mayoritaria. La labor académica consiste en acompañar a los medios de comunicación y hacerles ver la necesidad de cambiar el enfoque y no sesgar la información, hay que dar una mirada mucho más compleja para reconocer que esa diversidad esta en interacción con nosotros y que nosotros también tenemos una responsabilidad frente a los grupos que componen esta sociedad.”23 Desde el ámbito de las comunidades indígenas en el estado de Jalisco, son ellas las que definen el modelo comunicativo a seguir; así por ejemplo, la cultura wixárika mantiene un nivel íntegro de protección externa, que en ocasiones imposibilita mayoritariamente a los mestizos, de participar en sus ceremonias, conocer sus tradiciones, saberes, costumbres, instituciones y lengua; en este sentido y bajo esas circunstancias, es claro entonces que el enfoque adecuado para la difusión de esa cultura es el modelo multicultural de la comunicación, reconociendo la diversidad y difundiéndola a los demás, sin que exista una interrelación cultural ante la restricción de lograrla. Cabe recordar que aún en la interculturalidad todas las culturas dialogan desde su autonomía a través de canales de igualdad. El respeto a las decisiones y autonomía de las comunidades originarias, está por encima de cualquier interés externo. Caso contrario sucede con las comunidades de indígenas migrantes en nuestro estado, estas son de origen nahua, zoque, mixteco, ñhañhu, mazahua, zapoteco, purépecha, coca, ninzichináa y mixe. Quienes ante la invisibilidad del Estado, buscan mantener una interrelación cultural que les permita mantener un dialogo en búsqueda del reconocimiento en la sociedad mayoritaria. Ante estos grupos etnoculturales, el método adecuado para la trasmisión de su cultura, es el modelo intercultural de la comunicación. El hecho de que se tenga la posibilidad de interactuar con miembros de distintas comunidades, y la necesidad apremiante de que los “otros” se enteren de que a diario interactúan con 23

Gunther Diet,z Cultura Identidad e Interculturalidad en Estudiantes Indígenas [Conferencia] // Taller UDG - UACI. - Guadalajara : [s.n.], 2009.

11

R


diversas comunidades indígenas, generará la dialogicidad intercultural que permitirá establecer buenas prácticas de relaciones interculturales, desde las interacciones de los miembros de distintas comunidades, fortaleciendo alianzas e intercambios que son muy útiles para los miembros de la minoría y para la sociedad mayoritaria. “Las minorías etnoculturales, siempre han tratado de obtener respuesta a sus reclamos de derechos. Si bien los pueblos inmigrantes se han adaptado a las sociedades a las que llegan, con las reglas de la mayoría, los pueblos originarios han tratado de reconstruir sus propias sociedades de manera concurrente a la sociedad nacional, incluso reclamando el control sobre la educación, la economía y la lengua utilizada en la vida pública, instrumentos utilizados también por la cultura mayoritaria para imponer su perspectiva cultural.”24

24

César Díaz, El Programa de Apoyo Académico para Estudiantes Indígenas en la Universidad de Guadalajara, Una experiencia de acción afirmativa, Tesis de licenciatura, 2007, p.12

