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Discurso de Julián Domínguez Mar del Plata, 14 de abril de 2012 Pensando un poco mi propia historia de militante, me acuerdo cuando llegué al peronismo, yo hice toda la secundaria en Chacabuco, militando en un grupo de parroquia donde había un grupo de siete compañeros desaparecidos y no entendíamos muy bien qué pasaba, lo único que teníamos era un cura que nos había sembrado el concepto de la liberación. La liberación del pueblo hebreo del imperio egipcio y que era necesario cruzar al mar rojo y que en ese cruce del pueblo egipcio por el mar rojo muchas veces había dudas, muchas veces algunos querían volver a la explotación, quienes querían volver a ser esclavos porque el camino de la liberación era un camino que significaba esfuerzo, sacrificio y renunciamiento. ¿Qué tiene que ver esto con la política? En el año ´82 cuando empezábamos a militar, previo a Malvinas, no había duda de que la opción política era el peronismo y sentíamos en aquel momento que la política era una vocación. Yo quiero pensar en el militante, antes que todas las connotaciones y caracterizaciones del proceso que tan bien han definido aquí. Y si la vocación es un llamado a sentirse útil, es vocación de servicio, algunos pónganle la vocación en Dios que uno cree que puede trascender a través de la vocación que elige, otros pónganle la propia conciencia, otros en la necesidad de sentirse útil… pero lo cierto es que a la política no se llega por una decisión de mejoramiento económico, se lleva por una vocación de servicio. Y yo hablo desde el peronismo sin beneficio de inventario, yo voté toda mi vida la boleta completa por lo tanto la crítica que plantea el propio proceso la planteo desde mi mismo. Cuando hay algunos que creen que nacieron de un repollo. El peronismo es sin beneficio de inventario. Es extraordinariamente apropiado simbolizar este tiempo de debate y discusión con el nombre de Gestar porque es verdad que a nosotros nos pasó que en los ’90 el discurso nacional lo convertimos en un proyecto antinacional y es verdad, fue esta misma dirigencia, fuimos nosotros mismos, porque enterramos lo más sagrado que nunca deberíamos haber enterrado que era el debate político. Vinieron desde afuera a indicarnos lo que debíamos hacer cuando la extraordinaria capacidad que el peronismo tuvo es ser una respuesta original a problemas concretos a partir de grandes principios. Y a algunos no le gustará pero es verdad que Perón pensó al peronismo desde la Doctrina Social de la Iglesia, con un rol subsidiario del Estado, con una opción preferencial por los pobres, por los trabajadores, porque ahí tiene sentido la política, la política como vocación. Por lo tanto nosotros no somos gerentes del orden establecido, somos militantes comprometidos con causas que le dan razón de ser a lo que nosotros hacemos.


