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Surrealisme c’est moi: Dalí en el Reina Sofía p.10

Black Keys, el renacer del rock sudoroso p.4

Libros del K.O. Periodismo en crisis p.11

David Cronenberg “Hacer películas es una exploración psicológica” p.4


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C arta del director E Antonio Fernández Jiménez

Director

Ágora viene a pasar a la Historia porque es la Historia misma

l hombre es un ser de lejanías, escribió Heidegger. Luego, Umbral, que decía ser el Baudelaire español, lo interpretó a su manera, a su biografía, que ha sido su mejor literatura, y nos han dejado el filósofo alemán y el escritor madrileño una valiosa y amplia reflexión. El hombre es un ser de lejanías. Vive el presente de una manera fisiológica, una manera de supervivencia absurda con relaciones opacas y desinteresadas; vive el hombre, este ser de lejanías, atado al presente escurridizo de Jorge Manrique, pues si vemos el presente cómo en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera, más que duró lo que vio porque todo ha de pasar por tal manera. El hombre camina hacia un futuro que se forja en la hoguera cegadora del presente. Pero si el pasado es ya solo ceniza de aquella hoguera futura, el presente, ¿qué demonios es? La actualidad informativa es la única posibilidad de presente, la única garantía de trabajar para la forja de un presente. Nosotros, como aún tenemos la duda del presente inmediato, de esa paranoia jorgemanriquiana, sacamos Ágora semanalmente. Ágora. Ágora es también un ser de lejanías. Un ente cultural del pasado que nosotros rescatamos. Vamos a pintar esa concepción grisácea y blancuzca de la polis griega. Nuestra publicación, revista o periódico, romántico o bohéme, va en busca de aquellas ruinas de las civilizaciones clásicas que un día brillaron en sus colores. Vamos en busca de la ruina cromática del Partenón para embadurnar a los lectores de colores clásicos que nunca conocimos en los libros de Historia. Ágora nace, no entre paños blancos de un Partenón desvaído, sino entre las rojas butacas de un cine o de un teatro, entre las luces de los focos y la música de un concierto, entre las páginas de los libros, que son un ejercicio de visualización cromática. Los colores no son más que un ejercicio mental para engañar al ojo. Los colores son luz. Si nuestra mente no hiciera este ejercicio mental, el color desaparecería. Necesitamos el vivo y esperanzador color de la cultura. A la cultura, cuando se utiliza para campaña electoral o cuando un partido se la apropia, se le cae el color. Y ocurre entonces que los estudiantes conocen mucho más el Partenón blanco y sobrio de los libros académicos y no tanto –o nada- la luminosidad cromática que brilla en el Parthenón de la imaginación. Ágora viene a pintar el panorama cultural. Viene a enarbolar la bandera de un Renacimiento griego e intelectual y no a ser mecenas de la cultura que interese a determinado partido. Los miembros de Ágora venimos, quizá, de otra época, de otros tiempos, venimos, ya digo, a recuperar la cultura del modo más artístico que pueda existir. Pintando el vacío. El horror vacui, señores, el miedo al vacío del arte andalusí es la traducción más artística que puedo hacer de nuestra ansia por llenar de cultura el crítico y desvaído panorama social. La cultura, aunque de correspondencia elitista y erudita, pasó a democratizarse en el siglo XIX gracias, en gran parte, al nacimiento de la prensa, que recibió la mirada desdeñosa de los literatos. Todo lo publicado en los periódicos era mediocri-

dad y chabacanería según estos cultos señores de la élite. Sin embargo, por aquel entonces, ya hablaba el ilustrado Voltaire de la figura del bel esprit, un hombre de educación media, alejado del pomposo y barroco lenguaje de los eruditos, y que sabía, además, entretener, divertir, conversar ayudándose de lecturas comunes e interpretar las nuevas normas que regían la sociedad. Aunque es innegable que en la prensa se colaba de todo. El propio José Cadalso llegó a decir que en su época se dedicaban a las letras (y publicaban en periódicos) personas que aparentaban tener más conocimientos de los que realmente poseían. El caso es que a finales del siglo XVIII el periodista tiene conciencia de su oficio. Y ya en el siglo XIX, dice Francisco Ayala, es raro ser escritor y no mantener relación con el periódico, que se convierte en soporte ideal de las creaciones expresamente literarias. O sea, que la cultura elitista de unos pocos se rinde a los periódicos. La prensa, pues, se convierte en una industria productora de contenido cultural. Pero la verdad es que ya no sé si cuando se funda un periódico se hace con la buena y honrada intención de llevar la cultura a todos, de paliar los graves índices de analfabetismo, o, se busca el afán económico, el prestigio de los adinerados, la ranciedad derechona o la falsedad de los yupis de la izquierda. Es necesario citar a Rafael Mainar: “Fundase un periódico: unos para que la Historia pase como a los fundadores conviene; otros para pasar los fundadores, de ésta manera u otra, a la Historia”. Son tiempos arenosos, desérticos, donde la política dejó de ser la épica de nuestro tiempo. El político, ese pintoresco señor de gris marengo, venía a triunfar en las saletas solanescas de la sede de los partidos. ¿Dónde está la ética de nuestro tiempo si la política ha caído por los acantalidos de Friederich? El abismo y la ocultación, la ausencia. La contemplación del mar romántico es la épica de nuestra tiempo. Son tiempos arenosos, desérticos, donde hemos de buscar el camino que nos lleve al lago. Es tiempo de formación y lectura. Es el tiempo del silencio de los sabios. Y el asombro es cosa ya del pasado. Con Martín Fierro repitamos: Desde que aprendí a ignorar, de ningún saber me asombro. A veces rebulle en nuestros interiores la idea de que ya no hay nada por hacer, de que no hay ningún saber que destrone nuestros principios, nada, al fin, que nos encandile, nos ciegue, nos convierta a la manera de Saulo. Nosotros nos alejos del presente -ya se sabe, seres de lejanías- para sumergirnos de lleno en la cultura genial y épica del pasado. Ágora no es la genialidad ni la épica de nuestro tiempo. Pero sí puede ser la forja de un buen escudo, un escudo griego para protegernos de este futuro desértico, neblinoso, austero. Ágora viene a pasar a la Historia porque es la Historia misma. En el ágora se echó la semilla de la que ha brotado toda la intelectualidad cultural de occidente. Aquí estamos. Dispuestos a seguir con el cultivo cultural, como si de la huerta del mundo se tratase. Aquí estamos. En mitad de una sequía, luchando con la misma sudor que la del agricultor que golpea la tierra desértica. Aquí estamos. En el Ágora del siglo XXI.