12

R


Como enfocar a los otros Taylor menciona que ante la presuposición del igual valor, (antes descrita), y que consiste en la actitud de adoptarnos al emprender el estudio de los otros. Tal vez no es necesario preguntarnos si hay algo que los otros puedan exigirnos como un derecho propio. Simplemente bastaría con preguntar si ésta es la manera como debemos enfocar a los otros. Alsina describe la necesidad de obtener ciertas “competencias” para una comunicación adecuada entre las distintas culturas. Estas “competencias” deben, conseguirse en un proceso de sinergia entre dos ámbitos, el cognitivo y el emotivo, que describe diciendo: Competencia cognitiva Partimos de que las personas tienen una competencia cognitiva intercultural mayor cuando “tienen un alto grado de autoconciencia y conciencia culturales”. Esto implica que, en primer lugar, se debe tener conciencia de nuestras propias características culturales y de nuestros procesos comunicativos. En segundo lugar, debemos conocer a las otras culturas y sus procesos de comunicación. Hay que recordar que la imagen que mayoritariamente tenemos de las otras culturas y pueblos pasa por cedazo de la forma como se han explicado nuestras relaciones con ellos y de la imagen que trasmite los medios de comunicación. La comunicación no es sólo un intercambio de mensajes. Es, sobre todo, una construcción de sentido. Es evidente que un gran conocimiento de otra cultura permitirá una comunicación intercultural más eficaz. Debemos reconocer que, habitualmente, se conocen muy mal las otras culturas. La mayoría de las veces las conocemos a partir de la posición etnocéntrica de nuestra propia cultura y con los estereotipos que esta nos ofrece. Un estereotipo es una simplificación de la realidad. Este es uno de los retos de la comunicación intercultural: nos obliga a cambiar, nos obliga a trabajar con puntos de vista alternativos. Esta alternación interpretativa supone aumentar nuestro nivel de complejidad cognitiva. Las personas con una mayor complejidad cognitiva tienen una visión de los otros más amplia y sutil, también tienen interpretaciones menos rígidas y más aceptables. Frente a un paradigma de la simplificación que ha sido la dominante hasta ahora, empieza a desarrollarse el paradigma de la complejidad (Morín 1994), donde la contradicción coexistente es posible. Competencia emotiva La competencia emotiva se produce cuando las personas son capaces de proyectar y de recibir re13

R


spuestas emocionales positivas antes, durante y después de las interacciones interculturales. Sin embargo, señala el autor, la adquisición de esta competencia va unida a otros elementos importantes que constituyen la motivación de iniciar una relación o comunicación intercultural, de las cuales identifica las siguientes: 1. El deseo de conocer, entendido como el interés por otras culturas y otras formas de actuar. 2. El deseo de aprender, como una gratificación de la comunicación al deseo de conocimiento. 3. El deseo de romper las barreras culturales, entendida como la atracción hacia lo intercultural, lo que nos obliga a estar dispuestos a cambiar. 4. El deseo de re-conocernos, es decir, de reconstruir nuestra identidad con las otras identidades. Alsina señala que aproximarnos a una comunicación intercultural nos permitirá reconocer que los valores de nuestra cultura no son únicos, sino simplemente quizás preferibles, y que las otras culturas también tienen contenidos válidos. El proceso de la comunicación intercultural se compone, de acuerdo con el autor, de cuatro fases: En primer lugar se trataría de establecer los fundamentos del intercambio cultural, otorgando importancia a la necesidad de iniciar un diálogo intercultural para conocer a los otros. En segundo lugar, hay que eliminar los estereotipos negativos que cada cultura produce de otras culturas. En tercer lugar, en la puesta en marcha de la negociación intercultural, es importante iniciar desde una posición de igualdad, en cualquier caso, ni el paternalismo ni el victimismo son actitudes positivas para la negociación intercultural. En cuarto lugar y último, hay que proceder a la relativización de nuestra cultura, lo que nos llevará a la comprensión de otros valores alternativos y, eventualmente, a su aceptación.25

25

Miquel Alsina, Elementos para una comunicación intercultural. En http://www.cidob.org/castellano/publicaciones/Afers/rodrigo.html

