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Grabado Jose Guadalupe Posada Colección Museo Mural Diego Rivera

José Guadalupe Posada Estos grabados de José Guadalupe Posada, tienen la finalidad de ejemplificar el sentido dramático pero irónico con el que representó a la muerte, característica siempre presente en la cultura mexicana. Aquí podemos ver la imagen original de La catrina, que Diego Rivera también representa. Posada fue un excelente grabador en metal, en su fructífera vida creadora fue perseguido y atacado, debido a que siempre enfatizó su temática haciendo crítica y denuncia de atrocidades e injusticias cometidas por los regímenes que gobernaban el país. Se considera que dejó una obra aproximada de veinte mil grabados. La gran mayoría de ellos los realizó gracias al trabajo conjunto que emprendió con el también célebre impresor Antonio Vanegas Arroyo, sería casi imposible concebir el trabajo de uno sin el otro. José Guadalupe Posada es sin duda uno de los personajes emblemáticos del arte mexicano.

These engravings of Jose Guadalupe Posada, have the purpose of exemplifying the dramatic but ironic sense in which he represented the death, always present in the Mexican culture. Here we can see the original image of the Catrina, that Diego Rivera also represents. Posada was an excellent metal engraver, in his fruitful creative life he was persecuted and attacked, because he always emphasized the critic and denunciation of atrocities and injustices committed by the regimes that governed the country. It is considered that he left a work approximated of twenty thousand engravings. The majority of them were made together with the famous printer Antonio Vanegas Arroyo, it would be almost impossible to conceive the work of one of them without the other. Jose Guadalupe Posada is without a doubt one of the emblematic personages of the Mexican art. JOSÉ GUADALUPE POSADA by Diego Rivera

JOSÉ GUADALUPE POSADA Por Diego Rivera En México han existido siempre dos corrientes de producción de arte verdaderamente distintas, una de valores positivos y otra de calidades negativas, simiesca y colonial, que tiene como base la imitación de modelos extranjeros para proveer a la demanda de una burguesía incapaz, que fracasó siempre en sus intentos de crear una economía nacional y que ha concluído por entregarse incondicionalmente al poder imperialista.

In Mexico two truely different currents of art production have always existed, one of positive values and another one of negative qualities, the colonial, that has as it bases the imitation of foreign models to provide the demand of an incapable bourgeoisie, that always failed in its attempts to create a national economy and that has concluded giving itself unconditionally to the imperialistic power. The other current, the positive one, has been the work of the people, and includes the total of the production, pure and rich, of the so-called "popular art". This current also includes the work of the artists who have reached to personalize


La otra corriente, la positiva, ha sido obra del pueblo, y engloba el total de la producción, pura y rica, de lo que se ha dado en llamar "arte popular". Esta corriente comprende también la obra de los artistas que han llegado a personalizarse, pero que han vivido, sentido, trabajado expresando la aspiración de las masas productoras. De estos artistas el más grande es, sin duda, José Guadalupe Posada, el grabador de genio. Posada, tan grande como Goya o Callot, fue un creador de una riqueza inagotable, producía como un manantial de agua hirviente. Posada, intérprete del dolor, la alegría y la aspiración angustiosa del pueblo de México, hizo más de quince mil grabados; así lo asegura el editor Vanegas Arroyo. Mano de obrero, armada de un buril de acero, hirió el metal ayudado por el ácido corrosivo para arrojar los apóstrofes más agudos contra los explotadores. Precursor de Flores Magón, Zapata y Santanón, guerrillero de hojas volantes y heróicos periódicos de oposición. Ilustrador de los cuentos y las historias, las canciones y las plegarias de la gente pobre. Combatiente tenaz, burlón y feroz; bueno como el pan y amigo de divertirse, cuyo reducto fue un humilde taller instalado en una puerta cochera, a la vista, pero al flanco de la iglesia de Santa Inés y de la Academia de San Carlos. ¿Quiénes levantarán el monumento a Posada? Aquellos que realizarán un día la Revolución, los obreros y campesinos de México. Posada fue tan grande, que quizá un día se olvide su nombre. Está tan integrado al alma popular de México, que tal vez se vuelva enteramente abstracto; pero hoy su obra y su vida trascienden (sin que ninguno de ellos lo sepa), a las venas de los artistas jóvenes mexicanos cuyas obras brotan como flores en un campo primaveral, después de 1923. La producción de Posada, libre hasta de la sombra de una imitación, tiene un acento mexicano puro. Analizando la labor de Posada, puede realizarse el análisis completo de la vida social del pueblo de México. Los valores plásticos que contiene la obra de Posada son todos los más esenciales y permanentes de la obra de arte. La composición de Posada, de un extraño dinamismo, mantiene, sin embargo, el equilibrio más grande de los claros y oscuros en relación a la superficie del grabado. El equilibrio a la par que el movimiento, es la calidad máxima del arte clásico mexicano; es decir, el pre-cortesiano. Del arte clásico mexicano es propio también el amor al carácter y el empleo, a la vez terrible y drolático, de la muerte, convertida en elemento plástico. Posada: la muerte que se volvió calavera, que pelea, se emborracha, llora y baila. La muerte familiar, la muerte que se transforma en figura de cartón articulada y que se mueve tirando de un cordón. La muerte como calavera de azúcar, la muerte para engolosinar a los niños, mientras los grandes pelean y caen fusilados, o ahorcados penden de una cuerda. La muerte parrandera que baila en los fandangos y nos acompaña a llorar el hueso en los cementerios, comiendo mole o bebiendo pulque junto a las tumbas de nuestros difuntos.. La muerte que es, en todo caso, un excelente tema para producir masas contrastadas de blanco y negro, volúmenes recientemente acusados y expresar movimientos bien