Presidente: Santiago Cabrera

Director: Antonio F. Jiménez

Subdirectores: Alekos Panagulis

Consejero delegado: Asier Ganuza

Director adjunto: Pablo Arnaldos

Diseño artístico: Op Oloop


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Música Los Black Keys sudan como leones MARIANO DE LARRA Nadie de los que se encuentran en este café orgánico de Hollywood parece haber vendido todos los boletos para el Madison Square Garden, y menos ese tipo barbudo con chamarra de mezclilla que se acerca a la mesa de la esquina. El aspecto de Dan Auerbach es asombroso: nariz puntiaguda, ojos azul claro y cabello rojo caído. Pero su vestimenta de mezclilla dice tanto “empleado de estacionamiento” como “rock star” (“No le tengo miedo al smoking canadiense”, dice, aunque al menos la chamarra azul no combina con sus jeans negros) y se mueve con una falta de rimbombancia casi intencional. Ya sentado con su café, empieza a procesar algunas noticias que recibió por e-mail hace un par de minutos. “¿Ves cómo se me sale el cerebro por los oídos?”, pregunta Auerbach, de 32 años, el cantante y guitarrista de The Black Keys, así como el bajista, al menos en el estudio. “¡Dios mío! ¿Qué mierda está pasando?”. La efusividad no es su estilo, pero Auerbach tiene sus motivos. Después de siete discos y una década de arduas giras, su dueto de Akron, Ohio, ha completado un viaje improbable desde grabaciones en sótanos hasta presentaciones en arenas y estadios: esta mañana, The Black Keys llenaron el local más grande de Nueva York en menos de 15 minutos. Pero aquí nadie le pone atención al líder de esta banda. “Esa es la cosa conmigo”, dice Auerbach, sacándose cabello de la frente, mientras miraba a los demás comensales inconcientes. “Quizá si trajera puesto un traje de terciopelo y un sombrero de copa y bastón; algún tipo de look, ¿sabes a qué me refiero? Todos los que llegan a ese tipo de nivel siempre trae un look. ¿Alcanza con lentes y barba? No creo... no

debería pasar con bandas como nosotros. En serio que no. Es una locura”. Sí, es algo así. Los Keys – Auerbach y el baterista de lentes, Patrick Carney, de 31 años– lanzaron su primer disco, The Big Come Up, en 2002: eran un par de creadores de riffs de baja fidelidad que tomaban mucho del blues excéntrico de Misisipi del héroe de Auerbach, Junior Kimbrough –sin dejar de agregar toques de incongruencia como ritmos de hip hop y un cover hecho sin esfuerzo de “She Said, She Said” de The Beatles–. En ese momento, insisten los dos Keys, no sabían de otro dúo del cinturón industrial que tocaran algo tipo blues y que recibiera mucha atención ese año. Pero eso no detuvo a la gente de tachar a The Keys de imitación de The White Stripes, y hasta Jack White tiene algo que decir: “Yo me parezco mucho más a Jay-Z que a The Black Keys”, me dijo e n 2010 y, aunque Auer-

bach no habla sobre el incidente, White supuestamente le prohibió entrar a su estudio en Nashville hace poco. (Responde White: “Lo que hayas oído sobre mí es 100% correcto”). A medida que avanzaba la década, las modas iban y venían –rock de bandas amateur, rock bailable, emo– mientras los Keys se quedaban en su mundo hermético, con su sonido, que evolucionaba de a poco. “En los primeros discos yo ni pensaba en componer, sino en la música y el ritmo”, dice Auerbach. “Sólo se trataba de pendejear –tomar viejos riffs de blues, improvisar letras en el momento y convertir todo en una canción–. Luego empezamos a buscar entre los discos que más nos gustaban y pensábamos por qué nos gustaban tanto, además de lo sónico”. Auerbach confrontó su gruñido infernal cargado de testosterona, con un sensual falsete y un canto suave y elástico; influencias desde el soul de Memphis hasta T. Rex y rockabilly salieron al frente; sus ganchos se volvieron más fuertes, sobre todo después de haber reclutado a Brian

“Danger Mouse” Burton como un socio ocasional en 2008, y empezaron a grabar en estudios en lugar de sótanos. Pusieron todo lo que sabían al disco de 2010, Brothers y desenterraron canciones pop ya terminadas, tan clásicas que dan miedo y que capturaban la vibra polvorienta de las producciones RZA de sampleo de soul que tanto amaban. Con el rock en una de sus mayores bajas comerciales, se volvieron una de las muy pocas bandas de guitarra jóvenes en llegar a las masas. Y a diferencia de, por ejemplo, Kings of Leon, parecen estarlo logrando con dos álbumes exitosos seguidos: Brothers ganó tres pre-