14

R


De la Teoría a la Praxis De acuerdo con Giovanni Sartori, “la praxis es lo que estoy construyendo yo, con mi volición (voluntad); o bien lo ya hecho por otros y que esta fuera de mi antes que yo, es decir el ambiente (que resulta de la operatividad humana)”26 Además enfatiza en que “algunos hombres les falta la capacidad de juzgar, esto es, el talento práctico, la actitud para aplicar la teoría de la manera, en el momento y en el punto justos.”27 Es por ello que a continuación de manera sucinta explicare lo que estoy haciendo yo con mi volición, poniendo en práctica las teorías desarrolladas en el presente ensayo: El proyecto Tukari es un espacio de comunicación intercultural que nace frente a la realidad de que el Estado en nombre de un proyecto modernista y civilizatorio ha intentado homogeneizar a la sociedad con una lengua y una cultura oficial excluyendo a las entidades culturales originarias o minoritarias; no obstante, la composición pluricultural de nuestra sociedad, ha prevalecido una ceguera etnocultural institucionalizada por una visión etnocentrista que rompe de tajo con las costumbres, las lenguas y conocimientos milenarios que sembraron la raíz que nos caracteriza como nación. Esta imposición aculturizada por el modelo occidental-liberal ha creado barreras discriminatorias que impiden para muchas comunidades indígenas preservar sus territorios, su cultura y sabiduría ancestral. Tukari se adentra en la palabra de los pueblos indígenas, sus encuentros, sus problemáticas, sus luchas, sus propuestas, sus creencias, sus instituciones, su historia, su sabiduría, su cosmovisión rescatando el valor de la diversidad como fuente de nuestra existencia. Tukari percibe a la interculturalidad como un proceso de interrelación entre las diferentes culturas de nuestra región; esta interrelación cultural, es objeto de nuestro análisis y es por tal que exploramos las diversas expresiones comunicativas, con el objeto de obtener y proporcionar un mejor entendimiento de la diversidad cultural. Tukari pretende abonar al ejercicio intercultural mostrando los rostros de las diversas culturas indígenas que a diario convergen en nuestro entorno, su forma de vida y ambiente; su cosmovisión expresada a través de tradiciones, fiestas y artesanía; además de mostrar sus problemáticas por medio de un periódico, de producciones radiofónicas, exposiciones fotográficas y una página Web.

26 27

Giovanni Sartori, La política, lógica y método en las ciencias sociales, Fondo de Cultura Económica, México D.F. 2002, p. 99 Ibíd. p. 89

15

R


Objetivo general Mejorar el entendimiento de la realidad indígena a partir de la difusión de la historia de los pueblos indígenas y su realidad actual. Objetivos específicos  Enriquecer el conocimiento de lo diverso orientado a fortalecer la convivencia intercultural.  Manifestar el reconocimiento del valor igual de las culturas y las lenguas representadas en nuestro estado y en el país.  Llevar las palabras de los pueblos indígenas para que se difundan y ofrecer múltiples espacios para su expresión.  Fortalecer la generación de conocimiento y la creación cultural.  Generar espacios para el diálogo intercultural entre los diversos pueblos indígenas y la comunidad universitaria. Tukari es una publicación gratuita que responde a la idea de impulsar un acceso libre e ilimitado de las culturas indígenas, frente a los modelos no resueltos las relaciones asimétricas en la participación de las comunidades etnoculturales en el acceso a los medios de comunicación. La percepción cultural nunca es rígida, estática y estable, si no que por el contrario es dinámica, móvil, mutable. Es por ello que Tukari se define como una Estrategia de Comunicación Intercultural que busca conectar la expresión del otro con el sentido de ofrecer resultados culturales por medio del periodismo de multiplataforma que se conforma con la implementación de textos, fotografías, música y multimedia. Actualmente este medio de comunicación tiene un apoyo institucional de la Universidad de Guadalajara por conducto de la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI), El Gobierno del Estado de Jalisco por medio de la Secretaría de Cultura y el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias del Estado de Jalisco (PACMYC – JALISCO), y la coordinación de Medios UDG. Añado en anexo el proyecto completo.

