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Incertidumbre Memorias de Ofelia Por Dr. Gerson Villa González

Parecen que todo a nuestro alrededor se confabula para tenernos en un de estado tal tensión, zozobra, angustia y desesperación que no sé porque no explotamos, algunos probablemente lo harán pero la inmensa mayoría no mantienen a raya. En este 2013 y mucho antes viene una ola gigantesca de despidos a todos los niveles, alzas de precios en no solo en productos básicos sino también en lo que no lo son, alzas en bienes y servicios, con decir que en la actualidad ya no se puede enfermar menos aún morir. La incertidumbre de no tener control sobre nuestra vida y de todos aquellos aspectos que de alguna u otra forma nos afectan, nos ponen en un estado emocional variable, afectando nuestro vivir día a día con miedo y terror de padecer algún evento catastrófico no solo a nosotros sino aquellos que queremos. El batallar para sobrevivir con sueldos miserables y no solo batallar para mal vivir y comer sino también la violencia que genera estas situaciones apremiantes como la falta de liquidez económica, al imposibilidad

de ofrecer

a la familia la

comodidad más básica hace que tu vida diaria se haga un infierno. Mientras el pueblo sufre la clase gobernante se da una vida fuera de serie tipo novelesca o de película. Sus famosas reuniones no solo son una tapadera para decidir como sangrar más al populacho porque eso es lo que somos para esta gente, ciudadanos de segunda con una razón de ser: el servir y morir. Nos consideran peor que plagas, no tenemos nombre ni identidad solo somos estadísticas que pueden ser desechadas en cualquier momento y propósito.


Por un lado me entristece que la gente finja ignorancia y que cada elecciones se agolpen y elijan a un sujeto con fallas bien conocidas o simplemente sea elegido por la imagen que hacen creer pensando o más bien deseando que todo va a cambiar. Las promesas a futuro de las campañas propagandistas son una mentira y una farsa, montan un espectáculo de circo, gastando cifras exorbitantes dinero que por supuesto no son de sus bolsillos y apoyados por empresarios privados para recibir beneficios y privilegios con recursos obtenidos de la explotación del pueblo. En una ocasión escuche decir a un empresario con mucha pompa que iba a subir el sueldo de sus trabajadores $0.20 (veinte centavos, moneda nacional) al mes. Los contratos que actualmente se están manejando de ningún modo protege al trabajador. Bases de trabajo que hace años no existen en empleos de gobierno, contratos que se hacían por tres meses antes para después de cierto tiempo poder aspirar alguna base definitiva. En la actualidad igualan a la industria privada con menor tiempo para que en caso necesario despedir gente sin ningún miramiento, compensación u otra garantía nada más el sueldo que estipularon con antelación. La gente que va saliendo de los centros educativos a pesar de tantas deficiencias y se incorporan a los centros laborales privados o de gobierno le hechas las ganas para demostrar su valía e incluso trabajando horas extras para que sin previo aviso te despidan alegando “que ya no necesitan sus servicios”. En cambio hay otro tipo de trabajador que por solo hecho de tener un buen padrino lo basifican y hasta premian su ineficiencia e ineptitud con holgazanería. Otro factor que nos mantiene al filo de la butaca es la violencia generada por la falta de recursos, el hacinamiento, las migraciones, falta de oportunidades, etc., hacen de las calles muy violentas, no importa la hora. Mientras la clase gobernante y los que si la pueden pagar tienen un aparato de seguridad impresionante.


El vivir o morir e incluso sufrir un accidente de cualquier tipo está a la orden del día. Puedo seguir mencionando tantas y tantas irregularidades que no acabaría pero lo que sí quiero mencionar el asombro y enojo del conformismo de la propia gente, no sé si es por ignorancia o por flojera. No

necesitamos

rebelarnos

violentamente

aunque a veces es imposible

controlarse al ver y sentir en carne propia tantas y tantas injusticias pero si de una forma que nos beneficie y nos haga fuertes no solo individualmente, sino también de forma colectiva. La incertidumbre nunca va a desparecer de nuestras vidas, en todo momento estará presente pero depende de nosotros el poder sobrellevarla de tal forma que no nos afecte de manera determinante. Seria falso el decir que va a desaparecer, vivimos en la cuerda floja desde que estamos consciente de nuestra existencia, tengamos esperanza y que siempre de los siempre caeremos del lado positivo.


Incertidumbre