mios Grammy y vendió casi un millón de copias; su nuevo disco, El Camino, más pulcro e implacable, acaba de debutar en segundo lugar –el primer lugar ocupado por un disco navideño de Michael Bublé que Carney sugiere como buena opción para musicalizar un suicidio–. Su nueva ubicuidad ha tenido consecuencias predecibles. Sus discos se han agotado en tiendas de música indie, y algunos fans de antaño empiezan a sentirse alienados: “mis playeras de The Black Keys ya se han vuelto camisetas interiores”, escribió alguien en un sitio, y que suena a algo que diría el hombre de las historietas de Los Simpson. Patrick Carney está bastante seguro de saber lo que le duele a su género musical hoy en día. “El rock & roll está muriendo porque la gente se conforma con que Nickelback sea la banda más grande del mundo”, dice, echando humo de cigarro por la ventana del loft que rentó en East Village unos días antes de que el dueto regresara a L.A. “Entonces quedaron tranquilos con la idea de que la mejor banda de rock del mundo siempre va a ser una mierda –por lo tanto, nunca deberías tratar de ser la mejor banda de rock del mundo–. ¡A la chingada con eso! El rock & roll es la música que siento con mayor pasión, y no me gusta verla arruinada ni que nos la metan a cucharadas en la boca, diluida con esta mierda horrenda post-grunge. Cuando la gente nos empieza a meter en esas categorías de mierda, dan ganas de decirles, ‘chinga a tu madre’, en serio”. En definitiva, tremendamente recomendable la música de estos chavales macanudos, majos, simpáticos, americanos, europeos y muy inteligentes. Una delicia para los oídos de cualquier amante de la delicias La pareja de músicos de moda, The Black Keys /Robert Capa para los oídos.

El grupo de reggeae experimental, Seeed /Op Looop

No estaban muertos, estaban de parranda ASIER GANUZA La larga espera llegó a su fin. Después de siete años de idas y venidas sin destino fijo, de amagos inconclusos y lotes de caramelos – pero, al fin y al cabo solo eso, caramelos-, los alemanes Seeed por fin se han decido a publicar su nuevo y esperado álbum de nombre homónimo. Y es que, no se puede decir que Enuff, Ear y Eased, los carismáticos vocalistas de la banda, sean músicos estáticos y conformistas, pero los cierto es que sus fans llevaban muchos años –quizá demasiados…– esperando un nuevo guiño en forma de compacto por parte de la formación berlinesa. Desde el lanzamiento de su penúltimo álbum de estudio, Next!, en su versión internacional, las apariciones del grupo estaban dosificadas por cuentagotas. De hecho, los rumores sobre su posible separación –algo que siempre negó tajantemente el grupo– ocupaban la mayor parte de las escasas noticias de actualidad de Seeed, ya que Enuff, bajo el seudónimo de Peter Fox, y Eased, con

el nombre Dellé, habían iniciado su carrera en solitario, y especialmente el primero con un tremendo impacto. Pero para respiro de sus seguidores, a principios de 2010 anunciaban que vuelvían al estudio de grabación con el objetivo de sacar adelante un nuevo y sorprendente CD. Y de nuevo espera, puesto que no será hasta el verano de 2011 cuando la banda presenta dos de los tracks que contendrá su disco: Molotov y Wonderful Life; dos canciones que rompen drásticamente con todo lo anterior. La primera de ellas, guiada por un rock machacón que sorprende acostumbrados al reggae y dancehall predominante en sus anteriores trabajos y la segunda una espectacular versión de la mítica canción de la banda británica Black, que nada desmerece a la original y en la que la marca registrada Seeed está presente en los tres minutos y medio del corte. Sin duda, tras esta primera escucha, la sensación es que Seeed ha alcanzado la madurez musical sin abandonar su estilo propio.

Y era una premonición, porque madurez es lo que caracteriza al disco, que ya está disponible desde el pasado 29 de septiembre. Mas guitarreo, mas vientos, más electrónica (como en Seeed Haus) y, si se me permite el coloquio, menos cachondeito del normal, a lo largo de los 12 tracks que nos ocupan, con nuevos ritmos que recuerdan a grandes de la música, desde Kraftwerk a Peter Gabriel. Incluso en el apartado estético, la banda ha abandonado los excéntricos trajes rojo cardenal y verde lima por el típico y sobrio corbata negra – camisa blanca, aunque, como hemos dicho, Seeed no pierde nunca su estilo, y estos van acompañados de unas estrambóticas caretas muy al estilo banksyniano que tan en auge está en estos días. Un disco por tanto que supone una vuelta de tuerca al estilo de Seeed, mucho más elaborado musicalmente, con un mayor peso instrumental en detrimento del DJ. Un proceso de cambio en el que la banda ha bebido de los pocos estilos que le quedaban por tocar y en el que se lucen.

Los mejores lanzamientos de esta semana

FRAN FERNÁNDEZ

MAR MARTÍNEZ

JULIÁN JIMÉNEZ

ROCÍO ROS

Buen disco Born to run nos presenta este artista semidesconocido que es Springsteen. Sonidos metálicos de oboe y trompo en menos combinados con violín chino. Recomiendo su escucha rápida y lenta, sosegada y estresada. Al final deja un regusto amargo, debe ser porque comí almendra antes de hacer la crítica. 7/10

Estos de Cream son unos sosos. Se pasan dos años sin sacar un disco y lo mejor que tiene su resultado es la portada de este Disraeli Gears. Si bien es cierto que su canción “Porrompompero” probablemente sea el hit del verano. La habilidad de estos muchachos para hacer melodías pegadizas es realmente envidiable. 6/10

Layla es, sin duda, el mejor sonido que he escuchado este año desde la última vez que tiré de la cadena. Eric Clapton encadena una serie de notas que ni en sus mejores años de farlopa había conseguido. Hará historia y la deshará para volver a hacerla otra vez. Sublime, supercalifrástico y sublime de nuevo. 9/10

Sin duda alguna, el fiasco de la semana es The Wall. No me explico que se les pasaría por la cabeza a estos cerebros de albañil para hacer un muro. Canciones demasiado cortas, faltan instrumentos, desafinan las guitarras, un auténtico desastre en coordinación... Infame, cómprenlo por simple curiosidad. 2/10

Título: Seeed Artista: Seeed Año: 2012 Discográfica: LaTía Records Género: Reggeae Nº de canciones: 37 Duración: 1h 33’ 40’’ Precio: 21’90€ Valoración: 8/10