themselves, but that has lived, felt, worked expressing the aspiration of the producing masses. The greatest artist of these group is, without a doubt, Jose Guadalupe Posada. Posada, as great as Goya or Callot, was a creator of an inexhaustible wealth, he produced like a boiling water spring. Posada, interpreter of the pain, the joy and the distressing aspiration of the people of Mexico, did more than fifteen thousand engravings; thus it assures the publisher Vanegas Arroyo. Hand of worker, armed with a steel burin, hurt the metal helped by corrosive acid to throw the acute apostrophes against the orerators. Precursor of Flores Magón, Zapata and Santanón, fighter of flying papers and heroic newspapers of opposition. Illustrator of stories and histories, the songs and the prayers of the poor people. Tenacious, mocking and ferocious combatant; good like the bread and friend of amusing himself, he worked in a humble factory installed in a door garage, at sight, but to the flank of the church of Santa Ines and the Academy of San Carlos. Who have raised the monument to Posada? Those that will make one day the Revolution, the workers and farmers of Mexico. Posada was so great, that perhaps one day his name will be forgot. He is integrated to the popular soul of Mexico, that perhaps he becomes entirely abstract; but today his work and his life extend (even if they don't know it), to the veins of the Mexican young artists whose works appear like flowers in a primaveral field, after 1923. The production of Posada, free even of the shade of an imitation, has a pure Mexican accent. Analyzing the work of Posada, a complete analysis of the social life of the people of Mexico can be made. The plastic values that the work of Posada contains are the most essential and permanent ones of the art work. The composition of Posada, of a strange dynamism, maintains, nevertheless, the greatest balance of clear and darks in relation to the surface of the engraving. The balance and the movement, is the maximum quality of the Mexican Classical Art; that is to say, the pre-cortesian. Of the Mexican Classical Art he is own also the love to the character and the use of the death, turned into plastic element. Posada: the death that became skull, that fights, cries and dances. The familiar death, the death that becomes an articulated cardboard figure and that it is moved throwing of a cord. The death as a sugar skull, the death to sweeten the children, while the adults fight and fall shot, or hangs of a cord. The death that dances in the fandangos and accompanies us to cry the bone in the cemeteries, eating mole or drinking pulque next to the tombs of our deceaseds. The death that is, in any case, an excellent subject to produce contrasted masses in black and white, volumes recently accused and to express movements defined by cylindrical lengths forming beautiful angles in the composition, skillful use of the clean bones. All are skulls, from the cats and garbanceras, to Don Porfirio and Zapata, all the orderlies, craftsmen and catrines, without forgetting the workers, farmers and the gachupines. Surely, no bourgeoisie has had so bad luck as the Mexican, because it had in the brilliant recorder and incomparable Guadalupe Posada, the relator of its ways, actions and fates. Its acute burin gave no chance neither to rich nor to poor men; to these he indicated to these their


