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El placer de dar Memoria de Ofelia Por el Dr. Gerson Villa González

Cuantas veces no ofrecemos ayuda apoyando nuestros congéneres en medida a nuestras posibilidades sin esperar nada a cambio es más ni las gracias esperamos. Nos llena el saber que fuimos de ayuda aunque de poco pero lo hicimos de corazón. Todavía soñamos que como nosotros existen muchos que ofrecen ayuda desinteresada. Cuan equivocados estamos muchos prestan ayuda esperando el momento de exigir retribución de alguna manera, agazapados esperando estirar sus tentáculos en el momento preciso. Así son mucha gente en todos los medios, te dan esperando apoyo, una vez obtenido el fin se olvida de los que dejan atrás para enfocarse en metas más altas, obvio en beneficio propio. En el transcurso de su vida destruyen, atropellan, vejan a todo aquel que dan de alguna manera se interpone en su camino. Tristemente muchas de las mejores cosas de la vida, la gente las obtiene dando y recibiendo. En muchas ocasiones los precios a pagar son imposibles es por eso que mucha gente se queda en la orilla o se desilusiona a pesar de su capacidad. Desde niño se va aprendiendo de la forma más cruda de que nada es gratis en este mundo tienes que pagar tu cuota. Con el tiempo y el desarrollo se aprende a ser dependiente ¿Por qué? Porque siempre habrá un huésped y un parasito(s) que existen en simbiosis.


El placer de dar