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Cine PABLO ARNALDOS Cercano al planteo de la Tercera Cultura, David Cronenberg busca explorar la condición humana en sus películas partiendo del trasfondo científico. Aquí, discute con Eduard Punset sobre la complejidad de la mente humana, la condición cambiante de la vida, la tarea del arte y su relación con la ciencia y sobre otros temas que hacen de Cronenberg uno de los cineastas más destacados de la actualidad. El cieneasta canadiense David Cronenberg ha dirigido películas de terror y de ciencia ficción en las que combina la fantasía con los últimos descubrimientos tecnológicos. En una de sus últimas películas, Spider, llega a lo más profundo de la mente humana a través de un personaje atormentado por sus recuerdos de la infancia. Pablo Arnaldos: No hay nadie entre la audiencia que se pregunte por qué nuestro invitado es el director de cine David Cronenberg. Tú has establecido una relación tan densa con la ciencia… ¿Tú estudiaste un poco de ciencias? David Cronenberg: Sí, en un momento determinado pensé que sería un escritor científico, como el escritor Isaac Asimov, que era un científico en activo muy respetado, que escribió libros de investigación, pero también escribió libros de ciencia ficción. Y cuando era niño aspiraba a ser escritor, no director de cine, porque mi padre era escritor. Para mí, la ciencia siempre ha sido muy interesante, y una fuente de inspiración. Empezando por la entomología: me encantan los insectos y siempre me he visto como un Nabokov junior, que era especialista en lepidópteros y trabajaba sobre mariposas y polillas. Así que, en efecto, durante muchos años pensé en ser un artista científico. PA: Tienes una frase tremenda: “todos somos científicos locos, y la vida es nuestro laboratorio”. Lo que dices es que todos experimentamos para protegernos del caos y la locura. Y lo curioso es que los científicos a veces dicen ¡eureka!, por que h a n e n -

contrado algo bueno. Sin embargo, tú no dices esto. En muy pocas ocasiones te he visto que en los experimentos digas: eureka. DC: Porque, creo, y sobre todo como artista, que no existen pruebas de que se haya conseguido algo, de que se llegue a alcanzar algo finalmente demostrable. Si eres un Einstein, al ver explotar la bomba atómica, puedes demostrar -aunque él no estaba muy contento- que su teoría era correcta. Pero como artista, se vive constantemente en la incertidumbre, y también la vida es incierta, no existen pruebas, sólo preguntas. PA: S i n embargo, hablando de la incertidumbre de la vida, existe algo que es cierto: la muerte. Algunos críticos han dicho que tus películas están siempre rozando nuestra destrucción inminente. DC: Sí, de alguna manera creo que soy un existencialista. Creo en la descripción del sentido de la vida de existencialistas como Jean Paul Sartre o Heidegger -aunque él no se consideraba un existencialista-. Creo que sus descripciones de la vida son muy fieles: entramos en la vida con muy poco tiempo para realmente poder comprender la enorme cantidad de información y, sin embargo, debemos tomar decisiones sobre la vida importantísimas para nosotros mismos con una información mínima. Quiero decir, la vida no funciona como un experimento científico en un laboratorio, donde se puede eliminar toda influencia externa, se puede uno c o n -

Como artista se vive siempre en la incertidumbre

David Cronenberg

“Soy un personaje difícil, lo sé y lo admito” El ganador de un Oscar habla de sus proyectos “Me gusta impactar” Revela el nombre de su gato “Siempre fue mi gran secreto, hasta hoy”

David Cronenberg lleva traje de Amigo Armani /Robert Capa

centrar en las dos o tres cosas en que está interesado y excluir todo lo demás. La vida es tan compleja, incluso para los científicos, que hasta la predicción meteorológica ha demostrado ser imposible. Algo tan simple como esto es imposible, debido a que son muchas las variables posibles para ello y están en cambio constante. PA: ¿Conoces la anécdota de Fitzroy, el capitán del barco en que viajaba Darwin por el mundo? Fitzroy montó un pequeño laboratorio para predecir el tiempo en Inglaterra. En realidad, fue el primer laboratorio meteorológico del mundo. ¿Y sabes lo que le pasó? Se suicidó porque lógicamente y estaba muy harto de equivocarse siempre. DC: Es fantástico, porque gracias a los ordenadores hemos llegado a acercarnos más que nunca a poder ser exactos en la predicción del tiempo, pero incluso con el inmenso poder de la informática que tenemos ahora, lo cierto es que nunca tendremos el cien por cien de exactitud sobre nada. Pero esto es sólo un ejercicio intelectual. Las personas son los únicos seres vivos que piensan que deberían ser perfectos en todo. No existe nada en el universo a lo que le importe este perfeccionismo intelectual. PA: Existe un neurólogo que nos recuerda que el cerebro está parcialmente en la oscuridad y sólo recibe señales codificadas a través de un oído que no funcionan muy bien y de una vista con conjuntivitis que, por lo tanto, tiene que elucubrar. Y lo curioso es que Llinás dice que existen algunas actividades del cerebro -actividades automatizadas- en las que podemos confiar, como son respirar, digerir, sudar, pero lo curioso

Filmografía de David Cronenberg /Elaboración propia

David Cronenberg sale del hoyo /Robert Capa


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Cine es que las personas se han olvidado de esto y tienen una enorme fe en los poderes discrecionales del llamado cerebro consciente, del que no te puedes fiar en absoluto. DC: En muchas de mis películas trato el tema de que en la percepción humana no existe nada más que subjetividad: todo es subjetivo. Nuestra tecnología es un intento de ampliación de nosotros mismos. Intentamos proyectarnos en el mundo poder percibir de alguna manera lo que no podemos percibir. De forma que cuando las personas hablan de la tecnología en oposición a lo humano, creo que se equivocan. Sólo existe lo humano, la única tecnología realmente buena para todos es la tecnología humana. PA: Esta es la gran diferencia entre tu forma de ver la tecnología y la forma en que estamos acostumbrados a hacerlo. Si miras películas como 2001 Odisea en el espacio, puedes ver que existe un conflicto entre el ordenador y la inteligencia humana. En tu obra, como muy bien dices, es más bien una extensión, hay una fusión de lo humano con las máquinas o con la realidad virtual, por ejemplo, en tu maravillosa película La mosca. DC: Para mí, el cine es una fusión entre la tecnología y la mente humana. Cuando vemos una película es tecnología. Creemos que lo que vemos en la pantalla son seres humanos, pero en realidad vemos una luz modulada por lentes grabada en una cinta o película, de forma que todo es tecnología, pero que está al servicio de una respuesta humana: es todo humano, pero también todo es tecnología. Por ejemplo, en mi última película, Spider, que es