definidos de largos cilindroides formando bellos ángulos en la composición, magistral utilización de los huesos mondos. Todos son calaveras, desde los gatos y garbanceras, hasta Don Porfirio y Zapata, pasando por todos los rancheros, artesanos y catrines, sin olvidar a los obreros, campesinos y hasta los gachupines. Seguramente, ninguna burguesía ha tenido tan mala suerte como la mexicana, por haber tenido como relator justiciero de sus modos, acciones y andanzas, al grabador genial e incomparable Guadalupe Posada. Su buril agudo no dio cuartel ni a ricos ni a pobres; a estos les señaló sus debilidades con simpatía, y a los otros, con cada grabado les arrojó a la cara el vitriolo que corroyó el metal en que Posada creó su obra. La distribución de blancos y negros, la inflexión de la línea, la proporción, todo en Posada le es propio, y por su calidad lo mantiene en el rango, de los más grandes. Porque Posada fue un clásico, no le subyugó nunca la realidad fotográfica, la infrarealidad, siempre supo expresar como valores plásticos la calidad y la cantidad de las cosas dentro de la super-realidad del orden plástico. Si es indiscutible lo que dijo Augusto Renoir: que la obra de arte se caracteriza por ser "indefinible e inimitable," podemos decir que la obra de Posada es la obra de arte por excelencia. Ninguno imitará a Posada; ninguno definirá a Posada. Su obra, por su forma, es toda la plástica; por su contenido es toda la vida, cosas que no pueden encerrarse dentro de la miserable gaveta de una definición.

Grabado Jose Guadalupe Posada Colección Museo Mural Diego Rivera

Grabado Jose Guadalupe Posada Colección Museo Mural Diego Rivera

weaknesses with affection, and to the others, with each engraving he threw to their face the glass that corroded the metal in which Posada created his work. The distribution of white and black, the flexion of the line, the proportion, everything in Posada belongs to him, and by his quality he maintains himself as a Master. Because Posada was a classic, he was never subjugated by the photographic reality, the infrareality, he always knew how to express like plastic values the quality and the amount of the things within the super-reality of the plastic order. If it is unquestionable what August Renoir said: that the art work is characterized being "indefinable and inimitable", we can say that the work of Posada is the art work par excellence. Noone will imitate Posada; noone will define Posada. His work, by its form, is all the plastic thing; by his content it is all the life, things that cannot be locked in within the miserable frame of a definition.


Grabado Jose Colección Museo Mural Diego Rivera

Guadalupe

Nombre del personaje: José Guadalupe Posada Fecha de nacimiento: 2 de febrero de 1852 Fecha de fallecimiento: 20 de enero de 1913 Origen: Aguascalientes Actividad: dibujante, grabador Época: Reforma

"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera". J.G.Posada Aguascalientes es la cuna del grabador mexicano José Guadalupe Posada, quien nació el 2 de febrero de 1852. En aquellos años, el país sufría las convulsiones de las luchas por el poder, producto de la guerra de Reforma, José Guadalupe se reveló pronto como un extraordinario dibujante, muchas veces contrario a las reglas de la pintura académica mexicana, vigente hasta los primeros años del siglo XX. Sin embargo, sus mejores habilidades estaban en el grabado y sobre todo, en una nueva técnica más burda y vigorosa: la litografía. Sus primeros trabajos realizados en talleres e imprentas pequeñas, le brindan la posibilidad de desarrollar su destreza artística como dibujante, grabador y litógrafo; por esos tiempos, realizó algunas ilustraciones satíricas que aparecieron en la revista "El Jocote". En 1872 realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros. Realizó ilustraciones y caricatura política en varias imprentas y algunos periódicos, como el "Argos", "La Patria", "El Ahuizote" y "El Hijo del Ahuizote", para quienes había un enemigo en común y de quien todos eran opositores: el gobierno del presidente Porfirio Díaz. La muestra de la obra artística de Posada permite apreciar el gran ingenio y la creatividad plasmada en sus diferentes estilos; son de admirar las composiciones llenas de movimiento, la intención de las líneas del grabado, la