16

R


Conclusiones Para materializar el ideal del diálogo intercultural en los medios de comunicación, se deben diseñar mecanismos de gestión entre múltiples miembros de la sociedad que sean mediadores entre las complejas culturas y subculturas de la sociedad; una gestión equitativa entre el destinador y el destinatario de un determinado territorio (geográfico o sectorial) donde se desarrollan estos diálogos constituidos por un conjunto de dispositivos, fórmulas, marcos, reglas y estrategias, que definen las situaciones de interacción en las que pueden confrontarse, difundirse y evaluarse las gestiones de la interrelación cultural. Por una parte es muy importante ser consciente de la cultura propia, de tus raíces y de lo que uno ha ido trasmitiendo de una generación a otra; y por otra parte no cerrarnos a todo lo que venga de fuera, afirmando que todas las sociedades, tienen algo importante que decir a los seres humanos. Todos debemos de reconocer el valor igual de las culturas, que no solo las dejemos sobrevivir, si no que reconozcamos su valor. A la postre, la presuposición de valor imagina un universo en que diferentes culturas se complementan unas a otras con tipos totalmente distintos de contribución. La propuesta es dejar de lado el eurocentrismo para re-pensar el valor de las entidades etnoculturales, es pensar, saber, ser, y vivir según la identidad originaria que determina a cada minoría nacional, estableciendo diálogos de interrelación equitativos entre ellas, sin que ninguna cultura sea hegemónica, ni se encuentre sobre ninguna otra. El papel intercultural de los medios de comunicación, está íntimamente ligado al reconocimiento de la identidad y la difusión de sus diálogos en sociedad, sin modificar la esencia de las manifestaciones culturales, superando las relaciones asimétricas existentes. Paulatinamente el dialogo intercultural procurará para las comunidades indígenas canales de participación en la comunicación de sus saberes, tradiciones, culturas, problemáticas, cosmogonía y conocimientos tradicionales, para empatarlos en diálogo con los saberes académicos de la cultura mayoritaria y el conocimiento occidental. El respeto a las decisiones y autonomía de las comunidades originarias, es el aspecto fundamental de convivencia. La autonomía es su mayor garantía de permanencia, la autonomía implica principalmente la defensa del territorio y sus recursos naturales, el fortalecimiento de las formas propias de organización, representación política, y el respeto a sus sistemas normativos. Manifiesta la conservación y fortalecimiento de la identidad cultural, su cosmovisión y su propia visión del desarrollo.

17

R


Bibliografía Alsina Miquel. Elementos para una comunicación intercultural. [Libro].  - En http://www.cidob.org/castellano/ publicaciones/Afers/rodrigo.html. Bobbio Norberto. La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento política. [Libro]. - México, D.F. Fondo de Cultura Económica, 1996. Dietz Gunther. La Interculturalidad entre el “Empoderamiento” de Minorías y la “Gestión” de la diversidad [Publicación periódica]. - Madrid : Universidad Autónoma de Madrid, 2007. Dietz Gunther. Cultura, Identidad e Interculturalidad en Estudiantes Indígenas [Conferencia]  // Taller UDG UACI. - Guadalajara [s.n.], 2009. Fanon Frantz. Los condenados de la tierra [Libro]. - México. Fondo de Cultura Económica, 2001. Galván César Díaz. El Programa de Apoyo Académico para Estudiantes Indígenas en la Universidad de Guadalajara, Una experiencia de acción afirmativa, [Libro]. - Guadalajara, Tesis de licenciatura en Estudios Politicos y de Gobierno, UDG, 2007. Kapuscinski Ryzard. Los cinicos no sirven para este oficio [Libro]. - Barcelona, Anagrama, 2002. - Vol. 3. Kymlicka Will. Derechos individuales y derechos de grupo en la democracia liberal [Libro]. - Ottawa, Isegoria, 1996. Larrain Jorge. Identidad y modernidad en América Latina [Libro]. - [S.I.] Oceano, 2004. Miége Bernard. El espacio público: más alla de la esfera política [Sección del libro] // La comunicación politica / aut. libro Desconocido. - Barcelona, Paydos, 2009. Sartori Giovanni. La política, lógica y método en las ciencias sociales [Libro]. - México D.F. Fondo de Cultura Económica, 2002. Taylor Charles. El multiculturalismo y la “política del reconocimiento [Libro]. - México, D.F. Fondo de Cultura Económica, 1993. Walsh Catherine. Interculturalidad Critica y Pedagogía De-Colonial: In-Surgir, Re-Existir y Re-Vivir, [Publicación periódica]. - Ecuador, Universidad Andina Simón Bolívar. Wolton Dominique. Las contradicciones de la comunicación política, [Sección del libro]  // Comunicación y Política / aut. libro Jean Mouchon André Goselin, Guilles Gauthier. - Barcelona, Gedisa, 1998.

18

R


El Papel de los medios de comunicación en el diálogo Intercultural