Cine

El director David Cronenberg en un pasillo luminoso /Robert Capa

una película expresionista en el sentido de que proviene del interior de la mente del protagonista. De forma que cuando lo vemos caminando por las calles de Londres, y las calles están vacías, tú sabes que nunca en la historia de Londres las calles han estado vacías. Pero en la película lo están. Así, el momento en que Spider se queda quieto en medio de la calle es un momento muy expresionista, ya que no es lo que nosotros veríamos si estuviéramos allí, sino lo que siente Spider. Expresa su soledad, su incapacidad de comunicarse con los otros. El cine, por supuesto, es una forma artística de alta tecnología, y no ha podido existir hasta después de 10 mil años de tecnología humana que lo han hecho posible.

De forma que yo encuentro cómico, y muy difícil de aceptar para las personas, el decir que la tecnología sea algo inhumano, sea antihumana, cuando en realidad son los seres humanos los que la han creado para que les sirva. PA: ¿Sabes una cosa que me fascinó en Spider? El personaje de la señora que está al mando de todo. Me recordó, por su agresividad y la forma sistemática de estar presente, incluso cuando no lo está, a la voz que oye el esquizofrénico, que le dice: haz esto, no hagas lo otro… DC: Lo que dices es muy interesante. El escritor del libro Spider, que también fue el guionista de la película, es un inglés llamado

Patrick MacGrath. Su padre era el jefe médico de la prisión de Broadmoor, un hospital mental para criminales. Y cuando era niño vivía allí, porque su padre vivía allí, era el jefe, y como él dice, los esquizofrénicos y los asesinos sanguinarios fueron sus niñeras, cuidaron de él cuando era pequeño. Por su padre, y por el tipo de educación que tuvo, le preocupaba mucho al escribir el libro el ser muy preciso con los llamados síntomas de la esquizofrenia, pero cuando estaba dirigiendo la película le dije que no tenía ningún interés en mostrar una especie de lista clínica de los síntomas porque estábamos intentando crear a un ser humano, una persona, un individuo, y no me quería preocu-

Los cinco secretos de Cosmópolis CARLOS BOYERO Uno siempre tiene sus secretos, unos mejor guardados que otros. Pues bien, yo, como si de un judio se tratase, me he guardado bien el saber los grandes secretos del nuevo y deseado film de Cronenberg, Cosmópolis. Los afortunados que me estáis leyendo vais a tener la fortuna de fortunaros en su desvelamiento. Los he ordenado como me ha venido en gana, lo que no desmerece su secretitud ni su importancia capital.

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Los actores de la peli no son reales, sino copias zombificadas producto de un mal sueño de Pattison. Este secreto era un secreto a voces, pero ahora se oficializa. ¿Cómo si no se explicaba ese tono blanquecino de la cara? La CIA ha puesto en marcha una investigación para determinar si estos zombis son dañinos para la seguridad del estado o si, por el contrario, son capaces de convivir perfectamente y en armonía con el resto de borregos de EEUU.

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Cada vez que se hacía un descanso en la grabación de la película, los zombies corrían a comerse la cinta para eliminar las pruebas de su existencia. Ahora os preguntaréis, ¿por qué se dejaban grabar si no querían ser vistos? Buena pregunta es esa. La respuesta es que se les sedaba durante el tiempo de la grabación para que no hubiese problemas de rodaje. La anestesia fue especialmente fabricada por Coca Cola para que los efectos fuesen legales.

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Jose María Aznar se implicó personalmente en la grabación de la película, concretamente en la parte en la que los zombis se dedicaban a asfaltar una playa. Su experiencia con la costa gallega fue fundamental para que las tareas de asfaltado tuviesen el éxito necesario. Una figura fundamental, sin duda. De hecho, todos los presidentes que ha tenido España ha colaborado en Cosmópolis, Felipe González con un papel estelar como consejero de acento andaluz de Cronenberg.

par de lo que tradicionalmente se considera que son los esquizofrénicos. Yo creo que, hasta cierto punto, el camino hacia la verdad artística es diferente del camino hacia la verdad científica, y que en un momento determinado se cruzan. Por tanto, para mí resulta interesante haber dicho que no me iba a preocupar de los síntomas de la esquizofrenia y que tú que has visto la película, los reconozcas inmediatamente. Porque es algo de lo que no éramos conscientes, aunque, si la sensibilidad del artista está sintonizada con el tema, la verdad estará presente en la pantalla. PA: Porque al final, tu interés real es cómo curar la enfermedad de la mortalidad… DC: Yo no separo nunca la filosofía de la ciencia y, por supuesto, en la historia de las dos hay un encuentro constante. Ahora nos olvidamos de esto, y es fácil olvidar y pensar que la ciencia es una especie de tecnología humana, en lugar de verla como una búsqueda filosófica, en parte. Para mí, el hacer películas es una exploración filosófica. En mis películas, intento encontrar una comprensión de la condición humana que valga específicamente para mí, pero también en general. En realidad, en mis películas lo que intento es crear un trabajo filosófico. PA: La muerte es algo que preocupa a la gente. ¿Qué crees tú? Cuando yo hablo con los científicos me dicen que los átomos son prácticamente eternos y yo a menudo les pregunto: si los átomos son eternos y sólo existen los átomos y el vacío ¿qué es lo que muere cuando morimos? DC: No lo sé.