Yo siento una profunda admiración por el flaco (Gioja) porque lo veía actuar. Siento una profunda admiración por Coqui, que es de nuestra generación y llegó a lugares importantes pero también todos nosotros teníamos la más triste de todas las preocupaciones: creíamos que el peronismo había firmado su certificado de defunción y vino Néstor Kirchner a poner en la política la discusión política y a certificar que había un nuevo nacimiento del peronismo y que el peronismo seguía teniendo razón de ser. Entonces ahí ya nos olvidamos de ser la pata de esto, lo transversal de aquello. Somos peronistas nacionales, populares, que tenemos un proyecto distinto de país, nacional y propio y sin complejo. Porque no tenemos que pedirle permiso a nadie para hacer nuestra propia autocrítica pero también para reinterpretar los desafíos de un pueblo que sigue queriendo liberarse. Esa fue la llegada de Perón, ¿o no recordamos que Perón cuando llega, cuando escribe conducción política habla de los acuerdos de élites, de las cúpulas que no entendían el sentimiento del pueblo?, porque la Argentina no necesita un administrador del orden establecido. La política en la Argentina necesita liderazgos que interpreten los sentimientos más puros del pueblo, la vocación más sentida de realizarse y nadie se realiza en un país donde no se realiza. Mientras haya pobres en la Argentina, el peronismo va a tener sentido y razón der ser. La pregunta es: ¿cuál es el rol nuestro como militantes políticos? Nosotros podemos estar en los cargos más encumbrados o barriendo la unidad básica o comprando la yerba en la unidad básica. Lo que les digo a los compañeros es: muchachos, la unidad básica es la universidad del peronismo. Si no hay compromiso con los compañeros, si no hay militancia, no hay pérdida de tiempo, no hay frío, no hay calor, difícilmente entenderemos los desafíos que vienen. Yo estoy convencido que Gestar es refundacional, es lo que siempre añoramos. Cuando entré sentí que ponía en valor los sueños más sentidos, las cosas más apreciadas que uno tiene dentro de sí. Obviamente, Néstor y Cristina vinieron a firmar un certificado de peronismo por un siglo más pero nos toca a nosotros la enorme tarea de continuar este proceso. ¿Cuál es el contexto en el cual nos toca a nosotros militar, ser dirigentes políticos, dar testimonio de esta historia para que siga teniendo vigencia? Lo primero que tenemos que tener en claro es que este año que tenemos por delante va a ser el año más virulento de ataques políticos y de descalificación a la legitimidad popular construida en las elecciones del año pasado. No es casualidad ni es un hecho menor lo que ha pasado todos estos días con un ataque sistemático a la figura de nuestro vicepresidente. Es un ataque a la política, a la capacidad que puede tener el 54% de seguir profundizando los cambios que la Argentina necesita.


¿Por qué el orden establecido, los bien pensados de siempre, los republicanos de siempre, que siempre estuvieron escribiendo y siendo la materia gris de los golpes militares o de los intereses de los gobiernos que no fueron peronistas. Tienen la más severa crítica bajo el formato republicano porque el peronismo no nació para caber dentro del molde del orden establecido. El peronismo nació para interpretar las necesidades del pueblo y eso es el liderazgo político y el liderazgo se construye con una fuerte interpretación de lo que el pueblo siente y piensa. Yo pensaba también ayer en tres estadios que tiene la evolución de la naturaleza: la inercia, el dinamismo y la evolución. Hubo un proceso de inercia en la política argentina. Al igual que la roca, la roca no da vida, es roca. Después viene el dinamismo de la evolución de la naturaleza, los vegetales, que por ahí pueden evolucionar, pero no es evolución porque la evolución si es sin sentido y sin conciencia histórica, puede atentar contra los objetivos estratégicos y ahí está el peronismo con su legado histórico y con la gestación de una doctrina y la doctrina es el alma colectiva de un proyecto nacional y popular que tuvo las mejores interpretaciones de las iniciativas nacionales y populares en el peronismo y el peronismo y el movimiento nacional nacieron para romper cadenas. Le pasó a Rosas en la Vuelta de Obligado. Eran los imperios más grandes del planeta y hubo que poner cadenas para decir: los argentinos reafirmamos el derecho de autoafirmar nuestro propio destino y eso es soberanía. El ’45 fue un ejercicio soberano, de privilegiar el desarrollo nacional sobre cualquier otro interés y Néstor Kirchner lo que vino a hacer en definitiva es poner en el centro de gravedad a la política y privilegiar el desarrollo nacional. Se rompió todo el orden establecido porque establecer la negociación con el Fondo Monetario Internacional impactó y sorprendió a todo el mundo pero ahí se jugó el ser o no ser del proyecto nacional. En el 2005 en esta misma ciudad, en este mismo hotel cuando fue el ALCA, cuando se planteó la posición que Argentina planteó significó el ser o no ser del proyecto no solamente nacional sino del Mercosur que después fue la UNASUR y después fue la CELAC. Es decir, el despertar de una conciencia que significa la recuperación de nuestra propia autoestima. Yo como militante político puedo caminar por las calles con la frente amplia porque no estoy traicionando el legado más sentido que viene de aquella vocación original que me llevó a mi a la política y yo entiendo que la política o es vocación de servicio o la política es cualquier otra cosa, es servirse del Estado, es corrupción, individualismo. El peor daño que hizo el liberalismo en la Argentina es creer que el Estado era la forma más rápida de enriquecerse de algunos funcionarios o la forma más rápida de brillar individualmente. Eso no tiene nada que ver con el peronismo,