Posada


fuerza con que confiere el gesto a los personajes y escenas que reproduce. El trazo era según el mensaje que deseaba transmitir; pudiendo ser difuminado, suave y armonioso, sobre todo en escenas cotidianas y anuncios, o bien, duro y grueso usando líneas encontradas, que transmiten la tensión del asunto violento y de la denuncia. Los personajes representados en sus pinturas y grabados se muestran mezquinos, cobardes, dignos o cómicos, según sea el caso. Es una experiencia adentrarse a las obras de Posada, ya que inevitablemente provocan la risa, la curiosidad, el horror y la indignación, ya que reproducen las características de una sociedad en crisis. Tomó como símbolos populares los animales ponzoñosos, culebras y serpientes, esqueletos, el fuego, el rayo, la sangre, en fin. Las críticas imágenes, evidencia de la desigualdad e injusticia social existente en la sociedad porfiriana, cuestionaban su moralidad y su culto por la modernidad. Describió con originalidad el espíritu del pueblo mexicano desde los asuntos políticos, la vida cotidiana, su terror por el fin de siglo y por el fin del mundo, además de los desastres naturales, las creencias religiosas y la magia. Por su estilo y temática empleados, José Guadalupe Posada, es considerado un artista "popular", proveniente del pueblo, que nutrió su obra del imaginario popular mexicano y a quien se dirigió como público. Posada es un maestro del Arte Mexicano, a pesar de haber sido rechazado en su época por algunos artistas de la Academia. Ilustró corridos, historias de crímenes y pasiones, de aparecidos y milagros. Retrató y caricaturizó a todo tipo de personajes: revolucionarios, políticos, fusilados, borrachos, peladitos, bandoleros, catrines, damas elegantes, charros, toreros y obreros. Además ilustró las famosas "calaveras" (versos con alusión a la muerte que se ilustraban con esqueletos vivos personificados) género que Posada desarrolló de manera extraordinaria. Revistió al esqueleto en la calavera: esencia de los pesares y alegrías del pueblo. "La muerte, -decía Posada-, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera". Las calaveras de Posada son en la mayoría de los casos asociadas con el Día de los Muertos, ya que interpretó la vida y las actitudes sociales del pueblo mexicano, representados en sus grabados con calaveras vestidas de gala, calaveras en fiesta de barrios, en calles citadinas, en las casas de los ricos. Dibujó calaveras montadas a caballos, en bicicletas, con las que señalaba las lacras, la miseria y los errores políticos del país. Es el caso original de "La


Catrina", grabado que representa una burla a la clase alta del Porfiriato. No cabe duda de que la obra de Posada influyó en artistas posteriores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Francisco Díaz de León, Leopoldo Méndez, entre otros. Por lo anterior es considerado precursor del movimiento nacionalista en las Artes Plásticas, su obra continúa presente en la cultura popular de México y del mundo. Sus obras las conservan, entre otras instituciones, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo José Guadalupe Posada en Aguascalientes, además de colecciones particulares. Primavera 2002

JOSÉ GUADALUPE POSADA, PERSONAJE IMPRESCINDIBLE EN LA HISTORIA DEL ARTE MEXICANO

"En planchas de metal, planchas de madera o en piedras tipográficas, entre cambios técnicos de litografía o grabado de madera o metal, Posada, sin aspiraciones didácticas, se dirige a un público, básicamente iletrado, que antes de él existía de modo distinto y cuyas nociones de realidad o irrealidad se afinan en la contemplación de sus grabados", escribió Carlos Monsiváis en el catálogo de la exposición Posada y la prensa ilustrada: signos de modernización y resistencias. Y agrega: "Traza la primera imagen de conjunto, el primer aluvión de acercamientos al México popular que el siglo XIX genera y la Revolución encumbrará durante dos décadas extraordinarias". Ello en la técnica de la litografía —implantada en 1826 por Claudio Linati—, factor importante en la transformación de la sociedad y en la edificación de la nacionalidad. Así, bajo este medio de expresión masivo, emergen las preocupaciones humanitarias y el sentido de labor artística de este distinguido mexicano. Personaje imprescindible en la historia del arte nacional, Posada y su obra son nuevamente tema de una exposición, esta vez con José Guadalupe Posada: Una tradición mexicana. 146 aniversario de su nacimiento, la cual se abrirá al público el próximo martes 17 de febrero en el Museo Nacional de la Estampa del Instituto Nacional de Bellas Artes. José Guadalupe Posada nació el 2 de febrero de 1852 en San Marcos, Aguascalientes. En 1871 publicó sus primeras caricaturas en el periódico El Jicote, medio de difusión de las ideas liberales con una propuesta didáctica y moralista que combatía la injusticia, la