Leblanc fallece, adiós a un grande JAIME PEÑAFIEL Hay una España de sonrisa por encima de los sinsabores; de “al mal tiempo, buena cara”; y de saber sacar lo mejor de los golpes de la vida. Y a esa España le puso rostro Tony Leblanc, uno de los cómicos más populares del siglo XX, el protagonista de títulos como El día de los enamorados, Los tramposos, El hombre que se quiso matar, Las chicas de la Cruz Roja, Historias de la televisión o El tigre de Chamberí, y que acabó ganando el Goya al mejor actor secundario por su labor en Torrente: el brazo tonto de la ley, después de recibir el de honor cuatro años antes, en 1994. Hoy, Leblanc ha fallecido en su casa de Villaviciosa de Odón (Madrid) a los 90 años víctima de un cáncer: no por esperado su final no es menos doloroso. La capilla ardiente se abrirá mañana domingo en el Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid. La vida de Leblanc rebosa de anécdotas que él desgranó en sus memorias, Esta es mi vida, publicadas en 1999. Empezando por sus inicios, ya que Ignacio Fernández Sánchez, su auténtico nombre, nació en el museo del Prado, en un sofá, contaba él, de la sala de los Cartones de Goya: su padre era conserje de la puerta principal. Leblanc se jactaba de estas y de otras cosas, como que era el vigente campeón de España de claqué, porque tras ganarlo él no volvió a celebrarse. Para ganarse la vida hizo de todo en el mundo artístico… y en el deportivo. Protagonizó 77 películas y actuó en casi medio centenar más, dirigió otras tres, actuó en todo tipo de obras teatrales, revistas y espectáculos. Parece increíble que le sobra-

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Aunque cueste creerlo a estas alturas, Cosmópolis no es una peli de zombis. Es un tratado filosófico sobre el origen del alma. De hecho, se ha llegado a una serie de conclusiones sobre este misterio tras el rodaje. Cronenberg a afirmado a sus allegados que sospecha que el alma viene de los caracoles chafados por niños indefensos. Indefensos los caracoles, por supuesto. De su contracción mortal se produciría la energía animática del alma.

5 Chad y Pattison durante el rodaje /Reuters

Esta película no se estrenará nunca. La verdad es que es un fastidio revelar este secreto el último, pero es que era necesario que leyéseis los anteriores. La CIA y la Interpol han cercado el edificio donde se encuentra custodiada la cinta y, aseguran, es cuestión de seguridad mundial el recuperarla. Si cayese en manos de los marcianos a saber lo que sería de la Tierra. George Bush hijo asiste en las operaciones de mando.

Run...

Hoy volveré a ver “Los Tramposos” SANTIAGO SEGURA

Toni Leblanc sonríe en una imagen de archivo /EFE

ra tiempo con su prolífica carrera fílmica, pero Leblanc lo tuvo para compaginarla con la televisión –donde realizó multitud de galas y programas especiales- y sobre todo con la revista. Leblanc aseguraba que, además de ser empresario de compañía, protagonista y director de múltiples revistas, compuso unos 500

pasodobles y todo tipo de canciones. Tuvo siete hijos con Isabel, que cuidó de él por siempre. En los años setenta decae su carrera y se retira del cine en 1975 con Tres suecas para tres Rodríguez, para centrarse en teatro y televisión. Pero en mayo de 1983, volviendo de Alicante, un coche en sentido contrario

invade su carril y embiste contra su Mercedes. Casi fallece, y acaba recibiendo la declaración de inutilidad total por parte de la Seguridad Social, por lo que con 63 años se retira. “He tenido una vida con mucha suerte. La vida es un purgatorio muy parecido al infierno, y yo soy un creyente de andar por casa”.

Conocí a Tony Leblanc en una televisión en blanco y negro, mi padre anunciaba —¡hombre, una película de Tony Leblanc!— creo que era El tigre de Chamberí. Notaba la admiración de mi padre en su voz, y aquello me parecía algo grande, pues solo le había oído ese tono hablando de Tyrone Power y Johnny Weismuller. Ese tipo divertido y caradura, castizo y chuleta, guapete y pícaro, pero sobre todo con buen fondo, me dejó fascinado. La admiración de mi padre se transmitió. Y empecé a admirar a Tony Leblanc, a ver todas sus películas. Recuerdo haber visto en el Canadá, uno de los cines de mi barrio (quizás fue el Kursal) el Hombre que se quiso matar en un glorioso programa doble (la otra no la recuerdo). Tony en pantalla grande y en color me parecía aún más grandioso. Hace poco un amigo que compartió conmigo los años de instituto me contó algo que yo no recordaba. En el patio del INB San Isidro en el momento más fructífero de mi carrera de cortometrajista en Super 8 le dije cuál sería mi sueño para realizar un primer largometraje: hacer una especie de James Bond a la española, con Tony Leblanc. No lo recordaba, pero no me sorprende, me parece muy buena idea. Muchos años más tarde recibí mi primer premio Goya por un cortometraje. Se lo dediqué a mis héroes, detrás de la cámaram a Berlanga y delante de ella, a Tony Leblanc. Él estaba allí esa noche, recibía un premio de honor a toda su carrera. Su hijo, para agradecer mi detalle, me llevó entre bambalinas a conocerle. Tony estaba muy nervioso pensando en su discurso y creo que ni me miró, solo miraba mi premio Goya y me pidió cogerlo (quería saber si pesaba demasiado y si podría sostenerlo sin problemas). Mientras tanto yo me tiré a la piscina (llevaba ya dos años planeando hacer Torrente) y le pregunté a Tony si querría volver al cine, me dijo que no, que ya no podía apenas andar, yo le dije que sería un papel de inválido en silla de ruedas. Hacemos tres películas más, en las que Tony interpreta a dos tíos de Torrente y a su abuela. Pasamos cientos de horas discutiendo, hablando y riéndonos. Miramos faldas, charlamos de la vida de y de la muerte. Soñamos con la misma mujer (es broma Toni). Hablamos de cine, de la vida, del arte, del cine, de todo y de nada y otra vez del cine.