con la militancia, nada que ver con el sentido. Y esta etapa de profundización va a ser una verdadera etapa que va a poner en el mismo lugar a Cristina al lado a Perón y Eva Perón en los últimos seis, siete años para atrás, algún dirigente. Hoy con normalidad no solamente lo ponemos en nuestra descripción política, lo hacemos en imágenes, lo ponemos a Perón, a Eva Perón, a Néstor y a Cristina. Esto significa que estamos defendiendo los intereses de nuestro pueblo que son los más sagrados intereses y las más sagradas razones que el peronismo tiene. Pero la formación, la incorporación de dato puede no diferir con el liberalismo. Ellos también informan, también transmiten datos. La diferencia en el peronismo es el sentimiento, el alma de la política en el peronismo, lo decía Perón en “Conducción Política”, es la escuela de formación política y estoy convencido, absolutamente convencido que este espacio significa poner el alma actualizada a los tiempos que corren y formar los hombres y mujeres que van a seguir defendiendo este proceso que es revolucionario en la Argentina y es revolucionario porque tiene la capacidad, de las manos de las razones, de la mano de las causas más nobles, de desafiar al orden establecido. Yo tengo la certeza, como cada uno de ustedes la tiene, de que recibimos un país donde nuestros padres nos decían que era un mejor país. Hoy tenemos la certeza de que a nuestros hijos le vamos a dejar un país mucho mejor que el que nosotros recibimos y eso es patria. Cuando Cristina el año pasado decía el 9 de julio en Tucumán “argentinos tenemos patria” estaba diciendo “argentinos tenemos historia, tenemos epopeyas, tenemos valores que defender pero sobre todo tenemos una razón para vivir bajo este cielo”. Por eso yo creo que esto es fundamental en la historia de nuestro movimiento, no es un dato distintivo, no es una actividad más, es la actividad de todas las actividades porque cuando se clausura el debate político, cuando se cierra la participación política, triunfan las prácticas individuales, triunfan los que creen que el Estado es un lugar para enriquecerse o un lugar para destacarse. Ni una cosa ni la otra. El Estado es para conducir los intereses del pueblo y esa es la diferencia entre el peronismo y el resto de las fuerzas políticas. Esa es la diferencia entre liderazgo y pueblo y un presidente que represente formalmente los intereses de nuestro país. La potencia de las razones que tenemos en nuestra propia historia nacional y que Cristina y Néstor han puesto en valor, son la mejor garantía de que el peronismo sigue teniendo vigencia y razón de ser. Obviamente que estamos en un mundo que ha cambiado y ese cambio se acelera cada día más y obviamente que con la intensidad de nunca, la política es desafiada y busca su limitación porque de prosperar la construcción de la


política como instrumento de transformación pacífica de la sociedad argentina, la voluntad popular, la sagrada voluntad del pueblo va a ser la que rija los destinos de nuestro país. Tenemos sobre nuestras espaldas un mandato extraordinario, un mandato de un pueblo que quiere seguir cambiando, que no quiere volver para atrás y eso nos toca a cada uno de nosotros dar testimonio y dar compromiso de eso. La política no es solamente la formación, la incorporación de conocimiento. Es el sentimiento que hace que el peronismo sea diferente y que contribuye a la consolidación y el fortalecimiento de un liderazgo de valores en la Argentina. Es un honor estar al lado del flaco, de Coqui, felicitarlo tanto a Diego como a Mariano y a cada uno de ustedes porque esta es la apuesta que nos garantiza que el peronismo siga teniendo peronismo, siga teniendo razón de ser y el gran agradecimiento a Néstor y Cristina que han hecho que el peronismo siga siendo la expresión mayoritaria del pueblo argentino y la interpretación más acabada de las razones que nos llevaron a nosotros a la política. Y termino con una expresión que no es mía sino del padre Mujica, no nos olvidemos nunca de los militantes: “el que no vive para servir no sirve para vivir en la Argentina”. Muchas gracias.


Julián Domínguez