dictadura y los abusos de poder, entre otros temas, y que rápidamente conquistó al público de su ciudad natal. En 1887 estableció su propio taller litográfico en la capital de la República. A partir de esta fecha Posada emprendió un trabajo que le valió la aceptación y admiración del pueblo, por su sentido del humor y su propensión hacia lo dramático. Sin embargo, en 1923, a 10 años de su fallecimiento, fue el francés Jean Charlot quien lo descubrió en su verdadera dimensión. Desde entonces, su presencia es, y ha sido, frecuente en la Escuela Mexicana del siglo XIX, e influyó en la obra de Orozco, Rivera, Fernández Ledesma, Méndez, O'Higgins y Zalce, así como en el Taller de la Gráfica Popular, entre otros. Además de temas políticos, el artista recreó con su ingenio corridas de toros; juegos de salón; silabarios; cancioneros; novenarios; estampería religiosa y patriótica; cuentos infantiles; carteles de toros, teatro y circo; naipes; planos y anuncios comerciales. No obstante, sus obras más reconocidas son las calaveras, principalmente La Catrina. Con el tiempo, llegó a trabajar en publicaciones como La Patria Ilustrada y la Revista de México, de Ireneo Paz; La Gaceta Callejera, de Antonio Vanegas Arroyo; el Fandango y La Matraca del Fandango; y en el Gil Blas y El Popular, de Francisco Montes de Oca, entre otras, que aumentaron su prestigio como artista innato. A pesar de tener escasa formación académica, en su producción se aprecia la influencia de José María Villasana —quien estimuló su talento—, Daniel Cabrera Infante, Eugenio Olvera Medina y Jesús Martínez Carrión. Algunos de sus personajes más famosos son el Padre Cobos, Don Chepito Marihuano, Doña Caralampia Mondongo, La Calavera Catrina y sus reconocidas calaveritas, la primera de las cuales pintó en 1889, tradición que continuó hasta 1913 en que hizo la última, personificándola en la imagen de Francisco I. Madero. Posada falleció el 30 de enero del mismo año. En 1925, a los 12 años de su muerte, el nombre y las obras de José Guadalupe Posada desempeñaban una función en la política cultural que estaba transformando el movimiento artístico por la mexicanidad en un programa más grande, relacionado ampliamente con el trabajo de los muralistas.

José Guadalupe Posada Ciudad de México, Lunes 20 de enero de 1913. Nuestro país perdió a uno de sus artistas más genuinos, José Guadalupe Posada, el extraordinario grabador cuya muerte se registró hay a los 61 años de edad, convertido en uno de los que mejor han interpretado, en su obra, la vida y las actividades sociales del pueblo mexicano. Fecundo, imaginativo, ingenioso, ingenuo e irónico, Posada consolidó la tradición, superándola, al grabar en vísperas del Día de los Muertos, las "calaveras", dibujos que representaban la vida por medio de la muerte.