ÁGORA

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Un Salvador para el Reina Sofía ALEJANDRO LERROUX

El Centro de arte Contemporáneo ha programado para la próxima temporada una gran exposición dedicada a Salvador Dalí, que se podrá ver en abril de 2013. El director del Museo Reina Sofía en Madrid, Manuel Borja Villel ha anticipado hoy el programa de exposiciones previstas para la temporada 20122013. El primer plato fuerte de la próxima temporada se servirá desde el 2 de octubre con la exposición ‘Encuentros con los años 30’. Con ella el museo se sumará a la conmemoración del 75º aniversario de la realización del Guernica de Pablo Picasso (1937). Ocupará 2.000 metros cuadrados en la planta donde se ubica la emblemática obra del malagueño y en la dedicada a las exposiciones temporales más importantes. Se compondrá de más de cuatrocientas obras, procedentes de prestigiosas instituciones y coleccionistas de todo el mundo, de artistas como Miró, Beckmann, Man Ray, Robert Delaunay, Mondrian, Kandinsky o Mario Sironi. En la muestra se podrá contemplar una sección dedicada a la Guerra Civbil Española en la que tendrá cabida el Pabellón Español de la República española en la Exposición Internacional de París de 1937 donde se expuso el Guernica. También tendrá una sección dedicada al arte del exilio y a movimientos como el surrealismo, la abstracción o la irrupción de la fotografía, la propaganda o el cine. Además incluirá medio centenar de obras que cederá en depósito la familia de André Masson correspondientes a la estancia surrealista y subliminante del artista en España.

La otra gran apuesta del Museo Reina Sofía será la exposición de 2013 dedicada a Salvador Dalí que se podrá contemplar desde el 23 de abril al 2 de septiembre de 2013. La muestra se propone revalorizar al Dalí pensador, escritor y creador de una particular visión del mundo a través de 200 obras procedentes de los tres principales depositarios del legado Dalí como son La fundación dedicada al pintor en Figueres, el Museo de St. Petersburg de Florida y el Museo Reian Sofía de Madrid. Se exhibirán muchas obras poco vistas en España como La persistencia de la memoria del MoMa de Nueva York, Construcción blanda con judías hervidas (Premonición de la guerra civil) (1936) del Museo de Arte de Philadelphia o la Metamorfosis de Narciso de la Tate Modern de Londres. Si después de leerse todo Freud, todo Lacan y todo Sade, usted llega a la conclusión de que un queso camembert derretido puede querer decir cosas relacionadas con las perversiones sexuales, los deseos de destrucción y dolor, las ganas de matar al padre, la subversión de la realidad o la reinterpretación de la historia del arte, en efecto, debería hacérselo mirar. A no ser que la Humanidad esté ante una reedición de Salvador Dalí. Tonterías y canalladas verbales como “Franco era un santo” o “La libertad es una mierda” no deberían sepultar la bestialidad que, desde el punto de vista de la cantidad y de la calidad, supone la obra de Salvador Dalí, uno de los

Autoretrato de Salvador Dalí

nombres de la Historia del Arte con más capacidad de generar admiración y repulsa a partes iguales. Ya solo queda comprobar los porqués de ese reto, y regresar a Dalí. A la salvaje matrona de mundos tenebrosos, flechas envenenadas y carcajadas sin fin, al Dalí de la paranoia crítica, al traductor de la realidad a partir de la percepción psíquica, al Dalí en busca de Freud y de sus adorados Velázquez, Vermeer y Rafael. No solo al bufón de la corte del dinero y del poder. Ah, y queda, también, no perderse Dalí a contracorriente, el luminoso texto que Pere Gimferrer

escribió (bueno, mejor dicho, dictó) para el catálogo de la exposición. Y donde puede encontrarse la posible clave del enigma Dalí: “Alguien que, al mismo tiempo víctima y verdugo de su propia personalidad, hizo de la falta de seguridad un mecanismo de defensa, y de la timidez, una teatralidad”

El Quijote de Sacristán

13 de diciembre de 2012

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Libros del

ANTONIO FERNÁNDEZ

FCO HUMBRAL

José Sacristán, que ya fue Don Quijote en el musical «El hombre de La Mancha», vuelve ahora a encarnarlo. «Aquel texto era un perfecto soporte para un musical, y su autor, Dale Wasserman, conocía perfectamente a Don Quijote;pero la mirada de José Ramón está impregnada de otros elementos, su intención es otra. El Quijote es una fuente inagotable de todo, y de una actualidad impresionante. La crónica que Cervantes hace de su tiempo a través de estos dos sujetos es, en el terreno de lo ético, de lo moral, sigue muy presente. José Ramón ha puesto el acento en que este hombre de La Mancha, que vaya usted a saber si está o no loco, es un tipo que por encima de todo sigue adelante en la defensa de unos principios que considera incuestionables, y no se para a pensar en las dificultades». La obra, dice Sacristán, «desde el respeto máximo a Cervantes, tiene textos del propio José Ramón, que ha creado un personaje, Sanchica, que a mí me parece un acierto máximo (el papel y la actriz que lo encarna), porque es un personaje bisagra que se dirige al público con textos de Pasolini, de Galdós, de Antonio Machado, de Unamuno... Una especie de voz en off que va colocando al espectador en el propósito que nos lleva a mostrarle unos aspectos del Quijote». «La aproximación al Quijote en esta obra es atender en principio al referente moral que supone, el hombre que entiende que por encima de todo está la defensa de la Justicia y la defensa de los débiles; ese es nuestro punto de partida».

Libros del KO es la definición misma del riesgo. Nacida hace un año, y producto de la insensatez y de la frustración laboral, según palabras de Emilio Sánchez Mediavilla, el objetivo de esta editorial es rescatar, o mejor dicho, revivir, la literatura de no ficción, género basado en la miscelánea de recursos literarios e información noticiosa real. Comenzaron siendo tres, pero ahora son cuatro: Alberto Sáez, licenciado en Administración y Dirección de Empresas en el 2001, Emilio Sánchez Mediavilla, Licenciado en Periodismo e Historia, Guillermo López, licencia en Ciencias Ambientales y Álvaro Llorca, licenciado en Periodismo y Criminología. Su nexo de relación en común (además de la amistad), es la crisis económica. “Queríamos montar algo por nuestra cuenta, ser nuestros propios jefes” comenta Álvaro, en paro desde hace meses. Dos de los cuatro conservan un empleo, pero además de Álvaro, Emilio también es un “emprendedor” en toda regla. Su

empresa tiene un eslogan característico: “todo nos va a ir mal, y nos parece estupendo”, creación de Guillermo en un arrebato de nihilismo luminoso que experimentó cuando apoyó el codo en una barra de bar, según cuenta él mismo. Este lema que se repiten todos los días no es sino las voz cantante del día a día en el que “todo sale mal”, pero con una dosis de sátira que engalardona a estos personajes que demostraron, como poco, valentía, a la hora de emprender esta empresa: “de entrada tuvimos que invertir cincuenta mil euros, que se considera lo mínimo para montar una editorial; cogimos nuestras indemnizaciones, nuestro paro, y lo echamos todo” comenta Guillermo con cierta calma, como si el dinero no fuera suyo. Un año después de apostarlo todo, la empresa no ha quebrado, que no es decir poco. “Seguimos malviviendo sí, pero sostenemos el sueño en pie” comenta Emilio, y no les falta razón, ya que, en efecto, han conseguido

Los editores de Libros del KO posan en una promoción /C. Spottorno

...for your life

Representación del Quijote de Sacristán /EFE

captar un público interesado en captar la realidad en formato encuadernado y más creativo. Sus libros abarcan todo tipo de temáticas: sobre torturadores estadounidenses, freelances españoles en ciudades sitiadas, crónica cultural sobre el Nueva York de los 70 …pero no deja de ser curioso como los libros que les generan más beneficios (o menos pérdidas) son libros relacionados con fútbol, ejemplo de ello es la colección que los enmarca todos “Hoolligans ilustrados”: en ella encontramos libros relatados por periodistas deportivos curtidos que han pulido su faceta de literatos. Emilio cuenta cómo nace la idea de esta colección: Con el dinero de su despido se marchó a Jerusalén con la idea de pedirle un libro a Enric González (periodista y escritor barcelonés). Por entonces la editorial solo existía en sus cabez a s . Qued ó c o n Enric González y al

segundo café le dijo: “escribe un pequeño libro sobre fútbol, unas memorias sentimentales sobre el Espanyol”. Las palabras “Es-

K.O.

panyol” y “libro pequeño” sirvieron para convencer al periodista. Después de eso, pensaron que sería una buena idea continuar con la colección. Y aquí están todos: Antonio Luque (Sr.Chinarr sobre el Betis), Manuel Jabois, Ramón Lobo, Julio Ruiz, Marcos Abal... El último libro de esta colección, que ya va por su cuarta edición, es Plomo en los bolsillos, un libro sobre el Tour de Francia escrito por el mayor talento del periodismo español: Ander Izagirre. Está narrado como un cuento fantástico que le narra un abuelo a su nieto en la cama. “Hay que leer a Ander. Su prosa es humilde y transparente” comenta Álvaro. Pese a las críticas sobre una “dictadura” futbolística, desde la editorial defienden que no son libros sobre fútbol realmente, sino sobre como veían el fútbol los personajes. Huelga decir que sus gustos periodísticos-literarios, distan mucho de ser solo el género deportivo: desde Los ángeles del infierno, de Hunter S.Thompshon, a los fuegos artificiales de Tom Wolfe pasando por la “prosa socarrona”, según Guilermo, de Pla, la frialdad de John Hershey en Hiroshima. Otro de sus libros mas aclamados ha sido Mata a tus ído-

los Zulema Couso, descubierto por Álvaro, “cuando me pongo a curiosear, descubro artilugios asombrosos” comenta él mismo con cierto orgullo fundado. El libro narra las peripecias de un hombre con pocas esperanzas en la vida, que ve como Nueva York desaparece a sus ojos. E n c u a n t o al sector empresarial, como editora que son, muestran auténtica preocupación por la rápida rotación de las novedades en librerías, “Es muy difícil que un libro vaya conquistando a los lectores poco a poco, boca a boca. A veces da la sensación de que la vida del libro muere a las dos semanas de salir a la venta. Pasado este tiempo llegan las temidas devoluciones, cada más numerosas” comenta Álvaro, el que es economista. Poco, una utopía irrealizable” menciona Álvaro, comentario que complementa con unas aplastaás ni menos. Con las cifras actuales parece inviable, pero en el campo de las editoriales, llevar un año en funcionamiento supone poco tiempo, según Guillermo, y sobre todo, siendo una editora especializada en periodismo en el periodismo de calidad. Aún así, creen y desean fervientemente que conseguirán vivir los cuatro de Libros del KO.

Malvivimos pero mantenemos nuestro sueño

JOAQUÍN VALDÉS

ALEKOS PANAGULIS

La televisión cuenta maravillas de la cárcel para mujeres de Lima: un certamen de belleza sirve para dar la bienvenida de la primavera y las hermosas presidiarias europeas responden con su español incipiente a las preguntas de los periodistas: «Sí, a mí gustarme mucho la comida peruana». Como si ellas fuesen a recordar su paso por la cárcel como se rememoran los gloriosos años de universidad. Marco Avilés quiso entender la realidad del penal y por eso decidió sumarse a la fila de personas que cada fin de semana visitan a las reclusas. En esa misma fila conoció a un señor que desvela el secreto para acabar besando con ardo Madre. Este libro, recoge historias que nos permiten atravesar los muros y conocer los anhelos y dilemas personales de sus protagonistas.

Este libro está escrito con un gran pulso narrativo. Ayala explora los ángulos más inesperados, encuentra los detalles más reveladores. En sus manos la historia siempre va mucho más allá de la trama que nos cuenta, porque él sabe hallar su significado oculto. Voz aguda, mirada intuitiva y unos zapatos de reportero diligente: he allí las armas con las cuales ha emprendido la aventura de contarnos la realidad en este libro magnífico. Álex Ayala es dueño de uno de los talentos más notables de la nueva crónica latinoamericana» De este cruce surge el mundo de Álex Ayala, el especialista de pelo pajizo que llega al terreno provisto de un contador Geiger, para estudiar la estela de radiactividad que dejaron a su paso por el mundanal mundo.


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