José Guadalupe Posada nació en Aguascalientes en 1852. Bajo el cuidado de su hermano Cirilo, que era maestro rural, estudió las primeras letras y se inició en el dibujo. Muy joven entró a trabajar como ayudante en el taller de Trinidad Pedroso, quien le enseñó el arte de la litografía y el grabado.Inicialmente comenzó haciendo caricaturas para el periódico político "El Jicote", pero en 1871, coincidiendo con la salida del número 11, volvió al poder el cacique Jesús Gómez Portugal, por cuyo motivo Pedroso y él se marcharon a la ciudad de León y fundaron allí una nueva imprenta. Al cabo de un año la modesta imprenta quedó en manos de Posada; hizo en ella trabajos comerciales y publicitarios, ilustró libros e imprimió varios carteles, retratos de personajes históricos e imágenes religiosas. En todas las estampas interpretó el gusto de la época, regido por la ingenuidad y el romanticismo, de suerte que constituyen, deliciosas viñetas en las que abundan los arabescos y las ornamentaciones vegetales. En 1875 contrajo matrimonio con María de Jesús Vela y en 1883 se inició como maestro de Litografía en la Escuela Preparatoria, cuyas aulas abandonó en 1888 para trasladarse a la capital de la República, con motivo de la desastrosa inundación que sufrió la ciudad de León, el 18 de junio de ese año y que casi termina con la población. Precedido de cierto prestigio como ilustrador, contrató sus servicios la empresa editorial de Irineo Paz. Hizo dibujos y grabaciones para "La Patria Ilustrada", "Revista de México", "El Padre Cobos", Los Calendarios de Doña Caralampia Mondongo, "El Ahuizote, "Nuevo Siglo" y muchas otras publicaciones, al punto de verse obligado a instalar su propio taller con el número 2 de la Cerrada de Santa Teresa, y luego el número 5 de las Calles de Santa Inés. A la par que cumplía airosamente con los pedidos del impresor Paz, Posada hacía caricaturas políticas y registraba los sucesos extraordinarios y de la vida cotidiana que solía observar en el viejo barrio de San Pedro y San Pablo, cercano a la Merced. Posada manejaba el buril a la vista del público, expresándose sobre madera, zinc o planchas de metal. Desarrolló temas teatrales, taurinos y de diversiones en "Gil Blás, "El Cómico", "El Argos", El Popular" y La Guacamaya". Hacia 1890 hizo amistad con Antonio Venegas Arroyo y su hijo Blás, quienes de diez años atrás, establecieron una editorial especializada en literatura barata para las masas. Allí tuvo Posada mucho campo de acción para sus ilustraciones. Posada fundó el equipo que para fines de siglo pasado ya inundado el país con una abundante producción nacionalista y popular, con cuentos, canciones, relatos, comedias, almanaques y calendarios. Las noticias eran voceadas a la manera de corridos, por vendedores que se situaban en las plazas y jardines, sin que faltara la respectiva moraleja. Finalmente, a las "calaveras" las revivió, las vistió de gala, las llevó a los jolgorios de la barriada, a la calle citadina, a la casa de los ricos, y las montó en bicicleta y a caballo en el humorístico festín macabro -histriónico y satírico- que no tiene paralelo. Por medio de ellas Posada y Venegas Arroyo, no únicamente señalaron gráficamente las lacras, las miserias y los errores de la sociedad de esa época, sino que hicieron sátira de los políticos venales, ambiciosos y tiránicos, por cuyo motivo fueron a dar varias veces a la cárcel. No obstante su genio artístico y su fecundísima labor, José Guadalupe Posada murió hoy tan pobre como nació. Hoy mismo fue sepultado en una fosa de sexta clase en el Panteón de Dolores. Posada fue expresionista con profundo sentido de la realidad, originalidad y penetrante poder expresivo.

1.

Reportaje de la Historia, tomado de Calendario Cívico de Gobierno del Estado de Nuevo León. Enero de 1995

Exhibe Munae 200 grabados de Posada Ciudad de México, 29 de octubre. El Museo Nacional de la Estampa (Munae) abrió la exhibición "El cielo por un beso. Cuadernos populares de José Guadalupe Posada", compuesta por más de 200 cuadernillos estampados por el grabador de las calaveras del siglo XIX.

La exposición de Posada pone de manifiesto la práctica del estampado en papel, tradición mexicana de las postrimerías del siglo XIX y los primeros años del XX, que se vio fuertemente influenciada por la técnica de este artista.


Posadas (1852-1913), originario de Aguascalientes, diversificó su temática; aborda temas variados desde versos, recetarios de cocina, muestrarios para bordados y tejidos silabarios, hasta oráculos, novenarios o manuales de prestidigitación, los cuales son un reflejo fiel de la sociedad de su época. Los folletos o cuadernillos han sobrevivido al paso del tiempo, gracias a que los conocedores han podido resguardar parte de este acervo museográfico. La investigación estuvo a cargo del curador invitado Mercurio López Casillas, autor del libro José Guadalupe Posada, quien clasificó los cuadernos expuestos en tres temáticas: cancioneros, cuentos infantiles y manuales diversos. El objetivo central de la muestra es dar a conocer el trabajo que el estampador mexicano hizo como ilustrador de cuadernos populares en colaboración con el editor Antonio Vanegas Arroyo, durante 22 años.


jose guadalupe posada